ISSN-e: 1988-2696
ARTÍCULOS
Lu Barcenilla-Román
Universidad Autónoma de Barcelona ✉ 
Catalina Gayà-Morlà
Universidad Autónoma de Barcelona ✉ 
Recibido: 1 de octubre de 2024 / Aceptado: 28 de enero de 2025 |
ES Resumen. Este artículo parte de la urgencia de conocer las dinámicas del meme como narrativa para saber y comprender cómo se está autonarrando una gran parte de la sociedad actual, concretamente un amplio espectro de la juventud y la población adulta. El objetivo es poner en tensión si el meme discute la representación del mundo que media o si, en cambio, legitima dicha representación hegemónica. Para ello se analiza la representación de la precariedad, previamente definida a través de unos marcadores, en siete cuentas usuarias de la red social Instagram en el ámbito iberoamericano —que se dirige a un público español mayoritariamente en este idioma— y especializadas en el formato del meme que aborda la temática de la precariedad o elementos que confluyen en ella. Para el análisis de las unidades, se desarrolla una matriz interpretativa como herramienta de codificación delimitada en tres fases de descripción. Los resultados obtenidos —que apuntan a una primacía de elementos relacionados con la salud mental, por ejemplo, y el señalamiento al neoliberalismo— facilitan avanzar en la discusión que enfrenta al meme como narrativa y mecanismo de reproducción del relato mediático y el meme como artefacto narrativo condensado que ejerce como una mediación cultural con un relato propio y que desborda dicho relato mediático. De hecho, los resultados muestran que el meme no posibilita una transformación ni un desbordamiento de la hegemonía, ya que, como en el relato mediático, el memético excluye la clave de la interpelación al colectivo como textualidad crítica.
Palabras clave: Relato mediático, meme, redes sociales, precariedad, representación.
ENG The narrative of precariousness: from the mediatic to the memetic
Abstract. This article starts from the urgency of knowing the dynamics of the meme as a narrative to know and understand how a large part of today’s society is self-narrating, specifically a broad spectrum of the youth and adult population. The objective is to put in tension whether the meme disputes the representation of the world that mediates or if, on the other hand, it legitimizes such hegemonic representation. To this end, the representation of precariousness, previously defined through some markers, is analyzed in seven user accounts of the social network Instagram in the Ibero-American sphere -which targets a Spanish audience mostly in this language- and specialized in the meme format that addresses the theme of precariousness or elements that converge in it. For the analysis of the units, an interpretative matrix is developed as a coding tool delimited in three phases of description. The results obtained —there is a primacy of elements related to mental health, for example, and the pointing out of neoliberalism— facilitate to advance in the discussion that confronts the meme as a narrative and reproduction mechanism of the media narrative and the meme as a condensed narrative artifact that exerts as a cultural mediation with its own narrative and that overflows the media narrative. In fact, the results show that the meme does not enable a transformation or an overflow of hegemony, since, as in the media narrative, the memetic excludes the key of the interpellation to the collective as a critical textuality.
Keywords: Mediatic narrative, meme, social media, precariousness, representation.
Cómo citar: Barcenilla-Román, L. y Gayà-Morlà, C. (2025). El relato de la precariedad: de lo mediático a lo memético. Estudios sobre el Mensaje Periodístico, 31(1), 225-235. https://dx.doi.org/10.5209/emp.98244
Algunos jóvenes, ante la incertidumbre, encuentran su refugio —aparentemente, al menos— en la expresividad emotiva que posibilita la creatividad memética. Ante tal situación, algunos de ellos optan por reflejarse en memes que se regodean en la más profunda tristeza, lo que supone afrontar el próximo minuto desde el determinismo y el derrotismo, el no poder cambiar las cosas ante el inminente colapso (Konior, 2019; Sarangi, 2023). Considerar su vida un desastre y revolcarse en el dolor es lo que Ask y Abidin (2018) identifican como self-deprecation (autodesprecio). Ahí se encuentran memes, entre otros, que atacan al propio cuerpo, que ridiculizan los afectos, que caricaturizan las relaciones interpersonales o la incapacidad para tenerlas, que expresan la inestabilidad laboral o que exponen ciertas tensiones de la experiencia vital. El meme triste y depresivo, precisamente, es el que posee mayor capacidad de circulación (Chateau, 2020).
Konior (2019) argumenta que estos memes que hacen alusión al colapso, categorizados habitualmente como memes doomer, no ofrecen una explicación didáctica de los problemas sociales. Siguiendo a la autora, el meme promete una revolución formal que no parece accionar en la práctica. En un estudio centrado en la representación de la crisis ecológica en las redes sociales se concluye que el efecto metonímico del encuadre de los memes —su formato visual— puede producir desensibilización (Dancygier, 2023, p. 222). Por su parte, vinculando crisis climática y teorías afectivas, una investigación halla que estos memes suelen aparecer imbricados en otros temas de gran relevancia social como el problema de acceso a la vivienda o las deudas estudiantiles, lo que ayuda a situar al meme climático en un marco de crisis social sistémica (Ross y Rivers, 2018).
Este artículo explora el debate sobre si el meme, en tanto que narrativa que emana de la cultura mediática, desborda o legitima el relato mediático. Se parte de la urgencia de atender, desde los estudios de la comunicación, las dinámicas del meme como narrativa para conocer y comprender cómo se está autonarrando una gran parte de la sociedad; cómo conforma el relato y cómo lo asume en una suerte de bidireccionalidad entre ella misma y su representación. El objetivo es poner en tensión si el meme discute la representación del mundo que media (Martín-Barbero, 2001) o si, en cambio, legitima dicha representación hegemónica. En el abordaje teórico se argumenta que el meme funge como un artefacto de representación condensado (Wagener, 2023; Wiggins y Bret Bowers, 2021) que reúne las potencialidades de la narrativa. En este apartado también se desarrolla un acercamiento a la tendencia memética hacia el catastrofismo, con especial detenimiento en el doomer, figura que encarna —digitalmente— la práctica y tendencia memética de ironizar sobre la precariedad y la falta de certezas (Burton, 2019).
De hecho, el caso de estudio que se presenta se centra en el relato de la precariedad en los memes con el objetivo, precisamente, de abordar si dicho relato desborda o legitima el relato mediático. Para ello, en el diseño metodológico, primero, se lleva a cabo una aproximación al concepto de precariedad, siguiendo la propuesta de Fisher (2018) y Standing (2011). Así mismo, se hace una semblanza sobre cuál es el relato en torno a la precariedad que se desprende de la cultura mediática. Finalmente, siguiendo la propuesta de análisis de Ask y Abidin (2018), se analiza cómo se representa la precariedad en siete cuentas de memes de Instagram. Para ello, se diseña una matriz interpretativa que permite analizar los diferentes elementos que constituyen un meme. Los resultados facilitan avanzar en la discusión (Aharoni, 2019; Hack, 2023; Pérez Salazar, 2017; Pérez Salazar et al., 2014; Sisu, 2023) que enfrenta al meme como unidad narrativa y mecanismo de reproducción del relato mediático y al meme como artefacto narrativo condensado que ejerce como una mediación cultural con un relato propio y que desborda el relato mediático.
El meme nace de una necesidad expresiva anclada en la imaginación humana y, a su vez, trata de generar un sentido vivencial colectivo (Gal et al., 2016). Es una expresión que emana de la cultura mediática, ya que da cuenta de un tiempo y un espacio situados y, a través de la lógica narrativa, propone un sentido. Aun así, el meme, a diferencia de los formatos mediáticos del siglo XX, sobrevive y se replica gracias a la lógica de aceleración temporal y de deformación narrativa. Aquello que nació como tal, en tanto que se compone de entidades que se replican por sí mismas (Pérez Salazar, 2017), deja de ser una unidad narrativa en el momento que se pone en circulación y se convierte en múltiples narrativas que siguen fungiendo como una mediación mitopoética (Chillón, 2000) a través de la replicación de un relato.
Si bien los memes, en el sentido tradicional de Richard Dawkins (1976), se definen como unidades de transmisión cultural que operan a través de mecanismos virales de imitación y replicación (Maksić, 2021), no se debe describir el meme como «una unidad cultural única», explica Shifman (2013), que prefiere definir al meme de internet como grupo de elementos digitales que comparten características comunes. De hecho, los memes aprovechan las lógicas clave de la cultura en línea, según la autora: sociabilidad, replicabilidad y participación. No obstante, como reflexionan Castro Nogueira y Toro Ibáñez (1999), la explicación evolutiva aplicada a la transmisión cultural topa con serias limitaciones cuando reparamos en la antropología, la psicología o la sociología de cualquier cuestión que se vaya a estudiar.
Es más, la circulación de un meme no depende de su belleza subjetiva, sino que está más bien condicionada por «una lengua cultural común pop» que facilita la participación y compromiso de muchas voces (Ask y Abidin, 2018, p. 836). Esto no lo explicaría una primera explicación evolutiva. Así, los memes se propagan a través de un vínculo social y afectivo. De hecho, Marwick (2013) inserta la lógica de estas unidades, a las que define como «bastión de la cultura popular», en un contexto en el que un mensaje mal escrito, una situación incómoda, un mensaje privado o una situación inesperada pueden convertirse en un meme a través de un acto de resignificación. Por su parte, y como Mitman y Denham (2024) exponen, a medida que los memes ganan en lo que se conoce popularmente como viralización, menos resonancia consiguen en la experiencia subjetiva de sus posibles receptores: esto es, a mayor propagación, más atención reciben, pero más difusa es esta.
Desde la crisis económica mundial de 2007-2008, existe una tendencia memética anclada en tratar temas oscuros, en ironizar sobre la depresión, la ansiedad y en visibilizar otras dificultades relacionadas con la precariedad y la falta de certezas a la que se enfrentan los jóvenes (Burton, 2019). Existe una narrativa de los memes que, calificada como «catastrófica», marca el momento en el que estamos «redefiniendo colectivamente» nuestra idea de lo «humano» y los tipos de agencia social (Konior, 2019, p. 67). Siguiendo a Konior (2019), la especie humana parece ser lo suficientemente poderosa como para provocar su propia destrucción a través de la expansión tecnológica, y al mismo tiempo, por el contrario, no lo suficientemente poderosa como para salvarse a sí misma, o incluso para proporcionarse un modelo de sociedad que no esté basado en la desigualdad (Konior, 2019, p. 67).
Lucie Chateau (2020) expone que los memes profundamente depresivos también pueden ser una forma de canalización de los malestares al ofrecer la posibilidad de compadecernos juntos. Harían posible así hablar con ironía de lo que aún es difícil hablar en serio. Los memes de autodesprecio han proliferado, según otras autoras, para «demostrar afinidades afectivas con los demás» (Kanai, 2016, p. 4). Dichos memes podrían ser la muestra de la «desilusión de los jóvenes internautas con la aparente falta de posibilidades de movilidad socioeconómica ascendente» (Szablewicz, 2014, p. 838).
El meme doomer (Figura 1), según Sarangi (2023), Burton (2019) y Ask y Abidin (2018), supone la representación de una narrativa depresiva y catastrófica. En inglés, doomer hace referencia a la actitud de la persona que cree en el Doomsday o Día del fin del mundo. El doomer, de hecho, encarna el relato de aquello que Fisher (2018) conceptualiza como precariedad ontológica: la ausencia de futuro y el no saber salir de una situación desesperanzada, de desmovilización, donde el sujeto es anulado y es consciente de su anulación. Dripta Sarangi (2023) lo expresa en términos heideggerianos: el doomer representa el dasein de «ser-hacia-la-muerte» (Sarangi, 2023, p. 9).
Figura 1. Meme doomer.

Fuente: Know Your Meme.
En la memeteca Know Your Meme, el doomer se caracteriza como un hombre de veintitantos años que sufre depresión y tiene una visión sombría del mundo (Adam, 2019). En esta memeteca, el formato doomer está acompañado de algunos subtextos como: Ninguna esperanza de progreso profesional; Alcoholismo; Alto riesgo de adicción a los opioides; Otra noche en casa; No ha hecho ningún amigo desde el 2012; Juventud perdida. En general, como cree en el pronto colapso de la humanidad dadas las circunstancias ecológicas del presente, está desesperanzado (Sarangi, 2023). Existe también el meme doomer representado por una mujer joven, doomer girl, que, con la misma estética que él, muestra una cara triste y sombría.
El relato del doomer confronta con el bloomer (véase la Figura 2). Los bloomers representan el optimismo desbocado de quienes dicen haber superado su pasado depresivo. Según Cherniavska et al., (2021), se representan viviendo en grandes ciudades, trabajan en puestos prestigiosos, llevan una vida saludable y miran al futuro con esperanza. El bloomer se representa visiblemente contento, no consume drogas, cree que todos los problemas tienen solución y en el poder de la proyección de un mundo mejor. El colapso climático, que tanta centralidad adquiere en el doomer, se difumina en el bloomer.
Figura 2. Meme bloomer.

Fuente: Know Your Meme.
Se recogen una serie de elementos que orbitan alrededor de la idea de precariedad, lo que permite avanzar en una matriz conceptual que formará parte del diseño metodológico. La noción de «precariedad» reúne tanto los efectos socioeconómicos como psicológicos que se relacionan con el neoliberalismo como teoría sistémica hegemónica, pero también las «sensaciones abstractas de vulnerabilidad que engendra» (Ettlinger, 2007; Hack, 2023). Fisher (2018) expone que la precariedad ontológica conlleva la percepción de la ausencia de futuro y, por ello, de inmovilización: los individuos quedan anulados y, conscientes de ello, tienen un sentimiento de malestar. De hecho, la precariedad se asocia a la «ansiedad existencial» (Neilson, 2015).
Los preceptos neoliberales critican la intervención estatal y creen en la meritocracia como sistema configurador (d’Ávila Viana y Pacífico Da Silva, 2018), lo que provoca una culpabilización del sujeto y de grandes proporciones poblacionales situadas en posición de desigualdad, lo que puede disparar la desazón colectiva (Neilson, 2015). Bajo esos mismos mandatos, cualquier pasado fue mejor y la herramienta política y sociocultural que supone la nostalgia es usada para legitimar discursos contra el cambio cultural (Broncano, 2021).
Standing (2014) reflexiona que la falta de identidad ocupacional no ha de ser necesariamente una romantización del pasado, pero sí admite la conexión entre la falta de certezas por el futuro en un mundo de rivalidad y la mirada atrás como elemento de seguridad. El propio Standing (2011, 2014) anuncia, incluso, la emergencia de una nueva clase social en un momento de neoliberalización avanzada y lo hace resignificando el concepto de proletariado y enunciando el «precariado»: «Podemos afirmar que el precariado es una clase en formación, si no una clase para sí misma, en el sentido marxista de ese término» (Standing, 2011, p. 7). Para Standing (2014), la experiencia de vida del precariado contiene una serie de elementos definitorios que afectan a la posibilidad emancipadora. Por ejemplo, y como elemento esencial, los individuos poseen una baja movilidad social, por lo que cuanto más tiempo esté una persona en un estrato social, menor será la probabilidad de salir de allí, sobre todo cuando comporta ascender (Standing, 2014, p. 24). Sin embargo, «irónicamente» la menor movilidad social en décadas se hace patente en un momento en el que los gobiernos afirman promover la meritocracia (Standing, 2014, p. 24). En el precariado, los individuos no solo no pueden tomar el «ascensor» social, sino que conocen que dicho ascensor ya no cumple la función que el sistema promete.
En el precariado los sujetos apenas tienen acceso a vacaciones pagadas. Sus empleos, compaginados con episodios de desempleo, no proporcionan seguros preventivos; carecen de redes familiares o locales sólidas (Standing, 2014, p. 19). Estos sujetos, ensartados por la inestabilidad laboral y la inseguridad crónica, sufren carencias en el acceso a recursos públicos debido a la aceleración de la privatización, y ni siquiera tienen garantizado el acceso a vivienda (Standing, 2011, pp. 41-44 y 57-58).
Otros elementos de la precariedad, dentro de la estrategia neoliberal, son la agudización de una crisis existencial —competitividad, insolidaridad, oportunismo o engaño (Standing, 2014)— y el agravamiento de la crisis ecológica. Esto mismo muestra que la precariedad conlleva una afectación vital al ponerse en riesgo la salud colectiva y el bienestar humano, y la causa se halla subsumida en la búsqueda del crecimiento económico que trajo consigo el desprecio por las externalidades que estaban exacerbando la amenaza ambiental (Standing, 2014).
Por todo ello, la precariedad (Fisher, 2018; Standing, 2011), sobre todo fundamentada en la percepción ontológica de la misma, se puede sintetizar apuntando una serie de componentes que la conforman, y entre ellos, los más relevantes pueden identificarse de la siguiente forma: la inestabilidad del trabajo, la ausencia de futuro, la nostalgia, el deterioro de derechos (como la vivienda, pero también la alimentación o descanso), el empeoramiento de la salud (con énfasis en la salud mental) o la crisis ecológica. Estos elementos, a través de su participación en la conceptualización de la precariedad, conforman su relato hegemónico. En la Tabla 1 se resumen los componentes expuestos a través de las categorías y subcategorías a las que hacen referencia los autores.
Tabla 1. Componentes de la precariedad.
Categorías |
Subcategorías |
Precariedad ontológica |
Consciencia de la precariedad y no movilidad social |
Precariedad laboral |
Temporalidad, inestabilidad, abuso laboral, desempleo |
Recursos públicos |
Acceso incierto a la vivienda |
Descanso y salud |
Empeoramiento de la salud física, deterioro de la salud mental, malestar generalizado |
Derechos y libertades |
Educación, pertenencia, desarrollo social y falta de futuro |
Neoliberalismo |
Crisis ecológica, colapso medioambiental, propiedad, meritocracia, desigualdad y acumulación, velocidad y nostalgia |
Fuente: elaboración propia.
Diversos estudios han identificado narrativas concretas de la precariedad en la cultura mediática. Torns y Carrasquer (2007) y Castillo-González (2020) apuntan que el relato hegemónico de la precariedad en los medios es de legitimación y amplitud de la tolerancia hacia las consecuencias de la inestabilidad laboral, económica y vital. De hecho, Torns y Carrasquer (2007) exponen que el relato mediático en torno a la precariedad es de justificación, ya que «no significa, forzosamente, un riesgo mayor de exclusión social» (p. 155). El empleo precario es aceptado socialmente.
Castillo-González (2020) analiza la construcción de la trendinización de la precariedad entre los más jóvenes. El estudio documenta términos y conceptos destinados a legitimar y romantizar la violencia de la precariedad como una suerte de elección. La autora detecta un proceso de relexicalización, se definen nuevos encuadres, se fomenta la hibridación de discursos e, incluso, se ensayan nuevos géneros discursivos (Castillo-González, 2020, p. 158) en torno a la precariedad.
Ejemplos de ello son el término friganismo —para expresar la búsqueda de comida en la basura como una opción dietética— o trabacaciones, lo que fomenta discursivamente la abolición de la distinción entre el tiempo de descanso y el tiempo de producción. Castillo-González (2020) apunta otra perversión lingüística como la del uso del neologismo nesting. Con ella se evoca un lugar común mediante el modismo «como en casa en ningún sitio» para dulcificar la imposibilidad de una alternativa de ocio. En la línea, se galvanizan las dificultades vinculadas a la vivienda, exponiendo que las minicasas ahora son un «furor». Con el mismo sentido se trata el co-living como moda, como elección, y no se explica la dificultad de los jóvenes a la hora de alquilar y emanciparse.
La autora señala que conceptualizar estos problemas como una tendencia implica una adhesión por parte del sujeto y las sitúa en el terreno de la elección personal: «Por su carácter electivo, estas son (re)presentadas como una oportunidad para la transformación y el bienestar individual, promoviendo así un tipo de subjetividad de corte neoliberal, [...] se insta a la autorrealización, autoconstrucción y autocapitalización» (Castillo-González, 2020, p. 164).
Murgia (2013), aunque en el contexto italiano, expone que existe un vacío representativo de las prácticas y colectivos que se autoorganizan para contrarrestar los efectos de la precariedad, y propone rescatar la centralidad de los relatos colectivos frente a las historias individuales.
El objetivo general es abordar la representación de la precariedad en el relato memético. Para ello, se plantean dos objetivos específicos de carácter metodológico: a) Configurar una muestra de cuentas de memes en Instagram del ámbito iberoamericano, siguiendo los criterios propuestos por Pérez Salazar (2019); b) Diseñar una matriz de codificación —a partir del trabajo de Ask y Abidin (2018)— que facilite la observación e interpretación hermenéutica de los memes para confrontar el relato memético y confrontarlo con el mediático. Para ello son necesarias las categorías y subcategorías descritas y presentadas en el caso de estudio.
La matriz de codificación es continuista con el trabajo de Ask y Abidin (2018). Dicha matriz nos permite identificar los temas centrales y secundarios —categorías y subcategorías recogidas en la Tabla 1— que ofrecen los memes y que se usan para producir relacionalidad e identidades compartidas a través de la narrativa (Ask y Abidin, 2018). En esta se recogen una serie de unidades representativas que atienden a que contengan explícita o implícitamente alguna referencia directa a los elementos de la precariedad que se han expuesto anteriormente —véase Tabla 1— y que responden a categorías descritas por Fisher (2018), Standing (2011) y Ávila-Fuenmayor (2005). Ask y Abidin proponen un análisis a través de un proceso delimitado en tres fases:
1. Codificación sustantiva. Cada meme puede resumirse en forma de texto, al que se asocian palabras clave que terminan saturando —en el sentido de concreción, como lo usan Ask y Abidin (2018)— la codificación y respondiendo a las categorías y subcategorías.
2. Codificación abierta. Los datos se someten a una codificación abierta en la que se leen los temas «emergentes» y las categorías principales (Ask y Abidin, 2018, p. 837). Se fijan de entrada seis grandes categorías que luego son fracturados en subcategorías más concretas. Se recogen dichas categorías y subcategorías de las propuestas de Fisher (2018) y Standing (2011). A esta, se añade la propuesta de Ávila-Fuenmayor (2005) en torno al neoliberalismo como estrategia moral e ideológica que alberga al resto de categorías o las reproduce.
3. Codificación axial. Se fracturan aún más los códigos abiertos hasta que surgen los conceptos centrales y relacionados (Ask y Abidin, 2018, p. 837). La codificación axial consiste en el proceso de relacionar categorías con sus subcategorías observando cómo se entrecruzan para interpretar los axiomas que emergen.
La matriz de codificación puede sintetizarse, con todo ello, a través de la Tabla 2. Respecto al universo de la muestra, se escogen siete cuentas de Instagram que, con gran seguimiento, orientan sus memes a un público iberoamericano. Instagram trata de evitar la fuga de usuarios favoreciendo la imagen en movimiento, pero en su origen tenía como vocación ser el carrete fotográfico de las redes sociales. Según el News Digital Report de Reuters Institute (Newman et al., 2024), sigue por delante de TikTok en consumo «informativo» y «para todo», donde podemos encuadrar el consumo de memes (52 % vs. 29 %) en España. Por ello, se selecciona Instagram como campo de estudio: primero, porque prima lo visual y, segundo, porque es la plataforma de social media más popular entre adolescentes y adultos jóvenes (DeCook, 2018).
Tabla 2. Matriz de codificación: memes y precariedad.
Elemento de guía |
Codificación |
N.º del meme analizado |
|
Creador |
Nombre del perfil de cada una de las cuentas de Instagram: @soydoomer, @yoursimper, @workingclassmilenials, @cybermarcoteorico |
Etiquetas textuales |
Describen aspecto visual de la imagen |
Codificación sustantiva |
Elementos gráficos y textuales de cada unidad narrativa |
Codificación abierta |
Categorías y subcategorías: Precariedad ontológica; Precariedad laboral; Recursos públicos; Descanso y salud; Derechos y libertades; Neoliberalismo |
Codificación axial |
Fragmentación de la unidad narrativa y enunciación que vincula dicha unidad con la codificación abierta |
Fuente: elaboración propia
Los usuarios escogidos son los siguientes: @soydoomer, @yoursimper, @workingclassmilenials, @cybermarcoteorico (que ha cambiado su nombre a @chthonomicon), @sadpepoplememes, @mr_workingful_ y @afirmacion.es. Se trata de cuentas que basan su contenido en expresar y representar, a través de los memes, la precariedad o alguno de sus elementos. Se analizan todos los memes publicados en las siete cuentas desde que los usuarios abren su perfil hasta mayo de 2022: se trata de 3012 memes (la cantidad de memes publicados sobre precariedad hasta la fecha del trabajo de campo).
Se elabora una guía de observación para comprobar que cumplan al menos con una de las categorías en torno a la precariedad recogidas por Standing (2011) o Fisher (2018) o bien hagan referencia al neoliberalismo en los términos de Ávila-Fuenmayor (2005). Las categorías pueden aparecer: a) explícitamente, con elementos o términos concretos o b) implícitamente, a través del mensaje o los elementos visuales.
Como el objetivo metodológico es estudiar cómo se representa la precariedad, no buscar si esta se halla o no representada, se seleccionan los memes intencionalmente y de forma no probabilística, siguiendo el criterio de Pérez Salazar (2019). Se escogen ocho memes por cada usuario y el cribado se hace por saturación (Ask y Abidin, 2018): tras el proceso de observación, se considera que los 56 memes que configuran la muestra de análisis suman las diferentes narrativas del relato memético en torno a la precariedad.
Como Ask y Abidin (2018), en la matriz de codificación se añaden los memes numerados del 1 al 56 y se establecen una serie de columnas donde se identifica al creador, etiquetando con términos concretos cada meme en su aspecto visual (por ejemplo: Gato, Terapia, Familia…). A continuación, se recoge la parte textual y los elementos gráficos (codificación sustantiva) descriptivos del meme. Inmediatamente, se añaden una serie de categorías (por ejemplo: «Descanso y salud» o «Precariedad laboral») y temas generales que convergen en la categorización (codificación abierta). Finalmente, se extraen subcategorías más concretas y axiomas (por ejemplo: «Salud mental» y «La erosión de la salud mental provocada por la crisis climática»), hasta terminar por fragmentar la unidad analizada (codificación axial).
En la muestra estudiada, «Trabajo», «Salud mental» y «Emergencia climática», dentro de la categoría «Descanso y salud», son las subcategorías más representadas. De hecho, la narrativa de la «Salud mental» es la más destacada. Del mismo modo, aparece una alta conciencia del sufrimiento ontológico de la precariedad que crece paralelamente al cansancio y la incapacidad para articular la acción. El cambio se ve inalcanzable, la movilidad social se percibe como mecanismo roto —ni siquiera los estudios superiores o el trabajo son avales para una vida desahogada—. Algunos de los principales resultados por categorías se exponen a continuación1.
Esta es, como categoría, la más representada implícita y explícitamente en la muestra (33 memes). La «Salud mental», como subcategoría, parece atravesar la creación de estos formatos narrativos (aparece en 26 memes), lo que alude al malestar que reina en las mayorías precarias o precariado que teoriza Standing (2014).
La mayoría de los memes englobados en «Descanso y salud» se vinculan al mundo del trabajo. Se han detectado términos, conceptos o frases como las siguientes: «depresión», «ansiedad», «obsesión», «ser feliz», «estoy cansado», «somos una plaga», «colapso emocional», «no soporto estar solo con mis pensamientos», «seguir vivo es agotador», «terapia», «crisis andante». Al mismo tiempo, en la lectura de las imágenes que se recogen en este bloque se puede percibir una doble tendencia: la estética gótica y sombría, profundamente lúgubre y oscura, o la estética positiva, colorida, amable, optimista. En la primera tendencia, los mensajes textuales son incisivos y hostiles («Mi cuerpo no es un templo. Mi cuerpo es un vertedero municipal»), a menudo alineados con el autodesprecio y el regodeo en la negativa expresión de las emociones. La tendencia positiva supone la ironización de la misma precariedad. Un ejemplo que lo resume es un meme de @afirmacion.es con el estampado «Soy nini, ni depresión ni ansiedad», haciendo humor con una dura situación.
Como gran categoría paraguas, «Neoliberalismo», que aparece en 29 memes. «Velocidad», como subcategoría, puede observarse en el uso de expresiones como «Estoy triste y quiero que el mundo se detenga un poco para poder recomponer mis cosas». Frente a ello, «Leer las noticias no me da pánico» se trata de una afirmación irónica que busca contraponer un pensamiento irónicamente optimista al pesimismo: efectivamente, leer las noticias da pánico.
La subcategoría «Colapso medioambiental», que aparece en seis memes, se vincula a acciones individuales que pueden paliar el desastre: llamamientos al reciclaje o alerta por las crisis energéticas. La idea del colapso, además, guarda relación con la falta de perspectivas de futuro y, por tanto, con el malestar psicológico. Así, la subcategoría «Colapso medioambiental» puede visualizarse a través de llamamientos a tomar conciencia, como es el caso de textos y los elementos gráficos de los memes como «Debemos volver a la jungla y frenar el frenético avance del capitalismo para no destruir nuestro planeta», como respuesta a la pregunta «¿Estás bien, hijo?» al ver al joven llorando en su habitación. «Acelera el colapso del capitalismo. Deja de reciclar», sobreimpresionado en letras góticas sobre la imagen oscura de un ser contrahecho y amorfo y un retrato lúgubre; o «Llevamos un siglo siendo avisados», superpuesto sobre la explosión de un zepelín.
Figura 3. Meme oscuro de @chthonomicon.

Fuente: @cybermarcoteorico en Instagram. En 2023 cambió su nombre a @chthonomicon.
La subcategoría «Nostalgia» es un elemento perversamente risible que también se recoge en el análisis: se alude a esta subcategoría en siete memes. En la muestra aparecen elementos como Tamagotchi o Pokémon, posiblemente dos de los protagonistas de las infancias de los creadores de los memes analizados, habitualmente jóvenes, que copan el imaginario del pasado reciente. «Su último momento de felicidad fue pasarse un juego de Pokémon con 11 años; constante nudo en la garganta; depresión, ansiedad y terror al paso del tiempo», se puede leer en una de las unidades analizadas.
«Propiedad», «Desigualdad y acumulación» y «Meritocracia» son subcategorías imbricadas en «Neoliberalismo». Se usan enunciados vinculados, de nuevo, al mundo laboral, buscándose la legitimación del sistema productivo. También puede leerse «Las multinacionales son horribles» (rodeando a una sonriente Sailor Moon, personaje popular del manga y anime por antonomasia), «Quema la máquina al servicio del capital» o «Recuerda: durante la mayor parte de tu jornada estás haciendo rica a una persona que ya es inmensamente rica», como expresiones textuales contra la acumulación, la propiedad o la desigualdad, en términos generales.
El estado de permanente precariedad, que se recoge como categoría bajo el concepto «Precariedad ontológica», aparece en 24 memes y se representa a través de la consciencia de esa precariedad —22 unidades— o mediante la anulación de la movilidad social. Aun así, no se identifican los problemas que conducen a la precariedad. Aparece a través de fórmulas como «crisis económica» en tanto que volatilidad de los mercados liberalizados que traen consigo la recesión y que rigen la mayoría de las sociedades actuales. Otros ejemplos son «sistema enfermo» (para denominar al capitalismo) o «curro de mierda de 6 días en Navidad» (en tanto que desempleo y temporalidad). De forma velada o implícita, pero identificada, se recoge «salir llorando de la oficina» (en vez de directamente abuso laboral). Aparecen varias veces «crisis» y «sistema» como términos abstractos.
Algunos elementos remarcables de la categoría «Precariedad laboral» (17 memes) son los siguientes: se hace hincapié en «horas extras» para mostrar el abuso laboral (10 memes) o en la acción colectiva para denunciarlo: «Si un compi sale llorando del trabajo quema la ofi», expresa un meme de @mr_workingful_ que parodia estéticamente al gigante de la industria del marketing y la autoayuda que es Mr. Wonderful.
Otra subcategoría vertebral en esta muestra, dentro de «Derechos y libertades» (16 memes), es «Falta de futuro» (13 memes), y se puede distinguir a través de diferentes ingredientes. En el plano textual, reconocer el «terror al paso del tiempo» o admitir, en la línea con el miedo causado por el devenir, lo siguiente: «Estoy al borde de un colapso emocional en medio de una crisis de identidad cuestionándome mi futuro pensando en mi fracaso mientras me destrozo internamente». Esta subcategoría, unida al colapso medioambiental desde la perspectiva de la falta de futuro (13 memes) como erradicación de la vida humana, se articula mediante mensajes como «Acelera el colapso del capitalismo. Deja de reciclar» o, en letras góticas y en blanco y negro, un «Gracias por dejar de usar bolsas de plástico», encima de una gran fábrica que expulsa humo por sus chimeneas.
En general, la sensación de falta de futuro se encuentra vinculada a una visión derrotista de la vida, una asunción del transcurso del neoliberalismo sin oposición ni resistencia concebible en un momento de extenuación. De hecho, hasta 34 memes indican un tono derrotista o determinista en su expresión. Por último, lejos de las anteriores cifras, la subcategoría «Vivienda» se ha observado como problema en tres ocasiones, que fue enunciada de forma más amplia en la categoría de «Recursos públicos». Eso sí, se trata de tres memes que hacen alusión clara y detalladamente a la misma subcategoría a través de los términos «alquiler» o «casero».
Se ha corroborado que, bajo narraciones concretas, en este caso memes, existe un catálogo de narrativas con elementos implícitos y explícitos que conforman el relato memético de la precariedad. Este posee una narrativa de la acumulación, acompañada de una romantización del esfuerzo y el trabajo duro, un discurso con base en la doctrina meritocrática. Esta narrativa es, del mismo modo, tramposa, pues no revela el punto de partida de quien desempeña ese esfuerzo, ese trabajo, y la desigualdad que esto causa. El éxito en los memes estudiados, no obstante, es poseer una casa —quizá, por tanto, tener capacidad de endeudamiento—, tener hijos, casarse, formar una familia. Así mismo, en la heterodoxia de la memesfera, empiezan a despuntar otro tipo de éxitos: la tranquilidad, un contrato indefinido, vacaciones pagadas, un futuro estable. Esto mismo, se puede reflexionar, es síntoma y resultado de la precariedad porque se toma como conquista histórica lo que en otro momento fue un mínimo exigido.
El relato también contiene trazas de culpabilización del individuo. Así, en la narrativa de la emergencia climática, se recrimina al individuo por su daño medioambiental. No obstante, también se observan algunas líneas críticas con esta narrativa de la culpa. El señalamiento ya recae, en algunas narraciones concretas, como se ha visualizado, sobre las multinacionales, las grandes factorías o el mismo sistema económico de perpetuo crecimiento.
En el relato memético también debe tenerse presente la ausencia de ataduras lingüísticas —lenguaje directo y visceral, fondo humorístico—, el anonimato —en llamamientos a la acción violenta, por ejemplo—, el ambiente cultural digital —competencia, búsqueda del like—, la estructura de la propiedad —en principio, el mayor riesgo es no recibir validación o ser eliminado de la plataforma— y la volatilidad de lo comunicado. De hecho, los memes incorporan la expresividad oral, el microrrelato, la imitación o los diferentes recursos lingüísticos explorados en la literatura. En los resultados aparece el uso de fotografías y referencias vinculadas a la cultura pop (desde el personaje Luigi al Tamagotchi), lo que permite trasladar iconicidad o, mejor dicho, capacidad de reproducción en la recepción del meme.
El estudio de la memética desde la comunicación es urgente, ya que como apuntaba sabiamente Jesús Martín-Barbero (2008), «la tecnología es hoy una de las metáforas más potentes para comprender el tejido —redes e interfaces— del que está hecha la subjetividad» (pp. 34-35). Los resultados nos permiten abordar el objetivo general de la investigación y concluir que el meme puede considerarse un artefacto narrativo de representación porque permite vehicular textualidades e ideas que superan el relato hegemónico (en este estudio identificado con el relato mediático). Aunque emana de la cultura mediática, ya que se fragua en las lógicas expuestas por Chillón (2000), las desborda mediando, a través de un relato propio, entre la representación del mundo que media (Martín-Barbero, 2001) y la experiencia colectiva, en este caso de la precariedad.
Los resultados muestran que el relato memético propone una representación de la precariedad que no se corresponde en forma con el relato de la cultura mediática, aunque acaban convergiendo. En la memética, lo simbólico se sobrepone ante lo formal y, por tanto, puede ser reconocido como bastión cultural de expresión y entendimiento donde resistir imaginativamente —y mitopoéticamente— en la matriz de la cultura mediática. Así, el relato memético atiende a la precariedad ontológica; en cambio, el mediático narra la precariedad a través de variables cuantitativas o como tendencias individuales romantizadas. Por ejemplo, el relato mediático no señala que la precariedad es una problemática sistémica, mientras que, en el memético, la crítica apunta al neoliberalismo como sistema que la auspicia (eso sí, sin propuesta de cambio).
En ambos la precariedad se autolegitima y se uniformizan las experiencias vitales. La precariedad se representa mansa y los malestares se visibilizan como experiencias naturales, lógicas e individuales. Aun así, y abordando el objetivo general de la metodología, en el relato memético la precariedad se narra como parte de la biografía. La precariedad se asume como norma.
Los resultados plasman que el relato memético en torno a la precariedad incluye la inestabilidad del trabajo, la ausencia de futuro, la nostalgia, el deterioro de derechos (como la vivienda, pero también la alimentación o descanso), el empeoramiento de la salud (con énfasis en la denominada salud mental) o la crisis ecológica. La salud mental, el descanso y la salud física son las subcategorías que centran el relato memético. En cambio, en el relato mediático la salud no aparece como narrativa y, si lo hace, tiene como foco el trabajo y no las consecuencias físicas y mentales de este, como sí sucede en la memética. Los resultados también muestran la ausencia de la vivienda como representación memética. En cambio, en la narrativa mediática, la vivienda tiene incluso dos encuadres concretos: las minicasas son un furor y el co-living está de moda.
En el relato mediático, la precariedad es romantizada, relexicalizada, contada en un idioma global, como es el inglés, y elegida y asumida: se tolera el trabajo precario porque no supone un riesgo para la exclusión social. Así, pese a que, como expone Konior (2019), los memes favorecen el debate en torno a la agencia social, no la colectivizan, ya que ni la narran ni la activan. En el caso que nos ocupa, y siguiendo con los resultados obtenidos, la autohiperexpresividad emotiva que abarca toda la textualidad memética acaba siendo una banalización de las violencias de la precariedad. De hecho, en los resultados, se muestra que el relato elimina el contexto de la precariedad y, encarnándolo en una única corporalidad y en un tiempo y espacios catastróficos y distópicos, despolitiza la propia crítica, que es, en realidad, la que desborda el relato mediático.
Es decir, existe el desborde a través de la crítica, pero dicho desborde, pese a ser colectivo en el sentir y en la experiencia, sigue siendo parte de la hegemonía, ya que no desborda hacia una transformación ni individual ni colectiva. Las lógicas digitales —sobre todo la aceleración en tanto que virus (Duch, 2019)— eliminan la posibilidad de la renuncia a la precariedad, y esta, al igual que en el relato mediático, se convierte en el único presente posible. Pareciera que el meme, como expone Chateau (2020), sea una forma de canalizar los malestares individuales provocados por la precariedad.
En el relato del doomer, icónico en la muestra, la precariedad es la única forma de vivir posible colectivamente, pero padecida y resistida individualmente. Lo individual como textualidad tiene tanto peso que desafecta lo colectivo. Es más, la figura del bloomer nace para regresar al doomer enmascarándolo como parte del pasado a olvidar: es el relato de la meritocracia que invalida la crítica del doomer convirtiéndolo —irónicamente y valga el anglicismo— en un looser.
De esta manera, en ambos relatos, la precariedad acaba desarticulando el malestar colectivo. Ni en el relato mediático ni en el memético se da cuenta de las posibilidades de resistencia de las mayorías precarizadas o precariado (Standing, 2014) frente a las violencias sistémicas. «Todos vivimos en la precariedad generalizada porque esta precariedad es la condición misma del cuerpo que somos. No hay defensa posible ante tal precariedad, sino únicamente construir en ella una vida común» (Garcés, 2022, p. 60). Ni el relato mediático ni el memético en torno a la precariedad contemplan —tampoco lo imaginan— dicha vida en común.
Este artículo plantea una investigación cualitativa de la muestra presentada, lo que supone la limitación analítica en términos cuantitativos —número de memes estudiados detenidamente. Investigaciones posteriores permitirán abundar, precisamente, no solo en esta cuestión, sino en otras como el peso de la figura de la doomer girl, aspecto que si bien no se ha analizado en este estudio, nos parece necesario incluir la perspectiva de género en el análisis de los memes de la precariedad.
Conceptualización |
Ideas; formulación o evolución de los objetivos y metas generales de la investigación. |
Autores 1 y 2 |
Curación de datos |
Actividades de gestión para anotar (producir metadatos), depurar datos y mantener los datos de la investigación (incluido el código de software, cuando sea necesario para interpretar los propios datos) para su uso inicial y su posterior reutilización. |
Autor 1 |
Análisis formal |
Aplicación de técnicas estadísticas, matemáticas, computacionales u otras técnicas formales para analizar o sintetizar datos de estudio. |
Autor 1 |
Adquisición de fondos |
Adquisición del apoyo financiero para el proyecto que conduce a esta publicación. |
Autores 1 y 2 |
Investigación |
Realización de una investigación y proceso de investigación, realizando específicamente los experimentos, o la recolección de datos/evidencia. |
Autores 1 y 2 |
Metodología |
Desarrollo o diseño de la metodología; creación de modelos. |
Autores 1 y 2 |
Administración del proyecto |
Responsabilidad de gestión y coordinación de la planificación y ejecución de la actividad de investigación. |
Autores 1 y 2 |
Recursos |
Suministro de materiales de estudio, reactivos, materiales, pacientes, muestras de laboratorio, animales, instrumentación, recursos informáticos u otras herramientas de análisis. |
No aplica |
Software |
Programación, desarrollo de software; diseño de programas informáticos; implementación del código informático y de los algoritmos de apoyo; prueba de los componentes de código existentes. |
Autores 1 y 2 |
Supervisión |
Responsabilidad de supervisión y liderazgo en la planificación y ejecución de actividades de investigación, incluyendo la tutoría externa al equipo central. |
Autores 1 y 2 |
Validación |
Verificación, ya sea como parte de la actividad o por separado, de la replicabilidad/reproducción general de los resultados/experimentos y otros productos de la investigación. |
Autores 1 y 2 |
Visualización |
Preparación, creación y/o presentación del trabajo publicado, específicamente la visualización/presentación de datos. |
Autor 1 |
Redacción / Borrador original |
Preparación, creación y/o presentación del trabajo publicado, específicamente la redacción del borrador inicial (incluyendo la traducción sustantiva). |
Autores 1 y 2 |
Redacción / Revisión y edición |
Preparación, creación y/o presentación del trabajo publicado por los miembros del grupo de investigación original, específicamente revisión crítica, comentario o revisión, incluidas las etapas previas o posteriores a la publicación. |
Autores 1 y 2 |
Adam. (2019). Doomer. Know Your Meme. https://knowyourmeme.com/memes/doomer
Aharoni, T. (2019). When high and pop culture (re)mix: An inquiry into the memetic transformations of artwork. New Media & Society, 21(10), 2283-2304. https://doi.org/10.1177/1461444819845917
Ask, K. y Abidin, C. (2018). My life is a mess: self-deprecating relatability and collective identities in the memification of student issues. Information, Communication & Society, 21(6), 834-850. https://doi.org/10.1080/1369118x.2018.1437204
Ávila-Fuenmayor, F. (2005). Neoliberalismo y globalización: de la racionalidad técnica a la relación sujeto-sujeto. Revista de Artes y Humanidades. UNICA. https://www.redalyc.org/articulo.oa?id=170121560005
Blackmore, S. (2000). La máquina de los memes. Grupo Planeta.
Broncano, F. (2021, 12 noviembre). Utopía, nostalgia y esperanza. El Salto Diario. https://www.elsaltodiario.com/el-rumor-de-las-multitudes/utopia-nostalgia-y-esperanza
Burton, J. T. D. (2019). Look at Us, We Have Anxiety: Youth, Memes, and the Power of Online Cultural Politics. Journal Of Childhood Studies, 3-17. https://doi.org/10.18357/jcs00019171
Carrasquer, P. y Torns Martín, T. (2007), Cultura de la precariedad: conceptualización, pautas y dimensiones. Una aproximación desde la perspectiva de género. SOCIEDAD y UTOPÍA. Revista de Ciencias Sociales, 29. https://ddd.uab.cat/pub/artpub/2007/137814/socuto_a2007m4n29p139iSPA.pdf
Castillo-González, M. (2020). Precariedad cool: La trendinización discursiva de la precariedad juvenil en la prensa digital española. Revista Mediterránea de Comunicación: Mediterranean Journal Of Communication, 11(2), 155. https://doi.org/10.14198/medcom2020.11.2.24
Castro Nogueira, L. y Toro Ibáñez, M. Á. (1999). Transmisión cultural y evolución: de los genes a los memes. Revista de Libros, 29, 22-25.
Chateau, L. (2020). ‘Damn I Didn’t Know Y’all Was Sad? I Thought It Was Just Memes’: Irony, Memes and Risk in Internet Depression Culture. M/C Journal, 23(3). https://doi.org/10.5204/mcj.1654
Cherniavska, L., Kurikhin, A. y Zaluzhna, M. (2021). Meme as a Form of Promoting Ideas among Youth. En Tupakhina, O., Sirinyok-Dolgaryova, K. y Makhachashvili, R. (Eds.), European Values in Ukrainian Education: Challenges and Frontiers (pp. 184-204). Liha-Press. https://aprei.com.ua/wp-content/uploads/2021/10/YEvropejski-czinnosti-v-ukrayinskij-osviti_vyklyky-ta-perspetyvy_EUVOLIA-kolektyvna-monografyya_LihaPres.pdf#page=185
Chillón, A. (2000). La urdimbre mitopoética de la cultura mediática. Anàlisi: Quaderns de Comunicació i Cultura, 24. https://raco.cat/index.php/Analisi/article/view/15017
Dancygier, B. (2023). Multimodal media: Framing climate change. Discourse Studies, 25(2), 220-236. https://doi.org/10.1177/14614456231154724
Dawkins, R. (1976). The selfish gene. Oxford University Press.
D’ávila Viana, A. L. y Da Silva, H. P. (2018). Meritocracia neoliberal e capitalismo financeiro: implicações para a proteção social e a saúde. Ciencia & Saude Coletiva, 23(7), 2107-2118. https://doi.org/10.1590/1413-81232018237.07582018
Decook, J. R. (2018). Memes and symbolic violence: #proudboys and the use of memes for propaganda and the construction of collective identity. Learning, Media And Technology, 43(4), 485-504. https://doi.org/10.1080/17439884.2018.1544149
Duch, L. (2019). Vida cotidiana y velocidad. Herder & Herder.
Escudero Castagnino, L. (2022). Memes en recepción. Relatos mediáticos en época viral. Trama de la Comunicación, 25(2). https://www.redalyc.org/journal/3239/323970059010/323970059010.pdf
Ettlinger, N. (2007). Precarity unbound. Alternatives: Global, Local, Political, 32(3), 319-340. https://doi.org/10.1177/030437540703200303
Fisher, M. (2018). Realismo capitalista: ¿no hay alternativa? Caja Negra.
Gal, N., Shifman, L. y Kampf, Z. (2016). ‘It Gets Better’: Internet memes and the construction of collective identity. New Media & Society, 18(8), 1698-1714. https://doi.org/10.1177/1461444814568784
Garcés, M. (2022). Un mundo común. Bellaterra Edicions.
Hack, B. (2023). Working Worlds in Neoliberal Japan: Precarity, Imagination, and the ‘Other-World’. Trope. Positions, 31(1), 171-202. https://doi.org/10.1215/10679847-10122177
Kanai, A. (2016). Sociality and Classification: Reading Gender, Race, and Class in a Humorous Meme. Social Media + Society, 2(4). https://doi.org/10.1177/2056305116672884
Konior, B. M. (2019). Apocalypse Memes for the Anthropocene God: mediating crisis and the Memetic body politic. En Bown, A., y Bristow, D. (Eds.), Post Memes: Seizing the Memes of Production (pp. 45-77). Punctum Books. https://doi.org/10.21983/P3.0255.1.05
Maksić, J. (2021). Memes and Neuroethology. Content (Bard Meme Lab), 1, 50-66.
Martín-Barbero, J. (2001). De los medios a las mediaciones: comunicación, cultura y hegemonía. Gustavo Gili.
Martín-Barbero, J. (2008). El cambio en la percepción de los jóvenes. Socialidades, tecnicidades y subjetividades. En Morduchowicz, R. (Ed.), Los jóvenes y las pantallas. Nuevas formas de sociabilidad (pp. 25-45). Gedisa.
Marwick, A. E. (2013). Memes. Contexts, 12(4), 12-13. https://doi.org/10.1177/1536504213511210
Mitman, T. y Denham, J. (2024). Into the meme stream: The value and spectacle of Internet memes. New Media & Society. https://doi.org/10.1177/14614448241227843
Murgia, A. (2013). Representations of Precarity in Italy. Journal Of Cultural Economy, 7(1), 48-63. https://doi.org/10.1080/17530350.2013.856336
Neilson, D. (2015). Class, precarity, and anxiety under neoliberal global capitalism: From denial to resistance. Theory & Psychology, 25(2), 184-201. https://doi.org/10.1177/0959354315580607
Newman, N., et al. (2024), Digital News Report 2024. Reuters Institute or the Study of Journalism. https://doi.org/10.60625/risj-vy6n-4v57
Pérez Salazar, G. (2017). El meme en internet, identidad y usos sociales. Fontamara.
Pérez Salazar, G., Aguilar Edwards, A. y Guillermo Archilla, M. E. (2014). El meme en internet. Usos sociales, reinterpretación y significados, a partir de Harlem Shake. Argumentos, 27(75), 79-100. https://www.redalyc.org/pdf/595/59533233004.pdf
Ross, A. S. y Rivers, D. J. (2019). Internet Memes, Media Frames, and the Conflicting Logics of Climate Change Discourse. Environmental Communication, 13(7), 975-994. https://doi.org/10.1080/17524032.2018.1560347
Sarangi, D. (2020). Doomer and Dasein: Reading Heidegger in the context of 21st Century Internet Culture. Perspectives, 3. https://perspectives-jdmc.in/
Shifman, L. (2013). Memes in Digital Culture. The MIT Press eBooks.
Sisu, K. (2023). The revolution will be memed: digital memes as sites for hegemonic and counter-hegemonic practices [Tesis de máster, Cal Poly Humboldt]. https://digitalcommons.humboldt.edu/etd/682/
Standing, G. (2011). The precariat. Van Haren Publishing. https://doi.org/10.5040/9781849664554
Standing, G. (2014). A precariat charter. Bloomsbury Publishing Plc eBooks. Van Haren Publishing. https://doi.org/10.5040/9781472510631
Szablewicz, M. (2014). The ‘losers’ of China’s Internet: Memes as ‘structures of feeling’ for disillusioned young netizens. China Information, 28(2), 259-275. https://doi.org/10.1177/0920203x14531538
Wagener, A. (2020). The Postdigital Emergence of Memes and GIFs: Meaning, Discourse, and Hypernarrative Creativity. Postdigital Science And Education, 3(3), 831-850. https://doi.org/10.1007/s42438-020-00160-1
Wiggins, B. E., y Bowers, G. (2014). Memes as genre: A structurational analysis of the memescape. New Media & Society, 17(11), 1886-1906. https://doi.org/10.1177/1461444814535194
Lu Barcenilla Román. Doctorando en Medios, Comunicación y Cultura en la Universidad Autónoma de Barcelona (UAB), en cuya tesis, codirigida por las doctoras Catalina Gayà Morlà y Marta Rizo García, aborda la cultura digital desde la perspectiva de la corporalidad y los afectos. Máster en Medios, Comunicación y Cultura en la misma universidad. Graduado en Periodismo por la Universidad del País Vasco (UPV/EHU). Como periodista, ha colaborado en diversos medios como Hordago, El Salto Diario, El Diario, CTXT o El Correo. Como editor, en Verso Libros. ORCID: https://orcid.org/0000-0001-9706-5393
Catalina Gayà Morlà. Doctora en Comunicación y Profesora Lectora Serra Hunter del Departamento de Medios, Comunicación y Cultura (UAB). Investigadora en el grupo SGR ‘Cuerpo y Textualidad’. Es profesora de Políticas Culturales en el máster del departamento y de Escritura Periodística en el grado. Ha dirigido el Estudio sobre las percepciones en torno a las violaciones machistas y la igualdad entre los jóvenes de 14 a 18 años para el Instituto Balear de la Mujer (2018); Dona’m la Mar, proyecto del Museo Marítimo de Barcelona en torno a cómo incorporar a las mujeres en sus discursos (2019-2020); La remor de la memòria, proyecto participativo comunitario del Museo Marítimo de Mallorca (2021), y Tros de Dona, la despatriarcalización del relato del Museu de la Vida Rural, de la Fundació Carulla (2021-2022). ORCID: https://orcid.org/0000-0001-6190-6824
_______________________________
1 No se abordan todos los resultados obtenidos tras la codificación, solamente los que más peso tienen dentro del relato en estudio.