Ediciones Complutense Creative Commons BY

MISCELÁNEA

“Mártires del deber”. Pioneros del periodismo portugués en Estados Unidos

Alberto Pena Rodríguez

Universidad de Vigo  

https://dx.doi.org/10.5209/hics.98619

Recibido el 10 de octubre de 2024 Aceptado el 8 de marzo de 2025

ES Resumen. El objetivo de este trabajo es identificar y destacar el trabajo de los inmigrantes que han hecho historia del periodismo portugués en Estados Unidos, una historia protagonizada por editores autodidactas que lograron cumplir su sueño americano. Para ello, se han revisado los periódicos existentes en los archivos para recopilar datos biográficos y profesionales de una selección de editores pioneros del periodismo portugués en Estados Unidos basada en una muestra representativa de carácter arquetípico. Entre las conclusiones, se demuestra cómo, en sus inicios, algunos editores eran tipógrafos que editaban humildes cabeceras, pero otros consiguieron desarrollar proyectos ambiciosos que sirvieron para crear una opinión pública con voz propia frente al discurso anglosajón dominante.

Palabras clave: Estados Unidos, historia del periodismo, historia de la prensa, inmigración portuguesa, biografías.

ENG “Martyrs of Duty”. Pioneers of Portuguese journalism in the United States

Abstract. The aim of this paper is to identify and highlight the work of immigrants who have made the history of Portuguese journalism in the United States, a history of self-taught editors who managed to fulfil their American dream. To this end, existing newspaper archives have been reviewed to collect biographical and professional data on a selection of pioneering editors of Portuguese journalism in the United States based on a representative sample of archetypal character. Among the conclusions, it shows how, in their beginnings, some editors were typographers who edited humble newspapers, but others managed to develop ambitious projects that served to create a public opinion with its own voice in the face of the dominant Anglo-Saxon discourse.

Keywords: United States, history of journalism, history of the press, Portuguese immigration, biographies.

Sumario: 1. Introducción. 2. Marco teórico y estado de la cuestión. 3. Objetivo de la investigación y metodología. 4. Resultados. 4.1. Fundar un periódico en la diáspora: motivaciones y características. 4.2. Editores pioneros del periodismo luso-americano: casos paradigmáticos. 5. Discusión y conclusiones. 6. Referencias bibliográficas. 7. Archivos.

Cómo citar: Pena Rodríguez, A. (2025). “Mártires del deber”. Pioneros del periodismo portugués en Estados Unidos. Historia y Comunicación Social 30(1), 285-295.

1. Introducción

Esta investigación, situada en el marco del estudio de los medios de carácter alófono (léase a García Galindo y López Romero, 2018), pretende recuperar la memoria profesional de algunos de los pioneros del periodismo portugués en Estados Unidos, donde la comunidad lusófona ha conseguido desarrollar, a lo largo del último siglo y medio de historia, rutinas comunicativas singulares a través de la producción de decenas de publicaciones periódicas en su propio idioma. De hecho, desde la fundación de O Jornal de Noticias, publicado por João Maria Vicente en Erie (Pennsylvania) entre 1877 y 1884, decenas inmigrantes portugueses en Norteamérica han encontrado en el periodismo una inesperada oportunidad profesional para alcanzar su particular “sueño americano” (Adams, 2012; Cullen, 2003).

La caracterización de los medios y de la identificación de los perfiles o trazos biográficos de los editores y periodistas en la diáspora es relevante no sólo para construir una historia del periodismo portugués en el exterior, sino también para comprender, en el contexto del fenómeno migratorio, qué circunstancias acompañaron a los inmigrantes en el impulso de sus proyectos periodísticos, generalmente con formatos poco convencionales, así como conocer qué recursos utilizaron y la difusión que tuvieron en su comunidad (Almeida, 1992; Arroteia, 2010; Pena-Rodríguez, 2020). Para fundar y producir regularmente sus propios periódicos, los pioneros del periodismo portugués en Estados Unidos contaron con enormes limitaciones, tanto por su falta de cualificación académica o intelectual como por su escasa pericia profesional o técnica. Sin embargo, no se puede eludir el valor histórico de este modelo de periodismo único, considerado, a veces, como una actividad comunicativa alternativa o marginal, realizada por periodistas de escasa formación y brillo que han sido, tradicionalmente, ignorados por la historiografía.

A pesar de las dificultades, algunas empresas informativas creadas por inmigrantes se convirtieron en eficaces instrumentos de comunicación al servicio de su comunidad, con una gran influencia sociocultural y económica, que ha estimulado y potenciado el desarrollo de un sentimiento de pertenencia a un imaginario sociocultural propio; ayudando a consolidar un ecosistema con un tejido asociativo y productivo especial, formado por pequeños negocios luso-americanos que, a su vez, contribuyeron a financiar este estilo de periodismo con sus campañas comerciales (Correia, 2021; Dos Santos, 1983; Gomes, 1995; Pap, 1987; Pena-Rodríguez, 2020).

En los periódicos fundados por los inmigrantes de la diáspora portuguesa en Estados Unidos, integrada mayoritariamente por ciudadanos de origen azoriano, se puede encontrar una fiel radiografía sobre su realidad sociocultural, económica, comercial, demográfica, política, lingüística o informativa (Barrow, 2002; Bertão 2002; Cardozo, 1974; Dias, 2009; Pap, 1981; Vicente, 1998; Warrin, 2010). El estudio de este tipo de “periodismo étnico” permite observar dinámicas de autoafirmación y patrones de autorrepresentación de los portugueses en territorio norteamericano: qué pensaban sobre su comunidad y sobre su papel como inmigrantes en Estados Unidos; cómo veían a Portugal y a sus gobiernos; cómo vivían sus tradiciones y costumbres a través de sus actividades culturales; cómo se relacionaban con otras comunidades y se integraban en la cultura local dominante; cómo defendían sus derechos y construían la idiosincrasia que daba sentido a su forma de vida; cuáles eran sus signos identitarios y cómo mostraban sus sentimientos nacionales, o cómo perseguían y cumplían, en definitiva, con sus expectativas laborales. Quizás lo más característico de los periódicos luso-americanos se refleje en los siguientes aspectos: 1) Es una prensa creada por una mayoría de editores procedentes del archipiélago de Azores. 2) Además de publicar informaciones relativas a los asuntos azorianos, debido a su vinculación a Portugal y su extenso imperio colonial, algunos medios mostraban interés por noticias de carácter internacional. Y 3) La concentración migratoria en Massachusetts y California, con periódicos de referencia en estos dos Estados, como el Diario de Noticias (New Bedford, 1927-1973) y el semanario Jornal Português (Oakland, 1932-1997), la convierten en una prensa que tiene una marca territorial muy particular, presente también en Hawai entre 1885 y 1927 (Knowlton, 1960), con una interesante influencia en las dos costas americanas (Correia, 2021; Pena-Rodríguez, 2020).

El periodismo portugués en Estados Unidos es crucial para comprender la historia de la diáspora portuguesa en América. Los periódicos portugueses editados en Estados Unidos aportan abundante información sobre las actividades públicas de los inmigrantes portugueses en los numerosos núcleos de población en Norteamérica (Vicente, 1998). Al igual que ocurrió en otras comunidades étnicas (Miller, 1987; Rhodes, 2010), la lectura de estas publicaciones periódicas permite adentrarse en una especie de microcosmos sobre todas las representaciones de la cultura luso-americana. Es preciso tener en cuenta que cada medio ha sido un elemento de cambio social en su contexto; es decir, cada cabecera ejerció un rol, más o menos relevante, como actor político dentro de la comunidad (Johnson, 2000; McDonald, 2007; Vismanath y Arora, 2000; Zubrzycki, 1958).

En este contexto, entre otras posibilidades, los inmigrantes que trabajaban en estos medios podían promocionar sus ideas o negocios en el espacio público, incremenar la notoriedad de algunas figuras o instituciones, hacer campañas a favor o en contra de algunos proyectos o liderazgos dentro de la colonia, o crear y moldear la opinión acerca de los asuntos que más preocupaban a los inmigrantes. Sin embargo, el oficio podía resultar “quijotesco”, según la expresión del escritor Vamberto A. Freitas (Mayone Dias, 2009: 75). En este sentido, João P. Brum, uno de los más populares empresarios periodísticos de la comunidad luso-californiana, consideraba que publicar periódicos era un “negocio de poetas, de idealistas” (Notícia, San José, 5-12-1984: 1). Mientras, Cândido da Costa Nunes, fundador y redactor del quincenario satírico de Sacramento A California Alegre, veía a los periodistas inmigrantes como “mártires do dever” (1-01-1939: 4). Por eso, de forma recurrente, muchos medios luso-americanos se lamentaban del escaso apoyo que recibían, tanto de la comunidad inmigrante como del gobierno de Portugal, pese a su condición de “alma da colónia” (A Luta, Nueva York, 2-02-1938: 1).

2. Marco teórico y estado de la cuestión

Para conocer la dimensión real de el ecosistema mediático luso-americano, es necesario compararlo cuantitativamente con otras comunidades étnicas en Estados Unidos. El fenómeno de la prensa en lengua no inglesa alcanza su máxima expansión en la etapa de la emigración masiva desde Europa, entre 1890 y 1930, cuando más de 22 millones de personas llegaron a los puertos de la costa Este (Daniels, 1991). En 1886, el número de periódicos en lengua extranjera era de 796; en 1900, alcanza los 1163; en 1917, 1323; en 1920, 1052; y en 1930, 1037. El período más productivo fue entre 1884 y 1920, cuando se fundaron 3444 periódicos, la mayoría de existencia efímera, que es uno de los rasgos que definen este tipo de prensa (Park, 1922; Blanchard, 1998). Estadísticamente, como media, por cada 100 periódicos étnicos que se fundaban, 93 cerraban (Miller, 1987: 13).

En el caso portugués, se ha constatado la existencia de más de un centenar y medio de publicaciones periódicas a lo largo de la historia, la mayoría fugaces, editadas en diferentes Estados y ciudades, 135 de las cuales vieron la luz entre 1900 y 1930 (Pena-Rodríguez, 2020). El negocio del periodismo alófono dependía mucho de la audiencia de la propia comunidad. Encontrar lectores era fácil en las áreas urbanas, cuando los inmigrantes se concentraban en pequeñas ciudades. Pero si la colonia se dispersaba o no era muy numerosa, los costes de promoción o distribución aumentaban demasiado y los anuncios que financiaban cada edición escaseaban (Rhodes 2010: 67). De ahí que muchas publicaciones periódicas tuvieran una periodicidad irregular o fueran efímeras.

En general, entre las causas fundamentales que impulsaron este fenómeno entre las comunidades de inmigrantes en Norteamérica están la necesidad de mantener contacto con un mismo imaginario cultural, el deseo de afirmar sus marcas o símbolos identitarios en un entorno nuevo y su función como servicio público para informar sobre la vida de la colonia y ayudar a integrar a los inmigrantes en el nuevo mundo (Rhodes, 2010). No obstante, históricamente, su rol se fue adaptando a las necesidades de las poblaciones a medida que fueron creciendo y estableciendo lazos con la cultura local; por ejemplo, en relación con el inglés. Cuando los inmigrantes creaban nuevas familias, con descendientes escolarizados en inglés, el incremento de lectores en la lengua local hizo que muchos periódicos alófonos ofreciesen también contenidos en dos lenguas. Pero, sobre todo, el periodismo étnico siempre trató de hallar un nicho de mercado complementario al de la prensa local en inglés, publicando otro tipo de temas relacionados con las regiones de las que procedían los inmigrantes; o también noticias sobre políticas de inmigración y de nacionalización o acerca de los acontecimientos públicos dentro de la colonia (Rhodes, 2010: 54). Así, además de informar, los llamados periódicos étnicos se convirtieron también una fuente de conocimiento y aprendizaje para sus lectores.

La prensa étnica no ha sido un fenómeno marginal, con escaso nivel de impacto en la sociedad norteamericana. Hay numerosos casos que ilustran hasta qué punto este tipo de prensa fue un actor relevante en la estrategia política de algunas organizaciones, las relaciones públicas institucionales y la propia estructura social de Estados Unidos en diferentes períodos históricos. Tal y como relata Rhodes (2010: 37-43), entre las evidencias empíricas más interesantes y paradigmáticas, se podrían citar los casos singualres de personalidades como Abraham Lincoln y Joseph Pulitzer. Lincoln decidió comprar en 1859 el periódico étnico alemán Illinois Staatsanzeiger, de Springfield, para poder hacer una campaña eficaz entre la comunidad alemana en su carrera hacia la Casa Blanca. Pagó por él 400 dólares a Theodore Canisius, que trabajó a su servicio para captar el voto de los alemanes. Tras la elección, Canisius recuperó el periódico y fue nombrado Cónsul de Estados Unidos en Viena (Wittke, 1957).

Por su parte, Joseph Pulitzer fue un inmigrante nacido en Budapest que llegó a Estados Unidos en 1864 para combatir en la Guerra Civil del lado de los unionistas. Cuando finalizó el conflicto trabajó como reportero del diario alemán con sede en St. Louis Westliche Post. Posteriormente, adquiriría en 1874 el periódico de la misma ciudad Saats-Zeuitung y, más tarde, el St. Louis Dispatch, que fusionó con el Post. En 1887, fundó el Evening World en New York City, que se convirtió en portavoz del partido demócrata. Tuvo una competencia feroz con el New York Morning Journal, de William Randolph Hearst, que fue uno de los empresarios periodísticos más influyentes de la historia de Estados Unidos (Nasaw, 2001). El tipo de periodismo realizado por Joseph Pulitzer era sensacionalista y está considerado uno de los creadores del llamado “periodismo amarillo”. A su muerte, dejó parte de su fortuna a la Columbia University School of Journalism, que creó en 1917 los prestigiosos premios de periodismo que llevan su nombre (Rhodes, 2010: 43).

Desde sus orígenes, la prensa étnica ha tratado de hallar un nicho de mercado complementario al de la prensa local americana. Por ello, los periódicos en portugués tuvieron que hacer un gran esfuerzo para atraer a sus lectores. A menudo, además de las noticias sobre Portugal y la diáspora, uno de los mejores reclamos utilizados para atraer a sus audiencias era la publicación seriada de folletines novelescos, que alcanzaban gran popularidad. A veces, su temática estaba relacionada con la biografía de figuras políticas o religiosas, pero también se difundían novelas melodramáticas, con argumentos trágicos sobre historias de amor o de héroes legendarios. Sin embargo, la falta de conocimiento de la lengua inglesa y la dificultad para acceder a publicaciones periódicas en portugués, hacía que algunos grupos de inmigrantes que vivían en lugares a donde no llegaba la prensa luso-americana se resignasen a comprar con regularidad periódicos escritos en otras lenguas latinas que les pudieran resultar legibles. De este modo, cuando las comunidades hispana y portuguesa se mezclaron en algunas áreas de Nueva York y New Jersey y la prensa lusa no disponía de una distribución regular o sus contenidos no eran lo suficientemente atractivos, los lectores portugueses se decantaban por la prensa en español. Elección que irritaba a los editores de algunos periódicos de la comunidad lusófona, que veían en ese gesto una especie de felonía antipatriótica, como expone el Diario de Noticias el 20 de enero de 1930. Asimismo, la publicación de artículos críticos con alguna institución o personaje de la colonia o de noticias sensacionales de todo tipo que fomentaban la agitación, era también una técnica recurrente para aumentar las audiencias (Carvalho, 1931: 121).

Sobre la historia de la emigración portuguesa a América existe un amplio catálogo bibliográfico que aborda cuestiones fundamentales relacionadas con las dinámicas demográficas del archipiélago de Azores y las causas de su emigración (Goulart, 2007), aspectos sobre los flujos de entrada de los emigrantes (Baganha, 1990 y 2009) o sobre las características socioculturales y económicas de los asentamientos y los núcleos más importantes de la diáspora portuguesa en Estados Unidos (Arroteia, 2010; Bertão, 2007; Warrin, 2010; Warrin y Gomes, 2001; Williams, 2007). Sin embargo, a pesar de haber sido un fenómeno de gran visibilidad y repercusión en la comunidad luso-americana, no ha habido demasiadas aproximaciones académicas al estudio del periodismo inmigrante portugués. El trabajo pionero se remonta a 1983, cuando Geoffrey L. Gomes presenta en la California State University su tesina The Portuguese Language Press in California, 1880-1928, cuyos resultados principales fueron publicados en 1995 en la revista Gávea Brown. Otro de los estudiosos pioneros fue Leo Pap, quien publicó en 1987 un interesante capítulo sobre los periódicos portugueses dentro del libro colectivo editado por Sally M. Miller sobre la prensa étnica en Estados Unidos. El texto de Pap ofrece una visión panorámica sobre la evolución histórica de la prensa luso-americana, con datos y fuentes interesantes que inspiran este trabajo. Otro de los investigadores que abordaron este aspecto de la inmigración lusa fue Rui Correia, autor de Salazar em New Bedford (2021), basado en su tesis centrada en el estudio del rol político del Diario de Noticias de New Bedford en los años treinta. En los últimos años, se han ido publicando nuevas contribuciones específicas sobre la historia de la prensa y el periodismo portugués en Estados Unidos, entre ellos el análisis general sobre los medios lusófonos contemporáneos en Florida y la costa Este (La Pastina, Pavão & Sousa, 2017), el rol de las mujeres en este tipo de prensa (Pena-Rodríguez y Sanz-Hernando, 2023) o la monografía News on the American dream (Pena-Rodríguez, 2020), que aporta una visión divulgativa, esencialmente diacrónica, sobre la prensa luso-americana y su significación histórica. Pero todavía quedan muchos elementos por investigar, entre ellos el objeto de estudio que aborda este artículo sobre los pioneros de este tipo de periodismo alófono.

3. Objetivo de la investigación y metodología

El objetivo principal de este trabajo de carácter interdisciplinar es identificar y categorizar paradigmáticamente a algunos de los pioneros más emblemáticos del periodismo portugués en Estados Unidos, aportando información de su contexto sociocultural, junto a trazos simbólicos y biográficos que ayuden a comprender el contexto y las dinámicas de este singular modelo de producción periodística. Sin una pretensión exhaustiva, mediante un análisis empírico y cualitativo, acompañado de algunos datos cuantitativos, se pretende ofrecer una mirada panorámica sobre el objeto de estudio basada en una muestra formada por un conjunto de 167 publicaciones localizadas en diferentes archivos de Portugal y Norteamérica, cuyo mapa de producción en Estados y ciudades se puede observar en las siguientes tablas:

Tabla 1. Número de periódicos luso-americanos a lo largo de la historia (por estados)

Estados

Número de Periódicos

Massachusetts

68

California

49

New Jersey

16

Hawai

12

Nueva York

11

Rhode Island

7

Pennsylvania

1

Connecticut

1

Florida

1

Virginia

1

TOTAL

167

Fuente: Elaboración propia, con datos de archivo.

Tabla 2. Ciudades de estados unidos donde se fundaron más periódicos en portugués (5 o más)

Ciudades

Número de Periódicos

New Bedford (Mass.)

38

Oakland (Cal.)

16

Newark (N. Jersey)

15

Fall River (Mass.)

12

Nueva York (N.Y.)

11

Honolulu (Haw.)

9

San Francisco (Cal.)

7

Cambridge (Mass.)

7

Boston (Mass.)

5

Fuente: Elaboración propia, con datos de archivo.

El trabajo describe y analiza los orígenes y el desarrollo del fenómeno a través de una selección representativa de destacados editores y periodistas, estableciendo diferentes categorías o arquetipos de tipo profesional y biográfico. Sin abordar la estructura narrativa ni los contenidos periodísticos, lo que se presigue con esta contribución es realizar una simple caracterización centrada en aspectos individuales arquetípicos con el propósito de intentar comprender así algunas rutinas sociolaborales en el contexto del periodismo portugués en Estados Unidos.

La elección de cada uno de los editores está determinada por una serie de rasgos de análisis cualitativo que proyectan sobre cada uno de ellos una relevancia arquetípica, bien por la calidad técnica del medio editado, por el número de publicaciones periódicas fundadas, por la amplia difusión o duración de las mismas, o por las significativas peculiaridades de su itinerario vital o periodístico. Dentro de este marco de estudio, la muestra recoge cinco arquetipos o perfiles simbólicos: el editor-tipógrafo, el editor-empresario, el editor-periodista autodidacta, el editor-político o intelectual y el editor-sacerdote. La hipótesis sobre la que se sustenta esta investigación parte de la idea fundamental de que este tipo de periodismo alófono, debido a su carencia de recursos técnicos y humanos especializados, la escasez de lectores y una producción limitada en un ambiente culturalmente diferente, tuvo que enfrentar no pocas dificultades y necesitar de grandes dosis de voluntarismo por parte de inmigrantes con un ingenio y un perfil poco común.

En cuanto a las fuentes, además de los más recientes estudios científicos, se han utilizado libros de memorias de algunos inmigrantes, así como documentación diplomática y colecciones de periódicos. En este último caso, se han analizado las fuentes hemerográficas encontradas en los diferentes archivos o bibliotecas de Estados Unidos, entre los que destacan los Ferreira Mendes Portuguese-American Archives de la University of Massachusetts Dartmouth, y la Freitas Library, perteneciente a la Portuguese Frateral Society of America (California). Se ha recurrido también a otros archivos que guardan algunas copias de periódicos portugueses, como la Library of Congress, la Boston Public Library o la Widener Library. Y en cuanto a los documentos oficiales, se ha consultado el archivo procedente de la embajada de Portugal en Washington, guardada en el Archivo Histórico Diplomático de Lisboa.

4. Resultados

4.1. Fundar un periódico en la diáspora: motivaciones y características

Los inmigrantes que decidían editar un periódico tenían cuatro grandes alicientes: proporcionaba un cierto poder e influencia, daba visibilidad dentro de la comunidad, otorgaba prestigio y, si se gestionaba razonablemente bien, podía dar beneficios suficientes para ganarse la vida dignamente por medio de la publicación de anuncios. Así se explica que muchos inmigrantes, con escasísimos medios y falta de la preparación adecuada, optaran por publicar un periódico cuya edición era, generalmente, efímera. En sus inicios, la mayoría de estos intrépidos editores-periodistas eran tipógrafos con escaso conocimiento de las rutinas periodísticas y poca habilidad para escribir. Sin embargo, en determinado momento, fuera por un deseo de poner al servicio de la comunidad un medio de comunicación que informara sobre sus propias noticias o sobre Portugal, para mantener vivo el portugués y sus valores socioculturales, para sentirse parte del mismo grupo étnico o para hacer negocio, decenas de inmigrantes tomaron la decisión de convertirse en humildes empresarios periodísticos, en general sin demasiado éxito. Aunque hubo algunos que, con un notable espíritu de aprendizaje y sacrificio, alcanzaron el sueño de forjar una carrera como editores de prensa y/o periodistas, dedicando su vida a prestar un valioso servicio informativo a la comunidad, que no siempre fue reconocido, pues los editores portugueses se vieron con frecuencia obligados a reivindicar un mayor respeto por su labor. El semanario A Colonia Portuguesa de Oakland (California) (3-11-1925: 4) atribuía el menosprecio hacia el periodismo portugués a la falta de cultura periodística entre los inmigrantes, incapaces de comprender el fundamental rol de la prensa como creadora y difusora de conocimiento, que calificaba como la “misión más sublime”, pues ayudaba a “alimentar el espíritu” de los lectores y reforzaba sus vínculos “raciales”.1

La prensa luso-americana fue un instrumento muy últil en el diseño de estrategias de promoción y protección de los intereses de los núcleos de inmigrantes, favoreciendo la cohesión social y el consenso político, las tradiciones y actividades culturales, así como la consolidación de instituciones fraternales o redes asociativas, que promovían, entre otros, proyectos benéficos de carácter educativo o seguros sociales. Al igual que ocurrió con otros grupos de inmigrantes (Johnson, 2000; Rhodes, 2010), a través del discurso periodístico la colonia consiguió crear una opinión pública con voz propia frente al discurso anglosajón dominante. Lo que potenció un sólido sentimiento de pertenencia a la comunidad luso-americana, incrementó la visibilización de su cultura y fomentó una mayor compromiso social de apoyo al inmigrante.2 De este modo, los periódicos contribuyeron a afirmar una posición política, comercial y sociocultural propia dentro de la compleja diversidad étnica de la sociedad norteamericana, particularmente en los Estados de Massachusetts y California, donde los portugueses corrían el riesgo de ser asimilados por el conjunto de minorías que los han ido poblando a lo largo de la historia (Barrow, 2002; Mayone Dias, 2009).

Durante el período más floreciente de la historia de la prensa luso-americana, durante los años veinte, el proceso dinámico de cambios económicos, políticos y sociales en el seno de la diáspora tuvo su reflejo en el periodismo. Fue una época brillante, en el que los periódicos publicaban narrativas sobre las controversias políticas que enfrentaban al movimiento republicano y al monárquico, o al liberalismo con el conservadurismo, con una gran repercusión entre las audiencias de inmigrantes. En este período surgen, además, nuevos idearios políticos asociados a ideologías como el comunismo, el socialismo, el fascismo o el nazismo, que agitan todavía más un debate que se recrudecerá durante los años treinta con la fundación de la dictadura del Estado Novo en Portugal y la dimensión internacional de la trágica Guerra Civil española, entre 1936 y 1939, en la que participaron miles de voluntarios portugueses.

Sin embargo, a partir de los años treinta, la prensa americana en inglés, más profesionalizada, ofrecía una fuerte competencia al periodismo inmigrante, sobre todo entre los miembros de la comunidad luso-americana de segunda y tercera generación, escolarizados en el idioma oficial. António F. Cacella, redactor jefe del Diario de Noticias, resumía en forma de lamento la lucha por la supervivencia de la prensa portuguesa en Estados Unidos en aquellos años: “Dependendo duma colonia relativamente pobre e muito dispersa tem além disso que lutar contra dois poderosos obstáculos, a saber: os jornais do pais, colossos de informação que abranguem todas as actividades do mundo inteiro; e o que é pior, a indiferença duma grande parte dos colonos que lhe negam o apoio devido (Diário de Noticias, 7-04-1936: 4).

Muchas de las empresas periodísticas lusoamericanas tenían un carácter personal o familiar. Eran fruto del empeño de un individuo que lo desarrollaba inicialmente en solitario o con la ayuda de algunos parientes o colaboradores. Por eso, en la mayoría de los casos, los fundadores y propietarios eran al mismo tiempo los editores, directores, redactores, administradores e impresores. Eduardo Carvalho, excónsul de Portugal en Boston en la década de 1920, describe la actividad periodística de los inmigrantes en Estados Unidos de forma muy crítica. Según su visión, la organización de los contenidos no respondían siempre a criterios periodísticos, sino que estaban sujetos, en ocasiones, a la improvisación y a una cierta actitud mercenaria en la búsqueda acuciante de ingresos económicos (Carvalho, 1925: 112). Según el diplomático luso, había cabeceras que creaban ediciones vendiendo algunas hojas del periódico a otros editores-periodistas que se hacían dueños de ese espacio a cambio de repartir los ingresos publicitarios. Esta política comercial carecía de una adecuada coordinación informativa por falta de medios, lo que provocaba, a veces, el desconcierto de los lectores, que podían leer en el mismo periódico artículos de opinión y noticias contradictorias en las diferentes ediciones (Carvalho, 1925: 113-114).

4.2. Editores pioneros del periodismo luso-americano: casos paradigmáticos

La documentación que guardan los archivos sobre la trayectoria biográfica y profesional de los editores de la prensa portuguesa en Estados Unidos es escasa e incompleta. Para poder elaborar una radiografía general sobre los editores pioneros del periodismo luso-americano ha sido necesario componer y clasificar numeros datos fragmentarios y dispersos procedentes de diversas fuentes hemerográficas o documentales halladas, principalmente, en las colecciones de los Ferreira-Mendes Portuguese-American Archives de la University of Massachusetts Dartmouth. A partir de la información recopilada, tal y como se establece en la metodología, y tras aglutinar y darle coherencia a esta compleja tarea, se recoge aquí una muestra representativa de cinco arquetipos o categorías de editores: 1) el editor-tipógrafo, 2) el editor-empresario, 3) el editor-periodista, 4) el editor-político o intelectual y 5) el editor-sacerdote. Los casos que se analizan representan un elenco de editores que se han distinguido por haber desarrollado proyectos periodísticos de un cierto éxito en un contexto y circunstancias particulares, y cuyo trabajo ha significado un avance o singularidad en la historia del periodismo luso en Estados Unidos.

Para establecer una categorización paradigmática sobre los perfiles profesionales o biográficos de los editores portugueses en Estados Unidos, uno de los primeros aspectos que resulta oportuno conocer es su origen geográfico. En el marco general de la muestra de 167 títulos registrados, se ha podido averiguar, fehacientemente, la procedencia de 91 editores. De ellos, 57 son oriundos del archipiélago de las Azores, de donde provenían la mayoría de los inmigrantes: 19 de ellos son naturales de la isla de Pico; 13 de São Miguel; 12 de Terceira; 6 de Flores; de Faial, 3; de São Jorge, uno; y también uno de Santa Maria. Dos de ellos se ha podido constatar que eran simplemente “azorianos”, pero sin lograr detallar ningún origen concreto. La procedencia y la cuantificación de los restantes editores son los siguientes: Portugal continental, 23; Madeira, 7; Brasil, 2; Cabo Verde, 1; e Italia, 1. En el grupo de editores continentales, la procedencia mayoritaria es Lisboa, con 9, aunque se han registrado otros lugares, como Coímbra, Peniche, Ponte de Lima, Chaves, Monção o Beira Baixa.

En su fase inicial, a finales del siglo XIX y principios del XX, cuando surgen y se consolidan en Norteamérica los primeros periódicos en portugués, muchos de los que decidieron apostar por convertirse en editores —como ya se ha mencionado— eran tipógrafos que fundaban una publicación periódica para aumentar sus ingresos y adquirir un cierto prestigio e influencia en la colonia. Para ellos, el idealismo quedaba en segundo plano, pues lo importante era aprovechar sus recursos técnicos tipográficos para producir un medio impreso que atrajese anunciantes con el propósito de incrementar el negocio. Eran medios rudimentarios, semiartesanales, difundidos irregularmente con contenidos informativos redactados por ellos mismos o con ayuda de algunos colaboradores de forma poco profesional (Carvalho, 1931: 119). Dos de las figuras emblemáticas que encajarían en este perfil son António Maria Vicente y Manuel das Neves Xavier.

António Maria Vicente formó parte del grupo de inmigrantes portugueses que se establecieron en Erie (Pennsylvania) en la década de 1870. Allí, junto a su padre, el tipógrafo João Maria Vicente, originario de la isla de Flores (Azores) y que había trabajado previamente para la industria ballenera de Boston, fundaron el semanario O Jornal de Noticias (Miguel Corte-Real Collection, Ferreira-Mendes Portuguese-American Archives). Poco tiempo después, en busca de nuevas oportunidades, António Maria Vicente emigró a California, donde fundó dos nuevos semanarios en San Francisco: O Progresso Californiense (1885-1887), y A União Portugueza (1887-1942). El segundo se convertiría en uno de los periódicos más longevos de la prensa luso-americana, dirigido durante más de medio siglo por Manuel de Freitas Martín Trigueiro, a quien Vicente le vendió la cabecera poco después de su fundación.

En la misma época, otro tipógrafo emprendedor, Manuel Neves Xavier, llegó a editar cinco publicaciones periódicas en el Estado de Massachusetts. Se ha podido saber que Neves Xavier nació el 28 de marzo de 1852 en la villa de Madalena, en Pico, Azores. Se embarcó a los 19 años en un ballenero de bandera norteamericana y desembarcó en Provincetown (Massachusetts) en 1872 (Miguel Corte-Real Collection). Su colaborador principal en las labores de impresión era Miguel Maria Sereque, con quien compartía la propiedad de la Tipografía Sereque & Xavier, con sede en Boston, donde comenzó a imprimir el quincenal A Civilização (1881-1884). Para mejorar la redacción y transmitir un sentido más intelectual a los contenidos publicados, Xavier se asociaría con el popular poeta y escritor de Faial (Azores) Manuel G. Monteiro. Aprovechando la fuerte concentración de inmigrantes portugueses al sur del Estado, y con la ambición y esperanza de aumentar la audiencia y atraer más anunciantes, ambos decidieron trasladar a New Bedford el periódico, al que deciden ponerle un nuevo título, Luzo-Americano (Miguel Corte-Real Collection). Sin embargo, tras varias desavenencias profesionales, Monteiro y Neves Xavier deciden separarse (Neves, 1910: 63). A pesar de la ruptura y su escasa habilidad para redactar contenidos, Neves Xavier seguiría publicando nuevas cabeceras. En 1884, edita el Almanach Luso-Americano, Litterario, Recreativo y, en 1885, adquiere el semanario O Novo Mundo, fundado por José Marques de Lima, un dentista con raíces en la isla de São Miguel (Azores) que utilizaba el periódico para promocionar su clínica. Manuel N. Xavier transformaría O Novo Mundo en O Correio Portuguez, que contó en sus primeros números con la colaboración del sacerdote Cândido Vila Martins, procedente de la isla de Pico. Poco antes de fallecer, con 89 años, víctima de atropello, Xavier todavía editó un último proyecto periodístico, la revista mensual Aurora Luzitana (1900) (Miguel Corte-Real Collection).

En New Bedford, epicentro de la inmigración portuguesa en Massachusetts, trabajaron también otros editores portugueses destacados. Aunque con experiencias e inquietudes vitales diferentes, hay dos figuras significativas que marcaron la historia del periodismo portugués en Nueva Inglaterra: Guilherme Machado Luiz y João Rodrigues Rocha. Machado Luiz, que llegó a Estados Unidos con 14 años, sin alfabetizar, fue el fundador del diario Alvorada (1919-1926) y del periódico que lo sucedió, el citado Diario de Noticias. Por su parte, Rocha, que había desarrollado parte de su larga carrera como periodista en el Diario de Noticias, adquirió la cabecera en 1943. Mientras el primero es el arquetipo de editor-empresario, interesado en fundar un periódico no por su vocación periodística, sino para promocionar otros negocios suyos entre los inmigrantes, Rodrigues Rocha representa al self-made man que persigue el sueño de convertirse en periodista y editor en el nuevo mundo (Rocha Papers, Ferreira-Mendes Archives).

Machado Luiz era, posiblemente, el empresario de mayor éxito entre los inmigrantes de Nueva Inglaterra, donde fundó a inicios del siglo XX una próspera agencia que ofrecía servicios financieros y marítimos. Nació el 4 de junio de 1879 en Angra do Heroismo (Terceira, Azores) y llegó a New Bedford el 24 de febrero de 1893, atraído por la expectativa de trabajar en la industria textil, un sector en auge antes del estallido de la crisis de 1929 (Williams, 2007: 91). Hasta 1909, trabajó como operario en una fábrica de Dartmouth, donde verificaba la calidad del hilo que se producía. Tras esta experiencia laboral, se convierte en agente de viajes marítimos y gestor financiero para la transferencia de capitales entre Portugal y Estados Unidos (Correia, 2021: 67).

En este período, el sector que más invertía en campañas publicitarias era la industria naviera, que había convertido la inmigración en su principal fuente de ingresos. De hecho, existía en Nueva Inglaterra una Asociación de Agentes Portugueses de Vapores, integrada por profesionales que operaban en 14 localidades (Alvorada, 5-08-1926: 5). Machado Luiz ofrecía pasajes en barco de Transportes Marítimos del Estado Portugués y la compañía marítima Fabre Line para la ruta Azores-Lisboa, con salidas en Providence, Boston y New Bedford (Alvorada, 25-02-1922: 3).

Para dar a conocer y rentabilizar su pujante actividad empresarial, y a pesar de sus evidentes limitaciones para desarrollar una empresa periodística, Guilherme M. Luiz promovió la edición del diario Alvorada en enero de 1919, tras la compra del semanario del mismo nombre al reverendo protestante Francisco Gaetano Borges da Silva. Su amplia difusión y su fulgurante éxito comercial durante una etapa propicia por la entrada masiva de nuevos flujos de inmigrantes, lo estimula a profesionalizar el periódico rebautizándolo como el Diario de Noticias a partir de enero de 1927 (Alvorada, 31-12-1926: 1). Este cambio representaba, de facto, la refundación del Alvorada, pues heredó su infraestructura, parte de su equipo periodístico y tipográfico, así como las ediciones en varias ciudades de la Costa Este. Era, por tanto, la reinvención de un proyecto periodístico con el objetivo de fidelizar sus suscriptores, aumentar el número de lectores y ampliar el negocio publicitario en plena expansión comercial de los pequeños negocios que estaban abriendo los luso-americanos. Sin embargo, la crisis económica de los años treinta tras el hundimiento financiero de 1929, el progresivo descenso en la entrada de inmigrantes, junto al aumento de impuestos y del precio del papel, redujeron la rentabilidad del Diario de Noticias y frustraron la ambición de Machado Luiz, que decide vender el periódico al periodista João R. Rocha (Pena Rodríguez, 2020: 287), que adquirió la propiedad del Diario de Noticias con los ahorros que había ido acumulando en sus diferentes trabajos como inmigrante (Portuguese Times, 16-11-1989: 22).

Rocha nació el 25 de enero de 1899 en Ponte de Lima y emigró con tan sólo 13 años a Brasil, desde donde viajó en 1920 a Estados Unidos (Rocha Papers, Ferreira-Mendes Archives). El primer trabajo que desempeñó fue como barrendero en una fábrica en Cambridge (Massachusetts), hasta que logró abrir una pequeña tienda de ropa, que vendió cuando ahorró el dinero suficiente para iniciar su carrera como periodista autodidacta y editor de publicaciones periódicas, su gran sueño (Rocha Papers, Ferreira-Mendes Archives). Para gestionar mejor sus intereses en territorio norteamericano, optó por nacionalizarse en 1926. Su primera cabecera fue el magazine Revista Portugal-América Portuguesa, publicada en Cambridge entre 1926 y 1929. Tras su cierre, es contratado como jefe de distribución del Diario de Noticias, puesto que ocupa hasta junio de 1932. Poco después, compra el semanario de New Bedford O Independente, que dirige entre 1933 y 1940 (Rocha Papers, Ferreira-Mendes Archives). A lo largo de su carrera, Rocha publicó centenares de artículos y realizó entrevistas a personalidades de relevancia histórica, algunas en exclusiva, como al dictador António de Oliveira Salazar el 2 de mayo de 1958 (Diario de Noticias, 2-05-1958: 1 y 6).

Dentro del arquetipo de editor político, intelectual o artista, posiblemente uno de los ejemplos más paradigmáticos fue Mário Bettencourt da Câmara, seudónimo de Lúcio da Silva Gonçalves, exoficial del ejército portugués, oriundo de Peniche (Portugal), donde nació el 3 de febrero de 1864, (Almeida, 1992: 244). De fuertes convicciones republicanas, Bettencourt da Câmara participó en el golpe frustrado contra la monarquía portuguesa en 1889, lo que le obligó a exiliarse primero en Francia, luego en Italia y después en Brasil, antes de llegar a Estados Unidos. Sus dotes musicales le permitieron trabajar como cantante de ópera durante parte de su exilio hasta que la fiebre amarilla, contraída en tierras brasileñas y que perjudicó su tono de voz, le obligaría a abandonar tras culminar su carrera operística como empresario de una compañía en Rio de Janeiro (Almeida, 1992: 245). Después de una estancia como trabajador en el canal de Panamá, decide establecerse en San Francisco en 1892, donde comienza su trayectoria periodística como redactor-jefe y reportero de A União Portuguesa. Rápidamente, se integra en la colonia promoviendo diversas iniciativas de carácter social que le confieren cada vez mayor liderazgo entre los inmigrantes. En 1895, fundó el Portuguese Bicycle Club de San Francisco y, posteriormente, la banda de música de la União Portuguesa do Estado da California, donde sería nombrado secretario general (Dos Santos, 1983) e impulsaría la fundación, en 1898, de un boletín informativo (el Boletim UPEC), cuya existencia se extendió hasta 2010 (UPEC Collection, Freitas Library). Su pasión por el periodismo lo convertirían en el fundador y director del periódico A Chronica (San Francisco, 1895-1896), que fue una voz crítica con gran repercusión e influencia en la opinión pública luso-californiana, cuya defensa de sus intereses asumió frente a la discriminación y el racismo de las elites locales dominantes (Newspapers Collection, Freitas Library).

Una de las polémicas protagonizadas por Bettencourt da Câmara que tuvieron más eco mediático fue la que lo enfrentó a la poderosa prensa local de San Francisco, cuando el San Francisco Daily Report involucró a ciudadanos de origen portugués en varios escándalos relacionados con la prostitución, y el San Francisco Chronicle publicó un reportaje crítico con los métodos empleados por los portugueses en la conquista de sus territorios africanos. Ante estas informaciones que A Chronica consideró inciertas e inapropiadas, y que, además, afectaban negativamente, de forma “injusta”, a la dignidad y al honor de la comunidad lusófona, Bettencourt da Câmara reaccionó con un largo editorial en inglés y portugués (A Chronica, 1-02-1896: 1-7) en el que reprocha la publicación de las noticias que mancillaban la imagen de los portugueses, que demostrarían un gran desconocimiento de la historia de Portugal, así como una especial ingratitud con los luso-californianos. Parcialmente ciego, con 73 años edad y tras dejar escritas varias cartas dirigidas a familiares, amigos y autoridades, el 12 de febrero de 1936, Mário Bettencourt da Câmara acabó su carrera como periodista quitándose dramáticamente la vida al dispararse en la sien con una pistola (Jornal Português, 14-02-1936: 1).

Entre los editores pioneros, es preciso destacar también el rol de varios sacerdotes en la edición de periódicos, tanto de tendencia católica —como O Amigo dos Cathólicos (Irvington, Cal., 1888-1896) o Novidades (Fall River, Mass., 1907-1948)— como de otras confesiones religiosas, generalmente protestantes —como Aurora Evangêlica (Boston, Mass., 1924-1959) o O Heraldo (Oakland, Cal., 1936-1959)— que hacían propaganda para tratar de captar nuevos feligreses para sus congregaciones (Vieira, 1963: 91-114). Uno de los clérigos que se hizo popular entre los inmigrantes fue el copropietario y redactor-jefe del mencionado O Amigo dos Cathólicos, así como fundador y director de A Liberdade (Sacramento, Cal., 1900-1937), Guilherme Silveira da Gloria, que abandonaría los hábitos religiosos para dedicarse íntegramente al periodismo y la poesía, sus verdaderas pasiones (Almeida, 1992: 255). Silveira da Gloria nació el 6 de junio de 1863 en Candelária (Pico, Azores), siendo el más joven de una familia de 17 hermanos. Estudió en el seminario de Angra de Heroismo, donde colaboró con O Picoense (Pico) y O Católico (Terceira) antes de emigrar a California para trabajar con el padre Manuel Francisco Fernandes, cofundador de O Amigo dos Cathólicos, en la Misión San José. Desde su llegada a tierras californianas, publicó artículos y poesías en diferentes periódicos, entre ellos O Progresso Californiense y A União Portuguesa, lo que lo convirtiría en un poeta popular entre los inmigrantes (Almeida, 1992: 255-256). Publicó centenares de poemas en la prensa luso-americana que luego editó en dos volúmenes titulados Poesias de Guilherme S. Gloria (1935) y Harpejos (1940), cuyos versos rebosan un apasionado lirismo patriótico (União Portugueza, 11-12-1939: 1).

Otro de los editores católicos que ejerció una gran influencia entre los inmigrantes fue el sacerdote José Cacella, quien llegó a Estados Unidos procedente de Brasil, donde estuvo desarrollando labores como misionero en varias tribus de la selva amazónica. Según su propio testimonio, abandonó Portugal huyendo de la revolución republicana de 1910 para encontrar una nueva vida en América, viviendo durante seis años con los pueblos indígenas del Amazonas, en medio de la jungla. (Portugal Today, febrero 1960: 27). Experiencias como misionero que relataría en su libro Jungle Call (Nueva York, 1956). José Cacella nació el 21 de septiembre de 1882 en Fátima (Portugal) y estudió en el seminario de Santarém, donde se ordenó en 1909. En Brasil, fue el diocesano asistente del obispo de Manaos, Frederico Costa. Debido a los problemas de salud derivados de su vida en la selva, tuvo que pasar una temporada con sus hermanos, establecidos en New Bedford (Mass.). Una vez allí, colaboró con el St. John’s College y, después, el arzobispo de Nueva York le ofreció convertirse en el sacerdote de la colonia portuguesa en la ciudad, en la que fundó el St. Anthony’s Welfare Center. Tras crear y dirigir los semanarios O Portugal (Newark, New Jersey, 1929-1934) y A Luta (Nueva York, 1936-1970), Cacella pasó a ser conocido en los círculos católicos como “the apostle of the printing press” (Portugal Today, enero 1960: 16). Su actividad periodística en favor de la colonia luso-americana sería reconocida por el gobierno portugués, que le concedió, en 1960, la condecoración de la Ordem de Benemerência (Portugal Today, febrero 1960: 27). Una distinción simbólica que merecerían también decenas de editores y periodistas inmigrantes que, en condiciones muy precarias, han hecho historia del periodismo portugués en Estados Unidos y, en cierto modo, han logrado alcanzar el sueño americano.

5. Discusión y conclusiones

El periodismo portugués en Estados Unidos es un fenómeno que surgió y se consolidó en diferentes zonas de Norteamérica como consecuencia de los flujos migratorios masivos, procedentes mayoritariamente del archipiélago de las Islas Azores, a lo largo del último siglo y medio de historia. Al igual que ocurrió con grupos de inmigrantes de otras procedencias, estimulados por la necesidad de estar informados en su propia lengua y así desarrollar un sentido de pertenencia a su propia comunidad lusófona como una forma de integrarse y sentirse amparado en el nuevo mundo, los inmigrantes portugueses fundaron periódicos en diversos núcleos urbanos con población lusa, como New Bedford, Nueva York o San Francisco. A pesar de su escasez de recursos, pero impulsados por una motivación profesional ligada al emergente negocio periodístico entre los inmigrantes, algunos de ellos consiguieron forjar una carrera como editores o periodistas que les llevó a alcanzar, simbólicamente, el sueño americano publicando periódicos que, en algunos casos, se convirtieron en medios rentables con liderazgo comunitario y cuya existencia se prolongó durante decenas de años.

La mayoría de los inmigrantes que editaron periódicos carecían de una formación académica reglada, sobrevivían gracias a los anuncios de pequeños negocios portugueses, y, en ocasiones, ejercían al mismo tiempo la función de editores, directores, redactores, administradores e impresores. En sus inicios, a finales del siglo XIX y principios del XX, algunos de estos emprendedores periodísticos eran tipógrafos que publicaban modestos periódicos para incrementar sus ingresos, pero otros desarrollaron proyectos más ambiciosos que los convirtieron en editores profesionales del periodismo portugués y alcanzaron una gran popularidad entre los núcleos de inmigrantes lusos de Nueva Inglaterra o California.

En su conjunto, se pueden categorizar cinco perfiles o arquetipos principales: el editor-tipógrafo, el editor-empresario, el editor-periodista autodidacta, el editor-político o intelectual y el editor-sacerdote. Cada uno de ellos, a su modo, con rutinas periodísticas a veces rudimentarias y numerosos impedimentos técnicos o financieros, pero estimulados por el deseo de escribir noticias, de hacer negocio o por desarrollar campañas comerciales, de propaganda política o religiosa, hicieron del periodismo su profesión en la diáspora. Gracias a su iniciativa, la comunidad luso-americana consiguió crear una opinión pública con voz propia frente al discurso anglosajón dominante, así como una narrativa que los vinculaba emocionalmente con sus orígenes a través de la lectura de las noticias sobre la realidad portuguesa.

La mayoría de estos periódicos tuvieron un carácter efímero. Los recursos eran mínimos, las audiencias reducidas, la publicidad escasa y los subsídios del gobierno portugués o americano excepcionales. Sin embargo, aunque carecían de fomación profesional especializada, muchos inmigrantes asumieron el reto de aprender el oficio de forma autodidacta, convirtiendo sus pequeñas empresas en auténticas escuelas de periodismo, como el caso paradigmático de Joao Rodrigues Rocha y el Diario de Noticias. Además, entre los lectores, aquellos que tenían algún tipo de preparación académica o sabían redactar información y querían proyectar su liderazgo en la comunidad, solían convertirse en colaboradores de alguna de estas cabeceras.

En ocasiones, lo que los emigrados buscaban en este tipo de publicaciones era, simplemente, la emoción espiritual que nutría su unión afectiva con la colonia a través de su lengua vernácula. Aunque muchos fueron fiugaces, la difusión y la duración de algunos de estos periódicos indica que debieron contribuir de modo significativo a promocionar y conservar sus tradiciones y marcas culturales. Además, de la lectura general de sus contenidos, se puede deducir que este tipo de periodismo enseñó a los inmigrantes a relacionarse entre ellos y con la sociedad local, afirmando su posición dentro de la compleja diversidad del tejido multicultural de la sociedad norteamericana. La creación de una esfera pública de información asociada al desarrollo de un ecosistema mediático entre los inmigrantes, permitió, la aparición y consolidación de líneas de cooperación entre entidades e individuos de los núcleos de población de la comunidad luso-americana, que sirvió para forjar un movimiento social cohesionado que propició la eclosión de redes, estructuras y proyectos de carácter estratégico dentro del tejido social multicultural norteamericano.

En definitiva, cada periódico publicado por los inmigrantes portugueses no sólo representó un proyecto empresarial con implicaciones informativas, sociales, políticas y comerciales, sino que su relevancia simbólica lo convertía en un referente público fundamental dentro de la diáspora, pues contribuía a afirmar sus propios valores culturales y a estimular la defensa de los intereses comunes en el afán por progresar económica y socialmente sin perder contacto con sus orígenes.

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2Ibid. Informe “Relações com a colónia portuguesa” del cónsul general, 20 de agosto1935.