<?xml version="1.0" encoding="UTF-8"?>
<!DOCTYPE article PUBLIC "-//NLM//DTD JATS (Z39.96) Journal Publishing DTD v1.3 20210610//EN" "http://jats.nlm.nih.gov/publishing/1.3/JATS-journalpublishing1-3.dtd">
<article xmlns:ali="http://www.niso.org/schemas/ali/1.0/" xmlns:xlink="http://www.w3.org/1999/xlink" xmlns:mml="http://www.w3.org/1998/Math/MathML" xmlns:xsi="http://www.w3.org/2001/XMLSchema-instance" article-type="research-article" dtd-version="1.3" xml:lang="es">
  <front>
    <journal-meta>
      <journal-id journal-id-type="publisher">POSO</journal-id>
      <journal-title-group>
        <journal-title specific-use="original" xml:lang="es">Política y Sociedad</journal-title>
      </journal-title-group>
      <issn publication-format="electronic">1988-3129</issn>
      <issn-l>1988-3129</issn-l>
      <publisher>
        <publisher-name>Ediciones Complutense</publisher-name>
        <publisher-loc>España</publisher-loc>
      </publisher>
    </journal-meta>
    <article-meta>
      <article-id pub-id-type="doi">https://doi.org/10.5209/poso.97755</article-id>
      <article-categories>
        <subj-group subj-group-type="heading">
          <subject>MONOGRÁFICO</subject>
        </subj-group>
      </article-categories>
      <title-group>
        <article-title>Del Estado a la fábrica: La penalidad y la crítica de la economía política entre Marx y Foucault<xref ref-type="fn" rid="fn1">1</xref></article-title>
        <trans-title-group xml:lang="en">
          <trans-title>From the State to the Factory: Penality and the Critique of Political Economy between Marx and Foucault</trans-title>
        </trans-title-group>
      </title-group>
      <contrib-group>
        <contrib contrib-type="author" corresp="yes">
          <contrib-id contrib-id-type="orcid">https://orcid.org/0000-0002-3058-8701</contrib-id>
          <name>
            <surname>Melossi</surname>
            <given-names>Dario</given-names>
          </name>
          <xref ref-type="aff" rid="aff01"/>
          <xref ref-type="corresp" rid="cor1"/>
        </contrib>
        <aff id="aff01">
          <institution content-type="original">Universidad de Bolonia</institution>
          <country country="IT">(Italia)</country>
        </aff>
      </contrib-group>
      <author-notes>
        <corresp id="cor1">Autor@s de correspondencia: Dario Melossi: <email>dario.melossi@unibo.it</email></corresp>
      </author-notes>
      <pub-date pub-type="epub" publication-format="electronic" iso-8601-date="2025-03-11">
        <day>11</day>
        <month>03</month>
        <year>2025</year>
      </pub-date>
      <volume>62</volume>
      <issue>1</issue>
      <permissions>
        <copyright-statement>Copyright © 2025, Universidad Complutense de Madrid</copyright-statement>
        <copyright-year>2025</copyright-year>
        <copyright-holder>Universidad Complutense de Madrid</copyright-holder>
        <license license-type="open-access" xlink:href="https://creativecommons.org/licenses/by/4.0/">
          <ali:license_ref>https://creativecommons.org/licenses/by/4.0/</ali:license_ref>
          <license-p>Esta obra está bajo una licencia <ext-link ext-link-type="uri" xlink:href="https://creativecommons.org/licenses/by/4.0/">Creative Commons Attribution 4.0 International</ext-link></license-p>
        </license>
      </permissions>
      <abstract>
        <p>A menudo se ha dicho que Foucault era crítico con el marxismo o incluso antimarxista. Tal ha sido ciertamente el caso en relación con la actitud de Foucault hacia el “marxismo oficial” de su época, es decir, el marxismo del PCF o, en menor medida, de los grupos “extraparlamentarios”. Sin embargo, especialmente sus análisis en Vigilar y castigar, y el curso de conferencias que permitió su preparación, La sociedad punitiva, pueden revelar una lectura muy diferente de la relación entre Foucault y Marx, una lectura que, al mismo tiempo, desafía las interpretaciones tradicionales de Marx y que sugiere que el poder puede centrarse en la fábrica en lugar de en el Estado. Se destaca la continuidad entre la acumulación violenta en su fase originaria y el poder en la esfera de la producción. De ahí que la idea de disciplina sea central tanto para El Capital como para Vigilar y castigar. Esta relación se hace evidente en el redescubrimiento de un marxismo enfocado en la fábrica durante los años sesenta y setenta.</p>
      </abstract>
      <trans-abstract xml:lang="en">
        <p>It has often been said that Foucault was critical of Marxism or even anti-Marxist. This has certainly been the case in relation to Foucault’s attitude toward the “official Marxism” of his times, that is the Marxism of the PCF or, to a lesser extent, of “extraparliamentary” groups. However, especially his analyses in Discipline and Punish and in the course of lectures that prepared it, The Punitive Society, can be made to frame a very different reading of the relationship between Foucault and Marx, a reading which, at the same time, challenges some of the most traditional interpretations of Marx. A reading that challenges traditional interpretations of Marx and suggests that power can be centred in “the factory” rather than in “State”. It highlights the continuity between violent accumulation in its original phase and power in the “sphere of production”. Hence the idea of “discipline” is central both to “Capital” and to “Discipline and Punish”. This relationship becomes evident in the rediscovery of a factory-focused Marxism in the 1960s and 1970s.</p>
      </trans-abstract>
      <kwd-group>
        <kwd>Foucault</kwd>
        <kwd>Marx</kwd>
        <kwd>disciplina</kwd>
        <kwd>cárcel</kwd>
        <kwd>fábrica</kwd>
      </kwd-group>
      <kwd-group xml:lang="en">
        <kwd>Foucault</kwd>
        <kwd>Marx</kwd>
        <kwd>discipline</kwd>
        <kwd>prison</kwd>
        <kwd>factory</kwd>
      </kwd-group>
      <custom-meta-group>
        <custom-meta>
          <meta-name>Sumario</meta-name>
          <meta-value>: 1. Introducción. 2. Economía política del castigo: lucha de clases y disciplina. 3. La desestructuración de la autoridad: las luchas. 4. La desestructuración de la autoridad: Marx y Foucault. 5. Visiones del control social. 6. La revancha del capital: después de Rusche y Kirchheimer y Foucault. 7. En conclusión: disciplina e inclusión subordinada. 8. Bibliografía.</meta-value>
        </custom-meta>
        <custom-meta>
          <meta-name>Cómo citar</meta-name>
          <meta-value>Melossi, D. (2025). “Del Estado a la fábrica: La penalidad y la crítica de la economía política entre Marx y Foucault”. Polít. Soc. (Madr.) 62(1), e97755. https://dx.doi.org/10.5209/poso.97755.</meta-value>
        </custom-meta>
      </custom-meta-group>
    </article-meta>
  </front>
<body>
<sec id="introduccion">
  <title>1. Introducción</title>
  <p>Se ha dicho de forma habitual que Foucault era crítico con el
  marxismo o incluso antimarxista. Por supuesto, el propio Foucault se
  deshizo de cualquier visión simplista al respecto al afirmar, en una
  entrevista,</p>
  <disp-quote>
    <p>A menudo cito conceptos, textos y frases de Marx, pero sin
    sentirme obligado a añadir la etiqueta autentificadora de una nota a
    pie de página con una frase laudatoria que acompañe a la cita.
    Mientras uno haga eso, será considerado como alguien que conoce y
    venera a Marx, y será convenientemente honrado en las llamadas
    revistas marxistas. Pero yo cito a Marx sin decirlo, sin comillas, y
    como la gente es incapaz de reconocer los textos de Marx se piensa
    que soy alguien que no cita a Marx. Cuando un físico escribe una
    obra de física, ¿considera necesario citar a Newton y a Einstein?
    Los utiliza, pero no necesita las comillas, la nota a pie de página
    y el comentario elogioso para demostrar hasta qué punto está siendo
    fiel al pensamiento del maestro. Y como otros físicos saben lo que
    hizo Einstein, lo que descubrió y demostró, pueden reconocerlo en lo
    que el físico escribe. En la actualidad es imposible escribir
    historia sin utilizar toda una serie de conceptos vinculados directa
    o indirectamente al pensamiento de Marx y situarse en un horizonte
    de pensamiento que ha sido definido y descrito por Marx. Uno podría
    incluso preguntarse qué diferencia podría haber en última instancia
    entre ser historiador y ser marxista</p>
    <p>(Foucault, [1975b] 1980: 52-53).</p>
  </disp-quote>
  <p>En efecto, Foucault se encuentra firmemente inscrito en un mundo
  cultural que parece estar ahora a siglos, y no a décadas, de distancia
  de esa “filosofía de la historia”, de ese legado hegeliano, que sigue
  estando bastante presente en Marx y en el marxismo del siglo XIX.
  ¿Pero hay marxistas del siglo XX que todavía puedan situarse
  seriamente en ese mundo “encantado”? ¿Y quién podría ignorar con
  seguridad la era del desencanto inaugurada por Weber en los albores
  del nuevo siglo —como enseñó Massimo Cacciari a mi generación hace
  medio siglo, al menos en Italia (Cacciari, 1976)—?</p>
  <p>No cabe duda, sin embargo, de que tal aversión por el marxismo ha
  sido el caso en la actitud de Foucault hacia el llamado “marxismo
  oficial” de su época, es decir, el marxismo del Partido Comunista
  Francés o, en menor medida, de lo que se llamó grupos
  “extraparlamentarios”. Sin embargo, cuando hablamos de los análisis
  realizados en <italic>Vigilar y castigar</italic> (Foucault, [1975a]
  1977) y en el curso de conferencias que permitió preparar dicho
  volumen, <italic>La sociedad punitiva</italic> (Foucault, [1973]
  2015), ofrecen una lectura muy diferente de la relación entre Foucault
  y Marx, una lectura que, al mismo tiempo, desafía algunas de las
  interpretaciones más tradicionales de Marx. Contrariamente a la
  vulgata leninista tradicional, que centra el poder en la dudosa
  entidad llamada “Estado”,<xref ref-type="fn" rid="fn2">2</xref> creo
  que es posible anclar la idea de poder en la dimensión de “la
  fábrica”, subrayando la continuidad entre las premisas violentas de la
  acumulación en su fase primitiva u originaria, y el poder enquistado
  en lo que Marx llamó la “morada oculta del poder” en la “esfera de la
  producción”, figurativamente “la fábrica”. De ahí la centralidad de la
  idea de “disciplina”, que es crucial tanto para la noción más básica
  de <italic>El Capital</italic>, la noción de extracción de plusvalía,
  como al mismo tiempo generadora de la obra “sociológica” clave de
  Foucault, <italic>Vigilar y castigar</italic> (especialmente si se lee
  junto con <italic>La sociedad punitiva</italic>). La afinidad electiva
  entre una determinada lectura de Marx y la obra más importante de
  Foucault aparecerá con especial claridad en el redescubrimiento de un
  marxismo centrado en la fábrica entre los años sesenta y setenta, los
  años de la victoria pírrica de la clase obrera sobre la fábrica
  fordista.</p>
</sec>
<sec id="economia_politica_del_castigo_lucha_de_clases_y_disciplina">
  <title>2. Economía política del castigo: Lucha de clases y
  disciplina</title>
  <p>Casi contemporáneamente al célebre libro de Michel Foucault, y
  respirando mucho el aire de la época que nos rodeaba y que vivíamos,
  habíamos publicado con Masimo Pavarini un libro titulado
  <italic>Cárcel y fábrica</italic> (Melossi y Pavarini, [1977] 2018),
  donde situábamos el lugar de la lucha de clases —y de los orígenes del
  encarcelamiento moderno— en la fábrica, en torno a la extracción de la
  plusvalía. Según este punto de vista, que se encuentra esencialmente
  en el primer volumen de <italic>El Capital</italic>, al final, el
  valor de la producción tiene que ser superior al coste de los diversos
  factores de producción. Esta afirmación muy simple y bastante banal
  está en el corazón de la idea de la lucha de clases. En efecto, el
  gobierno de la producción está en manos del capital por un lado y de
  la resistencia de los trabajadores por otro. En términos de la
  historia del encarcelamiento, no se puede subestimar por tanto la
  importancia crucial de la institución de la <italic>workhouse</italic>
  (Sellin 1944). La <italic>workhouse</italic>, que los holandeses de
  principios del siglo XVII llamaban el <italic>Rasphuis</italic>, sería
  de hecho central como vínculo con la futura penitenciaría, en especial
  a través de William Penn y los cuáque
  ros.<xref ref-type="fn" rid="fn3">3</xref> Central también como
  prefiguración de la nueva institución penitenciaria, por la fama y
  notoriedad del <italic>Rasphuis</italic>. Central, sobre todo, en la
  relación entre la penalidad y el capitalismo. ¿Qué otra institución
  podría representar mejor de hecho la “afinidad electiva” weberiana
  (Howe, 1978) del capitalismo y la nueva forma de penalidad? Una nueva
  forma de penalidad que se podría considerar como instanciación del
  propio “espíritu del capitalismo”, un sustituto de la “ética
  protestante” (Weber, [1904-1905] 1958). De hecho, se podría afirmar
  que la propia “invención” del capitalismo tuvo lugar en la invención
  de la <italic>workhouse</italic>. “La cuestión penal”, de hecho,
  siempre ha estado cerca del núcleo de los innovadores sociales, y
  tanto los reformadores como los revolucionarios han mantenido una
  relación de amor-odio con la prisión, en la que encontraron, tal vez,
  la utopía de sociedad que deseaban, en especial la utopía del “hombre
  nuevo” que querían moldear.</p>
  <p>Así pues, de la <italic>workhouse</italic> a la penitenciaría.
  Luego, aproximadamente un siglo más tarde, de la penitenciaría al
  panóptico, después celebrado en las páginas de Foucault. Jeremy
  Bentham había escrito en el frontispicio de <italic>El
  Panóptico</italic> que “El Panóptico [es una] casa de inspección:
  contiene la idea de un nuevo principio de construcción aplicable a
  cualquier tipo de establecimiento, en el que personas de cualquier
  descripción deben ser mantenidas bajo inspección” ([1787] 1971: 40).
  Continúa ejemplificando que el principio es, por tanto, aplicable a
  “casas-prisión, cárceles, casas-industria, casas-trabajo, casas para
  pobres, fábricas, manicomios, lazaretos, hospitales y escuelas”
  (<italic>ibidem</italic>). En <italic>Cárcel y fábrica</italic>
  (Melossi y Pavarini, [1977] 2018: 60-65), llamé “auxiliares” a esta
  panoplia de instituciones “fabriles”, en el sentido de que eran
  cruciales para constituir y reproducir la disciplina social exigida
  por un modo de producción capitalista.</p>
  <p>Según la reconstrucción de Marx, en efecto, una vez que el obrero
  ha entrado por las puertas no tan metafóricas de la esfera de la
  producción, es dentro de las mismas donde, como por milagro, la venta
  de su fuerza de trabajo o, más raramente, de la fuerza de trabajo de
  las obreras, acaba dando más al capitalista de lo que este ha previsto
  para los diversos costes de producción. Sin embargo, esta diferencia,
  que está en la base de la ganancia del capitalista, solo puede
  producirse si la “libertad” de la esfera de la circulación se
  convierte en una especie de servidumbre (temporal) de la “esfera de la
  producción”.<xref ref-type="fn" rid="fn4">4</xref> De hecho, el
  capitalista solo será un capitalista de pleno derecho si, habiendo
  comprado la fuerza de trabajo del obrero, podrá, como todo buen
  propietario, utilizar y disfrutar de su propiedad como le plazca y por
  tanto imponer esa disciplina productiva que solo justifica la
  diferencia que genera su beneficio. Porque hay que constatar que, de
  la manera más desafortunada, la fuerza de trabajo, la mercancía que el
  capitalista ha comprado, viene con un ser humano adjunto, quien a
  menudo se comporta de manera diferente a la prevista y exigida por el
  capitalista. Esta lucha entre un ser humano, el trabajador, y el
  trabajador como mero portador de fuerza de trabajo es la sustancia de
  la lucha de clases. Tal es la razón por la que es una necedad decir,
  como se insiste a menudo, que la teoría de Marx se “basa en la
  economía”. Se trata más bien, como reza el subtítulo de <italic>El
  Capital</italic>, de una “crítica de la economía política” que sitúa
  el núcleo de la cuestión en el conflicto entre el capital y el trabajo
  en torno a la explotación. Se trata de una lucha política/de poder
  (que Marx denominó “lucha de clases”) por la gestión de los recursos
  humanos.</p>
  <p>La sociedad gobernada por el capital se organiza, pues, en torno a
  la constitución y el mantenimiento de la disciplina, una disciplina
  que impregna todas las instituciones sociales fundamentales. Por
  tanto, no parece del todo correcto afirmar que las tesis marxistas
  sobre la penalidad “no dependen de argumentos específicamente
  marxistas como la teoría de la plusvalía” (Garland, 1990: 130). Puede
  que así sea en el caso de la versión anquilosada del marxismo centrada
  en el Estado que Garland parece considerar la versión estándar de tal
  punto de vista, pero eso no es ciertamente lo que ocurre en
  <italic>Cárcel y fábrica</italic>, por ejemplo, porque su principio
  organizador central de “disciplina” aparece estrictamente vinculado al
  concepto de plusvalía, que se encuentra de hecho en el núcleo de la
  teoría marxiana. De hecho, un sistema capitalista solo puede existir
  como tal si la disciplina en la esfera productiva garantiza la
  extracción de plusvalía. Se esté o no de acuerdo con la validez
  general de tal punto de vista —y esa es una cuestión totalmente
  diferente—, no cabe duda, sin embargo, de que la conexión entre las
  instituciones “auxiliares” y la esfera de la producción, como
  instituciones de reproducción de esa fuerza de trabajo disciplinada
  que es necesaria para producir plusvalía, es el vínculo teórico más
  claro entre Marx y Foucault (y, huelga decirlo, nuestra <italic>Cárcel
  y fábrica</italic>).<xref ref-type="fn" rid="fn5">5</xref></p>
</sec>
<sec id="la_desestructuracion_de_la_autoridad_las_luchas">
  <title>3. La desestructuración de la autoridad: las luchas</title>
  <p>Lo que ocurrió a partir de la década de 1970 fue la
  desestructuración de este sistema de autoridad —no es casualidad que
  muchos de los movimientos con más éxito a finales de la década de 1960
  se autodeno minaran “antiautoritarios”—, un sistema de autoridad que
  muchos malinterpretaron como si fuera uno y lo mismo que el
  capitalismo (lo que probablemente podríamos llamar el <italic>quid pro
  quo</italic> más consecuente de mi generación). Destrucción, en otras
  palabras, no solo de la centralidad de la disciplina en la
  organización de una sociedad panóptica, sino también de una clase
  obrera homogénea, masiva, organizada y disciplinada. Como ya había
  adivinado increíblemente Rosa Luxemburg en su invectiva contra la
  disciplina de la fábrica y su análoga diatriba contra el partido
  socialdemócrata ruso bajo la dirección de Lenin (Luxemburg, [1904]
  1961), esa disciplina se había gestado en la época de las grandes
  fábricas que culminó en las llamadas fábricas “fordistas” (y de hecho
  lo que ocurrió en la izquierda después de los años sesenta y setenta
  fue también la desestructuración de todo eso). En la década de 1970,
  el tipo de sociedad que se había construido en las décadas anteriores
  entró en una profunda crisis, o al menos pareció hacerlo. Quizá
  empezamos a ver la crisis de autoridad en las “instituciones totales”
  precisamente porque la sociedad que las había alimentado, y que se
  había alimentado de ellas, entró en una crisis tan profunda.</p>
  <p>El papel de las luchas en este trabajo de deconstrucción material
  pero también conceptual apenas puede minimizarse. Las luchas se
  desarrollaron, al mismo tiempo, dentro de las fábricas, las prisiones
  y en todas las “instituciones auxiliares” (los hospitales
  psiquiátricos son el ejemplo más clásico: Goffman, 1961; Basaglia,
  1968). De repente nos dimos cuenta de que estas instituciones no eran
  eternas, no durarían para siempre, y que, así como nacían, podían
  desaparecer. La crítica de las instituciones —haciéndose eco quizás de
  lo que el líder estudiantil alemán Rudi Dutschke (Bergmann <italic>et
  al.</italic>, 1968) había llamado proféticamente “la larga marcha a
  través de las instituciones”— no podría haber existido al margen de
  esas luchas. David Garland (2014) nos ha recordado que este era
  efectivamente el caso del concepto de “historia del presente” de
  Michel Foucault en <italic>Vigilar y castigar</italic>:</p>
  <disp-quote>
    <p>Que los castigos en general y la prisión corresponden a una
    tecnología política del cuerpo quizá sea menos la historia la que me
    lo ha enseñado que la época presente. En el trascurso de estos
    últimos años, se han producido acá y allá en el mundo rebeliones de
    presos. En sus objetivos, en sus consignas, en su desarrollo había
    indudablemente algo paradójico. Eran rebeliones contra toda una
    miseria física que data de más de un siglo: contra el frío, contra
    el hacinamiento y la falta de aire, contra unos muros vetustos,
    contra el hambre, contra los golpes. Pero eran también rebeliones
    contra las prisiones modelo, contra los tranquilizantes, contra el
    aislamiento, contra el servicio médico o educativo. ¿Rebeliones
    cuyos objetivos no eran sino materiales? ¿Rebeliones
    contradictorias, contra la degradación, pero contra la comodidad,
    contra los guardianes, pero también contra los psiquiatras? De
    hecho, era realmente de los cuerpos y de las cosas materiales de lo
    que se trataba en todos esos movimientos, del mismo modo que se
    trata de ello en los innumerables discursos que la prisión ha
    producido desde los comienzos del siglo XIX. Lo que se ha
    manifestado en esos discursos y esas rebeliones, esos recuerdos y
    esas invectivas, son realmente las pequeñas, las ínfimas
    materialidades. Quien pretenda no ver en ello otra cosa que
    reivindicaciones ciegas, o la sobreimpresión de estrategias
    extranjeras, está en su derecho. Se trataba realmente de una
    rebelión, al nivel de los cuerpos, contra el cuerpo mismo de la
    prisión. Lo que estaba en juego no era el marco demasiado carcomido
    o demasiado aséptico, demasiado rudimentario o demasiado
    perfeccionado de la prisión; era su materialidad en la medida en que
    es instrumento y vector de poder; era toda esa tecnología del poder
    sobre el cuerpo, que la tecnología del “alma” —la de los educadores,
    de los psicólogos y de los psiquiatras— no consigue ni enmascarar ni
    compensar, por la razón de que no es sino uno de sus instrumentos.
    De esa prisión, con todos los asedios políticos del cuerpo que en su
    arquitectura cerrada reúne, es de la que quisiera hacer la historia.
    ¿Por puro anacronismo? No, si se entiende por ello hacer la historia
    del pasado en los términos del presente. Sí, si se entiende por ello
    hacer la historia del presente.</p>
    <p>(Foucault, [1975a] 1977: 30-31) [ed. en castellano: 36-37).</p>
  </disp-quote>
  <p>Este largo fragmento, y sobre todo su cierre, es muy significativo
  para comprender el empeño que Foucault se había propuesto en la labor
  de escribir un libro sobre el nacimiento de la
  prisión.<xref ref-type="fn" rid="fn6">6</xref> A este respecto, una
  contribución del autor que parece especialmente pertinente es una
  entrevista organizada por John Simon, profesor de francés y literatura
  comparada en SUNY Buffalo, que había recibido a Foucault en Estados
  Unidos y le había ayudado a organizar una visita a la prisión de
  Attica unos meses después de la famosa revuelta. Entonces se llevó a
  cabo una entrevista a Foucault en abril de 1972 (publicada
  originalmente en <italic>Telos</italic>; Foucault, 1974). La revuelta
  de la penitenciaría de Attica, en el Estado de Nueva York,
  probablemente la revuelta carcelaria (políticamente) más importante de
  la historia de Estados Unidos, generó un gran impacto por su difusión
  mediática, pero también por el nivel de violencia en su
  resolución.<xref ref-type="fn" rid="fn7">7</xref> Esa entrevista es
  muy interesante porque Foucault dio sus impresiones tras visitar dicha
  cárcel, señalando también los aspectos modernos, los usos de la
  psiquiatría, las diversas formas de terapia, el carácter aséptico,
  etc. De hecho, allí donde, en el pasaje citado, Foucault habla de una
  revuelta que también era “contra las prisiones modelo, los
  tranquilizantes, el aislamiento, los servicios médicos o educativos”
  parece citar casi textualmente la entrevista con Simon, que después de
  todo solo había tenido lugar un par de años
  antes.<xref ref-type="fn" rid="fn8">8</xref></p>
</sec>
<sec id="la_desestructuracion_de_la_autoridad_marx_y_foucault">
  <title>4. La desestructuración de la autoridad: Marx y
  Foucault</title>
  <p>Sobre la relación de Foucault con la tradición marxista y más
  concretamente con Marx, algunos han afirmado que, en el curso de
  conferencias de 1972-1973 en el Collège de France que precedió a la
  redacción de <italic>Vigilar y castigar</italic>, y que ahora se
  recoge en un volumen titulado <italic>La sociedad punitiva</italic>
  (Foucault, [1973] 2015), la influencia de Marx sobre el análisis de
  Foucault se mostraría más claramente (Elden, 2015: 161, Harcourt,
  [2013] 2015: 283-289). Sin embargo, me parece que, para quien esté
  dispuesto a verlo, también <italic>Vigilar y castigar</italic> se
  prestaría a una interpretación de este tipo. En las páginas cruciales
  sobre el panoptismo, que cierran la sección central de la sección
  sobre disciplina, Foucault afirmaba que “los dos procesos —la
  acumulación de hombres y la acumulación de capital— no pueden
  separarse” (Foucault, [1975a] 1977: 221). Además, el desarrollo de la
  tecnología y el despliegue de las técnicas disciplinarias estaban
  íntimamente relacionados, según este mismo pasaje, hasta el punto de
  que Foucault incluye aquí entre paréntesis una de sus escasísimas
  citas a un texto de Marx, la discusión de este último, en el capítulo
  XIII del primer volumen de <italic>El Capital</italic>, sobre la
  cooperación. En este capítulo, Marx traza la observación —esencial
  para el concepto de plusvalía— de que, en esta fase de desarrollo de
  la historia del capitalismo (antes de la introducción de la maquinaria
  compleja), el trabajo, tras ser comprado y reunido por el capitalista,
  se organizaba a la fuerza por la propia autoridad física del
  capitalista, que coordinaba el proceso de producción con su ojo, su
  voz y su mando (Marx, 1867: 322-335, Melossi y Pavarini, [1977] 2018:
  62). En otras palabras, en esta época, la disciplina era constitutiva
  de la organización del trabajo y, por tanto, también de los beneficios
  del capitalista. En la página siguiente Foucault añade,</p>
  <disp-quote>
    <p>Históricamente, el proceso por el cual la burguesía ha llegado a
    ser en el curso del siglo XVIII la clase políticamente dominante se
    ha puesto a cubierto tras de la instalación de un marco jurídico
    explícito, codificado, formalmente igualitario, y a través de la
    organización de un régimen de tipo parlamentario y representativo.
    Pero el desarrollo y la generalización de los dispositivos
    disciplinarios han constituido la otra vertiente, oscura, de estos
    procesos. [...] Las disciplinas reales y corporales han constituido
    el subsuelo de las libertades formales y jurídicas. El contrato
    podía bien ser imaginado como fundamento ideal del derecho y del
    poder político; el panoptismo constituía el procedimiento técnico,
    universalmente difundido, de la coerción. [...] Las “Luces”, que han
    descubierto las libertades, inventaron también las disciplinas</p>
    <p>(Foucault, [1975a] 1977: 222) [ed. en castellano: 224-225].</p>
  </disp-quote>
  <p>¿Cómo no leer estas líneas como una glosa de la oposición por
  excelencia de Marx entre una “esfera de circulación” —que es “un
  verdadero Edén de los derechos humanos innatos [donde] impera la
  <italic>libertad</italic>, la <italic>igualdad</italic>, la
  <italic>propiedad</italic> y
  <italic>Bentham</italic>”—<xref ref-type="fn" rid="fn9">9</xref> y esa
  “esfera de producción” marcada por el contrario por la
  servidumbre?<xref ref-type="fn" rid="fn10">10</xref> Bajo esta luz, el
  secreto que intentábamos desvelar, en realidad desenmascarar con un
  poco de ayuda weberiana, el secreto de la hegemonía capitalista podría
  entenderse como la hegemonía de una <italic>mentalité</italic>, de una
  <italic>mindset</italic>, de un <italic>ethos</italic>. Exactamente
  como creían los buenos comerciantes de Ámsterdam del siglo XVII: ¡El
  beneficio era la “ventaja colateral” de sus buenas acciones! Me parece
  que, tanto en <italic>Vigilar y castigar</italic> como —y quizá aún
  más— en las páginas de las conferencias de <italic>La sociedad
  punitiva</italic>, Foucault sonaba en cierto modo como un marxista de
  la nueva izquierda, crítico al mismo tiempo con la socialde mocracia y
  el estalinismo (ambos encarnados de alguna manera en aquel momento,
  para el territorio galo, por el Partido Comunista Francés, el PCF).
  Quizá también por ello, las afirmaciones de Foucault resonaban, a
  nuestros oídos educados en la tradición de la nueva izquierda, con el
  marxismo de historiadores sociales británicos como E.P. Thompson y sus
  colaboradores<xref ref-type="fn" rid="fn11">11</xref> (Thompson, 1975;
  Hay <italic>et al.</italic>, 1975), por no hablar del marxismo de
  Stuart Hall y su llamada Escuela de Birmingham, pero también, me
  atrevería a añadir, con <italic>Labour and Monopoly Capital</italic>
  (1974) de Harry Braverman en Estados Unidos.</p>
  <p>Cada época lee a los clásicos de la manera que le conviene, y Marx
  no es ciertamente una excepción. Al contrario. Una de las diversas
  versiones de Marx que fue particularmente popular durante los años que
  nos llevaron a 1968 fue un Marx leído a través de los ojos de la
  Escuela de Fráncfort, donde la crítica de la autoridad era primordial.
  Las estructuras de autoridad que habían sido establecidas por el
  Estado moderno —especialmente, en la Europa continental, las
  estructuras estatales francesas y alemanas— parecían encontrar una
  profunda afinidad con esa “disciplina de cuartel” expuesta por
  Luxemburg, la disciplina de la fábrica moderna, que a su vez era
  profundamente afín con toda una serie de instituciones disciplinarias.
  La fascinación de Foucault —así como la nuestra en <italic>Cárcel y
  fábrica</italic>— por el panóptico de Bentham encuentra aquí sus
  raíces en el hecho de que Bentham ya había concebido el panóptico como
  el modelo pautado de todas las estructuras institucionales de
  autoridad. En este sentido, Foucault estaba dando un sentido orien
  tativo a lo que Rudi Dutschke había llamado “una larga marcha a través
  de las instituciones” (Bergman <italic>et al.</italic>, 1968) o a las
  imperecederas palabras con las que Mario Savio, unos años antes,
  hablando en la escalinata de Sproul Hall el 2 de diciembre de 1964,
  había incitado a los estudiantes de Berkeley —y, con ellos, a toda
  nuestra generación— a “parar la máquina”: “Tenéis que poner vuestros
  cuerpos sobre los engranajes y sobre las ruedas... sobre las palancas,
  sobre todo el aparato, ¡y tenéis que hacer que se pare!” (Rosenfeld,
  2012: 217).</p>
  <p>Por lo tanto, los mecanismos de poder disciplinario del estalinismo
  ruso o de las socialdemocracias “comunistas” occidentales eran parte
  del problema, no de la solución, eran una misma cosa con el enemigo.
  Este, me parece, era el tipo de marxismo que Foucault criticaba, y la
  razón por la que Garland o Harcourt pueden presentar hoy a Foucault
  como crítico con Marx. Este fue también el origen de la afinidad de
  Foucault —especialmente en <italic>Vigilar y castigar</italic>— con
  historiadores ingleses como E. P. Thompson, con la lectura de Harry
  Braverman de la relación entre la revolución científico-técnica y la
  degradación del trabajo, o incluso con aspectos del
  <italic>operaísmo</italic> italiano. En resumen, hay una inclinación
  por una lectura de Marx no como el autor de la idea de que la
  estructura económica determina, aunque sea en última instancia, todo
  lo demás (Marx, [1859] 1977), sino el Marx que sitúa en el centro de
  la historia y del cambio no la economía, sino la lucha de clases. ¿Y
  qué otra cosa, si no la lucha de clases, está en las raíces del canto
  de Foucault al “ilegalismo y a la negativa a trabajar” en <italic>La
  sociedad punitiva</italic> ([1973] 2015: 186-190, pero véase si no
  toda la conferencia del 14 de marzo de 1973) o la descripción que hace
  Foucault de una dialéctica entre los ilegalismos y la delincuencia que
  parece rozar un argumento anarquista clásico ([1973] 2015: 139-151, y
  la conferencia del 21 de febrero de 1973)? ¿Y qué hay de la discusión
  de Foucault sobre la relación entre salario y castigo de una forma que
  recuerda a la de Evgeni Pashukanis ([1924] 1980) en <italic>Teoría
  general del derecho y marxismo</italic> (véase la conferencia del 31
  de enero de 1973; véase también Elden, 2015: 154)?</p>
</sec>
<sec id="visiones_del_control_social">
  <title>5. Visiones del control social</title>
  <p>Así que, pensábamos entonces, las fábricas ya están obsoletas
  (después de todo, un sociólogo burgués, Daniel Bell, ya había escrito,
  años antes, sobre el advenimiento de una sociedad postindustrial;
  Bell, [1960] 2000), por lo tanto, si los orígenes de la prisión
  estaban irremediablemente ligados a los orígenes de la fábrica,
  entonces también la prisión debía estar en vías de desaparición. Y
  podíamos ver pruebas seguras de ello, ya que en todas partes se hacía
  hincapié en la importancia de la comunidad, y la crítica de las
  “instituciones totales” (Goffman, 1961; Basaglia, 1968) había dado
  paso a la retórica del descarcelamiento (Scull, 1977). Como ocurrió
  también recientemente, aunque quizá con más éxito (Aviram, 2015), la
  aparición de una crisis fiscal del Estado (O’Connor, 1973),
  relacionada con problemas de legitimidad del Estado (Habermas, [1973]
  1975), se había traducido en lo que parecía ser la inevitable
  reducción, si no desaparición, de las anticuadas y costosas
  instituciones penitenciarias. Aparentemente, no era un buen momento
  para semejante pronóstico, sobre todo en EE. UU., cuando muy pocos
  años después se asistiría al inicio del aumento histórico más
  prolongado y pronunciado en el número de personas recluidas y
  confinadas en prisiones. El pronóstico, sin embargo, no era del todo
  erróneo. No hubo un Franco Basaglia en EE. UU., pero las drogas
  produjeron el mismo resultado en lo que respecta a las instituciones
  psiquiátricas (Bernard Harcourt ha demostrado que sumando los
  internamientos psiquiátricos y penales se ha producido de hecho una
  desinstitucionalización general en el último medio siglo
  aproximadamente, incluso en EE. UU.; Harcourt, 2010). Además, el
  aumento de la institucionalización cerrada fue ciertamente acompañado
  por un aumento aún más intenso de la expansión de los instrumentos
  penales “correccionales” extramuros, <italic>probation</italic> y
  <italic>parole</italic> (la libertad condicional y la libertad
  vigilada).</p>
  <p>Según lo considero, esto significaba que había llegado el momento
  de ir “más allá del panóptico” (Melossi, 1979, 1980) y darse cuenta de
  que los guetos de todo tipo habían ocupado el lugar de las
  instituciones totales (Kraushaar, 1978): ¡Los nuevos lugares de
  reclusión ya no tenían muros! En la versión de Stanley Cohen (1985),
  se trataba más bien de una historia de ampliación de la red y de
  almacenamiento del número, ahora claramente creciente, de reclusos.
  Para Malcolm Feeley y Jonathan Simon (1992, 1994), ahora era el
  momento de sustituir los conceptos pasados de moda como
  “rehabilitación” y “disciplina” por las nociones actuariales de
  “riesgo”. Volviendo ahora la vista a lo que ocurrió entre los años
  1970 y 2008, en Estados Unidos, tengo problemas con todas estas
  lecturas: el Estado de California construyó de promedio y durante una
  buena treintena de años una nueva prisión cada año elevando el número
  total de reclusos de 24.000 a 160.000 (sin contar a los reclusos ya en
  las cárceles del condado), ¿y las élites de poder del Estado no creían
  en las prisiones, y en la función esencialmente disciplinaria de las
  prisiones? Pero si el objetivo había sido contener a un exceso de
  población entre muros para almacenarlos y limitar el riesgo que
  suponían para los ciudadanos libres en el exterior, ¿por qué
  preocuparse por el hacinamiento? ¿Por qué no establecer campos
  cerrados donde detener a los hombres como ganado? Después de todo,
  ¡esto ya había ocurrido antes! En lugar de eso, creo que las prisiones
  han seguido desempeñando su papel histórico como precursoras de una
  especie de colonización interna (y externa
  también).<xref ref-type="fn" rid="fn12">12</xref></p>
  <p>Una vez más, sostengo que existe un malentendido básico sobre la
  noción de “disciplina”. La esencia de la disciplina no consiste
  realmente en enseñar habilidades útiles a los trabajadores potenciales
  con el fin de encajarlos en el ciclo de producción históricamente dado
  —como cierta retórica de la resocialización o la rehabilitación
  sugeriría—. Más bien el objetivo de la disciplina es (al menos
  programáticamente) la lección de lo que podríamos llamar “inclusión
  subordinada”, obediencia, si se prefiere hablar claro. Como hemos
  visto, Marx nunca dejó de señalar que la subordinación es de hecho la
  cuestión principal porque identifica la premisa necesaria de la
  disciplina. Cuando Marx relata el desplazamiento del análisis, y al
  mismo tiempo de la escena de la acción, de la esfera de la circulación
  a la esfera de la producción, describe el punto que intenté plantear
  en <italic>Cárcel y fábrica</italic> y que creo que Foucault planteaba
  —entre otros— en <italic>Vigilar y castigar</italic>. Como narra
  Marx,</p>
  <disp-quote>
    <p>Abandonamos, por tanto, esa ruidosa esfera instalada en la
    superficie y accesible a todos los ojos, para dirigirnos, junto al
    poseedor de dinero y al poseedor de fuerza de trabajo, siguiéndoles
    los pasos, hacia la oculta <italic>sede de la producción,</italic>
    en cuyo dintel se lee: <italic>No admittance except on
    business.</italic> [Prohibida la entrada salvo por negocios].
    Veremos aquí no solo <italic>cómo el capital produce,</italic> sino
    también <italic>cómo se produce el capital.</italic> Se hará luz,
    finalmente, sobre el <italic>misterio</italic> que envuelve la
    <italic>producción del plusvalor.</italic> (…) Al dejar atrás esa
    esfera de la circulación simple o de intercambio de mercancías, en
    la cual el librecambista <italic>vulgaris</italic> abreva las ideas,
    los conceptos y la media con que juzga la sociedad del capital y del
    trabajo asalariado, se transforma en cierta medida, según parece, la
    fisonomía de nuestras <italic>dramatis personae</italic>
    [personajes]. El otrora poseedor de dinero abre la marcha como
    <italic>capitalista;</italic> el poseedor de fuerza de trabajo lo
    sigue como <italic>su obrero;</italic> el uno, significativamente,
    sonríe con ínfulas y avanza impetuoso; el otro lo hace con recelo,
    reluctante, como el que ha llevado al mercado su propio pellejo y no
    puede esperar sino una cosa: <italic>que se lo curtan.</italic></p>
    <p>(Marx, 1867: 176; cita a partir de la ed. en castellano:
    213-214).</p>
  </disp-quote>
</sec>
<sec id="la_revancha_del_capital_despues_de_rusche_y_kirchheimer_y_foucault">
  <title>6. La revancha del capital: después de Rusche y Kirchheimer y
  Foucault</title>
  <p>Podríamos pensar en la prisión, por tanto, como una representación
  utópica del orden, consistente en la inclusión subordinada de sus
  huéspedes, que son los extraños por definición, los perennes intrusos
  quizás. Esos extraños suelen ser los huéspedes de la prisión, no
  importa cuándo ni dónde. Según Rusche y Kirchheimer ([1939] 2003),
  existe de hecho una conexión entre el ciclo de las luchas de clases y
  el comportamiento de las tasas de encarcelamiento (Melossi, 2008:
  229-252), según la cual, en los periodos de fortaleza de la clase
  obrera, las tasas de encarcelamiento estarían al mínimo (¡y las normas
  penales de vida al máximo!).</p>
  <p>A este respecto, cabe señalar que Michel Foucault muestra un claro
  aprecio por el texto de Georg Rusche y Otto Kirchheimer, <italic>Pena
  y estructura social</italic>, calificándolo de “le grand livre de
  Rusche et Kirchheimer” (Foucault, 1975: 24). Sin embargo, lo que
  Foucault considera ante todo parece ser el hecho de que se trata de la
  primera reconstrucción general de la historia del castigo que lo
  considera no simplemente sobre la base de ser una consecuencia del
  delito, sino un acontecimiento social con su propia lógica específica.
  Nunca llega a comprender su tesis básica, según la cual existe una
  profunda relación entre las tendencias del mercado laboral —y, por
  tanto, el valor de la vida humana determinado por el valor de la
  fuerza de trabajo, y en especial el trabajo de los estratos más bajos,
  los que más pueden interesar a la justicia penal— y las
  características básicas del castigo. Esta tesis de Rusche y
  Kirchheimer se considera generalmente como la tesis marxista sobre la
  cuestión de la penalidad (así lo hace, por ejemplo, David Garland en
  <italic>Punishment and Modern Society</italic>), sin embargo, el
  carácter marxista de esta tesis es en mi opinión bastante dudoso, como
  he intentado demostrar en mi introducción a la nueva edición inglesa
  de su obra (Melossi, 2003). Más que marxista, esta tesis parece
  economicista y acorde con la formación universitaria de Georg Rusche,
  que fue quien concibió el marco teórico de <italic>Pena y estructura
  social</italic> (Melossi, 2003). Es cierto que cuando Rusche se acercó
  a la Escuela de Fráncfort, notoriamente marxista, él mismo tuvo que
  concebir su propuesta como interesante para quienes se remitían a esa
  tradición (aunque se trata de una tradición marxista ampliamente
  revisada y desarrollada en interacción con las principales corrientes
  teóricas del siglo XX, tal y como lo fue para los principales
  exponentes de la Escuela de Fráncfort). No obstante lo anterior, hay
  quienes han cuestionado razonablemente la coherencia de la propuesta
  de Rusche con los intereses teóricos fundamentales de la Escuela
  (Anderson, 2000), y quizá esta disyunción no fue la razón última de
  las profundas dificultades en la relación entre Rusche y la dirección
  de la Escuela, aunque hay ciertamente elementos de naturaleza personal
  que desempeñaron un papel importante en tales dificultades (Melossi,
  2003). En contraste con la reconstrucción de Rusche, la de Foucault en
  <italic>Vigilar y castigar</italic> parece en cambio, paradójicamente,
  más marxista en el sentido de que, como he intentado mostrar aquí, el
  énfasis de Foucault en la importancia del concepto de disciplina en la
  creación de la institución penitenciaria nos permite articular dicha
  creación con la aparición de un modo de producción capitalista y con
  el elemento que Marx consideraba crucial en la base de este modo de
  producción, a saber, la extracción de plusvalía.</p>
  <p>Uno de esos periodos fue el de los años setenta, cuando la
  hegemonía política del trabajo y del obrero se vio acompañada de hecho
  por un mínimo de encarcelamiento. En otras palabras, el rechazo al
  trabajo entre las capas marginales de la sociedad alcanzó su punto
  álgido en la generalización de las luchas antiinstitucionales y
  antiautoritarias de los años setenta debido al creciente
  cuestionamiento de la fábrica fordista, luchas descritas en los
  escritos de los neomarxistas así como, indirectamente, en la aparición
  del muy pertinente concepto de <italic>illégalismes</italic> de
  Foucault en <italic>Vigilar y castigar</italic>.</p>
  <p>El problema, por tanto, desde la perspectiva del capital, era la
  restauración de la disciplina de mando. En ningún lugar fue esto más
  claro —me parece a mí— que en Estados Unidos, especialmente en
  relación con la cuestión de los <italic>illégalismes</italic> y la
  delincuencia. Como nos recuerda Jonathan Simon (2014), los líderes
  (por lo común muy jóvenes) de los Panteras Negras en los años sesenta
  y setenta eran en cierto sentido emigrantes de segunda generación,
  hijos y nietos de las personas que se habían desplazado hacia el norte
  y más tarde hacia el oeste desde el sur de los EE. UU. Así, por
  ejemplo, en la zona de Los Ángeles, Bunchy Carter había contribuido a
  la politización de la banda de los Blousons en los años sesenta, y
  solo tras la desaparición de los Panteras Negras y la caída de líderes
  como el propio Carter y John
  Huggins,<xref ref-type="fn" rid="fn13">13</xref> los jóvenes negros
  pobres de Los Ángeles volvieron a la condición de bandas callejeras
  como los Bloods y los Crips.<xref ref-type="fn" rid="fn14">14</xref>
  ¿No había sido después de todo C. Wright Mills quien escribió sobre la
  necesidad de convertir los problemas privados en problemas públicos
  (Mills, 1959)?<xref ref-type="fn" rid="fn15">15</xref> Tras la caída
  de los diversos movimientos de los años sesenta y setenta, los
  problemas públicos —el desempleo, la falta de derechos colectivos, la
  represión de la oposición laboral y política— volvieron a redefinirse
  como “problemas privados”. Pero, por supuesto, hasta qué punto no era
  ni lo uno ni lo otro sino una variable dependiente de una lucha de
  poder definida en términos de clase y raza. De algún modo, este
  periodo representó un ejemplo de manual de transformación de los
  <italic>illégalismes</italic> en delincuencia en el sentido indicado
  en la última sección de <italic>Vigilar y castigar</italic> de
  Foucault ([1975a] 1977: 257-292). Primero, la represión de la
  vanguardia política, luego los procesos de criminalización en el doble
  sentido del término, como ayuda a la construcción de un submundo
  criminal y como construcción y difusión del encarcelamiento masivo
  (véanse sobre la conexión entre encarcelamiento masivo y
  criminalización en EE. UU. los trabajos de Philippe Bourgois, 1995;
  Víctor Ríos, 2011; y Alice Goffman, 2014).</p>
</sec>
<sec id="en_conclusion_disciplina_e_inclusion_subordinada">
  <title>7. En conclusión: disciplina e inclusión subordinada</title>
  <p>El nexo entre la disciplina y la enseñanza de la obediencia con el
  objetivo de la inclusión de los subordinados (haya o no una retórica
  de la rehabilitación en juego) parece ser, por tanto, la perenne y
  programática razón de ser de la prisión. De hecho, podemos ver el tema
  de la subordinación como una constante en la historia del desarrollo
  capitalista, con independencia de las diversas etapas, incluidas las
  tecnológicas, de ese desarrollo. A partir de la creación de las
  primeras casas de trabajo en el siglo XVII y hasta nuestros días, la
  lección esencial que parece haber estado en la base de la experiencia
  de la prisión penal, de la privación de libertad, ha sido sin duda la
  exigencia de subordinación y, por tanto, de disciplina, del mismo modo
  que los expertos en derecho laboral consideran el carácter de
  subordinación como un elemento esencial para identificar la relación
  laboral misma. Paradójicamente, por tanto, la realidad de la relación
  laboral capitalista es más evidente en la prisión que en las
  expresiones fenoménicas de dicha relación en las diversas etapas del
  desarrollo capitalista. Casi podría argumentarse que la institución
  carcelaria constituye la verdadera estructura subterránea del
  capitalismo y que por tanto las diversas fases tecnológicas de ese
  desarrollo —como el fordismo— suponen una mera superestructura, ¡si
  queremos utilizar una de las conceptualizaciones más caducas y
  cuestionables del lenguaje marxista! Así, la fragmentación del trabajo
  en su fase postfordista queda de algún modo desenmascarada en su
  verdadera naturaleza por la persistencia de la institución carcelaria,
  ¡que revela el carácter esencial de la relación de subordinación
  subyacente a todos esos trabajos diversos, plurales y
  fragmentados!</p>
  <p>Por consiguiente, una forma de entender los conceptos de
  reeducación —como la denomina, por ejemplo, la Constitución italiana
  (art. 27, párrafo 3)—, rehabilitación, resocialización, reinserción,
  etc., podría ser la enseñanza de hábitos de subordinación y
  disciplina. Una enseñanza que siempre ha caracterizado a la
  institución penitenciaria —y que también se ha servido, para su
  ejecución, de instrumentos como la violencia y la tortura descarada—.
  Pero si, por otro lado, por reeducación quisiéramos entender la
  reintegración social dentro de ese complejo de derechos y dignidad que
  parece caracterizar el concepto de individuo humano dentro de las
  modernas cartas constitucionales, así como la jurisprudencia de los
  tribunales que han intentado articular ese complejo de derechos y
  dignidad (Ferrajoli, 2024; Simon, 2014b), entonces cabe suponer que
  tendríamos que cuestionar la propia institución penitenciaria, por su
  incompatibilidad fundamental con un marco constitucional moderno.</p>
  <p>Este nexo siempre concierne, principalmente, a los marginados, a
  los estratos marginales, ya bien sean estos étnicos en algunos lugares
  e inmigrantes en otros. Recientemente, las sociedades europeas no han
  hecho otra cosa que tratar a los inmigrantes como estaban
  acostumbradas a hacerlo con los más desfavorecidos entre los suyos,
  algo que se había vuelto difícil tras la militancia obrera de los años
  sesenta y setenta (Melossi, 2015). Así pues, pasamos de los bajos
  niveles de encarcelamiento en torno a 1970 (a pesar del grito de
  “¡represión, represión!”) a los mucho más elevados con posterioridad.
  Pero incluso hoy las prisiones, esas puertas literalmente
  monumentales<xref ref-type="fn" rid="fn16">16</xref> que conducen de
  la esfera abstracta de la igualdad y los derechos al ámbito concreto
  de la disciplina y la subordinación, parecen erguirse tan altas como
  siempre, presidiendo el procesamiento social de los forasteros de
  todas las calidades y pelajes, en una especie de colonización interna.
  Ya sean negros y latinos en Los Ángeles y Nueva York, o africanos y
  europeos del este en las cien ciudades de Europa, ya sean árabes en
  Israel o asiáticos en los Estados del Golfo, ya sean campesinos sin
  tierra en Colombia o Brasil, o campesinos sin residencia legal en
  Shenzhen o Shanghái, parecen apiñarse en tugurios y abarrotar las
  cárceles de formas no muy distintas a las descritas por Friedrich
  Engels ([1845] 1975) en el Manchester de 1844. El proceso que
  describimos en <italic>Cárcel y fábrica</italic> y que considerábamos
  que había llegado a su crisis final cuando lo estábamos escribiendo,
  parece haberse desarrollado en cambio mucho más allá de las fronteras
  de Europa y Norteamérica, acompañando a la reproducción ampliada del
  capital junto con su extensión geográfica y militar (como también
  había predicho Rosa Luxemburg en su obra sobre la acumulación de
  capital y el imperialismo, Luxemburg, [1913] 2003). Por lo general,
  las prisiones han seguido no muy de lejos a las tropas, y es aquí
  también donde muy pocas fábricas han aparecido en escena. Si la
  sociedad capitalista —ya se caracterice por el capital privado o por
  el capital público— está marcada esencialmente por la lucha de clases,
  la idea de subordinación parece constituir su principio original y
  dominante incluso frente al objetivo de la producción, e incluso más
  allá de la desaparición de las enormes fábricas fordistas.</p>
</sec>
</body>
<back>
<fn-group>
  <fn id="fn1">
    <label>1</label><p><italic>Se trata de una versión considerablemente
    modificada y actualizada, en castellano, de secciones de mi
    Introducción a las nuevas ediciones, en inglés (e italiano), de
    Carcere e fabbrica, aparecida originalmente en 1977 (Melossi y
    Pavarini, [1977] 2018). Una traducción había aparecido en castellano
    en 1980. Traducción de Mario D omínguez Sánchez-Pinilla, Universidad
    Complutense de Madrid.</italic></p>
  </fn>
  <fn id="fn2">
    <label>2</label><p>Intenté plantear la cuestión de esas dudas en un
    viejo libro mío, <italic>The State of Social Control</italic> (1990)
    [<italic>El Estado del control social</italic>, 1992].</p>
  </fn>
  <fn id="fn3">
    <label>3</label><p>En las conferencias recogidas en <italic>La
    sociedad punitiva</italic>, Foucault ([1973] 2015) advierte, más que
    en <italic>Vigilar y castigar</italic>, la importancia del papel de
    los cuáqueros. No ve sin embargo la importancia de la
    <italic>workhouse</italic> y su constitución como un eslabón muy
    importante hacia la cárcel, especialmente por la acción de William
    Penn y de los cuáqueros. Es muy probable que Penn hubiera conocido
    lo que entonces era la novísima institución de la
    <italic>workhouse</italic> —de la que el <italic>Rasphuis</italic>
    de Ámsterdam era el ejemplo más famoso— durante sus viajes a los
    Países Bajos y al norte de Alemania en 1677 (Lewis, [1922] 2005: 10;
    Seidensticker, 1878). En su reforma penal de unos años más tarde
    (1681), parte del “santo experimento” más amplio de los cuáqueros de
    Pensilvania estableció el vínculo más claro y explícito entre las
    casas de trabajo y las penitenciarías modernas cuando decretó que
    “todas las prisiones serán casas de trabajo para delincuentes,
    ladrones, vagabundos y personas holgazanas, abusivas y ociosas, de
    las cuales habrá una en cada condado” (Dumm, 1987: 79).</p>
  </fn>
  <fn id="fn4">
    <label>4</label><p>Sobre tal concepto de “servidumbre”, véase
    Melossi (2023).</p>
  </fn>
  <fn id="fn5">
    <label>5</label><p>En las “instituciones auxiliares” rige un estilo
    autoritario que, sin embargo, está orientado a producir sujetos
    autogobernados y, por tanto, libres. Sujetos también capaces de
    autogobernarse colectivamente en la trayectoria histórica que va del
    contrato social a la República y a la democracia. Estos sujetos
    —capaces de autogobernarse porque son capaces de autocontrolarse—
    pronto se convertirían en aquellos individuos dotados de libre
    albedrío por los teóricos criminalistas y penalistas de la
    Ilustración, como Beccaria. En los años de la independencia
    americana, Benjamin Rush llamará a tales sujetos, supuestamente
    forjados también por las recién descubiertas penitenciarías,
    “máquinas republicanas” (Dumm, 1987: 87-112).</p>
  </fn>
  <fn id="fn6">
    <label>6</label><p>Véase Harcourt ([2013] 2015). Michael Welch
    (2010, 2011) ha escrito sobre la relación de Michel Foucault con el
    “Groupe d’information sur les prisons” —un grupo activista en
    Francia, en los primeros años de la década de 1970, en el que
    Foucault participó, tratando de exponer lo que estaba sucediendo
    dentro de las cárceles, y de conectar con el movimiento de los
    presos—. En respuesta a una carta que yo le había escrito el 20 de
    abril de 1974, en la que le preguntaba, entre otras cosas, si su
    grupo había publicado algo sobre la prisión, Foucault respondió, el
    2 de mayo de 1974, “<italic>Nosotros</italic> hemos publicado
    algunos folletos sobre la situación en las prisiones francesas”,
    pero añadía enseguida: “<italic>Yo</italic> voy a terminar una obra
    sobre la historia de las prisiones dentro de unos meses”
    (correspondencia personal, trad. mía del francés).</p>
  </fn>
  <fn id="fn7">
    <label>7</label><p>El 9 de septiembre de 1971, los presos habían
    logrado ocupar la prisión, y mantenían como rehenes a un grupo de
    guardias de la misma. Y mientras el gobernador del Estado de Nueva
    York, Nelson Rockefeller, daba a entender que era posible generar
    una solución negociada, al mismo tiempo preparaba una intervención
    armada de la Guardia Nacional junto con los guardias de la prisión
    que habían escapado de la toma de rehenes, quienes, finalmente, el
    13 de septiembre de 1971, irrumpieron en el recinto y produjeron
    algo así como 39 muertos, 10 rehenes y 29 prisioneros. Véase el
    número especial de <italic>Social Justice</italic> de otoño de 1991
    dedicado a la conmemoración de los hechos. Véase también, más
    reciente, la reconstrucción de la historiadora Heather Ann Thompson
    (2016), según la cual tanto los presos como los rehenes murieron por
    los disparos indiscriminados durante la reconquista de la
    prisión.</p>
  </fn>
  <fn id="fn8">
    <label>8</label><p>En la entrevista Foucault se refiere a lo que ha
    visto en Attica y a cómo funciona esa cárcel, pero nada sobre la
    rebelión ocurrida unos meses antes. Esto es ciertamente bastante
    extraño (y, que yo sepa, todavía inexplicable) máxime si tenemos en
    cuenta que, en la entrevista, Foucault hace referencia a las luchas
    de los presos en Francia.</p>
  </fn>
  <fn id="fn9">
    <label>9</label><p>Marx 1867: 176 [ed. en castellano: 214], (citado
    en Melossi y Pavarini, [1977] 2018: 61) [ed. en castellano: 68].</p>
  </fn>
  <fn id="fn10">
    <label>10</label><p>Para una visión feminista de la cuestión, véanse
    Pateman (1988) y Federici (2014). Trato de llegar a un acuerdo con
    ambos en Melossi (2023).</p>
  </fn>
  <fn id="fn11">
    <label>11</label><p>Referenciado más de una vez en las clases de
    <italic>La sociedad punitiva</italic> (véase también Elden, 2015:
    160; Harcourt, [2013] 2015: 277278). Cf. Jock Young (2013) en la
    Introducción a <italic>La nueva criminología</italic> sobre la
    importancia de los historiadores sociales británicos en el
    surgimiento de los nuevos teóricos de la desviación.</p>
  </fn>
  <fn id="fn12">
    <label>12</label><p>Como afirma Angela Davis en una entrevista en
    <italic>Social Justice</italic> comentando la construcción de nuevas
    prisiones en América Latina, “se están construyendo más prisiones
    para atrapar las vidas trastornadas por [...] el movimiento del
    capital. La gente que no puede encontrar un lugar para sí misma en
    esta nueva sociedad gobernada por el capital acaba yendo a la
    cárcel” (Davis, 2014: 51).</p>
  </fn>
  <fn id="fn13">
    <label>13</label><p>Ambos fueron asesinados a tiros por miembros de
    organizaciones rivales en el campus de la UCLA el 17 de enero de
    1969.</p>
  </fn>
  <fn id="fn14">
    <label>14</label><p>Véase el documental de 2006 <italic>Bastards of
    the Party</italic>, producido por Antoine Fuqua y dirigido por Cle
    Sloan, antiguo miembro de la banda Bloods. Véase también la
    entrevista con Ericka Huggins (2014), antigua miembro de BP y viuda
    de John.</p>
  </fn>
  <fn id="fn15">
    <label>15</label><p>Creo que deberíamos distinguir entre lo que
    Taylor Walton y Young definieron como “romantización del delito” en
    <italic>Critical Crimi- nology</italic> (1975) y lo que yo llamaría
    aquí una “dialéctica del delito y la política”, es decir, el vaivén
    entre una tradición de comportamiento delictivo de las clases bajas
    totalmente subordinada a la hegemonía de las élites de poder y la
    transformación, en cambio, de dicho comportamiento en una acción
    política capaz de desafiar dicha hegemonía. Lo que se vislumbra en
    el trasfondo es, por supuesto, el debate tradicional, dentro del
    movimiento obrero, sobre el llamado lumpenproletariado.</p>
  </fn>
  <fn id="fn16">
    <label>16</label><p>Véase la descripción que hace Foucault de la
    entrada de Attica, “esa especie de fortaleza falsa <italic>à
    la</italic> Disneyland” (Foucault, 1974: 26).</p>
  </fn>
</fn-group>
<ref-list id="bibliografia">
  <title>8. Bibliografía</title>
  
<ref id="ref1">
    <element-citation publication-type="chapter">
        <person-group person-group-type="author">
            <name>
                <surname>Anderson</surname>
                <given-names>K</given-names>
            </name>
        </person-group>
        <year>2000</year>
        <article-title>Erich Fromm and the Frankfurt School Critique of Criminal Justice</article-title>
        <person-group person-group-type="editor">
            <name>
                <surname>Anderson</surname>
                <given-names>K</given-names>
            </name>
            <name>
                <surname>Quinney</surname>
                <given-names>R</given-names>
            </name>
        </person-group>
        <source>Erich Fromm and Critical Criminology. Beyond the Punitive Society</source>
        <publisher-loc>Urbana</publisher-loc>
        <publisher-name>University of Illinois Press</publisher-name>
        <fpage>83</fpage>
        <lpage>119</lpage>
    </element-citation>
</ref>
<ref id="ref2">
    <element-citation publication-type="book">
        <person-group person-group-type="author">
            <name>
                <surname>Aviram</surname>
                <given-names>H</given-names>
            </name>
        </person-group>
        <year>2015</year>
        <source>Cheap on Crime: Recession-Era Politics and the Transformation of American Punishment</source>
        <publisher-loc>Berkeley</publisher-loc>
        <publisher-name>UC Press</publisher-name>
    </element-citation>
</ref>
<ref id="ref3">
    <element-citation publication-type="book">
        <person-group person-group-type="editor">
            <name>
                <surname>Basaglia</surname>
                <given-names>F</given-names>
            </name>
        </person-group>
        <year>1968</year>
        <source>L'istituzione negata</source>
        <publisher-loc>Turín</publisher-loc>
        <publisher-name>Einaudi</publisher-name>
    </element-citation>
</ref>
<ref id="ref4">
    <element-citation publication-type="book">
        <person-group person-group-type="author">
            <name>
                <surname>Bell</surname>
                <given-names>D</given-names>
            </name>
        </person-group>
        <year iso-8601-date="1960">2000</year>
        <source>The End of Ideology: On the Exhaustion of Political Ideas in the Fifties</source>
        <publisher-loc>Cambridge</publisher-loc>
        <publisher-name>Harvard University Press</publisher-name>
    </element-citation>
</ref>
<ref id="ref5">
    <element-citation publication-type="chapter">
        <person-group person-group-type="author">
            <name>
                <surname>Bentham</surname>
                <given-names>J</given-names>
            </name>
        </person-group>
        <year iso-8601-date="1787">1971</year>
        <article-title>Panopticon</article-title>
        <source>The Works of Jeremy Bentham</source>
        <publisher-loc>Nueva York</publisher-loc>
      <publisher-name>Russell &amp; Russell</publisher-name>
        <fpage>37</fpage>
        <lpage>66</lpage>
    </element-citation>
</ref>
<ref id="ref6">
    <element-citation publication-type="book">
        <person-group person-group-type="author">
            <name>
                <surname>Bergmann</surname>
                <given-names>U</given-names>
            </name>
            <etal/>
        </person-group>
        <year>1968</year>
        <source>Die Rebellion der Studenten oder Die neue Opposition</source>
        <publisher-loc>Berlín</publisher-loc>
        <publisher-name>Rowohlt</publisher-name>
    </element-citation>
</ref>
<ref id="ref7">
    <element-citation publication-type="book">
        <person-group person-group-type="author">
            <name>
                <surname>Bourgois</surname>
                <given-names>P</given-names>
            </name>
        </person-group>
        <year>1995</year>
        <source>In Search of Respect: Selling Crack in El Barrio</source>
        <publisher-loc>Cambridge</publisher-loc>
        <publisher-name>Cambridge University Press</publisher-name>
    </element-citation>
</ref>
<ref id="ref8">
    <element-citation publication-type="book">
        <person-group person-group-type="author">
            <name>
                <surname>Braverman</surname>
                <given-names>H</given-names>
            </name>
        </person-group>
        <year>1974</year>
        <source>Labour and Monopoly Capital: The Degradation of Work in the Twentieth Century</source>
        <publisher-loc>Nueva York</publisher-loc>
        <publisher-name>Monthly Review Press</publisher-name>
    </element-citation>
</ref>
<ref id="ref9">
    <element-citation publication-type="book">
        <person-group person-group-type="author">
            <name>
                <surname>Cacciari</surname>
                <given-names>M</given-names>
            </name>
        </person-group>
        <year>1976</year>
        <source>Krisis</source>
        <publisher-loc>Milán</publisher-loc>
        <publisher-name>Feltrinelli</publisher-name>
    </element-citation>
</ref>
<ref id="ref10">
    <element-citation publication-type="book">
        <person-group person-group-type="author">
            <name>
                <surname>Cohen</surname>
                <given-names>S</given-names>
            </name>
        </person-group>
        <year>1985</year>
        <source>Visions of Social Control</source>
        <publisher-loc>Cambridge</publisher-loc>
        <publisher-name>Polity Press</publisher-name>
    </element-citation>
</ref>
<ref id="ref11">
    <element-citation publication-type="journal">
        <person-group person-group-type="author">
            <name>
                <surname>Davis</surname>
                <given-names>A</given-names>
            </name>
        </person-group>
        <year>2014</year>
        <article-title>Interview with Angela Davis</article-title>
        <source>Social Justice</source>
        <volume>40</volume>
        <issue>1-2</issue>
        <fpage>37</fpage>
        <lpage>53</lpage>
    </element-citation>
</ref>
<ref id="ref12">
    <element-citation publication-type="book">
        <person-group person-group-type="author">
            <name>
                <surname>Dumm</surname>
                <given-names>T. L.</given-names>
            </name>
        </person-group>
        <year>1987</year>
        <source>Democracy and Punishment: Disciplinary Origins of the United States</source>
        <publisher-loc>Madison</publisher-loc>
        <publisher-name>The University of Wisconsin Press</publisher-name>
    </element-citation>
</ref>
<ref id="ref13">
    <element-citation publication-type="journal">
        <person-group person-group-type="author">
            <name>
                <surname>Elden</surname>
                <given-names>S</given-names>
            </name>
        </person-group>
        <year>2015</year>
        <article-title>A More Marxist Foucault? Reading La société punitive</article-title>
        <source>Historical Materialism</source>
        <volume>23</volume>
        <fpage>149</fpage>
        <lpage>168</lpage>
    </element-citation>
</ref>
<ref id="ref14">
    <element-citation publication-type="book">
        <person-group person-group-type="author">
            <name>
                <surname>Engels</surname>
                <given-names>F</given-names>
            </name>
        </person-group>
        <year iso-8601-date="1845">1975</year>
        <source>The Condition of the Working Class in England in 1844</source>
        <publisher-loc>Nueva York</publisher-loc>
        <publisher-name>International</publisher-name>
    </element-citation>
</ref>
<ref id="ref15">
    <element-citation publication-type="book">
        <person-group person-group-type="author">
            <name>
                <surname>Federici</surname>
                <given-names>S</given-names>
            </name>
        </person-group>
        <year>2004</year>
        <source>Caliban and the Witch. Women, the Body and Primitive Accumulation</source>
        <publisher-loc>Brooklyn</publisher-loc>
        <publisher-name>Autonomedia</publisher-name>
    </element-citation>
</ref>
<ref id="ref16">
    <element-citation publication-type="journal">
        <person-group person-group-type="author">
            <name>
                <surname>Feeley</surname>
                <given-names>M</given-names>
            </name>
            <name>
                <surname>Simon</surname>
                <given-names>J</given-names>
            </name>
        </person-group>
        <year>1992</year>
        <article-title>The New Penology: Notes on the Emerging Strategy of Corrections and Its Implications</article-title>
        <source>Criminology</source>
        <volume>30</volume>
        <fpage>449</fpage>
        <lpage>474</lpage>
    </element-citation>
</ref>
<ref id="ref17">
    <element-citation publication-type="chapter">
        <person-group person-group-type="author">
            <name>
                <surname>Feeley</surname>
                <given-names>M</given-names>
            </name>
            <name>
                <surname>Simon</surname>
                <given-names>J</given-names>
            </name>
        </person-group>
        <year>1994</year>
        <article-title>Actuarial justice: the emerging new criminal law</article-title>
        <person-group person-group-type="editor">
            <name>
                <surname>Nelken</surname>
                <given-names>D</given-names>
            </name>
        </person-group>
        <source>The Futures of Criminology</source>
        <publisher-loc>Londres</publisher-loc>
        <publisher-name>Sage</publisher-name>
        <fpage>173</fpage>
        <lpage>201</lpage>
    </element-citation>
</ref>
<ref id="ref18">
    <element-citation publication-type="book">
        <person-group person-group-type="author">
            <name>
                <surname>Ferrajoli</surname>
                <given-names>L</given-names>
            </name>
        </person-group>
        <year>2024</year>
        <source>Giustizia e politica. Crisi e rifondazione del garantismo penale</source>
        <publisher-loc>Bari</publisher-loc>
        <publisher-name>Laterza</publisher-name>
    </element-citation>
</ref>
<ref id="ref19">
    <element-citation publication-type="book">
        <person-group person-group-type="author">
            <name>
                <surname>Foucault</surname>
                <given-names>M</given-names>
            </name>
        </person-group>
        <year iso-8601-date="1973">2015</year>
        <source>The Punitive Society: Lectures at the Collège de France 1972-1973</source>
        <publisher-loc>Houndmills</publisher-loc>
        <publisher-name>Palgrave Macmillan</publisher-name>
    </element-citation>
</ref>
<ref id="ref20">
    <element-citation publication-type="journal">
        <person-group person-group-type="author">
            <name>
                <surname>Foucault</surname>
                <given-names>M</given-names>
            </name>
        </person-group>
        <year>1974</year>
        <article-title>Michel Foucault on Attica: An Interview</article-title>
        <source>Telos</source>
        <volume>19</volume>
        <fpage>154</fpage>
        <lpage>161</lpage>
    </element-citation>
</ref>
<ref id="ref21">
    <element-citation publication-type="book">
        <person-group person-group-type="author">
            <name>
                <surname>Foucault</surname>
                <given-names>M</given-names>
            </name>
        </person-group>
        <year iso-8601-date="1975">1977</year>
        <source>Discipline and Punish</source>
        <publisher-loc>Nueva York</publisher-loc>
        <publisher-name>Pantheon</publisher-name>
    </element-citation>
</ref>
<ref id="ref22">
    <element-citation publication-type="chapter">
        <person-group person-group-type="author">
            <name>
                <surname>Foucault</surname>
                <given-names>M</given-names>
            </name>
        </person-group>
        <year iso-8601-date="1975">1980</year>
        <article-title>Prison Talk</article-title>
        <source>Power/Knowledge</source>
        <publisher-loc>Nueva York</publisher-loc>
        <publisher-name>Pantheon</publisher-name>
        <fpage>37</fpage>
        <lpage>54</lpage>
    </element-citation>
</ref>
<ref id="ref23">
    <element-citation publication-type="book">
        <person-group person-group-type="author">
            <name>
                <surname>Garland</surname>
                <given-names>D</given-names>
            </name>
        </person-group>
        <year>1990</year>
        <source>Punishment and Modern Society: A Study in Social Theory</source>
        <publisher-loc>Chicago</publisher-loc>
        <publisher-name>University of Chicago Press</publisher-name>
    </element-citation>
</ref>
<ref id="ref24">
    <element-citation publication-type="journal">
        <person-group person-group-type="author">
            <name>
                <surname>Garland</surname>
                <given-names>D</given-names>
            </name>
        </person-group>
        <year>2014</year>
        <article-title>What is a 'history of the present'? On Foucault's genealogies and their critical preconditions</article-title>
        <source>Punishment and Society</source>
        <volume>16</volume>
        <fpage>365</fpage>
        <lpage>384</lpage>
    </element-citation>
</ref>
<ref id="ref25">
    <element-citation publication-type="book">
        <person-group person-group-type="author">
            <name>
                <surname>Goffman</surname>
                <given-names>A</given-names>
            </name>
        </person-group>
        <year>2014</year>
        <source>On the Run: Fugitive Life in an American City</source>
        <publisher-loc>Chicago</publisher-loc>
        <publisher-name>University of Chicago Press</publisher-name>
    </element-citation>
</ref>
<ref id="ref26">
    <element-citation publication-type="book">
        <person-group person-group-type="author">
            <name>
                <surname>Goffman</surname>
                <given-names>E</given-names>
            </name>
        </person-group>
        <year>1961</year>
        <source>Asylums: Essays on the Social Situation of Mental Patients and Other Inmates</source>
        <publisher-loc>Garden City (NY)</publisher-loc>
        <publisher-name>Anchor Books</publisher-name>
    </element-citation>
</ref>
<ref id="ref27">
    <element-citation publication-type="book">
        <person-group person-group-type="author">
            <name>
                <surname>Habermas</surname>
                <given-names>J</given-names>
            </name>
        </person-group>
        <year iso-8601-date="1973">1975</year>
        <source>Legitimation Crisis</source>
        <publisher-loc>Boston</publisher-loc>
        <publisher-name>Beacon</publisher-name>
    </element-citation>
</ref>
<ref id="ref28">
    <element-citation publication-type="journal">
        <person-group person-group-type="author">
            <name>
                <surname>Harcourt</surname>
                <given-names>B. E.</given-names>
            </name>
        </person-group>
        <year>2010</year>
        <article-title>Neoliberal penality: A brief genealogy</article-title>
        <source>Theoretical Criminology</source>
        <volume>14</volume>
        <fpage>74</fpage>
        <lpage>92</lpage>
    </element-citation>
</ref>
<ref id="ref29">
    <element-citation publication-type="chapter">
        <person-group person-group-type="author">
            <name>
                <surname>Harcourt</surname>
                <given-names>B. E.</given-names>
            </name>
        </person-group>
        <year iso-8601-date="2013">2015</year>
        <article-title>Course Context</article-title>
        <person-group person-group-type="author">
            <name>
                <surname>Foucault</surname>
                <given-names>M</given-names>
            </name>
        </person-group>
        <source>The Punitive Society: Lectures at the Collège de France 1972-1973</source>
        <publisher-loc>Houndmills</publisher-loc>
        <publisher-name>Palgrave Macmillan</publisher-name>
        <fpage>265</fpage>
        <lpage>310</lpage>
    </element-citation>
</ref>
<ref id="ref30">
    <element-citation publication-type="book">
        <person-group person-group-type="author">
            <name>
                <surname>Hay</surname>
                <given-names>D</given-names>
            </name>
            <etal/>
        </person-group>
        <year>1975</year>
        <source>Albion's Fatal Tree: Crime and Society in Eighteenth-Century England</source>
        <publisher-loc>Nueva York</publisher-loc>
        <publisher-name>Pantheon</publisher-name>
    </element-citation>
</ref>
<ref id="ref31">
    <element-citation publication-type="journal">
        <person-group person-group-type="author">
            <name>
                <surname>Howe</surname>
                <given-names>R. H.</given-names>
            </name>
        </person-group>
        <year>1978</year>
        <article-title>Max Weber's Elective Affinities: Sociology within the bounds of pure reason</article-title>
        <source>American Journal of Sociology</source>
        <volume>84</volume>
        <fpage>366</fpage>
        <lpage>385</lpage>
    </element-citation>
</ref>
<ref id="ref32">
    <element-citation publication-type="journal">
        <person-group person-group-type="author">
            <name>
                <surname>Huggings</surname>
                <given-names>E</given-names>
            </name>
        </person-group>
        <year>2014</year>
        <article-title>Two Interviews with Ericka Huggins</article-title>
        <source>Social Justice</source>
        <volume>40</volume>
        <fpage>54</fpage>
        <lpage>71</lpage>
    </element-citation>
</ref>
<ref id="ref33">
    <element-citation publication-type="book">
        <person-group person-group-type="editor">
            <name>
                <surname>Kraushaar</surname>
                <given-names>W</given-names>
            </name>
        </person-group>
        <year>1978</year>
        <source>Autonomie oder Getto, Kontroversen über die Alternativbewegung</source>
        <publisher-loc>Fráncfort</publisher-loc>
        <publisher-name>Neue Kritik</publisher-name>
    </element-citation>
</ref>
<ref id="ref34">
    <element-citation publication-type="book">
        <person-group person-group-type="author">
            <name>
                <surname>Lewis</surname>
                <given-names>O. F.</given-names>
            </name>
        </person-group>
        <year iso-8601-date="1922">2005</year>
        <source>The Development of American Prisons and Prisons Customs 1776 to 1845</source>
        <publisher-loc>Whitefish</publisher-loc>
        <publisher-name>Kessinger</publisher-name>
    </element-citation>
</ref>
<ref id="ref35">
    <element-citation publication-type="chapter">
        <person-group person-group-type="author">
            <name>
                <surname>Luxemburg</surname>
                <given-names>R</given-names>
            </name>
        </person-group>
        <year iso-8601-date="1904">1961</year>
        <article-title>Organizational questions of the Russian social democracy</article-title>
        <source>The Russian Revolution and Leninism or Marxism?</source>
        <publisher-loc>Ann Arbor</publisher-loc>
        <publisher-name>University of Michigan Press</publisher-name>
        <fpage>86</fpage>
        <!-- Se usa fpage porque la referencia indica "pp. 86 y ss." -->
    </element-citation>
</ref>
<ref id="ref36">
    <element-citation publication-type="book">
        <person-group person-group-type="author">
            <name>
                <surname>Luxemburg</surname>
                <given-names>R</given-names>
            </name>
        </person-group>
        <year iso-8601-date="1913">2003</year>
        <source>The Accumulation of Capital</source>
        <publisher-loc>Londres</publisher-loc>
        <publisher-name>Routledge</publisher-name>
        <fpage>107</fpage>
        <!-- Se usa fpage porque la referencia indica "pp. 107 y ss." -->
    </element-citation>
</ref>
<ref id="ref37">
    <element-citation publication-type="chapter">
        <person-group person-group-type="author">
            <name>
                <surname>Marx</surname>
                <given-names>K</given-names>
            </name>
        </person-group>
        <year iso-8601-date="1859">1977</year>
        <article-title>Preface</article-title>
        <source>A Contribution to the Critique of Political Economy</source>
        <publisher-loc>Moscú</publisher-loc>
        <publisher-name>Progress Publishers</publisher-name>
        <fpage>4</fpage>
    </element-citation>
</ref>
<ref id="ref38">
    <element-citation publication-type="book">
        <person-group person-group-type="author">
            <name>
                <surname>Marx</surname>
                <given-names>K</given-names>
            </name>
        </person-group>
        <year iso-8601-date="1867">1867</year>
        <source>Capital: Volume I</source>
        <publisher-loc>Nueva York</publisher-loc>
        <publisher-name>International Publishers</publisher-name>
    </element-citation>
</ref>
<ref id="ref39">
    <element-citation publication-type="chapter">
        <person-group person-group-type="author">
            <name>
                <surname>Melossi</surname>
                <given-names>D</given-names>
            </name>
        </person-group>
        <year>1979</year>
        <article-title>Institutions of Social Control and Capitalist Organization of Work</article-title>
        <person-group person-group-type="editor">
            <name>
                <surname>Fine</surname>
                <given-names>B</given-names>
            </name>
            <etal/>
        </person-group>
        <source>Capitalism and the Rule of Law: From Deviancy Theory to Marxism</source>
        <publisher-loc>Londres</publisher-loc>
        <publisher-name>Hutchinson</publisher-name>
        <fpage>90</fpage>
        <lpage>99</lpage>
    </element-citation>
</ref>
<ref id="ref40">
    <element-citation publication-type="journal">
        <person-group person-group-type="author">
            <name>
                <surname>Melossi</surname>
                <given-names>D</given-names>
            </name>
        </person-group>
        <year>1980</year>
        <article-title>Oltre il 'Panopticon'. Per uno studio delle strategie di controllo sociale nel capitalismo del ventesimo secolo</article-title>
        <source>La questione criminale</source>
        <volume>VI</volume>
        <issue>2-3</issue>
        <fpage>277</fpage>
        <lpage>361</lpage>
    </element-citation>
</ref>
<ref id="ref41">
    <element-citation publication-type="book">
        <person-group person-group-type="author">
            <name>
                <surname>Melossi</surname>
                <given-names>D</given-names>
            </name>
        </person-group>
        <year>1990</year>
        <source>The State of Social Control: A Sociological Study of Concepts of State and Social Control in the Making of Democracy</source>
        <publisher-loc>Cambridge</publisher-loc>
        <publisher-name>Polity; Nueva York, St. Martin's Press</publisher-name>
    </element-citation>
</ref>
<ref id="ref42">
    <element-citation publication-type="chapter">
        <person-group person-group-type="author">
            <name>
                <surname>Melossi</surname>
                <given-names>D</given-names>
            </name>
        </person-group>
        <year>2003</year>
        <article-title>The Simple 'Heuristic Maxim' of an 'Unusual Human Being'</article-title>
        <source>Punishment and Social Structure</source>
        <publisher-loc>New Brunswick</publisher-loc>
        <publisher-name>Transaction Publishers</publisher-name>
        <fpage>9</fpage>
        <lpage>46</lpage>
    </element-citation>
</ref>
<ref id="ref43">
    <element-citation publication-type="book">
        <person-group person-group-type="author">
            <name>
                <surname>Melossi</surname>
                <given-names>D</given-names>
            </name>
        </person-group>
        <year>2008</year>
        <source>Controlling Crime, Controlling Society: Thinking about Crime in Europe and America</source>
        <publisher-loc>Cambridge</publisher-loc>
        <publisher-name>Polity Press</publisher-name>
    </element-citation>
</ref>
<ref id="ref44">
    <element-citation publication-type="book">
        <person-group person-group-type="author">
            <name>
                <surname>Melossi</surname>
                <given-names>D</given-names>
            </name>
        </person-group>
        <year>2015</year>
        <source>Crime, Punishment and Migration</source>
        <publisher-loc>Londres</publisher-loc>
        <publisher-name>Sage</publisher-name>
    </element-citation>
</ref>
<ref id="ref45">
    <element-citation publication-type="journal">
        <person-group person-group-type="author">
            <name>
                <surname>Melossi</surname>
                <given-names>D</given-names>
            </name>
        </person-group>
        <year>2023</year>
        <article-title>Servitude for a time: From the permanent slavery of the unfree to the slavery pro tempore of the free</article-title>
        <source>Punishment and Society</source>
        <volume>25</volume>
        <issue>5</issue>
        <fpage>1207</fpage>
        <lpage>1232</lpage>
    </element-citation>
</ref>
<ref id="ref46">
    <element-citation publication-type="book">
        <person-group person-group-type="author">
            <name>
                <surname>Melossi</surname>
                <given-names>D</given-names>
            </name>
            <name>
                <surname>Pavarini</surname>
                <given-names>M</given-names>
            </name>
        </person-group>
        <year iso-8601-date="1977">2018</year>
        <source>The Prison and the Factory (40th Anniversary Edition): Origins of the Penitentiary System</source>
        <publisher-loc>Londres</publisher-loc>
        <publisher-name>Palgrave Macmillan</publisher-name>
    </element-citation>
</ref>
<ref id="ref47">
    <element-citation publication-type="book">
        <person-group person-group-type="author">
            <name>
                <surname>Mills</surname>
                <given-names>C. W.</given-names>
            </name>
        </person-group>
        <year>1959</year>
        <source>The Sociological Imagination</source>
        <publisher-loc>Nueva York</publisher-loc>
        <publisher-name>Oxford University Press</publisher-name>
    </element-citation>
</ref>
<ref id="ref48">
    <element-citation publication-type="book">
        <person-group person-group-type="author">
            <name>
                <surname>O'Connor</surname>
                <given-names>J</given-names>
            </name>
        </person-group>
        <year>1973</year>
        <source>The Fiscal Crisis of the State</source>
        <publisher-loc>Nueva York</publisher-loc>
        <publisher-name>St. Martin's Press</publisher-name>
    </element-citation>
</ref>
<ref id="ref49">
    <element-citation publication-type="chapter">
        <person-group person-group-type="author">
            <name>
                <surname>Pashukanis</surname>
                <given-names>E</given-names>
            </name>
        </person-group>
        <year iso-8601-date="1924">1980</year>
        <article-title>The General Theory of Law and Marxism</article-title>
        <person-group person-group-type="editor">
            <name>
                <surname>Beirne</surname>
                <given-names>P</given-names>
            </name>
            <name>
                <surname>Sharlet</surname>
                <given-names>R</given-names>
            </name>
        </person-group>
        <source>Pashukanis: Selected Writings on Marxism and Law</source>
        <publisher-loc>Londres</publisher-loc>
        <publisher-name>Academic Press</publisher-name>
        <fpage>37</fpage>
        <lpage>131</lpage>
    </element-citation>
</ref>
<ref id="ref50">
    <element-citation publication-type="book">
        <person-group person-group-type="author">
            <name>
                <surname>Pateman</surname>
                <given-names>C</given-names>
            </name>
        </person-group>
        <year>1988</year>
        <source>The Sexual Contract</source>
        <publisher-loc>Cambridge</publisher-loc>
        <publisher-name>Polity</publisher-name>
    </element-citation>
</ref>
<ref id="ref51">
    <element-citation publication-type="book">
        <person-group person-group-type="author">
            <name>
                <surname>Rios</surname>
                <given-names>V. M.</given-names>
            </name>
        </person-group>
        <year>2011</year>
        <source>Punished: Policing the Lives of Black and Latino Boys</source>
        <publisher-loc>Nueva York</publisher-loc>
        <publisher-name>New York University Press</publisher-name>
    </element-citation>
</ref>
<ref id="ref52">
    <element-citation publication-type="book">
        <person-group person-group-type="author">
            <name>
                <surname>Rosenfeld</surname>
                <given-names>S</given-names>
            </name>
        </person-group>
        <year>2012</year>
        <source>Subversives: The FBI's War on Student Radicals, and Reagan's Rise to Power</source>
        <publisher-loc>Nueva York</publisher-loc>
        <publisher-name>Farrar, Straus and Giroux</publisher-name>
    </element-citation>
</ref>
<ref id="ref53">
    <element-citation publication-type="book">
        <person-group person-group-type="author">
            <name>
                <surname>Rusche</surname>
                <given-names>G</given-names>
            </name>
            <name>
                <surname>Kirchheimer</surname>
                <given-names>O</given-names>
            </name>
        </person-group>
        <year iso-8601-date="1939">2003</year>
        <source>Punishment and Social Structure</source>
        <publisher-loc>New Brunswick (NJ)</publisher-loc>
        <publisher-name>Transaction</publisher-name>
    </element-citation>
</ref>
<ref id="ref54">
    <element-citation publication-type="book">
        <person-group person-group-type="author">
            <name>
                <surname>Scull</surname>
                <given-names>A. T.</given-names>
            </name>
        </person-group>
        <year>1977</year>
        <source>Decarceration: Community Treatment and the Deviant - A Radical View</source>
        <publisher-loc>Englewood Cliffs (NJ)</publisher-loc>
        <publisher-name>Prentice-Hall</publisher-name>
    </element-citation>
</ref>
<ref id="ref55">
    <element-citation publication-type="journal">
        <person-group person-group-type="author">
            <name>
                <surname>Seidensticker</surname>
                <given-names>O</given-names>
            </name>
        </person-group>
        <year>1878</year>
        <article-title>William Penn's Travels in Holland and Germany in 1677</article-title>
        <source>The Pennsylvania Magazine of History and Biography</source>
        <volume>2</volume>
        <issue>3</issue>
        <fpage>237</fpage>
        <lpage>282</lpage>
    </element-citation>
</ref>
<ref id="ref56">
    <element-citation publication-type="book">
        <person-group person-group-type="author">
            <name>
                <surname>Sellin</surname>
                <given-names>T</given-names>
            </name>
        </person-group>
        <year>1944</year>
        <source>Pioneering in Penology</source>
        <publisher-loc>Filadelfia</publisher-loc>
        <publisher-name>University of Pennsylvania Press</publisher-name>
    </element-citation>
</ref>
<ref id="ref57">
    <element-citation publication-type="journal">
        <person-group person-group-type="author">
            <name>
                <surname>Simon</surname>
                <given-names>J</given-names>
            </name>
        </person-group>
        <year>2014</year>
        <article-title>A Radical Need for Criminology</article-title>
        <source>Social Justice</source>
        <volume>40</volume>
        <issue>1-2</issue>
        <fpage>9</fpage>
        <lpage>23</lpage>
    </element-citation>
</ref>
<ref id="ref58">
    <element-citation publication-type="book">
        <person-group person-group-type="author">
            <name>
                <surname>Simon</surname>
                <given-names>J</given-names>
            </name>
        </person-group>
        <year>2014</year>
        <source>Mass Incarceration on Trial</source>
        <publisher-loc>Nueva York</publisher-loc>
        <publisher-name>The New Press</publisher-name>
    </element-citation>
</ref>
  <ref id="ref59">
    <element-citation publication-type="book">
      <person-group person-group-type="editor">
        <name>
          <surname>Taylor</surname>
          <given-names>I</given-names>
        </name>
        <name>
          <surname>Walton</surname>
          <given-names>P</given-names>
        </name>
        <name>
          <surname>Young</surname>
          <given-names>J</given-names>
        </name>
      </person-group>
      <year>1975</year>
      <source>Critical Criminology</source>
      <publisher-loc>Londres</publisher-loc>
      <publisher-name>Routledge</publisher-name>
    </element-citation>
  </ref>
<ref id="ref60">
    <element-citation publication-type="book">
        <person-group person-group-type="author">
            <name>
                <surname>Thompson</surname>
                <given-names>E. P.</given-names>
            </name>
        </person-group>
        <year>1975</year>
        <source>Whigs and Hunters: The Origin of the Black Act</source>
        <publisher-loc>Londres</publisher-loc>
        <publisher-name>Penguin</publisher-name>
    </element-citation>
</ref>
<ref id="ref61">
    <element-citation publication-type="book">
        <person-group person-group-type="author">
            <name>
                <surname>Thompson</surname>
                <given-names>H. A.</given-names>
            </name>
        </person-group>
        <year>2016</year>
        <source>Blood in the Water: The Attica Prison Uprising of 1971 and its Legacy</source>
        <publisher-loc>Nueva York</publisher-loc>
        <publisher-name>Pantheon</publisher-name>
    </element-citation>
</ref>
<ref id="ref62">
    <element-citation publication-type="book">
        <person-group person-group-type="author">
            <name>
                <surname>Weber</surname>
                <given-names>M</given-names>
            </name>
        </person-group>
        <year iso-8601-date="1904-1905">1958</year>
        <source>The Protestant Ethic and the Spirit of Capitalism</source>
        <publisher-loc>Nueva York</publisher-loc>
        <publisher-name>Scribner's</publisher-name>
    </element-citation>
</ref>
<ref id="ref63">
    <element-citation publication-type="journal">
        <person-group person-group-type="author">
            <name>
                <surname>Welch</surname>
                <given-names>M</given-names>
            </name>
        </person-group>
        <year>2010</year>
        <article-title>Pastoral power as penal resistance: Foucault and the Groupe d'information sur les prisons</article-title>
        <source>Punishment and Society</source>
        <volume>12</volume>
        <issue>1</issue>
        <fpage>47</fpage>
        <lpage>63</lpage>
    </element-citation>
</ref>
<ref id="ref64">
    <element-citation publication-type="journal">
        <person-group person-group-type="author">
            <name>
                <surname>Welch</surname>
                <given-names>M</given-names>
            </name>
        </person-group>
        <year>2011</year>
        <article-title>Counterveillance: How Foucault and the Groupe d'information sur les prisons reversed the optics</article-title>
        <source>Theoretical Criminology</source>
        <volume>15</volume>
        <issue>3</issue>
        <fpage>301</fpage>
        <lpage>313</lpage>
    </element-citation>
</ref>
<ref id="ref65">
    <element-citation publication-type="chapter">
        <person-group person-group-type="author">
            <name>
                <surname>Young</surname>
                <given-names>J</given-names>
            </name>
        </person-group>
        <year>2013</year>
        <article-title>Introduction to 40th anniversary edition</article-title>
        <person-group person-group-type="author">
            <name>
                <surname>Taylor</surname>
                <given-names>I</given-names>
            </name>
            <name>
                <surname>Walton</surname>
                <given-names>P</given-names>
            </name>
            <name>
                <surname>Young</surname>
                <given-names>J</given-names>
            </name>
        </person-group>
        <source>The New Criminology: For a Social Theory of Deviance. 40th anniversary edition</source>
        <publisher-loc>Londres</publisher-loc>
        <publisher-name>Routledge</publisher-name>
        <fpage>XI</fpage>
        <lpage>LI</lpage>
    </element-citation>
</ref>
  
</ref-list>
</back>
</article>
