ISSN-e: 1988-2696
RESEÑAS
Pablo Segovia González
Universidad Complutense de Madrid ✉
https://dx.doi.org/10.5209/emp.101928
La Colección sobre Ética de la Comunicación de la editorial Tecnos suma un nuevo e importante título con Vulnerabilidad y comunicación social: Fragilidad humana en la esfera pública, coordinado por Hugo Aznar y Rodrigo Fidel Rodríguez Borges. Como anticipa el propio Aznar en la presentación, la vulnerabilidad, una dimensión humana a menudo obviada en la tradición occidental, está ganando la atención que merece en el ámbito de la ética y la comunicación social, y esta obra colectiva refleja ese creciente interés. El prólogo, a cargo de Ángel Gabilondo, Defensor del Pueblo, establece una base filosófica recordando que la vulnerabilidad no es tanto una debilidad como una interpelación a nuestra capacidad de respuesta y responsabilidad, y advierte que «la mayor indefensión es la pérdida de la palabra» (p. 15) y que la comunicación, lejos de ser mera transmisión, genera «lo común» y puede provocar «salud social».
El volumen, que incluye la colaboración de dos proyectos de investigación I+D+i financiados por el Ministerio de Ciencia e Innovación, reúne las contribuciones de 35 autores procedentes de 16 universidades españolas, a los que se suma la perspectiva de la ONG Reporteros Sin Fronteras. Esta diversidad de procedencias académicas y profesionales permite abordar desde múltiples perspectivas la compleja relación entre fragilidad humana y esfera pública, si bien, como ocurría en volúmenes anteriores de la colección, una mayor presencia internacional habría enriquecido aún más el diálogo. La obra se estructura en más de 400 páginas, divididas en cuatro partes temáticas que analizan las múltiples facetas de la vulnerabilidad en el ecosistema comunicativo actual.
La introducción, firmada por Aznar y Rodríguez Borges, recorre de forma exhaustiva la conceptualización de la vulnerabilidad, diferencia sus dimensiones (antropológica, social, proyectada) y destaca su reciente recuperación gracias, en parte, al pensamiento feminista. Subraya cómo la vulnerabilidad afecta no solo a personas o colectivos, sino también a bienes comunes esenciales como la verdad, la democracia, la salud, el medio ambiente y el propio periodismo, y defiende la necesidad de visibilizarla mediáticamente para fomentar el reconocimiento, la solidaridad y la autoconciencia colectiva.
La primera parte, «Vulnerabilidad Humana y Comunicación Social», presenta el marco teórico. Se explora la conexión entre vulnerabilidad, precariedad y justicia social en las aportaciones de María José Guerra y Vicente Navarro, se discute la categoría jurídica de «grupo vulnerable» y se analiza cómo los discursos pueden generar vulnerabilidad. Destaca la propuesta de Aznar de considerar la vulnerabilidad como un principio ético fundamental del periodismo, vinculándola a una «segunda generación de la ética de la comunicación» (p. 83) centrada en la justicia y la participación activa de los afectados, lo cual exige un compromiso proactivo por parte de los comunicadores. Juan Carlos Suárez cierra esta sección con un análisis sobre los mecanismos de autorregulación deontológica ante los colectivos vulnerables.
La segunda parte aborda la «Vulnerabilidad de los Bienes Comunes». Rodríguez Borges reflexiona sobre la fragilidad de la verdad en un contexto de posverdad y desinformación. En ese contexto, cita la advertencia de Arendt (2005: 305) sobre la «incapacidad de distinguir en absoluto entre hechos y opinión» y la necesidad de reforzar la verificación. Se analiza también la vulnerabilidad de la democracia, con un análisis comparado entre España y Argentina por parte de Adriana Amado y Lidia Jiménez; la de la salud pública ante la infodemia y el papel de los medios como determinantes sociales, estudiada por Aitor Ugarte; y la del medio ambiente, donde Maite Mercado y Carmen del Rocío Monedero defienden una comunicación orientada por la justicia climática.
La tercera parte aborda la «Vulnerabilidad de los Periodistas y del Periodismo». Desde la perspectiva de Reporteros Sin Fronteras, Alfonso Bauluz expone las crecientes amenazas físicas y digitales que sufren los informadores. Eva Jiménez analiza la preocupante precariedad sociolaboral del sector y su conexión con la calidad y la ética informativa bajo lemas como «mi precariedad es tu desinformación» (Gabarro, 2023). Finalmente, Sara Pérez, Beatriz Gutiérrez y Jorge Vázquez abordan los retos éticos y profesionales que plantean las tecnologías emergentes como la inteligencia artificial, el periodismo inmersivo y el periodismo dron.
La cuarta y última parte, la más extensa, examina el tratamiento mediático de diversos «Colectivos Vulnerables y Comunicación Social». Se analiza la vulnerabilidad mediática específica de las mujeres y la necesidad de una comunicación feminista transformadora, como proponen Laura Martínez y Belén Zurbano. Los derechos y riesgos de la infancia y adolescencia ante las pantallas, incluidos el fenómeno del sharenting y la «orfandad digital» (p. 274), son tratados por Mónica Figueras, Mittzy Arciniega y Ariadna Fernández, así como por Ignacio Blanco, María Solano y Eva Herrero, quienes destacan la urgencia de la alfabetización mediática. Leopoldo Abad y María Sánchez analizan la brecha digital y la alfabetización en personas mayores. La representación de las personas con discapacidad y la importancia del lenguaje inclusivo son tratadas por Angels Álvarez Villa. Antonia Olmos y Paula Martín investigan la propagación de discursos de odio racista, con foco en las redes sociales digitales. Sergio Siverio examina el tratamiento del colectivo LGTBI y los desafíos legales estatales y autonómicos. La comunicación sobre salud mental y suicidio es analizada por Jesús Díaz y Francisco Javier Olivar, quienes exploran los efectos Werther y Papageno. Mª Pilar Paricio, María Puchalt y Sandra Femenía estudian las adicciones y la baja percepción social del riesgo. Finalmente, Emilio García describe la emergencia de los «vulnerables estéticos» (p. 401) en una sociedad obsesionada por la imagen normativa, un fenómeno que genera un nuevo tipo de víctima silenciosa.
En definitiva, Vulnerabilidad y comunicación social es una obra ambiciosa, necesaria y pionera en lengua española al sistematizar un campo de estudio crucial y de creciente actualidad. Su exhaustividad y la diversidad de enfoques hacen de ella una referencia indispensable no sólo para investigadores y académicos de la comunicación, la ética y las ciencias sociales, sino también para profesionales de los medios, responsables de políticas públicas y cualquier lector interesado en comprender las fragilidades que nos afectan como individuos y como sociedad en la compleja esfera pública contemporánea.
Arendt, H. (2005). Ensayos de comprensión 1930-1954. Escritos no reunidos e inéditos de Hannah Arendt. Madrid. Caparrós Editores.
Gabarro, A. (10 de febrero de 2023). L’SPC afronta el seu IX Congrés amb un periodisme assetjat per la precarietat i la desinformació. Sindicat de Periodistes de Catalunya. https://sindicatperiodistes.cat/lspc-afronta-el-seu-ix-congres-amb-un-periodisme-assetjat-per-la-precarietat-i-la-desinformacio/
Pablo Segovia González es estudiante en la Universidad Complutense de Madrid y colaborador en el proyecto «IAGPER - Implicaciones de la inteligencia artificial generativa en los contenidos periodísticos: ejercicio profesional, percepciones de las audiencias y desafíos docentes», financiado en la convocatoria de Proyectos de Generación de Conocimiento 2023, del Ministerio de Ciencia, Innovación y Universidades. Su trabajo académico se centra en el periodismo, la comunicación y el impacto de la inteligencia artificial en la profesión.