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<!DOCTYPE article PUBLIC "-//NLM//DTD JATS (Z39.96) Journal Publishing DTD v1.3 20210610//EN" "http://jats.nlm.nih.gov/publishing/1.3/JATS-journalpublishing1-3.dtd">
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    <journal-meta>
      <journal-id journal-id-type="publisher">CLAC</journal-id>
      <journal-title-group>
        <journal-title specific-use="original" xml:lang="es">Círculo de Lingüística Aplicada a la Comunicación</journal-title>
      </journal-title-group>
      <issn publication-format="electronic">1576-4737</issn>
      <issn-l>1576-4737</issn-l>
      <publisher>
        <publisher-name>Ediciones Complutense</publisher-name>
        <publisher-loc>España</publisher-loc>
      </publisher>
    </journal-meta>
    <article-meta>
      <article-id pub-id-type="doi">https://doi.org/10.5209/clac.103442</article-id>
      <article-categories>
        <subj-group subj-group-type="heading">
          <subject>Monográfico</subject>
        </subj-group>
      </article-categories>
      <title-group>
        <article-title>Cuando el lenguaje médico confunde: Comprendiendo la reproducción asistida desde la voz de las pacientes</article-title>
        <trans-title-group xml:lang="en">
          <trans-title>When Medical Language Causes Confusion: Understanding Assisted Reproduction from the Patients’ Perspective</trans-title>
        </trans-title-group>
      </title-group>
      <contrib-group>
        <contrib contrib-type="author" corresp="yes">
          <contrib-id contrib-id-type="orcid">https://orcid.org/0009-0006-4315-3332</contrib-id>
          <name>
            <surname>Herrero</surname>
            <given-names>Ana Reyes</given-names>
          </name>
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          <xref ref-type="corresp" rid="cor1"/>
        </contrib>
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          <institution content-type="original">Universidad de Alicante</institution>
          <country country="ES">España</country>
        </aff>
      </contrib-group>
      <author-notes>
        <corresp id="cor1">Autor@s de correspondencia: Ana Reyes Herrero: <email>ana.reyes@ua.es</email></corresp>
      </author-notes>
      <pub-date pub-type="epub" publication-format="electronic" iso-8601-date="2025-09-22">
        <day>22</day>
        <month>09</month>
        <year>2025</year>
      </pub-date>
      <volume>103</volume>
      <issue>1</issue>
      <fpage>93</fpage>
      <lpage>108</lpage>
      <page-range>93-108</page-range>
      <permissions>
        <copyright-statement>Copyright © 2025, Universidad Complutense de Madrid</copyright-statement>
        <copyright-year>2025</copyright-year>
        <copyright-holder>Universidad Complutense de Madrid</copyright-holder>
        <license license-type="open-access" xlink:href="https://creativecommons.org/licenses/by/4.0/">
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          <license-p>Esta obra está bajo una licencia <ext-link ext-link-type="uri" xlink:href="https://creativecommons.org/licenses/by/4.0/">Creative Commons Attribution 4.0 International</ext-link></license-p>
        </license>
      </permissions>
      <abstract>
        <p>Este estudio examina la comprensión de la terminología biomédica de la reproducción asistida (RA) por parte de pacientes en un contexto real. Desde una perspectiva de género y con un enfoque empírico, se analiza el grado de familiarización y comprensión terminológica de mujeres hablantes de español, inglés y alemán tratadas en la clínica IVF-Life. Mediante un cuestionario multilingüe, se evalúa la relación entre exposición previa a contenidos informativos, variables sociodemográficas y experiencia clínica, y la percepción subjetiva de comprensión frente al conocimiento real. Los resultados evidencian una discrepancia significativa entre dimensiones, con una tendencia a sobreestimar el grado de entendimiento y una confusión recurrente de términos clave, incluso entre pacientes con elevada formación o experiencia previa. Este desajuste subraya la necesidad de revisar los discursos divulgativos desde criterios de claridad y adecuación comunicativa, siguiendo los principios del lenguaje claro, para favorecer una alfabetización en salud reproductiva más eficaz e inclusiva.</p>
      </abstract>
      <trans-abstract xml:lang="en">
        <p>This study examines the understanding of biomedical terminology of assisted reproduction (AR) by patients in a real context. From a gender perspective and with an empirical approach, the degree of familiarity and understanding of terminology among Spanish, English and German-speaking women treated at the IVF- Life clinic is analysed. Using a multilingual questionnaire, the relationship between previous exposure to information content, socio-demographic variables and clinical experience, and the subjective perception of understanding versus actual knowledge is assessed. The results show a significant discrepancy between dimensions, with a tendency to overestimate the degree of understanding and recurrent confusion of key terms, even among patients with a high level of education or previous experience. This mismatch emphasises the need to review the informative discourses from criteria of clarity and communicative adequacy, following the principles of plain language, in order to promote a more effective and inclusive reproductive health literacy.</p>
      </trans-abstract>
      <kwd-group>
        <kwd>reproducción asistida</kwd>
        <kwd>comprensión del lenguaje especializado</kwd>
        <kwd>alfabetización en salud</kwd>
        <kwd>lenguaje claro</kwd>
      </kwd-group>
      <kwd-group xml:lang="en">
        <kwd>assisted reproduction</kwd>
        <kwd>understanding specialised language</kwd>
        <kwd>health literacy</kwd>
        <kwd>plain language</kwd>
      </kwd-group>
      <custom-meta-group>
        <custom-meta>
          <meta-name>Sumario</meta-name>
          <meta-value>: 1. Introducción. 2. Objetivos. 3. Marco teórico. 3.1. La alfabetización en salud: más allá del acceso a la información. 3.2. La legibilidad textual como condición de la alfabetización en salud. 3.3. Del análisis textual a la experiencia del receptor. 4. Metodología. 4.1. Diseño del cuestionario. 4.1.1. Datos sociodemográficos. 4.1.2. Experiencia con los tratamientos de RA. 4.1.3. Consulta de contenidos divulgativos de la clínica. 4.1.4. Evaluación del conocimiento terminológico. 5. Resultados y análisis. 5.1. Resultados del cuestionario en español. 5.2. Resultados del cuestionario en inglés. 5.3. Resultados del cuestionario en alemán. 5.4. Análisis comparativo entre idiomas. 6. Discusión. 7. Conclusiones. 8. Limitaciones y futuras líneas de investigación. Referencias bibliográficas.<bold>Sumario</bold></meta-value>
        </custom-meta>
        <custom-meta>
          <meta-name>Cómo citar</meta-name>
          <meta-value>: Reyes Herrero, A. (2025). Cuando el lenguaje médico confunde: Comprendiendo la reproducción asistida desde la voz de las pacientes. En: Santamaría Pérez, Isabel y Marimón Llorca, Carmen (eds.) Neología y terminología en ciencias de la salud: variación y análisis multidimensional del discurso biomédico. Aplicación al ámbito de la Salud Reproductiva para la alfabetización en salud y la igualdad de género. Círculo de Lingüística Aplicada a la Comunicación 103 (2025): 93-108. https://dx.doi.org/10.5209/clac.103442.<bold>Cómo citar</bold></meta-value>
        </custom-meta>
      </custom-meta-group>
    </article-meta>
  </front>
  <body>
<sec id="introducción">
  <title>1. Introducción</title>
  <p>La reproducción asistida (RA) constituye un ámbito relativamente
  reciente dentro del campo de la biome- dicina, el cual ha adquirido
  una gran repercusión en España. Esta importancia se debe,
  fundamentalmente, a las elevadas tasas de éxito que tienen las
  clínicas de fertilidad españolas, sus precios competitivos en
  comparación con otros países, el uso de tecnología de vanguardia y,
  sobre todo, su favorable regulación (López Gálvez y Moreno García,
  2015: 251). A diferencia de otros países donde el uso de gametos
  donados está restringido, la legislación española permite la donación
  anónima, lo que ha posicionado a España como destino prioritario para
  pacientes internacionales que buscan tratamientos de fertilidad. Esta
  circunstancia ha favorecido el desarrollo de un fenómeno conocido como
  “turismo reproductivo”, consolidando a España como uno de los
  principales receptores de pacientes según datos de la Sociedad
  Española de Fertilidad (SEF).</p>
  <p>Aunque la relevancia de las clínicas de RA es patente a nivel
  nacional e internacional, la Comunidad Valenciana presenta una
  configuración distintiva como destino reproductivo. Cuenta con un
  <italic>cluster</italic> de clínicas especializadas que suman 45
  centros distribuidos de la siguiente manera: 22 en la provincia de
  Alicante, 18 en la de Valencia y 5 en la de Castellón (Registro de
  Centros y Servicios de Reproducción Humana Asistida que proporciona el
  Ministerio de Sanidad). Esta concentración de centros responde, entre
  otros factores, a una ubicación geográfica estratégica que se
  caracteriza por el buen clima y sus playas (López Gálvez y Moreno
  García, 2015: 251), aspectos que convierten a la Comunidad Valenciana
  en un atractivo para el público internacional.</p>
  <p>Como ocurre con cualquier disciplina científica en expansión, la RA
  ha generado una creciente producción textual. En el campo de la salud,
  esta se caracteriza por contar con numerosos interlocutores y diversos
  géneros discursivos: consentimientos informados, prescripciones
  médicas, artículos científicos, blogs, foros, y contenidos
  divulgativos en plataformas digitales. Este último tipo, dirigido al
  público general, cumple una función informativa esencial,
  especialmente cuando se refiere a tratamientos y procedimientos
  ofrecidos por las clínicas. Sin embargo, pese a estar orientados a un
  público lego, estos textos mantienen características lingüísticas
  propias del lenguaje especializado —en los niveles morfológico,
  sintáctico y discursivo— que dificultan su accesibilidad.</p>
  <p>Concretamente, esta investigación se ha desarrollado en el marco de
  una tesis doctoral de carácter industrial, realizada en colaboración
  con la clínica IVF-Life de Alicante
    <ext-link ext-link-type="uri" xlink:href="https://www.ivf-spain.com/," xlink:title="Enlace externo">enlace: https://www.ivf-spain.com/</ext-link>,
  centro de referencia tanto a nivel nacional como internacional en el
  campo de la fertilidad y la RA. La colaboración —de dos años de
  duración— ha permitido tener accesoa los tetxos divulgativos
  distribuidos por la clínica y a analizar <italic>in situ</italic> la
  situación de las pacientes cuando se enfrentan a un conocimiento
  especializado como es el de esta disciplina.</p>
  <p>Diversos estudios en el ámbito de la medicina y las ciencias de la
  salud han evaluado el grado de comprensión de textos médicos por parte
  de pacientes u otros grupos concretos. Un ejemplo de ello es el
  estudio de Estopà y Domènech-Bagaria (2019), en el que se evidencia
  que los y las pacientes con enfermedades raras y sus familiares tienen
  dificultades para comprender correctamente los informes médicos
  relacionados con dichas enfermedades. En el campo específico de la RA,
  destacamos dos estudios de legibilidad realizados en los textos
  divulgativos de las páginas web de clínicas de RA (Martínez-Sánchez,
  2022; Santamaría-Pérez, 2023). Ambos estudios señalan, una vez más,
  que los textos no resultan suficientemente legibles para su público
  objetivo. Esta falta de legibilidad se atribuye, en gran medida, a que
  el discurso presenta una alta densidad terminológica, lo que implica
  una mayor carga conceptual y, en consecuencia, dificulta su
  comprensión (Domènech, 2009). A pesar de que estos estudios demuestran
  una realidad problemática, es importante también conocer el punto de
  vista de las personas que consultan estas publicaciones y que están
  rodeadas de este lenguaje especializado: las pacientes.</p>
  <p>En primer lugar, se expondrán los objetivos generales y específicos
  que han guiado esta investigación. Posteriormente, se presentará el
  marco teórico que ha servido de base para el estudio. En tercer lugar,
  se detallará la metodología empleada para la elaboración del
  cuestionario dirigido a las pacientes. A continuación, se procederá al
  análisis de los resultados obtenidos y, por último, se presentarán las
  conclusiones derivadas del estudio.</p>
</sec>
<sec id="objetivos">
  <title>2. Objetivos</title>
  <p>El objetivo de esta investigación es, por lo tanto, analizar la
  comprensión de la terminología biomédica en textos divulgativos por
  parte de pacientes de una clínica de RA. Asimismo, se han establecido
  los siguientes objetivos específicos:</p>
  <list list-type="alpha-lower">
    <list-item>
      <p>a) Evaluar el nivel de cognición de la terminología especializada
      desde una perspectiva de género, centrándonos en las pacientes que
      están sometiéndose a un tratamiento de RA en la clínica.</p>
    </list-item>
    <list-item>
      <p>b)Analizar los resultados atendiendo a diversas variables
      sociodemográficas y experienciales, con el fin de establecer
      patrones comunes entre las pacientes y su exposición al lenguaje
      especializado</p>
    </list-item>
  </list>
  <p>Además, dependiendo de los resultados y gracias a la colaboración
  que se ha establecido con esta clínica en el desarrollo de la tesis
  doctoral, se procederá a crear y mejorar los recursos adaptándolos a
  los y las pacientes con el fin de mejorar su nivel de alfabetización
  en salud. Todo ello se hará siguiendo las pautas de Lenguaje Claro
  (2015) propuestas por la Comisión Europea, la <italic>Guía
  panhispánica de lenguaje claro y accesible</italic> (2024) y la
  Normalización Española (UNE-ISO 24495-1).</p>
</sec>
<sec id="marco-teórico">
  <title>3. Marco teórico</title>
  <sec id="la-alfabetización-en-salud-más-allá-del-acceso-a-la-información">
    <title>3.1. La alfabetización en salud: más allá del acceso a la
    información</title>
    <p>El concepto de <italic>alfabetización en salud</italic> no surge
    hasta 1974, cuando el profesor Scott K. Simonds emplea el binomio
    inglés <italic>health education</italic> (Juvinyà-Canal,
    Bertran-Noguer y Suñer-Soler, 2018) para hacer referencia a la
    adquisición de conocimiento sobre salud. Desde ese año y hasta la
    actualidad, diversas organizaciones y autores han publicado su
    propia definición sobre este tema: la Organización Mundial de la
    Salud en 1986, 1998 y más recientemente en 2021; Nutbeam en el 2000;
    y Falcón y Luna en 2012, entre otros. Sin embargo, la idea de
    <italic>alfabetización en salud</italic> es más compleja que obtener
    simplemente el conocimiento sanitario, sino que también implica
    construir en los usuarios la capacidad de interpretar esta
    información y ponerla en práctica en su vida y en la del resto de
    los ciudadanos (Falcón y Luna, 2012: 92).</p>
    <p>Este proceso de adquisición de conocimiento se ha visto
    implementado gracias a la aparición de internet, que ha transformado
    la forma en la que los profesionales y, sobre todo, los y las
    pacientes, realizan consultas sobre la Salud 2.0. Se trata de «una
    forma de pensar, una actitud y un compromiso de pensamiento global
    en la red, para mejorar la atención sanitaria a nivel local,
    regional y mundial mediante el uso de las tecnologías de la
    información y la comunicación» (Gunther Eysenbach, 2001).</p>
    <p>La salud se consigue cuando se obtiene un estado de bienestar
    físico, psíquico y social (Organización Mundial de la Salud, 1948),
    por lo que es un tema que afecta a toda la población. De ahí que
    encontremos cientos de fuentes en internet que permitan consultar
    información sanitaria e interactuar entre personas. Concretamente,
    Fernández Lisbón <italic>et al.</italic> (2012) proponen ocho
    categorías para clasificar las herramientas de la Web 2.0 aplicadas
    a la salud basándose en el tipo de usuario que participa en la
    interacción:</p>
    <list list-type="order">
      <list-item>
        <p>Comunidades de pacientes para pacientes</p>
      </list-item>
      <list-item>
        <p>Comunidades de profesionales para profesionales</p>
      </list-item>
      <list-item>
        <p>Fuentes de información sobre salud</p>
      </list-item>
      <list-item>
        <p>Redes de salud</p>
      </list-item>
      <list-item>
        <p>Utilidades para pacientes</p>
      </list-item>
      <list-item>
        <p>Utilidades para profesionales</p>
      </list-item>
      <list-item>
        <p>Transferencia de información/Ránquines</p>
      </list-item>
      <list-item>
        <p>Provisión online de servicios de salud</p>
      </list-item>
    </list>
    <p>La creación de estas herramientas se ha visto propiciada por el
    aumento del consumo de internet con el fin de buscar información de
    esta temática. De acuerdo con los datos del <italic>Instituto
    Nacional de Estadística</italic> (<italic>INE</italic>), en 2023 más
    del 60 % de la población española consultó internet con este fin
    (<xref ref-type="table" rid="T1"><italic>Tabla 1</italic></xref>). En la cabeza de este ranquin encontramos
    a Cataluña, Comunidad Autónoma en la que el 72,30 % de sus
    habitantes hizo uso de internet para consultar información sobre
    salud.</p>

    <table-wrap id="T1">
      <label>Tabla 1</label>
      <caption>
        <title>Porcentaje de población española por Comunidad y Ciudad
          Autónoma que usa internet para buscar información sobre salud</title>
      </caption>
      <table border="1">
        <thead>
          <tr>
            <th>Comunidad o Ciudad Autónoma</th>
            <th>Búsqueda de temas sobre salud</th>
          </tr>
        </thead>
        <tbody>
          <tr>
            <td>Cataluña</td>
            <td>72,30 %</td>
          </tr>
          <tr>
            <td>Comunidad de Madrid</td>
            <td>71,50 %</td>
          </tr>
          <tr>
            <td>País Vasco</td>
            <td>70,60 %</td>
          </tr>
          <tr>
            <td>Andalucía</td>
            <td>70,20 %</td>
          </tr>
          <tr>
            <td>Aragón</td>
            <td>69,50 %</td>
          </tr>
          <tr>
            <td>Melilla</td>
            <td>68,20 %</td>
          </tr>
          <tr>
            <td>Comunidad Valenciana</td>
            <td>67,30 %</td>
          </tr>
          <tr>
            <td>Galicia</td>
            <td>66,00 %</td>
          </tr>
          <tr>
            <td>Castilla-La Mancha</td>
            <td>65,70 %</td>
          </tr>
          <tr>
            <td>Islas Baleares</td>
            <td>65,60 %</td>
          </tr>
          <tr>
            <td>Región de Murcia</td>
            <td>65,50 %</td>
          </tr>
          <tr>
            <td>La Rioja</td>
            <td>65,30 %</td>
          </tr>
          <tr>
            <td>Canarias</td>
            <td>64,60 %</td>
          </tr>
          <tr>
            <td>Castilla y León</td>
            <td>64,20 %</td>
          </tr>
          <tr>
            <td>Extremadura</td>
            <td>64,00 %</td>
          </tr>
          <tr>
            <td>Comunidad Foral de Navarra</td>
            <td>63,80 %</td>
          </tr>
          <tr>
            <td>Principado de Asturias</td>
            <td>63,10 %</td>
          </tr>
          <tr>
            <td>Ceuta</td>
            <td>61,40 %</td>
          </tr>
          <tr>
            <td>Cantabria</td>
            <td>60,90 %</td>
          </tr>
        </tbody>
      </table>
    </table-wrap>
    <p>La revolución de internet ha supuesto, por lo tanto, un cambio en
    los géneros médicos. Las citas tradicionales en la consulta con
    recetas médicas en papel, la consulta de información médica en
    libros y enciclopedias han pasado a incorporar las Técnicas de la
    Información y las Comunicaciones (TIC).</p>
    <p>A día de hoy ya no es necesario que una consulta médica tenga
    lugar de manera presencial, sino que nos encontramos con las
    novedosas consultas virtuales que se realizan a través de las
    tabletas, el ordenador, mediante llamadas telefónicas y hasta
    incluso por chat en directo con los profesionales sanitarios. Las
    recetas en papel ahora pueden estar almacenadas en nuestro móvil de
    manera electrónica y, lo más notable, la información ya está al
    alcance de todos. Por lo tanto, internet ha permitido que el
    paciente adquiera un rol activo y participativo en su salud, pues
    solo necesita un dispositivo electrónico para consultar páginas web,
    blogs, foros y otros recursos cargados de información médica.</p>
  </sec>
  <sec id="la-legibilidad-textual-como-condición-de-la-alfabetización-en-salud">
    <title>3.2. La legibilidad textual como condición de la
    alfabetización en salud</title>
    <p>El primer paso para alfabetizar a la población en salud es que
    tenga acceso a este conocimiento especializado. Sin embargo, nunca
    la alcanzará si los textos se ven comprometidos con un nivel de
    legibilidad bajo que dificulta su lectura y comprensión.</p>
    <p>El concepto de legibilidad surge en la lengua inglesa, donde
    encontramos términos como <italic>legibility</italic> y <italic>rea-
    dability</italic> que han sido traducidos al español como
    <italic>legibilidad</italic>, <italic>comprensibilidad</italic> o
    <italic>lecturabilidad</italic> (Blanco Pérez y Gutiérrez Couto,
    2002). A pesar de que existen numerosas definiciones para determinar
    lo que significa este concepto, Richardeau (1973) establece que
    existen dos tipos de legibilidad: legibilidad tipográfica y
    legibilidad lingüística:</p>
    <p>– <bold>Legibilidad tipográfica:</bold> Conjunto de
    características que presenta el texto a nivel de estructura.: tamaño
    y fuente de la letra, interlineado, espacio entre palabras o
    elementos visuales.</p>
    <p>– <bold>Legibilidad lingüística:</bold> La conforman la
    legibilidad gramatical (oraciones y construcción textual) y la
    legibilidad léxica (las palabras y su significado).</p>
    <p>Además de realizar una división de lo que es
    <italic>legibilidad</italic>, Ferrando Belart (2004) menciona que
    aspectos como la longitud de las oraciones, el orden de las palabras
    y los incisos son algunos de los recursos lingüísticos que pueden
    disminuir el nivel de legibilidad de un texto y, por ende, su
    comprensibilidad.</p>
    <p>Ya en el 900 a.C. encontramos las primeras pruebas que realizaban
    los estudiosos del Talmud para medir la legibilidad en el Torá
    contando sus palabras y conceptos (Blanco Pérez y Gutiérrez Couto,
    2004). El avance de la tecnología ha sustituido este análisis manual
    por diversas fórmulas y herramientas que miden la legibilidad de los
    textos de manera automática y los clasifican según su dificultad.
    Sin embargo, estas herramientas se han desarrollado principalmente
    en inglés y con textos de la lengua general; es decir, se han
    analizado textos en inglés no especializados. Por tanto, son escasas
    las herramientas que se centren exclusivamente en el ámbito de la
    Medicina y las Ciencias de la Salud, aunque sí hay algunas, como
    INFLESZ, que se han validado para textos sanitarios.</p>
    <p>A lo largo de los años se han realizado estudios que usan estas
    herramientas de legibilidad para analizar la dificultad de
    comprensión de los textos médicos dirigidos, sobre todo, a
    pacientes. Porras-Garzón y Estopà (2020) analizaron la legibilidad
    de los informes médicos de enfermedades raras que se entregaban a
    las familias de estos niños. De los 47 informes médicos que se
    analizaron con diversas herramientas de legibilidad, más de la mitad
    presentaban un nivel de legibilidad bajo. Es decir, más de 24
    informes eran difíciles de entender, pues, como se verificó de
    manera manual, contenían terminología especializada y términos que
    el público lego no entendía. Otras investigaciones como las de
    Ramírez Puerta <italic>et al</italic>. (2013) y Rubiera <italic>et
    al</italic>. (2004) también analizaron la legibilidad en el ámbito
    de la Medicina y las Ciencias de la Salud, pero en este caso en los
    consentimientos informados. Uno de los estudios más recientes que
    encontramos sobre legibilidad, y en este caso concreto del ámbito de
    la RA, es el de Martínez-Sánchez (2022). En él, la autora analiza la
    legibilidad de las publicaciones web de seis clínicas de RA. El
    análisis cuantitativo-cualitativo de la legibilidad de 69 textos
    muestra, una vez más, que son «opacos y difíciles de entender».
    Todas estas investigaciones ejemplifican que nos encontramos ante
    una problemática bastante presente hoy en día: textos que no se
    adaptan al nivel de conocimiento del público al que se dirigen.</p>
    <p>A pesar de que un análisis cuantitativo-cualitativo de un texto
    médico nos puede proporcionar información relevante respecto a su
    legibilidad, es esencial también analizar la otra parte de la
    cuestión: el público al que va dirigido. De esta manera, se puede
    analizar en un contexto real si estos textos cumplen con su objetivo
    e informan correctamente a los y las pacientes.</p>
  </sec>
  <sec id="del-análisis-textual-a-la-experiencia-del-receptor">
    <title>3.3. Del análisis textual a la experiencia del
    receptor</title>
    <p>Si bien las herramientas de legibilidad —como el índice
    Flesch-Szigriszt o fórmulas de legibilidad adaptadas al español—
    proporcionan una primera aproximación cuantitativa y cualitativa
    sobre la dificultad de los textos médicos, es igualmente importante
    integrar la perspectiva del receptor, especialmente en contextos
    tan</p>
    <p>sensibles como la RA. Evaluar la comprensión real de las
    pacientes permite contrastar los datos técnicos con la experiencia
    vivida, identificando posibles desajustes entre la intención
    comunicativa del emisor (el profesional de la salud) y la
    interpretación del mensaje por parte del destinatario (la
    paciente).</p>
    <p>Desde un enfoque cognitivo, la comprensión del lenguaje
    especializado no depende únicamente del nivel educativo del
    receptor, sino también de factores como la carga emocional del
    contexto, el estrés asociado al diagnóstico o tratamiento, y las
    expectativas previas respecto al sistema sanitario (Calsamiglia y
    Tusón, 2007; Schillinger et al., 2003). Estos elementos pueden
    interferir con la atención, la memoria de trabajo y la integración
    semántica de los términos médicos, dificultando una apropiación real
    del conocimiento.</p>
    <p>En el ámbito de la salud, la alfabetización funcional —la
    capacidad de leer, entender y actuar sobre información médica— ha
    demostrado ser determinante para la toma de decisiones informadas
    (Nutbeam, 2000). Sin embargo, cuando el discurso médico se expresa
    en un registro excesivamente técnico, se obstaculiza el acceso
    equitativo a la información, generando asimetrías comunicativas y
    riesgos éticos vinculados al consentimiento informado (Pérez Sobrino
    y López, 2019).</p>
    <p>Desde esta perspectiva, el presente estudio busca articular ambas
    dimensiones: por un lado, la complejidad inherente del lenguaje
    especializado de la RA, que incluye términos como
    <italic>transferencia embrionaria</italic>, <italic>fallo ovárico
    prematuro</italic> o <italic>inseminación intrauterina</italic>; y
    por otro, la capacidad de las pacientes para decodificar y
    apropiarse de este lenguaje dentro de un contexto emocional y
    cognitivo determinado. Solo mediante esta doble vía será posible
    diseñar estrategias comunicativas que promuevan una alfabetización
    en salud efectiva, basada en la claridad, la empatía y la
    accesibilidad del discurso médico.</p>
  </sec>
</sec>
<sec id="metodología">
  <title>4. Metodología</title>
  <p>La presente investigación se ha desarrollado mediante un enfoque
  mixto, combinando métodos cuantitativos y cualitativos con el objetivo
  de analizar el nivel de comprensión terminológica de las pacientes
  frente al lenguaje especializado en RA. Para ello, se diseñaron dos
  fases de trabajo complementarias:</p>
  <list list-type="order">
    <list-item>
      <p>Análisis textual de los contenidos divulgativos publicados en
      la página web y canal de YouTube de la clínica IVF-Life.
      Concretamente, se ha realizado un análisis de legibilidad, un
      análisis de frecuencia léxica y un análisis semántico.</p>
    </list-item>
    <list-item>
      <p>Aplicación de un cuestionario estructurado a pacientes en
      tratamiento activo, con el fin de explorar su nivel de
      familiarización con la terminología empleada en dichos contenidos.
      El cuestionario fue revisado previamente por expertos de la
      clínica.</p>
    </list-item>
  </list>
  <p>A continuación, se presentará el cuestionario dirigido a pacientes
  para ejecutar un análisis cognitivo de la comprensión de la
  terminología especializada de las pacientes que se están sometiendo a
  un tratamiento de RA en el momento de la investigación.</p>
  <sec id="diseño-del-cuestionario">
    <title>4.1. Diseño del cuestionario</title>
    <p>El instrumento principal de recolección de datos fue un
    cuestionario autoadministrado, diseñado específicamente para evaluar
    el grado de cognición terminológica de las pacientes. Este se
    elaboró en tres lenguas —español, inglés y alemán— atendiendo a la
    diversidad lingüística del perfil de pacientes de IVF-Life.</p>
    <p>El cuestionario se distribuyó de manera aleatoria y en papel
    entre 45 pacientes cuya lengua materna correspondía a una de estas
    tres opciones y que se encontraban en tratamiento en la clínica
    durante el periodo de recolección de datos. Tras recopilar todos los
    cuestionarios compilados en papel, las respuestas se digitalizaron y
    se administraron en la herramienta de Formularios de Google, para un
    mejor análisis. En total, consta de 25 preguntas divididas en cuatro
    secciones temáticas que se recopilan en la siguiente <xref ref-type="table" rid="T2">tabla 2</xref>.</p>

    <table-wrap id="T2">
      <label>Tabla 2</label>
      <caption>
        <title>Secciones y preguntas del cuestionario dirigido a
          pacientes</title>
      </caption>
      <table>
        <colgroup>
          <col width="24%" />
          <col width="49%" />
          <col width="26%" />
        </colgroup>
        <thead>
          <tr>
            <th><bold>Título de la sección</bold></th>
            <th><bold>Modelos de preguntas</bold></th>
            <th align="center"><bold>Número de preguntas</bold></th>
          </tr>
        </thead>
        <tbody>
          <tr>
            <td><p>Datos</p>
            <p>sociodemográficos</p></td>
            <td><list list-type="bullet">
              <list-item>
                <p>Edad</p>
              </list-item>
              <list-item>
                <p>Nivel de estudios</p>
              </list-item>
            </list></td>
            <td align="center">3</td>
          </tr>
          <tr>
            <td>Experiencia con las TRA</td>
            <td><list list-type="bullet">
              <list-item>
                <p>Tiempo en tratamiento de fertilidad</p>
              </list-item>
              <list-item>
                <p>Tratamientos que se ha realizado o que le
                interesan</p>
              </list-item>
            </list></td>
            <td align="center">5</td>
          </tr>
          <tr>
            <td>Consulta del contenido de IVF-Life</td>
            <td><list list-type="bullet">
              <list-item>
                <p>Consulta de información que publica IVF-Life</p>
              </list-item>
              <list-item>
                <p>Utilidad del contenido</p>
              </list-item>
            </list></td>
            <td align="center">10</td>
          </tr>
          <tr>
            <td>Conocimiento terminológico</td>
            <td><list list-type="bullet">
              <list-item>
                <p>Términos confusos</p>
              </list-item>
              <list-item>
                <p>Parejas de sinónimos</p>
              </list-item>
              <list-item>
                <p>Definiciones</p>
              </list-item>
            </list></td>
            <td align="center">7</td>
          </tr>
        </tbody>
      </table>
    </table-wrap>
    <sec id="datos-sociodemográficos">
      <title>4.1.1. Datos sociodemográficos</title>
      <p>Esta primera sección tiene como finalidad recopilar datos
      generales de las pacientes, garantizando en todo momento su
      anonimato y la confidencialidad de su identidad. En este sentido,
      las preguntas se centran en variables sociodemográficas, como la
      edad, el nivel de estudios alcanzado y si tienen o no hijos
      gracias a estos tratamientos de fertilidad.</p>
      <p>La variable de edad se ha establecido en intervalos de cinco
      años, comprendidos entre los 20 y los 50 años edad (20-25, 26-30,
      31-35, 36-40, 41-45, 46-50). Cabe señalar que, al tratarse de una
      investigación desarrollada en colaboración con la clínica
      IVF-Life, se han considerado las recomendaciones y sugerencias
      formuladas por su equipo para diseñar el cuestionario.</p>
      <p>Por otro lado, la pregunta acerca del nivel de estudios de la
      paciente aparece como una pregunta abierta en los cuestionarios en
      inglés y alemán. Esto se debe a que las pacientes entrevistadas
      que hablaban español eran pacientes nacionales, pero en el caso de
      las pacientes de habla inglesa y germánica se desconocía su
      nacionalidad. Debido a que cada país presenta un sistema educativo
      diferente, se consideró más oportuno dejar que las pacientes
      pusieran su nivel de estudios y posteriormente intentar buscar su
      equivalente en el sistema educativo español.</p>
    </sec>
    <sec id="experiencia-con-los-tratamientos-de-ra">
      <title>4.1.2. Experiencia con los tratamientos de RA</title>
      <p>La segunda sección del cuestionario tiene como propósito
      recopilar información sobre el recorrido de las pacientes en
      relación con la RA, incluyendo los tratamientos y pruebas a los
      que se han sometido. Concretamente, se indaga si se han realizado
      previamente algún tratamiento o técnica de fertilidad, el tiempo
      que llevan en tratamiento y si han acudido a otras clínicas
      especializadas, entre otros. Este aspecto resulta especialmente
      relevante para el análisis de los resultados porque cabría suponer
      que una mayor experiencia en este ámbito conlleva un mayor
      conocimiento terminológico y de su lenguaje de especialidad. No
      obstante, como se evidenciará en los resultados, esta hipótesis no
      se confirma en todos los casos ni entre todas las pacientes que
      han participado en el cuestionario. Asimismo, se ha prestado
      atención a los tratamientos que las pacientes se han realizado y a
      los que les interesan, pues, una vez más, dicho interés implicaría
      una familiaridad previa con ellos.</p>
    </sec>
    <sec id="consulta-de-contenidos-divulgativos-de-la-clínica">
      <title>4.1.3. Consulta de contenidos divulgativos de la
      clínica</title>
      <p>Otro de los aspectos que se ha considerado en el cuestionario
      es conocer si las pacientes han consultado los contenidos
      informativos proporcionados por la clínica, con el objetivo de
      verificar si ya han estado expuestas a su terminología.
      Concretamente, si las pacientes han accedido a dichos textos
      divulgativos a través de la página web y de las redes sociales de
      IVF-Life. Asimismo, se evalúa su percepción respecto a la utilidad
      y a la claridad de la información consultada, considerando si les
      ha resultado comprensible o si, por el contrario, la perciben como
      confusa e incompleta. Para ello se ha establecido una escala de
      valor que oscila entre “nada” y “mucho”, con el fin de recopilar
      la opinión de las pacientes respecto al contenido consultado.</p>
    </sec>
    <sec id="evaluación-del-conocimiento-terminológico">
      <title>4.1.4. Evaluación del conocimiento terminológico</title>
      <p>La cuarta y última sección del cuestionario tiene como objetivo
      evaluar la percepción y el conocimiento que tienen las pacientes
      entrevistadas sobre la terminología de la RA. Los resultados de
      estas preguntas se analizan prestando especial atención a los
      resultados de las tres secciones anteriores. Esto se debe a que
      esas preguntas se han realizado con el fin de tener en cuenta
      variables como son la edad de las pacientes, su nivel de estudios
      y sus experiencias previas con los tratamientos de fertilidad.</p>
      <p>Por lo tanto, las preguntas de <italic>Conocimiento
      terminológico</italic> abarcan cuatro campos temáticos
      directamente relacionados con un tratamiento de RA: (1) problemas
      de fertilidad, (2) tratamientos de fertilidad, (3) pruebas
      diagnósticas adicionales y (4) anatomía del aparato reproductor.
      Con estos campos temáticos como punto de partida, se ha evaluado
      su terminología característica mediante tres tipos de cuestiones,
      lo que ha permitido valorar el conocimiento léxico y comparar la
      comprensión semántica de los términos habitualmente empleados en
      los textos divulgativos de la clínica.</p>
      <list list-type="bullet">
        <list-item>
          <p><bold>Opción múltiple de parejas de sinónimos</bold></p>
        </list-item>
        <list-item>
          <p><bold>Significados iguales de términos</bold></p>
        </list-item>
        <list-item>
          <p><bold>Identificar el término con la definición</bold></p>
        </list-item>
      </list>
      <p>El análisis de los resultados se ha llevado a cabo, en primer
      lugar, de forma individual por idioma, para posteriormente
      realizar una comparación entre los distintos grupos de pacientes
      encuestadas. Esta estrategia ha permitido identificar patrones
      específicos en función de la lengua materna, así como diferencias
      culturales o educativas que influyen en la comprensión de la
      terminología especializada. Los datos proporcionan una visión más
      precisa de las necesidades reales de las pacientes al enfrentarse
      a textos relacionados con la RA. Estos resultados se han
      integrado, posteriormente, en el análisis cuantitativo-
      cualitativo del corpus textual, con el objetivo de proponer
      mejoras fundamentadas y ajustadas al perfil del público
      receptor.</p>
    </sec>
  </sec>
</sec>
<sec id="resultados-y-análisis">
  <title>5. Resultados y análisis</title>
  <p>En el siguiente apartado se exponen los principales resultados del
  cuestionario, distribuido equitativamente entre pacientes
  hispanohablantes, angloparlantes y germanoparlantes (15 respuestas por
  idioma). Todas las participantes se encontraban en tratamiento activo
  de RA en la clínica IVF-Life durante la recolección de datos. El
  análisis se organiza por grupo lingüístico, para identificar patrones
  comunes y divergencias en el conocimiento terminológico y en la
  percepción de los contenidos divulgativos ofrecidos por la
  clínica.</p>
  <sec id="resultados-del-cuestionario-en-español">
    <title>5.1. Resultados del cuestionario en español</title>
    <p>En primer lugar, cabe señalar que todas las pacientes de habla
    hispana que respondieron al cuestionario tenían más de 31 años.
    Concretamente, cuatro de las pacientes se encontraban entre los 31 a
    35 años de edad; siete pacientes entre los 36 a 40 años y las
    restantes en el intervalo de 41 a 45 años.</p>
    <p>En cuanto al nivel de formación académica, observamos que la
    totalidad de las pacientes han continuado sus estudios después de
    finalizar la educación secundaria. Tal y como se muestra en la
      <xref ref-type="fig" rid="F1"><italic>Figura 1</italic></xref>, cuatro pacientes no han acudido a la
    universidad a realizar estudios de grado, aunque sí han completado
    sus estudios de bachillerato, ciclo formativo medio o de ciclo
    formativo superior. Por su parte, 11 pacientes acudieron a la
    universidad: de ellas, el 46,70 % ha finalizado un grado
    universitario y el 26,70 % restante tiene estudios de máster,
    postgrado o doctorado.</p>

    <fig id="F1">
      <label>Figura 1. </label>
      <caption>
        <title>Formación académica de las pacientes hispanohablantes</title>
      </caption>
      <graphic mimetype="image" mime-subtype="jpg" xlink:href="media/image1.jpg">
        <alt-text>/</alt-text>
      </graphic>
    </fig>
    <p>De este modo, nos encontramos ante un grupo de pacientes que, en
    su mayoría, poseen un nivel formativo elevado, lo que implicaría un
    cierto de grado de especialización académica. No obstante, el
    conocimiento sobre RA no depende únicamente de su formación
    específica, sino que también radica en el tiempo que llevan
    sometiéndose a un tratamiento.</p>

    <fig id="F2">
      <label>Figura 2. </label>
      <caption>
        <title>Tiempo que las pacientes llevan realizándose un tratamiento de fertilidad</title>
      </caption>
      <graphic mimetype="image" mime-subtype="jpg" xlink:href="media/image2.jpg">
        <alt-text>/</alt-text>
      </graphic>
    </fig>
    <p>La <xref ref-type="fig" rid="F2"><italic>Figura 2</italic></xref> muestra la distribución del tiempo
    que las pacientes llevan sometiéndose a tratamientos de RA. Tal y
    como puede observarse, el 66,70 % de las participantes lleva más de
    un año en tratamiento y únicamente cuatro pacientes han empezado el
    tratamiento hace menos de 6 meses. Además de estos datos, podemos
    decir que nueve de las quince pacientes ya habían recibido
    tratamientos previos en otras clínicas antes de acudir a IVF-Life.
    Estos datos nos informan de que la mayoría de las pacientes llevan
    un recorrido relativamente extenso con los tratamientos de RA, por
    lo que es indiscutible que se han tenido que enfrentar a su
    terminología en numerosas ocasiones.</p>
    <table-wrap id="T3">
      <label>Tabla 3</label>
      <caption>
        <title>Pacientes que han consultado información relacionada con
          los tratamientos y pruebas adicionales de IVF-Life</title>
      </caption>
      <table>
        <colgroup>
          <col width="13%" />
          <col width="13%" />
          <col width="13%" />
          <col width="13%" />
        </colgroup>
        <thead>
          <tr>
            <th align="center" colspan="2"><bold>Consulta sobre
            tratamientos</bold></th>
            <th align="center" colspan="2"><bold>Consulta sobre pruebas
            adicionales</bold></th>
          </tr>
        </thead>
        <tbody>
          <tr>
            <td align="center">SÍ</td>
            <td align="center">NO</td>
            <td align="center">SÍ</td>
            <td align="center">NO</td>
          </tr>
          <tr>
            <td align="center">8</td>
            <td align="center">7</td>
            <td align="center">5</td>
            <td align="center">10</td>
          </tr>
        </tbody>
      </table>
    </table-wrap>
    <p>Tal y como se muestra en la <xref ref-type="table" rid="T3"><italic>Tabla 3</italic></xref>, el 53,30 %
    de las pacientes afirma haber buscado información sobre los
    tratamientos que ofrece la clínica, señalando además que
    comprendieron el contenido. Las siete pacientes restantes
    manifestaron no haber realizado dicha búsqueda.</p>
    <p>A continuación, el cuestionario continúa con la sección dedicada
    a la evaluación terminológica. Las dos primeras preguntas abarcan 11
    términos de anatomía, problemas de fertilidad y pruebas adicionales.
    El objetivo es, por un lado, identificar qué términos del listado
    son conocidos o familiares para las pacientes u, por otro lado,
    determinar cuáles no entienden y resultan confusos.</p>   
    <fig id="F3">
      <label>Figura 3. </label>
      <caption>
        <title>Conocimiento terminológico</title>
      </caption>
      <graphic mimetype="image" mime-subtype="jpg" xlink:href="media/image3.jpg">
        <alt-text>/</alt-text>
      </graphic>
    </fig>
    <p>En la <xref ref-type="fig" rid="F3"><italic>Figura 3</italic></xref> vemos que el 100 % de las
    pacientes españolas entrevistadas señalan que conocen términos
    básicos relacionados con la RA y sus tratamientos, como son
    <italic>esterilidad</italic> y <italic>ovocito</italic>. Además, no
    los marcan como términos confusos y que no entienden. No obstante,
    sí que vemos que otros términos relacionados con las pruebas
    adicionales de fertilidad y con otros campos temáticos como los
    problemas de fertilidad les resultan más confusos. Estamos hablando
    en este caso de las pruebas <italic>Im Map</italic>,
    <italic>TESA</italic> o la <italic>azoospermia</italic>.</p>
    <p>El análisis de las respuestas correspondientes a las preguntas
    sobre pares de sinónimos y definiciones revela datos significativos.
    Si bien la totalidad de las pacientes afirma conocer y comprender el
    término <italic>folículo</italic>, se observa que el 20 % de ellas
    considera, de manera incorrecta, que <italic>folículo</italic> y
    <italic>ovocito</italic> son sinónimos, lo cual contradice las
    definiciones del <italic>Diccionario Panhispánico de Términos
    Médicos (DPTM</italic>).</p>
    <p>– <italic><bold>Folículo ovárico</bold></italic>: «Unidad
    estructural y funcional del ovario, de forma esferoidal, constituida
    por una célula de la línea germinal femenina (el ovocito primario o
    de tipo I) y por un conjunto de membranas y capas periféricas».</p>
    <p>– <italic><bold>Ovocito</bold></italic>: «Célula germinal
    femenina que se localiza en el ovario…».</p>
    <p>Asimismo, el 33,30 % de las participantes cree que los verbos
    <italic>inseminar</italic> y <italic>fecundar</italic> son
    equivalentes, a pesar de que, una vez más, las definiciones regidas
    en el <italic>DPTM</italic> demuestran que no lo son.</p>
    <p>– <italic><bold>Inseminar:</bold></italic> «Depositar el semen en
    la vagina, con el fin de que los espermatozoides lleguen hasta el
    óvulo y puedan fecundarlo».</p>
    <p>– <italic><bold>Fecundar:</bold></italic> «Unirse el
    espermatozoide al óvulo para dar origen a un nuevo ser».</p>
    <p>Como se analizará más adelante, existe mayor confusión entre
    estos términos en lengua inglesa. Lo mismo ocurre cuando les
    preguntamos acerca de los tratamientos de RA conocidos como
    <italic>inseminación artificial</italic> y <italic>fecundación in
    vitro</italic>, donde todas las pacientes responden correctamente y
    dicen que no se trata del mismo tratamiento. Finalmente, más de la
    mitad de las pacientes (el 72,70 %) comprende el concepto de
    <italic>azoospermia</italic>, mientras que las 3 pacientes restantes
    confunden este término con otro tipo de patología seminal.</p>
  </sec>
  <sec id="resultados-del-cuestionario-en-inglés">
    <title>5.2. Resultados del cuestionario en inglés</title>
    <p>Centrándonos ahora en las pacientes angloparlantes, se observa
    que todas ellas tienen más de 30 años, incluyendo un grupo adicional
    en el rango de 46 a 50 años que no encontrábamos entre las pacientes
    de habla hispana. Como se observa en el <xref ref-type="fig" rid="F4"><italic>Figura 4</italic></xref>,
    el 20 % de las pacientes tiene entre 31-35 años, el 26,70 % entre
    36-40, el 26,70 % entre 41-45 años y por último también el 26,70 %
    de pacientes entre 46-50.</p>
    <fig id="F4">
      <label>Figura 4. </label>
      <caption>
        <title>Distribución de edad entre las pacientes de habla
          inglesa</title>
      </caption>
      <graphic mimetype="image" mime-subtype="jpg" xlink:href="media/image4.jpg">
        <alt-text>/</alt-text>
      </graphic>
    </fig>
    <p>Como se ha mencionado previamente, la pregunta relativa al nivel
    de estudios más alto que han completado se formuló como opción
    abierta en el cuestionario en inglés y en el de alemán. A diferencia
    de las pacientes hispanohablantes, en este grupo encontramos dos
    pacientes que únicamente completaron la educación secundaria. Por
    otro lado, cinco pacientes han finalizado un grado universitario,
    tres cursaron estudios de máster y dos alcanzaron el nivel de
    doctorado. La última paciente finalizó la educación secundaria y
    realizó las pruebas de acceso a la universidad.</p>
    <p>En cuanto a su trayectoria con tratamientos de RA, el 66,70 % de
    las pacientes (10 pacientes) informó llevar más de un año en
    tratamiento, mientras que las cinco pacientes restantes entre 6
    meses y un año. Además, 9 de ellas ya se habían realizado
    tratamientos antes de acudir a IVF-Life Alicante.</p>
    <p>Respecto a la consulta de información, primero de todo cabe
    mencionar que la clínica ofrece su página web en numerosas lenguas,
    incluida el inglés y el alemán. 14 pacientes de las 15 pacientes
    —casi el 100 %— afirmaron haberlo hecho. Además, al ser preguntadas
    específicamente por la búsqueda de información sobre los
    tratamientos que se realizan en la clínica, todas ellas confirmaron
    haber consultado la página web para ese propósito. De manera
    contraria, no todas las pacientes han consultado información
    relacionada con las pruebas adicionales de fertilidad que se
    realizan en la clínica.</p>
    <p>Al analizar los resultados de la sección dedicada al conocimiento
    terminológico, observamos que, pese a que las pacientes afirman
    haber entendido la información, esto no se ve reflejado en las
    respuestas del cuestionario.</p>
    <p>La primera pregunta de esta sección aborda términos relacionados
    con la anatomía, pruebas diagnósticas y problemas de fertilidad. Con
    excepción de la técnica <italic>TESA</italic> (testicular sperm
    aspiration), todos los términos fueron reconocidos al menos por una
    paciente. Más de la mitad de las pacientes afirman conocer conceptos
    como <italic>follicle</italic>, <italic>sterility</italic> e
    <italic>histeroscopy</italic>. Sin embargo, hay pocas pacientes que
    están familiarizadas con otros términos más especializados como la
    alteración seminal llamada <italic>azoospermia</italic> o la prueba
    inmunológica llamada <italic>Im Map</italic>, lo que supone
    limitaciones de comprensibilidad cuando se enfrentan a una
    terminología más especializada.</p>
    <p>Si vemos más en detalle los casos concretos que hemos mencionado,
    la técnica <italic>TESA</italic> no la conoce ninguna paciente y la
    <italic>azoospermia</italic> solo la conoce una paciente (6,70 % del
    total). En cambio, conceptos como <italic>aneuploidy</italic> y
    <italic>sterility</italic> los conoce el 40 % de las entrevistadas;
    al igual que <italic>oocyte</italic> y <italic>Er Map</italic>, que
    casi alcanzan el 50 %. Por su parte, el término
    <italic>follicle</italic> lo conocen 15 pacientes, es decir, el 100
    % de las entrevistadas; y las palabras <italic>sterility</italic> e
    <italic>histeroscopy</italic> más del 50 %.</p>
    <p>La siguiente pregunta contiene la misma terminología, pero en
    este caso se pregunta acerca de los términos que les resultan
    confusos y que no entienden.</p>

    <fig id="F5">
      <label>Figura 5. </label>
      <caption>
        <title>Términos que no entienden y les resultan confusos</title>
      </caption>
      <graphic mimetype="image" mime-subtype="jpg" xlink:href="media/image5.jpg">
        <alt-text>/</alt-text>
      </graphic>
    </fig>
    <p>Los resultados del <xref ref-type="fig" rid="F5"><italic>Figura 5</italic></xref> muestran que conocer
    un término y estar familiarizado con él no implica necesariamente
    que las pacientes lo entiendan y no les resulte confuso. Vemos,
    además, que síque hay términos con los que no están familiarizados y
    que tampoco entienden. Por ejemplo, el término <italic>TESA</italic>
    aparece como un término desconocido para todas las pacientes, por lo
    que es comprensible que el 83,30 % lo encuentre confuso y no lo
    entienda. Sin embargo, es interesante destacar que esto no ocurre
    con otros términos. En relación con el test de receptividad
    endometrial <italic>Er Map</italic>, varias pacientes indicaron que
    sí estaban familiarizadas con él, pero en la segunda pregunta
    afirman que no lo entienden y les resulta confuso. Una situación
    similar ocurre con los términos <italic>follicle</italic> y
      <italic>hysteroscopy</italic> (<xref ref-type="fig" rid="F6"><italic>Figura 6</italic></xref>).</p>
    <fig id="F6">
      <label>Figura 6. </label>
      <caption>
        <title>Términos y conocimiento y percepción por parte de las pacientes</title>
      </caption>
      <graphic mimetype="image" mime-subtype="jpg" xlink:href="media/image6.jpg">
        <alt-text>/</alt-text>
      </graphic>
    </fig>
    <p>Las tres preguntas siguientes de esta sección de conocimiento
    terminológico abordan tres pares de términos presuntamente
    sinónimos. De esta manera, se solicita a las pacientes que indiquen
    cuál de ellos tienen el mismo significado. El primer par de
    sinónimos que aparecen es <italic>infertility</italic> y
    <italic>sterility</italic>. Cabe señalar que, a diferencia del
    español, en inglés estos términos son generalmente considerados
    sinónimos. De hecho, la Organización Mundial de la Salud (OMS) los
    define de manera equivalente como un «trastorno del aparato
    reproductor, tanto del masculino como del femenino, consistente en
    la incapacidad para lograr el embarazo después de 12 meses o más de
    relaciones sexuales regulares sin protección» (OMS, 2024). No
    obstante, y pese a que la OMS deja claro que son dos términos que
    designan la misma idea, hay otras fuentes que sí que las
    diferencian. Esta ambigüedad terminológica se refleja en las
    respuestas: el 80 % dice que no se trata de dos términos sinónimos,
    y el 20 % restaurante, que corresponde a tres pacientes, dicen que
    sí son sinónimos.</p>
    <p>La segunda pregunta relativa a pares de sinónimos aborda dos
    técnicas y tratamientos de RA que, desde el punto de vista médico,
    son claramente diferenciables: la inseminación artificial y la
    fecundación <italic>in vitro</italic>. De acuerdo con el
    <italic>DPTM</italic>, la inseminación artificial es la
    «introducción sin coito del semen dentro del sistema genital
    femenino» y la fecundación <italic>in vitro</italic> es la
    «fecundación de un óvulo por un espermatozoide fuera del cuerpo de
    la mujer». Estas definiciones ejemplifican de una manera muy clara
    que son conceptos diferentes. En este caso, el 40 % de las pacientes
    afirma que se trata del mismo tratamiento, pero el 60 % restante
    responde correctamente. Una posible explicación a esta confusión
    podría ser el desconocimiento de estos procedimientos o la falta de
    experiencia con ellos. No obstante, al analizar las respuestas de
    forma individual, observamos que el 100 % de las entrevistadas de
    habla inglesa marcaron que estaban interesadas o que se habían
    realizado el tratamiento de fecundación <italic>in vitro</italic> y,
    además una de ellas también seleccionó el tratamiento de
    inseminación artificial. Por lo tanto, estos datos revelan que
    incluso pacientes con interés o experiencia presentan dificultades
    para definir correctamente estos tratamientos.</p>
  </sec>
  <sec id="resultados-del-cuestionario-en-alemán">
    <title>5.3. Resultados del cuestionario en alemán</title>
    <p>Por último, se presentan los resultados correspondientes a las
    pacientes que hablan alemán. La mayoría de ellas se sitúan en el
    rango de edad comprendido entre los 41 y 45 años, mientras que un 20
    % tiene entre 36 y 40 años de edad. En menor proporción, encontramos
    2 pacientes entre los 46-50 años, así como una paciente en el rango
    de edad de 20 a 25 años.</p>
    <p>En relación al nivel de estudios alcanzado, el <xref ref-type="fig" rid="F7"><italic>Figura 7</italic></xref> muestra la distribución de las respuestas obtenidas. A
    diferencia de los grupos de lenguas anteriores, no todas las
    pacientes han respondido a esta pregunta, concretamente, encontramos
    que 11 de las 15 pacientes sí nos ha proporcionado información
    acerca del nivel más alto de estudios que han alcanzado, mientras
    que las otras 4 pacientes restantes no han cumplimentado esta parte
    del cuestionario.</p>
    <fig id="F7">
      <label>Figura 7. </label>
      <caption>
        <title>Formación académica de las pacientes que hablan alemán</title>
      </caption>
      <graphic mimetype="image" mime-subtype="jpg" xlink:href="media/image7.jpg">
        <alt-text>/</alt-text>
      </graphic>
    </fig>
    <p>De las pacientes que sí respondieron la pregunta, observamos que
    cinco de ellas han estudiado un grado universitario, tres tienen
    estudios de doctorado mientras que las otras tres pacientes
    restantes mencionan haber finalizado sus estudios de educación
    secundaria y escuela técnica superior.</p>
    <p>En cuanto a la pregunta sobre cómo han conocido la clínica, el
    73,30 % indica haberla conocido a través de su página web, lo que
    pone de manifiesto la relevancia de contar con un contenido legible
    y accesible, adaptado al destinatario al que se dirige, es decir,
    usuarios y usuarias, pacientes o potenciales pacientes que acuden a
    estas fuentes en busca de información. Aunque la página web
    constituye el canal principal de captación de pacientes de habla
    alemana, un 26,70 % declara haber conocido la clínica por
    recomendación de otros profesionales de la salud.</p>
    <p>En consonancia con la anterior, el 93,30 % de las pacientes
    afirma haber consultado la página web en busca de información sobre
    los tratamientos y una cifra más reducida, el 46,70 % dice haberla
    consultado también para buscar información sobre las pruebas
    adicionales que se ofrecen.</p>
    <p>Al igual que ocurre con las pacientes que hablan español, en el
      <xref ref-type="fig" rid="F8"><italic>Figura 8</italic></xref> podemos ver que un gran porcentaje las
    pacientes que hablan alemán afirman que están familiarizadas con
    términos como <italic>Follikel</italic> (folículo),
    <italic>Oozyte</italic> (ovocito), <italic>Sterilität</italic>
    (esterilidad) y <italic>Spermiogramm</italic> (seminograma). Sin
    embargo, a diferencia de lo que ocurre con el resto de pacientes
    entrevistadas en otros idiomas, en este caso sí que vemos que las
    pacientes no conocen y no entienden pruebas adicionales de RA como
    <italic>Er Map</italic>, <italic>Im Map</italic> y
    <italic>Hysteroskopie</italic> (histeroscopia), aunque esta última
    en menor medida.</p>
    <fig id="F8">
      <label>Figura 8. </label>
      <caption>
        <title>Conocimiento terminológico</title>
      </caption>
      <graphic mimetype="image" mime-subtype="jpg" xlink:href="media/image8.jpg">
        <alt-text>/</alt-text>
      </graphic>
    </fig>
    <p>El 60 % de las pacientes ha respondido que los términos
    <italic>besamen</italic> (inseminar) y <italic>befruchten</italic>
    (fecundar) son dos términos sinónimos, lo cual es incorrecto, ya que
    se trata de procesos distintos. Asimismo, un 6,70 % considera que
    <italic>folículo</italic> y <italic>ovocito</italic> son también
    sinónimos. Por otro lado, un 28,60 % tiene dudas respecto a si
    <italic>Unfruchtbarkeit</italic> (infertilidad) y
    <italic>Sterilität</italic> son sinónimos o no, y de hecho responden
    incorrectamente. Nos obstante, hay un gran porcentaje, un 71,40 %
    que sí que sabe reconocer la diferencia entre estos términos que a
    menudo tienden a confundirse.</p>
    <p>Por último, en lo que respecta a la distinción entre el
    tratamiento de <italic>inseminación artificial</italic> y el de
    <italic>fecundación in vitro</italic>, la mayoría de las pacientes
    identifica correctamente que son diferente, aunque el 33,30 %
    muestra confusión entre ambos. Sin embargo, cabe destacar que, al
    analizar las respuestas de manera individual, varias pacientes se
    habían sometido o estaban interesadas en realizarse solamente el
    tratamiento de ovodonación, lo que podría justificar el
    desconocimiento entre los tratamientos mencionados en la
    pregunta.</p>
  </sec>
  <sec id="análisis-comparativo-entre-idiomas">
    <title>5.4. Análisis comparativo entre idiomas</title>
    <p>El análisis conjunto podemos decir que las pacientes de habla
    española presentan un perfil homogéneo en términos de edad (todas
    mayores de 31 años) y también en el nivel educativo: el 100 % había
    completado estudios postsecundarios, y un 73 % contaba con
    titulación universitaria o de posgrado. No obstante, este alto nivel
    formativo no se traduce necesariamente en un mejor desempeño
    terminológico, lo que pone de relieve la especificidad cognitiva del
    lenguaje médico especializado.</p>
    <p>Respecto a los hábitos de consulta, se observan claras
    diferencias. Mientras que solo el 53,3 % de las pacientes
    hispanohablantes afirmó haber consultado información sobre
    tratamientos en la web de la clínica, esta cifra asciende al 93,3 %
    entre las pacientes de habla alemana y alcanza el 100 % entre las
    angloparlantes. En relación con las pruebas adicionales, nuevamente
    las hispanohablantes presentan una tasa de consulta notablemente más
    baja (33,3 %) frente al 73,3 % de las angloparlantes.</p>
    <p>En términos de comprensión terminológica, las discrepancias son
    aún más marcadas. Las pacientes hispanohablantes presentaron un
    mayor índice de confusión entre los términos
    <italic>folículo</italic> y <italic>ovocito</italic> (30 %),
    mientras que este error fue casi inexistente en los otros grupos. En
    cambio, la confusión entre <italic>inseminar</italic> y
    <italic>fecundar</italic> fue elevada y similar entre los tres
    idiomas (entre 50 % y 60 %), lo que sugiere un patrón común de
    ambigüedad semántica independientemente de la lengua
    (<xref ref-type="fig" rid="F9"><italic>Figura 9</italic></xref>).</p>
    <fig id="F9">
      <label>Figura 9. </label>
      <caption>
        <title>Comparación del conocimiento terminológico entre idiomas</title>
      </caption>
      <graphic mimetype="image" mime-subtype="jpg" xlink:href="media/image9.jpg">
        <alt-text>/</alt-text>
      </graphic>
    </fig>
    <p>Un hallazgo relevante es la discrepancia entre familiaridad
    subjetiva y comprensión objetiva: varias pacientes se declararon
    familiarizadas con términos como <italic>Er Map</italic> o
    <italic>hysteroscopy</italic>, pero luego los clasificaron como
    confusos. En el caso de los términos <italic>infertilidad</italic> y
    <italic>esterilidad</italic>, las pacientes de habla inglesa
    mostraron un nivel de confusión significativamente mayor (80 %),
    frente al 13,3 % de las pacientes españolas y el 28,6 % de las
    germanoparlantes. Este hallazgo se corresponde con las diferencias
    de conceptualización en las fuentes biomédicas en inglés, donde
    ambos términos tienden a utilizarse de forma intercambiable.
    Finalmente, la comprensión del término <italic>azoospermia</italic>
    fue alta entre las pacientes españolas (72,7 %), pero casi
    inexistente entre las de habla inglesa (6,7 %) y alemana (0 %), lo
    cual evidencia una clara brecha terminológica en conceptos
    especializados.</p>
    <p>En conjunto, estos resultados refuerzan la idea de que el nivel
    educativo o la duración del tratamiento no garantizan por sí solos
    una comprensión adecuada del lenguaje especializado. La influencia
    del contexto lingüístico y cultural, así como la forma en que se
    presentan los contenidos divulgativos, desempeñan un papel decisivo
    en la alfabetización en salud de las pacientes.</p>
  </sec>
</sec>
<sec id="discusión">
  <title>6. Discusión</title>
  <p>Para interpretar los patrones de confusión terminológica observados
  en los tres grupos lingüísticos, resulta pertinente enmarcar los
  resultados desde modelos teóricos del procesamiento cognitivo del
  lenguaje especializado. Estas teorías permiten explicar por qué
  incluso pacientes con formación académica elevada y experiencia en
  tratamientos presentan dificultades para comprender términos clave. La <xref ref-type="table" rid="T4"><italic>Tabla 4</italic></xref> resume los principales marcos teóricos
  aplicables y su vinculación directa con los resultados del presente
  estudio; esto es, cómo se pueden interpretar los patrones de
  comprensión terminológica observados en el estudio a partir de modelos
  psicolingüísticos y de terminología cognitiva.</p>
  <p>Así, los errores observados, como la confusión entre
  <italic>inseminar</italic> y <italic>fecundar</italic> o entre
  <italic>folículo</italic> y <italic>ovocito</italic>, pueden
  interpretarse desde la teoría de la carga cognitiva (Sweller, 1988),
  que sostiene que el exceso de información especializada puede exceder
  los límites de procesamiento activo del lector, especialmente si no se
  proporciona una estructura conceptual clara. Desde la terminología
  cognitiva (Temmerman, 2000; Faber, 2009), los términos biomédicos
  deben entenderse como conceptos integrados en marcos semánticos
  complejos. La incomprensión de términos como
  <italic>azoospermia</italic> o <italic>Er Map</italic> sugiere una
  carencia de activación de esos marcos conceptuales, posiblemente por
  ausencia de anclaje experiencial o falta de visualizaciones o
  analogías comprensibles en los textos. La ausencia de recursos
  visuales o esquemas explicativos limita el acceso semántico profundo,
  en contra de lo que propone la teoría de la doble codificación
  (Paivio, 1986), según la cual la integración de formatos visuales y
  verbales optimiza la retención y comprensión de conceptos complejos.
  La discrepancia entre familiaridad y comprensión real podría
  explicarse mediante el modelo de profundidad de procesamiento (Craik y
  Lockhart, 1972), ya que el simple reconocimiento de un término no
  garantiza su integración conceptual si no se activa un nivel semántico
  profundo en el lector.</p>
  <p>Como se observa, distintas teorías permiten explicar desde ángulos
  complementarios las dificultades detectadas. La sobrecarga cognitiva
  se hace evidente en errores como la confusión entre
  <italic>inseminación</italic> y <italic>fecundación</italic>, a pesar
  de su definición técnica claramente diferenciada. Por su parte, el
  marco de la terminología cognitiva ayuda a comprender por qué
  conceptos como <italic>TESA</italic> o <italic>azoospermia</italic> no
  se interpretan correctamente: las pacientes carecen del marco
  experiencial o del conocimiento estructurado que permita activar su
  significado. Además, el reconocimiento superficial de términos, sin
  una comprensión semántica completa, se alinea con el modelo de
  procesamiento superficial de Craik y Lockhart (1972).</p>
  <table-wrap id="T4">
    <label>Tabla 4</label>
    <caption>
      <title>Relación entre teorías del procesamiento cognitivo y los resultados del estudio</title>
    </caption>
    <table>
      <colgroup>
        <col width="23%" />
        <col width="38%" />
        <col width="38%" />
      </colgroup>
      <thead>
        <tr>
          <th><bold>Teoría / Modelo</bold></th>
          <th><bold>Descripción</bold></th>
          <th><bold>Relación con el estudio</bold></th>
        </tr>
      </thead>
      <tbody>
        <tr>
          <td>Carga cognitiva (Sweller, 1988)</td>
          <td>El exceso de información técnica puede saturar la memoria
          de trabajo, dificultando la comprensión.</td>
          <td>Pacientes con estudios superiores confunden términos
          básicos; indica sobrecarga cognitiva al leer textos
          densos.</td>
        </tr>
        <tr>
          <td><p>Terminología cognitiva (Temmerman, 2000;</p>
          <p>Faber, 2009)</p></td>
          <td>Los términos especializados son nodos en marcos
          conceptuales; sin contexto, no se activan correctamente.</td>
          <td>La falta de comprensión de términos como
          <italic>azoospermia</italic> o <italic>TESA</italic> refleja
          ausencia de marcos conceptuales compartidos.</td>
        </tr>
        <tr>
          <td>Teoría de la doble codificación (Paivio, 1986)</td>
          <td>La comprensión mejora cuando la información se presenta de
          forma verbal y visual.</td>
          <td>La ausencia de imágenes o esquemas impide la codificación
          efectiva de conceptos como pruebas diagnósticas.</td>
        </tr>
        <tr>
          <td>Profundidad de procesamiento (Craik y Lockhart, 1972)</td>
          <td>El aprendizaje es más eficaz cuando se activa un
          procesamiento semántico profundo.</td>
          <td>Las pacientes reconocen términos, pero no los comprenden
          en profundidad; evidencia de procesamiento superficial.</td>
        </tr>
      </tbody>
    </table>
  </table-wrap>
  <p>Estos hallazgos refuerzan la necesidad de aplicar principios del
  lenguaje claro desde una base cognitiva sólida: reducir la densidad
  terminológica, emplear apoyos visuales y contextualizar los términos
  dentro de esquemas explicativos. Así se facilitará una comunicación
  sanitaria más efectiva, alineada con las capacidades reales del
  público destinatario.</p>
  <sec id="conclusiones">
    <title>7. Conclusiones</title>
    <p>Los resultados obtenidos en esta investigación permiten confirmar
    que existe una brecha significativa entre la terminología
    especializada empleada en los contenidos divulgativos de la clínica
    y la comprensión real que demuestran las pacientes,
    independientemente de su idioma o nivel educativo. Esta brecha tiene
    implicaciones directas en la experiencia del paciente, la calidad
    del consentimiento informado y el empodera- miento en la toma de
    decisiones médicas.</p>
    <p>En términos generales, se constata que la familiaridad con
    ciertos términos no siempre se traduce en una comprensión conceptual
    precisa. Ejemplos reiterados de confusión entre pares como
    <italic>inseminar/fecundar</italic> u
    <italic>ovocito/folículo</italic>, así como el desconocimiento de
    técnicas diagnósticas específicas como <italic>TESA</italic>,
    <italic>Im Map</italic> o <italic>Er Map</italic>, reflejan una
    alfabetización parcial que podría obstaculizar la implicación activa
    de las pacientes en su proceso reproductivo.</p>
    <p>Contrario a lo que podría suponerse, ni la exposición prolongada
    a tratamientos ni el nivel educativo elevado garantizan una
    comprensión terminológica plena. Este hallazgo pone de relieve que
    el lenguaje médico, aun presentado en formatos divulgativos, sigue
    presentando barreras semánticas y cognitivas significativas. De
    hecho, incluso pacientes con titulaciones universitarias y varios
    años de tratamiento manifestaron dificultades para decodificar
    adecuadamente la información especializada.</p>
    <p>Asimismo, los datos apuntan a una discrepancia notable entre el
    grado de exposición a los contenidos y su utilidad real percibida.
    En el grupo angloparlante, por ejemplo, la mayoría había consultado
    los recursos en línea de la clínica, pero mostró un nivel de
    comprensión inferior en comparación con otros grupos. Esto sugiere
    que la estrategia comunicativa no está siendo suficientemente eficaz
    para acompañar el proceso de comprensión terminológica.</p>
    <p>Desde una perspectiva cognitiva, estos resultados confirman que
    el procesamiento del lenguaje especializado en contextos de alta
    carga emocional —como los tratamientos de RA— requiere no solo
    claridad terminológica, sino también un enfoque pedagógico centrado
    en el receptor. La sobrecarga cognitiva, la ansiedad diagnóstica y
    la disparidad cultural-lingüística actúan como barreras adicionales
    que deben ser consideradas en la elaboración de materiales
    informativos (Nutbeam, 2000; Schillinger et al., 2003).</p>
    <p>En consecuencia, este estudio resalta la necesidad de:</p>
    <p>– Diseñar recursos comunicativos terminológicamente accesibles,
    visualmente intuitivos y culturalmente sensibles.</p>
    <p>– Incorporar glosarios visuales o interactivos como apoyo en
    plataformas web.</p>
    <p>– Impulsar programas de mediación lingüística en contextos
    sanitarios multilingües.</p>
    <p>– Evaluar de forma continua el impacto comprensivo de los
    materiales informativos.</p>
    <p>En conclusión, los resultados obtenidos deben considerarse como
    un punto de partida. Para alcanzar la alfabetización en salud de los
    y las pacientes, es necesario fomentar un acceso real al
    conocimiento médico, y no limitarse solamente a la publicación y
    difusión del contenido. Solo así se podrá atender a las necesidades
    del público objetivo.</p>
  </sec>
</sec>
<sec id="limitaciones-y-futuras-líneas-de-investigación">
  <title>8. Limitaciones y futuras líneas de investigación</title>
  <p>Este estudio, si bien aporta evidencia relevante sobre la
  comprensión del lenguaje especializado en RA desde una perspectiva
  multilingüe, presenta ciertas limitaciones que deben tenerse en cuenta
  al interpretar los resultados.</p>
  <p>En primer lugar, el tamaño muestral se restringe a 45
  participantes, distribuidas equitativamente entre tres grupos
  lingüísticos. Si bien esta distribución permite un análisis
  comparativo inicial, una muestra más amplia podría ofrecer mayor
  robustez estadística y permitir la generalización de los hallazgos.
  Del mismo modo, las respuestas obtenidas reflejan exclusivamente la
  experiencia de pacientes tratadas en una única clínica, lo que limita
  la representatividad del estudio frente a otras realidades clínicas,
  contextos nacionales o modelos de atención.</p>
  <p>Asimismo, el estudio no ha considerado variables psicosociales
  (como ansiedad ante el tratamiento, nivel de implicación emocional, o
  presencia de acompañantes) que podrían influir en la recepción y
  procesamiento de la información médica.</p>
  <p>A partir de estas limitaciones, se proponen varias líneas de
  investigación futuras:</p>
  <list list-type="bullet">
    <list-item>
      <p>Ampliar la muestra a diferentes clínicas, regiones y perfiles
      sociolingüísticos para validar los resultados en otros
      contextos.</p>
    </list-item>
    <list-item>
      <p>Diseñar estudios longitudinales que evalúen la evolución de la
      comprensión terminológica a lo largo del tratamiento.</p>
    </list-item>
    <list-item>
      <p>Incorporar técnicas de recogida de datos complementarias, como
      entrevistas semiestructuradas, tareas de comprensión lectora o
      análisis de interacción médico-paciente.</p>
    </list-item>
    <list-item>
      <p>Explorar el impacto de estrategias comunicativas específicas
      (uso de visualizaciones, metáforas o explicaciones orales) en la
      mejora de la comprensión terminológica.</p>
    </list-item>
  </list>
  <p>Estas líneas permitirían avanzar en el diseño de materiales más
  inclusivos, comprensibles y empáticos, alineados con los principios
  del Lenguaje Claro y con una comunicación sanitaria centrada en las
  necesidades reales de las pacientes.</p>
</sec>
  </body>

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