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      <journal-id journal-id-type="publisher">POSO</journal-id>
      <journal-title-group>
        <journal-title specific-use="original" xml:lang="es">Política y Sociedad</journal-title>
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      <issn publication-format="electronic">1988-3129</issn>
      <issn-l>1988-3129</issn-l>
      <publisher>
        <publisher-name>Ediciones Complutense</publisher-name>
        <publisher-loc>España</publisher-loc>
      </publisher>
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      <article-id pub-id-type="doi">https://doi.org/10.5209/poso.94627</article-id>
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        <subj-group subj-group-type="heading">
          <subject>MONOGRÁFICO</subject>
        </subj-group>
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      <title-group>
        <article-title>Observar y afectar(se)</article-title>
        <trans-title-group xml:lang="en">
          <trans-title>Observing and affecting</trans-title>
        </trans-title-group>
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        <contrib contrib-type="author" corresp="yes">
          <contrib-id contrib-id-type="orcid">https://orcid.org/0000-0001-7035-4267</contrib-id>
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            <surname>Rivera Beiras</surname>
            <given-names>Iñaki</given-names>
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          <institution content-type="original">Universidad de Barcelona</institution>
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      <author-notes>
        <corresp id="cor1">Autor@s de correspondencia: Iñaki Rivera Beiras: <email>rivera@ub.edu</email></corresp>
      </author-notes>
      <pub-date pub-type="epub" publication-format="electronic" iso-8601-date="2025-03-11">
        <day>11</day>
        <month>03</month>
        <year>2025</year>
      </pub-date>
      <volume>62</volume>
      <issue>1</issue>
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        <copyright-statement>Copyright © 2025, Universidad Complutense de Madrid</copyright-statement>
        <copyright-year>2025</copyright-year>
        <copyright-holder>Universidad Complutense de Madrid</copyright-holder>
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          <license-p>Esta obra está bajo una licencia <ext-link ext-link-type="uri" xlink:href="https://creativecommons.org/licenses/by/4.0/">Creative Commons Attribution 4.0 International</ext-link></license-p>
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      <abstract>
        <p>Este artículo emplea, en primer lugar, conceptos básicos de Michel Foucault (como los relativos a los saberes sometidos) y recupera alguna de sus actividades, como fue su participación en el Groupe d’Information sur les Prisons (en adelante GIP). Ello será empleado, más adelante, como “caja de herramientas” para examinar un particular caso: el del llamado motín de la cárcel Quatre Camins (Cataluña), ocurrido el 30 de abril de 2004, donde aflora un nuevo tipo de protagonista y de discurso: el de las personas privadas de libertad y una nueva red de apoyo que monitoreó desde el exterior (y denunció) cuanto sucedió. La ruptura de un monopolio dogmático en el relato del sistema penal y penitenciario, hasta entonces en manos de discursos oficiales, y la consecuente producción de un nuevo estatuto de verdad, fueron posibles cuando los saberes menospreciados cristalizaron en un protagonismo inesperado. El afloramiento de una nueva verdad debe ser leído como un eje de los pliegues de las relaciones de poder; del poder punitivo, en este caso.</p>
      </abstract>
      <trans-abstract xml:lang="en">
        <p>This article uses, in its first part, basic concepts of Michel Foucault (such as those related to subjected knowledge) and recovers some of his activities such as his participation in the Groupe d’Information sur les Prisons (hereinafter GIP). This will be used, in its second part, as a “toolbox” to examine a particular case: the so-called Quatre Camins prison riot (Catalonia), which occurred on April 30th, 2004, where a new type of protagonist and discourse emerges: that of the persons deprived of their freedom and a new support network that monitored from the outside (and denounced) what happened. The rupture of a dogmatic monopoly in the narrative of the penal and penitentiary system, until then in the hands of official discourses, and the consequent production of a new status of truth, were possible when the underappreciated knowledge crystallized in an unexpected protagonism. The emergence of a new truth must be read as an axis of the folds of power relations, of punitive power, in this case.</p>
      </trans-abstract>
      <kwd-group>
        <kwd>personas privadas de libertad</kwd>
        <kwd>genealogía</kwd>
        <kwd>dispositivo</kwd>
        <kwd>relaciones de poder</kwd>
        <kwd>cárcel</kwd>
      </kwd-group>
      <kwd-group xml:lang="en">
        <kwd>persons deprived of Liberty</kwd>
        <kwd>genealogy</kwd>
        <kwd>dispositive</kwd>
        <kwd>power relations</kwd>
        <kwd>prison</kwd>
      </kwd-group>
      <custom-meta-group>
        <custom-meta>
          <meta-name>Sumario</meta-name>
          <meta-value>: 1. Marco teórico-conceptual. La caja de herramientas de Michel Foucault. 2. Metodología. Las voces de las personas presas, proceso de escucha y cristalización en la escena política. 3. Los saberes sometidos: su visualización en las instituciones y en los medios de comunicación. 4. Haciendo historia del presente. A veinte años de los sucesos de la cárcel de Quatre Camins. 5. Reflexiones finales. ¿Se puede tratar (y penetrar en) el discurso de un tabú? 6. Bibliografía.</meta-value>
        </custom-meta>
        <custom-meta>
          <meta-name>Cómo citar</meta-name>
          <meta-value>Rivera Beiras, I. (2025). “Observar y afectar(se). La quiebra del relato hegemónico sobre la cárcel en España”. Polít. Soc. (Madr.) 62(1), e94627. https://dx.doi.org/10.5209/poso.94627.</meta-value>
        </custom-meta>
      </custom-meta-group>
    </article-meta>
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<disp-quote>
  <p><italic>En memoria de Mohamed Chouli El Hosni, quien perdió su vida
  en prisión luchando por la dignidad de las condiciones
  carcelarias</italic></p>
</disp-quote>
<sec id="marco_teoricoconceptual_la_caja_de_herramientas_de_michel_foucault">
  <title>1. Marco teórico-conceptual. La caja de herramientas de Michel
  Foucault</title>
  <sec id="la_observacion_de_las_carceles_en_francia_durante_la_decada_de_1970">
    <title>1.1. La observación de las cárceles en Francia durante la
    década de 1970</title>
    <p>Como informa, entre otros, Van Swaaningen (1997), Michel
    Foucault, junto a Jean-Marie Domenach y Pierre Vidal-Naquet,
    fundaron el <italic>Groupe d’Information sur les Prisons</italic>
    (GIP), que funcionó en gran parte en la misma casa de Foucault
    (también, sobre ello, Anitua, 2023). La propia vida cotidiana de
    Michel Foucault se vio afectada y transformada por el compromiso
    adquirido<xref ref-type="fn" rid="fn1">1</xref>. La creación del GIP
    fue provocada por la huelga de hambre protagonizada por doce
    maoístas en la cárcel parisina de <italic>La Santé</italic> quienes,
    de esta manera, consiguieron llamar la atención sobre su
    encarcelamiento por razones políticas. El soporte a esta acción fue
    brindado por colectivos de estudiantes (<italic>Secours
    Rouge,</italic> en el que estaba comprometido el propio Jean-Paul
    Sartre) y por <italic>Gauche Prolétarienne</italic>. Cuando las
    revueltas y los motines se extendieron por las cárceles francesas,
    estos grupos constituyeron una auténtica red de trabajo junto a
    presos, entonces denominados comunes.</p>
    <p>Una de las principales estrategias de trabajo del GIP consistió
    en recolectar y publicar información sobre las condiciones
    carcelarias, escrita y descrita por los propios presos, haciendo que
    la cárcel fuera vista como una institución
    <italic>intolerable</italic>. Precisamente “Intolerable” fue el
    título del manifiesto fundacional del Grupo de Información de las
    Prisiones, escrito por Foucault. Aquellas cárceles empezaron a ser
    observadas y sus condiciones de vida comenzaron a ser registradas a
    través de unas actividades precisas. El método empleado por el GIP
    para el desarrollo de la estrategia apuntada consistió en la
    elaboración y reparto de cuestionarios que circularon tanto hacia
    dentro como hacia fuera de las cárceles. Sus miembros fueron
    gradualmente ganándose la simpatía de los familiares y amigos de
    presos que hacían largas colas para visitar y comunicar con las
    personas presas. Estas, inicialmente, vieron con cierto recelo y
    temor a los activistas del GIP, pero luego comenzaron a ayudarles en
    la tarea de distribución y circulación de los cuestionarios. Poco
    tiempo después, en una segunda consulta realizada por el GIP, esta
    organización comenzó a establecer lazos de comunicación y trabajó
    con miembros más radicales de las profesiones jurídicas. Foucault
    siempre consideró que las relaciones con el <italic>Syndicat de la
    Magistrature</italic> —una asociación de jueces progresistas
    establecida después de los incidentes de mayo del 68—, revestían una
    importancia decisiva.</p>
    <p>En esos años, los apoyos exteriores tampoco faltaban: la
    existencia del GMP (<italic>Groupe Multiprofessionnel des
    Prisons</italic>) y otros sectores afines constituían núcleos de
    reflexión teórica permanente en torno a los problemas de las
    cárceles y, a través del cuestionamiento de estas, tal y como
    ocurría en otros países, se cuestionaba todo el funcionamiento de la
    justicia. Al respecto, señalaba Foucault que el GIP había sido una
    empresa de “problematización”, un esfuerzo por hacer explorar las
    evidencias, las prácticas, las reglas, las instituciones y sus
    actitudes que se habían hecho tan rígidas, sedimentadas después de
    decenas y decenas de años. Y ello, añadía, se había hecho a
    propósito de la cárcel, pero, a través de ella, también a propósito
    de la justicia penal y a propósito de la punición en general. Por
    ese camino, se había revalorizado un tipo de saber hasta entonces
    prácticamente ignorado, el de las personas privadas de libertad
    (Zitouni, 2007).</p>
    <p>El “caso francés” que aquí se emplea no fue en absoluto privativo
    de ese país en esos años. La movilización social en torno (y en
    contra) de la cárcel en la Europa de los años de 1960 a 1980, con
    diferencias claro está en determinados entornos nacionales, fue muy
    extendida, como en diversas investigaciones y en otras publicaciones
    he procurado describir al menos también en los Países Escandinavos,
    Gran Bretaña, Alemania, Holanda, Italia y España (Rivera Beiras,
    2013). Si la tarea de información fue decisiva, en realidad, la
    misma fue posible porque se tomó en serio el saber que provenía de
    las propias personas afectadas por la cárcel: el “saber sometido” de
    las personas que estaban presas y sus entornos sociales y
    familiares. Veámoslo un poco más.</p>
  </sec>
  <sec id="la_revaloracion_de_los_saberes_de_las_vidas_miserables">
    <title>1.2.La (re)valoración de los saberes de las vidas
    “miserables”</title>
    <p>En la obra <italic>Defender la sociedad, Curso en el Collège de
    France 1975-1976</italic>, Foucault alude a un significado pocas
    veces expresado acerca de los “saberes sometidos”. Con esa expresión
    se refiere a toda una serie de conocimientos que estaban
    descalificados como saberes no conceptuales, como saberes
    insuficientemente elaborados. Foucault (1976/2001: 21) los califica
    como “saberes ingenuos, saberes jerárquicamente inferiores, saberes
    por debajo del nivel del conocimiento o de la cientificidad
    exigidos”. Y añade que por la reaparición de esos saberes “de
    abajo”, de esos saberes no calificados y hasta descalificados, se
    construye la crítica. Los saberes del sujeto patologizado,
    psiquiatrizado, el del enfermo, el del enfermero, el del médico
    —“pero paralelo y marginal con respecto al <italic>saber</italic>
    médico” (Foucault, 1976/2001: 21)—, así como el saber del etiquetado
    como delincuente, son parte de un posible contradiscurso hegemónico
    que, quizás, tampoco es seguro, tengan la oportunidad de aflorar y
    adquirir visibilidad, como se verá más adelante.</p>
    <p>Conocedor de la crítica que provocaría la revaluación de tales
    saberes, Foucault inmediatamente señaló: “Ustedes me dirán que hay
    algo así como una extraña paradoja en el hecho de querer agrupar,
    acoplar en la misma categoría los contenidos del conocimiento
    histórico meticuloso, erudito, exacto, técnico, y, además, esos
    saberes locales, singulares, esos saberes de la gente que son
    saberes que en cierto modo se dejaron en suspenso, cuando no fueron
    efectiva y explícitamente mantenidos a raya” (Foucault, 1976/2001:
    22). Consciente plenamente de una imputación semejante, Foucault
    advirtió que en ese acoplamiento entre los saberes enterrados de la
    erudición y los saberes descalificados por la jerarquía de los
    conocimientos y las ciencias se jugó efectivamente lo que dio su
    fuerza esencial a la crítica de los discursos. En efecto, ¿de qué se
    trataba tanto en un caso como en el otro, tanto en el saber de la
    erudición como en esos saberes descalificados, en esas dos formas de
    saber, sometidos o enterrados? Se trataba del saber histórico de las
    luchas.</p>
    <p>Esta forma foucaultiana de “completar el conocimiento” supone una
    tarea que necesita del concurso de sectores que no han tenido la
    posibilidad de mostrar sus vidas, porque, por distintas razones,
    fueron naturalizadas como vidas miserables. Planteemos una pregunta
    de fondo: ¿ocupan algún sitio <italic>los miserables</italic>?</p>
    <p>Pienso que han sido muy pocos (especialmente desde el ámbito
    estrictamente jurídico, profesional y académico, lo que es
    especialmente grave), los que se han atrevido realmente a pasar la
    frontera del espejo interpretativo para que los relatos, las
    vivencias, los sufrimientos de los vencidos, adquieran una
    visibilidad que solo se logra si, en serio, quiere modificarse la
    mirada. En otros contextos, como indican Freyre Roach y Ramos Lamar
    (2012: 27), sí se observa un amplio movimiento intelectual
    (particularmente latinoamericano) de lengua castellana que, al
    tiempo que pone en tela de juicio la hegemonía epistemológica, gira
    hacia la valorización ontológica y gnoseológica de saberes
    excluidos: el saber cotidiano, el saber campesino, el saber indígena
    amerindio, el saber afronegro americano y el saber femenino. La
    epistemología feminista y decolonial, en gran parte, ha realizado la
    tarea de dar visibilidad a las portadoras de reclamos (Segato,
    2013). No ha hecho esa tarea la historiografía dominante, tampoco lo
    ha hecho el relato del poder ni de los vencedores, tampoco lo ha
    hecho el derecho; solo puede hacerlo un auténtico ejercicio
    anamnético (Reyes Mate, 2006).</p>
    <p>La “caja de herramientas” que Foucault presenta a partir del
    trabajo del Grupo de Información sobre las Prisiones ofrece la
    realización de una doble tarea, que podría sintetizarse en una
    suerte de ecuación que aquí se presenta como hipótesis de trabajo
    para el desarrollo que se expondrá más adelante. Por ahora basta
    indicar que: (i) la observación —independiente— de la privación de
    libertad (desde el exterior, como se describirá en el siguiente
    apartado); (ii) junto al trabajo con los afectados por la cárcel
    (presos/as y sus familias) con un compromiso que no instrumentalice
    a los sujetos; (iii) puede producir como resultado el alumbramiento,
    la producción de un “nuevo estatuto de la verdad”, una nueva y más
    completa forma de
    <italic>conocimiento</italic><xref ref-type="fn" rid="fn2">2</xref><italic>,</italic>
    por la imbricación que determinados discursos pueden tener con
    racionalidades de dispositivos no investigados.</p>
    <p>La “caja de herramientas” de Foucault se completa con una
    metodología y una táctica precisa: el empleo de una
    <italic>genealogía</italic> (entendida de una particular manera) y
    de una especial forma de entender un <italic>dispositivo</italic>;
    en este caso, el dispositivo que representa el sistema penal y, más
    en concreto, el penitenciario. Veamos mejor estos elementos.</p>
    <p>La genealogía: “Llamemos, si ustedes quieren genealogía al
    acoplamiento de los conocimientos eruditos y las memorias locales,
    acoplamiento que permite la constitución de un saber histórico de
    las luchas y la utilización de ese saber en las tácticas actuales.
    Esa sería, pues, la definición provisoria de las genealogías”
    (Foucault, 1976/2001: 21). Más aún y más propiamente, Foucault dirá
    que lo que atraviesa el proyecto genealógico no es un empirismo; lo
    que lo sigue no es tampoco un positivismo, en el sentido corriente
    del término. Se trata, en realidad, de poner en juego unos saberes
    locales, discontinuos, descalificados, no legitimados, contra la
    instancia teórica unitaria que pretende filtrarlos, jerarquizarlos,
    ordenarlos en nombre de un conocimiento verdadero, en nombre de los
    derechos de una ciencia que algunos poseerían. Las genealogías, en
    consecuencia, no son retornos positivistas a una forma de ciencia
    más atenta o exacta. Las genealogías son, muy precisamente,
    “anticiencias” y cuestionan el pretendido curso lineal de la
    historia científica. No es que reivindiquen el derecho lírico a la
    ignorancia y el no saber, no es que se trate de la negativa de saber
    o de la puesta en juego, la puesta de manifiesto de los prestigios
    de una experiencia inmediata, todavía no captada por el saber. No se
    trata de eso. Como Foucault ha podido transmitir, se trata de la
    insurrección de los saberes. No tanto contra los contenidos, los
    métodos o los conceptos de una ciencia, sino una insurrección, en
    primer lugar y, ante todo, contra los efectos de poder
    centralizadores que están ligados a la institución y al
    funcionamiento de un discurso científico organizado dentro de una
    sociedad como la nuestra. Y, añade, “en el fondo importa poco que
    esta institucionalización del discurso científico cobre cuerpo en
    una universidad o, de una manera general, en un aparato pedagógico,
    que esta institucionalización de los discursos científicos cobre
    cuerpo en una red teórico comercial como el psicoanálisis o en un
    aparato político, con todas sus aferencias, como en el caso del
    marxismo. La genealogía debe librar su combate, sin duda, contra los
    efectos de poder propios de un discurso considerado como científico”
    (Foucault, 1976/2001: 23).</p>
    <p>La siguiente categoría que se va a considerar es la del
    dispositivo: los saberes y discursos a que alude Foucault, para el
    caso de estudio en este trabajo, se verifican en un particular
    ámbito, como se ha dicho, el propio del sistema penal y
    penitenciario. ¿Qué características tiene el dispositivo en el
    pensamiento <italic>foucaultiano</italic>? Se trata de un conjunto
    claramente heterogéneo que puede comprender discursos,
    instituciones, reglamentaciones jurídicas, órdenes gubernamentales,
    instalaciones arquitectónicas, enunciados científicos y valoraciones
    morales, entre otros elementos. Es decir, el dispositivo comprende
    tanto lo dicho como lo no dicho: el dispositivo es la red que puede
    establecerse en torno a tales elementos. Comprende también la
    función seguramente de legitimación de una determinada práctica y de
    dar acceso a un nuevo campo de racionalidad. También aclaró que el
    dispositivo podía ser una especie y/o estrategia que tratara en un
    momento determinado de dar respuesta a un acontecimiento que se
    presenta como urgente, excepcional y emergente, frente al cual no
    bastan los remedios ordinarios. El dispositivo podía ser (o devenir)
    así, un claro instrumento de gobierno para justificar una
    determinada práctica necesaria, calificada como imperiosa. El
    dispositivo no es una institución; es una relación, una red, o un
    complejo haz de relaciones que comprende el saber y el poder, de
    naturaleza nada abstracta, aunque lo parezca, y normalmente se
    expresa con una delimitación temporal y espacial (que luego puede
    variar y extenderse). Para Foucault (1970/2013,
    1974/2017)<xref ref-type="fn" rid="fn3">3</xref>, el dispositivo no
    captura sujetos, sino que los produce, produce subjetividad.</p>
    <p>Foucault (1976/2001: 24) concluye al respecto que la
    <italic>genealogía</italic> es la táctica que, a partir de ciertas
    discursividades locales, propias de ciertos dispositivos, pone en
    juego los saberes liberados del sometimiento que se desprenden de
    ellas; y esto para restituir el proyecto de conjunto. Lo que se
    pretende indicar, con los aportes de <italic>El orden del
    discurso</italic> (Foucault, 1971), es que aquí interesa señalar que
    la elaboración de los discursos en tanto epistemes se articula en el
    estudio de “formaciones discursivas” que operan en entornos
    concretos. Es decir, el análisis de los discursos comienza a
    traducirse en su institucionalidad y en formas concretas de poder.
    Con ello, este artículo pretende indicar “un marco” para el estudio
    contextualizado de las reglas de la formación de los discursos y sus
    transgresiones. Dicho de otro modo, ¿cómo podemos “aprovechar” a
    Foucault en el presente, en relación con la penalidad
    carcelaria?</p>
  </sec>
</sec>
<sec id="las_voces_de_las_personas_presas_proceso_de_escucha_y_cristalizacion_en_la_escena_politica">
  <title>2. Las voces de las personas presas, proceso de escucha y
  cristalización en la escena política</title>
  <sec id="metodologia_de_trabajo">
    <title>2.1. Metodología de trabajo</title>
    <p>Este artículo forma parte de mi línea de trabajo iniciada en
    abril de 2001, cuando un grupo de profesores de la Universidad de
    Barcelona (en adelante, UB), estudiantes y militantes de
    organizaciones sociales fundamos en la UB el Observatorio del
    Sistema Penal y los Derechos Humanos (en adelante, OSPDH). Con una
    técnica de trabajo documental, la metodología empleada en la
    investigación que se presenta es claramente cualitativa porque
    emplea la palabra, los relatos de las personas presas. La fuente
    fundamental de material empírico proviene de dos etapas que ponen de
    manifiesto el trabajo de campo cualitativo que se emplea. La primera
    fue más rudimentaria pero enormemente fructífera cuando, a partir de
    2001, comenzamos a desarrollar desde el OSPDH durante toda esa
    década, de un modo “artesanal”, un sistema de visitas a los diez
    centros penitenciarios entonces existentes en Cataluña. En concreto,
    el trabajo consistía en visitar personas presas que comenzaron a
    escribirnos al conocer la creación del OSPDH, en recorrer
    instalaciones de módulos carcelarios de régimen ordinario y
    paulatinamente algunos de aislamiento y en crear unos talleres de
    conversación sobre derecho, psicología, música y hábitos de cuidado
    e higiene en espacios sin vigilancia penitenciaria interna. Logramos
    trabajar en salas que reproducían en la medida de lo posible el aula
    universitaria, con unos seminarios que denominamos “Abrir la
    cárcel”. Los relatos que emergían de aquellas visitas eran recogidos
    en fichas que siempre guardamos y conservamos (hasta el presente) en
    un área del departamento de Derecho Penal.</p>
    <p>Pero a partir del llamado “motín de Quatre Camins” (y, sobre todo
    cuando diez años más tarde recayó una sentencia paradigmática sobre
    torturas, que luego se examinará), se abrió una segunda etapa cuando
    entendimos, por nuestra propia experiencia, que aquel rudimentario
    modo de observar la cárcel y de visitar a las personas presas
    requería la creación de un sistema mucho más articulado para la
    recogida de los testimonios de las personas presas. Como más
    adelante se expresará, ello fue también un acto de autodefensa ante
    los ataques que recibimos desde sindicatos de funcionarios de
    prisiones. No fue hasta 2015 que creamos, a través de un
    <italic>software</italic> del servicio informático de la UB, el
    Sistema de Registro y Comunicación de la Violencia Institucional (en
    adelante, SIRECOVI) que mejoró (o quizás sea más preciso decir que
    formalizó) un método de trabajo. Pudimos crear un primer registro o
    fichero de casos y narraciones de episodios de violencia
    institucional sufrido por las personas presas. Bajo la premisa de la
    legislación de protección de datos, el SIRECOVI permitió desde
    entonces (i) recibir peticiones de posibles maltratos o
    vulneraciones de derechos de las personas presas en los centros
    penitenciarios de Cataluña, por parte de algún funcionario
    penitenciario; (ii) visitar a la presunta víctima para realizar una
    entrevista; (iii) registrar la información en el sistema
    informático; y (iv) gestionar la situación, ya sea comunicándola a
    instituciones públicas o derivándola a otras entidades. Recuperamos
    de ese modo muchos testimonios de personas presas que, hasta el 31
    de diciembre de 2023, se elevan a 1023 casos.</p>
    <p>Este registro tiene su centro en la Facultad de Derecho de
    Universidad de Barcelona. Muchísimos testimonios de personas presas,
    algunos de los cuales se transcribirán más adelante, constituyen la
    experiencia directa de las personas presas y son un patrimonio de
    conocimiento de la “cárcel desde dentro” que, como se verá, ha
    chocado en diversas ocasiones con el relato dogmático y oficial
    sobre el sistema penitenciario. Se trata de las voces de los
    afectados (completada en ocasiones con los testimonios de sus
    familiares y abogados/as).</p>
    <p>Cuanto se indicará en este artículo proviene de las visitas que
    semanalmente realizamos en los últimos diez años a presos y presas
    que expresamente solicitan nuestra presencia, normalmente a través
    de cartas enviadas al OSPDH (en la Facultad de Derecho de la UB) y
    también a través del sistema de correo electrónico
    (<ext-link ext-link-type="uri" xlink:href="mailto:alertasirecovi@ub.edu"><underline>alertasirecovi@ub.edu</underline></ext-link>)
    y de un <italic>call center</italic> creado para facilitar que
    personas presas y sus familias se puedan comunicar con rapidez con
    nosotros. Esas peticiones son presentadas por el equipo de trabajo
    del SIRECOVI al Departamento de Justicia del gobierno catalán para
    que se autorice nuestra entrada y poder realizar las visitas. Desde
    el SIRECOVI siempre hemos procurado visitar semanalmente a las
    personas que así lo solicitan a lo largo de los últimos diez años.
    Los testimonios de las personas presas (algunos de los cuales se
    transcribirán con el debido cuidado más adelante), son centrales en
    los procesos que se van a describir.</p>
    <p>Dicho sistema de trabajo e investigación fue fortaleciendo, pese
    a innumerables resistencias opuestas, un particular dispositivo de
    observación, registro y documentación de las condiciones carcelarias
    aprendido en cierta medida de otros sistemas europeos que nos
    ayudaron en su configuración, como ahora se dirá.</p>
  </sec>
  <sec id="el_concepto_de_la_observacion_de_la_privacion_de_libertad">
    <title>2.2. El concepto de la observación de la privación de
    libertad</title>
    <p>A modo de presentación, se toma aquí el concepto de la
    observación de la penalidad carcelaria como elemento central para
    efectuar algunas consideraciones generales que van a ser
    ejemplificadas con la mención de algunos dispositivos que con esa
    finalidad venimos desarrollando en los últimos años. Se alude a la
    importancia decisiva de la observación, la documentación y el
    registro de la realidad carcelaria, particularmente de aquellas
    situaciones que puedan constituir vulneraciones de derechos
    fundamentales.</p>
    <p>La creación del SIRECOVI se produjo en gran medida gracias a una
    capacitación y aprendizaje de ciertos equipos, particularmente de
    Italia, así como del Comité para la Prevención de la Tortura del
    Consejo de Europa (en adelante, CPT), que tiene su sede en
    Estrasburgo. Este organismo internacional siempre afirmó que el
    concepto de observación necesita de un elemento nuclear del mismo:
    la observación la ha de realizar un ojo que pueda ver, que pueda
    mirar sin límites y con independencia (Palma, 2020). Mauro Palma,
    último presidente del CPT, y asimismo <italic>exgarante dei diritti
    delle persone private della libertà personale</italic> en Italia, ha
    dedicado diversas reflexiones sobre su dilatada experiencia en el
    sentido indicado<xref ref-type="fn" rid="fn4">4</xref>. El
    <italic>Garante Nazionale</italic> italiano señaló que debía
    trabajar siendo <italic>un ojo para lo invisible</italic>: “Un
    <italic>ojo preventivo</italic> que nunca puede prescindir de la
    comunidad, de las organizaciones sociales, y de la sociedad civil.
    Debemos mantener nuestros ojos firmes”, señalaba Palma (2020: 165).
    Y precisaba aún más con una reflexión decisiva: el acto de observar
    modifica, por sí mismo, el objeto observado, especialmente en cuanto
    a que su sola actuación quiebra la opacidad de la institución. Otro
    gran referente que fue útil para la creación del SIRECOVI fue la
    asociación <italic>Antigone, per i diritti e le garanzie nell
    sistema penale.</italic> Su presidente, Patrizio Gonnella, afirma en
    la misma línea antes indicada que la monitorización por parte de
    organismos independientes, de mecanismos nacionales de prevención y
    de organizaciones no gubernamentales es aún más necesaria en una
    fase compleja como la actual: “Se trata de una protección esencial
    ante el riesgo de malos tratos, discriminaciones y abusos”
    (Gonnella, 2020: 189).</p>
    <p>En la misma línea, regresando a España, se describirán algunas
    experiencias concretas que están haciendo realidad la implementación
    de dispositivos de observación de las instituciones de segregación,
    que emergen de iniciativas de diversa índole (sociales, académicas y
    profesionales). Después, volveremos a Foucault, para ver cómo operan
    esos dispositivos con su caja de herramientas y qué estatuto de
    producción de (otra) verdad pueda, quizás, emerger.</p>
  </sec>
  <sec id="la_observacion_de_la_carcel_en_espana_por_parte_de_la_sociedad_civil_en_las_ultimas_decadas_creacion_y_activacion_de_redes">
    <title>2.3. La observación de la cárcel en España por parte de la
    sociedad civil en las últimas décadas. Creación y activación de
    redes</title>
    <p>La tarea que desarrollamos en el SIRECOVI del OSPDH estuvo
    asimismo enmarcada y acompañada en y por otras acciones que tuvieron
    lugar también en las últimas décadas en diversas partes del Estado
    español. Para abordar este tema, será bueno describir ni que sea
    someramente cuanto ha sucedido en España y particularmente en
    Cataluña en los últimos veinte años, aun cuando todo comienza más
    atrás<xref ref-type="fn" rid="fn5">5</xref>, en relación con
    movimientos sociales que han venido luchando contra el sistema
    penitenciario. Se entiende que esta descripción es necesaria, pues
    contextualiza cualitativamente la línea de investigación y el
    trabajo de campo antes indicado.</p>
    <p>En los últimos años, y a pesar de su
    diversidad<xref ref-type="fn" rid="fn6">6</xref>, una idea fue
    afianzándose en los objetivos de aquellos movimientos: la necesidad
    de relacionarse con otras entidades de similar naturaleza en aras de
    una coordinación estatal de las acciones colectivas a emprender.
    Ello ha tenido muchos intentos, logrados unos, frustrados otros, lo
    que refleja la propia dificultad del accionar de una sociedad civil
    tan comprometida con la situación de las personas presas como
    damnificada por escasos recursos y numerosos impedimentos en su
    tarea —cuando no abiertas criminalizaciones, como más adelante se
    tratará—. El paulatino conocimiento entre los integrantes de
    diversos grupos de apoyo a personas presas ha sido fundamental para
    afianzar acciones sociales de defensa de derechos fundamentales. La
    necesidad de celebrar encuentros estatales entre los movimientos
    sociales de promoción de la situación y de los derechos
    fundamentales de los reclusos motivó una movilización general en tal
    sentido en diversas regiones españolas, cuya enumeración se cuenta
    en varias decenas de reuniones y jornadas (Rivera Beiras, 2023;
    Manzanos Bilbao, 2014).</p>
    <p>Sin duda, la posterior creación de la Coordinadora para la
    Prevención y Denuncia de la Tortura (en adelante, CPDT), que
    aglutinó a la mayoría de las organizaciones mencionadas, fue el
    ejemplo de articulación más importante. Desde 2003 y durante quince
    años, la CPDT elaboró en España el único y auténtico banco de datos
    sobre la tortura y muertes bajo custodia, publicando anualmente un
    informe que oscilaba entre las 700 y 1000 denuncias por año,
    sumamente acreditadas, pese a lo cual recibió ataques,
    descalificaciones y criminalizaciones (administrativas y penales)
    permanentes hasta su paulatina disolución hacia 2018. La CPDT logró
    afianzar una interlocución con organismos internacionales, en
    especial el Comité para la Prevención de la Tortura y de las penas o
    tratos inhumanos o degradantes (CPT) del Consejo de Europa, que
    visibilizó la violencia institucional en el ámbito supranacional a
    través de las comunicaciones sobre casos de maltratos documentados.
    Muchas han sido las redes creadas con organismos públicos
    internacionales y organizaciones sociales, tanto en el ámbito
    europeo como en el del sistema de las Naciones Unidas. La CPDT logró
    una interlocución paulatina con, entre otras, la Organización
    Mundial contra la Tortura, el Comité para la Prevención de la
    Tortura del Consejo de Europa, las organizaciones Front Line
    Defenders y Amnistía Internacional y el European Prison Observatory.
    Ello promovió en diversas ocasiones la amplificación internacional
    de denuncias sobre violencia institucional.</p>
  </sec>
  <sec id="la_particular_situacion_en_cataluna">
    <title>2.4. La particular situación en Cataluña</title>
    <p>Señalado el contexto nacional indicado, regresemos a la
    experiencia de nuestro trabajo de campo. Cuanto se está relatando
    cobra una especial particularidad en Cataluña, primera comunidad
    autónoma que, hace cuarenta y un años (a principios de 1984),
    organizó su propia administración penitenciaria cuando le fueron
    traspasadas las competencias en esta materia.</p>
    <p>Como se ha dicho, a inicios de 2001 se creaba en la Universidad
    de Barcelona el Observatorio del Sistema Penal y los Derechos
    Humanos (OSPDH) con la finalidad, entre otras, de realizar desde el
    ámbito académico una tarea de monitoreo de los centros
    penitenciarios de Cataluña. Pero las tensiones con los entonces
    responsables de la administración penitenciaria no tardarían en
    aflorar, cuando el Observatorio denunció episodios de malos tratos a
    personas presas que tenía acreditados a través de las visitas que
    desde su creación realizaba a personas privadas de libertad.</p>
    <p>Así, por ejemplo, una resolución del Departament de Justícia
    dictada un año después de la creación del Observatorio prohibió
    entonces la entrada a la totalidad de las cárceles catalanas a su
    equipo de investigación, cuando este denunció públicamente un caso
    de presuntas torturas a un preso. Se reveló así la opacidad de las
    instituciones penitenciarias del momento, cuyo máximo responsable
    (el entonces Director General, Ramón Parés) protagonizó con su firma
    la aludida prohibición, primero, y las más duras descalificaciones y
    criminalizaciones de los investigadores, después. En efecto, tal y
    como puede leerse en la obra que recogió el trabajo de dos años de
    necesario desarrollo de metodologías alternativas al prohibirse las
    visitas, investigar la cárcel siempre es difícil, básicamente porque
    se trata de un contexto de gran complejidad, con múltiples facetas y
    lleno de condicionamientos (OSPDH, 2004). Pero una cosa son los
    condicionamientos intrínsecos a este espacio y otra, bien distinta,
    los obstáculos y las trabas que se pueden poner a toda
    investigación. En todo caso, la visita a las cárceles era una de las
    diversas actividades de la investigación. Su prohibición sin duda la
    perjudicó, pero en absoluto la impidió; hay otras metodologías
    alternativas y muchas otras vías para contactar con los presos y con
    los profesionales. El OSPDH trabajó con otra metodología,
    consistente en el envío de cartas a personas presas y contactos y
    entrevistas con sus familias y abogados/ as. La investigación
    concluyó afirmando que el OSPDH pretendió llamar la atención de los
    responsables de la política penal y penitenciaria de Cataluña y
    expresamente señaló: “A pesar de las acusaciones que padecemos (en
    los medios de comunicación), la censura que se nos impuso, la
    prohibición de nuestra entrada en las cárceles y las graves
    descalificaciones sufridas, deseamos mostrar nuestra voluntad de
    continuar con el trabajo que dio origen al OSPDH; esto es, la
    investigación académica, el estudio y la inspección de las agencias
    del sistema penal con la finalidad de verificar e informar a la
    sociedad civil y a los poderes públicos en torno al grado de respeto
    de los derechos fundamentales de los destinatarios de aquellas
    agencias” (OSPDH, 2004: 298).</p>
  </sec>
  <sec id="el_agravamiento_de_la_criminalizacion_ante_la_observacion_y_denuncia_de_la_violencia_institucional_el_mal_llamado_motin_de_quatre_camins_de_30_de_abril_de_2004">
    <title>2.5. El agravamiento de la criminalización ante la
    observación y denuncia de la violencia institucional (el mal llamado
    motín<xref ref-type="fn" rid="fn7">7</xref> de Quatre Camins de 30
    de abril de 2004)</title>
    <p>Pese a la prohibición de la realización de visitas a los centros
    penitenciarios de Cataluña, un poco más tarde, a raíz de otro cambio
    de gobierno y consecuentemente de la titularidad en la Dirección
    General de Servicios Penitenciarios en abril de 2004, el OSPDH pudo
    volver a visitar a personas presas que requerían su atención. Pero
    el día 30 de abril de 2004 se produjeron unos gravísimos incidentes
    en una prisión (la de Quatre Camins, situada en La Roca del Vallès
    en la provincia de Barcelona), como reacción a los abusos que los
    presos denunciaban padecer y querían poner de manifiesto. Algo más
    de una veintena de reclusos fueron golpeados, algunos muy
    gravemente, por funcionarios de prisiones y trasladados a otras
    cárceles donde nuevamente fueron
    maltratados<xref ref-type="fn" rid="fn8">8</xref>. A raíz de lo
    ocurrido, desde el OSPDH se solicitó autorización a la
    administración penitenciaria para poder entrevistar a los presos
    involucrados en unos hechos que parecían muy graves, y, en esta
    ocasión, el permiso fue concedido, lo cual permitió escuchar las
    declaraciones en primera persona de muchos presos maltratados
    físicamente y humillados repetidamente.</p>
    <p>En breve: la investigación efectuada por el OSPDH concluyó que
    numerosos presos fueron sacados a golpes de las celdas y trasladados
    a otras cárceles de Catalunya en represalia por la protesta en la
    que había resultado herido el subdirector de la prisión. Durante los
    traslados los presos también fueron golpeados, incluso en la
    enfermería de la cárcel por parte del exsubdirector
    médico<xref ref-type="fn" rid="fn9">9</xref>. Uno de los presos que
    más sufrió tales agresiones relató (en nuestro registro primero y en
    el acto de juicio oral después):</p>
    <disp-quote>
      <p>Me sacaron de madrugada de la celda a golpes, me fueron
      desnudando hasta quedar en <italic>slip</italic> y fui conducido
      por un pasillo entre módulos donde había unos doscientos
      funcionarios que me pegaban por todo el cuerpo hasta que caí
      perdiendo el conocimiento y ensangrentado.</p>
    </disp-quote>
    <p>Además, los presos que habían denunciado los malos tratos al
    OSPDH seguían sufriendo amenazas diarias, como fuimos constatando en
    sucesivas visitas. Otro preso pudo explicarme directamente en una de
    mis visitas:</p>
    <disp-quote>
      <p>Cada vez que vienes a verme y luego de la visita me llevan a la
      celda, me golpean repetidamente hasta que cuente que te he dicho,
      me muelen a palos para que me niegue a verte en la próxima
      ocasión.</p>
    </disp-quote>
    <p>Por todo ello, y a la vista de que no se adoptaban medidas de
    protección a los presos maltratados durante las posteriores semanas
    a las agresiones iniciales, el OSPHD decidió hacer públicas las
    alegaciones de maltrato sufrido por los reclusos, publicando la
    información sobre los malos tratos en los periódicos y llevando el
    caso al Colegio de Abogados de Barcelona, al Parlamento de Cataluña
    y ante el Comité Europeo para la Prevención de la Tortura y de las
    Penas o Tratos Inhumanos o Degradantes del Consejo de Europa
    (CPT)<xref ref-type="fn" rid="fn10">10</xref>. Todo ello motivó la
    apertura de una investigación judicial que, nueve años más tarde, en
    2013, produjo la condena del exsubdirector médico y cinco
    funcionarios de prisiones por parte de la Audiencia de Barcelona por
    delitos de atentado contra la integridad moral y faltas de lesiones
    (aunque el Ministerio Fiscal y las representaciones de los presos
    acusaban por delitos de torturas). En 2015, dicha sentencia fue
    confirmada por el Tribunal Supremo (Sentencia 165/15, Sala Segunda
    TS)<xref ref-type="fn" rid="fn11">11</xref>. Era la primera vez que
    algo así sucedía en Cataluña (única comunidad, entonces, con
    competencias penitenciarias transferidas, como se ha dicho)
    resultando ser un auténtico <italic>leading case</italic> en materia
    penitenciaria. Algo había cambiado, pero aún ignorábamos las
    consecuencias más profundas que con los años se constatarían.</p>
    <p>A partir de lo ocurrido después de los hechos de 2004 en la
    cárcel de Quatre Camins, y durante más de una década, el
    Observatorio sufrió toda una persistente campaña de graves ataques,
    en páginas web, redes sociales y otros medios de comunicación, que
    incluyó insultos, descalificaciones, amenazas personales, actos de
    hostigamiento y represalias al trabajo de defensa de los derechos de
    los presos agredidos<xref ref-type="fn" rid="fn12">12</xref>.</p>
    <p>En 2015, el Comité de Prevención de la Tortura de las Naciones
    Unidas, en la lista de cuestiones previas a la presentación del VII
    Informe Periódico, solicitó a España que informase sobre las
    investigaciones que se habían realizado sobre las alegaciones de
    represalias contra miembros del OSPDH y la presunta obstrucción de
    su trabajo de supervisión de la situación de los derechos humanos en
    los centros de privación de libertad en Cataluña (Comité contra la
    Tortura, 2017). En el escrito se indicaba que: “Tras la condena, se
    habrían llevado a cabo graves reacciones contra el director del
    OSPDH, así como contra abogados y profesores de Universidad. Se
    informa que pese a ser un centro de investigación en derechos
    humanos acreditado ante el Gobierno y reconocido, tanto por este,
    como por diferentes instituciones y organizaciones internacionales,
    desde el año 2007 se habría denegado el acceso a su director a
    centros penitenciarios de Catalunya. De hecho, se indica que se
    habría instalado un sistema de alarma informática para impedir la
    entrada de los miembros del OSPDH en centros penitenciarios,
    impidiendo con ello el cumplimiento de sus funciones como
    observadores de derechos humanos. En vista de las repetidas demandas
    del OSPDH por acceder a los centros penitenciarios, la
    Administración catalana habría finalmente remplazado el sistema de
    alarmas por la emisión de una negación de acceso general del OSPDH y
    de su director a todos los centros penitenciarios de Cataluña”.</p>
  </sec>
  <sec id="las_llamadas_slapp_strategic_lawsuit_against_public_participation">
    <title>2.6. Las llamadas SLAPP (Strategic lawsuit against public
    participation)</title>
    <p>Cuanto se está indicando promovió un proceso de reflexión interna
    en el OSPDH que culminó con la decisión de crear un sistema
    formalizado, institucional y amparado por la legislación de
    protección de datos para la creación de un primer registro sobre
    violencia institucional carcelaria. Nacía así el SIRECOVI, con la
    ayuda de un equipo de informáticos de la UB, que ha registrado hasta
    el 31 de diciembre de 2023 los 1023 casos antes indicados. Este
    registro representa, al menos en Cataluña, el único existente en
    este tipo particular de violencia, como lo es la de carácter
    institucional carcelaria. El SIRECOVI, como sistema de alerta
    temprana, ha recibido avisos de gravísimos episodios, no solamente
    de personas presas, sino también de abogados/ as, redes de
    familiares de personas presas y de organizaciones sociales. Ha
    logrado así implantarse como un interlocutor fiable en cuanto hace
    al monitoreo de las condiciones de encarcelamiento. Pero, a pesar de
    ello, los ataques no solo no cesaron, sino que se recrudecieron como
    consecuencia de la presencia del OSPDH cada vez más frecuente en el
    terreno político, social y mediático. En efecto, la campaña de
    ataques en contra de la actividad del OSDPH se
    incrementó<xref ref-type="fn" rid="fn13">13</xref>.</p>
    <p>También una gran solidaridad nacional e internacional se desplegó
    contra los ataques y denuncias interpuestas por el corporativismo
    penitenciario (con más de sesenta organizaciones e instituciones
    internacionales, así como dos centenares de
    académicos<xref ref-type="fn" rid="fn14">14</xref> de Europa y
    América Latina que así se pronunciaron a lo largo de los últimos
    años)<xref ref-type="fn" rid="fn15">15</xref>. De hecho, organismos
    referentes en la materia como la Organización Mundial Contra la
    Tortura
    (<ext-link ext-link-type="uri" xlink:href="https://www.omct.org/es/human-rights-defenders/urgent-interventions/spain/2019/09/d25504/"><underline>www.omct.org/es/human-rights-defenders/urgent-interventions/spain/2019/09/d25504/</underline></ext-link>)
    , junto con la Federación Internacional por los Derechos Humanos,
    divulgaron varios comunicados de
    apoyo<xref ref-type="fn" rid="fn16">16</xref>. Quizás uno de los
    puntos más importantes de todo ello sea el llamado de atención de
    las citadas organizaciones internacionales al Gobierno de España y
    de Cataluña, en el sentido de que los ataques padecidos se estaban
    produciendo en un contexto general que evidenciaba una tendencia a
    lo que cada vez más, en los últimos años, remite al <italic>uso
    indebido del derecho penal</italic> contra declaraciones y mensajes
    protegidos por la libertad de expresión, con un evidente intento
    inhibitorio. Es decir, las organizaciones citadas aludían al
    concepto de SLAPP (<italic>Strategic lawsuit against public
    participation</italic>)<xref ref-type="fn" rid="fn17">17</xref>, que
    se suele definir como un pleito estratégico contra la participación
    pública; es decir, una acción judicial, penal, cuya intención es la
    intimidación y silenciamiento de voces críticas, que pueden ser
    periodistas, defensores de derechos humanos, profesionales,
    políticos u otros, los cuales pueden acabar desistiendo de sus
    objetivos ante la presión jurídica, por el elevado costo (en un
    sentido amplio) de su defensa legal, y, por tanto, acaben
    abandonando su oposición o crítica y autocensurándose.</p>
    <p>Ahora bien, detrás de esta cronología y de toda la fenomenología
    indicada, siguiendo el “hilo rojo” más profundo de todo ello y
    volviendo a la “caja de herramientas” de Foucault, ¿qué fue lo que
    verdaderamente sucedió, más allá de los relatos puntuales?</p>
  </sec>
</sec>
<sec id="los_saberes_sometidos_su_visualizacion_en_las_instituciones_y_en_los_medios_de_comunicacion">
  <title>3. Los saberes sometidos: su visualización en las instituciones
  y en los medios de comunicación</title>
  <p>Antes de continuar, debe decirse que existió un momento especial en
  el que, por primera vez, unas cuantas víctimas de semejante violencia
  institucional llegaron a poder hablar ante las instituciones públicas
  acerca de las gravísimas situaciones vividas en los Departamentos
  Especiales de Régimen Cerrado, en condiciones de aislamiento que el
  SIRECOVI especialmente documentaba y denunciaba públicamente. Se
  verificó así un momento especial en que las voces despreciadas
  “cristalizaron” y adquirieron una visibilidad
  insospechada<xref ref-type="fn" rid="fn18">18</xref>.</p>
  <p>Ello sucedió durante el primer semestre de 2016, cuando junto a
  diversas organizaciones de derechos humanos logramos presentar, ante
  el Parlamento de Cataluña, un amplio informe sobre las condiciones y
  los efectos del régimen de aislamiento penitenciario. Solicitamos
  asimismo la creación de un grupo de trabajo parlamentario y, por
  primera vez, se aceptó la petición para la declaración de personas
  presas ante los y las diputadas de la Comisión de Justicia (algo
  absolutamente inédito, sin precedentes), petición que fue aprobada por
  los grupos parlamentarios, no sin tensiones (Stroppa, 2020, 2022).</p>
  <p>Así se pudo tener algún acceso a los relatos sobre vejaciones,
  insultos, presiones, malos tratos físicos y emocionales que al menos
  cuatro personas pudieron explicar a los diputados y diputadas. Así se
  expresaba algunos de los presos ante el Parlamento catalán:</p>
  <disp-quote>
    <p>Cuando me dirigía a enfermería, en el camino, un funcionario me
    preguntó cómo tenía el dedo (maltrecho de una lesión laboral) y le
    contesté que era un cínico porque ayer me había dado una paliza y
    hoy me preguntaba por su dedo (…). Más tarde, unos 4 funcionarios
    junto con don Antonio entraron en mi celda y me pegaron
    violentamente. Uno de los funcionarios (no los puedo identificar
    porque no portan ningún tipo de identificativo) se subió sobre la
    mesa que uso de escritorio en la celda y saltó sobre mi cabeza.</p>
  </disp-quote>
  <p>Otro de los presos que declaró ante la comisión de investigación
  del Parlamento indicó:</p>
  <disp-quote>
    <p>Después que se cansaron de darme golpes en todo el cuerpo, me
    sacaron en volandas como un títere de la celda y me llevaron al
    “Superman”<xref ref-type="fn" rid="fn19">19</xref>. Ahí me sujetaron
    por las muñecas, los tobillos y a la altura de las lumbares boca
    abajo. Pasó a visitarme el médico y le comenté que me estallaba la
    cabeza de dolor y que la sentía toda abollada, pero el médico no me
    dijo nada.</p>
  </disp-quote>
  <p>Hubo diversas declaraciones en sentido similar de otras personas
  presas que declararon en la comisión parlamentaria de investigación.
  Todas estas declaraciones obran en las fichas de los archivos del
  registro del SIRECOVI. Semejantes testimonios fueron enseguida
  descalificados por el director de un centro penitenciario. En efecto,
  el director de la cárcel en la que se denunciaban con mayor presencia
  tales abusos, Juan Carlos Navarro, responsable del centro
  penitenciario de Brians 1, quien también pudo comparecer ante la
  mencionada comisión de investigación, tuvo ocasión de realizar un
  encendido discurso basado en acusar al OSPDH de inventar violaciones
  de los derechos humanos, así como también se encargó de “patologizar”
  a la totalidad de los presos declarantes. Renacía, esta vez en sede
  parlamentaria, el poder médico psiquiátrico (tan examinado por
  Foucault, por cierto) para descalificar a los afectados a través del
  etiquetamiento patológico de las víctimas. Así se expresaba el aludido
  director de la cárcel:</p>
  <disp-quote>
    <p>Los presos que han declarado presentan trastornos de conducta que
    hacen imprevisibles sus actuaciones. Se trata de personas que
    presentan inadaptación a la vida normal y a la propia de la cárcel.
    Los internos han dicho que han sufrido malos tratos (…). Yo
    demostraré la falsedad de ello explicando las características de
    personalidad de estos. Se trata de personas que presentan un amplio
    historial de inadaptación social y que acumulan 140 expedientes
    disciplinarios en las cárceles. Presentan conductas agresivas contra
    internos y trabajadores penitenciarios (…). Puede hablarse de un
    diagnóstico de trastornos antisociales de personalidad y trastornos
    límites. De acuerdo con manuales de psiquiatría, sus comportamientos
    son definidos con un patrón general de menosprecio que presenta
    diversos ítems: 1) fracaso para adaptarse a las normas sociales; 2)
    deshonestidad y tendencia a mentir reiteradamente; 3) manipuladores,
    impulsivos y con una incapacidad para manejar el futuro; 4)
    irritabilidad y agresividad; 5) irresponsabilidad; 6) falta de
    remordimiento.</p>
  </disp-quote>
  <p>El grupo de trabajo sobre aislamiento penitenciario del Parlamento
  de Cataluña tuvo mucha repercusión. Noticias periodísticas, mensajes
  en redes sociales, organización de jornadas sobre las conclusiones a
  que llegó aquella iniciativa mostraron públicamente el relato de los
  presos afectados e, incluso, promovió la creación de la primera
  Asociación de Familiares de Presos/as de
  Cataluña<xref ref-type="fn" rid="fn20">20</xref>. Su portavoz, Gracia
  Amo (madre de un preso fallecido en prisión) inició una tarea
  permanente (hasta el presente) de difusión de las voces de personas
  presas y familias, convirtiéndose en un nuevo actor
  político<xref ref-type="fn" rid="fn21">21</xref>.</p>
  <p>Es evidente que cuanto se ha presentado refleja un conjunto de
  luchas, de conflictos, de dominios y de oposición de resistencias
  diversas: los saberes menospreciados —en este caso, los saberes de las
  personas presas— adquirían visibilidad por primera vez de una forma
  notoria, como consecuencia de los trabajos de la observación
  independiente de la cárcel y del trabajo de denuncia de los
  movimientos sociales que durante años han trabajado en este ámbito.
  Hasta hace unas dos décadas, el discurso penitenciario era
  fundamentalmente institucional y monopolizado por operadores del
  sistema. Algo se había quebrado y la hegemonía del relato había
  estallado.</p>
</sec>
<sec id="haciendo_historia_del_presente_a_veinte_anos_de_los_sucesos_de_la_carcel_de_quatre_camins">
  <title>4. Haciendo historia del presente. A veinte años de los sucesos
  de la cárcel de Quatre Camins</title>
  <p>Como ya se ha mencionado, Foucault (1976/2001) definió el
  “acoplamiento” de los saberes ocultos y sometidos con los
  institucionalizados, como la construcción de una genealogía que
  pretende completar el relato acerca de la verdad. Y, para ello,
  recomendó emplear las herramientas que tratan a los discursos y a las
  prácticas (en este caso, de dispositivos propios del mundo del derecho
  o, mejor, de la cárcel), como restos, textos de documentos o como
  fragmentos, que son indispensables para que el conocimiento más
  completo pueda realizarse.</p>
  <p>Se han cumplido, el 30 de abril de 2024, veinte años del (mal)
  llamado motín de la cárcel de Quatre Camins. Como se ha pretendido
  demostrar, yendo hasta el fondo de lo sucedido, empleando para ello la
  “caja de herramientas” de Michel Foucault, lo que sucedió es que,
  quizás, solo quizás, se quebró una hegemonía en el discurso oficial
  penitenciario. A partir de aquellos hechos, la observación
  independiente y el trabajo con los afectados tal vez rompió la
  monopolización del relato hasta entonces imperante. Desde otro punto
  de vista, y con otros autores, ello también fue la demostración de un
  ejercicio anamnético: la importancia de observar, documentar y
  registrar la violencia institucional revela, efectivamente, el
  ejercicio o la práctica de la categoría de la memoria. En este caso,
  aludo a la memoria del presente, para que se documenten y no se vayan
  a olvidar algún día, en el futuro, los padecimientos de quienes no
  ocuparon nunca un lugar en la historia (entre otros, Reyes Mate, 2014;
  Traverso, 2007).</p>
  <p>Así se “produjo una nueva verdad”, como Foucault denominó a este
  proceso en la primera de sus conferencias de Brasil antes citada. Y
  entonces distinguió, en la línea de los diversos saberes ya
  mencionados, que hay dos historias de la verdad. La primera es una
  especie de <italic>historia interna</italic> de la verdad, es la
  historia de la verdad tal como se hace en o partir de la historia de
  las ciencias. Pero hay <italic>otros sitios en los que se forma la
  verdad, allí donde se definen un cierto número de reglas de
  juego,</italic> “a partir de las cuales vemos nacer ciertas formas de
  subjetividad, dominios de objeto y tipos de saber” (Foucault,
  1974/2017: 5).</p>
  <p>Señalan Laval <italic>et al.</italic> (2023: 7) en su estudio
  introductorio relativo a Marx y Foucault que, en la relación entre
  lucha de clases y luchas minoritarias de los excluidos, Foucault se
  adentra en estas últimas sin perder de vista la primera, trazando una
  cartografía precisa de las mismas para “hacer de las luchas de los
  excluidos de la historia —mujeres, colonizados, homosexuales, presos,
  inmigrantes, niños…— no ciertamente el motor sustituto de una nueva
  historia, sino el reverso de la representación dominante de la
  historia, entendida hasta entonces como progreso hacia la emancipación
  universal”.</p>
  <p>Como se ha podido constatar de los sucesos antes indicados, quizás
  cierta hegemonía relativa al discurso institucional sobre la cárcel se
  había, si no quebrado, al menos resquebrajado. Tal vez sea excesivo
  decir que ello fue consecuencia de la observación independiente y del
  trabajo con los afectados; los procesos son demasiado complejos para
  poder afirmarlo de ese modo. Quizás, solo quizás, aquel trabajo
  colectivo con los afectados por la privación de libertad hizo aparecer
  algo de aquello que estaba escondido (utilizando el lenguaje
  <italic>benjaminiano</italic>), contribuyendo a visibilizar y a dar
  alguna voz a nuevos sujetos que no habían sido escuchados. Quizás,
  solo quizás, aparecieron nuevos hechos y, en definitiva, alguna nueva
  narración. Tal vez, una nueva verdad pueda haber aflorado, diversa de
  la del relato hegemónico de los textos legales y de las prácticas
  judiciales, de los discursos mediáticos y de las verdades
  oficiales.</p>
  <p>¿Se habrá producido un nuevo conocimiento que desmorona el carácter
  dogmático antes establecido? Más tiempo y reflexiones seguramente
  hacen falta para responder a ello. Quizás, tan solo se ha opuesto una
  resistencia puntual y se ha hecho un trabajo político desde un modesto
  equipo académico junto a movimientos sociales en relación con un
  conflicto que muy poco importa a la sociedad. Aquí no se escribe desde
  el optimismo en absoluto, no hay lugar para ninguna ingenuidad. Un
  solo y brutal acontecimiento echa por tierra cualquier ilusión al
  respecto: uno de los (pocos) presos que declaró sus vejámenes ante el
  Parlamento de Cataluña en el <italic>Grup de Treball</italic> antes
  citado, cuyo relato ha sido citado antes, perdió la vida un tiempo
  después, oficialmente suicidado en extrañas circunstancias hasta hoy
  no aclaradas suficientemente. Su muerte nos afectó muy profundamente,
  no hay modo de poder explicarlo aquí. Y, por eso, este trabajo se
  dedica a su memoria.</p>
</sec>
<sec id="reflexiones_finales_se_puede_tratar_y_penetrar_en_el_discurso_de_un_tabu">
  <title>5. Reflexiones finales. ¿Se puede tratar (y penetrar en) el
  discurso de un tabú?</title>
  <p>Señalaba Foucault (1974/2017: 28) en la conferencia de Brasil que
  se ha comentado, cuando recurría a Nietzsche, que “se comprende
  entonces por qué afirma Nietzsche que el filósofo es aquel que más
  fácilmente se engaña sobre la naturaleza del conocimiento al pensarlo
  siempre en forma de adecuación, amor, unidad, pacificación”. Sin
  embargo, añadía enseguida que si quisiéramos saber qué cosa es el
  conocimiento, no hemos de aproximarnos a él desde la forma de vida, de
  existencia ascética característica del filósofo. Para saber qué es,
  para conocerlo realmente, para aprehenderlo en su raíz, en su
  fabricación, “debemos aproximarnos a él no como filósofos, sino como
  ‘políticos’” debemos comprender cuáles son las relaciones de lucha y
  de poder (Foucault, 1974/2017: 28). Solamente en esas relaciones de
  lucha y poder, en la manera en que las cosas se oponen entre sí, en la
  manera en que los hombres luchan, procuran dominarse los unos a otros,
  quieren establecer relaciones de poder unos sobre otros,
  comprenderemos en qué consiste el conocimiento. Es claro, pues, que un
  análisis como este nos introduce de manera eficaz en una historia
  política del conocimiento, de los hechos y del sujeto del
  conocimiento” (Foucault, 1974/2017: 28).</p>
  <p>La genealogía <italic>foucaultiana</italic> emplea técnicas y
  principios. En relación con los discursos, se examinan cuestiones muy
  complejas: cómo se han formado, cuál es la relación de los discursos
  con los sistemas de coacción y cuáles han sido sus condiciones de
  aparición, de crecimiento, de variación. Porque, y debe decirse de
  modo claro, particularmente en un país como España, históricamente
  negacionista del fenómeno de la tortura, de lo que estamos hablando es
  de semejante violencia institucional. Dicho de modo más directo:
  estamos afrontando y penetrando en un
  tabú<xref ref-type="fn" rid="fn22">22</xref>, en un lugar que es
  “inhabitable” (Mendiola, 2014). La historia de los saberes de la
  cárcel y de sus habitantes es la historia de un lenguaje
  silenciado.</p>
  <p>Pavarini (2006: 32) tal vez lo indicó como nadie: “La historia de
  la cárcel se inscribe en la historia más amplia de la hipocresía y
  tiene que ver con la censura de las palabras obscenas y los
  espectáculos inconvenientes (…) la penología es un arte abyecto”. Y,
  por cierto, con ello solo recordaba que así fueron las cosas desde los
  albores de la penalidad ilustrada, tan examinada por Foucault
  (1975/2023) también: la cárcel que inventó la modernidad —en el
  binomio para siempre resumido en la aspiración panóptica de vigilar y
  castigar— nunca superó el estadio de abyección. Para comprobar ello y
  con ese lenguaje, pueden leerse a los clásicos, como Francesco Carrara
  (1898), en su introducción al año académico de 1862-63, en el ateneo
  pisano, para entender que ya entonces el maestro de Lucca advertía
  sobre el invento de aquel ilegalismo institucionalizado, como Foucault
  calificó a la cárcel. Pero las preguntas permanecen: ¿se puede avanzar
  penetrando en la gramática de un tabú? (el tabú que representa tener
  que aceptar que hablamos de la existencia de la tortura).</p>
  <p>Para ir terminando, ¿qué régimen de conocimiento afloró cuando se
  puso en práctica (sin haberlo planeado previa o expresamente) la
  ecuación planteada en las primeras páginas de este trabajo? Foucault
  (1976/2001: 38) respondió anticipadamente a ello cuando señaló que el
  GIP intentó hacer aparecer aquello que había permanecido escondido,
  oculto “y profundamente invertido en la historia de nuestra cultura:
  las relaciones de poder”.</p>
  <p>La caja de herramientas de Foucault no es solo una metodología y
  una estrategia del pasado. Recuperada en una totalidad mayor, puede y
  debe alumbrar el camino del trabajo y de las luchas, también, en el
  presente. Michel Foucault sigue siendo en consecuencia una fuente
  imprescindible para quienes no aceptamos los relatos dogmáticos, sino
  que buscamos en los pliegues inacabables de la gramática del poder. No
  tengo una respuesta al interrogante formulado acerca del tabú, pero sí
  la necesidad de no contribuir a su mantenimiento.</p>
</sec>
</body>
<back>
<fn-group>
  <fn id="fn1">
    <label>1</label><p>Explica Anitua (2023) cómo se modificó la propia
    vida personal de Foucault como consecuencia del compromiso adquirido
    por este en la militancia al interior del GIP. En efecto, el
    prestigioso profesor del Collège de France fue realmente el motor
    del GIP y envió cartas, puso sellos, realizó numerosas llamadas
    telefónicas, escribió panfletos, organizó <italic>meetings</italic>
    en su domicilio particular y asumió un compromiso que modificó su
    propia vida.</p>
  </fn>
  <fn id="fn2">
    <label>2</label><p>Metodología de trabajo especialmente indicada por
    Foucault en la primera de las conferencias que, entre el 21 y 25 de
    mayo de 1973, pronunció en la Universidad Católica de Rio de Janeiro
    (Foucault, 1974).</p>
  </fn>
  <fn id="fn3">
    <label>3</label><p>Entre la vasta literatura relativa a la
    comprensión <italic>foucaultiana</italic> de dispositivo, para
    cuanto se trata, puede consultarse a Agamben (2015) o Bussolini
    (2010).</p>
  </fn>
  <fn id="fn4">
    <label>4</label><p>Más de veinticinco años de observación desde el
    Comité para la Prevención de la Tortura del Consejo de Europa (CPT)
    acreditan esta afirmación. Pero la observación a que se alude es la
    de carácter independiente, no domesticada ni que instrumentaliza los
    sujetos observados. La sola resistencia que cada informe publicado
    por el CPT tras sus visitas a España ha suscitado por corporaciones
    de funcionarios de prisiones representa una evidencia de su
    necesidad y preservación.</p>
  </fn>
  <fn id="fn5">
    <label>5</label><p>Para un conocimiento exhaustivo de la cronología
    del accionar de los movimientos sociales en el ámbito penitenciario
    en España en las últimas décadas, véase Rivera Beiras (2023).</p>
  </fn>
  <fn id="fn6">
    <label>6</label><p>Las agrupaciones de solidaridad con personas
    presas han sido y son de naturaleza muy diversa (desde
    organizaciones de familiares de personas presas a grupos de clara
    vocación abolicionista, así como otras que han presentado objetivos
    más parciales, asistenciales y reformistas).</p>
  </fn>
  <fn id="fn7">
    <label>7</label><p>Personalmente, nunca encontré acertada la
    denominación de motín a los hechos del 30 de abril de 2004 en la
    cárcel de <italic>Quatre Camins</italic>. Y ello porque, como pude
    comprobar de modo directo y personal, se trató en realidad de un
    acto espontáneo de protesta en el patio del Módulo 1 de dicha
    prisión, sin preparación previa, sin control de las instalaciones ni
    perímetros, sin una duración temporal mantenida sino muy breve y que
    rápidamente terminó al deponer su actitud los presos, regresar a sus
    celdas (antes de ser retirados de las mismas para ser brutalmente
    agredidos por funcionarios). Más allá de la literatura teórica que
    sobre tales elementos se pueda encontrar (Adams, 1994), así pude
    hablarlo durante muchos años con diversos protagonistas de aquellos
    hechos.</p>
  </fn>
  <fn id="fn8">
    <label>8</label><p>Entre las muchas noticias que al respecto se
    pueden encontrar, vid.,
    <ext-link ext-link-type="uri" xlink:href="https://www.europapress.es/catalunya/noticia-maltrato-presos-motin-quatre-camins-llega-juicio-nueve-anos-despues-20130506041533.html">www.europapress.es/catalunya/noticia-maltrato-presos-motin-quatre-camins-llega-juicio-nueve-anos-despues-20130506041533.html</ext-link></p>
  </fn>
  <fn id="fn9">
    <label>9</label><p>Vid. Coordinadora para la Prevención de la
    Tortura (2009).</p>
  </fn>
  <fn id="fn10">
    <label>10</label><p>Vid.
    <ext-link ext-link-type="uri" xlink:href="https://spcommreports.ohchr.org/TMResultsBase/DownLoadPublicCommunicationFile?gId=18895">spcommreports.ohchr.org/TMResultsBase/DownLoadPublicCommunicationFile?gId=18895</ext-link></p>
  </fn>
  <fn id="fn11">
    <label>11</label><p>Vid.
    <ext-link ext-link-type="uri" xlink:href="https://www.lainformacion.com/espana/el-supremo-confirma-la-sentencia-al-subdirector-medico-de-quatre-camins-por-maltratar-a-presos-tras-un-motin_5vw0LUK3r8T0iAr5Dfffc/">www.lainformacion.com/espana/el-supremo-confirma-la-sentencia-al-subdirector-medico-de-quatre-camins-por-maltratar-a-presos-tras-un-motin_5vw0LUK3r8T0iAr5Dfffc/</ext-link></p>
  </fn>
  <fn id="fn12">
    <label>12</label><p>Vid.
    <ext-link ext-link-type="uri" xlink:href="https://www.omct.org/es/recursos/llamamientos-urgentes/ongoing-criminalisation-against-i%C3%B1aki-rivera">www.omct.org/es/recursos/llamamientos-urgentes/ongoing-criminalisation-against-i%C3%B1aki-rivera</ext-link></p>
  </fn>
  <fn id="fn13">
    <label>13</label><p>Víd. Sistema de Registro y Comunicación de la
    Violencia Institucional (SIRECOVI, 2018).</p>
  </fn>
  <fn id="fn14">
    <label>14</label><p>Muchos pertenecientes a la Red Euro
    Latinoamericana de Prevención de la Tortura y la Violencia
    Institucional (RELAPT). Víd.
    <ext-link ext-link-type="uri" xlink:href="https://relapt.usta.edu.co/index.php/comunicacion-y-difusion/noticias/66-la-relapt-rechaza-la-judicializacion-del-profesor-ina-ki-rivera">relapt.usta.edu.co/index.php/comunicacion-y-difusion/noticias/66-la-relapt-rechaza-la-judicializacion-del-profesor-ina-ki-rivera</ext-link></p>
  </fn>
  <fn id="fn15">
    <label>15</label><p>Se puede consultar en los trabajos realizados,
    entre otros, por Forero (2019).</p>
  </fn>
  <fn id="fn16">
    <label>16</label><p>Víd.
    <ext-link ext-link-type="uri" xlink:href="https://www.omct.org/es/recursos/llamamientos-urgentes/ongoing-criminalisation-against-i%C3%B1aki-rivera">www.omct.org/es/recursos/llamamientos-urgentes/ongoing-criminalisation-against-i%C3%B1aki-rivera</ext-link></p>
  </fn>
  <fn id="fn17">
    <label>17</label><p>Víd.
    <ext-link ext-link-type="uri" xlink:href="https://www.liberties.eu/es/stories/slapp/43856">www.liberties.eu/es/stories/slapp/43856</ext-link></p>
  </fn>
  <fn id="fn18">
    <label>18</label><p>En el sentido dado a esa expresión por Benjamin
    (1942/1967).</p>
  </fn>
  <fn id="fn19">
    <label>19</label><p>Denominación del lenguaje carcelario que alude a
    la aplicación de medidas de contención mecánica y que se traduce
    para los presos en ser atados de las cuatro extremidades y torso a
    unas camas en donde han llegado a permanecer en semejante posición
    durante muchas horas, a veces incluso días.</p>
  </fn>
  <fn id="fn20">
    <label>20</label><p>Víd.
    <ext-link ext-link-type="uri" xlink:href="https://familiesdepresoscatalunya.wordpress.com/">familiesdepresoscatalunya.wordpress.com/</ext-link></p>
  </fn>
  <fn id="fn21">
    <label>21</label><p>Señalaban algunas noticias hace pocos meses
    atrás: “Hace unos días en el Parlament de Catalunya se vivió una
    situación nunca vista hasta ahora: Una representación de los
    familiares de presos de Catalunya pudo comparecer ante los diputados
    en la Comisión de Justicia para exponer la situación de los presos y
    también de los familiares. Fueron dos portavoces, la presidenta de
    la <italic>Associació de Familiars de Presos a Catalunya</italic>,
    Gracia Amo, y el secretario de la asociación Rafael Nieto. Las voces
    de las personas presas adquieren una visibilidad notoria”.
    Disponible en:
    <ext-link ext-link-type="uri" xlink:href="https://www.ondacero.es/emisoras/catalunya/noticies/familiares-presos-catalunya-consiguen-ser-escuchados-parlament_2024020765c38535361b9100010735fc.html">www.ondacero.es/emisoras/catalunya/noticies/familiares-presos-catalunya-consiguen-ser-escuchados-parlament_2024020765c38535361b9100010735fc.html</ext-link></p>
  </fn>
  <fn id="fn22">
    <label>22</label><p>Se alude al tabú en el sentido que Freud dio en
    1913 al lugar de lo prohibido (1913/2001); y Lévi-Strauss en 1962 al
    reevaluar el totemismo frente al tabú (1962/2003).</p>
  </fn>
</fn-group>
<ref-list id="bibliografia">
  <title>5. Bibliografía</title>
  
<ref id="ref1">
    <element-citation publication-type="book">
        <person-group person-group-type="author">
            <name>
                <surname>Adams</surname>
                <given-names>R</given-names>
            </name>
        </person-group>
        <year>1994</year>
        <source>Prison Riots in Britain and the United State of America</source>
        <edition>2ª ed.</edition>
        <publisher-loc>Londres</publisher-loc>
        <publisher-name>Palgrave Macmillan</publisher-name>
        <pub-id pub-id-type="doi" xlink:href="https://doi.org/10.1007/978-1-349-23587-2">10.1007/978-1-349-23587-2</pub-id>
    </element-citation>
</ref>
<ref id="ref2">
    <element-citation publication-type="book">
        <person-group person-group-type="author">
            <name>
                <surname>Agamben</surname>
                <given-names>G</given-names>
            </name>
        </person-group>
        <year>2015</year>
        <source>Qué es un dispositivo. Seguido de El amigo y de La Iglesia y el Reino</source>
        <publisher-loc>Barcelona</publisher-loc>
        <publisher-name>Anagrama</publisher-name>
    </element-citation>
</ref>
<ref id="ref3">
    <element-citation publication-type="journal">
        <person-group person-group-type="author">
            <name>
                <surname>Anitua</surname>
                <given-names>G. I.</given-names>
            </name>
        </person-group>
        <year>2023</year>
        <article-title>Intolerable. El grito de Michel Foucault y la realidad político penal de Latinoamérica en 2022</article-title>
        <source>Estudios sociales sobre derecho y pena</source>
        <volume>1</volume>
        <fpage>8</fpage>
        <lpage>25</lpage>
        <pub-id pub-id-type="other" assigning-authority="url" xlink:href="https://revistasacademicas.unsam.edu.ar/index.php/dyp/article/view/1334/3278">https://revistasacademicas.unsam.edu.ar/index.php/dyp/article/view/1334/3278</pub-id>
        <date-in-citation>
            <day>19</day>
            <month>02</month>
            <year>2025</year>
        </date-in-citation>
    </element-citation>
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