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<journal-title>Historia y Comunicaci&#x00F3;n Social</journal-title>
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<subject>Monograf&#x00ED;a</subject>
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<article-title>Los primeros suplementos literarios en la prensa espa&#x00F1;ola</article-title>
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<surname>Pedrazuela Fuentes</surname>
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<license-p>Este es un art&#x00ED;culo de acceso abierto distribuido bajo los t&#x00E9;rminos de la licencia de uso y distribuci&#x00F3;n Creative Commons Reconocimiento 4.0 Internacional (CC BY 4.0).</license-p>
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<abstract>
<title>Resumen.</title>
<p>En este art&#x00ED;culo se presenta una muestra de los primeros suplementos literarios publicados en la prensa espa&#x00F1;ola en las &#x00FA;ltimas d&#x00E9;cadas del siglo XIX. Su aparici&#x00F3;n se produjo en un momento de modernizaci&#x00F3;n de la prensa en Espa&#x00F1;a debida a las innovaciones t&#x00E9;cnicas, pero tambi&#x00E9;n a la aparici&#x00F3;n de una clase social burguesa acomodada con tiempo para el entretenimiento, as&#x00ED; como de un esfuerzo por parte del Estado liberal para generalizar la educaci&#x00F3;n. Todo ello hizo que la prensa se convirtiera en un elemento fundamental para crear opini&#x00F3;n, pero tambi&#x00E9;n de entretenimiento. De ah&#x00ED; que los peri&#x00F3;dicos se fijasen en la literatura y le dieran espacio en sus p&#x00E1;ginas pues era una de las fuentes principales de entretenimiento de la &#x00E9;poca. La aparici&#x00F3;n de estos suplementos literarios foment&#x00F3; la cr&#x00ED;tica literaria convirti&#x00E9;ndose en prescriptores de lo que los lectores deb&#x00ED;an o no leer.</p>
</abstract>
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<title>Abstract.</title>
<p>This article attempts to reconstruct the first literary supplements published in the Spanish press in the last decades of the 19th century. The appearance of these first supplements came at a time of modernization of the press in Spain. This modernization was due to technical innovations, but also to the emergence of an affluent bourgeois social class with time for entertainment, as well as an effort by the liberal State to generalize education. All this meant that the press became a fundamental element for creating opinion, but also for entertainment. That is why newspapers paid attention to literature and gave it space in their pages, as it was one of the main sources of entertainment at the time. The appearance of these literary supplements encouraged literary criticism, becoming prescribers of what readers should or should not read.</p>
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<title>Palabras clave:</title>
<kwd>siglo XIX</kwd>
<kwd>prensa</kwd>
<kwd>periodismo</kwd>
<kwd>literatura</kwd>
<kwd>cr&#x00ED;tica literaria</kwd>
<kwd>suplementos literarios</kwd>
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<title>Keywords:</title>
<kwd>19th century</kwd>
<kwd>press</kwd>
<kwd>journalism</kwd>
<kwd>literature</kwd>
<kwd>literary criticism</kwd>
<kwd>literary supplements</kwd>
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<label>1.</label>
<title>Introducci&#x00F3;n</title>
<p>En las &#x00FA;ltimas d&#x00E9;cadas ha crecido el inter&#x00E9;s de periodistas y acad&#x00E9;micos por estudiar las relaciones entre periodismo y literatura, una tendencia que se hizo m&#x00E1;s patente a partir de los a&#x00F1;os setenta del siglo XX, cuando el periodismo narrativo anglosaj&#x00F3;n surgi&#x00F3; como un g&#x00E9;nero maduro que irradi&#x00F3; sus influencias en el mundo hispanohablante. Los primeros ensayos en abordar las relaciones entre ambas disciplinas fueron los de Acosta Montoro (<xref ref-type="bibr" rid="ref-6-102659">Montoro, 1973</xref>) y de Aguilera Perell&#x00F3; (<xref ref-type="bibr" rid="ref-7-102659">Aguilera, 1992</xref>). Uno de los trabajos m&#x00E1;s consistente e innovador en la sistematizaci&#x00F3;n de estos estudios fue el de Albert Chill&#x00F3;n (Chill&#x00F3;n, 1992); tambi&#x00E9;n el de Mar&#x00ED;a del Pilar Palomo (<xref ref-type="bibr" rid="ref-19-102659">Palomo. 1997</xref>). Con la creaci&#x00F3;n de las facultades de Periodismo en los a&#x00F1;os setenta se incorpor&#x00F3; a los planes de estudio una asignatura que estudiaba las estrechas relaciones que el periodismo ha mantenido con la literatura desde sus inicios. Por otra parte, periodistas y escritores de todo el mundo han empezado a ense&#x00F1;arlo en universidades y centros de formaci&#x00F3;n, cre&#x00E1;ndose grupos de investigaci&#x00F3;n, talleres, seminarios, encuentros, cursos de m&#x00E1;ster y doctorado, lo que est&#x00E1; provocando un enriquecimiento en las reflexiones acerca del periodismo narrativo, gener&#x00E1;ndose as&#x00ED; una interesante producci&#x00F3;n acad&#x00E9;mica en nuestra lengua. La mirada y el trabajo de los investigadores resultan indispensables para dotar de solidez, rigor y una adecuada sistematizaci&#x00F3;n al estudio y difusi&#x00F3;n del periodismo literario.</p>
<p>A pesar de estos avances, los v&#x00ED;nculos entre la literatura y el periodismo ofrecen diversos campos de investigaci&#x00F3;n que el mundo acad&#x00E9;mico todav&#x00ED;a no ha explorado y que profundizar en ellos nos pueden ayudar a comprender c&#x00F3;mo literatura y periodismo est&#x00E1;n mucho m&#x00E1;s unidos de lo que la actualidad se pueda pensar. De todos los temas que propone la relaci&#x00F3;n existente entre estas dos materias nos vamos a detener en uno que entendemos no ha sido muy estudiado y que nos permite conocer con mucho m&#x00E1;s detenimiento los v&#x00ED;nculos tan estrechos que exist&#x00ED;an y existen entre ellas. Nos referimos a la aparici&#x00F3;n de los primeros suplementos literarios en los diarios espa&#x00F1;oles de la &#x00E9;poca de finales del siglo XIX y principios del XX. Desde los or&#x00ED;genes de la prensa peri&#x00F3;dica, la literatura hab&#x00ED;a ocupado un lugar importante en sus p&#x00E1;ginas en las que aparec&#x00ED;an novelas folletinescas, poemas, cr&#x00ED;ticas teatrales, cuentos, etc., pero va a ser en las &#x00FA;ltimas d&#x00E9;cadas del siglo XIX cuando van a surgir en estos diarios un espacio fijo, compuesto en algunos casos de varias p&#x00E1;ginas, dedicado exclusivamente a temas literarios. La literatura en s&#x00ED; y la informaci&#x00F3;n que generaba se convirti&#x00F3; en un tema relevante para los lectores y los grandes peri&#x00F3;dicos de la &#x00E9;poca decidieron dedicarle un espacio semanal.</p>
<p>Aunque el estudio de los primeros suplementos literarios no ha despertado demasiado inter&#x00E9;s en el mundo acad&#x00E9;mico, s&#x00ED; hay que reconocer la estupenda labor realizada por el profesor Cecilio Alonso en su recuperaci&#x00F3;n. Muy conocido es su monumental trabajo <italic>&#x00CD;ndices de Los Lunes de El Imparcial</italic> (<xref ref-type="bibr" rid="ref-2-102659">Alonso, 2006</xref>) publicado en dos tomos y que mereci&#x00F3; el premio de Bibliograf&#x00ED;a de la Biblioteca Nacional. En otros trabajos ha abordado el suplemento del peri&#x00F3;dico <italic>El Globo</italic> (<xref ref-type="bibr" rid="ref-3-102659">Alonso, 2014</xref>) y tambi&#x00E9;n dedica unas p&#x00E1;ginas a los suplementos literarios de esta &#x00E9;poca, en el tomo 5 de la historia de la literatura espa&#x00F1;ola de la editorial Cr&#x00ED;tica titulado <italic>Hacia una literatura nacional 1800-1900</italic> (<xref ref-type="bibr" rid="ref-4-102659">Alonso, 2010</xref>).</p>
</sec>
<sec id="sec-2-102659">
<label>2.</label>
<title>La prensa espa&#x00F1;ola en el siglo XIX</title>
<p>Aunque la publicaci&#x00F3;n de peri&#x00F3;dicos ven&#x00ED;a de siglos atr&#x00E1;s, fue a partir de XIX cuando el periodismo se asent&#x00F3; en las sociedades modernas. Fundamental para que esto sucediera fue la expansi&#x00F3;n de un sistema educativo obligatorio y gratuito fomentado por los estados liberales y de derecho que se estaban creando en Europa en los siglos XVIII y XIX. En Espa&#x00F1;a la obligatoriedad de la segunda ense&#x00F1;anza se implant&#x00F3; en 1845 con la creaci&#x00F3;n de institutos p&#x00FA;blicos en las diferentes ciudades para que los adolescentes se formaran realizando el bachillerato. Su instalaci&#x00F3;n supuso que se redujera el n&#x00FA;mero de analfabetos y que la poblaci&#x00F3;n con capacidad para leer y escribir creciera de forma considerable. La educaci&#x00F3;n, adem&#x00E1;s de suponer el veh&#x00ED;culo ideal para transmitir los nuevos valores en los que se estaban construyendo los estados liberales industrializados y urbanitas, permiti&#x00F3;, dentro de esa labor de adaptaci&#x00F3;n a las nuevas circunstancias sociales y laborales, un incremento de lectores a los que resultaba f&#x00E1;cil llegar a trav&#x00E9;s de la prensa.</p>
<p>Este aumento de lectores fue una de las causas que hicieron de la prensa un medio para crear opini&#x00F3;n p&#x00FA;blica y de ello se aprovechaban las diferentes ideolog&#x00ED;as pol&#x00ED;ticas que surgieron a lo largo del siglo para ganar adeptos a sus ideas. Esto provocaba que los peri&#x00F3;dicos no fueran proyectos empresariales que buscaran beneficios econ&#x00F3;micos, sino que estaban al servicio de partidos pol&#x00ED;ticos que los usaban para lograr mayor n&#x00FA;mero de adeptos. Tal vez fuera esta la raz&#x00F3;n del crecimiento tan espectacular que a lo largo del siglo tuvo el periodismo. Aunque tambi&#x00E9;n hubo razones de otra &#x00ED;ndole como las novedades tecnol&#x00F3;gicas. La revoluci&#x00F3;n industrial trajo cambios en todos los &#x00E1;mbitos de la vida que tambi&#x00E9;n afectaron a la prensa. Estos avances permitieron el desarrollo de los diarios y la aparici&#x00F3;n de las revistas. Por un lado, el aumento del papel hizo que pudiera crecer el n&#x00FA;mero de p&#x00E1;ginas, por otro, las innovaciones que se estaban realizando en el mundo de la imprenta con la aparici&#x00F3;n de nuevas m&#x00E1;quinas m&#x00E1;s r&#x00E1;pidas y eficaces abarataron mucho los costes de producci&#x00F3;n adem&#x00E1;s de introducir novedades tipograf&#x00ED;as que permit&#x00ED;an jugar en las publicaciones con diferentes tipos de letras haciendo m&#x00E1;s atractivas su lectura. Pero tal vez la gran innovaci&#x00F3;n fue la inclusi&#x00F3;n de forma generalizada de im&#x00E1;genes a trav&#x00E9;s de grabados, litograf&#x00ED;as, ilustraciones, y ya al final del siglo la irrupci&#x00F3;n de la fotograf&#x00ED;a. Su aparici&#x00F3;n result&#x00F3; fundamental para el asentamiento de las revistas que recurr&#x00ED;an a todo este tipo de im&#x00E1;genes para acompa&#x00F1;ar a las noticias como un reclamo para atraer al lector. En estos a&#x00F1;os de la segunda mitad del siglo se generalizaron los <italic>&#x00C1;lbumes</italic> y <italic>Universales</italic>, revistas semanales o mensuales de informaci&#x00F3;n general que utilizaban la imagen como gran atractivo, adem&#x00E1;s de las revistas especializadas.</p>
<p>Con el crecimiento de lectores tambi&#x00E9;n se increment&#x00F3; el de escritores, es decir, el de personas que escrib&#x00ED;an en peri&#x00F3;dicos. A mediados del siglo XIX el escritor se consolid&#x00F3; como figura relevante dentro de la prensa principalmente gracias a la publicaci&#x00F3;n de novelas por entregas, de cuentos, de poemas, de las primeras cr&#x00F3;nicas, etc. que les permit&#x00ED;a obtener unos ingresos con los que vivir, alcanzar cierta fama y poder dedicarse a la actividad literaria. Muchos hombres y mujeres de letras del siglo XIX espa&#x00F1;ol comenzaron su andadura en el mundo literario en las redacciones de peri&#x00F3;dicos, consolidando de alguna manera la labor period&#x00ED;stica. Forman parte de ese cat&#x00E1;logo de periodistas nombres tan reconocidos como Benito P&#x00E9;rez Gald&#x00F3;s, Gustavo Adolfo B&#x00E9;cquer, Leopoldo Alas, Clar&#x00ED;n, Pedro Antonio de Alarc&#x00F3;n, Jos&#x00E9; Zorrilla, Emilia Pardo Baz&#x00E1;n, N&#x00FA;&#x00F1;ez de Arce, Palacio Vald&#x00E9;s, Pereda, Emilio Bobadilla, Jos&#x00E9; Nogales, Mariano de Cavia, Eduardo Palacio o Isidoro Fern&#x00E1;ndez Fl&#x00F3;rez, primer periodista que ingres&#x00F3; en la Real Academia Espa&#x00F1;ola con un discurso de ingreso titulado &#x201C;Literatura de la prensa&#x201D;, y otros con menos relumbr&#x00F3;n para la historia de la literatura. Muchos de ellos llegaban a Madrid en busca de la gloria literaria. Para lograrla el paso previo era escribir en un peri&#x00F3;dico, all&#x00ED; se curt&#x00ED;an en la escritura, al tiempo que consegu&#x00ED;an cierto nombre y un sueldo con el que poder vivir hasta que les llegara el &#x00E9;xito con alguna novela u obra de teatro.</p>
</sec>
<sec id="sec-3-102659">
<label>3.</label>
<title>La modernizaci&#x00F3;n de la prensa</title>
<p>En las &#x00FA;ltimas d&#x00E9;cadas del siglo XIX, cuando la situaci&#x00F3;n pol&#x00ED;tica del pa&#x00ED;s se tranquiliz&#x00F3; tras el Sexenio Democr&#x00E1;tico y la &#x00FA;ltima guerra carlista, se inici&#x00F3; un cambio en la forma de gesti&#x00F3;n de la prensa espa&#x00F1;ola que se asentar&#x00ED;a en las primeras d&#x00E9;cadas del siglo XX. Los peri&#x00F3;dicos empezaron a apartarse de los partidos pol&#x00ED;ticos y se fundaron grupos empresariales que buscaban gestionarse por sus propios medios logrando as&#x00ED; su independencia pol&#x00ED;tica. Un factor importante para que el nuevo modelo funcionara fue la inclusi&#x00F3;n de la publicidad, todav&#x00ED;a algo imberbe, pero que empezaba a ser un recurso econ&#x00F3;mico importante para los due&#x00F1;os de los diarios. Las &#x00FA;ltimas p&#x00E1;ginas de los peri&#x00F3;dicos comenzaron a llenarse de anuncios de todo tipo que redundaban en unos ingresos extras que se sumaban a los de las suscripciones y ventas de ejemplares. Otro factor importante de esta transformaci&#x00F3;n fue convertir al peri&#x00F3;dico en un objeto que adem&#x00E1;s de informar al lector lo entretuviera. Hab&#x00ED;a un p&#x00FA;blico cansado de leer siempre temas pol&#x00ED;ticos en los diarios, porque, como confesaba Jos&#x00E9; Castro y Serrano, &#x201C;la pol&#x00ED;tica como &#x00FA;nico material de los peri&#x00F3;dicos perturba la inteligencia de los que leen y seca el entendimiento de los que escriben, con su pasi&#x00F3;n constante, desordena el buen juicio de la multitud&#x201D; (Castro y Serrano, 1874).</p>
<p>Esa funci&#x00F3;n de entretenimiento era la que ven&#x00ED;a realizando la literatura dentro del periodismo decimon&#x00F3;nico. Las novelas por entregas, los poemas, los cuentos que se intercalaban con las noticias, adem&#x00E1;s de atraer a lectores que se quedaban enganchados con el cap&#x00ED;tulo anterior de los folletines, les serv&#x00ED;a para sacarles de la vor&#x00E1;gine de sucesos y acontecimientos del d&#x00ED;a y encontrar un respiro en el peri&#x00F3;dico para leer algo m&#x00E1;s ligero y entretenido.</p>
<p>Este cambio lo pod&#x00ED;an hacer los empresarios del mundo de la prensa porque se hab&#x00ED;a asentado en la segunda mitad del siglo XIX una burgues&#x00ED;a capitalista que dispon&#x00ED;a de dinero y de tiempo. Con los cambios llegados al calor de la revoluci&#x00F3;n industrial se hab&#x00ED;an extendido las f&#x00E1;bricas e industrias por las ciudades dirigidas por un grupo de empresarios pertenecientes a las clases m&#x00E1;s elevadas de las que obten&#x00ED;an grandes beneficios que despu&#x00E9;s invert&#x00ED;an en la construcci&#x00F3;n de palacetes por los mejores barrios de la ciudad. De tal manera que esta nueva clase social, adinerada y con tiempo libre, necesitaba entretenimiento que lo encontraba en el teatro, la &#x00F3;pera, las tertulias y en la lectura de los peri&#x00F3;dicos. Los hombres pasaban los d&#x00ED;as revisando sus negocios, visitaban el casino a leer la prensa y participar en tertulias y acud&#x00ED;an al teatro de vez en cuando; sin embargo, la mujer estaba en casa cuidando de los hijos y encarg&#x00E1;ndose de la organizaci&#x00F3;n del hogar. Disfrutaba de mucho tiempo libre que le ayudaba a llevarlo mejor la lectura de diarios y revistas, en especial de las novelas folletinescas, cuentos o cualquier tema relacionado con la literatura. Al fin y al cabo, esta burgues&#x00ED;a utiliz&#x00F3; la prensa para implantar el modelo social que a ellos les interesaba.</p>
<p>Aunque en el siglo XIX la literatura hab&#x00ED;a dejado de tener la consideraci&#x00F3;n tan amplia que ten&#x00ED;a en el XVIII en el que cab&#x00ED;a cualquier tipo de escrito, pose&#x00ED;a todav&#x00ED;a un estigma de algo ligero, que carec&#x00ED;a de seriedad y rigor. Se ve&#x00ED;a como un mero entretenimiento dirigido principalmente al consumo de las mujeres. Se consideraba a la literatura como un ejercicio de ret&#x00F3;rica que era necesario aprender si se quer&#x00ED;a dominar el discurso y por tanto acceder a puestos respetables en la sociedad como abogado, pol&#x00ED;tico, eclesi&#x00E1;stico, etc., a partir de modelos de la literatura grecolatina que era la &#x00FA;nica a la que se otorgaba verdadero valor. Carec&#x00ED;a entonces de la concepci&#x00F3;n de obra de arte, con capacidad cr&#x00ED;tica para ver la realidad en la que se habitaba y que fue adquiriendo con el paso de los a&#x00F1;os a medida que el Realismo y el Naturalismo se fueron asentando como modelos literarios. De forma lenta, la literatura fue ganando relevancia en el mundo educativo, su ense&#x00F1;anza ayudaba a fomentar en el alumno su car&#x00E1;cter art&#x00ED;stico, as&#x00ED; como su capacidad para desarrollar la imaginaci&#x00F3;n, al tiempo que se descubr&#x00ED;a c&#x00F3;mo a trav&#x00E9;s de ella se pod&#x00ED;a llegar a conocerse mejor a s&#x00ED; mismo y la sociedad en la que se encontraba.</p>
<p>Pero hasta que esto sucedi&#x00F3;, la mujer, a la que se consideraba &#x00E1;ngel del hogar que consolaba y acompa&#x00F1;aba a toda la familia, figura sensible y delicada que necesitaba el amparo de un var&#x00F3;n, fuera padre o marido, era la que consum&#x00ED;a realmente la literatura. Esa mujer burguesa, que viv&#x00ED;a en la ciudad, se la educaba desde peque&#x00F1;a mediante tutores para que tuviera un buen matrimonio, ser buena ama de casa, cuidar de la familia, educar a los hijos, organizar fiestas y tertulias, etc. Su mayor entretenimiento era la costura, la m&#x00FA;sica, el teatro y la lectura de las novelas, muchas de ellas las folletinescas que se publicaban en la prensa. Un ejemplo de este tipo de mujer lo podemos encontrar en <italic>Madama Bovary</italic> o <italic>La Regenta</italic>, mujeres que se sent&#x00ED;an insatisfechas y buscaban nuevas emociones que las sacasen de la apat&#x00ED;a en la que viv&#x00ED;an. La necesidad de mejorar la educaci&#x00F3;n de la mujer se abri&#x00F3; paso a lo largo de la centuria. Esta marcha general hacia lo que en el siglo se denomin&#x00F3; regeneraci&#x00F3;n de la mujer, implicaba grandes transformaciones sociales, entre ellas la incorporaci&#x00F3;n femenina al mundo educativo y con ello a la lectura de forma generalizada. Pero la sociedad burguesa tem&#x00ED;a que determinadas lecturas pudieran desviar a la mujer de su &#x201C;natural&#x201D; misi&#x00F3;n dom&#x00E9;stica y familiar, de ah&#x00ED; que se promoviesen una cuidadosa selecci&#x00F3;n de la obras que pod&#x00ED;an leer de tal manera que fueran lecturas &#x201C;tutelada&#x201D;. Los peri&#x00F3;dicos y las revistas que se podr&#x00ED;an considerar m&#x00E1;s generalistas ofrec&#x00ED;an este tipo de textos que la sociedad de la &#x00E9;poca consideraba adecuadas para las mujeres, frente a aquellas otras publicaciones que empezaron a surgir a mediados del siglo XIX en las que reivindicaban los derechos de la mujer frente a los del hombre y que supon&#x00ED;an romper el <italic>statu quo</italic> social existente.</p>
<p>En estas mujeres encontraron los peri&#x00F3;dicos y revistas un p&#x00FA;blico al que dirigirse y para ellas en cierta medida estaban pensados estos primeros suplementos literarios; en ellos se recog&#x00ED;an los contenidos que les pod&#x00ED;a interesar fuera de los aburridos temas pol&#x00ED;ticos. Llegar al p&#x00FA;blico femenino supon&#x00ED;a un incremento considerable de ventas y los due&#x00F1;os de los diarios eran conscientes de que ten&#x00ED;an que abrir sus peri&#x00F3;dicos al mayor n&#x00FA;mero de lectores. Como reconoc&#x00ED;a el m&#x00E9;dico y periodista Jos&#x00E9; Castro y Serrano en el primer n&#x00FA;mero de <italic>Los Lunes de El Imparcial</italic>: &#x201C;El peri&#x00F3;dico no ha sido peri&#x00F3;dico hasta que se ha introducido en el seno de las familias, esto es, hasta que, como alfombras y como criados, ha habido tambi&#x00E9;n en las casas papeles p&#x00FA;blicos. Desde ese momento el peri&#x00F3;dico extendi&#x00F3; sus horizontes y modific&#x00F3; las formas de su existencia&#x201D; (Castro y Serrano, 1874).</p>
<p>Estas fueron las razones por las que algunos empresarios del mundo de la prensa decidieron agrupar el contenido literario en una serie de hojas, incluidas dentro del diario, que tendr&#x00ED;an un nombre diferente al del peri&#x00F3;dico, con su propia cabecera y que se publicar&#x00ED;an de forma regular una vez a la semana. En esas hojas se recog&#x00ED;an las rese&#x00F1;as de libros y de obras de teatro, cuentos, poemas, fragmentos de obras teatrales, novelas por entregas, art&#x00ED;culos sobre alg&#x00FA;n tema literario o cultural, etc.</p>
</sec>
<sec id="sec-4-102659">
<label>4.</label>
<title>La cr&#x00ED;tica literaria</title>
<p>Los or&#x00ED;genes de la prensa est&#x00E1;n muy unidos a la literatura, de ah&#x00ED; que la eclosi&#x00F3;n period&#x00ED;stica, en la segunda mitad del siglo XIX, result&#x00F3; un factor fundamental para el surgimiento de la cr&#x00ED;tica literaria. Si en los a&#x00F1;os del Romanticismo hab&#x00ED;a sido la cr&#x00ED;tica teatral la que m&#x00E1;s abundaba en los peri&#x00F3;dicos, con la figura de Larra como gran juzgador del teatro de su &#x00E9;poca, la llegada del Realismo y con &#x00E9;l el de la novela como el g&#x00E9;nero destacado hizo que la cr&#x00ED;tica literaria de los peri&#x00F3;dicos fijara su atenci&#x00F3;n en ellas.</p>
<p>En esos a&#x00F1;os centrales del siglo, se estaba gestando un cambio en el concepto de la literatura. Este cambio se empez&#x00F3; a generar sobre todo en el mundo de la ense&#x00F1;anza, en el que se aplicaban las nuevas corrientes cient&#x00ED;ficas para el estudio de la lengua y literatura. Hasta entonces las clases de esta materia se basaban en el estudio de las lenguas muertas, el griego y el lat&#x00ED;n, con la lectura de las grandes obras escritas en esas lenguas, que se hab&#x00ED;an convertido en modelos para transmitir a los estudiantes los valores en los que estaba construida la sociedad de aquel momento, y en la memorizaci&#x00F3;n de los recursos ret&#x00F3;ricos y po&#x00E9;ticos para construir discursos perfectos, pues quien supiera expresarse de forma convincente y atractiva ten&#x00ED;a abiertas las puertas para triunfar en la sociedad decimon&#x00F3;nica. Pero de forma paulatina se va asociando la literatura a otros valores m&#x00E1;s propios de las artes. Se empieza a valorar su belleza, su capacidad para despertar sentimientos en los lectores, para adquirir una capacidad cr&#x00ED;tica ante uno mismo y la sociedad en la que convive.</p>
<p>Este cambio viene dado por esa nueva corriente que propone analizar la literatura a partir de presupuestos diferentes a como se ven&#x00ED;an haciendo. Se empieza a valorar su estudio a partir de presupuestos hist&#x00F3;rico-cr&#x00ED;ticos en los que se tiene en cuenta aspectos de la vida de los autores y la influencia que tuvieron en la creaci&#x00F3;n de sus obras, pero tambi&#x00E9;n se propon&#x00ED;an interpretaciones de las obras a partir de un modelo historicista. Son varios los manuales e historias de la literatura que empiezan a publicarse siguiendo estos par&#x00E1;metros de estudio. Junto a esta vertiente hist&#x00F3;rico-cr&#x00ED;tica surgi&#x00F3; la est&#x00E9;tica como asignatura en muchos planes de estudio. Gracias a ella el alumno aprend&#x00ED;a la teor&#x00ED;a de lo bello, basada en la realidad, pero tambi&#x00E9;n en la idealidad, es decir, en el sensualismo y en el idealismo. A partir de aqu&#x00ED;, se empieza a descubrir que la literatura, como arte que es, su funci&#x00F3;n es agradar la sensibilidad y satisfacer la raz&#x00F3;n y para ello se basaba en las dos reglas en las que se fundamentaba el arte como eran la variedad y la utilidad. Tal vez este cambio en la ense&#x00F1;anza de la literatura y de otras artes en la segunda mitad del siglo XIX fue la semilla para que en d&#x00E9;cadas posteriores germinaran distintas generaciones de artista e intelectuales de diferentes ramas art&#x00ED;sticas: literatura, pintura, escultura, m&#x00FA;sica (<xref ref-type="bibr" rid="ref-20-102659">Pedrazuela, 2021</xref>). Leopoldo Alas Clar&#x00ED;n, al rememorar las clases de Literatura de Francisco de Paula Canalejas, uno de los primeros profesores en aplicar estos criterios en el estudio de la obra literaria, le agradec&#x00ED;a:</p>
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<p>el haber destruido en mi inteligencia tantas preocupaciones relativas a la ret&#x00F3;rica y al arte bello. A &#x00E9;l le debo el primer paso en la revoluci&#x00F3;n de mi pensamiento: destruido el dogma de la ret&#x00F3;rica, la piqueta amenazaba ya el edificio levantado sobre el aire por aquellos autores que el se&#x00F1;or obispo me hab&#x00ED;a presentado como or&#x00E1;culos de la filosof&#x00ED;a. Cay&#x00F3; la indigesta casu&#x00ED;stica de las figuras ret&#x00F3;ricas, s&#x00ED;mbolo de otras figuras y de otras im&#x00E1;genes idol&#x00E1;tricas que tambi&#x00E9;n hab&#x00ED;an de caer con m&#x00E1;s estruendo y m&#x00E1;s pesar m&#x00ED;o. (<xref ref-type="bibr" rid="ref-1-102659">Clar&#x00ED;n, 1972</xref>: 171)</p>
</disp-quote>
<p>Este cambio que se estaba produciendo en los j&#x00F3;venes a la hora de entender la literatura y de valorarla empieza a percibirse en la cr&#x00ED;tica. Hasta entonces la cr&#x00ED;tica literaria que ejerc&#x00ED;an autores como Marcelino Men&#x00E9;ndez Pelayo o Emilio Castelar se basaba en postulados tradicionalistas o acad&#x00E9;micos, de car&#x00E1;cter cient&#x00ED;fico, que se hac&#x00ED;a en revistas especializadas dedicadas a la literatura o las artes. Con el tiempo este tipo de valoraciones fue cambiando hacia otras de tipo m&#x00E1;s subjetivo, donde el gusto y la capacidad de an&#x00E1;lisis van a tener una mayor relevancia a la hora de enjuiciar una obra, fij&#x00E1;ndose sobre todo en sus aspectos creativos y art&#x00ED;sticos. Un ejemplo de este cambio fue el krausista Manuel de la Revilla que publicaba en la <italic>Revista Contempor&#x00E1;nea</italic> una secci&#x00F3;n llamada &#x201C;Revista cr&#x00ED;tica&#x201D;, en la que se propon&#x00ED;a:</p>
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<p>dar cuenta sumaria, pero exacta y razonada, de las principales manifestaciones de la vida intelectual de Espa&#x00F1;a, ya examinando los libros m&#x00E1;s importantes que se publiquen, ora rese&#x00F1;ando los debates y trabajos de todo g&#x00E9;nero de las Academias y Ateneos, ya, en fin, dando idea de las producciones que aparezcan en nuestros teatros, es el objeto de estas revistas cr&#x00ED;ticas, que han de ser, seg&#x00FA;n esto, una sumaria, pero fidel&#x00ED;sima cr&#x00F3;nica del movimiento intelectual de Espa&#x00F1;a [&#x2026;] Pero lo que entre nosotros prepondera es la bella literatura, y justo es decir que si no atraviesa hoy uno de sus m&#x00E1;s pr&#x00F3;speros per&#x00ED;odos, tampoco se halla en grave decadencia. Un importante fen&#x00F3;meno se obra en ella, y es el desarrollo progresivo de la novela, g&#x00E9;nero hasta el presente muy descuidado y abatido entre nosotros. En la actualidad contamos con novelistas que pueden sostener dignamente la competencia con los extranjeros, siendo de notar que ninguno de ellos imita los extrav&#x00ED;os de los franceses, ni se complace en narrar inveros&#x00ED;miles aventuras &#x00F3; sostener perniciosas teor&#x00ED;as (<xref ref-type="bibr" rid="ref-22-102659">Revilla, 1875</xref>: 121).</p>
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<p>En esta secci&#x00F3;n, Revilla fij&#x00F3; su atenci&#x00F3;n en la rese&#x00F1;a de la novela emergente en aquellos a&#x00F1;os. Este cambio en la tendencia de la cr&#x00ED;tica lo continuaron Leopoldo Alas, Clar&#x00ED;n, cuyos juicios literarios en diferentes revistas y diarios eran temidos por los autores de la &#x00E9;poca, y Eduardo G&#x00F3;mez Baquero, Andrenio, desde las p&#x00E1;ginas de <italic>La &#x00C9;poca</italic>; ellos se convirtieron en los grandes cr&#x00ED;ticos literarios de la &#x00E9;poca finisecular.</p>
<p>Este crecimiento de la cr&#x00ED;tica en los peri&#x00F3;dicos tal vez fuera una de las razones por las que los propietarios se animaron a reunir en unas p&#x00E1;ginas y en un d&#x00ED;a concreto toda la informaci&#x00F3;n referente al mundo literario y cultural, que hasta entonces se ven&#x00ED;a publicando en revistas de car&#x00E1;cter general, como los &#x00E1;lbumes o los universales, o en las dedicadas a temas literarios o art&#x00ED;sticos. Cada peri&#x00F3;dico ten&#x00ED;a sus cr&#x00ED;ticos que se hac&#x00ED;an eco de las novedades literarias del momento emitiendo juicios de valor sobre ellas. Estos cr&#x00ED;ticos eran conscientes de que con sus rese&#x00F1;as estaban creando una opini&#x00F3;n p&#x00FA;blica y sus escritos eran tenidos en cuenta por los lectores a la hora de leer o no determinadas obras. En una &#x00E9;poca en la que se estaba produciendo un crecimiento de la industria editorial que basaba parte de sus beneficios en la publicaci&#x00F3;n de obras literarias, sobre todo novelas, lo que favoreci&#x00F3; la aparici&#x00F3;n de un grupo de novelistas que se propon&#x00ED;an vivir de la escritura, estos preceptores literarios o culturales resultaron fundamentales para lograr un mayor n&#x00FA;mero de ventas de ejemplares y de esta forma favorecer la carrera art&#x00ED;stica de algunos novelistas, o, por el contrario, hundirla con una mala cr&#x00ED;tica.</p>
<p>Uno de ellos, aunque durante poco tiempo, fue Gustavo Adolfo B&#x00E9;cquer, que, como gran periodista &#x2014;dirigi&#x00F3; un peri&#x00F3;dico <italic>El Contempor&#x00E1;neo</italic> y una revista <italic>La Ilustraci&#x00F3;n de Madrid</italic>&#x2014;, conoc&#x00ED;a el poder que la cr&#x00ED;tica literaria hab&#x00ED;a logrado gracias a la prensa. En 1859 comenz&#x00F3; a escribir cr&#x00ED;tica literaria en <italic>La &#x00C9;poca</italic>, peri&#x00F3;dico conservador que en aquellos a&#x00F1;os se hab&#x00ED;a convertido en el &#x00F3;rgano de la Uni&#x00F3;n Liberal. En su primer art&#x00ED;culo, titulado &#x201C;Cr&#x00ED;tica literaria&#x201D; publicado el 23 de agosto de 1859 hizo una reflexi&#x00F3;n acerca de c&#x00F3;mo ve&#x00ED;a &#x201C;el espinoso sendero de la cr&#x00ED;tica&#x201D;. El poeta y periodista sevillano consideraba a la cr&#x00ED;tica como</p>
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<p>palad&#x00ED;n del buen gusto, emblema de la verdad y la justicia, s&#x00ED;mbolo popular de la filosof&#x00ED;a, venerable c&#x00F3;digo de axiomas literarios que la observaci&#x00F3;n y la experiencia de los siglos que han dejado de existir nos legaron por herencia al desaparecer, la Cr&#x00ED;tica, una, inmutable, inflexible como la raz&#x00F3;n de donde dimana, debe expresarse con un lenguaje severo y digno del sacerdocio que ejerce (<xref ref-type="bibr" rid="ref-9-102659">B&#x00E9;cquer, 1859</xref>).</p>
</disp-quote>
<p>Entend&#x00ED;a que la cr&#x00ED;tica deb&#x00ED;a estar guiada por la verdad y la justicia, basada en el conocimiento de las obras existente en &#x00E9;pocas anteriores y en los valores literarios y filos&#x00F3;ficos. Tambi&#x00E9;n era conocedor del poder que el cr&#x00ED;tico ten&#x00ED;a para relanzar o acabar con la carrera de un literato, pues dispon&#x00ED;a de un medio, la prensa, que ya entonces llegaba a muchos lectores, lo que le otorgaba cierto poder para encumbrar o no la carrera de determinados escritores:</p>
<disp-quote>
<p>Estamos en la convicci&#x00F3;n de que el cr&#x00ED;tico, al dirigirse a una obra determinada, se dirige por el m&#x00E1;s p&#x00FA;blico, por el m&#x00E1;s temible de los medios, por el medio de la prensa, a una personalidad, raz&#x00F3;n por la cual sus palabras deben ser comedidas y corteses, raz&#x00F3;n por la que, as&#x00ED; como reprobamos en el teatro los silbidos y las demostraciones indecorosas, reprobamos en el follet&#x00ED;n la irrisi&#x00F3;n y la burla (<xref ref-type="bibr" rid="ref-9-102659">B&#x00E9;cquer, 1859</xref>).</p>
</disp-quote>
<p>En B&#x00E9;cquer se un&#x00ED;a el periodista, en este caso cr&#x00ED;tico, y el creador, por eso a la hora de hacer sus valoraciones tendr&#x00ED;a en cuenta, seg&#x00FA;n recog&#x00ED;a en este primer art&#x00ED;culo, el &#x201C;sufrimiento de las santas horas de trabajo y vigilia del escritor&#x201D;, por lo que a la hora de emitir sus juicios se propon&#x00ED;a tener en cuenta &#x201C;la ansiedad, la esperanza y la buena fe con que el artista vierte su inspiraci&#x00F3;n ante el servir tribunal del p&#x00FA;blico, y aguarda su fallo&#x201D;. Para &#x00E9;l, la misi&#x00F3;n del cr&#x00ED;tico no era la de desprestigiar la labor del escritor, sino que hab&#x00ED;a que tener presente el trabajo que hab&#x00ED;a detr&#x00E1;s de la creaci&#x00F3;n de una obra, y lo desvalido que se encontraba cuando lanzaba al p&#x00FA;blico una creaci&#x00F3;n recibiendo en muchos casos &#x201C;por toda lecci&#x00F3;n un sarcasmo, por todo consuelo una carcajada&#x201D; (<xref ref-type="bibr" rid="ref-9-102659">B&#x00E9;cquer, 1859</xref>). Gustavo Adolfo conoc&#x00ED;a a la perfecci&#x00F3;n ese sufrimiento como escritor que lleg&#x00F3; a Madrid desde Sevilla en busca de una gloria literaria que le cost&#x00F3; mucho conseguir.</p>
<p>Esta presentaci&#x00F3;n de B&#x00E9;cquer como cr&#x00ED;tico literario fue bien recibida por la prensa. En una nota aparecida en <italic>La Iberia</italic> el d&#x00ED;a siguiente de que saliera el texto del autor sevillano, se hac&#x00ED;an eco del &#x201C;excelente art&#x00ED;culo suscrito por el se&#x00F1;or Adolfo B&#x00E9;cquer, por la manera digna y razonada con que inaugura sus trabajos&#x201D;, y le auguraban un gran &#x00E9;xito en su faceta de cr&#x00ED;tico &#x201C;si contin&#x00FA;a ejerciendo el alto sacerdocio a que con entera fe se consagra, de modo que ha hecho en el art&#x00ED;culo a que nos referimos&#x201D;. El autor de esta rese&#x00F1;a se hab&#x00ED;a quedado cautivado por el &#x201C;fondo de elevaci&#x00F3;n y de una l&#x00F3;gica&#x201D; que conten&#x00ED;a la propuesta de B&#x00E9;cquer como cr&#x00ED;tico.<xref ref-type="fn" rid="fn1"><sup>1</sup></xref></p>
</sec>
<sec id="sec-5-102659">
<label>5.</label>
<title>Los suplementos literarios</title>
<p>Los primeros suplementos literarios aparecen en la prensa espa&#x00F1;ola en el &#x00FA;ltimo tercio del siglo XIX. Esto se debe a dos razones. Por un lado, esas &#x00FA;ltimas d&#x00E9;cadas del siglo fue cuando la prensa en Espa&#x00F1;a inici&#x00F3; un proceso de modernizaci&#x00F3;n que supuso que, entre las funciones del diario, adem&#x00E1;s de la de informar tambi&#x00E9;n estaba la de entretener. Tras los acontecimientos pol&#x00ED;ticos vividos con la revoluci&#x00F3;n de la Gloriosa, el reinado de Amadeo de Saboya y la proclamaci&#x00F3;n de la Primera Rep&#x00FA;blica en el conocido Sexenio Democr&#x00E1;tico, la prensa se fue alejando de su identificaci&#x00F3;n con las diferentes posiciones pol&#x00ED;ticas y comienzan a fijarse en aspectos de negocio y comerciales para convertirse en empresa rentables y atractivas. De ah&#x00ED; que junto con la informaci&#x00F3;n buscaran tambi&#x00E9;n el entretenimiento para atraer al mayor n&#x00FA;mero de lectores. Los suplementos literarios hicieron que el peri&#x00F3;dico resultara m&#x00E1;s atractivo para el p&#x00FA;blico y encontrara en sus p&#x00E1;ginas informaci&#x00F3;n que hasta entonces no dispon&#x00ED;a. Sin embargo, hay que reconocer que durante la crisis pol&#x00ED;tica vivida por el pa&#x00ED;s en el a&#x00F1;o 98 debido a las guerras en Cuba y Filipinas y a la muerte de C&#x00E1;novas, muchos de estos peri&#x00F3;dicos redujeron el n&#x00FA;mero de p&#x00E1;ginas dedicadas al &#x00E1;mbito cultural o incluso hubo casos en los que estos suplementos desaparecieron para dar mayor cabida a la informaci&#x00F3;n de tipo pol&#x00ED;tico. La segunda causa es que en 1874 aparece el primer suplemento literario en un diario &#x201C;Los Lunes de <italic>El Imparcial</italic>&#x201D;. Su creaci&#x00F3;n, a partir de la idea de Isidoro Fern&#x00E1;ndez Fl&#x00F3;rez, va a hacer que el resto de los peri&#x00F3;dicos comiencen a dedicar unas p&#x00E1;ginas espec&#x00ED;ficas y en un d&#x00ED;a concreto a la literatura. El &#x00E9;xito que tuvo en poco tiempo hizo que otros peri&#x00F3;dicos lo imitaran creando sus propios suplementos.</p>
<p>A partir de la aparici&#x00F3;n de &#x201C;Los Lunes de <italic>El Imparcial</italic>&#x201D;, otros peri&#x00F3;dicos comenzaron a publicar en la d&#x00E9;cada de los setenta suplementos dedicados a la informaci&#x00F3;n de tipo literario, cultural o cient&#x00ED;fico. Estos peri&#x00F3;dicos dedicaban un d&#x00ED;a a la semana, sol&#x00ED;a ser los lunes, tal vez porque era cuando menos noticias hab&#x00ED;a tras el fin se semana. Ese d&#x00ED;a, de las cuatro p&#x00E1;ginas sabaneras de que constaba un peri&#x00F3;dico de esta &#x00E9;poca, de cinco columnas cada una, dos &#x2014;o en algunos casos una&#x2014; las dedicaban a las noticias literarias. Estas hojas sol&#x00ED;an llevar un encabezado distinto al del resto del peri&#x00F3;dico en el que destacaba el nombre que se hab&#x00ED;a dado al suplemento</p>
<p>Teniendo en cuenta estos criterios, y a partir de las investigaciones realizadas gracias a la Hemeroteca Digital de la BNE, el corpus queda fijado por los siguientes diarios y suplementos que, creemos, su an&#x00E1;lisis y estudio nos puede ofrecer un panorama de c&#x00F3;mo era la prensa literaria de aquella &#x00E9;poca: <italic>El Imparcial (1867)</italic>, &#x201C;Los Lunes de <italic>El Imparcial</italic>&#x201D;<italic>; El Liberal (1879)</italic>, &#x201C;Los Lunes de <italic>El Liberal</italic>&#x201D; <italic>y</italic> &#x201C;Entre p&#x00E1;ginas&#x201D;; <italic>La Correspondencia Espa&#x00F1;ola (1859)</italic>, &#x00AB;Suplemento Semanal de Ciencias, Literatura y Artes&#x201D;<italic>; La &#x00C9;poca</italic> (1849), &#x201C;Hoja Literaria de los Lunes&#x201D;<italic>; El D&#x00ED;a</italic> (1880), &#x201C;Suplemento Literario&#x201D;<italic>; El Globo</italic> (1875), &#x201C;La Plana del Lunes&#x201D;; <italic>El Pa&#x00ED;s</italic> (1887), &#x201C;Hoja Literaria&#x201D;.</p>
<sec id="sec-6-102659">
<title>Los lunes de el imparcial de <italic>El Imparcial</italic></title>
<p>El primer empresario en crear este modelo de prensa literaria fue Eduardo Ortega y Artime, propietario de <italic>El Imparcial</italic>, con la fundaci&#x00F3;n en 1874 de &#x201C;Los Lunes de <italic>El Imparcial</italic>&#x201D;. El due&#x00F1;o se lo encarg&#x00F3; a Isidoro Fern&#x00E1;ndez Fl&#x00F3;rez, m&#x00E1;s conocido como Fernanflor. El primer n&#x00FA;mero apareci&#x00F3; el 27 de abril de 1874 con un art&#x00ED;culo firmado por Jos&#x00E9; Castro y Serrano. En &#x00E9;l, el periodista habla de lo necesario que son este tipo de suplementos para el periodismo de la &#x00E9;poca, por la necesidad que tienen los lectores de encontrar en los peri&#x00F3;dicos espacios libres de disputas pol&#x00ED;ticas, donde poder despreocuparse de la situaci&#x00F3;n del pa&#x00ED;s e informarse de los avances que se producen en el mundo cultural y cient&#x00ED;fico:</p>
<disp-quote>
<p>Hay, en efecto, una Espa&#x00F1;a muy numerosa ciertamente, para quien la pol&#x00ED;tica es un asunto si no despreciable por lo menos cansado; una Espa&#x00F1;a que por entre las columnas de los peri&#x00F3;dicos desea encontrar siempre el movimiento de la cultura actual, desnudo de preocupaciones de escuela y libre de la implacable tiran&#x00ED;a de los partidos; una Espa&#x00F1;a que quiere saber en breve rato lo que acontece en el mundo de todas las cosas, sin llevar preconcebida la raz&#x00F3;n que ha de darse a los acontecimientos; una Espa&#x00F1;a, en fin, &#x00E1;vida de instrucci&#x00F3;n y de discreta lectura, quien si se satisfacen sus deseos sabr&#x00E1; recompensar largamente la obra con adhesiones sinceras y un&#x00E1;nimes aplausos. Para ella, pues, se destina esta porci&#x00F3;n del presente peri&#x00F3;dico, seg&#x00FA;n nos manifiesta el ilustrado jefe de <italic>El Imparcial</italic>, nuestro amigo, al hacernos la honra de elegimos para encabezar las escogidas p&#x00E1;ginas de su semanario (Castro y Serrano, 1874).</p>
</disp-quote>
<p>El suplemento literario de <italic>El Imparcial</italic>, hasta 1933, a&#x00F1;o en que dej&#x00F3; de publicarse, fue el m&#x00E1;s relevante de todos. Aquel escritor que consegu&#x00ED;a que su libro apareciera en sus p&#x00E1;ginas consegu&#x00ED;a un prestigio y una gran notoriedad literaria. Aunque creado por Fern&#x00E1;ndez Fl&#x00F3;rez que lo dirigi&#x00F3; hasta 1879 (en ese a&#x00F1;o se sali&#x00F3; del <italic>El Imparcial</italic> y fund&#x00F3; un nuevo peri&#x00F3;dico <italic>El Liberal</italic>), tras su salida, Ortega y Artime entreg&#x00F3; la direcci&#x00F3;n a su futuro yerno, Jos&#x00E9; Ortega Munilla, padre del fil&#x00F3;sofo Jos&#x00E9; Ortega y Gasset, que lo dirigi&#x00F3; entre 1879 y 1906. Fue Ortega Munilla quien dot&#x00F3; a &#x201C;Los Lunes&#x201D; de un enorme prestigio. Por esos a&#x00F1;os, que fue cuando P&#x00ED;o Baroja comenzaba su carrera literaria, que apareciera en el suplemento una rese&#x00F1;a de un libro suyo supon&#x00ED;a un gran espaldarazo para consagrase como novelista:</p>
<disp-quote>
<p>Por entonces escrib&#x00ED;a yo en la hoja de los lunes de <italic>El Imparcial</italic>, que era para los escritores que comenzaban como yo una peque&#x00F1;a consagraci&#x00F3;n period&#x00ED;stica. Los lunes de <italic>El Imparcial</italic> era el suplemento literario que insertaba cuentos, cr&#x00ED;ticas y art&#x00ED;culos, en el que colaboraban los escritores m&#x00E1;s conocidos de la &#x00E9;poca. El aparecer en los <italic>Lunes</italic> era algo como sentar plaza de literato, al que ya se le pod&#x00ED;a tener en cuanta o cultivar el nombre adquirido y la fama ya reconocida&#x201D; (<xref ref-type="bibr" rid="ref-8-102659">Baroja, 1982</xref>: 290).</p>
</disp-quote>
<p>Adem&#x00E1;s de Baroja, la lista de colaboradores es interminable y en ella se encuentran los grandes intelectuales del momento como Emilia Pardo Baz&#x00E1;n, Leopoldo Alas Clar&#x00ED;n, Ram&#x00F3;n de Campoamor, Manuel Palacio, Miguel de Unamuno, Jacinto Benavente, Jos&#x00E9; Mart&#x00ED;nez Ruiz (Azor&#x00ED;n), Manuel Bueno, Ram&#x00F3;n P&#x00E9;rez de Ayala, P&#x00ED;o Baroja, Ramiro de Maeztu, etc. En sus p&#x00E1;ginas Juan Valera public&#x00F3; por entregas <italic>Juanita la larga</italic> y Jos&#x00E9; Zorrilla sus memorias <italic>Recuerdos del tiempo viejo</italic>. Ten&#x00ED;a algunas secciones fijas como las apostillas al Nuevo Diccionario de Antonio de Valbuena, las &#x201C;Cartas americanas&#x201D; de Juan Valera, y la cr&#x00ED;tica literaria de Clar&#x00ED;n en &#x201C;Revista literaria&#x201D;, entre otras. Adem&#x00E1;s, publicaban traducciones de los autores internacionales m&#x00E1;s relevantes, entre los que se encontraban Tolstoi o Nietzsche. El 14 de marzo de 1904 apareci&#x00F3; en &#x201C;Los Lunes de <italic>El Imparcial</italic>&#x201D; el primer art&#x00ED;culo de Jos&#x00E9; Ortega y Gasset en el peri&#x00F3;dico de su familia con el t&#x00ED;tulo de &#x201C;El poeta del misterio&#x201D; (<xref ref-type="bibr" rid="ref-26-102659">S&#x00E1;nchez Ill&#x00E1;n, 1996</xref>).</p>
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<caption><title>Primer n&#x00FA;mero de Los Lunes de <italic>El Imparcial</italic> 27 se abril de 1874</title></caption>
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</fig>
</sec>
<sec id="sec-7-102659">
<title>Entre p&#x00E1;ginas de <italic>El Liberal</italic></title>
<p>En 1879, Fernanflor, tras una discusi&#x00F3;n con el due&#x00F1;o de <italic>El Imparcial</italic>, Eduardo Gasset y Artime, que por esa &#x00E9;poca tambi&#x00E9;n era ministro de Ultramar, debido a su defensa de la esclavitud en Puerto Rico, decidi&#x00F3; abandonar el peri&#x00F3;dico llev&#x00E1;ndose consigo a gran parte de la redacci&#x00F3;n con los que fund&#x00F3; <italic>El Liberal</italic>, diario de tendencia republicana. Una innovaci&#x00F3;n particular de esta publicaci&#x00F3;n fue la inclusi&#x00F3;n de anuncios por palabras, uno de los motivos de su &#x00E9;xito instant&#x00E1;neo. Fern&#x00E1;ndez Fl&#x00F3;rez, que fue su mayor accionista y fundador, intent&#x00F3; al poco de su aparici&#x00F3;n, el 2 de junio de 1879, emular al suplemento de su adversario creando y dirigiendo &#x201C;Los lunes de <italic>El Liberal</italic>&#x201D;.</p>
<p>Unos meses despu&#x00E9;s, ya en 1880<xref ref-type="fn" rid="fn2"><sup>2</sup></xref>, &#x201C;Los Lunes de <italic>El Liberal</italic>&#x201D; se transforma en el suplemento &#x201C;Entre p&#x00E1;ginas&#x201D;, que aparec&#x00ED;a los jueves y domingos, dedicado a noticias culturales y cient&#x00ED;ficas. Fern&#x00E1;ndez Fl&#x00F3;rez sigui&#x00F3; en la direcci&#x00F3;n del suplemento y public&#x00F3; art&#x00ED;culos literarios y cr&#x00ED;tica de libros, aunque ya empezaba a sobresalir la pluma de Miguel Moya, que asumi&#x00F3; la direcci&#x00F3;n del diario a partir de 1890. Adem&#x00E1;s de contar con la colaboraci&#x00F3;n de autores consagrados como Juan Valera y de apostar por la narrativa breve y las traducciones, este suplemento acogi&#x00F3; un prestigioso concurso de cuentos desde 1900, de cuyo jurado formaron parte personajes como el premio Nobel Jos&#x00E9; Echegaray (<xref ref-type="bibr" rid="ref-4-102659">Alonso, 2010</xref>).</p>
<fig id="fig-2-102659">
<caption><title>Ejemplar de Los Lunes de <italic>El Liberal</italic> del 11 de agosto de 1879</title></caption>
<graphic xmlns:xlink="http://www.w3.org/1999/xlink" xlink:href="fig-2-102659.jpg"/>
</fig>
<fig id="fig-3-102659">
<caption><title>Entre P&#x00E1;ginas de <italic>El Liberal</italic>, 25 de abril de 1880.</title></caption>
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</fig>
</sec>
<sec id="sec-8-102659">
<title>Suplemento semanal de ciencias, literatura y arte de <italic>La Correspondencia Espa&#x00F1;ola</italic></title>
<p><italic>La Correspondencia de Espa&#x00F1;a</italic> fue uno de los peri&#x00F3;dicos m&#x00E1;s longevos de la prensa espa&#x00F1;ola; se public&#x00F3; durante 65 a&#x00F1;os, entre 1859 y 1925. En todos estos a&#x00F1;os se financi&#x00F3; principalmente por la publicidad mediante peque&#x00F1;os anuncios que se recog&#x00ED;an en la &#x00FA;ltima p&#x00E1;gina. Se trataba de un peri&#x00F3;dico noticiero, de precio reducido y neutralidad ideol&#x00F3;gica que se voceaba por las calles de Madrid. Este diario fue un ejemplo de c&#x00F3;mo las novedades tecnol&#x00F3;gicas facilitaron el acercamiento de las noticias que suced&#x00ED;an en el mundo gracias la red telegr&#x00E1;fica, al ferrocarril y la contrataci&#x00F3;n de agencias de prensa, de ah&#x00ED; el car&#x00E1;cter noticiero que ten&#x00ED;a el peri&#x00F3;dico. Su fundaci&#x00F3;n se debi&#x00F3; a Manuel Mar&#x00ED;a Santa Ana que comenz&#x00F3; su publicaci&#x00F3;n de una manera familiar con <italic>La Carta Aut&#x00F3;grafa</italic> en 1848 en el que daba cuenta de noticias que recog&#x00ED;a de los centros de inter&#x00E9;s de Madrid y que su esposa copiaba a mano para despu&#x00E9;s reproducirlos en una imprenta litogr&#x00E1;fica manual. En los siguientes a&#x00F1;os la publicaci&#x00F3;n evolucion&#x00F3; hasta que en 1859 pas&#x00F3; a denominarse <italic>La Correspondencia de Espa&#x00F1;a</italic> (<xref ref-type="bibr" rid="ref-21-102659">Reina, 2016</xref>).</p>
<p>Rafael Cansinos Assens entr&#x00F3; a trabajar en <italic>La Correspondencia de Espa&#x00F1;a</italic> en el verano de 1906 parar traducir aquellas noticias del <italic>Daily Telegraph</italic> que pudieran publicarse en el peri&#x00F3;dico. No result&#x00F3; f&#x00E1;cil para el escritor sevillano decantarse por el trabajo de periodista pues supon&#x00ED;a asumir el fracaso como hombre dedicado a las letras. Sus dudas eran las de muchos aspirantes a escritor a los que no les quedaba m&#x00E1;s remido que dedicarse al periodismo para poder sobrevivir:</p>
<disp-quote>
<p>Llevo una carta del director de <italic>La Correspondencia</italic> en el bolsillo, como una amonestaci&#x00F3;n y un remordimiento, y trato de olvidarla&#x2026; &#x00A1;El periodismo!&#x2026; &#x00A1;Pero ese es el fracaso para un literato! Yo no quiero ser periodista, quiero ser literato&#x2026; [&#x2026;] Y, adem&#x00E1;s, se acabar&#x00ED;a mi vida libre, arbitraria, mis noches de locura&#x2026; Ser&#x00ED;a esclavo de la noticia, tendr&#x00ED;a que correr tras ella como un perro&#x2026; &#x00A1;No! Siempre libre, con todo el tiempo m&#x00ED;o, aunque solo sea para so&#x00F1;ar (<xref ref-type="bibr" rid="ref-10-102659">Cansinos Assens, 1996</xref>, 236-237).</p>
</disp-quote>
<p>No hay muchas noticias sobre su suplemento literario llamado &#x00AB;Suplemento Semanal de Ciencias, Literatura y Artes&#x00BB;. El primer n&#x00FA;mero apareci&#x00F3; el 2 de noviembre de 1890 y llevaba en la primera p&#x00E1;gina un art&#x00ED;culo de Clar&#x00ED;n titulado &#x201C;La evoluci&#x00F3;n de la cr&#x00ED;tica&#x201D;. El suplemento constaba de cuatro p&#x00E1;ginas, y en ellas aparec&#x00ED;an poemas, muchas veces de propio director del peri&#x00F3;dico, Santa Ana, y noticas culturales y cient&#x00ED;ficas que llegaban desde Londres, Par&#x00ED;s, Viena o Roma. Se publicaba los domingos dos veces al mes. El suplemento dur&#x00F3; muy poco, apenas seis meses, pues el 30 de abril de 1891 sali&#x00F3; el &#x00FA;ltimo n&#x00FA;mero, que hac&#x00ED;a el 27. Los &#x00FA;ltimos ejemplares hab&#x00ED;an reducido el n&#x00FA;mero de p&#x00E1;ginas de cuatro a dos.</p>
<fig id="fig-4-102659">
<caption><title>Primer n&#x00FA;mero del Suplemento de Ciencias, Literatura y Artes de <italic>La Correspondencia de Espa&#x00F1;a</italic>, 2 de noviembre de 1890</title></caption>
<graphic xmlns:xlink="http://www.w3.org/1999/xlink" xlink:href="fig-4-102659.jpg"/>
</fig>
</sec>
<sec id="sec-9-102659">
<title>Hoja literaria de los lunes de <italic>La &#x00C9;poca</italic></title>
<p><italic>La &#x00C9;poca</italic> fue otro de las grandes cabeceras espa&#x00F1;olas del siglo XIX. Fundado en 1849 por Diego Coello y Quesada se mantuvo hasta la guerra civil. Fue un peri&#x00F3;dico conservador y mon&#x00E1;rquico. <italic>La &#x00C9;poca</italic> comenz&#x00F3; publicando los lunes un suplemento llamado &#x201C;La &#x00C9;poca Cient&#x00ED;fica, Literaria, Financiera, Industrial y Mercantil&#x201D; que dur&#x00F3; hasta el 12 de julio de 1880. En &#x00E9;l las noticias y creaciones literarias se mezclaban con otras de materias que no ten&#x00ED;a que ver con lo exclusivamente cultural. Constaba de dos hojas que se publicaban semanalmente.</p>
<p>A partir del lunes 19 de julio de 1880 apareci&#x00F3; &#x201C;La Hoja Literaria de los Lunes&#x201D;, centrada &#x00FA;nicamente en temas literarios y culturales. La estructura del suplemento era muy similar al anterior; se publicada cada lunes y constaba de dos hojas de cinco columnas cada una. Se iniciaba con la cabecera que lo distingu&#x00ED;a del resto del peri&#x00F3;dico y constaba, como su precursor, de un peque&#x00F1;o sumario. En este primer n&#x00FA;mero se inclu&#x00ED;a al lado derecho de la cabecera dos advertencias. La primera iba dirigida a posibles lectores que se animaran a participar en la redacci&#x00F3;n del suplemento: &#x201C;Aceptamos con agradecimiento todo art&#x00ED;culo &#x00F3; noticia que pueda sernos &#x00FA;til para la confecci&#x00F3;n de esta hoja&#x201D;, mientras que la segunda les hac&#x00ED;a a ellos responsables de lo publicado: &#x201C;Los art&#x00ED;culos se publican bajo la responsabilidad de sus autores&#x201D;.</p>
<fig id="fig-5-102659">
<caption><title>&#x00DA;ltimo ejemplar de &#x201C;La &#x00C9;poca Cient&#x00ED;fica, Literaria, Financiera, Industrial y Mercantil&#x201D;, 12 de julio de 1880</title></caption>
<graphic xmlns:xlink="http://www.w3.org/1999/xlink" xlink:href="fig-5-102659.jpg"/>
</fig>
<p>Como uno de los grandes peri&#x00F3;dicos que fue, en <italic>La &#x00C9;poca</italic> publicaron algunos de los mejores redactores del momento, como Luis Alfonso, Pedro Bofill, Francisco Fern&#x00E1;ndez Villegas, gran cr&#x00ED;tico teatral que firmaba como Zeda y que fue sustituido por Melchor Fern&#x00E1;ndez Almagro y Eduardo G&#x00F3;mez de Baquero m&#x00E1;s conocido por su seud&#x00F3;nimo Andrenio. G&#x00F3;mez Baquero fue, junto con Clar&#x00ED;n, el gran cr&#x00ED;tico literario de los a&#x00F1;os de la Restauraci&#x00F3;n. En &#x201C;La Hoja Literaria de los Lunes&#x201D; de <italic>La &#x00C9;poca</italic>, Emilia Pardo Baz&#x00E1;n public&#x00F3;, en varias entregas entre 1882 y 1883, los art&#x00ED;culos de &#x201C;La cuesti&#x00F3;n palpitante&#x201D; que tanta pol&#x00E9;mica causaron sobre la recepci&#x00F3;n en la literatura espa&#x00F1;ola del naturalismo franc&#x00E9;s (<xref ref-type="bibr" rid="ref-23-102659">Roch, 1923</xref>).</p>
<p>Junto a esta hoja literaria, <italic>La &#x00C9;poca</italic> editaba de vez en cuando un &#x201C;Suplemento Literario y Art&#x00ED;stico&#x201D;. Se publicaron pocos n&#x00FA;meros a lo largo de 1890; en realidad, seg&#x00FA;n la documentaci&#x00F3;n consultada, tan solo salieron a la calle dos ejemplares. Constaban de cuatro hojas, el doble que &#x201C;La hoja literaria de los lunes&#x201D;, y se caracterizaban por la gran cantidad de ilustraciones que acompa&#x00F1;aban a los art&#x00ED;culos. La justificaci&#x00F3;n de su publicaci&#x00F3;n se hac&#x00ED;a en el primero que apareci&#x00F3; el 5 de enero de 1890:</p>
<disp-quote>
<p>Deseosos de proporcionar &#x00E1; nuestros suscriptores un n&#x00FA;mero extraordinario el d&#x00ED;a de Reyes, que sirviese &#x00E1; la vez de recreo &#x00E1; los ojos y al esp&#x00ED;ritu, hemos dispuesto, por v&#x00ED;a de ensayo, este Suplemento [&#x2026;]. Si el ensayo sale bien, es probable que lo repitamos, y que de esta suerte, y de un modo ameno y agradable, demos &#x00E1; conocer &#x00E1; nuestros favorecedores las publicaciones ilustradas m&#x00E1;s dignas de ser conocidas, que en Madrid, y en Espa&#x00F1;a en general, se impriman<xref ref-type="fn" rid="fn3"><sup>3</sup></xref>.</p>
</disp-quote>
<p>Seg&#x00FA;n hemos podido comprobar en la Hemeroteca Digital de la BNE se public&#x00F3; un suplemento m&#x00E1;s, al final de ese a&#x00F1;o de 1890, el 31 de diciembre, este &#x00FA;ltimo se llam&#x00F3; &#x201C;Suplemento extraordinario ilustrado&#x201D;.</p>
<fig id="fig-6-102659">
<caption><title>Primer n&#x00FA;mero de La hoja literaria de los lunes 19 de julio de 1880.</title></caption>
<graphic xmlns:xlink="http://www.w3.org/1999/xlink" xlink:href="fig-6-102659.jpg"/>
</fig>
<fig id="fig-7-102659">
<caption><title>Suplemento Literario Art&#x00ED;stico publicado por <italic>La &#x00C9;poca</italic> el 5 de enero de 1890</title></caption>
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</fig>
</sec>
<sec id="sec-10-102659">
<title>Suplemto literario de <italic>El D&#x00ED;a</italic></title>
<p>La cabecera del <italic>El D&#x00ED;a</italic> fue fundada en 1881 por Camilo Hurtado de Am&#x00E9;zaga sexto marqu&#x00E9;s de Riscal, pero en 1886 pas&#x00F3; a manos de Segismundo Moret, que por entonces era ministro de Estado. Se trataba de un peri&#x00F3;dico de tipo pol&#x00ED;tico e informativo. Muy pronto, desde el 15 de julio del a&#x00F1;o de su fundaci&#x00F3;n, comenz&#x00F3; a sacar una &#x201C;Hoja Literaria&#x201D; que, pocos meses despu&#x00E9;s, en octubre, pas&#x00F3; a llamarse &#x201C;Suplemento literario&#x201D;<xref ref-type="fn" rid="fn4"><sup>4</sup></xref>. Se publicaba los lunes cada quince d&#x00ED;as, y constaba de cuatro p&#x00E1;ginas de cuatro columnas. El suplemento se estuvo publicando hasta el 2 de mayo de 1886, un total de 215 ejemplares.</p>
<p>La firma de Emilio Castelar fue la de las m&#x00E1;s habituales, con un art&#x00ED;culo cada quince d&#x00ED;as de tipo hist&#x00F3;rico principalmente; tambi&#x00E9;n fue relevante la publicaci&#x00F3;n por entregas de las memorias de Antonio Alcal&#x00E1; Galiano, tras una dura pugna con los herederos, como se quejaba la redacci&#x00F3;n el 24 de septiembre de 1881:</p>
<disp-quote>
<p>En la hoja literaria que publicaremos el 1 de octubre adem&#x00E1;s de un art&#x00ED;culo del Sr. Castelar, comenzar&#x00E1;n a insertarse las <italic>Memorias</italic> in&#x00E9;ditas de D. Antonio Alcal&#x00E1; Galiano. A costa de grandes esfuerzos, ha podido conseguir <italic>El D&#x00ED;a</italic> que sus lectores sean los primeros que lean la obra p&#x00F3;stuma del ilustre escritor, en donde se contienen detalles desconocidos de los graves acontecimientos ocurridos en nuestra patria desde los comienzos del r&#x00E9;gimen constitucional, sucesos en que parte tan principal tuvo el insigne Galiano.</p>
</disp-quote>
<p>Clar&#x00ED;n fue uno de los colaboradores del suplemento literario desde noviembre de 1881, publicando 19 art&#x00ED;culos de cr&#x00ED;tica sobre las obras tan notables como <italic>Un viaje de novios, La pr&#x00F3;diga, El amigo Manso, Pot-Bouille, El doctor Centeno, Marta y Mar&#x00ED;a, El idilio de un enfermo, La Tribuna, Tormento.</italic> De gran relevancia fue tambi&#x00E9;n la publicaci&#x00F3;n de las <italic>Tradiciones peruanas</italic> de Ricardo Palma entre 1883 y 1884. Algunos de los autores que estamparon su firma en las p&#x00E1;ginas del suplemento de <italic>El D&#x00ED;a</italic> fueron Julio Burell, Manuel del Palacio, Concepci&#x00F3;n Arenal, Ros de Olano, Sinesio Delgado, Rodrigo Amador de los R&#x00ED;os, Rafael Comenge, Salom&#x00E9; N&#x00FA;&#x00F1;ez y Topete, la reina Isabel de Ruman&#x00ED;a, Morayta, Tolosa Latour, Balaguer, Picatoste, Moreno Nieto, Manuel Coss&#x00ED;o, Piernas Hurtado, etc.</p>
<fig id="fig-8-102659">
<caption><title>Suplemento literario de <italic>El D&#x00ED;a</italic> 2 de enero de 1882</title></caption>
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</fig>
</sec>
<sec id="sec-11-102659">
<title>Plana del lunes de <italic>El Globo</italic></title>
<p><italic>El Globo</italic> fue fundado por Emilio Castelar para convertirse en el principal &#x00F3;rgano de difusi&#x00F3;n del Partido Republicano conservador unitario. Aunque el peri&#x00F3;dico pas&#x00F3; por distintas manos, fue de los m&#x00E1;s representativos de la prensa madrile&#x00F1;a de los a&#x00F1;os ochenta ocupando el cuarto puesto de ventas tras <italic>El Liberal, El Imparcial</italic> y <italic>La Correspondencia.</italic> En 1896 lo adquiri&#x00F3; &#x00C1;lvaro Figuera y Torres, conde de Romanones, que confi&#x00F3; la direcci&#x00F3;n al m&#x00E9;dico y periodista Jos&#x00E9; Francos Rodr&#x00ED;guez. Fue &#x00E9;l quien tom&#x00F3; la decisi&#x00F3;n de publicar un suplemento semanal siguiendo los modelos de <italic>El Imparcial, La &#x00C9;poca</italic> o <italic>El Liberal</italic>, en que aglutinar los contenidos literarios y culturales. Se titul&#x00F3; &#x201C;Plana de los Lunes&#x201D; y se mantuvo entre 1897 y 1898. En su redacci&#x00F3;n intervinieron un grupo de j&#x00F3;venes redactores entre los que destacaba la figura de Francisco Navarro Ledesma y el joven Andr&#x00E9;s Ovejero Bustamante, que despu&#x00E9;s fue catedr&#x00E1;tico de Literatura en la Universidad Central; tambi&#x00E9;n Manuel Bueno, Jos&#x00E9; Rocamora, etc. En la &#x00FA;ltima fase del suplemento se sum&#x00F3; P&#x00ED;o Baroja.</p>
<disp-quote>
<p>Por este tiempo, mi editor, Bernardo Rodr&#x00ED;guez Serra, nos dijo que su amigo y paisano Emilio Riu iba a comprar el peri&#x00F3;dico <italic>El Globo</italic>, que en la &#x00E9;poca de Castelar hab&#x00ED;a sido famoso. [&#x2026;] De las manos de Castelar, el diario pas&#x00F3; a las de Romanones, que lo llev&#x00F3; al palacio de O&#x00F1;ate, de la calle Mayor, que era suyo. En esta segunda etapa escribieron en <italic>El Globo</italic> Navarro Ledesma, Manuel Bueno y otros. Luego el peri&#x00F3;dico de Romanones pas&#x00F3; a Riu, ya con muy poca vida [&#x2026;]. Por consejo, sin duda, de Rodr&#x00ED;guez Serra, nos llam&#x00F3; a varios y form&#x00F3; la redacci&#x00F3;n con Azor&#x00ED;n, L&#x00F3;pez Pinillos, Serrano de la Pedrosa y yo y algunos m&#x00E1;s que no recuerdo (<xref ref-type="bibr" rid="ref-8-102659">Baroja, 1982</xref>: 243-245).</p>
</disp-quote>
<p>El suplemento se publicaba los lunes y era la tercera p&#x00E1;gina del diario. Llevaba una cabecera y constaba de cinco columnas en medio de las cuales hab&#x00ED;a una ilustraci&#x00F3;n que no ten&#x00ED;a mucho que ver con los temas que se trataban. En el an&#x00E1;lisis que hace Cecilio Alonso de la &#x201C;Plana del lunes&#x201D; valora el que en una &#x00E9;poca en que otros diarios suprimieran p&#x00E1;ginas dedicadas a temas culturales o incluso todo el suplemento literario (<italic>El Imparcial</italic> lo hizo durante seis meses) para dedicarlas a la informaci&#x00F3;n pol&#x00ED;tica debido a la grave situaci&#x00F3;n que viv&#x00ED;a el pa&#x00ED;s por las guerras coloniales y la muerte de C&#x00E1;novas, en <italic>El Globo</italic> se apost&#x00F3; por la informaci&#x00F3;n cultural (<xref ref-type="bibr" rid="ref-3-102659">Alonso, 2014</xref>).</p>
<fig id="fig-9-102659">
<caption><title>Plana del Lunes de <italic>El Globo</italic> 1 de marzo de 1897</title></caption>
<graphic xmlns:xlink="http://www.w3.org/1999/xlink" xlink:href="fig-9-102659.jpg"/>
</fig>
</sec>
<sec id="sec-12-102659">
<title>La hoja literaria de <italic>El Pa&#x00ED;s</italic></title>
<p><italic>El Pa&#x00ED;s</italic> se fund&#x00F3; en 1887 tras el cierre de <italic>El Progreso</italic>, que era el peri&#x00F3;dico del Partido Republicano Progresista de Manuel Ruiz Zorrilla y Nicolas Salmer&#x00F3;n. Lo fund&#x00F3; Antonio Catena Mu&#x00F1;oz, y tuvo muy buena acogida como diario popular y anticlerical. Al a&#x00F1;o siguiente de su fundaci&#x00F3;n pas&#x00F3; a dirigirlo Alejandro Lerroux que lo convirti&#x00F3; en uno de los diarios m&#x00E1;s pol&#x00E9;micos y a la vez m&#x00E1;s le&#x00ED;dos de la &#x00E9;poca. Por desavenencias, Lerroux dej&#x00F3; el peri&#x00F3;dico en 1897 y fund&#x00F3; <italic>El Progreso</italic>. Fue sustituido por Joaqu&#x00ED;n Dicenta que a&#x00F1;adi&#x00F3; en la cabecera lo de &#x201C;Diario republicano socialista revolucionario&#x201D;. Durante un tiempo, el peri&#x00F3;dico se convirti&#x00F3; en portavoz de la revista <italic>Germinal</italic> y muchos de los que publicaban en ella lo hac&#x00ED;an tambi&#x00E9;n en el diario, entre ellos un grupo de j&#x00F3;venes escritores e intelectuales, como Jos&#x00E9; Mart&#x00ED;nez Ruiz (no fue Azor&#x00ED;n hasta 1904), P&#x00ED;o Baroja, Ramiro de Maeztu (el grupo de los tres), Miguel de Unamuno, Valle-Incl&#x00E1;n, los hermanos Machado, Antonio y Manuel, Rub&#x00E9;n Dar&#x00ED;o, Manuel Bueno, hasta Ortega y Gasset, que lleg&#x00F3; a considerar a <italic>El Pa&#x00ED;s</italic> como el peri&#x00F3;dico con las ideas m&#x00E1;s avanzadas de Espa&#x00F1;a. A pesar de algunos cierres judiciales, el peri&#x00F3;dico se mantuvo hasta 1933.</p>
<p>La &#x201C;Hoja literaria&#x201D; se public&#x00F3; durante muy poco tiempo, entre los meses de marzo y mayo de 1899, en concreto entre el 6 de marzo y el 22 de mayo, con un total de 12 ejemplares. La &#x201C;hoja&#x201D; sal&#x00ED;a publicada los lunes y consist&#x00ED;a en una &#x00FA;nica hoja de cinco columnas dedicada a informaci&#x00F3;n literaria principalmente, en la que se recog&#x00ED;an art&#x00ED;culos, poemas, narraciones de diferentes escritores. La primera se abri&#x00F3; con un art&#x00ED;culo de Rub&#x00E9;n Dar&#x00ED;o sobre Mallarm&#x00E9;. No fue el &#x00FA;nico escritor americano que public&#x00F3; en este suplemento, tambi&#x00E9;n lo hicieron Leopoldo Lugones, Francisco A. de Icaza, Jos&#x00E9; Ingenieros o Enrique G&#x00F3;mez Carrillo, cuya firma fue de las m&#x00E1;s habituales junto a la de P&#x00ED;o Baroja. Esta mezcla entre autores de uno y otro lado del oc&#x00E9;ano fue uno de los valores de esta breve &#x201C;Hoja literaria&#x201D;.</p>
<p>Estos fueron suplementos literarios pioneros de la prensa espa&#x00F1;ola. Ellos, en el &#x00FA;ltimo tercio del siglo XIX, abrieron el camino y favorecieron el desarrollo de la cr&#x00ED;tica literaria en Espa&#x00F1;a, que en esos &#x00FA;ltimos a&#x00F1;os de la centuria tom&#x00F3; consciencia de su relevancia en la construcci&#x00F3;n de una narrativa propia, en el momento en el que el g&#x00E9;nero novel&#x00ED;stico se estaba perfilando. Su creaci&#x00F3;n pone de manifiesto la importancia que la informaci&#x00F3;n literaria y cultural ten&#x00ED;a en la sociedad espa&#x00F1;ola, tanto como para que los peri&#x00F3;dicos de la &#x00E9;poca les dedicaran un espacio de relevancia. Ya en los primeros a&#x00F1;os del siglo XX, con la modernizaci&#x00F3;n de la prensa, estos suplementos se generalizaron y se convirtieron en habituales en las p&#x00E1;ginas de peri&#x00F3;dicos y de revistas.</p>
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<caption><title>Primer n&#x00FA;mero de la &#x201C;Hoja literaria&#x201D; de <italic>El Pa&#x00ED;s</italic>, 6 de marzo de 1899</title></caption>
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<fn id="fn2" fn-type="other"><label>2</label> <p>&#x00AB;Dice El F&#x00E9;nix: &#x00AB;EL LIBERAL ha cambiado sus lunes por una plana bisemanal que titula Entre p&#x00E1;ginas. &#x00BF;Se ver&#x00E1; tambi&#x00E9;n <italic>El Imparcial</italic> en la necesidad de entretelarse?&#x00BB; &#x00A1;Qui&#x00E9;n sabe!&#x2026; &#x00A1;Hace tanto fr&#x00ED;o!&#x00BB;, <italic>El Liberal</italic> 8 de enero de 1880.</p></fn>
<fn id="fn3" fn-type="other"><label>3</label> <p><italic>La &#x00C9;poca</italic>, 5 de enero de 1890.</p></fn>
<fn id="fn4" fn-type="other"><label>4</label> <p>El suplemento tuvo otros nombres &#x201C;Suplemento literario del lunes&#x201D;, &#x201C;Hoja literaria de El D&#x00ED;a&#x201D;, &#x201C;Art&#x00ED;culos literarios&#x201D;. (<xref ref-type="bibr" rid="ref-18-102659">Lissorgues, 2010</xref>).</p></fn>
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