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    <journal-id journal-id-type="publisher">KANT</journal-id>
    <journal-title-group>
      <journal-title specific-use="original" xml:lang="es">Con-Textos Kantianos</journal-title>
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    <issn-l>2386-7655</issn-l>
    <publisher>
      <publisher-name>Ediciones Complutense</publisher-name>
      <publisher-loc>España</publisher-loc>
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    <article-id pub-id-type="doi">https://doi.org/10.5209/kant.99988</article-id>
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        <subject>MISCELÁNEA</subject>
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      <article-title>Infinitud y magnitud extensiva: sobre la noción trascendental de infinito como fundamento del procedimiento de síntesis de las magnitudes extensivas</article-title>
      <trans-title-group xml:lang="en">
        <trans-title>Infinity and extensive magnitude: on the transcendental notion of infinity as the foundation of the procedure of synthesis of extensive magnitudes</trans-title>
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      <contrib contrib-type="author" corresp="yes">
        <contrib-id contrib-id-type="orcid">https://orcid.org/0000-0001- 6065-2092</contrib-id>
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          <surname>López López</surname>
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        <institution content-type="original">Universidad Complutense de Madrid</institution>
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    <author-notes>
      <corresp id="cor1">Autor@s de correspondencia: Alberto López López: <email>alberl02@ucm.es</email></corresp>
    </author-notes>
    <pub-date pub-type="epub" publication-format="electronic" iso-8601-date="2025-07-14">
      <day>14</day>
      <month>07</month>
      <year>2025</year>
    </pub-date>
    <volume>1</volume>
    <issue>21</issue>
    <fpage>139</fpage>
    <lpage>150</lpage>
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      <copyright-statement>Copyright © 2025, Universidad Complutense de Madrid</copyright-statement>
      <copyright-year>2025</copyright-year>
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        <license-p>Esta obra está bajo una licencia <ext-link ext-link-type="uri" xlink:href="https://creativecommons.org/licenses/by/4.0/">Creative Commons Attribution 4.0 International</ext-link></license-p>
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    <abstract>
      <p>El objetivo del presente trabajo es esclarecer cómo el procedimiento de síntesis de las magnitudes extensivas se fundamenta en la magnitud infinita dada adoptando, para ello, un enfoque basado en un modelo estratificado de constitución. Para ello el trabajo desarrolla la siguiente estructura. En primer lugar, partimos de una problematización del procedimiento de síntesis de las magnitudes extensivas y mostramos cómo el mismo requiere la introducción de la noción de infinito. En segundo lugar, realizamos un análisis del espacio y el tiempo como magnitudes infinitas dadas y del concepto trascendental de infinito a fin de mostrar en qué sentido dicha infinitud fundamenta la síntesis de la magnitud extensiva. En tercer lugar, introducimos la distinción entre infinito potencial e infinito actual con vistas a esclarecer dicha fundamentación. Finalmente, en las conclusiones describimos los estratos de constitución del espacio y el tiempo (y las magnitudes) a partir de la argumentación precedente.</p>
    </abstract>
    <trans-abstract xml:lang="en">
      <p>The aim of the present paper is to clarify how the procedure of synthesis of the extensive magnitudes is based on the infinite given magnitude adopting, for this purpose, an approach based on a stratified model of constitution. For this purpose, the paper develops the following structure. First, we start from a problematization of the procedure of synthesis of extensive magnitudes and show how it requires the introduction of the notion of infinity. Secondly, we carry out an analysis of space and time as infinite given magnitudes and of the transcendental concept of infinity in order to show in what sense such infinity grounds the synthesis of the extensive magnitude. Thirdly, we introduce the distinction between potential infinity and actual infinity in order to clarify this foundation. Finally, in the conclusions we describe the levels of constitution of space and time (and magnitudes) on the basis of the preceding argumentation.</p>
    </trans-abstract>
    <kwd-group>
      <kwd>infinito</kwd>
      <kwd>magnitud</kwd>
      <kwd>espacio</kwd>
      <kwd>tiempo</kwd>
      <kwd>síntesis</kwd>
    </kwd-group>
    <kwd-group xml:lang="en">
      <kwd>infinity</kwd>
      <kwd>magnitude</kwd>
      <kwd>space</kwd>
      <kwd>time</kwd>
      <kwd>synthesis</kwd>
    </kwd-group>
    <custom-meta-group>
      <custom-meta>
        <meta-name>Sumario</meta-name>
        <meta-value>: 1. Introducción. 2. El espacio y el tiempo como magnitudes extensivas: delimitación de la problemática inicial. 3. Caracterización preliminar del espacio y el tiempo como magnitudes infinitas dadas. 4. El concepto trascendental de infinito: una alternativa al “erróneo (fehlerhaften)” concepto de la infinitud. 5. Lo indefinido se funda en lo infinito: infinito potencial e infinito actual. 6. Conclusiones. 7. Bibliografía.</meta-value>
      </custom-meta>
      <custom-meta>
        <meta-name>Cómo citar</meta-name>
        <meta-value>: López López, A. (2025). Infinitud y magnitud extensiva Sobre la noción trascendental de infinito como fundamento del procedimiento de síntesis de las magnitudes extensivas. Con-Textos Kantianos. Inter- national Journal of Philosophy, 21, pp. 139-150.</meta-value>
      </custom-meta>
    </custom-meta-group>
  </article-meta>
</front>
<body>
<sec id="introduccion">
  <title>1. Introducción</title>
  <p>El concepto de infinito constituye uno de los conceptos más oscuros
  en la filosofía teórica de Kant. Pero esta oscuridad, lejos de ser un
  motivo disuasorio ha impulsado siempre las investigaciones sobre el
  sentido y es­tructura de este concepto, así como del lugar sistemático
  que ocupa en la obra de Kant.<xref ref-type="fn" rid="fn2">2</xref>
  Comenzaremos en la presente introducción acotando este lugar y
  delimitando con ello el ámbito preciso en el que se desarrolla nuestro
  estudio.</p>
  <p>El concepto de infinito está presente a lo largo de toda la obra
  crítica de Kant y, de hecho, encontramos una de las indagaciones más
  profundas sobre esta noción en la tercera de las
  <italic>Críticas</italic>.<xref ref-type="fn" rid="fn3">3</xref>
  Dentro de este mar­co sistemático máximamente amplio el presente
  trabajo está sujeto, no obstante, a una primera acotación, toda vez
  que circunscribe el estudio de este concepto a <italic>KrV</italic>.
  Pero esta restricción de carácter general no es la única que delimita
  nuestro campo de estudio. Pues el concepto de infinito se inscribe en
  <italic>KrV</italic>, como es sabido, en la teoría kantiana de las
  magnitudes o las cantidades y, por tanto, su familia semántica se
  expresa en nociones como magnitud infinita dada, magnitud continua,
  magnitud extensiva, magnitud inten­siva, <italic>quantum</italic>,
  <italic>quantitas</italic>, etc. En este contexto, nuestro trabajo
  está sujeto a una segunda acotación, pues pese a que incluya
  referencias a la noción de magnitud intensiva se mueve, ante todo, en
  el ámbito de las magnitudes extensivas. Su objetivo es, de hecho,
  mostrar el modo en que la síntesis de estas magnitudes se fundamenta
  en la noción trascendental de infinito, sirviéndose para ello de la
  distinción entre infinito poten­cial e infinito actual que Kant
  recupera de la tradición reintegrándola, en <italic>Über Kästners
  Abhandlungen</italic>, en su teoría trascendental del espacio y el
  tiempo. Una vez señaladas estas dos acotaciones previas añadiremos en
  este apartado introductorio ciertas precisiones sobre el problema
  inicial del que parte este trabajo y del enfoque que hemos adoptado
  para abordar la relación de fundamentación señalada.</p>
  <p>El intérprete que aborda la teoría kantiana de las magnitudes se
  encuentra envuelto inicialmente en una cierta perplejidad que atañe al
  sentido mismo del concepto de magnitud y, más concretamente, al modo
  en que este concepto conduce por sí mismo a la noción trascendental de
  infinito. En el contexto de las magnitudes extensivas, una magnitud es
  una cantidad determinada o delimitada que, como tal, expresa siempre
  cuán grande es o cuánto mide un determinado objeto de experiencia.
  Ahora bien, cuán grande es un objeto de experiencia se determina en
  función de la extensión de tiempo y espacio que comporta su
  mensuración. De lo cual se desprende que toda determinación de una
  magnitud comporta la producción <italic>a priori</italic> de un
  espacio y un tiempo <italic>determinados</italic> como marco de
  referencia de la propia mensuración del obje­to. Esta determinación de
  un marco de espacio y tiempo es no obstante una
  de-<italic>limitación</italic> de los mismos, es decir, un
  procedimiento de síntesis o esquematismo que Kant define como una
  numeración, donde el enlace sucesivo de las partes hace posible y por
  tanto antecede necesariamente a la representación del todo. La
  cuestión, no obstante, es que esta producción sintética del espacio y
  el tiempo conduce a un problema cuya resolución requiere de la
  introducción de la noción de infinito. Pues ciertamente, toda
  de-terminación o de-limitación es negación por cuanto “deja algo
  fuera” y, en esta exclusión, circunscribe un “adentro”, acotando así
  un contenido que como tal constituye lo determinado o lo delimitado
  (en nuestro contexto, una determinada extensión de espacio y de
  tiempo). Ahora bien, si toda determinación es negación, entonces toda
  determinación presupone algo previamente dado <italic>sobre lo
  cual</italic> ejercerse. Si esto es así, entonces la noción de un
  espacio y un tiempo determinados (i.e., del espacio y el tiempo como
  magnitudes extensivas) conduce al siguiente interrogante: ¿sobre qué
  se ejerce la delimitación del espacio y el tiempo como mag­nitudes
  extensivas?</p>
  <p>Por las razones que aludirá este trabajo, la respuesta sólo puede
  ser esta: la delimitación del espacio y el tiempo se ejerce sobre el
  espacio y el tiempo. Esta respuesta puede ser
  <italic>paradójica</italic>, pero no por ello aporética, pues admite
  (e incluso exige) una distinción de sentidos que implica la
  introducción del concepto de infinito: la delimitación del espacio y
  el tiempo como magnitudes extensivas se ejerce sobre el espacio y el
  tiempo considerados como magnitudes infinitas
  dadas.<xref ref-type="fn" rid="fn4">4</xref> De este modo, la
  indagación del sentido de las magnitudes extensivas conduce a la
  noción de magnitud infinita dada como trasfondo sobre el cual se
  fundamenta su modo síntesis. Para comprender esta relación de
  fundamentación el presente estudio precisa la significación del
  espacio y el tiempo como magnitudes infinitas dadas en relación con lo
  que Kant denomina, en el marco de las antinomias
  matemáticas<xref ref-type="fn" rid="fn5">5</xref>, concepto
  trascendental de infinito. Precisamente para pensar el modo en que la
  magnitud extensiva se fundamenta en la magnitud infinita dada resulta
  es­pecialmente esclarecedora la distinción entre infinito potencial e
  infinito actual mencionada anteriormente. A la luz del análisis que
  desarrollamos sirviéndonos de estas nociones se muestra que toda
  determinación de una magnitud se fundamenta en esta noción
  trascendental de infinito (i.e., en el espacio y el tiempo como
  magnitudes infinitas dadas), y que la comprensión del modo en que se
  ejerce esta determinación requiere pensar un desdoblamiento de niveles
  o estratos en el concepto de magnitud. En razón de este requerimiento,
  para abordar la teoría de las magnitudes de Kant hemos adoptado un
  enfoque basado en una distinción de estratos o niveles de
  constitución<xref ref-type="fn" rid="fn6">6</xref> aplicado, en este
  contexto, al espacio y al tiempo (por tanto: al concepto de magnitud)
  y, en última instancia, a la forma de la sensibilidad. La adopción de
  este enfoque permite articular las distinciones señaladas en una
  compleja relación de fundamentación y, de este modo, hace posible
  deshacer el carácter paradójico mencionado y disipar la oscuridad
  inicial que rodea la noción trascendental de infinito.</p>
</sec>
<sec id="el-espacio-y-el-tiempo-como-magnitudes-extensivas-delimitacion-de-la-problematica-inicial">
  <title>2. El espacio y el tiempo como magnitudes extensivas:
  delimitación de la problemática inicial</title>
  <p>En principio, una magnitud es una cantidad que, como tal, dispone
  de una <italic>medida determinada</italic> y, por tanto, de una
  <italic>grandeza determinada</italic> que responde a la pregunta
  “¿cuán grande es?” o “¿cuánto mide?” un determinado objeto de
  experiencia. Así, por ejemplo, decimos de un libro que mide quince
  centímetros, y “quince centímetros” es su magnitud, es decir, su
  medida, grandeza, o cantidad determinada (si se prefiere: su “cuán
  grande es” o “cuánto mide”). Evidentemente, en la determinación de la
  magnitud así entendida entran en juego las categorías de la cantidad
  (unidad, pluralidad y totalidad), mas lo relevante para nuestros
  propósitos es precisar el procedimiento de síntesis que las
  articula.</p>
  <p>Para determinar la magnitud del libro hemos
  <italic>agregado</italic>, <italic>una</italic> a
  <italic>una</italic>, la <italic>pluralidad</italic> de partes del
  libro de acuerdo con una <italic>unidad de medida</italic> (en este
  caso, el centímetro), de tal modo que cuando llegamos al final de su
  mensuración apreciamos que el libro mide, en su
  <italic>totalidad</italic>, quince centímetros. Así pues, como ha
  seña­lado Sutherland, la determinación de una magnitud «requiere de una
  mensuración, es decir, una especifica­ción de una unidad de medida y de
  un número que especifique cuántas unidades, tomadas en su totalidad,
  constituyen o equivalen a lo que se mide» (Sutherland 2022, 79,
  traducción nuestra). La determinación de una magnitud consiste por
  tanto en especificar, de acuerdo con una unidad de medida, cuántas
  unidades tomadas conjuntamente (esto es: com-puestas) expresan la
  grandeza total del objeto en cuestión (en nues­tro ejemplo: quince
  centímetros, que es lo que mide el libro). Precisamente por ello, la
  determinación de una magnitud es una
  <italic>numeración</italic><xref ref-type="fn" rid="fn7">7</xref> o,
  como Kant precisa, una «síntesis de agregación» (<italic>KrV</italic>,
  A 162/B 201, nota a pie de página) que se mueve en una determinada
  anterioridad, toda vez que «la representación de las partes hace
  posible la representación del todo (y, por consiguiente,
  <italic>precede</italic> necesariamente a ésta)»
  (<italic>KrV</italic>, A 162/B 203, el subrayado es nuestro). Toda
  magnitud así considerada es por tanto susceptible de acrecentarse a
  medida que se le agregan unidades, y este acrecentarse es un
  <italic>extenderse</italic> en el espacio y el tiempo (o dicho de otro
  modo: un ocupar una extensión determinada de espacio y tiempo), razón
  por la cual Kant caracteriza estas magnitudes como
  <italic>extensivas</italic> (<italic>extensive Gröβe</italic>). Ya en
  este primer acercamiento se hace visible, por tanto, que el sentido de
  la magnitud o cantidad así considerada (esto es: del
  “<italic>cuán</italic> grande es” o del “ser <italic>más</italic> o
  <italic>menos</italic> grande”) radica sencillamente en el espacio y
  el tiempo determinados en los que ésta se extiende: que la mesa es
  <italic>más grande</italic> o <italic>mide más</italic> que el libro
  quiere decir sencillamente que tarda <italic>más tiempo</italic> en
  mensurarse y que, por tanto, ocupa también <italic>más
  espacio</italic> (y a la inversa). Como puede apreciarse, sin embar­go,
  se trata en este contexto de un espacio y un tiempo de-terminados o
  de-limitados, y esta constatación inicial puramente descriptiva es lo
  que nos conduce, a la postre, al concepto trascendental de
  infinito.</p>
  <p>En la medida en que el espacio y el tiempo supuestos en toda
  determinación cuantitativa están determi­nados o delimitados, ocurre
  que se constituyen como una <italic>serie finita</italic> de instantes
  del tiempo y puntos del espacio. Se comprende, por tanto, que Kant
  sostenga que en toda numeración de una magnitud extensiva lo producido
  (<italic>erzeugen</italic>) es «el tiempo mismo»
  (<italic>KrV</italic>, A 143/B 182). Pues en efecto, que el espacio y
  el tiempo así considerados son producidos significa que son
  de-terminados o de-limitados <italic>a priori</italic> en su
  extensión, y esta determinación o delimitación se ejerce de forma
  sincrónica y coextensiva a la mensuración sucesi­va o numeración de las
  percepciones parciales del objeto en cuestión. De hecho, teniendo en
  cuenta que «percepción es conciencia empírica» (<italic>KrV</italic>,
  A 166/B 207), esta producción sincrónica es la razón que mueve a Kant
  a sostener que los fenómenos «no pueden ser aprehendidos, es decir,
  recogidos en la conciencia empírica, de otra manera que mediante la
  síntesis de lo múltiple, por la cual se generan las representaciones
  de un espacio o de un tiempo <italic>determinados</italic>»
  (<italic>KrV</italic>, A 162/B 203, el subrayado es nuestro). Así
  pues, la deter­minación a nivel material de la magnitud de un objeto de
  experiencia comporta a nivel formal la producción sincrónica de un
  espacio y tiempo <italic>determinados</italic> que constituyen el
  sentido mismo de su grandeza. Ahora bien, toda determinación es
  negación y, por tanto, presupone en última instancia algo previamente
  dado sobre lo cual ejercerse, de donde se desprende la siguiente
  cuestión: ¿sobre qué se ejerce la determina­ción del espacio y el
  tiempo? Si asumimos, con Kant, que «el espacio consiste solamente en
  espacios, y el tiempo, en tiempos» (<italic>KrV</italic>, A 169/B
  211), entonces llegaremos a una formulación cuanto menos
  <italic>paradójica</italic>: la determinación o delimitación del
  espacio y el tiempo se ejerce sobre el espacio y el tiempo. La
  comprensión del espacio y el tiempo como magnitudes extensivas aboca
  por tanto, a riesgo de desembocar en aporía, a una distinción de
  niveles o estratos de constitución del espacio y el tiempo como
  magnitudes.</p>
  <p>A fin de deshacer esta paradoja hemos de precisar la siguiente
  distinción: la determinación o delimitación del espacio y el tiempo
  considerados como magnitudes extensivas se ejerce sobre el espacio y
  el tiempo comprendidos como magnitudes infinitas dadas
  (<italic>unendliche gegebene Gröβe</italic>). Gracias a esta
  distinción la paradoja recién señalada no pasa de presunta, pero para
  mostrar en qué sentido esto es así hemos de comenzar por precisar la
  significación del espacio y el tiempo como magnitudes infinitas
  dadas.</p>
</sec>
<sec id="caracterizacion-preliminar-del-espacio-y-el-tiempo-como-magnitudes-infinitas-dadas">
  <title>3. Caracterización preliminar del espacio y el tiempo como
  magnitudes infinitas dadas </title>
  <p>¿Qué quiere decir que el espacio y el tiempo son “magnitudes”, que
  son “infinitas” y que están “dadas”? En primer lugar, que el espacio y
  el tiempo son magnitudes in-finitas quiere decir que en sí mismos son
  <italic>in-</italic>determinados o <italic>i-</italic>limitados, en el
  sentido de que, a diferencia de una magnitud extensiva, no constan de
  pluralidad interna ni partes integrantes
  (<italic>Bestandteilen</italic>) que los constituyan. Mas para acceder
  a este concepto de indeterminación e infinitud hemos de preguntarnos
  en este contexto, como ha subrayado Heidegger, «qué relación guarda en
  general la totalidad con la parcialidad» (GA, 21, 303 –p. 241 de la
  edición castellana–), a diferencia del modo en que se expresa esta
  relación en el marco de las magnitudes extensivas.</p>
  <p>Kant sostiene en la Estética Trascendental [ET] que «puede
  representarse sólo <italic>un único</italic> espacio», y que «cuando
  se habla de muchos espacios, se entiende por ellos sólo partes
  [<italic>Teilen</italic>] de <italic>uno y el mismo</italic> espacio
  único». Así pues, en este estrato de constitución de la magnitud
  hablamos de un único espacio, es decir, de una totalidad única con
  respecto a la cual todos los espacios construidos extensivamente son
  sólo partes. A diferencia de lo que ocurre en el caso de las
  magnitudes extensivas, por tanto, aquí las «partes tampoco pueden
  <italic>preceder</italic> al espacio único y omniabarcador»
  (<italic>KrV</italic>, A 25/B 40, el subrayado es nuestro). Antes
  bien, ocurre que toda síntesis de espacios presupone el espacio único
  <italic>sobre</italic> el que se ejerce, de donde se des­prende que en
  la magnitud infinita dada el todo es
  <italic>anterior</italic><xref ref-type="fn" rid="fn8">8</xref> a las
  partes construidas extensivamente <italic>en</italic> él. Esta
  anterioridad deja ver que dichas partes (<italic>Teilen</italic>) no
  son «partes integrantes [<italic>Bestandteilen</italic>] de las que se
  <italic>compondría</italic> [este espacio único], sino que solamente
  pueden ser pensadas <italic>en él</italic>» (<italic>KrV</italic>, A
  25/B 40, el subrayado es nuestro, traducción de Caimi modificada).
  Puesto que la composición es el modo de síntesis que corresponde a la
  síntesis matemática de agregación, resulta que esta incomponibilidad
  muestra que el espacio, considerado como magnitud infinita dada, es
  <italic>anterior a la síntesis</italic> y dispone por tanto de una
  constitución <italic>pre-sintética</italic>. De lo cual se desprende
  otra importante característica que Kant subraya respecto del espacio
  uno y único, a saber: que «lo múltiple en él –[…]– se basa simplemente
  en limitaciones». Lo cual quiere decir que la pluralidad de espacios
  surge únicamente al ejercer <italic>sobre él</italic> una delimitación
  o determi­nación (o sea: una síntesis), pero en ausencia de esta
  delimitación o determinación sintética el espacio único «es
  <italic>esencialmente uno</italic> [<italic>wesentlich
  einig</italic>]» (<italic>KrV</italic>, A 25/B 40, el subrayado es
  nuestro, traducción de Caimi modificada). Rosefeldt ha señalado
  también con claridad esta doble presuposición: «nuestra representación
  del espacio infinito no resulta de una conciencia y combinación
  previas de todas sus partes finitas. Por el contrario, cualquier
  conciencia de regiones finitas del espacio presupone la representacion
  del espacio infinito, pues estas regiones solo pueden sernos dadas
  como limitaciones del espacio infinito» (Rosefeldt 2022, 3, traducción
  nuestra). En virtud de este carácter pre-sintético se hace visible que
  el espacio único no se compone de partes ni por tanto consta por sí
  mismo de ellas, sino que es <italic>unidad esencial</italic>, es
  decir, una unidad no obtenida por composición sintética. Lo mismo vale
  decir sobre el tiempo:</p>
  <disp-quote>
    <p>La infinitud del tiempo no significa […] sino que toda cantidad
    determinada de tiempo es posible sólo mediante limitaciones de un
    tiempo único que sirve de fundamento. Por eso, la representación
    originaria <italic>tiempo</italic> debe ser dada como ilimitada
    (<italic>KrV</italic>, A 32/ B 48).</p>
  </disp-quote>
  <p>Este carácter pre-sintético muestra también, por tanto, la
  <italic>no-construibilidad sintética</italic> de la magnitud infinita,
  con lo cual hace visible, en segundo lugar, que ésta ha de ser
  necesariamente <italic>dada</italic> a la intuición como siendo
  <italic>ya</italic> una totalidad unida sobre la cual se ejerce la
  delimitación de espacios y tiempos. En este sentido, y de nuevo a
  diferencia de las magnitudes extensivas, esta peculiar unidad muestra
  que la estructura holística de la magnitud infinita se funda
  únicamente en la sensibilidad y, por tanto, no puede resultar de la
  actividad sintética y discursiva del entendimiento. Situándose a este
  respecto en una línea interpretativa no-conceptualista o
  no-intelectualista<xref ref-type="fn" rid="fn9">9</xref>, tanto Smyth
  (2014, p. 10) como Mclear (2015, p. 93) han subrayado este aspecto con
  claridad respecto del espacio y el tiempo. Así pues, en suma, la
  magnitud infinita es el trasfondo sobre el que se ejerce y en el cual
  se funda la síntesis de espacios y tiempos que lleva a cabo el
  entendimiento y es, por tanto, previa a esta última y estructuralmente
  autónoma respecto de ella. Es precisamente esta relación de
  fundamentación lo que deja ver, en tercer lugar, la significación del
  término “magnitud” en la expresión “magnitud infinita dada”.</p>
  <p>La magnitud extensiva mienta, como hemos visto, una
  <italic>cantidad determinada</italic> o <italic>delimitada</italic>,
  para lo cual re­servamos la denominación de
  “<italic>quantitas</italic>”, pero puesto que la construcción de estas
  cantidades presupone la donación de la magnitud infinita como el
  trasfondo sobre el cual se ejerce, se sigue que en este estrato
  fundamental de constitución el término “magnitud” no se refiere a
  cantidad determinada alguna (esto es: al ser “así o asá” de grande),
  sino al <italic>ser de la cantidad en general</italic>, esto es: al
  horizonte previamente dado sobre el cual se funda la construcción de
  toda cantidad determinada. Para esta significación fundamental del
  tér­mino “magnitud” reservamos la denominación de
  “<italic>quantum</italic>”, y en esta medida sostenemos que la
  magnitud infinita es el <italic>quantum</italic> previamente dado
  sobre el que se fundamenta la construcción de toda
  <italic>quantitas</italic> de espacios y tiempos (i.e., del espacio y
  el tiempo considerados como magnitudes
  extensivas).<xref ref-type="fn" rid="fn10">10</xref> Conclusión esta
  inicialmente problemática, pero sin duda exigida en la comprensión
  kantiana de la construcción del concepto de magnitud, como se aprecia
  de forma especialmente clara en <italic>Über Kästners
  Abhandlungen</italic>:</p>
  <disp-quote>
    <p>La metafísica debe mostrar cómo se podría <italic>tener</italic>
    una representación a priori del espacio; la geometría, en cambio,
    enseña cómo se podría <italic>describir</italic> uno, esto es, cómo
    se lo puede exhibir en la representación a priori (no por medio del
    dibujo). En aquella, el espacio es considerado como
    <italic>dado</italic> antes de toda determinación, según un cierto
    concepto de objeto; en esta, se <italic>constituye</italic> un
    espacio. En aquella, él es <italic>originario</italic> y sólo un
    espacio (unido); en esta, es <italic>derivado</italic> y hay allí
    (muchos) espacios, con respecto a los cuales, el geómetra, sin
    embargo, concordando con el metafísico, debe admitir, de acuerdo con
    la única representación fundamental del espacio, que sólo pueden ser
    pensados como partes del espacio único y originario (AA 20: 419, p.
    266 de la traducción castellana).</p>
  </disp-quote>
  <p>En geometría se trata, por tanto, de “describir” un espacio, pero
  puesto que «la <italic>descripción</italic>, que ocurre <italic>a
  priori</italic> a través de la imaginación según una regla (…) se
  llama <italic>construcción»</italic> (AA 20: 411 –p. 262 de la
  traducción castellana–), se sigue que dicho espacio se construye
  <italic>en</italic> el espacio “considerado como <italic>dado
  antes</italic> de toda determinación”, espacio este del cual aquel,
  como mero recorte, deriva su posibilidad (es en este sentido
  “derivado”), y que “es <italic>originario</italic> y sólo un espacio
  (unido)”. Por consiguiente, es verdad que en la geometría hay
  “(muchos) espacios”, pero respecto de esta pluralidad espacial “el
  geómetra, sin embargo, concordando con el metafísico, debe admitir, de
  acuerdo con la única representación fundamental del espacio, que sólo
  pueden ser pensados como partes”, que no partes integrantes, “del
  espacio único y originario” de toda construcción. Esta relación entre
  las partes (es decir, los espacio<italic>s</italic> y
  tiempo<italic>s</italic> generados extensivamente) y el todo (a saber:
  <italic>el</italic> espacio y <italic>el</italic> tiempo considerados
  como magnitudes infinitas dadas) plantea no obstante un interrogante
  cuya respuesta requiere la introducción del concepto trascendental de
  infinito. Pues en efecto, si todos los espacios y tiempos construidos
  extensivamente no son partes integrantes
  (<italic>Bestandteilen</italic>), sino partes
  (<italic>Teilen</italic>) del espacio y el tiempo dados como
  magnitudes infinitas, entonces, ¿qué <italic>relación</italic> guarda
  aquí el todo con sus partes? Tal y como Kant plantea las cosas, la
  relación del todo con las partes no puede asentarse aquí en una
  <italic>diferencia cuantitativa</italic> o <italic>de grado</italic>,
  como ocurre en las magnitudes extensivas resultantes de la
  composición, con lo cual sólo queda suponer una <italic>diferencia
  cualitativa</italic> o <italic>de naturaleza</italic> entre el todo
  infinito y las partes finitas “en” él construidas. Como decimos, no
  obstante, esta diferencia difícilmente puede ser esclarecida sin
  introducir el concepto trascendental de infinito que Kant enuncia en
  la Primera Antinomia [PA] y que, como veremos a continuación, es el
  mismo que se encuentra operativo ya en la ET.</p>
</sec>
<sec id="el-concepto-trascendental-de-infinito-una-alternativa-al-erroneo-fehlerhaften-concepto-de-la-infinitud">
  <title>4. El concepto trascendental de infinito: una alternativa al
  “erróneo (<italic>fehlerhaften</italic>)” concepto de la
  infinitud</title>
  <p>En el contexto de la PA Kant formula el concepto trascendental de
  infinito por contraposición a otro concepto de la infinitud operativo
  en la metafísica anterior, y que contempla como «un concepto erróneo
  [<italic>fehlerhaften</italic>] de la infinitud de una magnitud dada»
  (<italic>KrV</italic>, A 431/B 459, traducción de Caimi modificada).
  El carácter erróneo de este concepto se debe a que el mismo resulta
  internamente contradictorio, pues bajo la rúbrica “magnitud infinita
  dada” se intenta conjugar un determinado concepto de infinito con el
  significado de la magnitud considerada como <italic>quantitas</italic>
  o magnitud extensiva. Comenzaremos precisando, por tanto, en qué
  consiste este defectuoso concepto de la infinitud y por qué resulta
  lógicamente incompatible con la magnitud extensiva.</p>
  <p>Kant formula este “erróneo concepto” de infinito del siguiente
  modo: «infinita es una magnitud tal, que <italic>no</italic> es
  posible otra <italic>más grande</italic> que ella»
  (<italic>KrV</italic>, A 431/B 459, subrayado nuestro, traducción de
  Caimi modificada). Esta significación de la magnitud infinita alumbra
  lo que Kant denomina un «máximum» (<italic>KrV</italic>, A 431/B 459)
  de cantidad, es decir: una “cantidad máxima”, donde “cantidad”
  significa un «<italic>cuán grande</italic> es» (<italic>KrV</italic>,
  A 431/B 459) y, por tanto, una cantidad determinada (una
  <italic>quantitas</italic>). Precisamente este concepto de “cantidad
  máxima” encierra la contradicción señalada, pues una cantidad
  <italic>máxima</italic> es la más grande en sentido superlativo y, por
  tanto, impone un límite absoluto más allá del cual no es posible
  seguir agregando unidades, lo cual es lógicamente incompatible con su
  carácter de <italic>cantidad</italic>, toda vez que, como señala Kant,
  «<italic>ninguna cantidad es la más grande</italic>, ya que
  <italic>siempre</italic> pueden añadírsele una o más unidades»
  (<italic>KrV</italic>, A 431/B 459, subrayado nuestro, traducción de
  Caimi modificada). Así pues, haciendo uso de este concepto estaríamos
  afirmando un límite absoluto más allá del cual <italic>no es posible
  seguir agregando</italic> unidades (es decir, un
  <italic>maximum</italic>) y, <italic>a la vez</italic>, una cantidad a
  la que, como tal cantidad (<italic>quantitas</italic>),
  <italic>siempre se le pueden agregar</italic> más unidades. La
  conclusión a este respecto se precipita por sí misma: si empleamos
  este concepto entonces «una magnitud infinita dada es imposible»
  (<italic>KrV</italic>, A 432/B 460, traducción de Caimi modificada):
  imposible en sentido lógico, es decir, internamente contradictoria. En
  esta significación el todo infinito es <italic>más grande</italic> que
  las totalidades finitas numeradas en la síntesis de agregación, pero
  este <italic>excedente</italic>, este “<italic>más</italic>” mienta en
  este nivel, como anunciábamos, una diferencia meramente cuantitativa o
  de grado y representa algo así como <italic>el número más
  grande</italic> (concepto internamente contradictorio por las razones
  aludidas). Sin embargo, este no es el único modo posible de pensar la
  infinitud y, de hecho, Kant sostiene que el <italic>maximum</italic>
  de <italic>quantitas</italic> «no concuerda con lo que se entiende por
  un todo infinito» (<italic>KrV</italic>, A 431/B 459). Pero entonces:
  ¿qué se entiende por un “todo infinito”?</p>
  <p>La relación entre el todo infinito (es decir: la magnitud infinita
  dada) y los espacios y tiempos construidos extensivamente en él ha de
  asentarse en una diferencia cualitativa o de naturaleza y, sin
  embargo, esta diferencia ha de ser pensada en el marco de una relación
  de fundamentación de éstos en aquel. Pues bien, no sólo ocurre que es
  posible pensar una relación de fundamentación cimentada en una
  diferencia cuali­tativa sino que, de hecho, este carácter cualitativo
  viene exigido a fin de fundamentar el carácter indefinido esencial a
  la construcción sintética de las magnitudes extensivas. Pues como
  hemos visto, a toda <italic>quantitas</italic> pueden agregársele
  <italic>siempre</italic> más unidades por muy grande que sea ya y, por
  tanto, la síntesis matemática de agregación puede llevarse <italic>tan
  lejos como se quiera</italic> en un «<italic>progressus in
  indefinitum</italic>» (<italic>KrV</italic>, A 511/B 539). Este
  carácter indefinido de la serie construida numéricamente no se funda
  sin embargo en la propia síntesis matemática, sino en que por muy
  lejos que esta vaya <italic>siempre</italic> quedan más allá de ella
  un espacio y un tiempo aún <italic>más grandes</italic> que, como
  tales, se mantienen <italic>irreductibles</italic> a la construcción.
  La relación de fundamenta- ción <italic>del</italic> progreso
  indefinido de la síntesis matemática de espacios y tiempos
  <italic>en</italic> el espacio y el tiempo como magnitudes infinitas
  dadas es por tanto una relación de irreductibilidad de éstos a
  aquellos. Esta relación de irreductibilidad exige en efecto una
  diferencia de naturaleza o, como ha sostenido Heidegger, una
  «diferencia esencial» (GA, 25, 138, traducción
  nuestra)<xref ref-type="fn" rid="fn11">11</xref> en la que sostenerse.
  Semejante diferencia se expresa en que el todo infinito es siempre más
  grande o es siempre mayor que toda construcción numérica de una
  <italic>quantitas</italic> realizada en él. En efecto, sostiene Kant,
  por “todo infinito” entendemos precisamente esta relación, a saber: la
  «<italic>relación</italic> [del todo infinito] con una unidad
  arbitrariamente adoptada, con respecto a la cual él es <italic>siempre
  más grande</italic> que cualquier número» (<italic>KrV</italic>, A
  432/B 460, subrayado nuestro, traducción de Caimi modificada). Así
  pues, ha de distinguirse cuidadosamente: no es lo mismo <italic>ser el
  número más grande</italic> que <italic>ser más grande que cualquier
  número</italic>.<xref ref-type="fn" rid="fn12">12</xref> Mediante lo
  primero, se invoca la errónea infinitud propia del
  <italic>maximum</italic> de cantidad, pero mediante lo segundo se
  apela al concepto trascendental de infinito como condición
  posibilitante del <italic>progressus in indefinitum</italic> de la
  síntesis matemática. Desde esta caracterización podemos perfilar mejor
  la relación de fundamentación ya esclarecida.</p>
  <p>Son al menos dos los matices que se aprecian en el modo en que este
  concepto trascendental de infi­nito, presente en la caracterización de
  la magnitud <italic>infinita</italic> dada, fundamenta la construcción
  extensiva de espacios y tiempos. Por una parte, ser más grande que
  cualquier magnitud extensiva de espacio y tiempo posibilita justamente
  el carácter indefinido de la síntesis matemática pero, por lo mismo,
  hace que ésta sea <italic>esencialmente incompleta</italic> por cuanto
  nunca puede llegar a mensurar el todo infinito (i.e., la magnitud
  infinita dada). En este sentido sostiene Kant que «el concepto
  verdadero (trascendental) de la infinitud es: que la síntesis sucesiva
  de la unidad en la medición de un <italic>quantum</italic> [en el
  sentido de la <italic>quantitas</italic>] nunca puede estar acabada»
  (<italic>KrV</italic>, A 433/B 461) o ser completa, a diferencia de lo
  que ocurre en el terreno de la magnitud extensiva, donde las
  totalidades finitas son enteramente reductibles a la suma de sus
  partes y pueden, por ello, ser mensuradas en su completitud. Como ha
  subrayado Chaplin, por tanto, esta definición de infinito «prohíbe la
  posibilidad de representar una multiplicidad infinita a través de un
  modo sucesivo de represen­tación y el fenómeno conexo de representar
  una sucesión infinita completa como tal» (Chaplin 2024, p. 375,
  traducción nuestra). Por otra parte, y precisamente debido a este
  carácter esencialmente incompleto, resulta claro que los espacios y
  tiempos construidos extensivamente sólo pueden ser considerados partes
  (<italic>Teilen</italic>) del espacio y tiempo únicos (i.e., de la
  magnitud infinita dada). Lo cual constituye otra forma de caracterizar
  la infinitud trascendental, como Kant subraya en <italic>Über Kästners
  Abhandlungen</italic> respecto del espacio: «un espacio, en relación
  con el cual un espacio determinado cualquiera (…) solo puede
  <italic>ser una parte</italic>, un espacio semejante (…) es
  <italic>más grande</italic> que cualquiera que yo pueda describir, y
  esto significa que es infinito» (AA 20: p. 419 –p. 266 de la
  traducción castellana, nota a pie de página–). Nótese, sin embargo,
  que el concepto trascendental de infinito no dispone de un sentido
  <italic>objetivo</italic> por cuanto no mienta una cantidad
  determinada (es decir, una <italic>quantitas</italic>) de espacio y
  tiempo, sino que delinea una totalidad o un todo «unido, infinito y
  <italic>sub­jetivamente</italic> dado» (AA 20: 419-420 –p. 267 de la
  traducción castellana–). Semejante carácter subjetivo no se traduce,
  como es evidente, en un subjetivismo empírico, sino que subraya, como
  han visto con claridad tanto Smyth (2021, p. 7) como Winegar (2022, p.
  643), la idealidad trascendnetal de la magnitud infinita, a saber: el
  hecho de que está dada no al margen de la sensibilidad <italic>del
  sujeto</italic>, como una cosa en sí (lo cual haría imposible evitar
  la dialéctica cosmológica)<xref ref-type="fn" rid="fn13">13</xref>,
  sino precisamente <italic>en</italic> la forma de ésta. No se trata,
  por tanto, de una totalidad ya dada en sentido objetivo, sino más bien
  de un horizonte<xref ref-type="fn" rid="fn14">14</xref> que se perfila
  negativamente, en su sustraerse a la propia determinación cuantitativa
  de la síntesis matemática posibilitándola así (en esta suerte de
  retracción e irreductibilidad) en su carácter indefinido e
  incompleto.</p>
  <p>De este modo, y no sin incurrir en otra formulación aparentemente
  paradójica, la argumentación nos ha conducido a un infinito (la
  posible prolongación indefinida de la síntesis matemática de espacios
  y tiempos como magnitudes extensivas) que se funda en otro infinito
  (el espacio y tiempo únicos que son siempre más grandes que la posible
  prolongación de la síntesis matemática de agregación, y que por ello
  posibilitan el carácter indefinido de la misma). Es precisamente en
  este punto donde resulta especialmente esclarecedo- ra la distinción
  entre infinito actual e infinito potencial que Kant reformula en
  <italic>Über Kästners Abhandlungen</italic>.</p>
</sec>
<sec id="lo-indefinido-se-funda-en-lo-infinito-infinito-potencial-e-infinito-actual">
  <title>5. Lo indefinido se funda en lo infinito: infinito potencial e
  infinito actual</title>
  <p>Las siguientes palabras de Kant en <italic>Über Kästners
  Abhandlungen</italic> resultan especialmente claras respecto del modo
  en que el <italic>progressus in indefinitum</italic> de la síntesis
  matemática de las magnitudes extensivas se fundamenta en el concepto
  trascendental de infinito (i.e., en la magnitud infinita dada):</p>
  <p>Si ahora el geómetra dice que una línea recta, tan lejos como ya
  haya sido trazada, puede siempre ser extendida un poco más: esto no
  significa lo que se dice del número en la aritmética, [a saber], que
  siempre se lo puede aumentar sin fin a través del agregado de otras
  unidades o números –[…]–, sino que –[…]– significa tanto como que
  <italic>el espacio</italic>, <italic>en el cual yo describo la
  línea</italic>, es más grande que <italic>cualquier línea que yo pueda
  trazar en él</italic>; y así el geómetra funda expresamente la
  posibilidad de su tarea –agrandar al infinito un espacio (del cual hay
  muchos)– sobre la representación originaria de un espacio unido,
  infinito y <italic>subjetivamente</italic> dado (AA 20: 419-420 –p.
  267 de la traducción castellana–).</p>
  <p>Sin duda “una línea recta, tan lejos como ya haya sido trazada,
  puede siempre ser extendida un poco más”, pero el fundamento del
  carácter indefinido de esta extensión no radica en la propia
  construcción y “no significa lo que se dice del número en la
  aritmética, [a saber], que siempre se lo puede aumentar sin fin a
  través del agregado de otras unidades o números”. Antes bien, como
  señalábamos, el carácter indefinido del trazado de la línea en la
  síntesis matemática se funda en que el espacio <italic>en</italic> el
  que ésta se traza es infinito en sentido trascendental, esto es: se
  funda en que “el espacio <italic>en</italic> el cual yo describo la
  línea es <italic>más grande</italic> que cualquier línea que yo pueda
  trazar en él”. Esta infinitud trascendental descansa en una
  peculiaridad exclusiva de la forma de la sensibilidad y que no
  pertenece al entendimiento, pues como señala Kant, «la representación
  del espacio (y <italic>aun la del tiempo</italic>) tiene en sí esto de
  <italic>característico</italic>, que no se encuentra en ningún otro
  concepto: que todos los espacios solo son posibles y pensables como
  <italic>partes</italic> de uno único» (AA 20: 419 –p. 266 de la
  traducción castellana, nota a pie de página–). Como puede apreciarse,
  por tanto, Kant mantiene en este escrito la distinción y articulación
  de los estratos de constitución de la magnitud (i.e., del espacio y el
  tiempo) que hemos descrito, pero además los esclarece introduciendo
  respectivamente la distinción entre infinito potencial e infinito
  actual. Pues en efecto, en <italic>Über Kästners Abhandlungen</italic>
  el carácter indefinido de la construcción matemática aparece descrito
  como un infinito potencial fundado, a su vez, en el infinito actual
  propio de la magnitud infinita dada:</p>
  <p>Que se pueda trazar una línea al infinito o que se puedan separar
  planos tanto como se quiera, este <italic>infinito potencial</italic>,
  que el matemático necesariamente tiene como fundamento de sus
  determinaciones del espacio, presupone una <italic>infinitud
  actual</italic> (mas solo metafísica) y efectivamente real, y sólo es
  posible bajo esta presuposición (AA 20: p. 419 –p. 266 de la
  traducción castellana, nota a pie de página–).</p>
  <p>Podrá invocarse por tanto el <italic>progressus in
  indefinitum</italic> para dar razón del hecho de que “se pueda trazar
  una línea al infinito <italic>tanto como se quiera</italic>”, pero
  habrá de tenerse presente que esta libertad de la construcción
  matemática es sencillamente un “infinito <italic>potencial</italic>,
  que el matemático necesariamente tiene como fundamento de sus
  determinaciones del espacio”. La potencialidad infinita de la
  construcción radica sencillamente, por decirlo al modo de Kant en
  <italic>El principio regulador de la razón pura respecto de las ideas
  cosmológicas</italic>, en que <italic>siempre</italic> es posible
  llevar la construcción más lejos, tan lejos <italic>como se
  quiera</italic>, mediante un «progreso indefinidamente prolongado
  (<italic>progressus in indefinitum</italic>)» (<italic>KrV</italic>, A
  511/B 539). O dicho de otro modo: la <italic>potencialidad</italic>
  consiste en la <italic>posibilidad</italic>, siempre presente en la
  síntesis matemática, de agrandar indefinidamente un espacio y tiempo
  determinados, por muy grandes que estos sean ya. Como bien han visto
  Onof y Schulting, por tanto, «lo que el pensamiento conceptual puede
  hacer» en este punto es «considerar el concepto de un infinito
  potencial definido por la noción de <italic>progressus in
  indefinitum</italic>» (Onof &amp; Schulting 2015, p. 38, traducción
  nuestra). Conforme a lo antedicho, no obstante, este infinito
  potencial propio de la construcción matemática arraiga en que el
  espacio y el tiempo únicos en los cuales ésta se realiza son
  <italic>siempre más grandes</italic> que (y por tanto irreductibles a)
  cualquiera que pueda sintetizarse. De donde se desprende que este
  infinito potencial presupone una infinitud trascendental ya dada o,
  como dice Kant en el fragmento citado, “presupone una
  <italic>infinitud actual</italic> (…) y sólo es posible bajo esta
  presuposición”, a saber: la infinitud actual propia de la magnitud
  infinita dada.<xref ref-type="fn" rid="fn15">15</xref> La comprensión
  kantiana de este infinito actual habrá de ser comprensible, por tanto,
  en el marco de la descripción que venimos haciendo de este
  concepto.</p>
  <p>Que el espacio y el tiempo son un infinito actual quiere decir que
  en cuanto magnitudes infinitas están <italic>actualmente</italic>
  dadas como <italic>totalidad</italic> y <italic>unidad</italic>, es
  decir, siendo por sí mismos (sin intervención de la síntesis) una
  totalidad unida. La actualidad no consiste aquí, por tanto, en que la
  magnitud infinita se dé como una infinita cantidad de partes o
  porciones de espacio y tiempo <italic>ya</italic> constituidas. Lejos
  de ello, consiste en que el espacio y tiempo infinitos se dan como
  siendo <italic>ya</italic>, es decir, <italic>en acto</italic>, una
  totalidad y una unidad que no constan por sí mismas de pluralidad
  interna ni parte integrante alguna, pues no son sintetizables, sino
  que están <italic>pre</italic>-sintética y
  <italic>pre</italic>-objetivamente dadas como un horizonte
  indeterminado presto, sin embargo, para la determinación
  sintético-cuantitativa. Con lo cual se muestra el modo en que Kant
  integra la distinción entre infinito potencial e infinito actual en
  una suerte de teoría trascendental de los estratos de constitución del
  espacio y el tiempo (y, por ende, del concepto de magnitud) en
  relación respectiva con la matemática y la metafísica en que la misma
  se funda. Cabe aún, con todo, señalar ciertas precisiones a fin de
  comprender, por así decir, la otra cara del concepto de magnitud en
  relación con el concepto trascendental de infinito. Pues hasta ahora
  hemos hecho más hincapié, por así decir, en la representación del
  infinito en la esfera de “lo infinitamente grande”, mas el concepto de
  magnitud infinita dada también dispone de un rendimiento esencial en
  el ámbito de lo “infinitamente pequeño”. Mientras que el primer
  aspecto hace más hincapié en la descripción de un todo o totalidad
  siempre más grande que cualquier construcción, el segundo subraya el
  tipo de unidad que corresponde a dicha totalidad no componible, a
  saber: su continuidad, en virtud de la cual la magnitud infinita dada
  no es sólo más grande que cualquier espacio y tiempo construidos, sino
  también más pequeña que cualquier porción de espacio y tiempo que
  pueda obtenerse a raíz de su división. Puesto que un tratamiento
  completo del concepto de continuidad exige introducir la noción de
  magnitud intensiva y su modo de síntesis y, por tanto, excluye las
  posibilidades de este trabajo, nos limitaremos a enunciar el concepto
  de continuidad y a esbozar el matiz que añade a la argumentación
  desarrollada hasta aquí. El fragmento relevante a este respecto es
  célebre:</p>
  <disp-quote>
    <p>Espacio y tiempo son <italic>quanta continua</italic>, porque no
    puede ser dada ninguna parte de ellos, sin encerrarla entre límites
    (puntos e instantes); por tanto, solamente de modo tal que esta
    parte misma sea a su vez un espacio o un tiempo
    (<italic>KrV</italic>, A 169/B 211).</p>
  </disp-quote>
  <p>Puesto que no hay ninguna parte del espacio y el tiempo “que no
  esté comprendida entre límites (puntos e instantes)”, se sigue que
  toda división de una extensión de espacio y tiempo dará como resultado
  una extensión más pequeña, pero que jamás podrá ser la parte
  <italic>más pequeña</italic> o parte <italic>simple</italic> (es
  decir, aquella parte que ya no sería a su vez divisible). Esta
  ausencia de simplicidad es lo que define, afirma Kant, la continuidad
  de una magnitud: «la propiedad de las magnitudes, según la cual en
  ellas ninguna parte es la más pequeña, se llama la continuidad de
  ellas» (<italic>KrV</italic>, A 169/B 211, traducción de Caimi
  modificada). Puesto que no cabe afirmar la simplicidad de ninguna
  porción del espacio y el tiempo, resulta que toda delimitación o
  división de éstos dará como resultado una porción de espacio y tiempo
  <italic>a su vez divisible</italic>, de donde se desprende que espacio
  y tiempo son <italic>infinitamente divisibles</italic>. Así pues, si
  bien es verdad que no es lo mismo ser el número más grande que ser más
  grande que cualquier número, también es verdad que no es lo mismo
  <italic>ser la parte más pequeña</italic> que <italic>ser más pequeño
  que cualquier parte</italic>. Este último excedente cualitativo (ser
  más pequeño que cualquier parte) permite describir la continuidad como
  el tipo de unidad que resulta esencial al ser de la magnitud en
  general (i.e., al concepto trascendental de infinito). Pues del mismo
  modo que ocurría con el concepto de totalidad, el ser unidad o el
  estar unido no pertenece al continuo como resultado de una composición
  sintética, sino que resulta anterior a esta como el horizonte sobre el
  que la misma se ejerce. Teniendo presente este carácter pre-sintético
  del continuo Kant sostiene, en efecto, que los <italic>puntos</italic>
  del espacio y los <italic>instantes</italic> del tiempo no son otra
  cosa que <italic>límites</italic> <italic>Grenzen</italic>), es decir,
  «<italic>meros lugares</italic> [<italic>Stellen</italic>] de la
  limitación [<italic>Einschränkung</italic>] de ellos»
  (<italic>KrV</italic>, A 169/B 211, el subrayado es nuestro), que
  generan una determinada magnitud (<italic>quantitas</italic>) espacial
  y temporal. Mas con anterioridad a esta delimitación o división
  sintética el espacio y el tiempo son ilimitados o indeterminados, en
  suma: son infinitos, en el sentido trascendental precisado
  anteriormente. Justamente por ello Kant subraya de nuevo en este
  contexto la incomponibilidad
  sintética<xref ref-type="fn" rid="fn16">16</xref> de ambos:</p>
  <disp-quote>
    <p>Los lugares <italic>presuponen</italic> siempre aquellas
    intuiciones que ellos <italic>han de</italic> limitar o determinar;
    y a partir de meros lugares, como elementos que pudieran ser dados
    antes que el espacio o el tiempo, no se pueden componer ni el
    espacio, ni el tiempo (<italic>KrV</italic>, A 170/B 211, el
    subrayado es nuestro).</p>
  </disp-quote>
  <p>De este modo la magnitud infinita dada, tal y como ha sido
  caracterizada, se revela como fundamento tanto de lo “infinitamente
  grande” como de lo “infinitamente pequeño”. Precisamente por ello
  también en el caso de lo “infinitamente pequeño” resulta vinculante la
  distinción entre infinito potencial e infinito actual que Kant propone
  en <italic>Über Kästners Abhandlungen</italic>. En efecto, el infinito
  potencial consiste en este contexto en la posibilidad de llevar
  <italic>tan lejos como se quiera</italic> el procedimiento de división
  del espacio y el tiempo comprendido como un <italic>regressus in
  infinitum</italic><xref ref-type="fn" rid="fn17">17</xref>, pero este
  infinito potencial se funda en el infinito actual propio del espacio y
  el tiempo como magnitudes <italic>continuas</italic> dadas, esto es:
  en que ambos están dados en su “estar <italic>ya</italic> o
  <italic>actualmente</italic> unidos” (si se prefiere: están dados como
  una unidad esencial, no sólo no compuesta sino también no dividida),
  lo cual hace posible su posterior división en porciones de espacio y
  tiempo cada vez más pequeñas. Puesto que por muy lejos que vaya el
  proceso de división éste siempre encontrará ante sí un espacio y
  tiempo aún más pequeños, en este contexto se aprecia también la
  irreductibilidad de la magnitud infinita a semejante
  <italic>regressus</italic> y, por tanto, se hace visible también su
  diferencia cualitativa con respecto a las porciones de espacio y
  tiempo generadas en éste. Por tanto, también el ámbito de lo
  infinitamente pequeño es contemplado en la teoría kantiana de las
  magnitudes y se integra en los niveles de constitución que hemos
  descrito, y que pasamos a exponer en las conclusiones a la luz de lo
  antedicho.</p>
</sec>
<sec id="conclusiones">
  <title>6. Conclusiones</title>
  <p>De la argumentación anterior podemos concluir que dar razón de la
  síntesis del espacio y el tiempo como magnitudes extensivas supuestas
  en la determinación cuantitativa de todo objeto de la experiencia
  posible pasa por distinguir tres sustratos de constitución que
  expresamos a continuación siguiendo el orden de la fundamentación.</p>
  <p>El primer estrato de constitución es el de la magnitud infinita
  dada, donde en términos generales “infini­to” quiere decir incomponible
  y, por tanto, no-sintetizable, de donde se desprende que la magnitud
  infinita es en sí misma indeterminada en el sentido de que no consta
  por sí misma de una pluralidad de partes previas que la compongan. A
  esta noción de infinitud le corresponde también el rasgo de la
  continuidad (y, por tanto, la magnitud infinita es también
  <italic>quantum continuum</italic>), pues en efecto la magnitud
  infinita es el horizonte ya unido sobre el cual se ejercen los límites
  y posiciones de de-limitan sintéticamente un espacio y un tiempo
  determinados (i.e., constituidos como magnitudes extensivas). De ello
  se desprenden dos rasgos que constituyen el anverso y el reverso de
  una misma estructura. Por una parte, en cuanto horizonte de la
  determinación cuantitativa, la magnitud infinita esta
  <italic>ya</italic> dada como una <italic>totalidad</italic> donde la
  representación del todo (esto es: del “todo infinito”) antecede a la
  representación de las partes (es decir: a los espacios y tiempos
  delimitados extensivamente en él). Por otra parte, habida cuenta de su
  incomponibilidad, esta totalidad se da como una totalidad <italic>ya
  unida</italic> y es, en este sentido, una unidad esencial, esto es:
  una unidad que le pertenece conforme a su propia esencia en virtud de
  su continuidad. Este carácter de “<italic>ya</italic>”, es decir, el
  hecho de que la magnitud infinita se presente como siendo <italic>por
  sí misma</italic>, <italic>en acto</italic>, totalidad y unidad es lo
  que hace que Kant la caracterice como un infinito actual dado en la
  forma de la sensibilidad del sujeto (y, en este sentido, “subjetiva” o
  “idealmente” dada). El hecho de que este infinito actual esté ya dado
  en la forma de la sensibilidad muestra también que la magnitud
  infinita es estructuralmente autónoma respecto de toda determinación
  intelectual. Ambos rasgos de la magnitud infinita delinean el concepto
  de una tota­lidad continua dada como indeterminada y presta, por ello
  mismo, para su determinación sintética. En este sentido, la magnitud
  infinita es el fundamento de la síntesis de toda magnitud extensiva
  porque constituye el horizonte infinito del cual la síntesis extrae
  las posibilidades tanto de acrecentarse <italic>in
  indefinitum</italic> en la agregación como de decrecer <italic>in
  infinitum</italic> en la división. Pues en efecto, al concepto
  trascendental de infinito le pertenece el ser más grande que cualquier
  número en la agregación y el ser más pequeño que cualquier parte en la
  división, posibilitando con ello el infinito potencial de éstas. Ambos
  rasgos constituyen el sentido del ser de la magnitud en general o,
  sencillamente, el sentido del ser de lo cuantitativo, esto es: el
  horizonte supuesto en la síntesis o construcción (y, por tanto, en la
  comprensión) de toda magnitud determinada. Este horizonte es lo que
  designa en Kant el término <italic>quantum</italic> a diferencia de la
  <italic>quantitas</italic> propia de la magnitud extensiva, de la cual
  podemos ahora concluir lo siguiente.</p>
  <p>Las magnitudes determinadas (esto es: extensivas e intensivas)
  constituyen el segundo estrato de cons­titución de la magnitud, cuyo
  análisis nosotros hemos limitado a la noción de magnitud extensiva.
  Las mag­nitudes extensivas, comprendidas como
  <italic>quantitas</italic>, disponen de una anterioridad mereológica
  inversa al de la magnitud infinita en la cual se funda su síntesis,
  pues en ellas la representación de las partes hace posible la del todo
  y, por tanto, necesariamente la precede. El modo de construcción de
  estas magnitudes radica en una numeración que, a su vez, consiste en
  una síntesis progresiva de agregación de unidades con vistas a la
  constitución del todo. Puesto que las unidades agregadas son, en
  última instancia, puntos del espacio e instantes del tiempo, la
  síntesis de agregación acaba por constituir un marco finito o, si se
  prefiere: una de­terminada extensión de espacio y tiempo. Con lo cual
  el procedimiento de síntesis o esquematismo consiste aquí, a la
  postre, en una de-limitación de una porción de espacio y tiempo que
  constituye una parte (que no parte integrante: <italic>Teil</italic> a
  diferencia de <italic>Bestandteil</italic>) del espacio y tiempo
  únicos, es decir, de la magnitud infinita dada. El hecho de que toda
  magnitud extensiva tenga que comprenderse como una parte de la
  magnitud infinita se basa en el sentido de esta infinitud
  trascendental, a saber: en que el espacio y el tiempo en los que se
  realiza la síntesis matemática son siempre más grandes que los
  espacios y tiempos construidos en esta. Ello comporta que la síntesis
  matemática es esencialmente incompleta y que, por lo mismo, puede
  proseguir indefinidamente por muy lejos que haya llegado ya. Semejante
  <italic>progressus in indefinitum</italic> es un infinito potencial
  consistente en la posibilidad inherente a la síntesis de agregación de
  seguir agregando unidades (puntos del espacio e instantes del tiempo)
  por muy grande que sea ya la magnitud construida. Este infinito
  potencial, no obstante, se aplica también en la divisibilidad infinita
  de las magnitudes, a saber: en que por muy lejos que vaya el
  <italic>regressus in infinitum</italic> propio de la división de
  espacios y tiempos, siempre encontrará ante sí una porción de espacio
  y tiempo más pequeña (nunca, por tanto, la parte más pequeña o parte
  simple). Ambos sentidos del infinito potencial se fundan, pues, en la
  magnitud actualmente dada como infinita en el sentido trascendental
  que hemos descrito. Pese a que en este segundo estrato de constitución
  intervengan, a diferencia del primero, elementos intelectuales (a
  saber: las categorías de la cantidad) y se trate por tanto de un nivel
  intelectual-intuitivo puro mediado por los esquemas trascendentales
  (en este caso: el número), no intervienen todavía elementos empíricos,
  como sí ocurre en el tercero.</p>
  <p>En este tercer nivel de constitución tiene lugar, en efecto, la
  síntesis empírica de las percepciones que, en este contexto, son
  contempladas como partes del objeto que se van agregando de acuerdo
  con una unidad de medida de cara a la determinación de la medida total
  del mismo. Esta síntesis empírica se ejecuta siempre de forma
  sincrónica a la producción de un espacio y tiempo determinados que
  constituyen el marco <italic>a priori</italic> por referencia al cual
  tiene lugar la determinación cuantitativa (i.e., la medición o
  mensuración) de los fenómenos. El ejemplo del que nos servimos al
  comienzo de nuestro trabajo permite ilustrar esta sincronía en
  concreto. Pues en efecto, la síntesis numérica de las percepciones que
  constituyen las partes de un libro comporta la producción <italic>a
  priori</italic> de una serie finita de instantes del tiempo y puntos
  del espacio que constituyen el sentido mismo de su determinada
  grandeza: que el libro es <italic>más grande</italic> que el lápiz con
  el que escribo quiere decir sencillamente que tardo <italic>más
  tiempo</italic> en medirlo y que, en consecuencia, ocupa también
  <italic>más espacio</italic>. O dicho de otro modo: que el libro es
  más grande que el lápiz que empuño quiere decir sencillamente que el
  marco temporal y espacial que requiere su mensuración (i.e., la
  determinación de su magnitud) es más grande (requiere de más instantes
  del tiempo y más puntos del espacio) que el de aquel. El hecho de que
  afirmemos una sincronía entre la mensuración que acontece en el plano
  material de las percepciones y la producción que tiene lugar en el
  plano formal del espacio y el tiempo (considerados como magnitudes
  extensivas) es algo, sin embargo, de lo que no podemos dar razón aquí
  de un modo exhaustivo. Ello requeriría, en efecto, de otro trabajo que
  mostrase que, en efecto, entre el segundo y el tercer estrato de
  constitución se produce una suerte de determinación bidireccional
  simétrica (y, por tanto, en cierto sentido hilemórfica) que cabe
  suponer desde que Kant afirma la referencia <italic>inmediata</italic>
  entre forma y materia ya al co­mienzo de la ET. Por otra parte, la
  teoría de las magnitudes presentada en este trabajo es todavía
  incompleta a falta de introducir en ella la noción de magnitud
  intensiva. A fin de completarla habría de mostrarse, en efecto, por
  qué el procedimiento de síntesis o esquema de las magnitudes
  intensivas exige la divisibilidad <italic>in infinitum</italic> del
  espacio y el tiempo y se funda también, por tanto, en la magnitud
  infinita dada tal y como ha sido descrita. Ambos frentes serán objeto,
  no obstante, de otros trabajos.</p>
</sec>
</body>
<back>
<fn-group>
  <fn id="fn1">
    <label>1</label><p>Este trabajo se inscribe en el proyecto de
    investigación «<italic>Schematismus</italic>. Esquematismo, teoría
    de las categorías y mereología en la filosofía kantiana: una
    perspectiva fenomenológico-hermenéutica», cuya referencia es la
    siguiente: PID2020-115142GA-I00</p>
  </fn>
  <fn id="fn2">
    <label>2</label><p>Respecto de la comprensión del infinito en la
    filosofía teórica de Kant, resulta clásica la polémica entre Parsons
    (1964), Friedman (2000) y Carson (1997). En nuestro trabajo hacemos
    referencia a esta polémica en los puntos de la argumentación en los
    que ésta nos ha resultado más pertinente, pero a fin de disponer de
    una reconstrucción de dicha polémica y de una alternativa a la
    problemática que plantea consúltese el trabajo de Patton (2011).
    Asimismo, conviene destacar una serie de estudios dedicados, en los
    últimos años, al análisis de la noción de magnitud infinita dada, a
    la distinción kantiana entre espacio y tiempo metafísicos
    (originarios) y matemáticos (derivados), y a la relación de este
    infinito dado con la distinción entre forma de la intuición e
    intuición formal que Kant enuncia en el §26 de la Deducción
    Trascendental (<italic>Cf</italic>., <italic>KrV</italic>, B
    161-162, nota a pie de página): <italic>cf.</italic>, Smyth (2014),
    Onof &amp; Schulting (2014), Onof &amp; Schulting (2015), De Bianchi
    (2015), Tolley (2016), Smyth (2021), Rosefeldt, (2022), Winegar
    (2022), Sutherland (2022), Chaplin (2024). Asimismo, resultan
    relevantes para el estudio de estas cuestiones otra serie de
    trabajos en castellano dedicados al concepto de continuidad en la
    obra de Kant: Jiménez (2013), Jiménez (2020), Reyna Fortes (2020) y
    Reyna Fortes (2021). Esta serie de trabajos sobre la noción de
    continuidad continúan una línea de investigación que puede
    con­siderarse ya clásica en lengua castellana, y cuyo precursor es
    Pérez de Tudela en una de sus obras tempranas: <italic>cf</italic>.,
    Pérez de Tudela1(1981). Por lo demás, resulta también clásica en el
    ámbito internacional de la filosofía la interpretación que Heidegger
    ha desarrollado sobre estas nociones en dos de sus cursos sobre Kant
    (<italic>Cf</italic>., GA, 21, 272-306 –pp. 218-242 de la edición
    castellana–; GA, 24, 113-122) y en el <italic>Kantbuch</italic>
    (<italic>Cf.</italic>, GA, 3, 46-48 –pp. 37-39 de la edición
    castellana–), interpretación ésta sin duda relevante tanto por su
    agudeza como por la polémica interpretativa que ha ocasionado, como
    puede apreciarse en varios de los trabajos de los últimos años que
    acabamos de reseñar.</p>
  </fn>
  <fn id="fn3">
    <label>3</label><p>Para disponer de un esbozo general del sentido y
    el alcance sistemático del concepto de infinito, desde la
    <italic>Dissertatio</italic> hasta la Analítica de lo Sublime de
    <italic>KU</italic>, consúltese Sanhueza (2015).</p>
  </fn>
  <fn id="fn4">
    <label>4</label><p>El carácter paradójico que rodea a la noción
    trascendental de infinito ha sido ha sido descrita por Patton,
    siguiendo a Vaihiniger, en dos de las tesis que Kant enuncia en la
    Estética Trascendental [ET] respecto del espacio y que «se
    contradicen la una a la otra prima facie» (Patton 2011, p. 273,
    traducción nuestra), a saber: que el espacio está subjetivamente
    dado en la forma de la intuición</p>
    <p>(<italic>cf</italic>., <italic>KrV</italic>, A 23/B 37) y que se
    representa como una magnitud infinita dada (<italic>cf</italic>.,
    <italic>KrV</italic>, A 25/B 39). Según Patton, la contradicción (y,
    por tanto, la paradoja) consistiría en que «en la experiencia
    ordinaria no se nos presentan objetos, cantidades, magnitudes o
    series infinitas» (Patton 2011, p. 273, traducción nuestra), que
    sería el resultado al que aboca la conjunción de ambas tesis, y para
    cuya resolución la autora apela a la noción newtoniana de las
    cantidades de fluxión (<italic>cf</italic>., Patton 2011, p. 283). A
    diferencia de este planteamiento, nuestro trabajo localiza la
    paradoja que rodea a la noción de infinito sin pretender que el
    argumento de Kant apela al plano de la experiencia empírica u
    “ordinaria”, pues como veremos en la lectura de <italic>Über
    Kästners Abhandlungen</italic>, que el espacio comprendido como
    magnitud infinita se <italic>de actualmente</italic> como tal
    <italic>en la forma de la sensibilidad</italic> no implica que
    también se de como tal <italic>en la experiencia</italic> al modo de
    un objeto existente o efectivamente real. Lejos de ello, y como ha
    subrayado Winegar, «el espacio metafísico actualmente infinito no
    existe como componente del mundo físico. Por el contrario, está dado
    de un modo meramente subjetivo, es decir, dado sólo del lado del
    sujeto» y, por tanto, «no es una representación de un objeto»
    (Winegar 2022, pp. 642-643, traducción nuestra). Antes bien, la
    estructura espacial de la experiencia se funda en los espacios
    <italic>finitos</italic> construidos extensivamente y, por tanto, se
    estructura únicamente conforme al infinito
    <italic>potencial</italic> propio de éstos (en el presente trabajo
    aclararemos el sentido preciso de estas nociones). En este sentido,
    nuestro trabajo localiza el carácter paradójico de la noción de
    infinito en un nivel puramente formal (sin apelar a “la experiencia
    ordinaria”, como hace Patton), es decir: en el ámbito de la
    constitución <italic>a priori</italic> del espacio y el tiempo y,
    por tanto, del propio concepto de magnitud. Como señalaremos en lo
    que sigue, nuestra propuesta es resolver esta paradoja mediante un
    modelo estratificado de constitución aplicado a la forma de la
    sensibilidad (es decir: al ámbito del espacio y el tiempo y, por
    tanto, también al de las magnitudes).</p>
  </fn>
  <fn id="fn5">
    <label>5</label><p>Pese a que en este trabajo incorporamos aspectos
    de la argumentación desarrollada en las antinomias no pretendemos
    ocupar­nos de la discusión acerca de la noción de infinito
    desarrollada allí, sino que nuestro estudio se circunscribe al marco
    de la Analítica Trascendental. Remitimos no obstante a algunos
    trabajos que sí se han ocupado de esta discusión, y en los cuales
    nos hemos apoyado para trabajar los puntos concretos de ésta que nos
    han interesado en nuestro estudio: <italic>cf</italic>., De Bianchi
    (2015) y Chaplin (2024).</p>
  </fn>
  <fn id="fn6">
    <label>6</label><p>Este modelo, que inspira nuestra lectura,
    constituye al decir de Alejandro Vigo «un modelo estratificado de
    constitución [<italic>ein Stufungsmodell der Konstitution</italic>],
    es decir, un modelo que comprende una serie de diferentes estratos
    que se suceden unos a otros» (Vigo 2015, p. 170, traducción
    nuestra). Se trata de un modelo progresivo de fundamentación donde
    Vigo distingue, en el marco de la distinción entre síntesis
    intelectual (<italic>synthesis intellectualis</italic>) y síntesis
    figurativa (<italic>synthesis speciosa</italic>) que Kant introduce
    en el §26 de DTB, entre un primer nivel <italic>a priori</italic>
    puramente lógico-intelectual del entendimiento, un segundo nivel a
    priori intuitivo-intelectual puro conformado por los esquemas
    trascendentales (y, por ende, también por la intuición pura), y un
    tercer nivel donde entran en juego los elementos propiamente
    empíricos. La novedad de nuestro trabajo consiste no sólo, como
    hemos señalado anteriormente, en localizar la paradoja del infinito
    en un ámbito puramente formal (frente al tipo de planteamiento que
    propone Patton), sino también en aplicar este modelo de constitución
    en el marco mereológico de la teoría kantiana del espacio y el
    tiempo y las magnitudes, resolviendo con ello dicha paradoja y
    esclareciendo las distinciones fundamentales que articulan dicha
    teoría.</p>
  </fn>
  <fn id="fn7">
    <label>7</label><p>Como puede apreciarse en el ejemplo del libro que
    hemos propuesto, en la síntesis de toda cantidad determinada están
    supues-</p>
    <p>tas <italic>a priori</italic> las categorías de la cantidad:
    unidad, pluralidad y totalidad como síntesis de las otras dos. Lo
    relevante en este contex­to, sin embargo, no es simplemente apreciar
    esta implicación de las categorías en toda determinación
    cuantitativa, sino más bien precisar su procedimiento de síntesis o
    esquema, que Kant localiza en el número por cuanto éste «es una
    representación que abarca la adición sucesiva de unidades homogéneas
    [<italic>Einem zu Einem (gleichartigen)</italic>]», o dicho de otro
    modo: es «la unidad de síntesis de lo múltiple de una intuición
    homogénea en general» (<italic>KrV</italic>, A 142-143/B 181,
    traducción de Caimi modificada). El número es, pues, la
    representación de un procedimiento de síntesis que consiste en la
    “sucesiva adición” de unidades con vistas a su unificación sintética
    en una unidad total o totalidad. Debido al carácter sucesivo de este
    modo de síntesis se comprende que el aspecto del tiempo en el que
    quedan esquemáticamente sensibilizadas las categorías de la cantidad
    es la <italic>serie</italic> del tiempo (<italic>Cf</italic>.,
    <italic>KrV</italic>, A 145/B 184-185), y en esta medida, como ha
    subrayado Alba Jiménez, «el horizonte temporal de las magnitudes
    extensivas es –[…]– el de la secuencia» (Jiménez 2013, p. 1007).
    Esta sucesiva adición es, como decimos, una síntesis de agregación
    como variante de la síntesis matemática de «composición»
    (<italic>Zusammen-setzung</italic>, <italic>com-positio</italic>),
    la cual se caracteriza, efectivamente, por ser una «síntesis de lo
    <italic>homogéneo</italic>» (<italic>KrV</italic>, A 162/B 201, nota
    a pie de página). Que esta síntesis sea “de lo homogéneo” quiere
    decir, como veremos a continuación, que se trata de la síntesis de
    un espacio y tiempo determinados que constituyen el sentido de toda
    determinación cuantitativa. Esta síntesis lo es de puntos del
    espacio e instantes del tiempo comprendidos como cortes dentro de un
    continuo (<italic>cf</italic>., <italic>KrV</italic>, A 169-170/B
    211) donde, por definición, toda extensión de espacio y tiempo
    acotada es, desde el punto de vista de su cualidad (de su
    <italic>quid</italic> o su <italic>qualitas</italic>),
    <italic>igual</italic> (<italic>gleich</italic>) a cualquier otra (y
    está, en este sentido, descualificada), de suerte que toda extensión
    delimitada de espacio y tiempo resulta <italic>homogénea</italic>
    (<italic>gleichartig</italic>) con cualquier otra.</p>
  </fn>
  <fn id="fn8">
    <label>8</label><p>El hecho de que en este contexto la relación de
    anterioridad entre el todo y la parte sea inversa a la de las
    magnitudes extensivas ha llevado a Onof y Schulting a sostener que
    el espacio y el tiempo, considerados como magnitudes infinitas
    dadas, disponen de la propiedad de la «inversión mereológica
    [<italic>mereological inversion</italic>]» (Onof &amp; Schulting
    2015, p. 14, traducción nuestra). En esta mis­ma línea, Rosefeldt ha
    sostenido también que «nuestra intuición del espacio infinito no
    posee la estructura de partes-antes-de- su-todo
    [<italic>parts-prior-to-their-whole</italic>]», como en el caso de
    la síntesis de agregación propia de las magnitudes extensivas, sino
    que su estructura es «más bien la del todo-antes-de-sus-partes
    [<italic>whole-prior-to-its-parts</italic>]» (Rosefeldt 2022, p. 2,
    traducción nuestra). Esta anterioridad mereológica se irá
    esclareciendo a medida que introduzcamos, en lo que sigue, el
    concepto trascendnetal de infinito y la distinción entre infinito
    potencial e infinito actual.</p>
  </fn>
  <fn id="fn9">
    <label>9</label><p>Como señala Tolley, la postura conceptualista
    afirma en este contexto que la intuición pura (y, por tanto, la
    magnitud infinita dada a ésta) «depende, tanto para su surgimiento
    (como acto) como para su contenido, del entendimiento» (Tolley 2016,
    p. 260, traducción nuestra). Frente a esta posición, Onof y
    Schulting adoptan una postura no-conceptualista y, por tanto,
    afirman «la independencia de una noción de espacio respecto de
    cualquier conceptualización como la que se da en geometría» (Onof
    &amp; Schulting 2014, p. 290, traducción nuestra). Como veremos, por
    razones que atañen no sólo a la argumentación desarrollada en la ET,
    sino también en las Antinomias Matemáticas y en <italic>Über
    Kästners Abhandlungen</italic>, nuestra posición en este debate
    aboga por una postura no-conceptualista que afirma la independencia
    y autonomía estructural de la magnitud infinita dada (no así de la
    magnitud extensiva) respecto de todo acto sintético que involucre al
    entendimiento. Por lo demás, para disponer de una reconstrucción del
    debate entre conceptualismo y no-conceptualismo aplicado al presente
    contexto, puede consultarse también Rosefeldt (2022, pp. 15-18).</p>
  </fn>
  <fn id="fn10">
    <label>10</label><p>Heidegger formula con especial claridad esta
    distinción entre la <italic>quantitas</italic> y el
    <italic>quantum</italic> subrayando también la anterioridad
    mereológica que mencionamos anteriormente (<italic>cf</italic>., GA,
    41, 243 –p. 243 de la edición castellana–). Aunque apartándose de
    los objetivos específicos de la lectura de Heidegger, esta
    diferencia ha sido formulada con claridad también por Onof &amp;
    Schulting (2015, p. 38), Sutherland (2022, pp. 76-85), Jiménez
    (2013, p. 1007) y Reyna (2021, p. 165).</p>
  </fn>
  <fn id="fn11">
    <label>11</label><p>El carácter cualitativo o esencial de esta
    diferencia es formulado por Heidegger también en <italic>Kant und
    das Problem der Metaphy- sik</italic>: <italic>Cf</italic>., GA, 03,
    48 (p. 38 de la edición castellana).</p>
  </fn>
  <fn id="fn12">
    <label>12</label><p>Mientras que en el primer caso, el excedente
    (ser el número <italic>más grande</italic>) afirma la diferencia
    cuantitativa o de grado del <italic>maximum</italic> respecto a las
    totalidades finitas, en el segundo, el excedente (ser <italic>más
    grande que</italic> cualquier número) enuncia una diferencia
    cualitativa o de naturaleza por la cual el <italic>quantum</italic>
    (el “todo infinito”) no varía por muy grande que sea la
    <italic>quantitas</italic> (las totalidades finitas) en él
    construida. Como veremos en la lectura de <italic>Über Kästner
    Abhandlungen</italic>, mientras que la <italic>quantitas</italic>
    puede variar en los términos de un infinito
    <italic>potencial</italic> y, por tanto, «según la unidad que se
    adopte [en la síntesis matemática] sea mayor o menor, el infinito
    [<italic>das Unendliche</italic>] sería mayor o menor», el
    <italic>quantum</italic>, sin embargo, es un infinito
    <italic>actual</italic> en el que aquél otro se funda y, por
    consiguiente, su magnitud permanece siendo la misma a pesar de lo
    grande que sea la <italic>quantitas</italic> construida en él. Pues
    en la medida en que esta «infinitud [<italic>die
    Unendlichkeit</italic>] sólo consiste en <italic>la
    relación</italic> con esa unidad dada», es decir, en la señalada
    relación de irredcutibilidad con la unidad propia de la
    <italic>quantitas</italic> construida matemáticamente, ocurre (a
    diferencia de lo que ocurriría con el <italic>maximum</italic> cuya
    diferencia respecto a esta “unidad dada” sería meramente
    cuantitativa) que dicha infinitud actual «seguiría siendo la misma»
    por muy grande que sea la <italic>quantitas</italic> en cuestión,
    «aunque ciertamente la magnitud absoluta del todo no se conocería
    por este medio» (<italic>KrV</italic>, A 432/B 460), sino que dicha
    magnitud permanece esencialmente indeterminada (como hemos visto que
    se subraya también en la ET). No compartimos por tanto la
    interpretación de Smyth de este pasaje, pues según el autor al
    rechazar la noción de <italic>maximum</italic> y afirmar que “el
    infinito sería mayor o menor”, Kant estaría planteando «la
    perspectiva [<italic>prospect</italic>] de que un infinito pueda ser
    mayor que otro» (Smyth 2021, p. 21, traducción nuestra) en términos
    del infinito actual, con lo que sería posible plantear aquí la
    posibilidad de varios infinitos actuales. Veremos, sin embargo, que
    esta pluralidad de infinitos corresponde únicamente al infinito
    potencial de la síntesis matemática, mas no al infinito actual
    propio de la magnitud infinita dada, que es propiamente una y única
    (<italic>cf</italic>., <italic>KrV</italic>, A 25/B 39).</p>
  </fn>
  <fn id="fn13">
    <label>13</label><p>Consúltese a este respecto la sexta sección de
    la antonimia de la razón pura, titulada precisamente «el idealismo
    trascendental como clave para solucionar la dialéctica cosmológica»:
    <italic>KrV</italic>, A 490/B 518-A 497/B 525.</p>
  </fn>
  <fn id="fn14">
    <label>14</label><p>En su clásica interpretación fenomenalista
    Parsons emplea la noción fenomenológica de horizonte, que incorpora
    de la psicolo­gía de la <italic>Gestalt</italic>, para pensar esta
    infinitud en el plano de la percepción. A este respecto, sostiene el
    autor, dicha infinitud cons­tituiría un trasfondo ilimitado de
    percepciones posibles implícito en toda percepción explicita de la
    figura del objeto (<italic>cf</italic>., Parsons 1964, pp. 189-190).
    Este trasfondo implícito sería accesible a las percepciones del
    sujeto empírico (esto es: podría ir tornándose progresivamente
    explícito) mediante lo que al autor denomina «principio de
    continuabilidad [<italic>Continuability Principle</italic>]»
    (Parsons 1964, p. 192, traducción nuestra): la percepción siempre
    puede continuar, en un progreso ilimitado (es decir: <italic>in
    indefinitum</italic>), más allá del ámbito de lo explícitamente
    percibido. Nos parece que esta noción de horizonte resulta
    fructífera para pensar el modo en que la magnitud infinita está dada
    como indeterminada y cómo esta indeterminación posibilita el
    infinito potencial tanto en la construcción matemática de espacios y
    tiempos como en las percepciones propias de la experiencia empírica
    que se estructura espacial y temporalmente en estos. Debido a su
    carácter fructífero de cara a pensar este aspecto de la donación del
    infinito, la noción de horizonte ha sido también incorporada en
    estudios de los últimos años: <italic>cf</italic>., Onof &amp;
    Schulting (2015, p. 48) y Rosefeldt (2022, pp. 7-11).</p>
  </fn>
  <fn id="fn15">
    <label>15</label><p>Como puede apreciarse a la luz de las palabras
    de Kant, el infinito potencial en el que se mueve la construcción
    matemática de espacios y tiempos se fundamenta en el infinito actual
    originariamente dado, del cual se ocupa la metafísica. Esta es la
    razón de que no nos resulte viable la denominada lectura epistémica
    de Friedman, para quien la estructura de la magnitud infinita dada
    sería resultado, a la postre, de la iterabilidad indefinida de los
    procesos constructivos de la geométrica euclidiana, que tendrían
    lugar en la síntesis trascendental de la imaginación productiva
    (<italic>cf</italic>., Friedman 2000, pp. 190-191). Lejos de ello,
    como subraya Carson, la perspectiva es más bien la inversa: la
    iteración indefinida de las operaciones euclidianas (propias del
    infinito potencial) presupone la unidad del espacio infinito ya dado
    como tal (es decir: del infinito actual) y se funda en él
    (<italic>cf</italic>., Carson 1997, p. 497). Esta perspectiva
    coincide con la que han desarrollado en los últimos años no sólo
    Onof y Schulting, sino también Tolley (2016, pp. 267-268) y Smyth
    (2021, p. 6). Nos parece que esta interpretación es la correcta, lo
    cual nos lleva a rechazar también la postura de Moore no ya porque
    afirme la fundamentación de la magnitud infinita dada en la
    construcción geométrica (lo que implicaría que el infinito actual
    resulta del infinito potencial de dicha construcción, que es la
    perspectiva que propone Friedman y que, como hemos visto, resulta
    inversa a la de Kant) sino porque separa tajantemente ambas
    representaciones del infinito al sostener que «una caracterización
    matemática de éste [del concepto de infinito] es apropiada para su
    aplicación a las cosas tal como aparecen, mientras que una
    caracterización metafísica del mismo [es apropiada] para su
    aplicación a las cosas tal como realmente son» (Moore 1988, p. 206,
    traducción nuestra). Al margen de los problemas que puedan subyacer
    a esta comprensión de la distinción fenómeno/cosa en sí (en la cual
    no podemos entrar aquí), queda claro que la caracterización del
    infinito que opera en la matemática no se refiere a nada distinto de
    la que opera en la metafísica, sino que una representación de la
    infinitud se funda en la otra de la manera que hemos descrito y, por
    lo mismo, el campo de aplicación de ambas no es otro que el de la
    experiencia posible, mas nunca el de las cosas en sí (esto es: “tal
    como realmente son”).</p>
  </fn>
  <fn id="fn16">
    <label>16</label><p>Alba Jiménez (2020, p. 108) ha subrayado con
    claridad esta incomponibilidad del <italic>quantum
    continuum</italic>.</p>
  </fn>
  <fn id="fn17">
    <label>17</label><p>Como Kant señala en la solución a la segunda
    antinomia (<italic>cf</italic>., <italic>KrV</italic>, A 526/B 554),
    la posibilidad de que el <italic>regressus</italic> proceda
    <italic>in infinitum</italic> en la división se fundamenta en que,
    pese a que pueda afirmarse un infinito ya dado, no por ello este
    infinito está ya determinado. Lejos de ello, se trata de un infinito
    dado como <italic>indeterminado</italic>, donde toda división de
    partes encuentra ante sí una cantidad absolutamente indeterminada y,
    por tanto, determinable o divisible en el <italic>regressus</italic>
    que, consiguientemente, no encuentra nunca ante sí una parte no
    divisible o parte simple. Como ha subrayado Di Bianchi, por tanto,
    «la posibilidad de produ­cir una serie regresiva (descomposición o
    subdivisión) hasta el infinito (<italic>in infinitum</italic>) se
    aplica sólo a un todo dado en la intuición cuya multiplicidad de
    partes permanece indeterminada» (Di Bianchi 2015, p. 2404,
    traducción nuestra). Esta indeterminación es justamente la que se
    subraya respecto a la magnitud infinita dada en la ET y al
    <italic>quantum continuum</italic> en las Anticipaciones de la
    percepción, con lo cual es claro que corresponde al infinito actual
    en el ámbito de “lo infinitamente pequeño”.</p>
  </fn>
</fn-group>
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