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      <journal-id journal-id-type="publisher">POSO</journal-id>
      <journal-title-group>
        <journal-title specific-use="original" xml:lang="es">Política y Sociedad</journal-title>
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      <issn publication-format="electronic">1988-3129</issn>
      <issn-l>1988-3129</issn-l>
      <publisher>
        <publisher-name>Ediciones Complutense</publisher-name>
        <publisher-loc>España</publisher-loc>
      </publisher>
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    <article-meta>
      <article-id pub-id-type="doi">https://doi.org/10.5209/poso.90690</article-id>
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          <subject>MISCELÁNEA</subject>
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        <article-title>Del liderazgo femenino a la complementariedad de los géneros. Una mirada feminista a los discursos gerenciales en España <xref ref-type="fn" rid="fn1">1</xref></article-title>
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          <trans-title>From women’s leadership to gender complementarity. A feminist viewpoint at managerial discourses in Spain</trans-title>
        </trans-title-group>
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      <contrib-group>
        <contrib contrib-type="author" corresp="yes">
          <contrib-id contrib-id-type="orcid">https://orcid.org/0000-0002-2716-6786</contrib-id>
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            <surname>Medina-Vicent</surname>
            <given-names>Maria</given-names>
          </name>
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          <institution content-type="original">Universitat Jaume I</institution>
          <country country="ES">(España)</country>
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      </contrib-group>
      <author-notes>
        <corresp id="cor1">Autor@s de correspondencia: Maria Medina-Vicent: <email>medinam@uji.es</email></corresp>
      </author-notes>
      <pub-date pub-type="epub" publication-format="electronic" iso-8601-date="2025-06-26">
        <day>26</day>
        <month>06</month>
        <year>2025</year>
      </pub-date>
      <volume>62</volume>
      <issue>2</issue>
      <permissions>
        <copyright-statement>Copyright © 2025, Universidad Complutense de Madrid</copyright-statement>
        <copyright-year>2025</copyright-year>
        <copyright-holder>Universidad Complutense de Madrid</copyright-holder>
        <license license-type="open-access" xlink:href="https://creativecommons.org/licenses/by/4.0/">
          <ali:license_ref>https://creativecommons.org/licenses/by/4.0/</ali:license_ref>
          <license-p>Esta obra está bajo una licencia <ext-link ext-link-type="uri" xlink:href="https://creativecommons.org/licenses/by/4.0/">Creative Commons Attribution 4.0 International</ext-link></license-p>
        </license>
      </permissions>
      <abstract>
        <p>El objetivo principal de este trabajo es identificar los discursos gerenciales dirigidos a mujeres presentes en la literatura gerencial escrita por mujeres y editada en España. Los resultados obtenidos en análisis previos de literatura gerencial anglosajona nos permitirán establecer comparativas y discernir si los discursos gerenciales dirigidos a mujeres en este contexto territorial contienen particularidades. Del análisis se deriva la identificación de dos ejes de significación principales. En primer lugar, aquellos que remiten a la constitución del sujeto neoliberal en su acepción general. En segundo lugar, aquellos que hablan directamente del desarrollo de liderazgo por parte de las mujeres. Persiste en la literatura gerencial española un discurso ambivalente sobre el liderazgo de las mujeres, alineado con las exigencias contradictorias procedentes del neoliberalismo. Sin embargo, sí se produce un leve viraje discursivo que aboga por la conveniencia de complementar ambos géneros dicotómicos (masculino y femenino) en la organización empresarial.</p>
      </abstract>
      <trans-abstract xml:lang="en">
        <p>The main objective of this paper is to identify the managerial discourses directed at women present in management literature written by women and published in Spain. The results obtained from previous analyses of Anglo-Saxon management literature will allow us to establish comparisons and discern whether the managerial discourses directed at women in this territorial context contain particularities. This analysis leads to the identification of two main axes of meaning. First, those that refer to the constitution of the neoliberal subject in its general sense. Second, those that speak directly to the development of leadership by women. An ambivalent discourse about women’s leadership persists in Spanish management literature, aligned with the contradictory demands of neoliberalism. However, there is a slight discursive shift that advocates the convenience of complementing both dichotomous genders (male and female) in business organizations.</p>
      </trans-abstract>
      <kwd-group>
        <kwd>discursos gerenciales</kwd>
        <kwd>discursos neoliberals</kwd>
        <kwd>mujeres</kwd>
        <kwd>liderazgo</kwd>
        <kwd>equilibrio</kwd>
        <kwd>complementariedad</kwd>
      </kwd-group>
      <kwd-group xml:lang="en">
        <kwd>managerial discourses</kwd>
        <kwd>neoliberal discourses</kwd>
        <kwd>women</kwd>
        <kwd>leadership</kwd>
        <kwd>balance</kwd>
        <kwd>complementarity</kwd>
      </kwd-group>
      <custom-meta-group>
        <custom-meta>
          <meta-name>Sumario</meta-name>
          <meta-value>: 1. Introducción 2. Metodología 3. Resultados. El discurso gerencial sobre la complementariedad de los géneros. 4. Conclusiones 5. Bibliografía.</meta-value>
        </custom-meta>
        <custom-meta>
          <meta-name>Cómo citar</meta-name>
          <meta-value>Medina-Vicent, M. (2025). Del liderazgo femenino a la complementariedad de los géneros. Una mirada feminista a los discursos gerenciales en España. <italic>Polít. Soc. (Madr.)</italic> 62(2), e90690, https://dx.doi.org/10.5209/rlog.90690.</meta-value>
        </custom-meta>
      </custom-meta-group>
    </article-meta>
  </front>
<body>
<sec id="introduccion">
  <title>1. Introducción</title>
  <p>Los discursos gerenciales nos remiten a los diferentes modos en que
  los sujetos conectan con la lógica empresarial y la hacen suya. Son
  marcos generales de sentido referidos a cuestiones como el
  individualismo y la descolectivización de lo social, pero también nos
  remiten a cuestiones más concretas como el emprendimiento y la
  autogestión (Alonso y Fernández Rodríguez, 2013, 2018, 2019; Fernández
  Rodríguez, 2007a, 2007b; Gantman, 2005, 2017; Santos Ortega <italic>et
  al.,</italic> 2021); todos ellos componentes que a su vez conforman el
  discurso neoliberal o el “nuevo espíritu del capitalismo” (Boltanski y
  Chiapello, 2002). Un marco en el que la lógica neoliberal vertebrada
  por el capitalismo de mercado y el poder financiero ha colonizado el
  ser y el sentir mismo de los individuos (Callison y Manfredi, 2023;
  Slobodian, 2021; Villacañas, 2020), impulsando lo que ya Foucault
  denominó como “empresarización del ser” (Foucault, 2007). De algún
  modo, este tipo de discursos determinan los valores y sistemas de
  comportamiento mediante los cuales configuramos nuestras identidades
  sociales y nos adaptamos a la lógica empresarial, convirtiéndonos en
  empresarios/as y gestores de nosotros/as mismos/as. En consecuencia,
  encontramos la proliferación de ideas economicistas asociadas a la
  gestión de uno/a mismo/a —emprendimiento, flexibilidad, innovación,
  gestión del talento y marca personal (Alonso y Fernández Rodríguez,
  2020, 2024)— que están teniendo unos efectos extraordinarios tanto en
  el ámbito laboral como en las subjetividades contemporáneas, y que se
  encuentran altamente influenciados por la lógica despolitizadora de la
  psicología positiva y la autoayuda (Cabanas y Illouz, 2019; Cabanas y
  Sánchez González, 2020; Ehrenreich, 2012; Illouz, 2010; Papalini,
  2016, 2017).</p>
  <p>En el caso de las mujeres, la influencia de la lógica neoliberal en
  la conformación de las subjetividades femeninas propicia una
  construcción identitaria al servicio de la lógica del capital
  (Banet-Weiser, 2018; Brice y Andrews, 2019; Kay y Banet-Weiser, 2019;
  Lamberg, 2021; Litosseliti <italic>et al.,</italic> 2019; Rottenberg,
  2016, 2017, 2018; Scharff, 2011, 2016; Yoong, 2020), algo que en
  términos generales nos retrotrae a discursos esencialistas sobre la
  feminidad que pueden resultar contraproducentes para la consecución de
  la igualdad de género en dicho ámbito. En análisis de la literatura
  gerencial anglosajona dirigida a mujeres realizados previamente
  (Medina-Vicent 2018a, 2018b, 2020), llegamos a la conclusión de que la
  literatura gerencial reproducía el discurso del liderazgo femenino
  (asociado a valores como la empatía, la escucha activa, la
  comunicación inclusiva, la capacidad multitarea, etc.) ligado a una
  visión neoliberal del feminismo (Medina-Vicent, 2018b, 2018c;
  Rottenberg, 2017, 2018). A partir de un conjunto de ambivalencias y
  contradicciones discursivas, esta visión trataba de incentivar en las
  líderes las capacidades asociadas al estereotipo de género femenino
  para que fuesen más rentables para la empresa, al tiempo que se
  conseguía la despolitización de su presencia en dicho espacio,
  negándoles la capacidad de efectuar una lectura crítica y colectiva de
  la misma.</p>
  <p>Así pues, si tenemos en cuenta que la lógica neoliberal incide —a
  través de los discursos del <italic>management</italic>— tanto en la
  conformación de las organizaciones como en las identidades de las
  personas (Laval y Dardot, 2013, 2018; Lazzarato, 2013), y que a su
  vez, estos han permeado también en parte del feminismo contemporáneo
  (Farris y Rottenberg, 2017; Ghigi y Rottenberg, 2019; Rottenberg,
  2018), debemos preguntarnos sobre qué valores se está constituyendo
  dicha identidad, y en qué medida contribuye a la conformación de una
  sociedad más igualitaria. A continuación, tratamos de arrojar algo de
  luz a esta cuestión mediante el estudio de los discursos gerenciales
  que son lanzados hacia las mujeres en España, y cómo esto influye en
  la posibilidad de incorporar la igualdad de género como una de las
  prioridades de estos espacios.</p>
</sec>
<sec id="metodologia">
  <title>2. Metodología</title>
  <p>En este trabajo se realizará un análisis de la literatura gerencial
  editada y creada en el territorio español por parte de mujeres, con el
  objeto de identificar los discursos contenidos en las mismas y sus
  particularidades respecto a los análisis previos de literatura
  gerencial dirigida a mujeres procedente del ámbito anglosajón
  (Medina-Vicent, 2020). Para realizar el análisis, se partirá de la
  Teoría de la Valoración (Christie y Martin, 1997; Eggins y Slade,
  1997; Martin, 2000; Martin y Rose, 2003; Martin y White, 2005; White,
  2002), utilizada en trabajos previos, y que ofrece un modelo estándar
  para el análisis de la evaluación en el discurso (Medina- Vicent,
  2018a). Dicha teoría explora en qué contextos, de qué manera y qué
  recursos lingüísticos expresan, negocian y naturalizan posiciones
  intersubjetivas e ideológicas de los hablantes. La teoría de la
  valoración es un método eficaz para analizar cómo los valores morales
  se inscriben y codifican a través de los textos (Morrish y Sauntson,
  2013). Cabe señalar que el modelo concreto en el que nos centraremos
  será el desarrollado por Martin y White (2005), que diferencia tres
  subsistemas: <italic>attitude</italic>, <italic>engagement</italic> y
  <italic>graduation</italic>. Nos centraremos sobre todo en las
  subcategorías del juicio y la apreciación que se encuentran dentro de
  la categoría de la actitud, ya que es a partir de estas cuestiones
  donde podremos encontrar los elementos que nos interesa analizar:
  lenguaje prescriptivo-imperativo, lenguaje evaluativo y aseveraciones
  tajantes sobre las diferencias entre mujeres y hombres.</p>
  <p>Respecto a la muestra, se han delimitado una serie de criterios
  para su selección. En primer lugar, obras que se correspondan con el
  modelo de literatura gerencial dirigida a las mujeres (tratan
  cuestiones relativas a las mujeres directivas, líderes, emprendedoras,
  <italic>coaches</italic>, etc.). En segundo lugar, obras creadas por
  autoras españolas y editadas en el territorio español. En tercer
  lugar, obras publicadas en el periodo 2018-2022 (para poder
  identificar los cambios producidos en los discursos gerenciales
  dirigidos a las mujeres a partir de la eclosión del #metoo y
  #NiUnaMenos, si es el caso). En cuarto lugar, se atenderá
  especialmente a la popularidad de las autoras y su consideración como
  gurús empresariales o expertas. La popularidad vendrá determinada por
  la concesión de premios o reconocimientos a su carrera profesional, su
  presencia en redes sociales (como Linkedin), la existencia de páginas
  web propias donde difundan su trabajo, así como la realización de
  acciones de divulgación, como, por ejemplo, TED Talks.</p>
  <p>Del corpus que se puede consultar en el <underline>Anexo 1
  (https://drive.google.com/file/d/1BcpfNwSSh3YNi7i9DNnMNvtOf7GxqsVp/view)</underline>,
  se ha seleccionado una muestra de tres obras para su análisis a partir
  de los criterios establecidos previamente. Estas obras son:
  <italic>Alfas &amp; Omegas: El poder de lo femenino en las
  organizaciones</italic> de Mercè Brey y Victoria Yasinetskaya (2019),
  <italic>Liderar en femenino para hombres y mujeres. Guía antigurús
  para las empresas del futuro</italic> de Txell Costa (2019) y
  <italic>La jefa eres tú: Trabaja lo mínimo, gana lo máximo. Una guía
  para líderes, emprendedoras, jefas y mujeres que quieran llegar a
  serlo</italic> de Olga Jiménez Muntané (2021).</p>
  <p>En primer lugar, Mercè Brey es experta en diversidad, desarrollo
  profesional de la mujer y liderazgo, escritora y conferenciante, así
  como fundadora de BLUE, Co-Fundadora de +Diversity y Co-Fundadora
  REDDER Global. A través de estas empresas “acompaña” a otras en su
  impulso hacia la transformación. En su presentación la autora destaca
  “Liderar en femenino, seguramente la innovación más disruptiva”. En
  segundo lugar, Victoria Yasinetskaya es CMO en Santander OnePay FX,
  así como conferenciante y experta en femtech. La autora no tiene tanta
  presencia como la primera en redes sociales. En tercer lugar, Txell
  Costa es periodista, profesora universitaria en más de 10 centros y
  especialista en marketing y negocios. Fundó una consultoría de
  estrategia empresarial y marketing donde se realiza el acompañamiento
  de empresas y emprendedores/as hacia la constitución de “empresas
  éticas”. En cuarto y último lugar, Olga Jiménez Muntané es empresaria
  independiente en España de la famosa firma Mary Kay y también
  conferenciante.</p>
  <p>Como se puede observar, se trata de perfiles que nos remiten a
  mujeres de éxito, empresarias, emprendedoras, líderes que tratan de
  compartir su experiencia y su visión con otras mujeres. En este
  sentido, cabe destacar que no todas las obras tiene las mismas
  características o plantean una visión homogénea sobre el liderazgo de
  las mujeres. Por ejemplo, Mercè Brey y Victoria Yasinetskaya (2019)
  plantean su obra como un diálogo con autores/as desde su experiencia
  profesional en la industria financiera y fintech, así pues, incorporan
  fragmentos de entrevistas mantenidas con personas de éxito en el mundo
  de los negocios, profesores/as de universidad, conferenciantes, etc.
  Parten de la constatación de que existe una necesidad real de
  transformar las organizaciones para que se centren más en las
  personas, y potenciar la presencia y desarrollo de lo femenino en su
  seno. De hecho, tal y como las autoras remarcan, “El propósito de este
  libro es mostrar que, con un mayor equilibrio entre lo masculino y lo
  femenino, el bienestar de las personas incrementa a la vez que la
  eficiencia de las empresas” (Brey y Yasinetskaya, 2019: 21). En el
  caso de Txell Costa (2019: 4), presenta una obra con diferentes tips y
  también conversaciones consigo misma y otras personas. Así, al inicio
  de su obra plantea: “En este libro aprenderás a cultivar el buen rollo
  en el trabajo […] Todo esto lo conseguirás a través del liderazgo en
  femenino o emocional, un liderazgo más natural, ético y colaborativo
  que integra la parte más humana de las organizaciones”. Mientras, Olga
  Jiménez Muntané plantea la obra en un formato de pequeños capítulos
  con consejos o tips bastante directos sobre cómo triunfar en el mundo
  de los negocios siendo una emprendedora: “Ya no tienes que elegir
  entre el tiempo o el dinero, el éxito personal o el profesional. Ha
  llegado el momento de tenerlo todo. LA JEFA ERES TÚ es un libro para
  líderes, emprendedoras, jefas y mujeres que quieran llegar a serlo
  (Jiménez Muntané, 2021: 5).</p>
</sec>
<sec id="resultados_el_discurso_gerencial_sobre_la_complementariedad_de_los_generos">
  <title>3. Resultados. El discurso gerencial sobre la complementariedad
  de los géneros</title>
  <p>A continuación, se disponen los principales ejes de significación
  sobre los que se construyen las narrativas gerenciales dirigidas a
  mujeres en el territorio español. Cabe señalar que vamos a diferenciar
  dos ejes que se entrecruzan a lo largo de las obras. El primero
  referido a los discursos gerenciales que remiten a la construcción del
  sujeto neoliberal en su acepción general. El segundo referido a los
  discursos gerenciales y las concepciones que hablan directamente del
  desarrollo de liderazgo de las mujeres.</p>
  <sec id="la_construccion_de_las_mujeres_como_sujetos_neoliberales">
    <title>3.1. La construcción de las mujeres como sujetos
    neoliberales</title>
    <p>En cuanto al primer eje de significación, en lo que se constituye
    como una construcción de la subjetividad
    neoliberal<xref ref-type="fn" rid="fn2">2</xref>, encontramos un
    fuerte énfasis en la construcción de la carrera profesional de las
    lectoras, así como de su propia vida, como si de un reto se tratase,
    como una historia de superación que las asemeja a heroínas, o
    incluso a deportistas de élite que han de sacrificarse y esforzarse
    para conseguir una recompensa. De hecho, la traslación de las
    biografías y trayectorias procedentes del mundo del deporte hacia el
    mundo empresarial forma parte de los discursos gerenciales que van a
    permitir a estas mujeres incorporar la lógica del sacrificio y la
    autosuperación en su trayectoria profesional (Hijós, 2021). Esta
    cuestión se puede ver claramente en las siguientes citas:</p>
    <disp-quote>
      <p>Apagar fuegos es tu oportunidad para <bold>ponerte a prueba,
      superarte y dar
      ejemplo</bold><xref ref-type="fn" rid="fn3">3</xref> a tu equipo.
      La tarea de un bombero es tan valiosa como lo será la tuya. No
      podrás evitar que el fuego se encienda, pero tu valía aumentará en
      función de tu capacidad para apagarlo, evitar que se extienda,
      procurar que cause el menor daño posible y sacar del incendio un
      aprendizaje positivo para el futuro. ¡<bold>Disfruta del
      reto</bold>! (Jiménez Muntané, 2021: 204).</p>
      <p>Mi éxito no ha sido como bailar. <bold>Mi éxito ha sido</bold>
      más bien como ir con la cinta americana cual MacGyver por todas
      partes <bold>solucionando marrones</bold> y <bold>tapando
      agujeros</bold> para llegar hasta aquí (Costa, 2019: 35).</p>
      <p>Según Campbell, <bold>en toda historia hay un héroe, una
      heroína</bold>. Sumergida en su mundo ordinario, en su zona de
      confort, algo sucede que la saca de ahí y la lleva a emprender un
      viaje metafórico tras un nuevo propósito. Entonces, se sumerge en
      otro mundo, esta vez extraordinario, una zona desconocida donde
      debe <bold>superar obstáculos y ganar experiencia</bold> (Brey y
      Yasinetskaya, 2019: 180).</p>
    </disp-quote>
    <p>El reto se constituye en una pieza fundamental de la subjetividad
    neoliberal, en este caso las lectoras se ven impelidas a retarse a
    sí mismas en un camino de autosuperación y demostración de valía
    constante. En este mismo sentido apunta Antonio Valdecantos (2014,
    2016, 2022) a la obligación del sujeto contemporáneo de entender su
    vida entera como un reto en sí, o como una sucesión de retos a
    superar. Esta visión hace que el sujeto rija sus decisiones y
    acciones en vistas a la acumulación de experiencias como capital, y
    solo a través de este mecanismo lo vivido puede convertirse en
    capitalizable. Tal y como apunta el autor, resulta curioso comprobar
    cómo el reto produce tanto placer como disciplina, y es que el
    sujeto transgrede sus propios límites a la vez que se somete a una
    dura disciplina. De hecho, en las citas se puede observar ese
    ensalzamiento de la satisfacción con una misma por superar las
    limitaciones. En este sentido, y en el caso de las mujeres, superar
    los retos que se les plantean a lo largo de su carrera profesional
    supone, en muchos sentidos, superar las limitaciones derivadas de la
    desigualdad de género de forma individualizada y apolítica.</p>
    <p>Así, Laval y Dardot (2013, 2018) subrayan también que a esto se
    une la toma de riesgos y apuntan a una concepción del sujeto
    neoliberal como “deportista”, es decir, un sujeto que se desenvuelve
    en un ambiente de competición constante donde ha de demostrar una
    capacidad de superación sin límite. Los sujetos viajan así, entre la
    vivencia del entusiasmo por el éxito y la depresión por el fracaso.
    De este modo, tanto el reto como el riesgo se configuran como parte
    del mérito a conseguir para prosperar en el ámbito empresarial. Sin
    embargo, la manera en que se formula el discurso del mérito
    individual resulta tan abstracto y poco funcional que acaba por
    convertirse en un reproductor de las desigualdades de género y un
    elemento que aumenta la despolitización de estas mujeres en el marco
    empresarial y político (Ben-Amar, Bujaki, McConomy y McIlkenny,
    2021).</p>
    <disp-quote>
      <p>¿Una parte de ti siente miedo a la libertad? Te entiendo, pero
      vivir es arriesgarse a morir, de modo que estás en riesgo a cada
      instante de tu vida. ¿<bold>No es mucho más arriesgado morir sin
      haber vivido</bold>? (Jiménez Muntané, 2021: 72).</p>
      <p>Crecimiento también es poner orden y optimizar, <bold>ganar
      temple</bold> y descubrir <bold>nuestra mejor versión</bold>. Es
      <bold>asumir riesgos</bold> y confiar en que todo saldrá bien
      (Costa, 2019: 15).</p>
      <p>ASUME. Afronta la responsabilidad como algo positivo y tiene la
      habilidad de <bold>asumir riesgos</bold> en su justa medida (Brey
      y Yasinetskaya, 2019: 166).</p>
    </disp-quote>
    <p>Además de la vida como reto y la toma de riesgos, encontramos
    presentes la referencia a la flexibilidad de los mercados y la
    economía. Es este constante cambio del mercado financiero lo que
    impulsa el discurso de la flexibilidad como otro de los
    significantes a incorporar en los liderazgos de las mujeres. Dicha
    flexibilidad se entiende de diferentes formas según la autora y la
    obra, tal y como se puede constatar a continuación: desde la
    dimensión más estructural referida al propio funcionamiento de las
    empresas hasta la importancia de la flexibilidad mental con respecto
    a nosotros mismos, a la flexibilidad entendida como sabiduría,
    pasando por la construcción de un plan de vida flexible por parte de
    las líderes:</p>
    <disp-quote>
      <p>Las empresas, por lo tanto, desarrollan <bold>procesos y
      plantillas más flexibles</bold> que nunca, de forma que no pierdan
      comba ni se estanquen o decrezcan, sino que, al contrario,
      consigan adaptarse a los cambios (Costa, 2019: 28).</p>
      <p>Al igual que la gravedad, las polaridades actúan, las veas o
      no… Dicen los taoístas que <bold>la persona sabia es
      flexible</bold> y sabe cuándo usar la energía yin y cuándo usar la
      yang… (Brey y Yasinetskaya, 2019: 90).</p>
      <p>Imaginé <bold>una vida flexible</bold>, poder viajar cuando yo
      quisiera, levantarme y acostarme cuando yo decidiera, dedicar el
      tiempo a lo que yo eligiera. Imaginé la vida que tengo ahora y la
      construí (Jiménez Muntané, 2021: 31).</p>
    </disp-quote>
    <p>El discurso de la flexibilidad está directamente relacionado con
    el de la aceleración social y su consecuente necesidad de gestión
    del tiempo. Esta idea enlaza con el concepto de aceleración social
    propuesto por Harmut Rosa (2016), que se refiere a la realización de
    una mayor cantidad de actividades y acciones individuales y sociales
    en el mismo periodo de tiempo. El tiempo acelerado que habitan los
    sujetos responde a una creciente cantidad de sincronizaciones,
    flujos de información, interacciones y relaciones simultáneas. Esta
    realidad convierte el futuro temporal en una realidad incierta e
    imprevisible, la capacidad de planificación de los sujetos queda
    afectada por el presentismo, el sujeto ha de adaptarse rápidamente a
    los cambios y no quedar descolgado del ritmo social. Además, la
    línea que antes dividía el tiempo de trabajo del de ocio se
    desdibuja, ya que ahora todo tiempo es trabajo. Jiménez Muntané
    (2021) lo aborda de forma transversal como una necesidad de
    adaptarse al acelerado ritmo del mundo de los negocios, hace
    especial énfasis en la idea del movimiento y la acción como fuentes
    para la automejora de la emprendedora/líder (Carretero-García y
    Serrano-Pascual, 2022; Serrano-Pascual y Carretero-García, 2022). En
    algunas ocasiones este movimiento también implica desplazarse a
    otros lugares vacacionales para trabajar, e incluso incrementar
    dicha separación entre el tiempo de descanso y el tiempo de trabajo
    para ser más productivas (López-González, 2023).</p>
    <disp-quote>
      <p>Te cuento: antes, un modelo de negocio tenía vigencia durante
      varias generaciones. Ahora dura dos telediarios, porque <bold>el
      mundo está acelerado y las necesidades del mercado (de las
      personas) evolucionan muy rápido</bold> (Costa, 2019: 27).</p>
      <p>Esa es la magia: si te quedas quieta, tu luz no se enciende,
      pero si te mueves, cada vez brilla con más fuerza. No nos cansamos
      porque hagamos demasiado, nos cansamos porque hacemos demasiado
      poco de aquello que enciende nuestra luz. <bold>Pedalea,
      muévete</bold>. No puedes apretar un botón, tu luz no se enciende
      con un interruptor, se enciende con el movimiento. Pasa a la
      acción (Jiménez Muntané, 2019: 59-60).</p>
    </disp-quote>
    <p>Esta aceleración del tiempo implica que los sujetos han de hacer
    un gran esfuerzo para planificar, no solamente su trabajo, sino su
    proyecto vital, así como el espacio en que ambos se entrecruzan. La
    planificación vital, e incluso de pareja, forma parte de los
    discursos gerenciales que analizamos en la literatura gerencial
    anglosajona, empujando a las mujeres a tomar decisiones hoy para
    poder proyectar una vida en el futuro (Medina-Vicent, 2018d):</p>
    <disp-quote>
      <p><bold>Tomarte un tiempo cada semana, cada mes y cada año para
      planificar como quieres vivir</bold> es tan importante como
      encontrar una casa, manejar las finanzas o elegir el colegio de
      tus hijos (Jiménez Muntané, 2019: 259).</p>
      <p>En realidad, <bold>la gestión del tiempo es gestión
      emocional</bold>: qué priorizas, qué procrastinas (es decir,
      pospones), dónde pones la energía y cuál es el grado de
      perfeccionismo. Para mí, no se trata de hacer más, sino de hacerlo
      mejor. Por eso funciona tan bien tener las cosas claras (una
      visión): sabes hacia dónde quieres ir, lo que te ayuda a
      priorizar, y qué peajes estás dispuesto a pagar y cuáles no.
      <bold>El tiempo nos democratiza</bold>, es el mismo para todos
      (Costa, 2019: 208-209).</p>
    </disp-quote>
    <p>Quedémonos con esta última cita de Costa (2019) para enlazar la
    gestión y planificación temporal con otro de los polos centrales de
    la construcción de la subjetividad neoliberal, esto es, la gestión
    emocional, que se enmarca en la profusión de una cultura terapéutica
    en el marco de las sociedades tardomodernas (Illouz, 2007, 2010). A
    través de este proceso el lenguaje de la terapia se convierte en un
    lenguaje cultural más que sirve para leer la realidad social y la
    individual desde el paradigma de la psicología. Así surge el capital
    emocional (Tocino Ribas, 2023), que otorga clara ventaja competitiva
    al que es más capaz de controlarlo y utilizarlo en los diferentes
    escenarios de la familia, del trabajo y de la comunicación. Los yos
    desorganizados manejan sus conductas en las organizaciones
    sociopolíticas contemporáneas a través de la psicología. La terapia
    se convierte en un proceso autoadministrado por el propio sujeto,
    adoptando el lenguaje y las formas de nombrar lo que se siente
    (Rose, 2007). En parte, el ejercicio del liderazgo es una forma
    clara de poner en práctica esta lógica terapéutica no solamente
    sobre los demás, sino sobre una misma, es decir, se racionalizan los
    problemas (muchos de ellos con un origen y sentido social) y se
    aplican técnicas psicológicas para su solución, por ejemplo, la
    escritura creativa, la verbalización de las emociones, la
    autocrítica constructiva, la introspección o el
    <italic>mindfulness</italic>, etc. El discurso terapéutico se
    convierte en un lenguaje del yo que nos remite a nuevos modos de
    habitar el mundo y de estar con nosotras mismas (Illouz 2010). Se
    trata de una nueva forma de organizar nuestra experiencia del mundo,
    difuminando lo sano de la patología, y psicologizando la
    autointervención terapéutica del sujeto. Así pues, el vocabulario
    psicológico predomina en este tipo de obras, convirtiendo en suyas
    algunas de las prácticas que se recomienda en los tratamientos
    psicológicos, tal y como se puede observar a continuación.</p>
    <disp-quote>
      <p>Para mí, el primer paso para volver al equilibrio y a la
      serenidad es <bold>aceptar lo que siento</bold>, <bold>sin
      culpa</bold>, que por algo soy humana. Entonces, me tomo un
      espacio para respirar y aliviar tensiones corporales, y busco
      alguna manera de <bold>poner voz a lo que siento</bold> (me va muy
      bien meditar o escribir) e intento identificar su origen (Costa,
      2019: 77).</p>
      <p>Autenticidad: Decir lo que se piensa, hacer lo que se dice… La
      congruencia nos hace sentir bien y conecta con los demás.
      <bold>Mostrarnos tal como somos</bold>, asumiendo nuestras
      fortalezas y nuestras áreas de mejora, nos sitúa en una zona de
      vulnerabilidad. ¿Te incomoda? Le damos una connotación negativa al
      término “<bold>vulnerabilidad</bold>” cuando en realidad es pura
      fortaleza; es la zona más fértil de nuestro ser, a partir de donde
      la experimentación y el <bold>crecimiento son posibles</bold>
      (Brey y Yasinetskaya, 2019: 157).</p>
      <p>Existe un miedo especialmente delicado para nosotras: <bold>las
      mujeres sentimos miedo de nuestras emociones</bold> y del precio
      que deberemos pagar por ellas. Somos seres emocionales y, además,
      nuestro ciclo hormonal, que es hermoso y nos hace únicas, afecta
      nuestro estado de ánimo. <bold>No tienes por qué esconderlo ni
      negarlo</bold>, es un hecho y no es nada malo. No estás en
      desventaja por esta razón ni eres menos que un hombre por ello
      (Jiménez Muntané, 2021: 96).</p>
    </disp-quote>
    <p>Existe dentro de este abordaje de la gestión emocional, una
    relación con la importancia de salud mental y la salud emocional de
    las líderes, algo que consideramos, nos remite al debate actual
    sobre dicho tema (Padilla y Carmona, 2022). Una diferencia respecto
    a discursos gerenciales lanzados a mujeres e identificados en
    trabajos previos nos impele a apuntar a una búsqueda del bienestar a
    través de la realización laboral de las mujeres. Es decir, si bien
    el discurso del sacrificio personal también está presente en las
    obras (como ocurría en trabajos previos), se remarca que este
    sacrificio no debe suponer un olvido del bienestar físico y mental,
    algo que antes no se apreciaba de forma tan clara. La idea del
    sacrificio y del esfuerzo se matiza, adoptando así el reconocimiento
    de un límite físico y mental que el sujeto ha de aprender a
    gestionar por sí mismo.</p>
    <disp-quote>
      <p><bold>Ralentizar para sintonizar de nuevo con nuestro
      cuerpo</bold>, voz e intuición; <bold>ralentizar</bold> para
      darnos espacio a nosotros mismos y <bold>estar presentes</bold>
      (Costa, 2019: 45).</p>
      <p><bold>Haz deporte y meditación</bold>, dos ansiolíticos
      naturales. Bebe agua y cuida tu alimentación sin complicarte la
      vida, simplemente aprende a comer sano (Jiménez Muntané, 2021:
      162).</p>
      <p>Negarnos el derecho a mostrar nuestras emociones y sentimientos
      es como amputar la mitad de nuestro ser. <bold>Nuestro bienestar
      se incrementa cuando nos damos el permiso de mostrarnos tal y como
      somos, en plenitud</bold>. ¿Qué reacción provoco en los demás
      cuando me emociono? ¿Qué siento si me emociono delante de otras
      personas? (Brey y Yasinetskaya, 2019: 157).</p>
    </disp-quote>
  </sec>
  <sec id="concepciones_gerenciales_del_liderazgo_empresarial_de_las_mujeres">
    <title>3.2. Concepciones gerenciales del liderazgo empresarial de
    las mujeres</title>
    <p>En cuanto al segundo eje de significación, referido a los
    discursos gerenciales y las concepciones que hablan directamente del
    desarrollo de liderazgo por parte de las mujeres, destacaremos a
    continuación diferentes temáticas.</p>
    <p>Para empezar, se parte del reconocimiento de la existencia de una
    desigualdad de género estructural en el mundo de las organizaciones,
    sobre todo en las obras de Brey y Yasinetskaya (2019) y la de Costa
    (2019). En este sentido, también se produce una asociación de la
    consecución de la igualdad de género con el aumento de la felicidad,
    al tiempo que se entiende como una ventaja competitiva para las
    empresas. Con esto se consigue justificar de forma moral y económica
    la transformación de las organizaciones empresariales hacia la
    igualdad de género:</p>
    <disp-quote>
      <p>Según numerosos estudios, los países con mayor
      <bold>igualdad</bold> de género obtienen los porcentajes más altos
      en la escala de <bold>felicidad</bold>. En estos países, también
      vemos un proceso de <bold>desarrollo</bold> económico más estable
      y <bold>sostenible</bold> y una tasa de violencia más baja (Brey y
      Yasinetskaya, 2019: 56-57).</p>
      <p>Que la igualdad de género no significa que las mujeres dejen de
      tener hijos o que los hombres las mantengan. Significa que
      <bold>aceptamos las diferencias</bold> (no las tapamos, porque
      estoy harta de que disimulemos los dolores de regla o los
      arrebatos de calor de la menopausia, por eso soy muy fan de los
      váteres públicos de Canadá, donde normalizan las cosas y puedes
      encontrar, al lado del papel de váter, compresas y tampones) y que
      <bold>compartimos las responsabilidades y las oportunidades</bold>
      (Costa, 2019: 95).</p>
    </disp-quote>
    <p>De hecho, en la obra de Jiménez Muntané (2021) no se aborda de
    forma directa esta temática, quizás por tratarse de una biografía de
    emprendimiento, más centrada en el mérito personal, que ella
    construye de forma más o menos desgenerizada, es decir,
    pretendidamente neutral respecto al género. Y es que, en dicha obra
    las desigualdades y obstáculos se plantean como una realidad
    compartida por hombres y mujeres que desean emprender un negocio, no
    como particularidades propias de las mujeres. En términos generales
    se trata, sobre todo, de una visión de la igualdad de género
    centrada en la aceptación de las diferencias entre mujeres y hombres
    (e incluso de su celebración). Y aunque sí se aprecia una mayor
    conciencia y abordaje del tema del movimiento feminista, que puede
    deberse a la popularización del mismo en diferentes espacios
    sociales a partir de movimientos como el #metoo o el #NiUnaMenos en
    los años 2017-2018 (Banet-Weiser, 2018), se reivindica como una
    necesidad ligada al progreso de las sociedades, poniendo como
    ejemplo de forma recurrente a los países nórdicos. Este es un
    discurso que se toma de aquellos lanzados por organismos como la
    Unión Europea que pronuncian esta dimensión de rentabilidad tras la
    promoción de la presencia de las mujeres en las empresas
    (Medina-Vicent, 2017). De este modo, no encontramos una politización
    clara de la reclamación feminista, que parece diluirse ante la
    preferencia por un discurso de corte más institucional.</p>
    <p>Para Costa (2019) sí existe una necesidad de establecer y
    desarrollar la lucha feminista, y hace especial énfasis en el papel
    de las mujeres (y no de los hombres) en esta tarea. Encontramos de
    nuevo una excepción en el caso de Jiménez Muntané (2019), en cuya
    obra no existe una referencia directa ni indirecta al movimiento
    feminista, realidad que se asemeja más a los discursos gerenciales
    dirigidos a mujeres analizados en trabajos previos (Medina-Vicent
    2020).</p>
    <disp-quote>
      <p>A medida que hemos ido pasando de una ola de
      <bold>feminismo</bold> a otra, hemos aprendido que <bold>no se
      trata tanto de igualdad, sino más bien de equidad</bold>. Por
      supuesto, igualdad en derechos, pero equidad en la forma.
      <bold>Somos biológicamente distintos</bold>. Hay algo trascendente
      que nos diferencia: nosotras somos dadoras de vida. Pero la
      diferencia no es más que riqueza. <bold>Cada género tiene su
      propia singularidad y son complementarias</bold>. Es relevante
      reflexionar en torno al hecho de que el desarrollo de nuestras
      capacidades tiene mucho que ver con el contexto en el que hemos
      estado sumergidos durante centurias (Brey y Yasinetskaya, 2019:
      49).</p>
      <p>Por eso <bold>todos “deberíamos” ser feministas</bold>, para
      compensar tanto machismo. Como en Suecia, que lo llaman
      <italic>non-gender roles</italic>, porque no tiene nada que ver
      con el sexo ni con la orientación sexual, sino con los roles
      sociales establecidos. Vaya, que estamos todos en el mismo barco,
      <bold>que no va de nosotras o de ellos</bold>, sino de ir todos
      hacia la igualdad de derechos y ser conscientes de que aún hay
      grandes ejemplos de desigualdad, como la violencia de género o la
      mutilación genital (Costa, 2019: 52).</p>
    </disp-quote>
    <p>Además, el planteamiento de la igualdad de género viene asociado
    a diferentes visiones de la empresa, sobre todo a un entendimiento
    de la empresa como una entidad que debe ser más humana, más ética,
    más centrada en las personas y en las emociones (Costa, 2019: 60).
    De hecho, esta reivindicación está muy ligada a la de dar sitio en
    la empresa a la parte más “femenina”, es decir, se considera que los
    valores y formas de actuar más propios de las mujeres pueden ayudar
    a la construcción de este tipo de empresas. De este modo, si se deja
    a la mujer explorar su propio ser, esto contribuirá
    irremediablemente a la generación de una empresa más consciente y
    humana.</p>
    <disp-quote>
      <p>Por fin nos hemos dado cuenta de que en todo plan de negocio
      faltaba un ingrediente básico: <bold>la humanidad</bold> (Costa,
      2019: 32).</p>
      <p>Son empresas que han entendido que no se trata simplemente de
      una tarea o un reto que alcanzar, sino más bien de <bold>una
      filosofía</bold>, de una forma nueva de hacer negocios.
      <bold>Colocan a la persona en el centro de su estrategia
      empresarial</bold> y revisan su propósito más elevado y los
      valores que la rigen, actuando lo más consecuentemente posible
      (Brey y Yasinetskaya, 2021: 116).</p>
      <p>No subestimes el <bold>potencial humano</bold> de tu gente,
      edúcales en la libertad y la responsabilidad (Jiménez Muntané,
      2021: 200).</p>
    </disp-quote>
    <p>¿Cómo se consigue construir un nuevo modelo de empresa más
    humano? Pues las autoras conciben a las mujeres como posibles
    agentes de cambio en las organizaciones empresariales hacia modelos
    de liderazgo más centrados en la persona. Tratan de poner en valor
    aquellas cualidades que se han asociado tradicionalmente a las
    mujeres, esta cuestión resulta idéntica a la estudiada en trabajos
    previos (procedentes del ámbito anglosajón), sin embargo,
    encontramos un matiz discursivo diferente que trataremos a
    continuación.</p>
    <disp-quote>
      <p>Si lo que se valora principalmente en un líder es su capacidad
      de escuchar, de conectar con las otras personas, de no tener la
      imperiosa necesidad de ocultar sus emociones, <bold>nosotras
      tenemos una clara ventaja competitiva</bold>. Porque llevamos un
      largo recorrido entrenando estas cualidades… (Brey y Yasinetskaya,
      2019: 76).</p>
      <p><bold>Nuestra sensibilidad y experiencia emocional nos permiten
      entender mucho mejor el lenguaje corporal</bold> o el mensaje
      escondido en el tono de voz. Leemos entre líneas, percibimos las
      señales, podemos anticiparnos a los hechos y conectar
      emocionalmente con alguien. Y esto, señoras mías, en una
      <bold>ventaja competitiva</bold> maravillosa. No hay razón para
      esconderla (Jiménez Muntané, 2021: 98).</p>
    </disp-quote>
    <p>Este nuevo viraje discursivo respecto a análisis previos
    (Medina-Vicent 2020) afirma que la fuente de la igualdad se
    encuentra en el equilibro femenino-masculino, en la
    complementariedad entre los dos géneros (masculino y femenino). No
    se trata de un cambio radical en el discurso, pero sí de un matiz
    interesante, ya que no busca reivindicar cierta superioridad de los
    valores femeninos tradicionales, sino reivindicar una especie de
    corrección política que pone a los dos géneros en el mismo nivel. Se
    trata, a nuestro parecer, de generar un sujeto líder maleable,
    fácilmente adaptable, que sea “hombre” y “mujer” al mismo tiempo.
    Así, en su obra se apunta a que tradicionalmente se han primado
    estilos de liderazgo “masculinos” de corte autoritario, que no
    sirven en el contexto actual. De hecho, mediante esta
    reconfiguración del liderazgo tratan de alejarse “del viejo
    paradigma dibujado por el patriarcado” (Brey y Yasinetskaya, 2019:
    147-112). Así, la complementariedad de los dos géneros es clave para
    conseguir generar organizaciones igualitarias y exitosas, e impulsar
    tanto la diversidad como la innovación. Una lectura más atrevida de
    este viraje discursivo puede llevarnos a señalar cómo la búsqueda de
    la complementariedad trata de evitar un compromiso explícito de las
    autoras respecto a la lucha feminista. Es decir, a partir de este
    concepto de “equilibrio” o “complemento” se despolitiza la
    desigualdad, se borran las desigualdades estructurales y se buscan
    vías más místicas para solucionar un problema que no refiere a
    dichos ámbitos, sino al social y político, y que, por tanto,
    requiere de una solución social, política y organizacional. A
    continuación, se observa ese tono místico que acabamos de
    resaltar:</p>
    <disp-quote>
      <p>Pero ¿cuáles son los obstáculos que dificultan que las
      organizaciones se centren más en la persona? Pues, tras mucha
      lectura, observación y largas conversaciones, creo que se debe
      fundamentalmente a dos motivos: a) que no haya una masa crítica de
      mujeres liderando, b) que <bold>los hombres</bold> que dirigen
      actualmente las empresas todavía basan su modelo de liderazgo en
      los valores masculinos y no han <bold>desbloqueado su esencia
      femenina</bold>. Por lo tanto, para que las organizaciones
      evolucionen y se adapten a la nueva realidad y expectativas de la
      fuerza de trabajo, <bold>es necesario abordar ambos
      aspectos</bold> (Brey y Yasinetskaya, 2019: 23).</p>
      <p>Mi objetivo es <bold>integrar los distintos talentos
      que</bold>, como te comentaba en la sección “Vocabulario pa
      entendernos”, se han separado históricamente en
      femenino/masculino. Hay quien lo llama <bold>“liderazgo
      hombre/mujer”, “energía masculina/femenina”, “energía de tierra y
      aire”, “yin/yang”...</bold> <italic>whatever,</italic> pero la
      clave está en no excluirlos como hemos hecho hasta ahora (incluso
      dentro del sistema educativo), porque nos desequilibra, como si
      obviáramos una parte de nuestra persona (Costa, 2019: 41-42).</p>
    </disp-quote>
    <p>En este sentido, cabe remarcar que Brey y Yasinetskaya (2019)
    recurren a la metáfora del mundo animal para establecer una sinergia
    entre los géneros, en concreto, a los conceptos “alfa” y “omega”. Se
    prefiere utilizar las categorías de la “naturaleza” para desviarse
    del debate sexo/género, entendiendo que se trata de categorías
    problemáticas que superan las intenciones de su obra, mientras que
    Costa (2019) prefiere hablar de talentos, que es un concepto que
    podríamos entender como “neutral” al género. Tal y como se puede
    observar a continuación, se apunta tanto a los potenciales como a
    los riesgos de desarrollar un modelo alfa y a los aspectos positivos
    de un modelo omega. El modelo alfa se asocia a los hombres, mientras
    que el omega se asocia a las mujeres. Entienden pues, que la mesura
    y el equilibrio son fundamentales, y que cada situación o problema
    requerirá potenciar unos valores u otros, pero que todo sujeto debe
    equilibrar estas dos realidades que conviven en su identidad, ya que
    consideran que todos tenemos un lado femenino y un lado masculino.
    Además, las autoras proponen un modelo MOMA, que significa trabajar
    por la consecución de un nivel moderado tanto de lo femenino como de
    lo masculino (Moderado Omega, Moderado Alfa) (Brey y Yasinetskaya,
    2019: 155). El equilibrio también se relaciona con la creatividad y
    con la capacidad de generar soluciones alternativas frente a un
    problema concreto (Brey y Yasinetskaya, 2019: 87).</p>
    <list list-type="alpha-upper">
      <list-item>
        <p>El valor de <bold>los alfas</bold>: El término alfa se usa
        metafóricamente para referirse a una persona con cualidades
        dominantes o de liderazgo. En general, este vocablo tiene una
        connotación negativa, utilizado para describir a personas
        autoritarias, controladoras y prepotentes, esencialmente
        hombres. <bold>En su acepción positiva, una persona alfa se
        caracteriza por su valentía y su predisposición a asumir
        riesgos</bold>. Sanamente ambiciosa y competitiva, tiene una
        elevada autoestima y confianza en sí misma. Pragmática y
        orientada a resultados, asume de buen grado sus
        responsabilidades. Suele ser auténtica y, a menudo, fuente de
        inspiración para las personas que la rodean, por lo que su
        liderazgo es innato. Estas mismas cualidades <bold>llevadas al
        extremo pueden degenerar en irresponsabilidad, abuso de poder,
        competitividad desmedida, arrogancia o despotismo</bold>. (Brey
        y Yasinetskaya, 2019: 147-148).</p>
      </list-item>
      <list-item>
        <p>El valor de <bold>los omegas</bold> Al sujeto omega se le
        ubica erróneamente en la parte baja de la jerarquía, motivado
        principalmente por su falta de presencia social. Y es que,
        mientras que un alfa se crece cuando está en grupo, <bold>el
        omega se siente más cómodo en un segundo plano, dada su
        naturaleza más introvertida</bold>. Son imprescindibles para
        equilibrar ese talante arrollador de un alfa. No buscan
        obsesivamente una posición de liderazgo, pero, sin embargo,
        fortalecen al grupo al que pertenecen mediante <bold>el
        ejercicio de cualidades como la colaboración, la flexibilidad o
        la capacidad de escuchar</bold>. (Brey y Yasinetskaya, 2019:
        151).</p>
      </list-item>
    </list>
    <p>De forma general, la responsabilidad de llevar adelante la
    transformación hacia la igualdad en las organizaciones se deriva de
    la confluencia de la dimensión individual y la colectiva, aunque
    anteriormente hemos remarcado que se considera a las mujeres como
    protagonistas de este cambio. En el caso de Brey y Yasinetskaya
    (2019), apuntan a la necesidad de la emergencia de una “masa
    crítica” de personas que trabajen en la organización y que
    desarrollen un análisis crítico, y a que la dirección de la
    organización no se muestre reticente al cambio; mientras que, Costa
    (2019) propone un “autoliderazgo” individual, también llamado como
    “liderazgo tierra” que resulta central para proyectarse más tarde en
    la propia organización. Se nos plantean ciertas dudas respecto a la
    concepción que Brey y Yasinetskaya tienen del pensamiento crítico,
    ya que parece ser más un uso tergiversado del concepto, porque no
    busca un análisis crítico estructural de la realidad empresarial, si
    no el simple aumento de la rentabilidad de la misma.</p>
    <disp-quote>
      <p>Cuando la propiedad o la alta dirección es reacia al cambio,
      únicamente podrá producirse si hay una <bold>masa crítica
      suficiente</bold> que demande dicha transformación (Brey y
      Yasinetskaya, 2019: 112-113).</p>
      <p>Por tanto, es de suma importancia la <bold>contribución
      individual</bold>. Todo esfuerzo, toda aportación, cuenta. Debemos
      preguntarnos: ¿qué puedo hacer yo para generar el cambio?, ¿qué
      puedo hacer distinto?, ¿en qué puedo modificar mi actitud? (Brey y
      Yasinetskaya, 2019: 113-114).</p>
      <p><bold>En toda organización conviven el yo y el nosotros</bold>.
      Somos personas individuales y, a la vez, complementarias; tenemos
      un compromiso con nosotros mismos y con la comunidad. Por eso a
      veces lo llamo “liderazgo Tierra”, porque uno mismo mira hacia el
      interior y también hacia fuera, como hace nuestro planeta rotando
      sobre su mismo eje y también trasladándose alrededor del Sol
      (Costa, 2019: 71-72).</p>
    </disp-quote>
    <p>En este sentido, cabe destacar que en la obra de Jiménez Muntané
    (2021), si bien es cierto que no se aborda esta cuestión del mismo
    modo, sí se apunta a una individualización de la lucha por la
    igualdad, tal</p>
    <p>y como habíamos visto en otras obras gerenciales dirigidas a
    mujeres (Sandberg, 2013; Trump, 2017). Esto reproduce de nuevo
    formas del feminismo que podemos denominar como “neoliberales” o
    moderadas”, lo que quiere decir que su énfasis recae en la
    autogestión neoliberal de las mujeres y la ausencia de una mirada
    colectiva de los problemas que les afectan, como trataremos de
    abordar más adelante:</p>
    <disp-quote>
      <p>El miedo al éxito es el miedo al rechazo: las mujeres queremos
      ser aceptadas porque inconscientemente creemos que la aceptación
      es amor y los que no suponen una amenaza suelen ser más aceptados,
      aunque sean invisibles. Por eso algunas mujeres no quieren ser el
      centro de atención. Pero piénsalo así: si alguien te mira con una
      mezcla de envidia sana y admiración, quizás seas una inspiración
      para esa persona. Y el mundo necesita ahora más inspiración que
      nunca. <bold>Te mereces ser exitosa porque cuando triunfa una
      mujer abre puertas para el resto</bold> (Jiménez Muntané, 2021:
      78).</p>
    </disp-quote>
    <p>Existe también de trasfondo una reivindicación del equipo y del
    fortalecimiento de los lazos entre la líder y las personas que
    conforman su equipo. Jiménez Muntané (2021) lo aborda de forma clara
    asociándolo a las actividades de ocio, a generar un ambiente festivo
    en el trabajo. Las actividades lúdicas promovidas por las empresas
    buscan conseguir que el/la empleado/a perciba que sus propósitos e
    intereses personales y los de la empresa son complementarios. El
    objetivo principal es conformar una subjetividad entusiasta, que
    participe y se involucre en las actividades de la empresa. En este
    sentido, se generan revistas internas, cursos de cocina o de yoga,
    deportivos o visitas a parques de atracciones, que se programan
    tanto en horario laboral como de ocio, desdibujando dichas
    fronteras. Algunos de los valores que se consiguen ejercitar en este
    sentido son la simpatía, la amabilidad o la cooperación y generando
    una dinámica, tanto grupal como interpersonal, positiva que refuerza
    la cohesión de grupo y los vínculos personales entre sus miembros
    (Yrazusta, 2023).</p>
    <disp-quote>
      <p>¿<bold>En qué momento nos olvidamos de que somos seres
      sociales</bold>? ¿En qué momento creímos que solos podemos con
      todo, siempre? Podemos con todo, claro que sí, pero no por encima
      de nuestras posibilidades. Además, cuatro ojos ven más que dos,
      consiguen un resultado más redondo, y las otras visiones nos
      ayudan a trascender la visión en túnel cuando nos hemos quedado
      secos de creatividad. El <bold>caminar con un equipo</bold> al
      lado es como pasar de ir a pie a ir en limusina, porque vas más
      rápido y más lejos (Costa, 2019: 162-163).</p>
      <p>Me gusta hacer amigos, y por eso hago con mi equipo lo que
      haría con mis amistades: <bold>fiestas, comidas, excursiones y
      viajes</bold>. Claro que no olvido que debo tratar mi negocio con
      seriedad, pero prefiero hacerlo divirtiéndome. Quizás no lo veas
      claro, pero a mí me lleva a facturar más de medio millón de euros
      al mes. La gente disfruta cuando tú estás disfrutando. Encuentra
      tu propia manera de hacerlo y pásatelo en grande (Jiménez Muntané,
      2021: 67).</p>
    </disp-quote>
    <p>La reflexión sobre las masculinidades y los hombres también se
    encuentra presente en estas obras como un nuevo discurso que no
    encontrábamos en nuestros análisis anteriores de la literatura
    gerencial (Medina- Vicent 2020). Esto demuestra que dichos discursos
    se están haciendo eco de los avances y debates que se están
    produciendo en el ámbito de la teoría feminista y de los movimientos
    sociales al respecto. Es uno de los temas principales que se abordan
    en la obra de Brey y Yasinetskaya (2019), donde se aborda el
    concepto “nuevas masculinidades”. En otras obras como la de Costa
    (2019) se apunta hacia la opresión que sienten los hombres para
    tener que amoldarse a un modelo de género que puede no
    representarles y que también les genera injusticias. No obstante,
    cabe señalar que Jiménez Muntané (2021) no aborda esta cuestión.</p>
    <disp-quote>
      <p>Argumentan la evidencia de que <bold>el feminismo ha producido
      una crisis de masculinidades</bold> y obligado a los hombres a
      reflexionar y a hacerse preguntas tales como: ¿Qué significa ser
      un hombre hoy? ¿Qué se espera de mí? ¿Necesito cambiar? (Brey y
      Yasinetskaya, 2019: 52).</p>
      <p>Para nosotras “liderazgo femenino” es aquel que tiene en cuenta
      las emociones, los valores... pero ese “femenino” también está en
      los hombres. Por ejemplo, pringamos nosotras con el reto de la
      conciliación, de la maternidad... pero en realidad es un reto de
      todos, social. <bold>Ellos también sufren esta estrechez de
      miras</bold>, porque los estudios demuestran que los hombres que
      piden el permiso de paternidad son penalizados en sus entornos
      laborales (Costa, 2015: 52).</p>
    </disp-quote>
    <p>Respecto a cómo se relacionan los discursos gerenciales presentes
    en las obras con el feminismo, de forma general se evita politizar
    el discurso de reclamación de una mayor presencia de las mujeres en
    las empresas. De hecho, cuando está presente, el feminismo se
    presenta como una corriente moderada centrada en los argumentos
    comerciales para la igualdad de género. Las organizaciones y el
    mundo del trabajo en general son identificados como lugares clave
    para la operacionalización e implementación de un feminismo moderado
    que se centra en la autopromoción de las mujeres (Lewis, Adamson,
    Biese, y Kelan, 2019), en un marco postfeminista y neoliberal
    (Budgeon, 2011; Martínez-Jiménez, 2021; Medina-Bravo, 2021; Orgad y
    Gill, 2022).</p>
    <p>Los feminismos moderados se refieren a feminismos generalmente
    “domesticados” por el discurso neoliberal para socavar la causa
    feminista (Mcrobbie, 2015). Dentro de los feminismos moderados se
    incluye el feminismo corporativo, que pretende producir un feminismo
    hegemónico representado por mujeres de éxito empresarial como Sheryl
    Sandberg, Ivanka Trump, Hillary Clinton, Condoleezza Rice, etc. A su
    vez, estas lógicas tan contradictorias y ambivalentes que tratan de
    poner en diálogo feminismo y neoliberalismo se enmarcan dentro de un
    marco de sentido mayor que referiríamos como feminismo neoliberal
    (Banet-Weiser,</p>
    <p>Gill, y Rottenberg, 2020; Medina-Vicent, 2018b; Rottenberg, 2014,
    2018). Normalmente estas mujeres de la élite empresarial son
    criticadas por ignorar el carácter estructural de las desigualdades
    de género, la discriminación y el dominio masculino en las culturas,
    y centrarse solamente en la responsabilidad individual de las
    mujeres en el camino hacia la igualdad (Lewis <italic>et
    al.,</italic> 2019). Este feminismo corporativo moderado es una
    manifestación más de la sensibilidad postfeminista dentro de la
    empresa, y da muestra de las dificultades y contradicciones
    performativas del “ser feminista” en la empresa, convirtiéndose el
    feminismo en algo que constriñe y empodera a los sujetos de forma
    simultánea (Jaime, Bandeira, y Brunstein, 2023; Mavin y Grandy,
    2019).</p>
    <p>En el apartado de resultados hemos podido identificar los ejes de
    significación principales sobre los que se construyen las narrativas
    gerenciales dirigidas a mujeres en España. A continuación, se
    establecerán una serie de conclusiones.</p>
  </sec>
</sec>
<sec id="conclusiones">
  <title>4. Conclusiones</title>
  <p>El objetivo principal de este trabajo ha sido el de identificar los
  discursos gerenciales dirigidos a mujeres presentes en la literatura
  gerencial editada en España. Los resultados nos han llevado a la
  identificación de dos ejes de significación principales sobre los que
  se edifican dichos discursos. En primer lugar, aquellos que remiten a
  la constitución del sujeto neoliberal. En segundo lugar, aquellos que
  hablan directamente del desarrollo del liderazgo por parte de las
  mujeres. Ambos ejes interseccionan para producir un ligero viraje
  discursivo sobre el liderazgo femenino y su reivindicación, y caminar
  hacia la defensa de una complementariedad/equilibro
  femenino-masculino.</p>
  <p>El primero de ellos se erige sobre la construcción de la vida del
  sujeto neoliberal como un reto, al que se une la toma de riesgos.
  Dicho sujeto se mueve en un contexto económico y social acelerado que
  le impele a ser cada vez más flexible. El discurso de la flexibilidad
  está directamente relacionado con el de la aceleración social y su
  consecuente necesidad de gestión del tiempo. Esta aceleración del
  tiempo implica que los sujetos han de hacer un gran esfuerzo para
  planificar, no solamente su trabajo, sino su proyecto vital. La
  gestión y planificación temporal se une a otro de los polos centrales
  de la construcción de la subjetividad neoliberal, esto es, la gestión
  emocional, que se enmarca en la profusión de una cultura terapéutica
  en el marco de las sociedades tardomodernas. En el caso de las mujeres
  dicha planificación implica prestar especial atención a su proyecto
  vital y familiar, tal y como aparecía también en el caso de la
  literatura gerencial anglosajona.</p>
  <p>En el segundo de ellos, se parte del reconocimiento de la
  existencia de una desigualdad de género estructural en el mundo de las
  organizaciones, y se asocia la consecución de la igualdad de género
  con el aumento de la felicidad, al tiempo que se entiende como una
  ventaja competitiva para las empresas. Y aunque sí se aprecia una
  mayor conciencia y abordaje del tema del movimiento feminista, se
  reivindica como una necesidad ligada al progreso de las sociedades,
  poniendo como ejemplo de forma recurrente a los países nórdicos.
  Además, el planteamiento de la igualdad de género viene asociado a
  diferentes visiones de la empresa, sobre todo a un entendimiento de la
  empresa como una entidad que debe ser más humana, más ética, más
  centrada en “las personas” y en las emociones, una nueva empresa que
  pueden construir las mujeres.</p>
  <p>En este sentido, respecto a las comparativas y al discernir si los
  discursos gerenciales dirigidos a mujeres en España contienen
  particularidades respecto al contexto anglosajón, cabe señalar que
  encontramos un nuevo viraje discursivo respecto a análisis previos
  (Medina-Vicent 2020), y es que la fuente de la igualdad se encuentra,
  según dichas autoras en el equilibro femenino-masculino. En el
  análisis de la literatura gerencial dirigida a mujeres anglosajona
  (Medina-Vicent 2020), llegamos a la conclusión de que se reproducía el
  discurso del liderazgo femenino (asociado a valores como la empatía,
  la escucha activa, la comunicación inclusiva, la capacidad multitarea,
  etc.) ligado a una visión neoliberal del feminismo (Medina-Vicent,
  2018b, 2018c; Rottenberg, 2017, 2018). Esta visión trataba de
  incentivar en las líderes las capacidades asociadas al estereotipo de
  género femenino para que fuesen más rentables para la empresa, al
  tiempo que se conseguía la despolitización de su presencia en dicho
  espacio, negándoles la capacidad de efectuar una lectura crítica y
  colectiva de la misma. Uno de los rasgos más interesantes de este tipo
  de obras era la existencia de un doble discurso alrededor de la mujer
  líder, un discurso que se mueve entre dos polos. El primero se refiere
  a la defensa de una esencia femenina existente en cada mujer, se
  trataría de potenciar las cualidades femeninas que toda mujer
  supuestamente posee desde su nacimiento. El segundo remite al carácter
  construido del éxito y el liderazgo, se refiere a que cualquier
  persona puede triunfar si sigue los pasos que se definen en dichas
  guías, más allá del género.</p>
  <p>En este sentido, la literatura gerencial analizada en esta obra
  (creada en España) plantea un pequeño viraje discursivo, que defiende
  la necesaria complementariedad entre los géneros (masculino y
  femenino) para conseguir una buena gestión empresarial, así como el
  éxito social. La novedad reside en el lenguaje empleado: equilibrio,
  complemento, todo esto rodeado de un aura de misticismo que nos puede
  recordar a toda la lógica del <italic>coaching</italic> ontológico
  (Hijós y Álvaro, 2022). Sin embargo, el objetivo que se persigue puede
  ser semejante al de la literatura anglosajona: generar un sujeto líder
  maleable, fácilmente adaptable, que sea hombre y mujer al mismo
  tiempo. En estas obras se apunta a que tradicionalmente se han primado
  estilos de liderazgo masculinos de corte autoritario, que no sirven en
  el contexto actual. De hecho, mediante esta reconfiguración del
  liderazgo tratan de alejarse de viejos modelos de liderazgo más
  asociados a lo masculino (en su vertiente negativa). Así, se defiende
  la complementariedad de los dos géneros como clave para conseguir
  generar organizaciones igualitarias y exitosas, e impulsar tanto la
  diversidad como la innovación. En cierto modo, podríamos decir que se
  trabaja por deconstruir los géneros dentro de la empresa, llegar a
  una</p>
  <p>especie de neutralización del subtexto de género a partir de la
  cual se llegue a un contexto libre de dicotomías. Al mismo tiempo,
  también encontramos la reflexión sobre las masculinidades y los
  hombres como un nuevo discurso que no encontrábamos en nuestros
  análisis anteriores de la literatura gerencial. Esto apunta a una
  actualización de la agenda gerencial con lo que respecta a la
  conformación de las subjetividades femeninas dentro de las
  organizaciones.</p>
  <p></p>
</sec>
</body>
<back>
<fn-group>
  <fn id="fn1">
    <label>1</label><p><italic>Esta publicación ha sido posible gracias
    al proyecto PID2022-142782NB-I00 financiado por MCIN/ AEI
    /10.13039/501100011033/ y por FEDER Una manera de hacer
    Europa.</italic></p>
  </fn>
  <fn id="fn2">
    <label>2</label><p>La subjetividad es un concepto que se refiere a
    la constitución del sujeto y que trata de sintetizar la idea de que
    nuestros modos de dotar de sentido al espacio social están
    constituidos por saberes, creencias y opiniones. Cuando hablamos de
    subjetividad neoliberal nos referimos a los modos a través de los
    cuales el sistema neoliberal modula las identidades contemporáneas.
    Por ejemplo, una de las principales dimensiones donde podemos ver
    reflejada la influencia del discurso empresarial en la conformación
    de las subjetividades es la incorporación por parte del sujeto del
    “lenguaje de la empresa”. Laval y Dardot (2013, 2018) han estudiado
    las implicaciones de esta subjetividad neoliberal, señalando los
    principios de la autogestión, el autogobierno y el
    <italic>entrepreneurship</italic> como discursos centrales en su
    conformación.</p>
  </fn>
  <fn id="fn3">
    <label>3</label><p>En negrita se subrayan las ideas y conceptos
    clave de las citas.</p>
  </fn>
</fn-group>
</back>
</article>
