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RESEÑAS

Bernárdez Rodal, Asunción. Forjadoras de utopías. Seis escritoras españolas entre dos siglos (XIX-XX). Rosario de Acuña, Sofía Casanova, Carmen de Burgos, Clara Campoamor, María Enciso y Concha Castroviejo). Valencia, Tirant Humanidades, 2025.

Iara Rossetti Musso
Universidad Complutense de Madrid (España) Email ORCID iD
Publicado: 15/09/2025

Escrituras de resistencia y genealogías utópicas: una lectura ecocrítica de seis escritoras entre los siglos XIX y XX

En un mundo marcado por la emergencia climática, el avance del autoritarismo, la precariedad generalizada y la erosión de los vínculos sociales, el libroForjadoras de utopías , de Asunción Bernárdez Rodal, representa un gesto profundamente político: el de recuperar la capacidad de imaginar futuros distintos. Esta obra no es solo una revisión historiográfica de seis autoras españolas que vivieron entre los siglos XIX y XX; es, sobre todo, una apuesta por reinstalar la imaginación utópica como una herramienta de crítica y resistencia ante el presente.

Este libro se construye como una respuesta al desencanto generalizado y al avance de discursos reaccionarios que niegan el legado emancipador de las luchas feministas, pacifistas y ecologistas. A través los estudio sobre Rosario de Acuña, Sofía Casanova, Carmen de Burgos, Clara Campoamor, María Enciso y Concha Castroviejo, Bernárdez traza un mapa alternativo de la historia literaria y política española, donde las mujeres no son únicamente objeto de estudio, sino sujetos pensantes que ofrecieron, en sus propios contextos, alternativas radicales al orden establecido.

Uno de los mayores aciertos del libro es el concepto de “conciencia utópica” como hilo conductor. Lejos de reducir la utopía a un género literario específico, Bernárdez recupera la concepción de Ernst Bloch, según la cual las utopías son imágenes de deseo que orientan la praxis, y también la de Fredric Jameson, que insiste en su valor crítico aun cuando toda utopía conlleva una paradoja: presentarse como imposible y, sin embargo, necesaria. En este marco teórico, la autora nos invita a leer las obras de estas seis mujeres como expresiones de un anhelo común: el de un mundo más justo, más habitable, más resiliente, más libre.

En los capítulos dedicados a Rosario de Acuña, esta “conciencia utópica” se despliega en múltiples niveles: desde la crítica a la injusticia social hasta la formulación temprana de un pensamiento animalista y naturalista que, con una clarividencia sorprendente, anticipa debates que hoy articulan el ecofeminismo contemporáneo . Bernárdez demuestra cómo Acuña, a partir de su biografía y sus textos, opera una ruptura con el antropocentrismo dominante en la España decimonónica y ensaya una ética interespecie que, sin nombrarla así, se sitúa en la órbita del pensamiento ecocrítico actual. La conexión que la autora establece entre la utopía, el feminismo y el animalismo no solo resulta novedosa, sino que aporta herramientas teóricas imprescindibles para pensar la resistencia civil desde una perspectiva más que humana.

La lectura de Sofía Casanova, por su parte, plantea un modelo de periodismo comprometido con la paz y la justicia. A través de sus crónicas de guerra, Bernárdez nos muestra a una mujer que rechaza la glorificación de la violencia y que, desde su posición ambigua –como católica y pacifista–, se atreve a denunciar los horrores de la guerra y a reivindicar la agencia de las mujeres como constructoras de cultura de paz. En un momento como el actual, en el que el discurso belicista vuelve a ocupar el centro del debate público, la voz de Casanova resuena con particular urgencia.

Con Carmen de Burgos, el libro da un giro hacia el feminismo práctico, combativo y polifacético. Bernárdez articula con agudeza cómo su obra vincula lo personal y lo político, anticipando las premisas fundamentales del feminismo contemporáneo. De especial interés es el análisis que la autora realiza sobre la moda como discurso político: lejos de considerarla una frivolidad, Carmen de Burgos la convierte en un instrumento de autonomía y crítica social, desafiando los cánones de género, clase y belleza que han oprimido históricamente a las mujeres.

Clara Campoamor, por su parte, aparece como una figura clave para entender la articulación entre escritura, política y ciudadanía. Su defensa del sufragio femenino y su participación activa en los debates republicanos son presentadas por Bernárdez como formas de una utopía concreta: la de una democracia radicalmente inclusiva. La autora no oculta las tensiones internas del período, ni el retroceso brutal que supuso el franquismo, pero consigue, aun así, rescatar la potencia transformadora de las ideas que Campoamor defendió con tenacidad.

Quizás uno de los capítulos más conmovedores del libro sea el dedicado a María Enciso. Su experiencia como exiliada tras la Guerra Civil, y su mirada lúcida sobre la condición de refugiada, articulan una reflexión de enorme actualidad. Bernárdez analiza con sensibilidad y rigor los textos de Enciso como documentos literarios y políticos que denuncian la violencia estructural del exilio, la pérdida y la desposesión, pero también como expresiones de una ética del cuidado que se niega a olvidar a quienes han sido expulsados de la historia oficial. En un mundo donde millones de personas huyen hoy de guerras, persecuciones y colapsos climáticos, la escritura de Enciso adquiere una fuerza inusitada.

Finalmente, la obra de Concha Castroviejo permite a Bernárdez cerrar el volumen con una reflexión compleja sobre los vínculos entre estética, ética y política. Su crítica a la violencia especista, a la domesticación de lo salvaje, a los espectáculos de tortura animal y a la represión ideológica en el interior del franquismo configura una narrativa en la que la defensa de los animales se entrelaza con la defensa de todas las formas de vida vulneradas. Aquí, de nuevo, el pensamiento de Castroviejo se adelanta a su tiempo y dialoga con los actuales debates sobre justicia ambiental, decolonialidad y derechos no humanos.

El valor deForjadoras de utopías reside no solo en la recuperación de voces olvidadas o marginadas por el canon, sino en su capacidad para leerlas desde un presente convulso, y para proponer, a través de ellas, una pedagogía de la esperanza crítica. Bernárdez no ofrece consuelos, pero sí herramientas: nos recuerda que toda lucha política debe ir acompañada de imaginación; que toda resistencia al presente debe ir de la mano de una visión transformadora del futuro.