ISSN-e: 1988-2696
ARTÍCULOS
Laura Martínez-Jiménez
Universidad Europea Miguel de Cervantes ✉ 
Recibido: 27 de noviembre de 2024 / Aceptado: 29 de enero de 2025 |
ES Resumen. En octubre de 2024 se hacía pública la dimisión de Iñigo Errejón, uno de los principales activos de la nueva izquierda española, motivada por las acusaciones de agresión sexual contra él por parte de varias mujeres. Al compás de la hipermediatización del «caso Errejón», comenzaba a ganar visibilidad el intradebate feminista sobre cómo encuadrar mediáticamente las violencias machistas para que su relato no sólo cumpla con los estándares del buen periodismo, sino que, además, sea «productivo» en un sentido feminista. En este contexto, nuestro trabajo se propone un doble objetivo: examinar la cobertura periodística del caso Errejón e identificar las formas diferenciales del periodismo feminista. Para ello, se han analizado todos los textos relativos al caso publicados entre el 24 y el 31 de octubre en medios digitales nacionales con un compromiso ético-editorial explícito con la defensa activa de la igualdad de género (El País, Público, elDiario.es, El Salto, La Marea, Ctxt y Pikara Magazine) (N = 384). Los principales resultados indican que el caso ha recibido una especial e intensa atención mediática, en la que se identifica una pugna entre el encuadre de la política institucional y el enfoque feminista centrado en las violencias machistas y la visibilización de sus víctimas-supervivientes. En este sentido, el periodismo feminista introduce formas diferenciales notables, como el esfuerzo por politizar el caso, explicarlo complejamente desde géneros interpretativos y contar con las voces de expertas feministas y las propias supervivientes. La discusión de estos resultados desde el marco teórico, profesional e interpretativo del periodismo feminista espera contribuir a la reflexión crítica sobre la im/productividad de la (hiper)mediatización de las violencias machistas.
Palabras clave: Periodismo feminista, violencia machista, Errejón, hipermediatización, medios igualitarios.
ENG Hypermediatization of the Errejón case: analysis of feminist media coverage
Abstract. In October 2024, the resignation of Iñigo Errejón, one of the main assets of the new Spanish Left, was made public, motivated by accusations of sexual assault against him by several women. In step with the hypermediatization of the ‘Errejón case’, the feminist debate on how to frame gender violence in the media so that the story not only meets the standards of good journalism but is also ‘productive’ in a feminist sense, began to gain visibility. In this context, our work has a twofold objective: to examine the journalistic coverage of the Errejón case and to identify the differential forms of feminist journalism. To this end, all texts relating to the case published between 24 and 31 October in national digital media with an explicit ethical-editorial commitment to the active defense of gender equality have been analyzed (El País, Público, elDiario.es, El Salto, La Marea, Ctxt and Pikara Magazine) (n=384). The main results indicate that the case has received special and intense media attention, in which a struggle is identified between the framing of institutional politics and the feminist approach centred on gender violences and the visibilization of its victim-survivors. In this sense, feminist journalism introduces notable differential forms, such as the effort to politicize the case, to explain it in complex interpretative genres and to include the voices of feminist experts and the survivors themselves. The discussion of these results from the theoretical, professional and interpretative framework of feminist journalism hopes to contribute to critical reflection on the im/productivity of the (hyper) mediatization of gender violence.
Keywords: Feminist journalism, gender violence, Errejón, hyper-mediatization, egalitarian media.
Cómo citar: Martínez-Jiménez, L. (2025). Hipermediatización del caso Errejón: análisis de la cobertura periodística con perspectiva feminista. Estudios sobre el Mensaje Periodístico, 31(1), 51-62. https://dx.doi.org/10.5209/emp.99313
El 24 de octubre de 2024 saltaba la noticia de la dimisión de Iñigo Errejón, uno de los principales activos de la nueva izquierda española y hasta entonces portavoz en el Congreso de los Diputados de la coalición electoral Sumar. Errejón compartía en redes sociales ese mismo día una carta con la que justificaba su marcha repentina de la política. Junto a sus explicaciones, los medios publicaron la que se descubría como la motivación de su renuncia: las acusaciones de agresión sexual contra él por parte de varias mujeres. Algunas, como la de la actriz Elisa Mouliáa, formalizadas ante la policía. Otras, la mayoría, compartidas anónimamente en medios de comunicación y redes sociales, como las recogidas en la cuenta de Instagram de la periodista feminista Cristina Fallarás. Al compás de la hipermediatización del ya conocido como «caso Errejón», comenzaba a ganar visibilidad el intradebate feminista sobre cómo intervenir contra las violencias machistas (en adelante, VVMM) y, también, cómo encuadrarlas mediáticamente para que este relato publicado no sólo cumpla con los estándares del buen periodismo, sino que, además, sea «productivo» en un sentido feminista: es decir, que contribuya activamente a visibilizar, concienciar, responsabilizar y reparar, así como a generar respuestas colectivas transformadoras (Fernández y Núñez, 2024).
En este contexto efervescente, de un interés mediático tan inflamado como fugaz, el trabajo se propone un doble objetivo: examinar la cobertura periodística del caso Errejón en medios explícitamente comprometidos con la defensa de la igualdad de género e identificar las formas diferenciales del periodismo feminista (en adelante, PF) integrado en dichas cabeceras. Para explorar estas dos cuestiones, se ha analizado una muestra de 384 textos publicados en El País, Público, elDiario.es, El Salto, La Marea, Ctxt y Pikara Magazine durante los ocho días de intensa vida mediática del caso. Los resultados esperan contribuir al conocimiento crítico sobre la im/productividad de la (hiper)mediatización de las VVMM en el marco de reconocimiento de la responsabilidad y el poder de los medios de comunicación como agentes de cambio social contra las VVMM (De Souza y Colussi, 2023; Noetzel et al., 2023).
El asesinato machista de la andaluza Ana Orante marcó un punto de inflexión en la España de 1997, pues generó la toma de conciencia social, política, académica y también periodística sobre las violencias contra las mujeres. La mediatización del caso Orantes desprivatizó las VVMM y motivó la proliferación de códigos deontológicos para guiar o (auto)regular la producción informativa en torno a ellas (Sánchez-Ramos et al., 2024). Esta ingente producción deontológica indica, por ejemplo, que se evite representar los casos de violencia como sucesos aislados, justificados por la actitud o vestimenta de la víctima o bien por las adicciones o problemas de salud mental del agresor; se prescinda de testimonios no expertos y detalles escabrosos de las agresiones; se eluda retratar a los agresores como monstruos abyectos que ejercen su violencia de manera sorpresiva; se cuide la intimidad, dignidad e integridad de las víctimas-supervivientes; o se genere una información útil para que las mujeres en situaciones de VVMM puedan conocer los recursos públicos y comunitarios de los que disponen (LLYC, 2024; Sánchez-Ramos et al., 2024).
Durante los últimos años se ha observado una progresiva implementación de estas recomendaciones deontológicas que, sin embargo, aún requiere de mayor compromiso y concienciación por parte de los medios (Edo-Ibáñez y Zurbano-Berenguer, 2019; LLYC, 2023, 2024). Continúan reproduciéndose rutinas y marcos periodísticos que degradan la calidad de las informaciones sobre VVMM, como, por ejemplo, la excesiva dependencia de las fuentes oficiales (políticas y policiales, sobre todo) y de las noticias de agencia (Liberia-Vayá et al., 2020; Zurbano-Berenguer et al., 2023) o la focalización en atributos y actitudes de las víctimas que tiende a «idealizarlas», al tiempo que las expone a un mayor cuestionamiento (Banet-Weiser y Higgins, 2023; Chen, 2024; LLYC, 2023, 2024).
Un segundo hito en la que podríamos llamar la historiografía española de la representación mediática de las VVMM tiene lugar en 2016 con la violación múltiple del conocido caso de La Manada, que agitó la capacidad de movilización sociomediática y política del feminismo mediante su consigna «Yo sí te creo» (Banet-Weiser y Higgins, 2023; Valdés, 2018). El caso de La Manada es así uno de los máximos exponentes de la hipermediatización de las VVMM sexuales, coincidente con el #NiUnaMenos (De Souza y Colussi, 2023), y al que seguirán el #Cuéntalo (Fallarás, 2019), el más reciente #SeAcabó (Fallarás, 2024; Fernández y Núñez, 2024) y, de forma muy impactante, el #MeToo (Baker y Rodrigues, 2020; Banet-Weiser y Higgins, 2023; Buiten, 2020; De Souza y Colussi, 2023; Kay, 2020; Noetzel et al., 2023). Pese a esta hipermediatización, impulsada en gran medida por la hartura de las mujeres (Valdés, 2018), la cobertura del caso de La Manada, como de otros tantos casos de violencia sexual (especialmente, el #MeToo), también ha dado muestras de mala praxis periodística: entre otras, sensacionalismo, descontextualización, culpabilización y deslegitimación de la víctima, minusvaloración del daño, insensibilización social, normalización de la cultura de la violación, amplificación del terror sexual o interpretación de las agresiones como casos aislados (Baker y Rodrigues, 2020; De Souza y Colussi, 2023; Noetzel et al., 2023; Sánchez-Ramos, 2021; Valdés, 2018).
En este momentum de movilización y concienciación social articulado por los feminismos en torno al caso de La Manada, las periodistas autoidentificadas como feministas comienzan también a ganar visibilidad en el Estado español, especialmente a partir del movimiento «Las periodistas paramos» (Pikara Magazine, 2019). Esta llamada de atención motivó la profesionalización de la figura de la editora, corresponsal o redactora jefa de género/feminismo en la prensa mainstream (como El País o elDiario.es), así como la consolidación de medios alternativos autoidentificados expresamente como feministas (como Pikara Magazine, Ctxt o El Salto). Sin embargo, la vitalidad de este movimiento profesional no ha encontrado aún correlato en la academia internacional, siendo muy escasos los trabajos de impacto dedicados al PF (por ejemplo, Dekker, 2024), la mayoría de ellos situados en Latinoamérica (por ejemplo, Hasan y Gil, 2014; Rovetto y Figueroa, 2019). En el Estado español, el estudio del PF es aún muy reciente y, en la mayoría de los casos, está liderado o motivado por las propias profesionales (por ejemplo, Bernal-Triviño, 2019; De Frutos, s. f.; Grijelmo, 2023; Pikara Magazine, 2015, 2019, 2021, 2023; Sánchez-Ramos y Zurbano-Berenguer, 2020).
En trabajos anteriores (ver Martínez-Jiménez et al., 2023), se perfilan algunas de las características comunes del PF que las propias profesionales españolas mencionan para definir su oficio. Destaca la identificación del PF como una suerte de crítica destructiva al periodismo convencional, que debe someterse a un proceso de «despatriarcalización» (Pikara Magazine, 2019, p. 35). Este proceso implica el cuestionamiento del mantra de la objetividad, la crítica a la descomplejización de la realidad social y la transformación de las rutinas (enmarcado, agenda, protagonistas y fuentes) y los propios modelos empresariales-organizacionales. Así, las periodistas defienden el PF como «buen periodismo», honesto, riguroso, crítico y completo, frente a las formas normalizadas de hacer y organizar el periodismo que suelen enseñarse en las facultades (Iturregui et al., 2020; Pikara Magazine, 2021, 2023) y profesionalizarse bajo convenciones machistas (Pikara Magazine, 2019; Thorsen y Sreedharan, 2023). Se trata de una práctica política y profesional contrahegemónica (Rovetto y Figueroa, 2019) que aplica la ética feminista (Steiner, 2021). Por tanto, el PF es muy consciente de, y combativo contra, las relaciones de poder y desigualdad del capitalismo neoliberal patriarcal que violentan las vidas de las mujeres (Dekker, 2024), de tal forma que la mediatización de las VVMM resulta una de sus cuestiones cardinales (por ejemplo, Bernal-Triviño, 2019; Dekker, 2024; Pikara Magazine, 2023).
El objetivo de este trabajo es doble: primero, examinar la cobertura periodística del caso Errejón; y segundo, identificar las formas diferenciales del PF en la mediatización del caso. Para ello, se han recopilado todas las piezas periodísticas resultantes de la búsqueda con la palabra clave «Errejón» en los formularios de búsqueda de contenidos integrados en las ediciones digitales de El País, Público, elDiario.es, El Salto, La Marea, Ctxt y Pikara Magazine entre el 24 de octubre de 2024, fecha en la que se hizo pública la dimisión de Iñigo Errejón, y el 31 de octubre de 2024, día en el que los efectos de la dana desplazaron el foco del interés mediático. La selección de estas cabeceras viene motivada por su (auto)identificación como periódicos nacionales/estatales del espectro liberal-progresista comprometidos con la defensa activa del principio democrático de la igualdad de género (como explicitan sus respectivos posicionamientos editoriales y éticos) a través de la integración de la perspectiva feminista en el periodismo independiente. Esta integración se consuma y visibiliza en cuatro sentidos: en un equipo de dirección compuesto por periodistas feministas (todos); en sus principios éticos o editoriales (Público, elDiario.es, El Salto, Ctxt, Pikara); en la designación de periodistas responsables del área de Feminismos (El País, elDiario.es, El Salto, La Marea, Ctxt, Pikara); y/o en el reconocimiento de secciones o etiquetas especificas donde alojan una producción periodística constante sobre cuestiones relacionadas con el feminismo (todos). Los medios seleccionados integran la perspectiva feminista al menos en tres de estos cuatro sentidos. Quedan excluidos, por tanto, otros medios nacionales que, pese a autoidentificarse como progresistas (ElPlural.com) y/o defensores de la igualdad de género (infoLibre), no cumplen este criterio. La muestra la componen así 384 textos1. Para atender al segundo objetivo, se ha diferenciado una submuestra compuesta por los 49 textos firmados (como autoras o coautoras) por periodistas feministas. Para determinar la identificación de estas periodistas como feministas hemos partido de trabajos previos (ver Martínez-Jiménez et al., 2023), junto con la comprobación de sus perfiles en redes sociales y profesionales y el histórico de sus publicaciones en los medios correspondientes. Han sido excluidas del segundo objetivo del estudio las 14 piezas de la muestra firmadas por expertas feministas (en su mayoría, políticas, activistas y académicas), al querer centrarnos únicamente en los textos elaborados por periodistas feministas.
Los textos de la muestra han sido categorizados, en primer lugar, mediante un análisis formal normalizado a través de ocho categorías: medio de publicación, titular, sección, género periodístico, autoría, relación/identificación del caso Errejón con VVMM, y relación/identificación del caso Errejón con feminismos. A cada texto le fue asignado un código compuesto por las siglas del medio (EP, PU, ED, ES, LM, CT y PI), la fecha de publicación y una numeración consecutiva. Tras esta primera categorización, los artículos han sido explorados mediante el análisis textual (Fürsich, 2009) con perspectiva feminista. El análisis textual es un método cualitativo, interpretativo y crítico, aplicado al contenido de los medios de comunicación y la cultura popular con el fin de comprender los supuestos ideológicos y culturales subyacentes a un texto. Al mismo tiempo, sujeta los discursos a su contexto concreto y a la estructura que los atraviesa, en la medida en que «el análisis textual exhaustivo tiene como objetivo explicar qué sensibilidades culturales prevalecen que permiten la existencia de un texto de ese tipo en un momento específico del tiempo» (Fürsich, 2009).
Este diseño metodológico presenta diversas limitaciones. Una de las cuestiones más delicadas del planteamiento teórico y metodológico de esta investigación es la identificación del PF como una labor «de mujeres». El PF no es privativo de las mujeres periodistas. Sin embargo, han sido y son las mujeres quienes, de manera mayoritaria y prioritaria, se han pre-ocupado de practicar, teorizar y defender el PF. Y las que, además, padecen en mayor medida las reacciones machistas, incluso violentas, por ejercerlo (Pikara Magazine, 2015, 2023). Asimismo, si bien puede haber personas dedicadas al periodismo que se identifiquen como feministas, no siempre ese posicionamiento se trasluce en su práctica profesional. Ya sea porque las rutinas y directrices de la empresa mediática merman o impiden este compromiso, o bien porque dicho posicionamiento es entendido como privado, personal o inoportunamente ideológico.
Los 384 textos publicados sobre el caso Errejón en los medios seleccionados desde el 24 al 31 de octubre se distribuyen de la siguiente manera: 235 pertenecen a elDiario.es, 68 a El País, 58 a Público, 13 a El Salto, siete a Ctxt, dos a Pikara, y uno a La Marea, como se aprecia en el Gráfico 1.
Gráfico 1. Distribución de textos sobre el caso Errejón por medios.

Fuente: elaboración propia.
La sobrerrepresentación de textos de elDiario.es se debe a que el 81 % (190/235) de las piezas recopiladas de este medio son noticias «servidas automáticamente» por agencias (Europa Press y EFE); una tendencia en los casos de violencia machista que apunta la literatura especializada (Zurbano-Berenguer et al., 2023). Del resto de cabeceras, sólo Público utiliza también noticias firmadas por agencias, aunque lo hace únicamente en el 6,9 % (4/58) de sus textos. Si obviamos la producción de agencias en ambos periódicos, la distribución de la muestra por medios se equilibraría, puesto que el aporte que hace cada uno a esta es coherente y proporcional respecto a sus recursos (capital económico, humano y social), antigüedad, re-conocimiento, modelo de negocio y audiencia (por este orden, El País, Público, elDiario.es, El Salto, Ctxt, Pikara y La Marea).
El volumen de producción periodística generado por el caso Errejón, así como su mantenimiento en el tiempo, resultan excepcionales en comparación con la cobertura habitual de las violencias que sufren las mujeres. Salvo casos muy particulares, como el de Diana Quer, el de Rubiales o el propio de La Manada, las VVMM están infrarrepresentadas en los medios (Baker y Rodrigues, 2020; Fallarás, 2019; LLYC, 2024). Si comparamos la producción periodística motivada por el caso Errejón con la propia de otros casos publicados en fechas aproximadas, comprobamos que los medios estudiados apenas les dedican una nota informativa puntual. Por ejemplo, la denuncia por agresión sexual contra Santiago Martín Barajas, histórico militante y fundador de Ecologistas en Acción (conocida el mismo 24 de octubre) y el juicio por VVMM contra el cantaor Diego el Cigala. En ambos casos, la atención mediática ha sido muy limitada. En el primero, por el eclipse del caso Errejón (Reguero, 2024). En el segundo, por los prejuicios étnico-raciales y antigitanistas que atraviesan las agendas y rutinas periodísticas (Agüero, 2024).
Si observamos la distribución de la muestra en relación con los géneros periodísticos (Gráfico 2), comprobamos que el 72,2 % (278) de los textos son de naturaleza informativa (noticias), mientras que el 15,4 % (59) son interpretativos (reportajes y análisis, sobre todo) y el 12,2 % (47), opinativos (columnas y firmas invitadas; también editoriales, sobre todo en El País). Si bien el caso Errejón ha generado más producción informativa, si filtramos la sobrerrepresentación de noticias «servidas directamente» de agencias en elDiario.es, comprobamos que los textos interpretativos y opinativos (107) superan a los informativos (87).
Gráfico 2. Distribución de textos sobre el caso Errejón por géneros periodísticos (%).

Fuente: elaboración propia.
Encontraríamos aquí una primera particularidad respecto a la cobertura convencional de las VVMM, pues estas suelen generar especialmente textos informativos: informaciones, a modo de recuento, sobre (intentos de) asesinatos y, en algunas ocasiones, actualizaciones del desarrollo judicial de algunos casos particularmente noticiosos (Zurbano-Berenguer et al., 2023). Pocos casos de VVMM logran por sí mismos mayor repercusión mediática y, por extensión, una atención más mantenida y extendida a los géneros interpretativos y opinativos. En nuestro caso de estudio, esta transgresión de la convención periodística vendría motivada por la implicación de uno de los hombres más reconocidos de la política institucional española y autoidentificado, además, como feminista (Montero en Viento Sur, 2024).
Atendiendo a las secciones en las que se distribuyen los textos de la muestra, encontramos que el 65 % (251) se vincula a Política, como muestra el Gráfico 3. Si incluimos aquí los textos que El País y elDiario.es clasifican en las secciones «España» o «Madrid» (en las que el tema central también es la política institucional), esta cifra asciende al 76 % (293). El 10 % (37) de los textos pertenecen a secciones vinculadas a géneros de opinión, y el 4 % (17) lo hacen a la sección de Sociedad. A esta última podríamos sumar también los 14 textos (3,6 %) que Público incluye en su sección «Mujer». Esta distribución de los textos atendiendo a las secciones periodísticas no se corresponde con la cobertura convencional de las informaciones sobre VVMM, puesto que estas se concentran habitualmente en la sección de Sociedad (Dekker, 2024; Liberia et al., 2020; Sánchez-Ramos et al., 2024). Este sobredimensionamiento político del caso, como su intensa mediatización, se explicarían por la implicación de la figura de Errejón.
Gráfico 3. Distribución de textos sobre el caso Errejón por secciones (%).

Fuente: elaboración propia.
En el análisis textual de la muestra, encontramos que el 69 % (266) de los textos identifica o relaciona el caso Errejón con las VVMM (porque se visibiliza en el texto y/o porque la pieza está etiquetada o archivada como tal). Además, el 53 % (203) de las piezas identifica o relaciona el caso con el feminismo (que aparece mencionado en el texto y/o en las etiquetas de categorización de las publicaciones). Se observa entre los medios estudiados una decisión consciente de nombrar el caso Errejón en el marco de las VVMM; un encuadre poco habitual en la cobertura de casos precedentes, como el de La Manada (Sánchez-Ramos, 2021). Esto se explicaría por la creciente toma de conciencia profesional de los efectos sociales de las informaciones sobre VVMM y por la proliferación, en las últimas décadas, de manuales y códigos deontológicos especializados (Sánchez-Ramos et al., 2024). En cambio, la presencia del feminismo en los textos de la muestra se explica, mayoritariamente, por la intención de introducir en el caso la cuestión feminista por parte de las figuras políticas que protagonizan las piezas, y no tanto porque los medios estudiados utilicen explícitamente el feminismo como marco para explicar o interpretar el caso (como sí veremos cuando estudiemos la cobertura del PF). Así, cuando en los textos aparece el feminismo lo hace, en términos generales, en tres sentidos: invocado por las figuras políticas, como eje programático y orgánico de los partidos de izquierda y del Gobierno (por ejemplo, PU241024-7, LM251024); utilizado por la oposición como arma arrojadiza, para atacar la supuesta hipocresía de los partidos de izquierda (por ejemplo, ED251024-6); y el último, el más minoritario, como marco interpretativo crítico del caso (por ejemplo, EP301024-1 y ED251024-11).
Debemos atender también a los marcos utilizados por los medios para narrar y significar el caso Errejón. Mediante estos marcos o encuadres, los medios seleccionan algunos aspectos de la realidad, a los que reconocen mayor importancia y, por tanto, dan más protagonismo en sus relatos. En términos generales, los medios estudiados destacan las siguientes cuestiones, que articulan el relato global del caso. En primer lugar, el marco informativo predominante gira en torno a lo que hace y dice la política institucional y sus principales figuras. Especialmente, qué hacen Sumar y Más Madrid ante el caso (por ejemplo, en elDiario.es un cuarto de sus textos [58] incluyen en el titular a Sumar y otros 31 hacen lo propio con Más Madrid), y qué dicen los distintos partidos y sus representantes (al menos, el 38 % de los textos dedica sus titulares a las reacciones de la oposición y del Gobierno). Esto convierte a la política institucional y partidista en la principal fuente de información para cubrir el caso. Por extensión, el protagonismo mediático recae sobre el supuesto agresor y su sector profesional. En este protagonismo no se aprecia un afán transformador de las narrativas usuales de VVMM en la prensa (LLYC, 2024), sino un descentramiento de los testimonios (y las necesidades) de las víctimas-supervivientes y/o de expertas y activistas feministas; una inercia profesional recurrente en la cobertura de las VVMM (Zurbano-Berenguer et al., 2023) que implicaría lo que Kay (2020) llama «injusticia comunicativa».
Esta lógica protagónica de la política institucional se re-produce en los marcos interpretativos y opinativos, en los que además el caso Errejón es puesto en valor en la medida en que representa una grave crisis para Sumar, en particular, y para la izquierda, en general (EP291024-5, ED281024-21). Igualmente, se re-genera el relato mediático del «shock» de las VVMM como casos sorpresivos e inesperados, especialmente cuando las ejercen hombres públicos progresistas o de izquierdas (EP261024-1, EP271024-9, PU291024-9). Esta clave, sin embargo, entra en conflicto con otro marco interpretativo-opinativo identificado en la muestra, por el que se acusa a los partidos de Errejón y a sus personas más cercanas, así como a los medios de comunicación, de conocer los casos de agresiones sexuales y la conducta machista del exportavoz y ocultarlos intencionadamente (EP281024-10, EP291024-1).
En segundo lugar, se observa una identificación unánime del caso en el marco de las violencias contra las mujeres motivadas por el machismo (EP261024-7). La clave de interpretación del caso como violencia machista sexual es la posición de poder del supuesto agresor y falta de consentimiento por parte de las víctimas-supervivientes (EP251024-6). El consentimiento se mediatiza en este caso, como en los precedentes de La Manada y Rubiales (Fernández et al., s. f.), como clave interpretativa de las violencias sexuales, algo que no ocurre en otros contextos y/o casos estudiados (Buiten, 2020). En esta misma línea, los textos interpretativos y opinativos apuntan a la transversalidad del machismo, que no es propiedad de la derecha o el conservadurismo (LM251024, PI301024-1), pero al mismo tiempo se señala la hipocresía de un Errejón autoidentificado como hombre de izquierdas feminista (EP261024-5, EP271024-8, ED241024-32). La excepción a estos encuadres dominantes, especialmente presentes en El País, Público y elDiario.es, la encontramos en los medios alternativos Pikara, Ctxt, La Marea y El Salto. No desaparece el interés de estos medios por la repercusión del caso Errejón en Sumar o en la izquierda española (por ejemplo, ES261024, CT291024-3), pero este marco comparte el foco con otras cuestiones ante las que, incluso, pierde relevancia. Entre estas cuestiones, destacan la in/deseabilidad social del supuesto linchamiento punitivista contra Errejón y su improductividad reparadora y evitadora de las VVMM (CT281024-1, CT291024-2); y el reconocimiento del poder de articulación feminista para visibilizar las VVMM (ES281024-2, ES281024-1), con mención especial al movimiento de denuncias anónimas «Cuéntalo», facilitado por Cristina Fallarás (ES241024-4).
Una primera clave para analizar la calidad de la producción periodística sobre VVMM se encuentra en las autorías de los textos. En general, se trata de una muestra proporcionada en términos de género; un equilibrio que contradice la habitual feminización de los relatos mediáticos sobre las VVMM (LLYC, 2024). De los 143 textos con autorías personales identificadas2, 70 (49 %) están firmados por mujeres y en ocho (5,5 %), ellas son coautoras, como puede verse en el Gráfico 4.
Gráfico 4. Distribución de textos sobre el caso Errejón por autorías (%).

Fuente: elaboración propia.
Entre estos textos con autorías o coautorías femeninas (78), el 63 % (49) han sido elaborados por periodistas feministas. Identificamos distintos niveles de compromiso de los medios con la perspectiva feminista (Liberia et al., 2020; Sánchez-Ramos et al., 2024). Como muestra el Gráfico 5, Pikara es la única cabecera en la que todos sus textos han sido elaborados por periodistas feministas (2/2). Le siguen El Salto, donde dos tercios de sus piezas con autoría reconocida las firman periodistas feministas (7/11), y El País, en el que la autoría de poco más de un tercio de su producción personal es de periodistas feministas (21/60). A la cola se sitúan elDiario.es (10/38), Público (8/26), Ctxt (1/7) y La Marea (0/1). Así, el medio alternativo autodeclarado feminista (Pikara), el medio alternativo en el que el feminismo más se explicita como política editorial vertebral (El Salto) y el gran medio convencional dirigido por una periodista feminista (Pepa Bueno, al frente de El País) son los que mayor cobertura dan al caso Errejón desde el PF.
Gráfico 5. Distribución de textos sobre el caso Errejón firmados por periodistas feministas, por medios.

Fuente: elaboración propia.
Respecto a los géneros periodísticos, el PF se concentra en la interpretación, donde supone el 44 % de los textos interpretativos de la muestra global (26/59). Tiene, en cambio, menor incidencia en el total de las piezas opinativas, entre las que alcanza el 21% de los textos (10/47). Estos resultados pueden explicarse por la concepción de la feminista como una mirada especializada para analizar la realidad que encuentra en los géneros interpretativos y opinativos las coordenadas espaciotemporales y licencias periodísticas óptimas para desarrollarse.
En relación con las secciones predilectas del PF, se detecta, al igual que en la cobertura general, una intensa presencia del caso en espacios periodísticos dedicados a la política institucional, como son las secciones de España o Nacional (15) y Política (5). Como señalan algunos textos de PF (PI301024-2, ED251024-29, ES281024-2), la cobertura general o mayoritaria suele incurrir en una despolitización de dicho caso, entendida como una hiperindividualización y privatización del suceso que invisibiliza su carácter social y las relaciones de poder que generan las VVMM (De Souza y Colussi, 2023; Noetzel et al., 2023). Esto se compadece con los textos informativos de la muestra, particularmente con aquellos no identificados como PF.
Sin embargo, identificamos una diferencia reseñable en el PF: en la cobertura general, la inmensa mayoría de los textos ubicados en las secciones políticas son de carácter informativo, mientras que el PF equilibra la representación de géneros periodísticos en estas secciones, de manera que los textos interpretativos y opinativos superan a los informativos. El análisis textual en mayor profundidad indica que el PF elaborado en los textos interpretativos, sobre todo, pero también opinativos, denota un esfuerzo por politizar el caso Errejón y explicarlo como un problema estructural que trasciende la hiperpersonalización en la figura de Errejón y que debe interpelar a toda la sociedad (De Souza y Colussi, 2023; LLYC, 2024; Noetzel et al., 2023; Sánchez-Ramos et al., 2024). Esta misma lógica siguen los textos en la sección de Sociedad (12). Resulta notable, sin embargo, la infrarrepresentación del PF en el género informativo respecto al total de la muestra, en la cual el PF apenas supone el 5 % de las noticias recopiladas (13/278). Especialmente, teniendo en cuenta la intensa feminización de la profesión periodística (De Souza y Colussi, 2023; Ganzabal et al., 2023), junto a la creciente toma de conciencia profesional sobre la importancia de una mediatización ética y socialmente responsable de las VVMM (Sánchez-Ramos et al., 2024). Estos resultados pueden tener una doble explicación. Por un lado, la vinculación predilecta del caso Errejón a la sección informativa de Política o Nacional, convencionalmente masculinizada (LLYC, 2023). Por otro, la concepción del PF como una práctica «activista» que contaminaría de ideología la pretendida objetividad del periodismo convencional (Dekker, 2024; Requena en Reguero, 2020), paradigmáticamente materializada en el género informativo.
En resumen, además del equilibrio de género en las autorías de los textos, identificamos una extensa práctica de periodismo y perspectiva feministas entre los textos firmados por mujeres. Estos resultados parecen doblemente positivos. Primero, porque vemos una mayor implicación de los hombres en la identificación y la narración de las violencias contra las mujeres. Esta implicación rompe con la convencional feminización de este tema y posiciona públicamente a estos hombres como agentes sociales contra las VVMM (LLYC, 2024). Sin embargo, como indica la experta feminista Justa Montero (Viento Sur, 2024), que haya más hombres escribiendo sobre el caso Errejón no se traduce automáticamente en que estos mismos hombres se sientan «interpelados» ni se replanteen su «lugar social» respecto a la masculinidad y las violencias contra las mujeres. En segundo lugar, y precisamente frente a este análisis de Montero, la implicación de mujeres feministas en la mediatización del caso Errejón puede contribuir sensiblemente a mejorar la calidad de las piezas periodísticas y, por extensión, la productividad transformadora del relato mediático frente a las violencias (Buiten, 2020; Liberia-Vayá et al., 2020; Sánchez-Ramos et al., 2024).
Si observamos los titulares que propone el PF, encontramos que los textos estimulan el protagonismo de las mujeres denunciantes y las víctimas-supervivientes de VVMM (De Souza y Colussi, 2023; Dekker, 2024), así como del propio Errejón. Sobre las mujeres, estas aparecen como protagonistas debido a sus testimonios y a cómo y dónde los comparten (ES271024-2, ED251024-39); a las lógicas de revictimización, miedo, vergüenza y culpabilización que se activan con sus denuncias, así como a su supuesto encaje en el cliché de «la víctima perfecta» (PU251024-1, ED281024-45); y a la sororidad feminista que procura creerlas y cuidarlas (PU241024-1). En cuanto a Errejón, su protagonismo responde a la motivación de su dimisión, así como a sus explicaciones ante estas acusaciones (PU241024-2, EP241024-1, PI301024-2). A diferencia de la cobertura general, donde primaban las fuentes políticas, partidistas e institucionales, en el PF encontramos un mayor equilibrio. Estas fuentes políticas siguen gozando de gran visibilidad, especialmente en los textos informativos para narrar la cronología de reacciones partidistas. No obstante, en el PF abundan las voces de expertas feministas, así como de mujeres víctimas y supervivientes, especialmente las denunciantes de Errejón. Además, el propio Errejón, convertido en fuente política protagonista, suele ser citado para criticar las explicaciones ofrecidas en su carta de dimisión o para confrontar dichas explicaciones con los relatos de las víctimas. Asimismo, el PF se significa diferencialmente mediante el uso de la primera persona del singular y del plural en un sentido testimonial: se comparten, para politizarse, las experiencias personales de VVMM tanto de las autoras como de sus entornos y otras mujeres (véase Dekker, 2024). Esta autorreflexividad y utilización política de lo personal también se deja sentir, en los textos interpretativos y opinativos, bajo la forma de la responsabilidad e incluso autocrítica del PF en el relato productivo contra las VVMM (por ejemplo, ES241024-3, ED281024-23).
Respecto a la cobertura periodística general, el PF relaciona o identifica explícitamente el caso Errejón con las VVMM y con los feminismos en mucha mayor proporción: en el 88 % (43/49) y el 71 % (35/49) de los textos de PF respectivamente (Gráfico 6), con especial incidencia en los géneros interpretativos. La gran mayoría de los textos de PF usan el caso Errejón como la percha o excusa informativa para colectivizar la explicación de las VVMM: el caso se utiliza para mirar a los lados (señalar la recurrencia de casos similares) y también hacia arriba (señalar el carácter estructural y no aislado o puntual de la violencia sexual). Además, se particulariza la violencia sexual en el marco de las VVMM: se trata de agresiones, exponen, con especificaciones que deben tenerse en cuenta para abordarlas, y también cubrirlas periodísticamente, de manera efectiva. De hecho, los textos se esfuerzan por complejizar la violencia sexual con el fin de contribuir a generar un conocimiento más certero sobre esta y entender los comportamientos de las víctimas-supervivientes.
Gráfico 6. Distribución de textos sobre el caso Errejón atendiendo a su identificación con las VVMM y el feminismo (%).

Fuente: elaboración propia.
Por otro lado, la gran mayoría de las piezas identifica al movimiento feminista como responsable de visibilizar y socializar las VVMM. Las feministas y las víctimas-supervivientes quiebran el dispositivo de silenciamiento estructural que sostiene a las VVMM (Kay, 2020), y esto, cuentan, tiene consecuencias disciplinantes. Precisamente, estas consecuencias explican el anonimato de las denuncias, así como alimentan el silencio de las mujeres (Ahmed, 2021; Kay, 2020), además de desgastar a un feminismo al que se le exige no ser rabioso ni quejoso (ED281024-23, ES281024-1; Ahmed, 2021; Fernández et al., s. f.; Kay, 2020), ni avivar el supuesto linchamiento punitivista contra Errejón (CT281024-1, ES281024-2; ver Montero en Viento Sur, 2024). En relación con esto último, que atraviesa conflictivamente los textos de PF, Banet-Weiser y Higgins (2023) apuntan que, cada vez más, abunda la idea de que la hipermediatización de los casos de VVMM convierte en víctimas del señalamiento público a los hombres-agresores, cuando son las mujeres-agredidas quienes sufren la revictimización por esta exposición mediática.
Observamos que el marco interpretativo más recurrente está presente en la mitad de los textos y se corresponde con el cuestionamiento de la intervención de Más País y Sumar ante las denuncias por violencia sexual y el grado de responsabilidad de ambas formaciones en el sostenimiento de Errejón en primera línea política a sabiendas de estas y otras denuncias (por ejemplo, EP281024-5, EP251024-8, EP251024-3; ED251024-39, ED261024-4, ED251024-29; ES241024-1, ES281024-1, ES281024-2; PU281024-6, PU241024-1). A este marco mayoritario le siguen los encuadres presentes en el 40 % o más de los textos de PF. Entre ellos, destacan, por este orden, la identificación de Errejón como un agresor «políticamente correcto», esto es, autoidentificado como feminista y militante de izquierdas, que entra en conflicto con el estereotipo del «perfecto maltratador». Esto es leído como una hipocresía por su parte, pero también como un obstáculo para la credibilidad de sus víctimas (por ejemplo, EP261024-4, PI301024-1, ED291024-1, ES271024-2, PU251024-1). A continuación, aparece el marco que identifica las VVMM no como casos aislados e individuales, sino como violencias estructurales que deben visibilizarse para colectivizarse; los relatos públicos de las mujeres, indican, contribuyen a este fin (por ejemplo, EP281024-13, PI301024-2, ED281024-23, ES241024-3, PU241024-1). El siguiente de los marcos más frecuentes alude a las dinámicas de revictimización de las víctimas-supervivientes, que se ven cuestionadas, avergonzadas, silenciadas, deslegitimadas y/o culpabilizadas (tanto si deciden hablar como si no) (por ejemplo, ED251024-11, EP301024-1, PU241024-1, PI301024-1). Unas dinámicas que se agravan, añaden, en un caso como este. Otro de los marcos más presentes en los textos de PF critica el silencio del entorno más cercano de Errejón, y de la izquierda en general, ante el conocimiento de varios casos de agresión sexual, con el fin de protegerlo como activo político o bien con motivo de la normalización de las VVMM y el descreimiento hacia los testimonios de las mujeres (por ejemplo, CT281024-1, ES281024-1, ED251024-23, EP261024-9).
Por último, identificamos los marcos presentes en el 30 % o más de los textos de PF, entre los que destacan dos encuadres. En primer lugar, aquel que atiende a las implicaciones negativas del caso (crisis, debilitamiento, conflictos inter e intrapartidistas…) para la izquierda alternativa, especialmente para Sumar, que se ve atacado en uno de sus ejes vertebrales como es el feminismo (por ejemplo, EP281024-13, ED261024-4, ES281024-1, CT281024-1). En segundo lugar, el marco que relata las VVMM como un continuum de normalidad para las mujeres (y de impunidad para los agresores) (ver Buiten, 2020) (por ejemplo, ES251024-4, PI301024-2, ED291024-1, EP301024-1). A estos les sigue el marco que interpreta el señalamiento y silenciamiento de las víctimas-supervivientes como un dispositivo de control no sólo para ellas, sino también para todas las mujeres (por ejemplo, EP261024-3, ED281024-45, PI301024-2); así como el encuadre que reclama la importancia de posibilitar condiciones y espacios donde las víctimas puedan hablar y compartir sus propios relatos, de manera que puedan contribuir a su reparación y a que otras mujeres se identifiquen con ellos (por ejemplo, PI301024-2, EP261024-3, ES251024-2).
Este trabajo se ha adentrado en la urgencia —por su actualidad fugaz, pero también por su gravedad— del caso Errejón con un doble propósito: valorar su cobertura periodística por parte de las principales cabeceras españolas explícitamente comprometidas con la igualdad de género e identificar las formas diferenciales del PF ejercido en dichos medios. La primera de las conclusiones nos lleva a determinar que, frente a la infracobertura de otras informaciones sobre violencias sexuales contra las mujeres, la hipermediatización de este caso viene motivada por las acusaciones contra un líder de la primera línea política y autoidentificado como feminista. En este sentido, la «noticiabilidad de las víctimas» no la ha determinado su des-encaje en el retrato de la perfecta agredida, como indican otros estudios (Chen, 2024), sino su vinculación con Errejón. Precisamente, el protagonismo de Errejón como supuesto agresor condiciona una producción periodística particularmente vinculada a secciones, fuentes y marcos propios de la política institucional y partidista. Sin embargo, también observamos una clara pugna en la politización y significación mediática del caso. Se oponen, por un lado, el encuadre de la política institucional (impacto en la izquierda, actuaciones de Más Madrid y Sumar, reacciones de otros partidos y representantes…). Por el otro, el encuadre feminista centrado en la identificación pública de las VVMM y la visibilización de sus víctimas-supervivientes (carácter social, estructural y político de la violencia, revictimización de las supervivientes, normalización de la violencia frente a la impunidad del agresor…).
En este sentido, coincidiendo con otras autoras (De Souza y Colussi, 2023; Dekker, 2024; Noetzel et al., 2023), concluimos que el PF introduce diferencias notables respecto a la cobertura convencional de las VVMM. En primer lugar, por su implicación consciente y activa en la politización del caso Errejón, es decir, en su interpretación y explicación no como un suceso informativo aislado y más o menos chocante, sino como un ejemplo más del continuum de violencias estructurales que soportan las mujeres en el capitalismo patriarcal. Además, se trata de un ejercicio profesional que prima la contextualización, el análisis, la profundidad, la especialización y la implicación autorreflexiva de las autoras, por lo que brilla especialmente en los géneros periodísticos interpretativos, particularmente valiosos para enmarcar significativamente las VVMM desde la perspectiva feminista y mejorar así el conocimiento social sobre estas. Estas formas diferenciales del PF constatan que no sólo es importante informar sobre VVMM, sino cómo se hace, si lo que se quiere es procurar el cambio social sin comprometer el rigor del ejercicio periodístico (De Souza y Colussi, 2023; Noetzel et al., 2023; Thorsen y Sreedharan, 2023). Para ello, como exponen los medios estudiados y reivindican las propias periodistas feministas (por ejemplo, Pikara Magazine, 2015, 2019), es esencial que el feminismo se integre no sólo en los contenidos, sino también en la organización y en el posicionamiento editorial de los medios (Dekker, 2024).
Asimismo, consideramos, como hacen otras autoras (por ejemplo, Baker y Rodrigues, 2020; Buiten, 2020; Noetzel et al., 2023; Sánchez-Ramos et al., 2024), que la presión feminista sobre los medios, especialmente a partir del caso de La Manada y el #MeToo, ha elevado las exigencias mínimas de calidad y cuidado ético de las piezas sobre violencia sexual, incluso cuando estas no se elaboran desde un posicionamiento explícitamente feminista. Esto se deja sentir, por ejemplo, en el equilibrio de género en las autorías (que supone una mayor implicación de los hombres) y en la identificación del caso con el marco de las VVMM. En esta línea, podemos condensar una serie de recomendaciones clave (in)formadas por el feminismo para dar cobertura y sentido a las VVMM (Bernal-Triviño, 2019; Buiten, 2020; Hollings, 2020; Noetzel et al., 2023; Sánchez-Ramos et al., 2024): encuadre socioestructural y mirada interseccional; socialización de la responsabilidad y crítica a la hiperindividualización de la culpa del hombre-abyecto, sin desdibujar la responsabilidad particular del agresor; narrativización contextualizada y reposada; priorización de los relatos de las víctimas-supervivientes y las organizaciones y expertas feministas; centralidad del (no-)consentimiento; desfeminización (que no desfeministización) de las autorías; visibilización de recursos y alternativas para las víctimas-supervivientes en las piezas periodísticas; creación de secciones y etiquetas específicas; y acceso a formación continua especializada para periodistas.
No obstante, la labor periodística al calor de este caso también evidencia la pluralidad del feminismo y, por extensión, del propio PF. Como exponen varios textos (PI301024-2, ED251024-66, ED281024-23, PI301024-1, CT281024-1, ES281024-2), el caso Errejón abre preguntas y reflexiones complejas, e incluso conflictivas, para los feminismos y, en particular, para las periodistas feministas: ¿Debe el PF considerar como fuentes legítimas los testimonios anónimos en redes sociales? ¿La expresión de la rabia es incompatible con procesos de justicia antipunitivistas? ¿Tiene el PF que animar a las mujeres a denunciar formalmente las VVMM? Pese a las fricciones o desacuerdos, todos estos textos comparten un mismo sentido: la responsabilidad del PF de procurar espacios seguros, justos y reparadores para las víctimas-supervivientes, pero también abiertos al debate. Así, aun con limitaciones, la implicación de periodistas feministas en la mediatización del caso Errejón contribuye a cambiar y mejorar el relato público/publicado de la violencia sexual y, por extensión, a potenciar la productividad transformadora de dicho relato contra las VVMM.
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Laura Martínez-Jiménez. Doctora en Ciencias Sociales, Máster en Género e Igualdad y Licenciada en Periodismo. Docente en la Universidad Europea Miguel de Cervantes y la Universitat Oberta de Catalunya. Especializada en estudios mediáticos y culturales feministas, colabora con diversos grupos y proyectos de investigación en todo el territorio español. ORCID: https://orcid.org/0000-0002-1678-0983
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1 La base de datos de la muestra está disponible para su consulta en Zenodo (DOI: 10.5281/zenodo.14742219).
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