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MISCELÁNEA

El Otro en la crónica y la fotografía de Ryszard Kapuściński como corresponsal en África (1959 al 2000)1

Juan Pablo Duque

Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM)  

https://dx.doi.org/10.5209/hics.102664

Recibido: 7 de octubre 2024 Aceptado: 6 de febrero 2025

ES Resumen. Este artículo explora cómo se construye la figura del Otro en la obra del reportero polaco Ryszard Kapuściński sobre África entre 1958 y 2000. Se realiza un estudio de caso con dos dimensiones de análisis: visual y escrita. La dimensión escrita incluye las crónicas Ébano y Estrellas Negras, así como el conjunto fotográfico titulado África en la Mirada. Las conclusiones revelan que el trabajo de Kapuściński está orientado hacia el Otro, tanto en la dimensión metodológica como ético-política. En su obra sobre África central y sur en la segunda mitad del siglo XX, el Otro se ve influenciado por tres categorías históricas: colonialismo, anticolonialismo y los procesos de descolonización y poscolonización.

ENG The Other in the Chronicles and Photography of Ryszard Kapuściński as a Correspondent in Africa (1959 to 2000)

Abstract. This article aims to explain how the concept of the Other is constructed in the work of Polish reporter Ryszard Kapuściński in Africa from 1958 to 2000. To achieve this, a case study is conducted with two analytical dimensions: a visual analysis and a written analysis. The written material analyzed includes the chronicles Ébano y Estrellas Negras while the visual analysis focuses on a set of photographs titled—not by the Polish author— África en la mirada. The conclusions begin by asserting that Ryszard Kapuściński’s work is oriented toward the Other, both in methodological and ethical-political dimensions. The concept of the Other, in Kapuściński’s work in Central and Southern Africa during the latter half of the 20th century, is shaped by three historical categories: colonialism, anti-colonialism, and the processes of decolonization and postcolonialism.

Sumario: 1. Introducción. 1.1. El otro como eje de la obra de Ryszard Kapuœciñski. 2. Metodología. 2.1. Análisis De contenido temático a ébano y estrellas negras. 2.2. Régimen de visibilidad y reparto de sensibilidad. 3. Discusión y conclusiones. 4. Referencias bibliográficas.

Cómo citar: Duque, J. P. (2025). El Otro en la crónica y la fotografía de Ryszard Kapuœciñski como corresponsal en África (1959 al 2000). Historia y Comunicación Social 30(1), 297-313.

1. Introducción

Ryszard Kapuściński (RK) fue uno de los periodistas más influyentes del siglo pasado. Llegó a África, específicamente a Ghana, en 1958 como parte de la Agencia Polaca de Noticias (APN) para cubrir el proceso de independencia liderado por Kwame Nkrumah. Esta experiencia despertó una profunda obsesión por el continente que lo acompañó durante la segunda mitad del siglo XX y parte del siglo XXI (Buffa, 2024; Duque-Parra, 2024).

Ghana fue uno de los primeros países independientes en África, marcando el inicio de la descolonización en el continente. Este periodo estuvo influido por eventos históricos como el fin de la Segunda Guerra Mundial y el comienzo de la Guerra Fría, lo que impactó el trabajo y la recepción de R.K. en el continente, desde mediados del siglo XX hasta el cambio de milenio (Gott, 1967).

Como observador vinculante, el autor polaco exploró las coyunturas, crisis y momentos decisivos en África durante las décadas finales del siglo XX, que dieron lugar a un nuevo orden político. A lo largo de su carrera, Ryszard Kapuściński fue testigo de veintisiete revoluciones, doce guerras y viajó por los cinco continentes. Tras su muerte en 2007, numerosos estudios analizaron su obra (Tusa-Jumbo, 2016; Redondo, 2018; Wiktorowska, 2014, 2018). Estos estudios ahora se enfocan en la relación entre periodismo y literatura en su trabajo, así como en la recepción de su obra en contextos específicos (Terrones-Lizana, 2021; Platt, 2014; Spitaletta, 2009). Esta investigación busca aportar nuevas perspectivas analíticas y empíricas sobre la obra de R.K. De igual manera, este trabajo permite comprender la evolución social e histórica de las distintas áfricas bajo la mirilla del escritor polaco.

Releer a R.K es enfrentarse a su vigencia y a su capacidad de sortear el tiempo. La mirada de R.K es de larga duración, tanto en el pasado como en el futuro, su trabajo esboza problemáticas contemporáneas que se anudan a estructuraciones histórico-políticas. Ryszard Kapuściński fue testigo del colapso del orden colonial en África central y sur, que comenzó formalmente con la Conferencia de Berlín (1884-1885), cuando las potencias europeas dividieron los territorios para proteger sus rutas comerciales. A nivel historiográfico, R.K. cubrió las crisis políticas en territorios en busca de independencia, los conflictos post-independencia, y la corrupción en viejos y nuevos regímenes. Su trabajo ofrece una perspectiva no solo periodística y literaria, sino también antropológica e historiográfica. Por ejemplo, cada potencia europea estableció sistemas coloniales particulares en África que se ajustaban a sus intereses en los territorios y a sus propias historias como Estado-nación (Aremu y Ayaji, 2014). El modelo directo, aplicado en las colonias francófonas, implicaba un control económico, cultural y político directo con presencia activa de colonizadores, especialmente en África Occidental y Ecuatorial. El gobierno francés asumió el control directo sobre los problemas de justicia y la hacienda local, con una idea rectora de una patria-extra-territorial (Betts, 2007). En contraste, el modelo indirecto, usado en las regiones anglófonas, delegaba el control a autoridades locales supervisadas por burócratas europeos. Hobsbawm (1999) describe el modelo británico como “imperialismo de libre comercio”, mientras que Aremu y Ayaji (2014) lo denomina “colonialismo de extracción”. Este modelo fue impulsado por la escasa migración europea a África tras la Conferencia de Berlín, lo que resultó en sueldos altos y corrupción que persistió y contribuyó a conflictos posteriores a las independencias (Betts, 2007).

El tipo de administración colonial influyó en el tipo de independencia, cuyos momentos más álgidos estuvieron en las décadas que comprendieron los años cincuenta y hasta el final de los años sesenta (Wallerstein, 2005). Países como Gabón (19602), Congo (1960), Ghana (1957) Zambia (1964), Nigeria (1960), Uganda (1962), Camerún (1960), Chad (1960), Kenia (1963) Mali (1960), Sudán (1956), entre otros más, proclamaron la independencia —Uhuru3— en este periodo.

La administración colonial indirecta, empleada por el Reino Unido, dio lugar a más independencias concertadas, mientras que la administración colonial directa, usada por Portugal y Francia, resultó en independencias derivadas de conflictos armados o guerras civiles. RK encontró este panorama en 1958, con un continente viviendo, como dice Mbembe (2021), “una larga noche colonial”. Su trabajo periodístico está marcado por la disciplina histórica al intentar comprender cómo las coyunturas de cada región respondían a las estructuras coloniales de larga duración.

R.K. es un arquetipo del cronista contemporáneo. Aunque este trabajo no se enfoca en definir la crónica ni en analizar sus potencialidades epistemológicas o la combinación de literatura, poesía y narrativa con rigor comunicativo en la obra de R.K., es necesario ofrecer una definición de crónica para avanzar en el tema. En este sentido, “la crónica ilumina lo cotidiano, más allá de datos o información noticiosa, profundizando en hechos y personajes que suelen pasar desapercibidos” (Cano et al., 2022: 16). Este carácter dialógico de la crónica, que busca al Otro como fuente y se centra en el detalle y el paso del tiempo, define el legado de R.K. al periodismo del siglo XXI. Además, es importante aclarar que el periodismo realizado por el autor polaco es de corte narrativo, valiéndose de las herramientas de la literatura para la construcción de historias basadas en hechos. Ryszard Kapuściński dejó de ser corresponsal en 1981 y regresó a África en 1998 para escribir Ébano (título original en polaco: Heban). En inglés, el libro se tituló The Shadow of the Sun. Estas crónicas difieren de las primeras, contenidas en Estrellas Negras, ya que se enfocan en la vida cotidiana, la cultura y el momento poscolonial, dejando de lado los eventos noticiosos o coyunturales. Así, Kapuściński ofrece dos perspectivas sobre África: una como reportero durante la independencia en el Congo, Angola y Ghana, y otra más antropológica, basada en observaciones etnográficas. R.K. reconoce la influencia de su compatriota Bronisław Malinowski en su enfoque etnográfico en este segundo viaje.

La dinámica política de África experimentó un trauma en 1884, alcanzando su punto álgido de colonialismo en 1910 y de anticolonialismo en la década de 1960. R.K. narra un periodo de descolonización sin precedentes, caracterizado por la rapidez de los eventos y la magnitud de los conflictos, con el sur y centro de África siendo de interés geopolítico durante todo el siglo pasado. Ryszard Kapuściński fue testigo del surgimiento de nuevas naciones y de sus procesos de independencia, ya fueran concertados o violentos. El periodista polaco—paradigma del reportero de guerra y del cronista, llamado “el reportero del siglo”—asumió (así lo dijo en múltiples entrevistas) que la emergencia del Tercer Mundo africano requería una versión concreta y situada de los acontecimientos, tanto en sus crónicas periodísticas como en su casi inédita obra fotográfica. Este trabajo, realizado en cuatro años, tiene como objetivo explicar cómo se construye la figura del Otro en la obra visual y escrita de Ryszard Kapuściński en África, entre 1958 y 2000, a partir del análisis de las crónicas Ébano (2006) y Estrellas Negras (2016), y del compendio fotográfico África en la Mirada (2007).

1.1. El otro como eje de la obra de Ryszard Kapuściński

“Soy un otro para el Otro”, dice Ryszard Kapuściński en su texto Encuentro con el Otro publicado en 2007 y reeditado en 2012. El texto tiene cuatro partes —en realidad son cuatro conferencias—: El encuentro con el Otro como reto del siglo XXI, Conferencias vienesas, el Otro en la aldea global y Mi Otro. La primera conferencia fue realizada en el 2005, en el marco de la entrega de un doctorado honoris causa; las Conferencias Vienesas son fragmentos de diferentes clases dictadas por R.K en el Institut für die Wissenschaften vom Menschen en Viena; el Otro en la Aldea global fue una conferencia para inaugurar el curso académico en el año 2003 y 2004 y, por último, Mi Otro, fue una conferencia dictada en el Simposio Internacional de Escritores en Graz. El libro revela qué entiende y de qué manera emerge la figura del Otro en la obra del periodista e historiador polaco. En el texto irrumpen cuatro tipos o dimensiones del Otro. Dichas dimensiones son fundamentales para justificar la propuesta metodológica de este trabajo.

1. Primero el Otro como fuente-testimonial (Platt, 2014). En este uso la figura del Otro es la de un articulador discursivo que recoge las voces de los sujetos que viven la historia; en el caso africano los pueblos, grupos y ciudadanos que están experimentando los acontecimientos de la ruptura colonial. R.K reconoce tres tipos de fuentes periodísticas en su trabajo: 1) el Otro y su testimonio; 2) los libros, los documentos, y 3) el mundo que rodea. Siendo el encuentro con las personas, la escucha y compartir vivencias una de las principales fuentes de conocimiento periodístico. Ahora, ¿qué es hacer testimonio? Agamben (2000), en su texto sobre Auschwitz, realiza una distinción etimológica de la palabra “testigo”. La primera acepción es “terstis”, que se refiere a un tercero excluido y neutral que puede proporcionar una “prueba” objetiva en un litigio entre dos contendientes, teniendo una carga principalmente jurídica. La segunda acepción es “supertes”, que hace referencia a una persona que vive acontecimientos y experiencias, y decide dar forma a todo ello en un testimonio, su carga principal es experiencial. En este sentido, en el Otro como fuente-testimonial R.K se posiciona como testigo de los testigos y su experiencia.

2. Segundo, el Otro como diferencia. R.K. identifica tres grandes diferenciadores en su trabajo como periodista en África: la religión, el color de piel y la nacionalidad. Convivió con musulmanes, cristianos, católicos y otros sistemas religiosos (Masferrer, 2012) que cohabitaban en zonas de conflicto político (Wiktorowska, 2014). El color de piel también es un factor crucial. En Encuentro con el Otro, Kapuściński (2007) afirma: “Lo primero que llama la atención es la sensibilidad que muestra mi Otro hacia el color, y más concretamente, el de la piel” (p. 90). En Ébano, en la crónica titulada Yo, el blanco, comenta:

“A una ciudad así llegué por varios años como corresponsal de la Agencia de Prensa Polaca. Al circular por sus calles pronto me di cuenta de que estaba atrapado en las redes del apartheid. Sobre todo, revivió en mí el problema del color de la piel. Era blanco. En Polonia, en Europa, jamás me había parado a pensar en ello. Allí, en África, el color se convertía en un indicador muy importante, y para gentes sencillas, único. Blanco. El blanco, o sea colonialista, saqueador e invasor. He conquistado África, he conquistado Tanganica, pasé a cuchillo la tribu del que ahora está delante de mí, me cargué a todos sus antepasados”. (Kapuscinski, 2006: 47).

La piel es un elemento clave para marcar diferencias y oportunidades en los entornos coloniales, utilizada para clasificar, evaluar y posicionar al Otro. A partir de ella, se hacen atribuciones que, en el auge del colonialismo africano a inicios del siglo pasado, dieron lugar a relaciones violentas que Franzd Fanon llamaría “trauma colonial”. En cuanto a la nacionalidad, R.K. observa que el nacionalismo en África es paradójico, ya que se construyeron identidades nacionales sin una nación consolidada, pero aun así el Otro es juzgado por su lugar de origen. Religión, piel y nación conforman la triada de la diferencia para R.K.

3. Tercero, el Otro como imperativo moral. Ryszard Kapuściński no se consideraba un periodista neutral ni un adepto del positivismo; era consciente de que su subjetividad tensiona. A lo largo del tiempo, dos categorías ideológicas en su obra evolucionaron, lo que lo conectó de manera singular con el Otro: el comunismo y el cristianismo (Calvo, 2011). R.K. fue miembro de las juventudes comunistas polacas (Związek Młodzieży Polskiej) y del Partido Obrero Unificado de Polonia (POUP), aunque con el tiempo se volvió más crítico del Partido, especialmente al cubrir la caída de la Unión Soviética, lo que le provocó un desencanto con las ideas que lo habían deslumbrado en su juventud (Calvo, 2013). Además, R.K. se identificaba como cristiano y sus principales preocupaciones eran los pobres, los desfavorecidos y los necesitados. En Lapidarium, afirmó que el tema central de su vida eran los pobres, y su simpatía por los países del Tercer Mundo, los conflictos guerrilleros y las revoluciones impulsadas por la teología de la liberación se vinculaban con su creencia en Dios y su deseo por un sistema político justo. Para R.K., el Otro representaba un imperativo moral que lo llevó a abogar por la igualdad.

4. Cuarto, el Otro como encuentro-acontecimiento. Ryszard Kapuściński explica que en la historia de la humanidad hay tres actitudes ante un encuentro con el Otro: 1) la guerra, 2) la separación y 3) el diálogo. El Otro es producto de un encuentro que tiene el objetivo de fijar relaciones: amo-esclavo, colonizador-colonizado, yo-Otro, blanco-negro, etc. Sin embargo, ese encuentro para R.K es dialógico y por eso la identidad se construye cuando emerge un Otro. El encuentro con el Otro dota de sentido un conjunto de prácticas del historiador y periodista polaco, tan es así que uno de los autores más citados en Encuentro con el Otro es Levínas, quien llama al encuentro con el Otro como “acontecimiento fundamental” (Kapuściński, 2007:18).

En suma, el Otro en la obra de Ryszard Kapuściński es una categoría, una fuente, un método, un imperativo y más; de ahí parte la necesidad de estudiar su construcción dentro de su obra periodística en las crónicas y sus fotografías. No es un dato menor que R.K escribía para un lector europeo (fuera polaco o no) que desconocía más de lo que conocía de lo acontecido en el ancho mundo africano, por ello su trabajo se toma como un referente general de lo acaecido en África en la mitad del siglo XX.

2. Metodología

Para esta investigación se realizó un estudio de caso mixto tomando como observables dos libros de crónicas de R.K: Ébano (29 crónicas) y Estrellas Negras (17 crónicas), así como un compendió de fotografías llamado África en la mirada (75 fotografías). Para el estudio de caso se utilizaron diferentes técnicas de análisis correspondiendo estas con cada tipo de observable. En las crónicas se aplicó un Análisis de Contenido Temático (ACT) (Herrera, 2018) (Vázquez, 2009) cuyas etapas fueron la familiarización, tematización, fragmentación y categorización. Para las 73 fotografías se realizó una propuesta propia de análisis inspirada en el trabajo del filósofo Jacques Rancière y la división entre régimen de visibilidad y reparto de sensibilidad. Para el régimen de visibilidad se realizó un cuestionario cualitativo a 96 profesionales de la psicología, sociología, antropología y ciencias de la comunicación:

Gráfica 1. Distribución de profesionales que respondieron el cuestionario cualitativo

Fuente: elaboración propia

y las fotografías pasaron por una Inteligencia Artificial (IA) programada para identificar emociones en rostros llamada Bonseyes4. En el reparto de sensibilidad se tomó en cuenta el ángulo de la fotografía, el plano, el fondo (Flusser, 1990) y la clasificación de las miradas que las personas fotografiadas lanzaban a R.K. Al finalizar el análisis, tanto la información de las crónicas como de las fotografías fueron categorizadas de tres maneras: 1) mirada colonial, 2) mirada anticolonial y 3) mirada poscolonial.

2.1. Análisis de contenido temático a ébano y estrellas negras

Las crónicas de “Ébano” y “Estrellas Negras” se sometieron a un ACT. Esta técnica del método lingüístico consta de varias etapas: familiarización, tematización, fragmentación y categorización. El ACT descompone un texto en unidades de análisis y es uno de los modelos previos a los diferentes análisis del discurso. Este enfoque trabaja con el texto y sus declaraciones manifiestas, y tiene como resultado un nuevo orden analítico.

El primer paso, la familiarización (Vázquez, 2009), implica realizar lecturas sucesivas para obtener un mapa inicial de los textos. En este caso, se aplicó a las 46 crónicas varías lecturas de familiarización, lo que permitió adquirir una visión general de la obra. Durante esta lectura no se realizan operaciones en los textos, simplemente se registran las palabras clave y se describe la extensión de los textos a analizar. A continuación, se presenta un ejemplo de familiarización con algunas crónicas tanto de “Ébano” como de “Estrellas Negras”:

Tabla 1. Familiarización de las crónicas Ébano y Estrellas negras

Ébano

Estrellas Negras

Crónicas

Páginas

Total de páginas

Crónicas

Páginas

Total de páginas

“El comienzo, el impacto, Ghana 1958”.

9-19

10

“Hotel Metropole”.

13-23

10

“Camino de Kumasi”.

20-30

10

“El “bon ton” en un clima tórrido”.

23-47

24

“La estructura del clan”.

31-41

10

“Boicot en el altar”

47-55

8

“Yo, el blanco”.

42-51

9

“Sin techo en Harlem”

55-70

15

“El corazón de una cobra”.

52-61

9

“Un día en la vida de un ministro”

70-78

8

“En el interior de una montaña de hielo”.

62-71

9

“La guardia tal como es”

78-83

5

“El Doctor Doyle”.

72-81

9

“Susurros al medio día”

83-89

6

Fuente: Elaboración propia

La familiarización permite concluir que R.K escribe, por lo general, crónicas cortas (máximo 10 hojas) y que involucran diferentes tipos de crisis, coyunturas y eventos. La razón es que su trabajo tiene, por lo menos, dos formatos. El primero era publicado por la Agencia Polaca de noticias de manera periódica y, por tal motivo, se encuentran crónicas de temáticas muy puntuales (Serraller-Calvo, 2011). El segundo tipo de trabajos son de corte más personal, testimonial, notas anárquicas con los cuales Kapuściński construía sus trabajos. Ambos tipos de texto se conjuntan en los libros “Ébano” y “Estrellas Negras”. Quienes conocieron al autor polaco lograron entender que su metodología de trabajo, aunque rigurosa, obedecía también a una intimidad, aun clima interior que se expresa en el alcance mismo de su obra (Orzeszek, 2008).

El segundo paso del ACT fue la tematización. Por tematización se entiende la segmentación del corpus discursivo en temáticas principales y secundarias para encontrar un orden de sentido en el texto. “El análisis de contenido permite indagar el sentido de conjunto y, simultáneamente, la comprensión de particularidades de toda la información recogida” (Vázquez, 2009: 2). La tematización permitió abordar el discurso como un conjunto de capas temáticas que entran en relación unas con otras y se subordinan argumentativamente en temas más generales y desarrollos más particulares. La noticia es también un discurso (Van Dijk, 2012).

El tema principal de ambos libros de crónicas es el colonialismo, entendido tanto como las condiciones históricas del periodo colonial africano como las crisis políticas, económicas y culturales derivadas de su colapso, especialmente en la década de 1960. Aunque se abordan otros fenómenos, estos están relacionados con el colonialismo, ya sea de manera directa o indirecta. Un ejemplo es la crónica “Yo, el blanco”, una reflexión sobre el colonialismo desde una perspectiva teórica, histórica y experiencial, donde R.K. explora qué significa su color de piel al adentrarse en la vida cotidiana del África central y sur. Asimismo, en “El comienzo, el impacto, Ghana”, R.K. analiza los efectos del colonialismo en Ghana y la respuesta del movimiento panafricanista. A continuación, presento un resumen temático de Ébano:

Tabla 2. Tematización de crónicas “Ébano”

Tematización de crónicas “Ébano”

Tema principal: Colonialismo

Temas secundarios

Desigualdad

Los partidos políticos, las clases dirigentes africanas, los golpes de Estado

Corrupción

La economía

Violencia

La cultura africana

Los clanes

El genocidio de Ruanda

Viajes

Cosmogonías

Fuente: Elaboración propia

La tematización permitió organizar las crónicas respecto a su cercanía o lejanía con los objetivos de investigación. En “Ébano” las crónicas principales, temáticamente hablando, fueron: “Yo, el blanco”, “La estructura del clan” y “El Doctor Doyle”. No es que las otras crónicas no abonen a la reflexión sobre el Otro, pero las mencionadas tienen un tratamiento de la temática del encuentro con el Otro de manera directa.

En “Estrellas negras” se mantiene la misma dinámica en la tematización. El tema central es el colonialismo, destacándose las crónicas del apartado titulado “El Colono”. Las crónicas “Hotel Metropole” y “El ‘bon ton’ en un clima tórrido” están enfocadas en los procesos locales de independencia y guerra civil en Congo y Ghana:

Tabla 3. Tematización de crónicas “Éstrellas Negras”

Tematización de crónicas “Estrellas Negras”

Tema principal: El colonialismo

Temas secundarios

Violencia

Los partidos políticos, las clases dirigentes africanas, los golpes de Estado

El comunismo

Patrice Lumumba

Los ejércitos

Francis Nwia Nkrumah

Fuente: Elaboración propia

Después de la familiarización y tematización, se llevó a cabo una fragmentación. Este proceso sintetiza el texto en elementos de análisis concretos. Por ello, se inició con la identificación de los apartados que abordan la triada de la otredad propuesta por R.K.: piel, nación y religión. La fragmentación resultó en 93 elementos de análisis. A continuación, se presentan cuatro fragmentos relacionados con la piel:

Tabla 4. Ejemplo de fragmentación de crónicas

Libro

Página

Nombre de la crónica

Fragmento

Estrellas negras

26

El Bon Tón en un clima Tórrido

“Los colonos viven en barrios cerrados. El negro puede entrar allí, pero solo de día. Cuando el blanco quiere algo de un negro lo manda a llamar. Al comparecer, el negro tiene que comparecer tras la verja, en la calle. El colono está sentado un sillón del posrche. Se ponen a hablar. Las palabras recorren una distancia de entre veinte y treinta metros. Dicha distancia es necesaria por razones de higiene: los alientos negro y blanco no deben mezclarse. Desde que se pone el sol, los nativos tienen prohibida la entrada: las brisas nocturnas limpian el aire contaminado por las visitas diurnas de los negros”.

Ébano

120

Mi Callejón 1967

"Pero a un blanco no le resulta fácil vivir en un barrio africano. Los primeros en indignarse son los europeos. El que alberga unas intenciones como las mías tiene que ser un loco, no estar en su sano juicio. Así que intentan disuadirle, le advierten: te expones a una muerte segura en que solo puede variar la manera de morir: o te matarán o te morirás".

Estrellas negras

28

El Bon Tón en un clima Tórrido

“El colono no conoce el sabor de la mandioca ni del aceite de palma. Los plátanos los come solo en Europa. ¿Por qué no en África? Por principios. Uno de ellos consiste en no llevarse a la boca nada de lo que come el negro”.

Ébano

29

Camino de Kumasi

“¡Ghana es independiente! —dice, conmovido y encantado—. Mañana, ¡toda África será independiente! —asegura—. ¡Somos libres! Y me da la mano con un gesto que quiere decir: ahora el negro puede dar la mano a un blanco sin complejo alguno. —¿Has visto a Nkrumah? —me pregunta, curioso—. ¿Sí? ¡Pues eres un hombre feliz! ¿Sabes qué vamos a hacer con los enemigos de África?

Fuente: Elaboración propia

Gráfico 2. Porcentaje de la categorización de los fragmentos referidos al Otro en “Ébano” y “Estrellas Negras”

Fuente: Elaboración propia

Los 93 fragmentos de texto se organizaron conforme al nombre del libro, crónica, página y estructura textual, es decir, qué tipo de relación colonial manifiesta (Van Dijk, 2012).

Finalmente, se procedió a la categorización de los 93 fragmentos, resultando en tres categorías: mirada colonial, mirada anticolonial y mirada poscolonial. La categorización implica establecer dimensiones que dividen el texto en partes y permiten construir un nuevo orden discursivo (Vázquez, 2009).

La categoría “mirada colonial” se definió por elementos discursivos que describen el orden de dominación (en conductas, emociones, pensamientos, lenguaje) de los europeos sobre los africanos, reflejado también en la jerarquía blanco/negro. La “mirada anticolonial” abarca aquellos elementos que retratan la ruptura de dicho orden y dominación, tanto en los aspectos mencionados como en la lucha contra la opresión racial. Por último, la “mirada decolonial/poscolonial” incluye elementos que describen un proyecto social libre de dominadores y dominados, colonizadores y colonizados. Se categorizaron 48 fragmentos en la primera categoría, 31 en la segunda y 14 en la última.

El desarrollo temático de la categorización se explicará más adelante en el apartado de discusión, cuyo orden será el nombre de las categorías: mirada colonia, mirada anticolonial y mirada decolonial/poscolonial.

2.2. Régimen de visibilidad y reparto de sensibilidad

Trabajar con fotografías plantea tres interrogantes fundamentales ¿Qué se representa? ¿Cómo se produce? ¿Cómo se percibe? Cada uno de estos aspectos constituye un eje de relaciones analíticas abordadas en este trabajo. Kapuściński no se consideraba un fotógrafo profesional y, de hecho, veía la fotografía como una práctica contraria al reportaje, no como un complemento. Para él, el reportero gráfico y el reportero eran roles distintos. No obstante, la fotografía fue una práctica recurrente en su vida, y llegó a afirmar: “Nada comunica mejor la fragilidad del tiempo y su naturaleza inestable y efímera que una fotografía” (África en la mirada, p. 10).

África en la mirada fue presentada por la Asociación de Periodistas Europeos (APE) y reúne 75 fotografías de Ryszard Kapuściński en el continente desde el año 1962 y hasta el 2000. 38 años de fotografías de casi cuatro décadas de trabajo del reportero polaco. Desde el título —África en la mirada—hay una descripción del corpus fotográfico: miradas de mujeres, niños, hombres y niñas que representa una dirección de lo que aconteció en el continente en el frenético final del siglo XX. De tal manera, en la presentación dice lo siguiente:

“El título «África en la mirada» acierta a presentar lo que el espectador va a encontrar en esta muestra, porque a través de 75 fotografías, vemos África con los ojos con los que el Kapuscinski periodista, el corresponsal de la agencia de noticias Polish Press, recorrió el continente durante cuatro décadas, pero sobre todo porque hacemos un viaje a través de las miradas de sus habitantes: miradas de tensión, de desesperación, de rabia, de incredulidad, pero también miradas de alegría, de optimismo, de complicidad. Miradas, en definitiva, que transmiten una vitalidad y una belleza capaces de transcender la dureza de algunas de las escenas representadas”. (Asociación de Periodistas Europeos, 2007, p. 13).

Ahora, para el régimen de visibilidad primero se organizaron las fotografías por año y lugar:

Tabla 5. Distribución por países y fechas de las fotografías África en la Mirada (2007)

Número de fotografías

País

Año

1

Zambia

1962

1

Kenia

1963

2

Nigeria

1964

1

Somalia

1964

1

Senegal

1964

1

Togo

1964

4

Ghana

1964

2

Zambia

1964

1

Congo

1964

1

Benín

1966

5

Etiopia

1974

1

Malawi

1974

1

Angola

1974

3

Angola

1975

1

Uganda

1978

1

Sin lugar

1980

1

Gabón

1982

2

Níger

1989

1

Benín

1991

1

República Centroafricana

1992

2

Mali

1992

1

Eritrea

1992

1

Somalia

1992

1

Nigeria

1992

1

Libia

1994

2

Somalia

1994

1

Mali

1996

1

Sudán

1996

1

Liberia

1996

1

Chad

1996

1

Níger

1996

1

Egipto

1996

1

Mali

1997

1

Eritrea

1997

1

Costa de Marfil

1997

1

Tanzania

1997

2

Etiopia

1998

2

Camerún

1998

2

Sudán

1998

1

Uganda

1998

1

Nigeria

1998

1

Mozambique

1998

1

Tanzania

1998

1

Eritrea

1998

1

Etiopia

1998

1

Etiopia

1999

2

Egipto

1999

1

Eritrea

1999

2

Mali

1999

2

Camerún

1999

1

Nigeria

1999

1

Etiopia

Sin fecha

1

Mali

2000

1

Egipto

2000

Elaboración propia

Después se realizaron descripciones de las fotografías y se tomó en cuenta la emoción que presentaban los rostros fotografiados5: felicidad, enojo, tristeza, miedo, etc. A partir de la encuesta cualitativa y la utilización de la IA Boneyes se arrojó el siguiente resultado:

Gráfico 3. Porcentaje de emociones identificadas en los rostros de África en la mirada, tanto por expertos como por la IA Boneyes

Fuente: Elaboración propia

El formato de las fotografías fue de 24 x 28 cm. Del total de 73 imágenes seleccionadas, el 33% capturan rostros de niñas y niños, el 25% son rostros de hombres, y el 20% son rostros de mujeres. El resto son fotos colectivas (más de tres rostros) y planos generales, que fueron descartados. En el estilo fotográfico de R.K, el primer plano es frecuente.

Imagen 1. Fotografía de Ryszard Kapuscinsk en Eritrea (1997) tomada de África en la mirada (2007).

Imagen 2. Fotografía de Ryszard Kapuscinski en Kenia (1962) tomada de África en la mirada (2007)

Las fotografías se presentan en blanco y negro (43%) y a color (57%). La primera fotografía a color fue tomada en el Congo en 1964 y la última en Egipto en 2000. Finalmente, para analizar la sensibilidad, se clasificaron las fotografías según los tipos de miradas dirigidas a R.K y la angulación:

Tabla 6. Clasificación emocional de las miradas en las fotografías de R.K.

Tipos de miradas

Miradas de enojo, sospecha, miedo

26

Miradas de alegría, agrado

48

A continuación, algunos ejemplos de miradas de enojo, sospecha, miedo:

Imagen 3. Fotografía de Ryszard Kapuscinski en Sudán (1996) tomada de África en la mirada (2007)

Imagen 4. Fragmento de Fotografía de Ryszard Kapuscinski en Sudán (1996) tomada de África en la mirada (2007)

Imagen 5. Fotografía de Ryszard Kapuscinski en Zambia (1961) tomada de África en la mirada (2007)

Imagen 6. Fragmento fotografía de Ryszard Kapuscinski en Zambia (1961) tomada de África en la mirada (2007)

Imagen 7. Fotografía de Ryszard Kapuscinski en Togo (1964) tomada de África en la mirada (2007)

Imagen 8. Fragmento de fotografía de Ryszard Kapuscinski en Togo (1964) tomada de África en la mirada (2007)

Por otro lado, presento algunas fotografías con otro tipo de miradas (alegría, algunas con sonrisas):

Imagen 9. Collage de fotografías de Ryszard Kapuscinski (de arriba, izquierda a abajo derecha) Nigeria 1998, Gabón 1982, Etiopia 1974, República centroafricana 1992, tomada de África en la mirada (2007)

Imagen 10. Collage de fotografías de Ryszard Kapuscinski (de arriba, izquierda a abajo derecha) en Eritrea 1998, Eritrea 1999, y las dos de abajo en Etiopia 1994 tomada de África en la mirada (2007)

En el reparto de sensibilidad llama la atención de las fotografías los siguientes elementos:

– Ausencia de fondos.

– La angulación en la mayoría de las fotografías es normal (no picados ni contrapicados).

– La cercanía (primer plano).

3. Discusión y conclusiones

El trabajo de Ryszard Kapuściński en África, tanto sus crónicas como sus fotografías, está atravesado por tres categorías del Otro: la mirada colonial, anticolonial y poscolonial/decolonial. El Otro no surge espontáneamente; está en la crónica y en la fotografía debido a un proceso de construcción, establecimiento y clasificación históricamente significativo. El periodista no puede escapar de las categorías históricas, y menos aún Ryszard Kapuściński, quien se formó como historiador de oficio (Calvo, 2015). La pregunta por el Otro comienza con el modo de ver. Por mirada, no entiendo solo el acto de capturar estímulos visuales, sino la forma de uso de un dispositivo comunicativo que construye social, política y éticamente un testimonio histórico. África, en la segunda mitad del siglo XX, experimenta tensiones coloniales y anticoloniales, como el panafricanismo, las independencias y las guerras civiles. La historia y la crónica se interceptan en su naturaleza narrativa, pero se diferencian en sus formas de consumo, y en el caso de R.K en la carga literaria de los hechos históricos.

R.K. presenta una narrativa que describe los modos de dominación de los colonizadores blancos sobre los africanos, incluyendo la servidumbre, las injusticias y la arbitrariedad de un reparto que estereotipa al Otro. Sin embargo, también ofrece una perspectiva que narra las formas de resistencia frente al colonialismo, destacando las luchas culturales que, con una obstinación radical, se oponen a la erosión de sus identidades. Hay una mirada para entender los procesos de sublevación de los africanos contra sus colonizadores y otra para explorar los alcances del colonialismo, desde sus estructuras hasta su impacto cotidiano. Finalmente, hay una mirada que desafía la dicotomía de dominador/dominado y considera a África y sus habitantes como un proyecto en construcción, enfrentando los retos sociales del futuro, aún en la fase inicial en el momento de Kapuściński.

R.K. utiliza diversos lugares de enunciación: puede actuar como protagonista, testigo o experto (historiador). Plasmar una escena, un tema o una coyuntura puede hacerse desde la vivencia propia (como protagonista), desde la narración de la experiencia del Otro (como testigo) o desde la explicación de procesos de larga duración (como experto-historiador) (Duque-Parra, 2020).

La mirada colonial que R.K. describe cambia radicalmente de “Estrellas Negras” a “Ébano”; la diferencia de más de 30 años refleja una mutación en la realidad colonial. Mientras que en “Estrellas Negras” la mirada colonial se centra en la dicotomía blanco-negro y en sus comportamientos específicos, “Ébano” ofrece una perspectiva más amplia del sistema de dominación en general, abarcando sus dimensiones culturales e identitarias. En “Estrellas Negras”, la violencia directa y física, como los golpes y maltratos que definen la relación colonial, se transforma en “Ébano”. En esta última obra, el blanco es visto con sospecha, como lo expresa R.K.: “La muchedumbre se aparta de mala gana, nos lanza miradas llenas de sospecha, pero al mismo tiempo de curiosidad: en momentos como éste los blancos se esconden en los rincones más inaccesibles” (Ébano: 98).

Imagen 11. Fotografía de Ryszard Kapuscinski en Ghana (1964) tomada de África en la mirada (2007)

Imagen 12. Fragmento de la fotografía de Ryszard Kapuscinski en Ghana (1964) tomada de África en la mirada (2007).

Cada mirada construye al Otro, tanto colonial como colonizado. En el reparto colonial, el colonizado sufre abusos y fragmentación, como señalaba Fanon (1994), cuestionando su forma de vivir y expresarse. R.K. presenta un colonizador radical y estereotipado en sus primeros años en África. En “Estrellas Negras”, Kapuściński incluye un diálogo con un colono envejecido:

“—Qué dicen los negros? —pregunto
—¿Qué van a decir? Son unos ladrones.
—¿Ah, sí? ¿Le han robado algo?
—No, nada. ¿Qué puede robar esa gente?
—Y, sin embargo, ¿son unos ladrones?
—Claro que lo son.
Me lo dice un colono que lleva veinte años viviendo en África y que nunca ha hablado con un negro. Sigo inquiriendo:
—¿Y cómo viven?
—¿Cómo van a vivir? Siempre se están apareando.
—¿Qué quiere decir con “apareando”?
—Que, si alguno se empeña, ¡no vea!
En ese momento hay que interrumpir la conversación para dar tiempo a que afloren nuevos pensamientos. Mis preguntas han agotado todas las capacidades de su cerebro” (Estrellas negras, El Bon Tón en un clima Tórrido, p. 31)

La relación con la otredad es fundamentalmente dialéctica, cambiante, compleja. De maltratador a sospechoso, de colonizador a enemigo, de colonizador a aliado político. El estudio del trabajo de Kapuscinski en África desde la pregunta por el Otro arroja cuatro conclusiones que, a su vez, pueden ser, líneas de investigación emergentes:

1. De los tres diferenciales expuestos por R.K en Encuentro con el Otro —piel, nación y religión—, el que más se trabaja en África, tanto en sus crónicas como en sus fotografías, es la piel.

2. Ryszard Kapuściński es un reportero y comunicador que basa su trabajo en el Otro, tanto en sus escritos como en sus fotografías. Sin embargo, la construcción del Otro está vinculada a categorías históricas: colonialismo, anticolonialismo y poscolonialismo/decolonialismo. La mirada colonial asume un reparto, mientras que la anticolonial cuestiona y desafía los sistemas de dominación y explotación del colonialismo en África durante la primera mitad del siglo XX. En este contexto, el blanco aparece como torpe y limitado, incapaz de mantener su orden colonial sin temor al Otro colonizado.

3. Kapuscinski se asume blanco, occidental, europeo y cristiano, pero sus condiciones identitarias no tienen en su trabajo un significado trascendental. También es un Otro para el Otro, por lo tanto, cambia de una crónica a otra o de una fotografía su posición como blanco en un contexto colonial principalmente guiado por la raza. A continuación, dos ejemplos:

“En medio de esas palmeras y lianas, de toda esa exuberancia selvática, el hombre blanco aparece como un cuerpo extraño, estrafalario e incongruente. Pálido, débil, con la camisa empapada en sudor y el pelo apelmazado, no cesan de atormentarlo la sed, el tedio y la sensación de impotencia. El miedo no lo abandona: teme a los mosquitos, a la ameba, a los escorpiones, a las serpientes; todo lo que se mueve lo llena de pavor, de terror, de pánico” (Ébano: 11).

“Siempre he estado de vuestro lado, con todo mi corazón y en todos los momentos de mi vida. Siempre he considerado a los colonialistas gentuza de la peor calaña, si me decís que además son unos asesinos también estoy dispuesto a asumirlo (Estrellas negras: 155).

El colonialismo, en primer lugar, establece un ordenamiento de los cuerpos que regula tanto el ser, el hacer y el decir. Esto implica asignar a los cuerpos de colonizadores y colonizados un lugar específico y un estatus en lo visible e invisible, así como en sus ocupaciones, además de determinar quién tiene derecho al discurso y al ruido, quién posee el logos. En segundo lugar, funciona como una ley implícita que niega la existencia de las partes individuales dentro de las homogeneidades como “negro”, “colonizado” o “africano”. Es necesario considerar la diversidad dentro de estas categorías, tomando en cuenta las múltiples dimensiones que conforman la identidad africana, como la religión, etnicidad, nacionalidad, género y otras. Sin embargo, los colonos, en su reparto, los asumen como seres destinados a la servidumbre:

“Los colonos viven en barrios cerrados. El negro puede entrar allí, pero solo de día. Cuando el blanco quiere algo de un negro lo manda a llamar. Al comparecer, el negro tiene que comparecer tras la verja, en la calle. El colono está sentado un sillón del posrche. Se ponen a hablar. Las palabras recorren una distancia de entre veinte y treinta metros. Dicha distancia es necesaria por razones de higiene: los alientos negro y blanco no deben mezclarse. Desde que se pone el sol, los nativos tienen prohibida la entrada: las brisas nocturnas limpian el aire contaminado por las visitas diurnas de los negros”. (Estrellas negras, p.26).

El reparto colonial es también un reparto del espacio y su forma radical es el apartheid, pero tiene formas sutiles de aparición que R.K advierte.

4. El colonialismo y el anticolonialismo se expresan de manera explícita en el trabajo de R.K. Sin embargo, los procesos decoloniales/poscoloniales, que comenzaron a mediados del siglo XX con influencias desde principios de siglo, también están presentes, pero requieren una investigación más profunda:

“Estando en África, el europeo no ve más que una parte de ella: por lo general, ve tan sólo su capa exterior, que a menudo no es la más interesante, ni tampoco reviste mayor importancia. Su mirada se desliza por la superficie, sin penetrar en el interior, como si no creyese que detrás de cada cosa pudiera esconderse un misterio, misterio que, a un tiempo, se hallara encerrado en ella. Pero la cultura europea no nos ha preparado para semejantes viajes hacia el interior, hacia las fuentes de otros mundos y de otras culturas” (Ébano: 336).

“A lo largo y ancho de África, toda comunidad un poco grande tiene una cultura que le es privativa, su original sistema de creencias y costumbres, su lengua y sus tabúes, y todo junto se nos revela como algo extraordinariamente complejo, embrollado y misterioso. Por eso los grandes antropólogos jamás han hablado de «cultura africana» o de «religión africana»; sabían que tales cosas no existen, que la esencia de África consiste en su infinita diferenciación. Contemplaban la cultura de cada pueblo como un mundo aparte, un mundo único e irrepetible” (Ébano: 38).

A nivel fotográfico, la mirada decolonial/poscolonial de R.K. se refleja en el hecho de que los niños son los sujetos más fotografiados. Los niños representan a quienes vivirán el nuevo mundo africano. En la obra de Kapuściński, el Otro es un elemento trascendental y significativo, tensionado por sus perspectivas histórico-políticas: colonialismo, anticolonialismo y decolonialismo. El Otro es dialéctico y solo puede entenderse en el contexto histórico que lo constituye: la emergencia del Otro africano es también el surgimiento del Tercer Mundo. R.K. ofrece un testimonio que rompe con el reparto colonial, revelando una historia emocional de despojo y reconstitución africana, y plantea un camino hacia una relación poscolonial sin dominadores ni dominados. Envuelta en una sutil belleza, R.K entrega un testamento para la eternidad y en él viene una ruptura de un reparto colonial y aunque simple es trascendental: hay también una historia emocional del despojo y la desigualdad. ¿Y qué queda después del colonialismo? Una no-comunidad. La mirada poscolonial y decolonial es también la búsqueda de una nueva comunidad en las diferentes áfricas. R.K. propone un enriquecimiento del futuro a través del florecimiento de las complejidades del pasado que los colonizadores intentaron borrar, y todo esto está relacionado con la mirada aguda, crítica y narrativa del periodista polaco.

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1El proyecto fue financiado por el Consejo Nacional de Humanidades y Ciencias y Tecnologías (CONAHCYT) en el periodo 2020-2024.

2Año de independencia.

3Palabra en suajili que significa libertad.

4Bonseyes es una aplicación de reconocimiento visual financiada por el Programa de Investigación e Innovación Horizonte 2020 de la Unión Europea. Es una Inteligencia Artificial capaz de reconocer emociones en imágenes. Su oferta es Face detection, Face Recognition, Emotion Recognition, Scene Segmentation.

5Las fotografías a paisajes y/o objetos como balsas, casas, coches etc. fueron descartadas.