Ediciones Complutense Creative Commons BY

MISCELÁNEA

Arte visual y activismo como medio de comunicación social y política

Violeta Izquierdo Expósito

Universidad Complutense de Madrid  

Natalia Gutiérrez-Colomer Ruiz

Universidad Complutense de Madrid  

https://dx.doi.org/10.5209/hics.102662

Recibido el 9 de enero de 2025 Aceptado el 20 de marzo de 2025

ES Resumen. El artículo examina el papel del arte visual y el activismo como herramientas clave de comunicación social y política en la era digital. En un mundo conectado y mediado por plataformas, el arte visual se convierte en medio de protesta y resistencia frente a injusticias sociales, cambio climático, derechos humanos y demandas de justicia y libertad. A través del análisis de movimientos como Black Lives Matter, Ni Una Menos, Fridays for Future y las protestas en Hong Kong, y mediante el estudio iconográfico e iconológico de murales, grafitis, carteles y arte performático, se analiza cómo las imágenes se consolidan como potentes recursos de movilización social y resistencia política.

Palabras clave: arte visual, activismo, cultura visual, comunicación social, comunicación política.

ENG Visual art and activism as a means of social and political communication

Abstract. This article analyzes visual art and activism as fundamental tools of social and political communication in the digital era. In a globalized and digitally mediated context, visual art emerges as a medium for protest and resistance against social injustices, climate change, human rights issues, and demands for justice. Through iconographic and iconological studies of movements such as Black Lives Matter, Ni Una Menos, Fridays for Future, and the protests in Hong Kong, expressions like murals, graffiti, posters, and performances are explored, demonstrating the power of images in social mobilization and political resistance.

Keywords: visual art, activism, visual culture, social communication, political communication.

Sumario: 1. Introducción. 2. Metodología. 3. Resultados. 3.1. Black Lives Matter (BLM): Arte visual como resistencia racial. 3.1.1. Murales de Black Lives Matter. 3.1.2. Kerry James Marshall (Birmingham, 1955). 3.1.3. Dread Scott (Chicago, Illinois, 1965). 3.1.4. Tatyana Fazlalizadeh (Oklahoma City, Oklahoma, 1985). 3.2. Ni una menos: arte visual y lucha feminista. 3.2.1. El pañuelo verde. 3.2.2. Mural “Las que no están”. 3.2.3. Juliana Huxtable (Texas, 1987). 3.3. Fridays For Future (FFF): arte visual y la crisis climática. 3.3.1. Greta Thunberg (Estocolmo, Suecia, 2003). 3.3.2. Arte callejero y grafitis. 3.3.3. Campañas de carteles y pancartas. 3.4. Protestas en Hong Kong: Arte visual como resistencia política. 3.4.1. Kacey Wong (Hong Kong, 1970). 3.4.2. Jasper Thang (Hong Kong). 4. Conclusiones. 5. Referencias bibliográficas.

Cómo citar: Izquierdo Expósito, V. y Gutiérrez-Colomer Ruiz, N. (2025). Arte visual y activismo como medio de comunicación social y política. Historia y Comunicación Social 30(1), 255-263.

1. Introducción

El arte visual y los medios de comunicación han mantenido una relación simbiótica y transformadora, especialmente en los contextos contemporáneos de resistencia política y movimientos sociales. Desde los primeros grabados utilizados en revoluciones históricas, hasta las campañas de justicia social y ambiental en la era digital, las imágenes han sido una herramienta clave para desafiar el status quo y promover el cambio social. En la actualidad, con la omnipresencia de las plataformas digitales y las redes sociales, el activismo visual ha adquirido una dimensión global, permitiendo que las imágenes viajen más allá de fronteras geográficas y culturales, contribuyendo al poder de convocatoria y al alcance de los movimientos activistas.

El concepto de arte activista no es nuevo; sin embargo, el papel que juegan los medios de comunicación en su difusión y amplificación ha cambiado drásticamente. Autores como Mirzoeff (2011) argumentan que la cultura visual ha evolucionado para convertirse en el núcleo de cómo se producen, distribuyen y consumen imágenes en el siglo XXI. Según Mirzoeff, vivimos en un “complejo visual”, donde las imágenes no solo representan la realidad, sino que también la configuran, influenciando la manera en que entendemos los fenómenos sociales y políticos. En este contexto, el arte visual se convierte en una herramienta no solo de representación, sino también de resistencia. El activismo visual permite a los artistas y manifestantes crear narrativas alternativas que desafían las versiones oficializadas de los medios masivos.

Los medios de comunicación tradicionales, como la televisión y los periódicos, han sido históricamente vehículos para transmitir imágenes activistas. Sin embargo, con la llegada de las plataformas digitales y las redes sociales, el activismo visual ha experimentado una transformación radical. Como señala Lister et al. (2009), la digitalización ha democratizado la creación y distribución de imágenes, permitiendo que los activistas produzcan y compartan contenidos visuales a un ritmo sin precedentes. Esto ha cambiado las dinámicas de poder entre las instituciones mediáticas y los actores sociales, permitiendo a los movimientos marginados llegar a audiencias masivas sin depender de los medios tradicionales.

Los movimientos como Black Lives Matter, Ni Una Menos, y Fridays for Future han demostrado que el arte visual, combinado con las capacidades de viralización de las redes sociales, puede tener un impacto profundo en la opinión pública y en las decisiones políticas. Las imágenes de las protestas, los murales callejeros y los símbolos visuales de resistencia se han convertido en elementos clave para movilizar masas y generar cambios sociales. Por ejemplo, el icónico símbolo del pañuelo verde en Argentina, representando la lucha por los derechos reproductivos, no solo ha sido utilizado durante manifestaciones masivas, sino que también ha sido replicado millones de veces en plataformas como Twitter e Instagram, convirtiéndose en un símbolo internacional de resistencia feminista (Pereira, 2019).

Este fenómeno de amplificación de imágenes activistas es clave para entender la naturaleza del activismo contemporáneo. Como explica Castells (2012) en su teoría de la comunicación de masas, los medios digitales han alterado la arquitectura del poder mediático, permitiendo que las imágenes se conviertan en un lenguaje compartido que trasciende culturas y geografías. Las imágenes, que anteriormente podían estar limitadas a una audiencia local o regional, ahora se expanden de manera viral, facilitando la creación de comunidades globales de resistencia. De este modo, el arte visual no solo actúa como un canal de expresión, sino que se convierte en un espacio de lucha política, donde las imágenes tienen el poder de desafiar narrativas hegemónicas y proponer nuevas formas de ver y entender la realidad.

El uso del arte visual en el activismo no solo se limita a la creación de imágenes, sino que también abarca la intervención en el espacio público, como los murales, el arte callejero y los performances visuales. Como señala Mouffe (2007), el arte en el espacio público tiene la capacidad de reconfigurar el significado de ese espacio, convirtiéndolo en un lugar de disenso político. En este sentido, los murales de Black Lives Matter que surgieron en ciudades como Minneapolis, Nueva York y Londres no solo fueron respuestas artísticas a la brutalidad policial, sino también intervenciones visuales en el tejido urbano, transformando las calles en lienzos para la resistencia social. Estos murales, al ser fotografiados y compartidos masivamente en redes sociales, alcanzaron una resonancia global, impulsando la visibilidad del movimiento y solidificando su presencia en la cultura mediática global.

Además, el arte visual en el activismo funciona como un lenguaje universal, capaz de comunicar ideas complejas de manera accesible. Como sostiene Nichols (2016), las imágenes tienen un poder intrínseco para provocar emociones y generar empatía, lo que las convierte en herramientas particularmente efectivas para los movimientos sociales. Las imágenes activistas, desde los gráficos simples hasta las obras visuales más elaboradas, funcionan como catalizadores emocionales que motivan a las audiencias a actuar. Este tipo de arte crea una comunidad visual en la que los participantes, al compartir y difundir estas imágenes, se sienten parte de una causa común.

El arte visual ha sido y sigue siendo una herramienta crucial para los movimientos activistas en todo el mundo. En la era de las redes sociales, su capacidad para impactar y movilizar a audiencias ha alcanzado nuevos niveles, donde las imágenes no solo representan causas, sino que también crean y sostienen comunidades de resistencia. El presente estudio tiene como objetivo analizar cómo el arte visual y los medios de comunicación interactúan en el contexto del activismo contemporáneo, utilizando casos clave como Black Lives Matter, el movimiento feminista global y Fridays for Future.

2. Metodología

El enfoque metodológico utilizado en este estudio sobre el arte visual y el activismo en los medios de comunicación es cualitativo y utiliza una combinación de análisis visual, análisis discursivo y análisis de impacto mediático. Este enfoque tiene como objetivo explorar cómo las imágenes producidas por movimientos activistas no solo comunican mensajes de resistencia, sino que también interactúan con los medios de comunicación tradicionales y las plataformas digitales para generar visibilidad, movilizar a las audiencias y transformar las dinámicas del discurso público. La combinación de múltiples métodos asegura una comprensión profunda y compleja de la interacción entre el arte visual y el activismo en los medios contemporáneos.

El diseño de la investigación está basado en cuatro estudios de caso, que permite un análisis profundo de movimientos activistas que han utilizado el arte visual como herramienta central para difundir sus mensajes y movilizar a sus seguidores. Cada uno de los estudios de caso ha sido seleccionado estratégicamente para representar diferentes contextos geográficos y sociopolíticos, brindando una visión transversal de cómo el arte visual es utilizado como forma de resistencia y comunicación. Black Lives Matter (BLM) movimiento por la justicia racial en los Estados Unidos que ha hecho un uso extensivo del arte visual, especialmente a través de murales, gráficos digitales y redes sociales, como una forma de protestar contra la brutalidad policial y el racismo sistémico. Ni Una Menos movimiento feminista latinoamericano centrado en la lucha contra la violencia de género y los feminicidios. Las representaciones visuales, como el pañuelo verde, los carteles y las performances en el espacio público, han jugado un papel fundamental en la visibilidad y expansión del movimiento. Fridays for Future (FFF) movimiento global liderado por jóvenes activistas en defensa del medio ambiente, que ha utilizado imágenes icónicas, como las pancartas y las fotos virales de la activista Greta Thunberg, para llamar la atención sobre la crisis climática. Protestas de Hong Kong un movimiento político que lucha por la autonomía y la democracia frente al control de China. El arte visual, desde graffiti hasta símbolos como el paraguas amarillo, ha sido central en la lucha por la libertad de expresión.

El análisis visual constituye uno de los pilares centrales de la metodología. Este análisis se basa en el método clásico propuesto por Erwin Panofsky (1955), quien sugiere una lectura en tres niveles del significado de las imágenes: descripción pre-iconográfica, análisis iconográfico e interpretación iconológica. Descripción pre-iconográfica: en este primer nivel, se describen los elementos visuales y formales de las imágenes, tales como el color, la composición, las formas y los patrones recurrentes. Análisis iconográfico, en esta fase, se identifican los símbolos y figuras visuales utilizados en las imágenes, que reflejan significados culturales o políticos más profundos. Este análisis ayuda a desentrañar los significados específicos detrás de ciertos emblemas. La interpretación iconológica profundiza en la interpretación del contexto social, político y cultural en el que las imágenes se producen y distribuyen. Este análisis permite explorar cómo el arte visual no solo representa la realidad, sino que también la transforma, desafiando las narrativas dominantes en los medios de comunicación.

El análisis discursivo se centra en el estudio de los textos y mensajes que acompañan las imágenes visuales en los medios de comunicación. Siguiendo la metodología del Análisis Crítico del Discurso (ACD) propuesta por Fairclough (1992), este enfoque examina cómo las imágenes activistas están acompañadas por eslóganes, hashtags, y declaraciones públicas que buscan enmarcar el discurso en torno a ciertos problemas sociales y políticos.

3. Resultados

Los resultados de esta investigación ofrecen un panorama detallado sobre la manera en que el arte visual y los medios de comunicación se interrelacionan en contextos activistas, revelando la influencia profunda del arte en la movilización social y la resistencia política. Los cuatro estudios de caso —Black Lives Matter, NiUnaMenos, Fridays for Future y las protestas en Hong Kong— han evidenciado que el arte visual no solo es una forma de expresión, sino también una herramienta de resistencia crítica que desafía las narrativas dominantes y refuerza la identidad colectiva de los movimientos.

Además, este análisis subraya la importancia de los medios de comunicación, tanto tradicionales como digitales, en la amplificación del impacto de las imágenes activistas, especialmente en el contexto de las redes sociales, donde las imágenes visuales pueden volverse virales y generar un efecto global.

3.1. Black Lives Matter (BLM): Arte visual como resistencia racial

El movimiento Black Lives Matter (BLM) ha emergido como una de las voces más potentes en la lucha contra el racismo y la brutalidad policial hacia la comunidad afroamericana. A través de murales, pancartas, grafitis y obras digitales, los artistas involucrados en este movimiento han transformado el espacio público en un lienzo de protesta y resistencia. El arte ha sido fundamental para movilizar a la gente y generar un sentido de comunidad y empoderamiento entre los participantes.

Black Lives Matter se originó como una respuesta a la violencia sistemática y el racismo institucional en Estados Unidos. A medida que el movimiento creció, especialmente tras eventos trágicos como la muerte de Michael Brown en Ferguson (9 agosto 2015) y George Floyd en Minneapolis (25 de mayo 2020), el arte visual se convirtió en un medio clave para comunicar la indignación y la resistencia de las comunidades afroamericanas. Las manifestaciones, a menudo acompañadas de expresiones artísticas, han atraído la atención internacional y generado un diálogo sobre la desigualdad racial.

El arte visual en el contexto del movimiento Black Lives Matter se caracteriza por varios elementos clave: la representación de la experiencia afroamericana, muchas obras se centran en la vida cotidiana y las luchas de las comunidades afrodescendientes. Esta representación busca humanizar a las personas afroamericanas, que a menudo son vistas a través de un prisma de criminalización o victimización. La emocionalidad y urgencia, las imágenes creadas en el marco del movimiento suelen evocar emociones intensas, reflejando la angustia y el dolor de la violencia racial. Esto crea un sentido de urgencia, invitando a la acción y la solidaridad. Los símbolos de resistencia, como el puño negro levantado, la bandera estadounidense alterada y retratos de figuras históricas afroamericanas se utilizan como símbolos de resistencia. Estos iconos evocan la historia de la lucha por los derechos civiles y la necesidad de continuar esa lucha en la actualidad. La llamada a la justicia, muchas obras incluyen lemas y frases que exigen justicia, como “I Can’t Breathe” y “Say Their Names”. Estas palabras no solo informan sobre las injusticias sufridas, sino que también movilizan a la audiencia, convirtiendo el arte en un medio de activismo.

3.1.1. Murales de Black Lives Matter

Uno de los ejemplos más emblemáticos es el gran mural de Black Lives Matter pintado en amarillo brillante a lo largo de una calle que conduce a la Casa Blanca en Washington D.C. Este mural no solo es una obra visual impactante, sino también un símbolo de resistencia política. La intervención del espacio público a través del arte urbano refuerza el mensaje de que la lucha por la justicia racial está enraizada en el paisaje social y político de la nación. Este tipo de arte es performativo en sí mismo, pues al estar ubicado en un espacio público, desafía las normas políticas tradicionales.

Análisis iconográfico: el color amarillo brillante fue seleccionado intencionalmente para ser visible desde el aire y para atraer la atención de los transeúntes. La elección de tipografía grande y bloque también contribuye a la visibilidad del mensaje, que no solo busca comunicar una idea, sino crear un espacio físico de protesta.

Interpretación iconológica: el mural simboliza la resistencia a la opresión racial en los Estados Unidos, pero también sugiere una declaración de poder colectivo. Al estar cerca de la Casa Blanca, establece una confrontación simbólica con las instituciones del poder estatal. El mural transforma el espacio urbano en un espacio de resistencia, desafiando las estructuras de poder blanco y afirmando la presencia de la comunidad negra en el corazón de la capital del país.

3.1.2. Kerry James Marshall (Birmingham, 1955)

Un destacado pintor afroamericano que ha contribuido al movimiento Black Lives Matter con su serie de pinturas que examinan la representación de los cuerpos negros en el arte. En obras como Our Town (1995), Marshall utiliza colores vibrantes y figuras simplificadas para retratar escenas de la vida cotidiana afroamericana, desafiando la invisibilización de los cuerpos negros en el canon artístico occidental.

Análisis iconográfico: Marshall frecuentemente emplea colores contrastantes y figuras estilizadas, a menudo destacando la piel negra de sus sujetos en tonos profundos y oscuros. Esto crea un fuerte contraste con los fondos brillantes y coloridos que utiliza, destacando a los sujetos negros como figuras centrales y simbólicas de poder.

Interpretación iconológica: el trabajo de Marshall subvierte las expectativas del espectador al mostrar escenas cotidianas, como parques y casas suburbanas, que han sido tradicionalmente reservadas para representaciones de la vida blanca. Al colocar a sujetos negros en estos contextos, Marshall desafía la hegemonía cultural blanca y abre un espacio de discusión sobre la identidad negra y la resistencia política.

3.1.3. Dread Scott (Chicago, Illinois, 1965)

Es conocido por su trabajo provocador que desafía las normas sociales. En su obra What is the Proper Way to Display a U.S. Flag (1989), Scott utiliza la bandera estadounidense como un símbolo de protesta contra el racismo y la opresión.

Análisis iconográfico: esta instalación incluye una fotografía de manifestantes sosteniendo ataúdes envueltos en banderas estadounidenses, acompañada de un libro en el que los visitantes pueden escribir sus opiniones sobre el tema. Para llegar a este libro, los espectadores deben pararse sobre una bandera estadounidense colocada en el suelo, lo que plantea una tensión entre el respeto al símbolo nacional y la libertad de expresión.

Análisis simbólico: La manipulación de la bandera estadounidense, un símbolo de patriotismo, en un contexto de protesta, sugiere una crítica al sistema que no ha logrado proteger las vidas de las comunidades afroamericanas. La obra invita a los espectadores a cuestionar qué significa realmente ser estadounidense y a considerar las desigualdades sistémicas que persisten.

Esta obra generó una gran controversia y fue objeto de protesta. Incluso el Congreso de los Estados Unidos llegó a debatir sobre ella en relación con la Primera Enmienda, que protege la libertad de expresión. What is the Proper Way to Display a U.S. Flag? es un ejemplo de cómo el arte puede cuestionar convenciones culturales y abrir debates profundos sobre temas de identidad, nacionalismo y derechos civiles, utilizando un símbolo tan potente como la bandera para generar reacciones y reflexiones sobre los valores de la sociedad estadounidense.

3.1.4. Tatyana Fazlalizadeh (Oklahoma City, Oklahoma, 1985)

La artista y activista es conocida por su proyecto Stop Telling Black Women to Smile (2012), que consiste en una serie de retratos de mujeres afroamericanas acompañados de citas sobre la experiencia de ser negra en Estados Unidos.

Análisis iconográfico: la serie consiste en pósteres y murales en blanco y negro, colocados en espacios urbanos, que presentan retratos realistas de mujeres negras junto a frases directas y desafiantes, como “Stop Telling Black Women to Smile”

Análisis simbólico: Este proyecto aborda el concepto de la objetificación y el estereotipo de la mujer negra. Al presentar a estas mujeres en un contexto de dignidad y fortaleza, Fazlalizadeh desafía las expectativas y normas sociales impuestas, convirtiendo la representación en un acto de resistencia.

3.2. Ni una menos: arte visual y lucha feminista

El colectivo Ni Una Menos nació como una reacción al asesinato de Chiara Páez, una adolescente de 14 años que fue asesinada por su novio en 2015. Su caso, junto con el de otras mujeres asesinadas en circunstancias similares, fue el detonante de la creación del movimiento. En mayo de 2015, un grupo de mujeres convocó a una marcha bajo el lema “Ni Una Menos”, que fue respaldada por miles de personas en Argentina, y que rápidamente se expandió a otros países de América Latina.

El movimiento se ha convertido en una poderosa plataforma de protesta contra la violencia de género y la desigualdad en América Latina y más allá. Desde su inicio en Argentina, el movimiento ha utilizado el arte visual como una herramienta esencial para visibilizar la lucha feminista, generar conciencia sobre la violencia contra las mujeres y exigir cambios sociales y legislativos.

El lema “Ni Una Menos” significa literalmente “Ni una mujer menos” y es una exigencia clara y contundente para que el Estado y la sociedad en su conjunto tomen medidas más efectivas para erradicar la violencia de género. El movimiento exige justicia para las víctimas de feminicidio, el fin de la violencia machista en todas sus formas (psicológica, física, económica, etc.), y una mayor equidad de género en todos los ámbitos.

El colectivo también promueve la visibilidad de la violencia que las mujeres sufren, y ha sido parte activa de la creación de políticas públicas para la protección de las mujeres y la erradicación de la violencia de género. Además, se involucra en la educación y la sensibilización sobre estos temas, trabajando para cambiar la mentalidad social en relación con la misoginia y la desigualdad.

El arte visual dentro del movimiento Ni Una Menos se caracteriza por varios elementos clave: la representación de la diversidad, muchas obras incluyen imágenes de mujeres de diferentes razas, edades y orígenes, reflejando la diversidad del movimiento feminista. Esta inclusión simboliza la idea de que la lucha contra la violencia de género afecta a todas las mujeres, sin importar su contexto. Emocionalidad, las imágenes a menudo evitan la representación gráfica de la violencia y, en cambio, se centran en la fortaleza y la resiliencia de las mujeres. Esto busca generar un impacto emocional, invitando a la reflexión y la empatía hacia las víctimas de la violencia. Utilización de símbolos de resistencia. elementos como el puño en alto, las flores y los colores violetas son comunes en el arte de Ni Una Menos. Estos símbolos han sido adoptados por el movimiento y se han convertido en iconos de la lucha feminista. La llamada a la acción, sus obras incluyen lemas y frases que invitan a la acción, como “No estamos todas” o “Vivas nos queremos”. Estas palabras no solo informan, sino que también movilizan a la audiencia, convirtiendo el arte en un medio para la concienciación y la resistencia.

3.2.1. El pañuelo verde

Es el símbolo visual más reconocible del movimiento Ni Una Menos. Originalmente utilizado en la lucha por el derecho al aborto legal, seguro y gratuito en Argentina, el pañuelo verde se ha convertido en un ícono (icono) de la lucha feminista en América Latina, representando la resistencia contra la violencia patriarcal y los feminicidios.

Análisis iconográfico: el color verde fue seleccionado como símbolo de esperanza y renacimiento, en contraste con el rojo, que representa la sangre de las víctimas de feminicidio. El pañuelo es un objeto pequeño pero poderoso, fácil de reproducir y llevar, lo que lo convierte en un símbolo accesible para millones de personas que lo usan en manifestaciones o como parte de su vestimenta diaria.

Interpretación iconológica: más allá de su simbolismo inicial, el pañuelo verde ha trascendido la lucha por el aborto para representar la resistencia feminista en general. Su uso en las protestas sugiere la interconexión de diversas luchas feministas: desde los derechos reproductivos hasta la violencia doméstica, y su propagación por toda América Latina refuerza su carácter transnacional.

3.2.2. Mural “Las que no están”

Es una obra creada por el colectivo Ni Una Menos, un movimiento feminista de Argentina que lucha contra la violencia de género y el feminicidio. La obra se ha convertido en un símbolo del activismo en pro de los derechos de las mujeres y en una denuncia de las víctimas de feminicidio y desapariciones.

Análisis iconográfico: es una intervención artística y política que, en su formato más conocido, consiste en una serie de pañuelos rojos que representan a las mujeres desaparecidas y asesinadas. Los pañuelos están colgados en espacios públicos, como plazas y calles, especialmente en momentos clave de las movilizaciones del colectivo. Cada pañuelo lleva un nombre o una cifra que remite a las mujeres víctimas de violencia de género y feminicidio, y a través de esta obra el colectivo visibiliza las historias de las mujeres que no han sido escuchadas o que han sido olvidadas en la sociedad.

Análisis simbólico: el pañuelo rojo, asociado con el movimiento Ni Una Menos, se ha transformado en un emblema de lucha y resistencia. La serie de pañuelos colgados refleja la cantidad y la invisibilidad de las mujeres que han sido víctimas de violencia machista. Además, “Las que no están” también incluye el concepto de “presencia”, pues, aunque estas mujeres ya no están físicamente, a través de esta intervención artística, su memoria y sus luchas permanecen vivas.

La obra es una respuesta directa a la falta de justicia en muchos casos de feminicidio y desapariciones. También busca interpelar a la sociedad y a las autoridades para que se reconozca la magnitud del problema y se tomen medidas concretas contra la violencia de género.

3.2.3. Juliana Huxtable (Texas, 1987)

Una artista y activista transgénero afroamericana, ha utilizado la fotografía y el performance como formas de resistencia visual dentro del movimiento feminista y LGTBQ+. En su obra There are certain facts that cannot be disputed (2015), Huxtable se representa a sí misma como una figura andrógina, resistiendo los binarios de género y afirmando su identidad a través de la visualidad.

Análisis iconográfico: Huxtable utiliza la fotografía de alta resolución y la manipulación digital para crear imágenes que desdibujan las fronteras entre lo humano y lo tecnológico, lo masculino y lo femenino. Esto se refleja en su uso de posturas y colores que desafían las normas de género y racialidad.

Interpretación iconológica: su obra se lee como un acto de resistencia contra la violencia sistémica hacia las personas trans y negras, cuestionando las nociones de identidad de género y las políticas del cuerpo en la sociedad contemporánea. La visualidad andrógina de Huxtable crea una estética de dislocación que desafía los estándares normativos, especialmente dentro del discurso feminista.

3.3. Fridays For Future (FFF): Arte visual y la crisis climática

Fridays for Future (FFF) es un movimiento global de activismo climático que surgió en 2018, inspirado por la joven activista sueca Greta Thunberg. Desde su inicio, el movimiento ha utilizado el arte visual como una herramienta crucial para concienciar sobre la crisis climática y movilizar a las personas en la lucha por un futuro sostenible.

Fridays for Future se originó a partir de las huelgas escolares convocadas por Thunberg, quien comenzó a faltar a clases los viernes para protestar frente al parlamento sueco exigiendo medidas más contundentes contra el cambio climático. A medida que el movimiento creció, se extendió a nivel mundial, convocando a millones de jóvenes y adultos a participar en huelgas y manifestaciones. El arte visual se convirtió en una forma de expresar las demandas del movimiento, al tiempo que crea una identidad colectiva entre los participantes.

El arte visual en el contexto de Fridays for Future se caracteriza por varios elementos, su simplicidad y claridad, muchos de los carteles y obras de arte utilizan un lenguaje visual simple que es fácil de entender y recordar. La claridad en el mensaje permite que la información se transmita de manera efectiva, incluso en espacios ruidosos como manifestaciones. Emocionalidad, las imágenes y los símbolos seleccionados suelen evocar emociones intensas. Desde la representación de la Tierra como un ser vivo hasta la inclusión de figuras jóvenes, el arte visual busca conectar emocionalmente con el público, fomentando la urgencia de la acción climática. Inclusividad, el arte de FFF refleja la diversidad del movimiento, integrando voces de diferentes culturas y comunidades. Esto se puede ver en la variedad de estilos y enfoques visuales que se utilizan, desde el arte tradicional hasta el grafismo contemporáneo. Llamada a la acción, muchas de las obras visuales contienen frases y lemas que invitan a la acción. Este enfoque transforma el arte en un medio no solo de comunicación, sino también de movilización, inspirando a los espectadores a unirse a la causa.

3.3.1. Greta Thunberg (Estocolmo, Suecia, 2003)

Aunque no es una artista en el sentido tradicional, Greta Thunberg ha utilizado su imagen y palabras como una poderosa herramienta de comunicación visual. Su famosa frase “¿Cómo te atreves?” se ha convertido en un lema inspirador en las manifestaciones de FFF, acompañada a menudo de carteles y pancartas que capturan su mensaje.

Análisis iconográfico: la representación de Thunberg en carteles, a menudo en forma de caricaturas o retratos, resalta su juventud y determinación. Su imagen se convierte en un símbolo de esperanza y urgencia, instando a los líderes a actuar. El uso de su figura en el arte visual muestra cómo una persona puede convertirse en un emblema de un movimiento global.

3.3.2. Arte callejero y grafitis

En las ciudades de todo el mundo, el arte callejero ha sido fundamental para la difusión del mensaje de Fridays for Future. Un ejemplo destacado es el mural titulado Planet Earth en Berlín, una representación vibrante de la Tierra rodeada de elementos naturales en peligro, es una obra de arte que refleja la urgencia de la acción climática. Este mural fue pintado en 2020 por un grupo de artistas en colaboración con activistas del movimiento Fridays for Future.

Análisis iconográfico: el mural está ubicado en Berlín, específicamente en una pared cercana a la estación de tren Berlín Hauptbahnhof. Presenta una representación artística del Planeta Tierra con imágenes vibrantes y simbólicas. La obra destaca temas como el cambio climático, la sostenibilidad y la urgencia de tomar acción para mitigar el daño ambiental causado por la actividad humana.

Análisis simbólico: este mural utiliza colores brillantes y estilos llamativos para atraer la atención y transmitir la belleza del planeta. La representación de la Tierra como un ser vivo sugiere que la crisis climática afecta a todos los seres que habitan en ella. Además, el uso del arte urbano como medio de protesta coloca el mensaje en espacios públicos, haciéndolo accesible a una audiencia más amplia. Su objetivo es crear conciencia sobre la crisis climática y la necesidad de actuar para preservar el planeta.

3.3.3. Campañas de carteles y pancartas

Una de las características más distintivas de FFF es el uso de carteles y pancartas durante las huelgas. Estos carteles, que a menudo contienen mensajes creativos y directos, han sido diseñados por jóvenes de todo el mundo. Por ejemplo, el cartel que muestra a un niño sosteniendo un planeta con la frase “No hay un planeta B” se ha vuelto icónico.

Análisis iconográfico: las pancartas son simples pero efectivas, utilizando colores fuertes y tipografía grande para captar la atención de los medios y los espectadores. Los carteles a menudo presentan ilustraciones de la Tierra en llamas o gráficos que representan la urgencia de la crisis climática.

Interpretación iconológica: estas imágenes tienen una doble función: no solo actúan como herramientas de protesta, sino que también representan la desesperación y el miedo generacional ante la inacción frente a la crisis climática. Al presentar a los jóvenes como protagonistas, estos carteles redefinen el discurso climático, colocando a las generaciones más jóvenes en el centro del debate. El uso de un niño en el diseño del cartel evoca una conexión emocional y un sentido de urgencia, ya que representa a los más vulnerables y a aquellos que heredarán el mundo que se les deja.

3.4. Protestas en Hong Kong: arte visual como resistencia política

Las protestas en Hong Kong, especialmente las que estallaron en 2019, se caracterizaron no solo por su dinamismo político, sino también por el uso significativo del arte visual como herramienta de resistencia

Las manifestaciones en Hong Kong comenzaron en respuesta a la propuesta de una ley de extradición que amenazaba con debilitar la autonomía de la región. A medida que las protestas se intensificaron, se desarrollaron múltiples formas de expresión artística, incluyendo murales, grafitis, performances y obras de arte contemporáneo, que no solo comunicaron demandas políticas, sino que también generaron un sentido de identidad y solidaridad entre los manifestantes.

El arte visual en el contexto de las protestas de Hong Kong se caracterizó por varios elementos, visibilizar la represión, sirvió para documentar y dar visibilidad a las violaciones de derechos humanos y la represión policial, especialmente cuando las autoridades intentaban censurar o minimizar la violencia. Generar identidad colectiva, a través de sus imágenes y símbolos, el arte ayudó a construir una identidad colectiva para los manifestantes, uniendo a personas de diferentes orígenes en una lucha común por la democracia y la libertad. Movilización internacional, al utilizar el arte visual en plataformas globales, los manifestantes lograron atraer la atención internacional, creando una red de apoyo a través de la solidaridad global.

Los símbolos más utilizados en estas propuestas fueron la máscara de gas que representaba tanto la represión policial como la defensa de la libertad. Se convirtió en un emblema de la lucha contra la violencia policial y la censura. La bandera de Hong Kong aunque fue limitado en ciertas circunstancias debido a la censura, el símbolo fue fundamental en muchas representaciones visuales, reflejando el deseo de los manifestantes por defender la identidad y autonomía de la ciudad. El paraguas, también utilizado en las protestas de 2014 (conocidas como el Movimiento de los Paraguas), volvió a ser un ícono central. Representaba tanto la resistencia pacífica como la protección frente a la violencia policial y las condiciones adversas de las manifestaciones.

Los manifestantes crearon posters y carteles con mensajes directos y simbólicos, algunos de los cuales utilizaban iconografía como el puño levantado (símbolo de lucha y resistencia), el color rojo y negro, y el emoji del rostro triste o enojado. Estos diseños eran fácilmente reconocibles y se compartían a través de las redes sociales, difundiendo mensajes y llamados a la acción.

Durante las manifestaciones, las paredes de la ciudad se llenaron de graffiti y murales que expresaban la disconformidad política, la lucha por la democracia y los derechos humanos. Estas obras servían como una forma de protesta directa contra las autoridades, a menudo utilizando un lenguaje visual cargado de mensajes políticos y sociales. Un ejemplo destacado es el mural de “Liberate Hong Kong”, que se convirtió en un símbolo de la demanda de autonomía y democracia para la región.

El arte también sirvió como resistencia pacífica ante la brutalidad de la represión policial. En lugar de recurrir a la violencia, los manifestantes emplearon el arte visual para comunicar su desobediencia civil y para generar empatía internacional. El arte de las protestas de Hong Kong a menudo se basaba en la lucha no solo por la democracia, sino también por la justicia social, los derechos civiles y la libertad de expresión.

La estética de las protestas fue muy deliberada, con manifestantes adoptando un estilo visual caracterizado por la uniformidad (ropa negra, mascarillas y gafas), que no solo buscaba protegerse de la policía, sino también crear una imagen colectiva de resistencia. Este estilo visual ayudó a consolidar una identidad común entre los manifestantes y ofreció una potente imagen de unidad frente a la represión.

Los artistas y activistas también supieron utilizar los medios visuales para generar apoyo internacional. Las imágenes de las protestas, las intervenciones artísticas y los videos de la represión fueron compartidos ampliamente, dando visibilidad a la lucha en un contexto global. Muchas de las imágenes de las protestas fueron acompañadas por lemas como “Fight for Freedom, Stand with Hong Kong” (Lucha por la libertad, Apóyate en Hong Kong), que también se convirtieron en elementos visuales identificables que apelaban a la solidaridad internacional.

3.4.1. Kacey Wong (Hong Kong, 1970)

Kacey Wong es un artista y activista que se ha convertido en una figura destacada del arte de protesta en Hong Kong. Su trabajo a menudo combina el arte contemporáneo con la crítica social. Durante las protestas, Wong utilizó técnicas de performance e instalaciones para expresar su descontento. En una de sus actuaciones, se vistió con una armadura hecha de cartón, su obra Hong Kong Phoenix (2019) es una de las más emblemáticas. Esta imagen se convirtió en un símbolo de la resistencia pacífica.

Análisis iconográfico: esta escultura es una representación de un fénix hecho con materiales reciclados, especialmente cajas de cartón y metal, que alude tanto a la resiliencia de la ciudad como a la idea de renovación. El fénix es un símbolo de renacimiento y resistencia, que resurge de sus cenizas, lo que conecta directamente con el deseo de muchos manifestantes de revitalizar la lucha por la democracia y la libertad en Hong Kong.

Análisis iconológico: la armadura de cartón representa la lucha de los manifestantes, que se enfrentan a un sistema opresivo con recursos limitados. La fragilidad del material contrasta con la determinación de los manifestantes, simbolizando cómo la vulnerabilidad puede ser una forma de resistencia.

Durante las protestas, Kacey Wong también creó y utilizó una serie de máscaras y disfraces como parte de su arte performático. Estas máscaras fueron utilizadas por los manifestantes y activistas para protegerse de la represión policial, pero también se convirtieron en una forma simbólica de anonimato y resistencia. Las máscaras de Wong ayudaron a visibilizar la lucha y a transmitir el mensaje de que el pueblo de Hong Kong no se dejaría silenciar por el miedo. En este contexto, las máscaras también se relacionaron con el uso generalizado de mascarillas y gafas por parte de los manifestantes para protegerse de los gases lacrimógenos y las fuerzas de seguridad, generando un vínculo visual entre la protesta y la lucha por la libertad.

3.4.2. Jasper Thang (Hong Kong)

Jasper Tsang es un artista que ha creado obras que visualizan la lucha de los hongkoneses. Una de sus piezas más impactantes fue una serie de retratos de manifestantes, cada uno representando diferentes etnias y clases sociales. Estas obras se expusieron en las calles y espacios públicos durante las protestas.

“Art as Protest” es una serie de trabajos de Jasper Thang que explora la relación entre arte y activismo en el contexto de las protestas de Hong Kong. En esta serie, Thang utiliza el arte como un medio de resistencia y una forma de denuncia política ante la represión y la creciente intervención de China en los asuntos internos de Hong Kong.

La idea central de “Art as Protest” es que el arte no es solo una expresión estética, sino que también puede ser una herramienta poderosa para la protesta social y política, un medio a través del cual se pueden transmitir los sentimientos de opresión, lucha y esperanza. A lo largo de sus obras, Thang se aleja de las convenciones del arte tradicional y utiliza materiales y formas que subrayan la urgencia de los mensajes políticos, sin abandonar el carácter creativo que caracteriza su estilo.

Análisis iconográfico: en muchas de sus obras de esta serie, Thang recurre a materiales reciclados o comunes, como cartón, papel, metal y otros objetos de la vida diaria, lo que refuerza la idea de que el arte puede surgir de lo que está disponible en el espacio público. Esta estética de “arte en el espacio urbano” hace que sus piezas sean fácilmente accesibles y se conviertan en parte del paisaje de las protestas.

Análisis simbólico: sus obras a menudo incluyen mensajes visuales directos y simbólicos que reflejan las tensiones políticas en Hong Kong, como imágenes de la represión policial, símbolos de resistencia y frases que critican el autoritarismo y la falta de democracia. El arte en esta serie no es neutral, sino que tiene una clara intención de provocar reflexión y movilizar a las personas.

4. Conclusiones

El análisis del arte visual en el activismo, como se presenta en este estudio, revela una intersección crucial entre la estética y la política en los medios contemporáneos. El arte activista no solo proporciona una forma de resistencia simbólica, sino que también actúa como una herramienta estratégica para la movilización social y la transformación del discurso público. A través del estudio de los movimientos Black Lives Matter, Ni Una Menos, Fridays for Future, y las protestas de Hong Kong, se destaca el papel central que las imágenes visuales juegan en la consolidación de identidades colectivas y la expansión de los movimientos activistas a nivel global.

Los resultados muestran que el arte visual en el activismo no es solo un medio de expresión, sino un acto de resistencia. A través de las intervenciones artísticas, los movimientos han logrado desafiar las narrativas hegemónicas y reconfigurar los espacios públicos como sitios de protesta. El caso del mural de Black Lives Matter en Washington DC, o el uso del pañuelo verde por el movimiento Ni Una Menos, son ejemplos que subrayan cómo el arte se convierte en una forma tangible de resistencia política. Este poder de las imágenes radica no solo en su capacidad para transmitir un mensaje, sino en su habilidad para transformar el espacio físico y social, reconfigurando la relación entre las personas y el entorno que habitan. Como resultado, el arte visual ha pasado a ser no solo un medio de comunicación, sino una forma de acción directa y desobediencia civil.

Un hallazgo clave es la importancia de las redes sociales en la diseminación del arte activista. Los movimientos contemporáneos se han beneficiado enormemente del uso de plataformas digitales para amplificar su mensaje, como fue evidente en el caso de Fridays for Future y la icónica imagen de Greta Thunberg con su cartel. Las redes sociales permiten que las imágenes visuales alcancen una audiencia global de forma rápida y efectiva, incrementando la visibilidad de las causas activistas y creando una narrativa global compartida. Este fenómeno de viralización en plataformas como Twitter, Instagram y Facebook tiene un impacto significativo en la forma en que se perciben las luchas sociales. El arte visual, cuando se comparte en estas plataformas, se convierte en una herramienta para la construcción de comunidad, en tanto permite la identificación y la conexión entre personas de diversas partes del mundo que comparten una causa común. En este contexto, el activismo visual no solo funciona como un acto de resistencia local, sino que se transforma en un acto de resistencia global, que atraviesa fronteras y se replica en distintos escenarios sociopolíticos.

El análisis también revela que el arte visual en el activismo no es solo una forma de comunicación estética, sino una intervención política. Los artistas y activistas utilizan conscientemente las imágenes para desafiar las narrativas dominantes y para proponer nuevas formas de entender el poder, la identidad y la resistencia. A través de sus imágenes, los movimientos activistas no solo comunican mensajes sobre las injusticias que enfrentan, sino que también redefinen las formas en que el público interpreta los eventos sociales y políticos. Este uso del arte visual también implica una confrontación directa con los medios tradicionales. Como se observó en los casos de Black Lives Matter y Ni Una Menos, los movimientos han utilizado el arte para contrarrestar la representación a menudo estigmatizadora o simplista que los medios de comunicación pueden proporcionar. Las imágenes activistas permiten que los movimientos generen sus propias narrativas, desafiando las versiones dominantes de la realidad que los medios de comunicación tradicionales suelen presentar.

Otro hallazgo crucial es el papel de los símbolos visuales en la creación y consolidación de identidades colectivas dentro de los movimientos activistas. El uso del paraguas amarillo en Hong Kong, el pañuelo verde en América Latina, y los grafitis de Black Lives Matter han ayudado a generar un sentido de pertenencia y solidaridad entre los participantes de estos movimientos. Estos símbolos no solo funcionan como herramientas de protesta, sino como elementos que unifican a las personas alrededor de una causa común. Los símbolos visuales permiten que los participantes en el activismo se reconozcan mutuamente, estableciendo una identidad compartida que refuerza la cohesión del movimiento. Estos símbolos también ayudan a los movimientos a mantenerse en el tiempo, incluso cuando las protestas activas disminuyen, ya que las imágenes continúan siendo reutilizadas y recontextualizadas, manteniendo viva la memoria y los objetivos del movimiento.

Finalmente, los resultados también destacan la capacidad del arte activista para movilizar emociones de manera efectiva. Las imágenes visuales no solo comunican información, sino que también evocan respuestas emocionales profundas que pueden inspirar la acción. Las obras visuales utilizadas en los movimientos activistas, como los murales de Black Lives Matter o las performances feministas de Ni Una Menos, no solo informan al espectador sobre una injusticia, sino que también le hacen sentir parte de una causa mayor. Este uso del arte como catalizador emocional es particularmente importante en el activismo contemporáneo, donde las emociones como la indignación, la esperanza y la solidaridad juegan un papel central en la movilización social. Las imágenes activistas no solo reflejan las luchas de los movimientos, sino que también ayudan a sostener la energía emocional necesaria para mantener la resistencia a largo plazo.

5. Referencias bibliográficas

Benford, Robert., & Snow, David (2000). Framing processes and social movements: An overview and assessment. Annual Review of Sociology, 26(1), 611-639. https://doi.org/10.1146/annurev.soc.26.1.611

Castells, Manuel (2012). Networks of Outrage and Hope: Social Movements in the Internet Age. Polity Press.

Darts, David (2004). Visual Culture Jam: Art, Pedagogy, and Creative Resistance. Studies in Art Education, 45(4), 313-327. https://doi.org/10.1080/00393541.2004.11651778

Fileborn, Bianca (2020). Naming and framing victim-survivors’ experiences of sexual harassment in the #MeToo era. Culture, Health & Sexuality, 22(11), 1224-1238. https://doi.org/10.1080/13691058.2020.1763968

Felitti, Karina & Ramírez Morales, María Del Rosario. (2020). Pañuelos verdes por el aborto legal: historia, significados y circulaciones en Argentina y México // Green scarves for legal abortion: history, meanings and circulation in Argentina and Mexico. Encartes. 3. 111-145. https://doi.org/10.29340/en.v3n5.132

Fraser, Andrea. (2005). “From the Critique of Institutions to the Institution of Critique.” Artforum, 44(1).

Mirzoeff, Nicolas (2011). The Right to Look: A Counterhistory of Visuality. Duke University Press.

Nyamari, Timson (2024). The Role of Visual Arts in Social Movements. International Journal of Arts, Recreation and Sports, 3(4), 52-64. https://doi.org/10.47941/ijars.2071

Mouffe, Chantal (2007). Artistic Activism and Agonistic Spaces. Art & Research, 1(2), 1-5.

Nichols, Bill (2016). Speaking Truths with Film: Evidence, Ethics, Politics in Documentary. University of California Press.

Fuentes en línea

Black Lives Matter (2013). Recuperado de https://blacklivesmatter.com/

Ni Una Menos. (2015). Recuperado de Ni Una Menos.

Fridays for Future. (2018). Recuperado de Fridays for Future.