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Política y Sociedad

e-ISSN: 1988-3129

MONOGRÁFICO

Populismo y la política exterior en Alemania

Mario Kölling
National University of Distance Education España Email ORCID iD
Publicado: 26/06/2025

Resumen: El crecimiento de partidos populistas de extrema derecha e izquierda no solo plantea serios desafíos para las fuerzas democráticas en Alemania, sino también para el rol de Alemania en Europa y a nivel internacional. Las propuestas antiliberales y su discurso nacionalista y soberanista son poco compatibles con el multilateralismo y el tradicional compromiso de Alemania con la gobernanza global. En el presente texto se exponen, en primera instancia, los aspectos fundamentales de la política exterior de Alemania. Posteriormente, se analiza la percepción pública respecto a estas líneas generales con el propósito de identificar posibles discrepancias entre la política exterior del gobierno y las opiniones de los ciudadanos. En la tercera sección se estudian las posiciones de dos partidos populistas en materia de política exterior. Finalmente, se analiza si las posturas adoptadas por estos dos partidos populistas han tenido consecuencias en los planteamientos sobre la política exterior de los partidos tradicionales y la propia política exterior del gobierno federal.

Palabras clave: Partidos populistas, extrema derecha, extrema izquierda, política exterior, Unión Europea, Alemania.

Populism and foreign policy in Germany

Abstract: The rise of populist parties on the far right and left poses serious challenges not only to democratic forces in Germany, but also to Germany’s role in Europe and internationally. Their anti-liberal proposals and nationalist rhetoric are hardly compatible with multilateralism and Germany’s traditional commitment to global governance. This paper first outlines the fundamental aspects of German foreign policy. It then analyses public perceptions of these fundamental aspects in order to identify possible divergences between the German government’s foreign policy and public opinion. The third section examines the foreign policy positions of two populist parties. Finally, it analyses whether the positions of these two populist parties have had an impact on the foreign policy approaches of the traditional parties and on the federal government’s own foreign policy.

Keywords: populist parties, extreme right, extreme left, foreign policy, European Union, Germany.

Sumario: 1. Introducción. 2. Marco teórico y metodología. 3. Las líneas generales de la política exterior alemana en un cambiante contexto internacional y nacional. 4. Opinión pública y política exterior en Alemania. 5. Posiciones de los partidos populistas sobre la política exterior en Alemania. 5.1. Alternative für Deutschland. 5.2. Alianza Sahra Wagenknecht (BSW) -Vernunft und Gerechtigkeit. 5.1. Alternative für Deutschland. 5.2. Alianza Sahra Wagenknecht (BSW) -Vernunft und Gerechtigkeit. 6. El impacto de la agenda exterior de AfD y BSW en la política exterior del gobierno de Scholz y de los partidos tradicionales. 6.1. El impacto en la política exterior del gobierno federal. 6.2. El impacto en los partidos tradicionales. 6.1. El impacto en la política exterior del gobierno federal. 6.2. El impacto en los partidos tradicionales. 7. Discusión y conclusión. 8. Bibliografía.

Agradecimientos: Quiero agradecer a los evaluadores anónimos y al equipo editorial de la revista las sugerencias y comentarios a la primera versión del artículo, también quiero agradecer a la profesora Susanne Gratius, profesora titular de Relaciones Internacionales, UAM, la iniciativa para este special issue.

Cómo citar: Kölling, M. (2025). Populismo y la política exterior en Alemania. Polít. Soc. (Madr.) 62(2), e99041, https://dx.doi.org/10.5209/rlog.99401. https://dx.doi.org/https://doi.org/10.5209/poso.99041

Agradecimientos: Quiero agradecer a los evaluadores anónimos y al equipo editorial de la revista las sugerencias y comentarios a la primera versión del artículo, también quiero agradecer a la profesora Susanne Gratius, profesora titular de Relaciones Internacionales, UAM, la iniciativa para este special issue.

1. Introducción

Durante décadas, la política exterior y de seguridad alemana se ha enmarcado en el papel tradicional de Alemania como potencia civil (Maull, 2007). Sin embargo, desde hace algunos años, la política exterior se está viendo condicionada por una dinámica cambiante tanto a nivel nacional como internacional. A nivel internacional, cada vez se exige más responsabilidad a Alemania y, de manera simultánea, el entorno interno de la política exterior y de seguridad alemana ha experimentado una mayor rigidez. Además, la política exterior tradicional —marcada por el escepticismo hacia la intervención militar y el énfasis en el fortalecimiento de la cooperación multilateral y el derecho internacional— ha perdido eficacia a la hora de abordar los retos actuales (Harnisch y Maull, 2021). Esta brecha entre las expectativas internacionales, las limitaciones internas y una menor eficacia de los instrumentos, está generando tensiones y contradicciones entre los diferentes partidos políticos en lo que respecta a la orientación de la política exterior (Oppermann, 2023). La invasión rusa de Ucrania en febrero de 2022, junto con la declaración de una Zeitenwende (cambio de paradigma) en la política de seguridad y política exterior de la República Federal por parte del entonces canciller Olaf Scholz, han intensificado estas tensiones entre los partidos políticos y en la opinión pública.

Muchos estudios afirman que el auge de los partidos populistas puede ser entendido como un síntoma de estas tensiones y contradicciones de la política exterior y del declive en la capacidad de los actores tradicionales para resolver los complejos problemas en el mundo actual. Este fenómeno puede ser entendido, además, como consecuencia del descontento de la opinión pública con las fuerzas políticas moderadas y los gobiernos, que se expresa en difusos deseos de reformas radicales (Betti y Gratius, 2022; Baloge, 2022; Destradi et al., 2021; Klinke, 2018). En Alemania, sobre todo tras los éxitos electorales obtenidos por el partido Alternativa para Alemania (AfD) y, recientemente por Alianza Sahra Wagenknecht (BSW), ha aumentado el interés académico por el impacto de estos partidos populistas en la política exterior. Ambos partidos no se sitúan en pie de igualdad en cuanto a sus bases ideológicas y programas electorales, pero en este texto se abordan de manera conjunta debido a la orientación populista en sus posiciones políticas. Estas dos formaciones políticas representan posturas críticas frente a la política exterior tradicional de Alemania, cuestionando su alineación con instituciones internacionales y compromisos multilaterales (Thomeczek et al., 2024).

El crecimiento de estos partidos populistas no solo plantea serios desafíos para las fuerzas democráticas en Alemania, sino también para el rol de Alemania en Europa y a nivel internacional1. Las propuestas antiliberales y su discurso nacionalista y soberanista son poco compatibles con el multilateralismo y el tradicional compromiso de Alemania con la gobernanza global. En las políticas europea, de exterior, de seguridad y defensa, estas formaciones políticas establecen diferentes prioridades temáticas y regionales, además de nuevas alianzas populistas transnacionales, con consecuencias imprevisibles para los aliados tradicionales de Alemania.

En contraste con otros casos que se tratan en este número especial, en el caso de la República Federal de Alemania, los partidos populistas no asumen la responsabilidad de definir y aplicar la política exterior ni en el gobierno federal ni en los gobiernos de los Länder2. Sin embargo, como se ha puesto de manifiesto en las últimas elecciones europeas, federales y regionales celebradas en Alemania, sus posiciones sobre la política exterior son temas relevantes en la decisión del voto. También se ha observado que los partidos tradicionales se acercan a algunas de estas posiciones para recuperar votantes, como por ejemplo a través de un discurso más duro hacia las políticas migratorias e incluso hacia posiciones abiertas a favor de negociaciones con Rusia. Esta reorientación, por ejemplo, el anuncio de controles en las fronteras exteriores ha tenido un efecto también en otros Estados miembros de la UE.

En este marco de análisis, se plantean interrogantes que invitan a una reflexión profunda: ¿Qué respaldo tiene la política exterior del gobierno alemán en la opinión pública? ¿Qué posturas articulan los partidos populistas en lo concerniente a la política exterior? ¿De qué manera las posturas de los partidos populistas han impactado en el posicionamiento de los partidos tradicionales alemanes en el ámbito de la política exterior?

A continuación, se describe brevemente el marco analítico de la investigación y la metodología. En segundo lugar, se van a perfilar las líneas generales de la política exterior alemana, especialmente en cuanto a sus relaciones con Rusia, el proceso de integración europea, las relaciones transatlánticas y el compromiso multilateral. Posteriormente se procederá al análisis de la opinión pública en relación con las líneas generales anteriormente mencionadas, con el propósito de detectar la existencia de una posible disparidad entre la política exterior del gobierno y percepción en la opinión pública. Este análisis se llevará a cabo también para determinar si los partidos populistas pueden ejercer su influencia en el contexto político. En la cuarta sección se estudiará el posicionamiento de los dos partidos populistas AfD y BSW en cuanto a las líneas generales de la política exterior. Finalmente, se abordará la cuestión de si las posturas ideológicas adoptadas por estos dos partidos populistas han ejercido una influencia en las prácticas y acciones de los partidos tradicionales y en la política exterior alemana.

El propósito de este estudio es proporcionar dos contribuciones a los análisis preexistentes. En primer lugar, desde una perspectiva empírica, se presenta un análisis comparativo de las posiciones en política exterior de dos partidos populistas de Alemania. En segundo lugar, el texto busca promover una mejor comprensión del impacto que el populismo tiene sobre la política exterior en situaciones en las que dichos partidos no forman parte del gobierno y por lo tanto, no asumen la responsabilidad de definir y ejecutar la política exterior.

2. Marco teórico y metodología

En los últimos años, varios estudios han abordado la relación entre populismo y relaciones internacionales (Betti y Gratius, 2022; Baloge, 2022; Klinke, 2018; Destradi et al., 2021; Stengel et al., 2019; Löfflmann, 2022). Se ha demostrado que tanto la ideología populista de extrema izquierda (Holesch et al., 2024) como la de extrema derecha (Wojczewski, 2024) pueden influir en la toma de decisiones en política exterior, ya que funcionan como marcos interpretativos que permiten a actores políticos dar sentido a la política y justificar, modificar o desafiar los acuerdos dentro de una comunidad política, desde las relaciones bilaterales hasta la pertenencia a organizaciones internacionales (Raunio y Wagner, 2020; Wojczewski, 2024). Independientemente de la ideología, una característica constante de la política exterior populista es su postura crítica, aunque selectiva, hacia el orden global. Desde diversas perspectivas, ya sea adoptando una visión neoliberal o posicionándose en su contra, el populismo desafía a las instituciones internacionales, así como a sus normas y principios fundamentales (Copelovitch y Pevehouse, 2019), y se sustenta en una narrativa que percibe a las élites transnacionales como las principales beneficiarias del sistema económico europeo o global (Brun et al., 1998). En este contexto, el populismo se configura como una manifestación de soberanismo aislacionista, caracterizado por una “preferencia nacional” que se opone abiertamente al multilateralismo (Drezner, 2017). La exaltación de las identidades nacionales y su elevación por encima de otros marcos de referencia conduce, a su vez, a una defensa de la tradición y a una marcada distinción entre lo que se considera propio y ajeno (Betti y Gratius, 2022). Lo anterior se puede subsumir en la definición tradicional de partidos populistas según la cual estos respaldan la idea de que la sociedad está, en última instancia, dividida en dos grupos homogéneos y antagónicos, el pueblo puro frente a la élite corrupta, y que defienden que la política debe ser una expresión de la volonté générale del pueblo (Mudde, 2004).

Los discursos populistas resultan particularmente atractivos en un escenario en que la contienda política clasista ha perdido parte de su fuerza, en especial en el mundo occidental, en la medida en que ganan adhesión colectivos que reivindican ciertos valores que atraviesan la división tradicional izquierda/derecha y se estructuran en torno al cleavage liberal/conservador (Inglehart y Norris, 2016). En contraste con la revolución cultural silenciosa, caracterizada por la promoción de valores cosmopolitas y liberales, como la tolerancia hacia diversas culturas, la cooperación internacional, la gobernabilidad democrática y la protección de los derechos humanos y las libertades fundamentales (Inglehart y Norris, 2016), los partidos populistas articulan una reacción de carácter tradicionalista o conservador. Con esta postura, han conseguido aprovechar el descontento, el miedo y los problemas que la población percibe, impulsando la idea de que es necesario defender la nación frente a los peligros que trae consigo la globalización (Betti y Gratius, 2022).

Aunque algunos partidos populistas forman parte de los gobiernos, otros no participan en ellos pero siguen siendo actores importantes en sus respectivos países y han conseguido representación y visibilidad en los parlamentos mediante una combinación relativamente exitosa de posturas políticas y retóricas diferenciadas (Gómez et al., 2016). Diversos estudios han demostrado que los partidos de la oposición no se limitan a desempeñar un papel pasivo en materia de política exterior, sino que pueden ejercer una influencia significativa a través de múltiples mecanismos institucionales, discursivos y sociales, como el control parlamentario, la participación en comisiones especializadas, el uso estratégico de medios de comunicación y redes sociales (Williams, 2014).

El presente estudio se centra en el caso de Alemania por diversas razones. En primer lugar, debido a su trayectoria histórica, la política exterior alemana ha estado profundamente marcada por la asunción de responsabilidad histórica por parte de la República Federal. La cultura de la contención, Kultur der Zurückhaltung (Link, 2015) se convirtió en un principio rector: Alemania optó durante décadas por una política exterior prudente, evitando intervenciones militares y priorizando soluciones diplomáticas. En segundo lugar, durante mucho tiempo, el país fue conocido como la “excepcionalidad alemana”, ya que, a diferencia de otros Estados europeos como Francia, Italia o Austria, los partidos populistas no lograban avances electorales significativos (Arzheimer, 2015).

Tal y como se ha mencionado previamente, esta segunda excepcionalidad ya no es válida. Según la reciente encuesta GEPARTEE, realizada con anterioridad a las elecciones europeas de 2024, los expertos identifican principalmente dos partidos populistas en el sistema de partidos alemán.

El partido Alternativa para Alemania (AfD) es considerado el partido con mayor grado de populismo (Thomeczek et al., 2024). Se puede considerar un partido relativamente nuevo, fundado en 2013 durante la crisis económica como partido nacional liberal y conservador como alternativa a la política de rescate del euro del Gobierno de Merkel. En este sentido, basa sus fundamentos en una crítica a la construcción de la UE y, en particular, a su política monetaria. Sin embargo, esta formación política ha evolucionado, sobre todo en el contexto de la crisis de los refugiados de 2015/2016, hacia un partido de extrema derecha y claramente opuesto a la UE (Arzheimer, 2020; Stark y Dubslaff, 2024). Diferentes estudios confirman la categorización del AfD como partido populista radical, sobre todo por su perspectiva etnocultural y antiliberal basada en la dicotomía entre nosotros/el pueblo y ellos/la élite (Arzheimer, 2020; Havertz, 2021; Lees, 2018; Hansen y Olsen, 2022)

El Bündnis Sahra Wagenknecht (BSW) fue clasificado por la encuesta GEPARTEE como el segundo partido más populista de Alemania (Thomeczek et al., 2024). Fue fundado en 2024 a partir de una organización del mismo nombre establecida en octubre de 2023. El rápido ascenso del BSW se explica, en primer lugar, por la alta personalización de su líder y fundadora, Sahra Wagenknecht, algo bastante inusual en el contexto del sistema de partidos políticos alemán. En segundo lugar, por un enfoque ideológico novedoso que combina el conservadurismo cultural, con posturas económicas de izquierdas y posiciones de política exterior altamente polarizadoras.

Según la encuesta de GEPARTEE, el partido Die Linke es identificado como el partido con menor grado de populismo dentro del espectro político alemán, por lo que no se incluyó en el estudio (Thomeczek et al., 2024). Además, su exclusión también se debe a su declive electoral hasta 2024 y a la fragmentación interna, especialmente en torno a cuestiones de política exterior. Estas divisiones han debilitado la capacidad del partido para posicionarse con claridad y de manera unificada en asuntos internacionales. Asimismo, el estudio se centra en partidos que no ocupan posiciones en el gobierno y hasta 20243, Die Linke gobernaba en coalición el Land de Turingia y participaba en coaliciones gubernamentales como socio minoritario en otros Länder.

Para examinar las líneas generales de la política exterior alemana, se llevó a cabo un análisis de la literatura especializada. Asimismo, con el propósito de identificar las tendencias más recientes, también se examinaron fuentes oficiales publicadas entre 2021 y 2024 (Koalitionsvertrag, 2021; Auswärtiges Amt, 2021; 2023a, 2023b; Scholz, 2023; Bundesregierung, 2023a, 2023b). Este enfoque permitió obtener una visión integral de las prioridades, enfoques y cambios en la política exterior de Alemania en el contexto actual.

Los datos sobre las actitudes de la opinión pública se basan en los resultados de diferentes encuestas representativas. Para estudiar las preferencias de política exterior de los partidos populistas, se llevó a cabo un análisis de la literatura especializada y un análisis de contenido con las palabras clave “política exterior”, “seguridad”, “defensa”, “globalización” “Unión Europea” y “Europa” de los manifiestos de los partidos, los programas electorales (tanto de las elecciones alemanas como de las europeas) y las declaraciones de dirigentes relacionadas con la política exterior en el período comprendido entre 2014 y 2024.

3. Las líneas generales de la política exterior alemana en un cambiante contexto internacional y nacional

La política exterior alemana ha sido moldeada durante décadas por la compleja historia germana y el profundo impacto de dos guerras mundiales. En este contexto, la política exterior se guía por los principios de paz, multilateralismo, integración europea y un firme compromiso con los derechos humanos. Sin embargo, durante las últimas décadas la política exterior de la República Federal se ha caracterizado también por diferentes cambios en el equilibrio entre valores e intereses (Harnisch y Maull, 2021). En este contexto, es emblemático el debate sobre el principio del Wandel durch Handel (cambio mediante el comercio), que hace referencia a la idea de que con un mayor nivel de comercio y el incremento de interdependencias entre Estados con diferentes sistemas políticos, se puede provocar un cambio en regímenes e incluso promover la democratización de sistemas autoritarios (Kölling, 2023).

El incremento de la inestabilidad internacional, el creciente autoritarismo en varios Estados, el debilitamiento de las instituciones multilaterales y los problemas globales, como el cambio climático, han expuesto la política exterior alemana a grandes retos y a los límites de su Leitmotiv. Estos desafíos tienen un impacto en la manera de actuar en política exterior y, en este contexto, Alemania con sus socios parecen estar experimentando una disminución en capacidad para promover sus valores e ideas normativas. De este modo, como consecuencia de la crisis financiera de 2008 se limitó la capacidad de ejercer el poder económico como softpower, convirtiendo el principio Wandel durch Handel en una mera excusa para mantener relaciones comerciales con Estados autoritarios (Moens, 2022). Desde entonces, el gobierno federal ha sido objeto de crítica por anteponer en sus relaciones exteriores los intereses económicos a la defensa de los valores democráticos (Oppermann, 2021).

Ante las limitaciones del tradicional Leitmotiv de la política exterior, desde 2021, el gobierno Scholz ha ido desarrollando su estrategia entre la conciencia de la propia historia —“Nuestra historia nos dicta que debemos actuar con moderación” (Klingbeil, 2022)—, las expectativas sobre su liderazgo entre los socios europeos y un nuevo equilibrio entre valores e intereses. En el acuerdo de coalición de gobierno firmado en otoño de 2021, se incluyó el compromiso de la República Federal de “preservar nuestro modo de vida liberal en Europa y proteger la paz y los derechos humanos en todo el mundo […]. En ello, nos guiamos por nuestros valores e intereses” (Koalitionsvertrag, 2021: 143). En particular, la ministra de Asuntos Exteriores Baerbock (del partido Los Verdes) impulsó el concepto de una política exterior fundamentada en valores como una posición clara y explícita en la confrontación entre fuerzas autoritarias y democracias liberales. Según la ministra: “Los valores y los intereses no son contradictorios. No hay ni política de intereses al cien por cien ni política moral. Un esquema tan simple no se ajusta a los retos de nuestro tiempo […]. Alemania es una economía social-ecológica de mercado, solo representaremos con éxito nuestros intereses económicos si defendemos simultáneamente los valores de un acceso justo al mercado y un trato justo a las trabajadoras” (Die Zeit, 2021). Este nuevo enfoque en materia de política, fundamentado en valores, incorpora asimismo el concepto de una política exterior feminista (Bundesregierung, 2023a). Sin embargo, este nuevo planteamiento se ha visto rápidamente cuestionado durante los últimos años. Tras la invasión rusa a Ucrania el 24 de febrero de 2022, el canciller Olaf Scholz declaró solo tres días después ante el Bundestag que el continente europeo estaba experimentando una Zeitenwende (un cambio de paradigma) con consecuencias importantes para múltiples aspectos de la economía, sociedad y la política (Scholz, 2023), pero especialmente con cambios drásticos en la política de defensa y para la política exterior de la República Federal. Alemania, con una economía orientada hacia las exportaciones, ha sufrido desde entonces las consecuencias por el enorme coste de un orden internacional inestable, de la interrupción de las cadenas de suministro, el incremento del precio energético y las limitaciones de acceso a mercados internacionales (Kölling, 2023). Ante esta situación, el canciller Scholz declaró: “Debemos reducir las dependencias en el sentido de una diversificación inteligente. Esto requiere sentido de la proporción y pragmatismo” (Bundesregierung, 2023b), lo que incluyó en última instancia alianzas estratégicas con países que no comparten los valores democráticos.

El respaldo de Alemania a Ucrania resultó significativo desde el inicio del conflicto bélico, si bien se caracterizó por una actitud cautelosa ante el temor de convertirse en una parte activa del conflicto militar. No obstante, para ello se han roto principios básicos de la política exterior, como el de no exportar armamento a países en conflicto (Wezeman y Gadon, 2023). Asimismo, a nivel doméstico se ha producido una aceleración en los cambios de paradigma con el rearme. El ministro de Defensa, el socialdemócrata Boris Pistorius, afirmó en junio 2024 que era necesario reforzar las capacidades operativas de las Fuerzas Armadas para que estuvieran preparadas para una eventual guerra en 2029, para lo cual sería fundamental asegurar finanzas, material y personal. Pocas semanas más tarde, presentó una propuesta para reintroducir el servicio militar, tras su abolición en 2011 (Bundesministerium der Verteidigung, 2024)

Dentro de este marco, el compromiso de Alemania con la construcción europea ha sido una constante en las últimas décadas. El acuerdo de coalición del gobierno (2021-2024) subraya este fuerte compromiso europeo (Koalitionsvertrag, 2021: 143). Los tres socios de coalición se mostraron abiertos a reformas de la UE, incluido el desarrollo de la UE hacia una federación de Estados europeos. A pesar de que el foco se ha concentrado en la guerra en Ucrania, los problemas (de índole personal) entre el eje franco alemán, y una política carente de justificación o unilateral en relación a las ayudas públicas, han frenado el afán reformista entre los socios de la UE. El canciller no solo ha promovido la ampliación de la UE, a través de negociaciones de adhesión con Macedonia del Norte y Albania y mensajes a Ucrania y a Moldavia, sino que también ha propuesto la profundización de la integración europea mediante la supresión del principio de unanimidad, tanto en política exterior como en política financiera y fiscal. El acuerdo de la coalición dejaba también constancia de que los valores democráticos y los principios del Estado de derecho constituían los elementos fundamentales de su política europea (Koalitionsvertrag, 2021).

En lo que respecta a las relaciones trasatlánticas, EE. UU. se erige como un aliado con el que Alemania comparte una serie de valores y objetivos desde hace varias décadas, si bien hay que destacar que durante los años de la primera Administración Trump se produjo una ruptura en esta tradición, que se cerró y restauró con el comienzo del gobierno Biden en 2021. No obstante, se trata de una relación asimétrica ya que, durante las últimas décadas, la dependencia de Alemania de la protección militar de EE. UU. no ha experimentado un descenso, sino un incremento.

La reducción de las importaciones de gas procedente de Rusia propició un aumento de las importaciones de gas licuado principalmente proveniente de Estados Unidos. Sin embargo, atraídas por las subvenciones del gobierno de EE. UU., por ejemplo, la Ley de Reducción de la Inflación, se ha producido un incremento de las inversiones directas de compañías alemanas en el país norteamericano. Incluso el rearme de la República Federal refuerza la dependencia de Washington. Por ejemplo, una parte considerable para el suministro acelerado de nuevo material bélico a la Bundeswehr (Ejército alemán) proviene de empresas armamentísticas estadounidenses. En junio de 2024, el gobierno federal acordó en el seno de la OTAN la instalación en suelo alemán de misiles de largo alcance a partir de 2026 para reforzar la disuasión militar de la alianza, lo que generó la casi inmediata reacción de Rusia, que amenazó con una respuesta militar y calificó de escalada la decisión adoptada por Washington y Berlín.

El compromiso de Alemania con el multilateralismo tiene una larga tradición y, su actividad económica y diplomática con los países del sur global ha sido un elemento central en la política exterior de todos los gobiernos federales. En cierta medida, es posible sostener que no existe una única definición de multilateralismo: cada uno de los diversos formatos y cada uno de los numerosos contextos de la diplomacia multilateral se encuentran inmersos en contextos de orden político, sobre los cuales se erigen los fundamentos normativos que sustentan los órdenes políticos nacionales e internacionales. El reto para la política exterior alemana consiste, por tanto, en promover determinadas formas de multilateralismo, concretamente liberal-democráticas, y contener las alternativas autoritarias (Maull, 2021). En el Libro Blanco sobre el multilateralismo del año 2021, el gobierno alemán se compromete con el multilateralismo basado en los valores y principios de las democracias liberales (Auswärtiges Amt, 2021). Sin embargo, la implementación de esta política multilateral ha sido objeto de confrontación desde el inicio de la legislatura debido a intereses opuestos y disputas entre los tres socios de la coalición. En este sentido, mientras el SPD (Partido Socialdemócrata) sostenía la premisa de que la política exterior es gestionada desde la Cancillería, la ministra de Asuntos Exteriores del partido de Los Verdes afirmaba que el Ministerio Federal de Asuntos Exteriores es el organismo encargado de delinear de antemano el conjunto de la acción internacional (Kölling, 2023).

4. Opinión pública y política exterior en Alemania

En el contexto de la democracia liberal, la opinión pública y su capacidad de influir en los procesos de toma de decisiones se erigen como factores de relevancia, también en el ámbito de la política exterior. En este sentido, un cambio en la política exterior solo puede tener éxito si se comunica de manera coherente a los ciudadanos (Schwarzer y Mölling, 2021), al tiempo que la opinión pública también pone límites a los responsables de la toma de decisiones. Es cierto que los líderes pueden moverse con bastante libertad dentro de estos límites e influir en la orientación de la opinión pública en cuestiones políticas específicas (Saunders, 2014). Sin embargo, si se traspasan los límites y se genera un interés público significativo, las cuestiones de política exterior pueden ejercer una influencia determinante en las decisiones de voto de los ciudadanos (Aldrich et al., 2006; Schoen, 2011). Por ello, y para no poner en peligro sus índices de popularidad, los gobiernos toman en cuenta la opinión pública en relación con la política exterior entre elecciones y pueden considerarla un factor determinante en sus decisiones (Mello, 2022).

En la opinión pública alemana, los índices de simpatía hacia Rusia cayeron tras la invasión rusa de Ucrania (Graf, 2022), simultáneamente aumentó la disposición a defender a los aliados en caso de un ataque ruso (Smith, 2022). El aumento del gasto militar, las sanciones contra Rusia y las entregas de armas a Ucrania obtuvieron en 2022 una aprobación mayoritaria (Mader y Schoen, 2023). Sin embargo, el apoyo inicial ha cambiado, aunque lentamente, y en 2023, una gran mayoría de los encuestados en Alemania consideraba que la situación en Ucrania supone una amenaza cada vez mayor para su propio país (79%), y alrededor del 63% de los encuestados consideraba a Rusia una “amenaza militar importante” (Koerber Stiftung, 2023). En 2024, dos años y medio después del inicio de la guerra en Ucrania, una mayoría de alemanes seguía estando a favor del apoyo militar a Ucrania (57%, en 2023 un 66 %), pero el apoyo había disminuido especialmente en el este de Alemania, donde solo una minoría del 40% estaba a favor de mantener dicho apoyo en 2024. Según el estudio de la Fundación Koerber, realizado en agosto de 2022, se puede constatar una mejora en la percepción de las relaciones transatlánticas en la opinión pública. En 2020, solo el 18% de los encuestados indicaba que las relaciones entre Alemania y EE. UU. eran “buenas” o “muy buenas”; tras la llegada de Joe Biden a la presidencia, esta cifra aumentó al 71% en 2021, y en la encuesta de 2022 fue incluso del 82%. A la pregunta de quién era el socio más importante para la política exterior alemana, el 36% de los encuestados eligió a EE. UU., y el 32%, a Francia. En 2023, el 78% valoraba favorablemente a la OTAN.

En lo que respecta a la Unión Europea, diferentes Eurobarómetros recientes han revelado que la opinión pública alemana tiende a ser más crítica con las políticas de la UE y a depositar menos confianza en sus instituciones en comparación con el resto de los 27 Estados miembros. Sin embargo, según la encuesta de 2023, para el 43% de los encuestados en Alemania, la seguridad y la defensa eran el ámbito prioritario de actuación de la UE a medio plazo (media de la UE: 34%). Solo el 56% de los ciudadanos alemanes (UE: 60%) consideraba positivo el hecho de que se hubiera concedido a Ucrania el estatus de país candidato, pero el 62% apoyaba que la UE financiara material militar a Ucrania (UE: 60%) (Eurobarómetro, 2024).

En cuanto a la evaluación de la política exterior del Gobierno alemán (2021-2024), de acuerdo con una encuesta realizada en septiembre de 2023, los encuestados se mostraron muy divididos. El 43% opinó que la estrategia de política exterior alemana era “bastante buena”; en contraste, el 35% la calificó de manera más bien negativa, mientras que un 15% expresó que no funcionaba en absoluto (Koerber Stiftung, 2023).

Asimismo, se puede constatar un escepticismo con respecto a un posible incremento en el rol de Alemania en las relaciones internacionales. En 2023, el 57% de los ciudadanos alemanes opinaba que la influencia de Alemania en el mundo había disminuido en los últimos años. Paralelamente, el 54% de los encuestados afirmaba que Alemania debería mostrar una mayor moderación en las crisis internacionales. Por el contrario, solo al 38% le gustaría que Alemania se implicara más, la cifra más baja desde que comenzó la encuesta en 2017 (43%). De ellos, el 76% prefería que la implicación fuera principalmente diplomática, frente al 65% del año anterior (FES, 2022). Además, en 2022 el 68% de los encuestados rechazaba un papel protagonista militar de Alemania en Europa (Koerber Stiftung, 2022), porcentaje que ha subido en 2023 hasta el 71% (Koerber Stiftung, 2023).

Los ciudadanos alemanes identificaron diversos desafíos en 2023 para la política exterior, siendo los más destacados la guerra en Ucrania con un 41%, la migración (15%), el cambio climático (12%), China (11%) y Rusia (8%) (Koerber Stiftung, 2023). A pesar de que el suministro energético ya no es percibido por los ciudadanos alemanes como un desafío primordial para la política exterior de Alemania (en el año 2022 el 20% de los encuestados), es relevante destacar que para la mayoría de los alemanes (55%) es irrelevante el origen de los combustibles fósiles (Koerber Stiftung, 2022).

5. Posiciones de los partidos populistas sobre la política exterior en Alemania

5.1. Alternative für Deutschland

La concepción de la política interior y exterior que el AfD expresa en sus declaraciones y programas se caracteriza por la presencia de dicotomías. Por un lado, el partido se posiciona como portador de la “voluntad del pueblo”, al que pretende oponer a la casta política tradicional. Por otro lado, como ha demostrado Wojczewski (2024), el AfD considera el Estado-nación etnoculturalmente homogéneo como la base del orden político y la máxima autoridad en la política mundial y la soberanía nacional como prioridad de la política exterior. En este sentido, la estricta adhesión al principio de no injerencia en los asuntos internos de otros Estados constituye un principio fundamental.

En su crítica a la política exterior del gobierno federal, el AfD subraya que la República Federal está inmersa en una política exterior desorientada. En consecuencia, se observa un incremento en la influencia y dirección de la política exterior y de seguridad alemana por parte de otros Estados e instituciones (AfD, 2021a). Según su programa, se posiciona a favor de la libertad de las naciones europeas frente al paternalismo extranjero y en esta línea, el objetivo es una Alemania soberana que garantice la libertad y la seguridad de sus ciudadanos, fomente su prosperidad y contribuya a una Europa pacífica y próspera.

Pese a que el AfD se presenta como un “partido pacifista” de principios y ataca regularmente a los partidos tradicionales o a los EE. UU. como belicistas, no es un partido antimilitarista, al contrario, considera que una Bundeswehr fuerte es la piedra angular de la soberanía alemana (AfD, 2018) y exige la restauración de la capacidad defensiva de Alemania (AfD, 2021b). Busca volver a una Realpolitik que beneficie a Alemania, en este sentido, el partido, que ha demostrado un marcado escepticismo respecto a la creación de instituciones y normas regionales y mundiales, sostiene que Alemania debe adoptar por fin una política exterior basada en los intereses (AfD, 2017).

En consonancia con esa línea, su mito fundacional y su núcleo programático sigue siendo la crítica a la Unión Europea. El partido se posiciona en contra de transformar la Unión Europea en un Estado federal, y demanda una transferencia de competencias del nivel europeo a los Estado miembros. Si su planteamiento de reforma de la UE no puede hacerse realidad, demanda una salida de Alemania de ella o una disolución democrática de la UE y el restablecimiento de una Comunidad Económica. Asimismo, exige un fortalecimiento de los Estados nacionales con más competencias y afirma que el Euro es una construcción defectuosa que se ha convertido en una unión de deuda.

En lo que se refiere a la OTAN, afirma que la pertenencia a la OTAN está en consonancia con los intereses de la política exterior y de seguridad de Alemania, siempre y cuando se limite a su papel como alianza de defensa. Las misiones de la OTAN fuera de la alianza, en las que participen fuerzas armadas alemanas, deben tener lugar siempre bajo el mandato de la ONU y solo si se tienen en cuenta los intereses de seguridad alemanes. Sin embargo, a pesar de sus críticas a la OTAN, el AfD no exige la salida inmediata de esta institución. Por otra parte, aunque el partido considera que EE. UU. sigue siendo el socio más importante, está a favor de la retirada de todas las tropas aliadas actualmente establecidas en suelo alemán y, en particular, de sus armas nucleares.

En su documento estratégico para la política exterior, publicado en 2021 Realpolitik im deutschen Interesse [Realpolitik en interés de Alemania], el partido abogaba por que Alemania asumiera un “papel especial de puente y mediación hacia la región rusoasiática”, una postura que no ha cambiado desde la invasión rusa de Ucrania (AfD, 2021b). Todo lo contrario, el AfD se muestra comprensivo con la invasión de Ucrania por parte del régimen de Putin, apoyando así indirectamente el derecho de Rusia de intervenir en su “esfera de influencia” (Wojczewski, 2024). En este contexto el AfD aboga por que Rusia se convierta en un nuevo socio preferente y por ello, se muestra a favor del fin de las sanciones y de la mejora de las relaciones con Rusia.

5.2. Alianza Sahra Wagenknecht (BSW) -Vernunft und Gerechtigkeit

En su libro Los engreídos. Mi contraprograma en favor del civismo y la cohesión social, Sahra Wagenknecht, se distancia claramente de la izquierda actual, a la que llama “izquierda del estilo de vida”, y combina un perfil autoritario de izquierdas (económicamente de izquierdas, pero culturalmente conservador) con posturas antiestadounidenses, prorrusas y antielitistas (Wagenknecht, 2022). En su programa electoral para las elecciones europeas, el BSW critica duramente las políticas climáticas y de inmigración del Gobierno por considerarlas una carga para los alemanes, que se encuentran en una profunda crisis social (BSW, 2024a). El BSW también habla de un “autoritarismo político” por parte del Gobierno federal que dicta a la gente cómo vivir, calentarse, pensar y hablar (Thomeczek, 2024a).

Desde el comienzo de la invasión de Rusia en Ucrania, Wagenknecht se dio a conocer como la figura clave del movimiento antibelicista en Alemania (Wurthmann y Wagner, 2024). Según Wagenknecht, Occidente está librando una guerra económica contra Rusia, por lo que pide el fin de las sanciones y la reanudación inmediata de los suministros de gas a Alemania. El BSW se opone firmemente a la entrega de armas a Ucrania y exige negociaciones de paz inmediatas en la guerra entre Ucrania y Rusia (Thomeczek, 2024b). Según el BSW, debe aplicarse una política de paz de distensión, reconciliación de intereses y cooperación internacional con el objetivo de crear un nuevo orden de paz europeo que también incluya a Rusia. Considera que las sanciones contra Rusia perjudican a la economía alemana (Beltin et al., 2023), así en su programa electoral se opone a que se destinen cada vez más recursos a armamento y equipamiento bélico en lugar de a la educación, la investigación de tecnologías respetuosas con el medio ambiente o servicios sanitarios y asistenciales (BSW, 2024a). De esta forma, indica: “El envío de unidades de combate del Ejército alemán al flanco oriental de la OTAN, por ejemplo, a Lituania, nos preocupa profundamente. También nos preocupa el uso cada vez más militar de estaciones de tren y aeropuertos” (BSW, 2024c, d), o “Un voto para la CDU es un espaldarazo para Friedrich Merz en el ámbito federal, que quiere arrastrarnos aún más a la guerra de Ucrania con el suministro de misiles Taurus” (BSW, 2024e).

En esta línea, el partido se posiciona de forma muy crítica hacia la OTAN y los EE. UU. La OTAN es “una alianza militar cuya primera potencia ha invadido cinco países en los últimos años violando el derecho internacional y ha matado a más de un millón de personas en estas guerras, está alimentando sentimientos de amenaza y reacciones defensivas, contribuyendo así a la inestabilidad mundial” (BSW, 2024b). Sin pedir la salida de la OTAN, el BSW aboga por “una mayor independencia de Estados Unidos”. Además, insta a la retirada de las armas nucleares estadounidenses y misiles del territorio alemán y de los Estados miembros de la UE. Al mismo tiempo, hace campaña contra el incremento del gasto militar de Alemania, el estacionamiento de una brigada alemana en Lituania y denuncia la “militarización mental de la sociedad” y el incremento de las exportaciones armamento (BSW, 2024).

En su manifiesto, aprobado a principios de 2024, el nuevo partido se centra en una Europa independiente de Estados miembros democráticos y soberanos. El programa contiene una crítica a la UE en su forma actual y plantea la necesidad de su desmantelamiento: “La UE en su forma actual es perjudicial para la idea europea” (BSW, 2024b) y continúa diciendo: “Lo que puede regularse mejor y más democráticamente a nivel local, regional o nacional no debe dejarse al frenesí regulador de la tecnocracia de la UE” (BSW, 2024b). También se han manifestado en contra del incremento continuo del presupuesto de la UE y señalan la inviabilidad de ampliar la UE con nuevos miembros: lo que se necesita es “una moratoria en la ampliación de la UE” (BSW, 2024b), por lo que rechazan las negociaciones de adhesión con Ucrania, Moldavia y Georgia. Por otra parte, han expresado la necesidad de que las relaciones económicas de la UE con América Latina se desarrollen en pie de igualdad, y por ello piden poner fin al acuerdo con MERCOSUR. Esta formación rechaza una mayor militarización de la UE y para ello, exigen un desmantelamiento de las estructuras e instrumentos militares pertenecientes a la UE.

6. El impacto de la agenda exterior de AfD y BSW en la política exterior del gobierno de Scholz y de los partidos tradicionales

6.1. El impacto en la política exterior del gobierno federal

Tras las elecciones federales de 2021, el partido AfD se convirtió en la segunda fuerza de oposición en el Bundestag. Sus puntos programáticos se han ido materializando en la realidad política y han logrado influir de manera regular en la agenda mediática y en los debates políticos sobre diversos temas de la política de exterior (Baloge, 2022). En enero de 2024, el grupo parlamentario del AfD presentó la moción “La responsabilidad de Alemania por la paz en Europa - Una iniciativa de paz con garantías de seguridad para Ucrania y Rusia” (Bundestag, 2024a) y la moción titulada “Ayuda de emergencia proporcionada para Ucrania - no a la financiación de la reconstrucción a través de la ayuda alemana al desarrollo” (Bundestag, 2024b). Aunque gran mayoría de los diputados votaron en contra de ambas mociones, el grupo parlamentario del AfD logró la atención de los medios de comunicación con sus demandas. Entre otras cosas, los diputados del AfD propusieron vincular el apoyo político, militar y financiero a Ucrania a la voluntad de Kiev de negociar conversaciones de paz y exigir la voluntad de hablar con Rusia y con una reducción gradual simultánea del apoyo militar a Ucrania. Más a largo plazo, se propuso una asociación privilegiada entre la UE y Ucrania excluyendo tanto la adhesión a la UE como a la OTAN. Cabe destacar que, a lo largo de los últimos años, destacados miembros tanto del partido y como del grupo parlamentario han establecido vínculos estrechos con Moscú. El grupo de trabajo de política exterior del grupo parlamentario del AfD se encarga de elaborar las posiciones de política exterior del partido en el Bundestag, pero desde 2022 se ha producido un aumento significativo de tesis geopolíticas y mociones (como por ejemplo, una moción para la “Anulación del reconocimiento de Kosovo”) que reflejan el punto de vista del Kremlin (Correktiv, 2023).

Durante las campañas electorales en los Länder y locales, el AfD convirtió en temas de debate y en su estrategia de ruptura con la “élite gobernante” demandas como el fin del apoyo militar a Ucrania, un acercamiento a Rusia y la oposición a la ubicación de sistemas estadounidenses de armas de largo alcance en Alemania. Defendían que se gobierna sin tener en cuenta los intereses del ciudadano de a pie. En las elecciones de Brandeburgo, celebradas en septiembre de 2024, Alternativa para Alemania obtuvo el 29% de los votos, ligeramente por debajo del 30 % en Turingia y Sajonia. La Alianza Sahra Wagenknecht (BSW) debutó con un 13,5 %, en Turingia (15,4%) y Sajonia (11,4%).

Estudios recientes han confirmado la influencia de las posiciones adoptadas en política exterior por parte de ambos partidos en la decisión del voto a su favor (Thomeczek et al., 2024; Wagner et al., 2023). Asimismo, se ha corroborado un cierto consenso entre los votantes del BSW y de los del AfD en cuanto al argumento de que la OTAN provocó a Rusia. También hay correlaciones con las creencias respecto a la necesidad de reducir el apoyo militar a Ucrania. Las posiciones de política exterior eran fuertes predictores de la propensión a voto (Thomeczek et al., 2024; Wurthmann y Wagner, 2024).

6.2. El impacto en los partidos tradicionales

Sin poder determinar una conexión precisa en este análisis, es posible asumir que el éxito electoral de los dos partidos populistas ha tenido como consecuencia una cierta reorientación de las posiciones en la política exterior de los partidos tradicionales. Esta modificación de las posiciones debe interpretarse igualmente en el contexto de los cambios, tanto externos como internos que se han mencionado anteriormente. No obstante, los partidos de carácter tradicional han experimentado una modificación en su discurso con consecuencias para la política exterior. Un ejemplo de ello sería el endurecimiento del discurso en materia de migración, o la adopción de una posición más favorable hacia las negociaciones con Rusia.

Tras el atentado terrorista perpetrado en septiembre de 2024, el gobierno del canciller Scholz tomó la decisión de incrementar los controles en las fronteras exteriores de Alemania. Esta medida, que no fue coordinada con la UE, fue interpretada como un acto unilateral sin precedentes por parte del Gobierno alemán. La precipitada decisión se produjo también en el contexto de los resultados desfavorables obtenidos por los partidos gobernantes en Sajonia y Turingia a principios de septiembre y en vísperas de las elecciones en Brandeburgo a finales de ese mismo mes.

Tras las elecciones en tres Länder, el BSW se convirtió en 2024 en el socio clave para la formación de mayorías de gobierno. El partido insistía en su línea roja anunciada en la campaña electoral, según la cual solo entraría en el Gobierno de estos Länder si se asumía su posición en relación con la guerra en Ucrania. Esta posición se ha erigido como un importante obstáculo para la formación de gobiernos. Los ministros presidentes en funciones de Sajonia y Brandeburgo, Michael Kretschmer (CDU) y Dietmar Woidke (SPD), así como el líder de la CDU de Turingia, Mario Voigt, publicaron un artículo conjunto en un conocido periódico en el que se instaba a un mayor compromiso diplomático por parte de Alemania para poner fin a la guerra rusa contra Ucrania (FAZ, 2024). Aunque el artículo se fundamenta en el respeto del derecho internacional y en la defensa del derecho de la autodefensa de Ucrania, fue interpretado como un acercamiento al BSW. El acuerdo para comenzar negociaciones de coalición firmado por el SPD y el BSW en Brandemburgo contiene una referencia muy clara: “La entrega de armas no pondría fin a la guerra en Ucrania: los misiles de medio alcance en Alemania son críticos” (Tagesschau, 2024). Con ello el SPD de Brandemburgo se alejaba de la posición del gobierno federal en dos puntos clave de su política exterior.

7. Discusión y conclusión

El auge de los partidos populistas y su posicionamiento suscitan las siguientes cuestiones: ¿cuál es el respaldo que recibe la política exterior del Gobierno alemán por parte de la opinión pública?, ¿qué posturas defienden los partidos populistas en materia de política exterior?, ¿de qué manera han influido e impactado las posturas de los partidos populistas en el posicionamiento de los partidos tradicionales alemanes en cuanto a la política exterior? Con el propósito de identificar las respuestas a estas preguntas, en este texto se han analizado las principales líneas de la política exterior alemana y sus determinantes, prestando especial atención a los cambios recientes en sus relaciones con Rusia, el proceso de integración europea, las relaciones transatlánticas y el compromiso con el multilateralismo. Exceptuando la relación con Rusia, las directrices fundamentales de la política exterior alemana permanecen inalterables. Sin embargo, el contexto internacional ha experimentado cambios significativos, lo que ha llevado a un incremento en las expectativas de los aliados tradicionales respecto al Alemania. En consecuencia, la política exterior de Alemania y sus instrumentos están evolucionando para adaptarse a estas nuevas circunstancias. No obstante, el rol tradicional de Alemania como potencia civil tiene menor relevancia y es menos predecible.

El enfoque de una política exterior basada en valores, en contraposición a una política centrada únicamente en intereses, no ha contado con el respaldo pleno de todos los socios de la coalición de gobierno. Además, los conflictos bélicos y los problemas de suministro energético han puesto de manifiesto las limitaciones de este enfoque y la necesidad de un mayor papel de Alemania en la política internacional, también a través de instrumentos no diplomáticos.

En lo que respecta a la opinión pública sobre política exterior, se observa un amplio respaldo hacia las relaciones transatlánticas y el multilateralismo. No obstante, se ha detectado una cierta reticencia frente a un papel más activo de Alemania en el ámbito internacional, ya sea mediante la diplomacia o en conflictos bélicos. Asimismo, destaca una preferencia por reducir la migración y garantizar el suministro energético, aunque ello implique acuerdos con regímenes no democráticos. En cuanto a la evaluación de la política exterior del gobierno alemán, cabe señalar que la opinión pública ha criticado dicha política del Gobierno, así como una percepción de pérdida de influencia de Alemania en el contexto de la política internacional. Pero lo que más destaca es la inseguridad en la opinión pública debido a la guerra en Ucrania. Sin duda, la proximidad geográfica de Alemania al escenario de la guerra en Ucrania y el gran número de ucranianos que han migrado a Alemania son factores determinantes en este fenómeno. En el contexto actual, marcado por el resurgimiento de hostilidades bélicas en el continente europeo y las tensiones y conflictos geopolíticos de alcance global, sumado al retorno de Donald Trump a la presidencia del Gobierno de los EE. UU., se ha generado una coyuntura que la población percibe como altamente riesgosa y preocupante. Esta brecha entre los resultados de la política exterior del gobierno, y el descontento y falta de confianza en la opinión pública, puede haber creado un espacio para las postulaciones de los partidos populistas. Tanto AfD como BSW mantienen una postura muy crítica hacia las líneas generales de la política exterior alemana, abogando por un enfoque centrado en los intereses nacionales y, entre otras demandas, negociaciones de paz inmediatas con Rusia para garantizar el suministro energético de Alemania.

Al analizar el impacto del populismo en la política exterior actual de Alemania, es importante señalar que los dos partidos populistas no forman parte del gobierno federal, por lo que su influencia directa en la política exterior es limitada. Sin embargo, su impacto indirecto en el discurso de los principales partidos y en la opinión pública ha crecido significativamente en los últimos años.

El gobierno federal no ha renunciado a promover la democracia y los derechos humanos en sus políticas regionales e internacionales. No obstante, se observa un cambio en la orientación programática respecto a la política exterior tradicional de Alemania, especialmente en su compromiso con el multilateralismo y la Unión Europea.

Los partidos populistas continúan en auge, y su presencia en las instituciones está transformando el discurso político dentro de ellas. Esta situación puede conducir a que, en el futuro, los partidos tradicionales adapten progresivamente de manera más significativa sus posicionamientos ideológicos y políticos. En las elecciones federales 2025, los partidos centristas y tradicionales se sintieron presionados para que incorporaran ciertas demandas populistas en sus programas, lo cual podría hacer que la política exterior y de seguridad alemana sea cada vez más impredecible.

Sin embargo, este cambio no implicaría un giro de Alemania hacia políticas antioccidentales. Más bien, la radicalización del discurso es una tendencia que se observa también en otras democracias occidentales. No obstante, se evidencia la necesidad de un consenso político y social renovado en lo que respecta a la política exterior de Berlín. En este sentido, se insta a los partidos de centro a asumir un rol proactivo en la configuración de este debate, evitando ceder terreno a los extremos. La recuperación del discurso permite garantizar un enfoque equilibrado y pragmático del papel de Alemania en la nueva escena mundial.


  1. Se ha redactado el texto antes de las elecciones federales del 23 de febrero 2025, por lo que no se consideraba los resultados del partido BSW.↩︎

  2. Los Länder son las unidades constitutivas de la República Federal de Alemania↩︎

  3. Los gobiernos de coalición con la participación del BSW en Brandeburgo y Turingia, se constituyeron en diciembre de 2024.↩︎

8. Bibliografía