e-ISSN: 1135-7991
RESEÑAS
Acaba de ver la luz el volumen de la catedrática de Teoría de la Información Eva Aladro Vico, “El Yo que se Comunica. La identidad en la comunicación” en la editorial académica Tirant Lo Blanch, sección de Ciencias Sociales y Humanidades. El texto es una recopilación completa de las teorías sobre la Identidad (o el Yo) en la comunicación, y en su contenido se revisan las conceptualizaciones que provienen de sectores de investigación tan variopintos como la psicología freudiana y junguiana, el interaccionismo simbólico de Goffman o Mead, las teorías dramatúrgicas de Diderot o Jouvet o las reflexiones sobre el yo lingüístico y literario de Bajtín. El libro servirá a los estudiosos de los fenómenos de la comunicación humana –y no sólo humana, porque en él se contempla la identidad zoomórfica y antropo-zoomórfica de manera extensa–, desde múltiples ópticas diversas, para saber un poco más sobre el yo que se comunica.
El recorrido conceptual de la autora obedece a su propia formación en el sector, puesto que en la Introducción al texto ya nos indica que su conocimiento sobre el Yo en la comunicación la ha ocupado desde su comienzo como investigadora, y desde su tesis doctoral, en la que ya abordó la Identidad comunicativa en la Desviación Social. Anteriormente, indica, sus trabajos de tesina de Licenciatura en Periodismo, abordaron igualmente la Identidad en el medio radiofónico, desde perspectivas interaccionistas y semióticas en su momento de gran auge.
En este estudio se reúnen, sin embargo, enfoques que no son propiamente endémicos del campo comunicacional. Por ejemplo, se aborda la Identidad en el pensamiento filosófico, con teorías de autores como Butler o Foucault. En ámbito metafísico destaca el análisis profundo de la teoría del yo de René Guénon, pensador de enorme relevancia por sus concepciones del simbolismo del yo en la cultura inmemorial o en las metafísicas orientales, donde más podemos hablar de una aniquilación del Yo, lo que Carl Jung, otro de los autores permanentemente presentes en el texto, llama una “concepción anegoica” de la Identidad en la comunicación.
Este aspecto es probablemente el más relevante del libro: el estudio de las formas no yoicas de la Identidad que es registrable en la antigüedad rupestre, en las formas simbólicas del Yo arcaico, en el mundo oriental hasta muy recientemente y en culturas y sociedades tradicionales de todos los tiempos. El Yo como un vacío, o una sustracción, interesa a la autora desde las tradiciones búdica, zen o mística. El Yo literario heterónimo o mágico en autores como Fernando Pessoa o Saint Exupéry son también del interés de la autora. Y resulta un contrapunto muy interesante estudiar la trayectoria hacia la consolidación del Yo como instancia fundamental de la sociedad y cultura occidentales contemporáneas, en las que se convierte no solamente en el eje y centro de los llamados “Siglos del Yo”, sino en la droga social de las realidades digitales en los últimos desarrollos de la comunicación colectiva en redes.
Por último, quiero señalar la teoría identitaria interaccionista que, en manos de autores como Watzlawick, Bateson o Jackson, se abrió al estudio de formas complejas, con aspectos psicosociales profundos, en teorizaciones que hoy en día siguen siendo cruciales. Los análisis sobre la identidad en interacción sistémica de Bateson no solamente se leen hoy en día como esenciales en el análisis de las adicciones o las anomias individuales, sino por su enfoque ecologista sistémico en el que la Identidad y el Yo se convierten en pieza clave de un necesario cambio de perspectiva sobre el Yo humano. La incapacidad que este tiene de entender su encardinación en los sistemas naturales de los que depende, es crucial para el futuro de la sociedad y del planeta. El libro finaliza con mensajes asociados a esa llamada desde el interaccionismo, y desde el pensamiento sistémico, a conformar un Yo comunicativo menos centrado en el Antropoceno y más dispuesto a adoptar múltiples formas, aunque sean parciales o impostadas, volcándose dramatúrgica y espiritualmente en el Otro.