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<!DOCTYPE article PUBLIC "-//NLM//DTD JATS (Z39.96) Journal Publishing DTD v1.3 20210610//EN" "http://jats.nlm.nih.gov/publishing/1.3/JATS-journalpublishing1-3.dtd">
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    <journal-meta>
      <journal-id journal-id-type="publisher-id">CLAC</journal-id>
      <journal-title-group>
        <journal-title specific-use="original" xml:lang="es">Círculo de Lingüística Aplicada a la Comunicación</journal-title>
      </journal-title-group>
      <issn publication-format="electronic">1576-4737</issn>
      <issn-l>1576-4737</issn-l>
      <publisher>
        <publisher-name>Ediciones Complutense</publisher-name>
        <publisher-loc>España</publisher-loc>
      </publisher>
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      <article-id pub-id-type="doi">10.5209/clac.100079</article-id>
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        <subj-group subj-group-type="heading">
          <subject>Monográfico</subject>
        </subj-group>
      </article-categories>
      <title-group>
        <article-title>Las comillas en los titulares de prensa española: evidencialidad y perspectivización emocional</article-title>
        <trans-title-group xml:lang="en">
          <trans-title>Quotation marks in Spanish headlines: Evidentiality and emotional perspectivisation</trans-title>
        </trans-title-group>
      </title-group>
      <contrib-group>
        <contrib contrib-type="author" corresp="yes">
          <contrib-id contrib-id-type="orcid">https://orcid.org/0000-0001-9364-067X</contrib-id>
          <name>
            <surname>Escandell-Vidal</surname>
            <given-names>Victoria</given-names>
          </name>
          <xref ref-type="aff" rid="aff-a"/>
          <xref ref-type="corresp" rid="cor1"/>
        </contrib>
        <aff id="aff-a"><institution content-type="original">Universidad Complutense de Madrid</institution></aff>
      </contrib-group>
      <author-notes>
        <corresp id="cor1">Victoria Escandell-Vidal<email>victoria.escandell@ucm.es</email></corresp>
      </author-notes>
      <pub-date pub-type="epub" publication-format="electronic" iso-8601-date="2025-02-14">
        <day>14</day>
        <month>02</month>
        <year>2025</year>
      </pub-date>
      <volume>101</volume>
      <issue>1</issue>
      <fpage>183</fpage>
      <lpage>199</lpage>
      <page-range>183-199</page-range>
      <permissions>
        <copyright-statement>Copyright © 2025, Universidad Complutense de
          Madrid</copyright-statement>
        <copyright-year>2025</copyright-year>
        <copyright-holder>Universidad Complutense de Madrid</copyright-holder>
        <license license-type="open-access"
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          <license-p>Esta obra está bajo una licencia <ext-link ext-link-type="uri"
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              4.0 International</ext-link></license-p>
        </license>
      </permissions>
      <abstract>
        <p>En ocasiones, el uso de las comillas en los titulares de los periódicos digitales españoles parece que no se ajusta completamente a las normas establecidas. En este trabajo se presenta un estudio preliminar centrado en tres cuestiones principales: i) ¿Existe un uso innovador de las comillas en los titulares de prensa española?; ii) ¿Existe una relación entre este uso y las prácticas actuales de lectura y escritura?; y iii) ¿Cómo se pueden integrar estos usos en una teoría general de la comunicación? A partir de un pequeño corpus de titulares de periódicos, mostraré que las comillas dobles se especializan en las citas textuales (marcas de evidencialidad), mientras que las simples están evolucionando para convertirse en indicadores que activan la derivación de efectos afectivos no proposicionales (perspectivización emocional): se alinean, así, con las nuevas prácticas de lectura y escritura en línea. Un enfoque en términos procedimentales permite dar cuenta de manera satisfactoria de las propiedades interpretativas de estos usos y arroja nueva luz sobre su creciente papel como vehículos de emociones.</p>
      </abstract>
      <trans-abstract xml:lang="en">
        <p>Occasionally, quotation marks in the headlines of Spanish digital newspapers seem not to adhere to established norms fully. In this paper, a pilot study is reported that focuses on three main questions: i) Is there a creative use of quotation marks in Spanish headlines?; ii) Is there a relationship between this use and current reading and writing practices?; iii) How can these uses be integrated into a general theory of communication? Based on a small corpus of newspaper headlines, I will show that double quotation marks specialise in direct quotations (evidentiality), while single quotation marks are evolving into indicators that activate the derivation of non-propositional, affective effects (emotional perspectivisation), thus aligning with new online reading and writing practices. A procedural approach satisfactorily accounts for the interpretative properties of these uses and sheds new light on their growing role as vehicles of emotion.</p>
      </trans-abstract>
      <kwd-group>
        <kwd>Comillas</kwd>
        <kwd>Evidencialidad</kwd>
        <kwd>Perspectivización</kwd>
        <kwd>emociones</kwd>
      </kwd-group>
      <kwd-group xml:lang="en">
        <kwd>quotation marks</kwd>
        <kwd>evidentiality</kwd>
        <kwd>perspectivisation</kwd>
        <kwd>emotions</kwd>
      </kwd-group>
    </article-meta>
  </front>
<body>

<sec id="introducción">
  <title>1. Introducción</title>
  <p>La reflexión sobre el uso de los recursos tipográficos podría parecer, de entrada, una cuestión
        menor, de corrección normativa, muy alejada de los intereses lingüísticos con objetivos
        teóricos y explicativos más profundos. Y, sin embargo, como se ha puesto de relieve en la
        bibliografía (Figueras 1999, 2000, 2001, 2021), los signos gráficos como la puntuación
        tienen funciones cognitivas específicas, que orientan el procesamiento hacia la
        interpretación deseada, precisamente gracias a las indicaciones marcadas a través de dichos
        signos.</p>
  <p>Según el <italic>Diccionario panhispánico de dudas</italic> (<italic>DPD</italic>), los usos de
        las comillas son variados y pueden resumirse como sigue:</p>
  <list list-type="alpha-lower">
    <list-item>
      <label>a)</label>
      <p>Para enmarcar la reproducción de citas textuales, tanto para la repetición total de
            palabras o pensamientos en estilo directo, como para la reproducción parcial dentro de
            un pasaje en estilo indirecto.</p>
    </list-item>
    <list-item>
      <label>b)</label>
      <p>Para indicar que una palabra o expresión es impropia, vulgar, procede de otra lengua o se
            utiliza irónicamente o con un sentido especial: <italic>Dijo que la comida llevaba
              muchas «especies»</italic>; <italic>En el salón han puesto una «boiserie» que les ha
              costado un dineral</italic>; <italic>Parece que últimamente le va muy bien en sus
              «negocios»</italic>. En textos impresos o electrónicos escritos en letra redonda, es
            más frecuente y recomendable reproducir los extranjerismos crudos en letra cursiva que
            entre comillas.</p>
    </list-item>
    <list-item>
      <label>c)</label>
      <p>Para citar el título de un artículo, un poema, un capítulo de
      un libro, un reportaje o, en general, cualquier parte dependiente
      dentro de una publicación.</p>
    </list-item>
    <list-item>
      <label>d)</label>
      <p>En los textos manuscritos, para comentar un término o una
      expresión desde el punto de vista lingüístico.</p>
    </list-item>
    <list-item>
      <label>e)</label>
      <p>En obras de carácter lingüístico, las comillas simples se
      utilizan para enmarcar los significados.</p>
    </list-item>
  </list>
  <p>La ortografía española distingue tipográficamente tres variedades
  de comillas: las comillas angulares, latinas o españolas (« »), las
  comillas inglesas (“ ”) y las comillas simples (‘ ’). Las condiciones
  de uso de estos diferentes tipos de comillas, según esta misma fuente,
  son las siguientes:</p>
  <disp-quote>
    <p>En los textos impresos, se recomienda utilizar en primera instancia las comillas angulares,
          reservando los otros tipos para cuando deban entrecomillarse partes de un texto ya
          entrecomillado. En este caso, las comillas simples se emplearán en último lugar: «Antonio
          me dijo: “Vaya ‘cacharro’ que se ha comprado Julián”». (DPD: <ext-link ext-link-type="uri"
            xlink:href="https://www.rae.es/dpd/comillas"
          >https://www.rae.es/dpd/comillas</ext-link>).</p>
  </disp-quote>
  <p>En los titulares de los periódicos digitales españoles se encuentran, sin embargo, usos de las
        comillas que no parecen ajustarse completamente a lo que marcan las normas ortotipográficas
        establecidas. Considérense los titulares de (1) y (2):</p>
  <list list-type="simple">
    <list-item>
      <label>(1)</label>
      <p>El mapa del ‘afterwork’ en España: los vascos son los reyes del
      ‘tardeo’, pero son más ‘caseros’ que en el resto del país
      (Estrella López, <italic>El Mundo</italic>, 01/12/2023)</p>
    </list-item>
    <list-item>
      <label>(2)</label>
      <p>Un médico español, ‘héroe’ por salvar la vida de una mujer en
      un aeropuerto de Wuhan (EFE, <italic>El Mundo</italic>,
      08/04/2024)</p>
    </list-item>
  </list>
  
  <fig>
    <caption><p>Figura 1. Uso de las comillas simples</p></caption>
    <graphic mimetype="image" mime-subtype="x-emf" xlink:href="media/image1.jpg" />
  </fig>
  
  <p>Hay que notar, en primer lugar, que las que aparecen aquí son comillas simples, que en teoría
        deberían ser las últimas según la jerarquía recomendada por el DPD. En cuanto a sus
        funciones, según las normas académicas, su aparición se justifica plenamente en el caso de
          <italic>afterwork</italic>, que es un extranjerismo. No ocurre lo mismo, en cambio, en el
        caso de <italic>tardeo</italic>, <italic>casero</italic> o <italic>héroe</italic>. La simple
        lectura del titular sugiere no se dan las condiciones establecidas para el uso de comillas:
        no se trata de citas literales; tampoco parece haber nada inusual en estos términos, ni en
        su forma gráfica ni en su significado, que no es impropio, vulgar o irónico. La lectura del
        artículo muestra que, efectivamente, todos esos términos ni son citas ni están usados con un
        sentido especial. La aparición de usos innovadores en los titulares de prensa requiere,
        pues, una explicación.</p>
  <sec id="antecedentes">
    <title>1.1. Antecedentes</title>
    <p>Los estudios previos existentes abordan los usos de las comillas en diversos contextos, ya
          sea con carácter general o en la información periodística. Asimismo, se han analizado en
          la bibliografía varios aspectos de los cambios observados en las funciones de los
          titulares de prensa en el medio digital. Los trabajos de referencia se resumen brevemente
          a continuación.</p>
    <sec id="los-usos-de-las-comillas">
      <title>1.1.1. Los usos de las comillas</title>
      <p>Las comillas representan uno de los mecanismos tipográficos de
      que se sirven las lenguas para marcar que el contenido que
      encierran ha de someterse a un proceso interpretativo especial,
      que destaca este contenido y lo aparta, en cierto modo, del
      procesamiento del resto de elementos que lo rodean. En todas las
      funciones señaladas por el <italic>DPD</italic> hay,
      efectivamente, la singularización de un segmento de discurso.</p>
      <p>Desde el punto de vista lingüístico, son de particular interés dos de los usos señalados
            anteriormente, porque aparecen frecuentemente en los titulares de prensa: el de cita
            textual, por un lado, y el de indicación de extranjerismos, usos impropios y usos
            irónicos, por otro. Este interés deriva del hecho de que la presencia de las comillas
            determina decisivamente la interpretación del enunciado en que aparecen y activa
            procesos inferenciales que dirigen la construcción de las representaciones en
            direcciones específicas (De Brabanter 2010; De Brabanter (ed.) 2003; Saka 2013). La
            indicación de títulos de obras artísticas también puede aparecer en titulares, pero que
            tiene claramente un estatuto aparte, puesto que sirve para marcar que el contenido
            entrecomillado debe tomarse como el nombre propio de una entidad o un objeto cultural
            concreto, sin ninguna otra repercusión de tipo interpretativo.</p>
      <p>El uso de comillas en la indicación de citas textuales se ha analizado en la bibliografía
            recientes como un instrumento de marcación evidencial (más específicamente, de
            evidencialidad indirecta de tipo reporlist list-type="simple"tativo: Aikhenvald 2004,
            2021; Aikhenvald y Dixon (eds.) 2014; Aikhenvald (ed.) 2018). Efectivamente, las
            palabras entrecomilladas no han de atribuirse a quien las emite, sino que etiquetan como
            contenido cuya responsabilidad corresponde a otro hablante. Su función es, pues, la de
            hacer mutuamente manifiesto a emisor y destinatario que el contenido entrecomillado y
            las representaciones asociadas a dicho contenido (ya sean explícitas o implícitas) no
            son responsabilidad del emisor: son las palabras de un hablante diferente (real o
            imaginario), pronunciadas en un contexto diferente y quizá con una intención
            comunicativa diferente (Gutzmann y Stei 2011; Fetzer y Weiss 2020). Como subrayan Xiong
            y Robles (2023), las comillas se utilizan para marcar la expresión que encierran como
            algo que efectivamente se dijo, pero también como algo que se pudo haber dicho o que se
            podría decir. La atribución de la información a otro es primordial para una adecuada
            gestión de los compromisos asertivos, del terreno común y de sus actualizaciones (De
            Brabanter 2023; García-Carpintero 2015; Geurts 2019; Stalnaker 1978, 1998).</p>
      <p>Desde el punto de vista de los efectos de las citas textuales, se ha estudiado también la
            orientación argumentativa de las comillas. La indicación de que hay otra fuente distinta
            del emisor que es responsable del contenido transmitido puede usarse al servicio de
            intereses contrapuestos (Xiong y Robles 2023): o bien como apoyo de algo que el emisor
            suscribe (es decir, como argumento de autoridad para reforzar un determinado contenido);
            o bien para marcar abiertamente distancia con respecto a él. Las comillas también
            actúan, pues, secundariamente, como modificadores del compromiso epistémico: reducen o
            limitan el compromiso asertivo (Goupil et al. 2021; Goupil y Aucouturier 2021), indican
            distanciamiento o resaltan la ironía (Wilson y Sperber 1981; Clark 2013; Schlechtweg y
            Härtl 2023).</p>
      <p>Cuando se asocian a una sola palabra o un concepto único, las
      comillas pueden desempeñar también una función representacional,
      indicando que en la interpretación debe reducirse la precisión en
      el uso de un término o expresión utilizados (Goupil et al. 2021;
      Goupil y Aucouturier 2021). Las comillas son, en este caso, una
      marca explícita de la necesidad de realizar algún tipo de ajuste
      conceptual (Carston 2002). Este es el caso de los usos que el DPD
      denomina impropios. Según Gutzmann y Stei (2011), las comillas
      actúan, en este sentido, como marcadores pragmáticos mínimos que
      bloquean la interpretación estereotipada de la expresión que
      contienen para indicar que se debe inferir alguna interpretación
      alternativa.</p>
    </sec>
    <sec id="las-funciones-de-los-titulares-de-prensa">
      <title>1.1.2. Las funciones de los titulares de prensa</title>
      <p>Hace poco más de 30 años, la función de los titulares de prensa se describía en la
            bibliografía como fundamentalmente definida por la necesidad de proporcionar a los
            lectores resúmenes informativos claros y concisos de la noticia, o de enfatizar los
            puntos clave de su contenido (Van Dijk 1988). Sin embargo, en los últimos años, los
            objetivos de captar la atención de los lectores e incitar su curiosidad para hacer que
            lean el artículo han cobrado un protagonismo cada vez mayor (Iarovici y Amel 1989; Dor
            2003; Ifantidou 2009, 2023; Blom y Hansen 2015; Alba-Juez 2017; Kuiken et al 2017; Scott
            2021, 2023; Finkbeiner 2024 para una visión general reciente). Así pues, aunque es
            cierto que los titulares siempre han perseguido la adhesión de sus lectores, dado que
            cada medio tiene su propia línea editorial y sesgo ideológico, esta tendencia es
            creciente.</p>
      <p>El incremento en la orientación emocional de los titulares parece estar relacionado con las
            nuevas prácticas de lectura impulsadas por consideraciones emocionales. Se han estudiado
            extensamente los diferentes recursos de atracción de la atención para inducir la lectura
            del artículo —el fenómeno conocido como <italic>clicklist
              list-type="simple"bait</italic> (Blom y Hansen 2015; Kuiken et al 2017; Scott 2021,
            2023)—. Los titulares emocionales son una estrategia eficaz para destacar en un entorno
            de información saturado, apelando directamente a las emociones de los lectores para
            generar interés inmediato: se busca crear reacciones emocionales intensas y respuestas
            inmediatas como un modo de captar clics. Este efecto se correlaciona, lógicamente, con
            nuevas prácticas en la escritura periodística.</p>
      <p>En este contexto en el que priman las consideraciones emocionales, los periódicos han
            modificado sus prácticas de escritura y en ellas la noción de conocimiento y emociones
            compartidas desempeña un papel central. Efectivamente, puesto que su objetivo no es
            simplemente informar, sino conectar con su audiencia, resulta especialmente necesario
            fomentar y reforzar el sentido de conexión, de alineación de perspectivas y actitudes.
            Dor (2003) propone un decálogo para los titulares de prensa en cuyos puntos 8 y 9 se
            recoge, precisamente, la necesidad de conectar la historia tanto con hechos y eventos
            previamente conocidos como con las expectativas y suposiciones previas de los
            lectores.</p>
      <p>Como ha subrayado recientemente Ifantidou (2023), en la prensa
      digital los titulares funcionan como textos independientes cuya
      relevancia se basa específicamente en su capacidad para atraer la
      atención y elicitar respuestas y reacciones afectivas. Pretenden
      crean un impacto amplio y directo en una también amplia audiencia
      a base de transmitir impresiones rápidas bajo la forma de
      emociones que condicionan la interpretación global de la noticia.
      Esto explica también que los titulares de prensa tiendan a ser
      elípticos o fragmentarios, porque esta es una manera de incitar la
      curiosidad para continuar leyendo.</p>
      <p>En términos teóricos, los titulares de prensa buscan actualmente maximizar su relevancia en
            forma de efectos no proposicionales, que abarcan toda una amplia gama de informaciones y
            contenidos de tipo perceptivo, experiencial y emocional, incorporando imágenes,
            sentimientos e impresiones sueltas (Wilson y Carston 2019; Yus 2017, 2023)</p>
    </sec>
  </sec>
  <sec id="objetivos-y-preguntas-de-investigación">
    <title>1.2. Objetivos y preguntas de investigación</title>
    <p>A partir de la revisión bibliográfica hecha en los epígrafes
    anteriores, se hace patente que los usos de las comillas recogidos
    en (1) y (2) presentan aspectos que los singularizan frente a otros
    y que no están incluidos en los estudios anteriores, ya que se
    apartan de las funciones tradicionales (dado que no se trata de
    citas textuales, ni de extranjerismos, ni de usos impropios o
    vulgares, ni de casos de ironía) y sus condiciones de empleo tampoco
    parecen encajar con las caracterizaciones habituales que recogen los
    estudios previos.</p>
    <p>El objetivo de este estudio es, por tanto, explorar, de modo
    inicial y preliminar, un conjunto de hechos que —hasta donde se me
    alcanza— no ha sido objeto de análisis en la bibliografía, para así
    entender cuál es la lógica que subyace a estos usos. Este propósito
    se desglosa en tres preguntas de investigación:</p>
    <list list-type="order">
      <list-item>
        <p>¿Existe un uso innovador de las comillas en los titulares de
        prensa española?</p>
      </list-item>
      <list-item>
        <p>¿Existe una relación entre este uso y las prácticas actuales
        de lectura y escritura?</p>
      </list-item>
      <list-item>
        <p>¿Cómo se pueden integrar estos usos en una teoría general de
        la comunicación?</p>
      </list-item>
    </list>
    <p>Las preguntas de investigación planteadas se abordarán desde los
    siguientes supuestos:</p>
    <list list-type="alpha-lower">
      <list-item>
        <label>a)</label>
        <p>Las comillas simples se utilizan de manera innovadora para
        marcar los conceptos cuya carga emocional se quiere poner de
        relieve.</p>
      </list-item>
      <list-item>
        <label>b)</label>
        <p>Este uso innovador de las comillas simples es una estrategia para captar la atención de
              los lectores y dirigirla hacia un conocimiento compartido, para conectar mejor con sus
              creencias, valores y preferencias.</p>
      </list-item>
      <list-item>
        <label>c)</label>
        <p>Los usos innovadores se integran fácilmente en una teoría de la comunicación como la
              Teoría de la Relevancia (Sperber y Wilson 1986/1995 y desarrollos posteriores) como
              señales procedimentales dirigidas a la obtención de efectos afectivos.</p>
      </list-item>
    </list>
  </sec>
  <sec id="estructura-del-trabajo">
    <title>1.3. Estructura del trabajo</title>
    <p>El resto del artículo se organiza como sigue. En la sección 2 se explica la metodología del
          trabajo. En la sección 3 se presentan y comentan los resultados en conexión con las
          preguntas de investigación planteadas: la existencia de un uso innovador, la conexión de
          este uso con las prácticas de lectura y escritura recientes, y la integración de este
          recurso en la Teoría de la Relevancia. La sección 4 está dedicada a recoger las
          conclusiones.</p>
  </sec>
</sec>
<sec id="metodología">
  <title>2. Metodología</title>
  <p>Este es un estudio preliminar y exploratorio enfocado en aquellos
  usos de las comillas en los titulares de prensa que parecen no
  ajustarse a lo esperado.</p>
  <p>Para realizarlo, se ha recogido un pequeño corpus de titulares de prensa entre noviembre de
        2023 y junio de 2024 primariamente a partir de la edición digital del diario <italic>El
          Mundo</italic>. Se trata de un periódico de amplia implantación nacional, en el que se ha
        detectado el uso sistemático y muy abundante —más que en otros medios— de las comillas
        simples con funciones que, como se ha dicho, no son las que se les atribuyen normativamente.
        Para la construcción del corpus de referencia se han examinado ejemplares seleccionados al
        azar, de los que se han extraído un total de 200 titulares que contenían comillas simples y
        75 titulares con comillas dobles, de modo que fuera posible establecer contrastes entre
        ellos. Secundariamente, se han realizado también calas puntuales en otros medios de
        diferente ideología e implantación para explorar el alcance de estos recursos.</p>
  <p>La muestra puede considerarse representativa, ya que incluye tanto
  noticias de agencia (EFE, EuropaPress), como noticias elaboradas por
  los redactores del periódico y artículos de opinión realizados por
  columnistas especializados.</p>
  <p>La utilización de las comillas se ha analizado cualitativamente teniendo en cuenta, en primer
        lugar, cuál es la interpretación que sugiere su uso en el titular. Posteriormente se ha
        comprobado en el cuerpo del artículo si la interpretación inicialmente obtenida se
        corresponde, efectivamente, con la interpretación perseguida por el autor. Los resultados se
        han consultado de manera informal con una docena de lectores habituales de prensa para
        corroborar las apreciaciones. A partir del examen de los datos se han propuesto
        generalizaciones tentativas acerca de las preguntas de investigación que sirven de guía a
        este estudio.</p>
  <p>De este modo, se ha podido realizar un primer acercamiento
  exploratorio que pretender servir de base a un estudio más amplio en
  el que detallar otros aspectos del problema, comprobar la validez
  intersubjetiva de las generalizaciones y refinar el enfoque
  teórico.</p>
</sec>
<sec id="discusión-de-resultados">
  <title>3. Discusión de resultados</title>
  <p>En esta sección se comentan los resultados del análisis realizado,
  con el foco en las tres preguntas que dan sentido a este estudio.</p>
  <sec id="usos-innovadores-de-las-comillas-en-los-titulares">
    <title>3.1. Usos innovadores de las comillas en los titulares</title>
    <p>La cuestión de si existe un uso innovador de las comillas en los titulares de prensa española
          se ha analizado desde dos direcciones diferentes: por un lado, para determinar si los usos
          observados se apartan de las recomendaciones normativas; por otro lado, para comprobar si
          los usos observados siguen las mismas pautas que, por ejemplo, se observan para el
          inglés.</p>
    <sec id="comillas-dobles-frente-a-comillas-simples">
      <title>3.1.1. Comillas dobles frente a comillas simples</title>
      <p>El primer hecho que llama la atención es que en los titulares
      de prensa parece haberse convencionalizado un reparto de funciones
      según las diferentes formas tipográficas: las comillas dobles se
      reservan como marca de evidencialidad, es decir, para indicar
      habla reportada (real o imaginada); las comillas simples, en
      cambio, cumplen funciones no reportativas, entre las que se
      encuentran la señalización de extranjerismos, el uso impropio,
      vulgar o impreciso, y la ironía.</p>
      <p>Los ejemplos de (3)-(8) corresponden a la captura de pantalla de la Fig. 2. En ellos se
            observa el empleo sistemático de las comillas dobles para textos citados (además de la
            abundancia de su uso en una misma plana). Los textos citados pueden corresponder a
            oraciones completas en estilo directo (3)-(4), o a citas textuales parciales (no
            oracionales) en las que un fragmento no oracional se introduce en un texto más amplio en
            estilo indirecto (5)-(8).</p>
      <list list-type="simple">
        <list-item>
          <label>(3)</label>
          <p>“Que no nos invadan los catalanes ni nos metan en líos”</p>
        </list-item>
        <list-item>
          <label>(4)</label>
          <p>“Duele que periodistas y jueces seamos demonizados”</p>
        </list-item>
        <list-item>
          <label>(5)</label>
          <p>Sánchez insiste contra “la máquina de fango de las páginas
          web” y la FAPE exige “que terminen los ataques a la
          prensa”</p>
        </list-item>
        <list-item>
          <label>(6)</label>
          <p>Un manifiesto liderado por el ex socialista Redondo
          Terreros pide “un voto constitucionalista sin engaños”</p>
        </list-item>
        <list-item>
          <label>(7)</label>
          <p>Valle de Arán, la nación del millón de esquiadores con
          “derecho a decidir”</p>
        </list-item>
        <list-item>
          <label>(8)</label>
          <p>Ayuso reivindica Madrid como “la plaza mayor de todos”
          donde “no triunfan las identidades de terruño”</p>
        </list-item>
      </list>
      <p>Cuando la cita corresponde a palabras textuales de un hablante
      concreto y reconocible para los lectores, este hablante queda
      identificado en el propio titular. En caso contrario, la cita
      aparece sin identificación de la fuente, bien porque su identidad
      no pertenece al terreno común, o bien porque las palabras
      reportadas no corresponden literalmente a un enunciado concreto,
      sino que se presentan como eco de un sentir general.</p>
      <fig>
        <caption><p>Figura 2. Uso de las comillas dobles (El Mundo, 02/05/2024)</p></caption>
        <graphic mimetype="image" mime-subtype="x-emf" xlink:href="media/image2.jpeg" />
      </fig>
      <p>Los ejemplos de (9)-(11) (Fig.3), en cambio, ilustran el uso de
      las comillas simples para destacar palabras extranjeras (9),
      acuñaciones léxicas con finalidad humorística y distanciadora
      (10), o ironía (11):</p>
      <list list-type="simple">
        <list-item>
          <label>(9)</label>
          <p>Beatriz Luengo: “Soy la ‘celebrity’ de mi barrio y eso me
          llena de orgullo. Tengo una doble vida entre Miami y
          Hortaleza” (Iñako Díaz-Guerra, <italic>El Mundo</italic>,
          02/05/2024</p>
        </list-item>
        <list-item>
          <label>(10)</label>
          <p>El ‘milustro’ de ‘kultura’ contra El Prado (Federico
          Jiménez Losantos, <italic>El Mundo</italic>, 01/12/2023</p>
        </list-item>
        <list-item>
          <label>(11)</label>
          <p>Ese lugar al que nos lleva la educación ‘innovadora’
          (Catherine L’Ecuyer, <italic>El Mundo,</italic>
          05/12/2023)</p>
        </list-item>
      </list>
      <p>En (9) se observa el uso de las comillas dobles para enmarcar
      la cita textual (introducida por el nombre de la fuente de la
      cita) y las comillas simples se reservan para indicar el término
      extranjero. Los ejemplos de (10) y (11) corresponden a titulares
      de artículos de opinión y en ellos, como se ha dicho, las comillas
      simples cumplen primordialmente una función distanciadora. Esta
      función se relaciona en (10) con el uso de términos inexistentes,
      acuñados con voluntad crítica a través del recurso a otras
      connotaciones. La función de las comillas en (11) es claramente la
      de marcar ironía. En ella se dan, a la vez, las dos condiciones de
      los usos irónicos señaladas en la bibliografía relevantista
      (Sperber y Wilson 1981; Clark 2013): la ironía se produce como eco
      (real o figurado) de las palabras o los pensamientos de otro, con
      respecto a las cuales el emisor se distancia.</p>
      <fig id="figura3">
        <caption><p>Figura 3. Usos de las comillas simples</p></caption>
        <graphic mimetype="image" mime-subtype="jpeg" xlink:href="media/image3.jpeg" />
      </fig>
      <p>Es cierto que en (9) parece seguirse la norma jerárquica
      expresada por el <italic>DPD</italic>, pero, como muestran los
      ejemplos de (12)-(14) (Fig.4), la intención de marcar el
      extranjerismo con comillas simples es general, también cuando no
      se requieren las comillas dobles de cita.</p>
      <list list-type="simple">
        <list-item>
          <label>(12)</label>
          <p>Mercadona amplía su equipo tecnológico tras abrir ‘hubs’ de
          desarrollo en Sevilla, Vigo, Santander y Oporto (Europa Press,
          <italic>El Mundo</italic>, 11/12/2023)</p>
        </list-item>
        <list-item>
          <label>(13)</label>
          <p>EH Bildu apuesta por Otxandiano para dar la puntilla a
          Podemos y lograr el ‘sorpasso’ al PNV en las elecciones de
          2024 (Josean Lizarra, <italic>El Mundo</italic>,
          11/12/2023)</p>
        </list-item>
        <list-item>
          <label>(14)</label>
          <p>Amnistía, ‘lawfare’ o ChatGPT, entre los términos más
          buscados en Google el año 2023 (EFE, <italic>El
          Mundo</italic>, 11/12/2023)</p>
        </list-item>
      </list>
      <fig id="figura4">
        <caption><p>Figura 4. Comillas simples en extranjerismos</p></caption>
        <graphic mimetype="image" mime-subtype="x-emf" xlink:href="media/image4.jpeg" />
      </fig>
      <p>Así pues, el reparto de funciones parece claro: las comillas
      dobles se reservan para las citas textuales (totales o parciales,
      reales o ficticias), mientras que las comillas simples cumplen
      funciones no reportativas.</p>
      <p>Esta situación contrasta nítidamente con lo que ocurre en la
      prensa digital en inglés (Fig.5), donde el recurso tipográfico
      empleado son siempre las comillas simples, que cubren todas las
      funciones señaladas más arriba para las comillas, sin ninguna
      diferenciación dependiente de que la función sea reportativa o
      no.</p>
      <fig id="figura5">
        <caption><p>Figura 5. Comillas simples para todas las funciones en The Times (02/05/2024)</p></caption>
        <graphic mimetype="image" mime-subtype="jpeg" xlink:href="media/image5.jpeg" />
      </fig>
      <list list-type="simple">
        <list-item>
          <label>(15)</label>
          <p><italic>Sword-killing suspect ‘broke into couple’s bedroom
          after attack’</italic> (El sospechoso del asesinato con espada
          ‘irrumpió en el dormitorio de la pareja después del
          ataque’)</p>
        </list-item>
        <list-item>
          <label>(16)</label>
          <p><italic>Tycoon’s children in court battle over ‘secret’
          will</italic> (Los hijos del magnate en una batalla judicial
          por el testamento ‘secreto’)</p>
        </list-item>
        <list-item>
          <label>(17)</label>
          <p><italic>John Mercer ‘would go to jail before giving up SAS
          whistleblowers’</italic> (John Mercer ‘preferiría ir a la
          cárcel antes que entregar a los denunciantes del SAS’)</p>
        </list-item>
        <list-item>
          <label>(18)</label>
          <p><italic>Farmer questioned after man shot dead ‘during
          burglary’</italic> (Granjero interrogado tras la muerte de un
          hombre por un disparo ‘durante un robo’)</p>
        </list-item>
      </list>
      <p>La interpretación es de cita textual en (15), donde se repiten las palabras que constituyen
            la acusación del fiscal. La identidad del autor no se detalla en el titular al no
            tratarse de una persona identificable para la mayoría de los lectores. En (17), en
            cambio, se reproducen textualmente las declaraciones del oficial responsable de los
            veteranos, que se identifica por su nombre, lo que indica que es una persona conocida
            para los lectores. En (16) las comillas sirven para poner en entredicho la existencia de
            un supuesto testamento secreto, como ejemplo de uso distanciador o irónico. Por último,
            las comillas de (16) reproducen la versión del granjero, pero hay aquí también un efecto
            de distanciamiento, ya que se da a entender que la versión de los hechos ofrecida por
            esta persona resulta poco creíble.</p>
      <p>Volviendo al caso español, las comillas dobles reproducen citas
      textuales y su función primaria, es, por tanto, como se ha dicho,
      la de un marcador de evidencialidad reportada. Sin embargo, la
      elección de la parte del discurso ajeno que se reproduce está
      dominada por criterios de tipo actitudinal para llamar la atención
      sobre el contenido citado y para reforzar la línea editorial de la
      publicación. Como señalan Xiong y Robles (2023: 2), las citas
      indican tomas de postura hacia los materiales citados.
      Efectivamente, se recoge la parte de las declaraciones que
      interesa desde el punto de vista argumentativo, buscando un
      posicionamiento concreto a favor o en contra de la cita. Los
      ejemplos de (3)-(8) son buena muestra de ello.</p>
      <p>Así pues, el reparto de tareas entre las comillas dobles y las simples parece asentado en
            la prensa española, en claro contraste con lo que se observa en los medios en inglés.
            Detrás de esta especialización de signos tipográficos se encuentra, como se ha dicho, la
            necesidad de distinguir con claridad entre la función evidencial o reportativa y otros
            usos. La primera indica la reproducción de palabras pronunciadas o atribuidas a otra
            persona o grupo. A partir de esta indicación, se pueden vehicular otros contenidos
            adicionales relacionados con la actitud del emisor, que puede ser la de reflejar
            fielmente lo dicho, sin tomar partido, o bien la de disociarse de las declaraciones de
            otra persona. En ambos casos, sin embargo, lo que las comillas indican de manera
            primaria es la atribución de un contenido a otra fuente.</p>
    </sec>
    <sec id="el-uso-innovador-de-las-comillas-simples">
      <title>3.1.2. El uso innovador de las comillas simples</title>
      <p>La diferenciación de funciones señalada en el apartado anterior
      no es, con todo, el aspecto más destacado de los usos innovadores
      de la prensa española. El más llamativo es, a mi juicio, el hecho
      de que encontramos usos de las comillas simples que no se
      corresponden con ninguna de las funciones señaladas ni en la norma
      del <italic>DPD</italic> ni en los usos recogidos en la
      bibliografía: indicación de extranjerismos, uso impropio, e
      ironía.</p>
      <p>Considérense de nuevo los ejemplos de (1) y (2). En (1), además de
              <italic>afterwork</italic>, aparecen marcados con comillas simples los términos
              <italic>tardeo</italic> y <italic>casero</italic>. No hay en ellos ningún uso
            especial, impropio o irónico. Por lo que respecta a <italic>tardeo</italic>, según la
            Fundéu es la palabra apropiada para aludir a la “actividad de salir de tapas o de copas
            por la tarde (…) de modo que el ocio se adelanta y no se extiende hasta entrada la
            noche.” Aunque es un sentido nuevo del término, no es necesario utilizar comillas si se
            entiende que el lector lo reconoce <ext-link ext-link-type="uri"
              xlink:href="https://www.fundeu.es/recomendacion/tardeo-y-tardear-voces-apropiadas/"
              >(https://www.fundeu.</ext-link>
            <ext-link ext-link-type="uri"
              xlink:href="https://www.fundeu.es/recomendacion/tardeo-y-tardear-voces-apropiadas/"
              >es/recomendacion/tardeo-y-tardear-voces-apropiadas/</ext-link>). Con
              <italic>casero</italic> ocurre algo parecido: entre sus múltiples sentidos, la
            acepción coloquial “Dicho de una persona: Que está frecuentemente en su casa”
              (<italic>DLE</italic>, s.v. <italic>casero</italic>; <ext-link ext-link-type="uri"
              xlink:href="https://dle.rae.es/casero">https://dle.rae.es/casero</ext-link>) forma
            parte de conocimiento colectivo. Los tres conceptos señalados en este titular tienen un
            marcado componente cultural, ya que se refieren a realidades asentadas en la cultura
            española, con las que los lectores pueden sentirse identificados a través de sus propias
            experiencias personales. Parece que es esta apelación a las vivencias y a las
            experiencias la que está detrás del empleo de las comillas. Hay en este mismo titular un
            término (<italic>rey</italic>) que se usa metafóricamente para indicar la primera
            posición. Este sentido, que no está recogido en el <italic>DLE</italic>, no aparece
            señalado tipográficamente, lo que sugiere que el uso de las comillas simples no toma
            como criterio la identificación de un uso metafórico.</p>
      <p>El titular de (2) corresponde a una noticia de la agencia EFE. <italic>El Mundo</italic>
            destaca con comilla simple el término <italic>héroe</italic>, y siguen esta práctica
            otros medios de internet, como MSN o ViveClick. En cambio, otros medios (<italic>El
              Periódico</italic> 09/04/2024; <italic>La Vanguardia</italic>, 10/04/2024;
              <italic>ABC</italic> 10/04/2024) utilizan comillas dobles. Si pensamos en que la
            elección no es casual, la utilización de comillas dobles simplemente marca el carácter
            reportativo del término: en el cuerpo de la noticia se lee que son los internautas
            chinos los que lo califican de <italic>héroe</italic>. La utilización de comillas
            simples, en cambio, no enfatiza el carácter reportativo, sino que convierte este término
            en el centro de atención e invita a ir más allá al interpretarlo. De este modo, favorece
            la activación de contenidos emocionales y experienciales para que sea el lector quien
            aporte su propia visión de lo que es un héroe en la construcción de la interpretación de
            la noticia. El foco en la evidencialidad da paso a una perspectiva emocional.</p>
      <p>Los ejemplos de (19)-(21) muestran nuevos casos en los que no parecen darse ninguna de las
            condiciones establecidas normativamente para el empleo de las comillas, lo que sugiere
            que se está produciendo también aquí una innovación.</p>
      <list list-type="simple">
        <list-item>
          <label>(19)</label>
          <p>El ‘flechazo’ político de Meloni y Sunak (Carlos Fresneda,
          <italic>El Mundo</italic>, 16/12/2023)</p>
        </list-item>
        <list-item>
          <label>(20)</label>
          <p>Visitamos la ‘fabrica’ de los sueños de Bentley (Jaime
          Hernández, <italic>El Mundo</italic>, 15/12/2023)</p>
        </list-item>
        <list-item>
          <label>(21)</label>
          <p>¿Quién es Puig? La ‘joya’ oculta del mercado español y la
          mayor salida a Bolsa de Europa este año (Laura de la Quintana,
          <italic>El Mundo</italic>, 07/05/</p>
        </list-item>
      </list>
      <fig>
        <caption><p>Figura 6. Comillas simples: usos innovadores</p></caption>
        <graphic mimetype="image" mime-subtype="x-emf" xlink:href="media/image6.jpeg" />
      </fig>
      <p>Efectivamente, en (19) la palabra entrecomillada <italic>flechazo</italic> no es un
            extranjerismo, ni un término usado impropiamente o con ironía: <italic>flechazo</italic>
            esta usado aquí con una acepción típica, la de ‘amor que súbitamente se siente o se
            inspira, enamoramiento, pasión’ (<italic>DLE</italic>, s.v. <italic>flechazo</italic>).
            Lo que quiere transmitir el titular es la idea de que entre los dos líderes políticos ha
            surgido una atracción repentina, una sintonía quizá inesperada en sus puntos de vista.
            El titular puntualiza expresamente que se trata de un flechazo en el terreno político,
            pero al mismo tiempo ilustra la noticia con la fotografía de un saludo efusivo y
            cariñoso entre ambos mandatarios, lo que refuerza la idea de flechazo en su acepción
            canónica.</p>
      <p>La noticia recogida en (20) hace referencia a la fábrica de una conocida marca de
            automóviles de lujo que admite pedidos especiales para fabricar vehículos a medida de
            los gustos del cliente. En este caso, <italic>fábrica</italic> no es tampoco una palabra
            extranjera, ni está utilizada para indicar algo vago o impreciso, ni se emplea con un
            sentido irónico; por el contrario, se emplea en su acepción prototípica de
            ‘establecimiento dotado de la maquinaria, herramienta e instalaciones necesarias para la
            fabricación de ciertos objetos’ (<italic>DLE</italic>, s.v. <italic>fábrica</italic>).
            Lo que puede resultar más figurado en este titular es la idea de que esta fábrica real
            es capaz de hacer realidad los sueños de los clientes en cuanto a sus automóviles; pero
            hay que notar que esta idea metafórica se asocia, en todo caso, con el uso de la palabra
              <italic>sueños</italic>, y no con <italic>fábrica</italic>. Quizá este caso podría
            catalogarse como un ejemplo de dilogía, en el que una palabra se usa a la vez en sentido
            recto y figurado.</p>
      <p>Por último, el ejemplo de (21) denomina <italic>‘joya’ oculta</italic> a una empresa. Solo
            la palabra <italic>joya</italic> aparece entrecomillada. Podría pensarse que las
            comillas están aquí para indicar que la joya no es tal joya: que realmente es una
            empresa sin valor. Sin embargo, este no es el caso. El término se usa en una acepción
            perfectamente propia: la de ‘cosa o persona ponderada, de mucha valía’, equivalente a
              <italic>alhaja</italic>, <italic>tesoro</italic>, <italic>perla</italic> o
              <italic>maravilla</italic> (<italic>DLE</italic>, s.v. <italic>joya</italic>). La
            entradilla de la noticia se ocupa de aclarar que la firma es la cuarta compañía de alta
            perfumería del mundo, mostrando con claridad que el sentido en que se ha utilizado la
            palabra entrecomillada no se aparta en absoluto de uno de sus significados más
            convencionales.</p>
      <p>Lo que muestran estos tres ejemplos es, de entrada, que la idea comúnmente extendida de que
            las comillas funcionan como marcadores pragmáticos mínimos que bloquean la
            interpretación estereotipada de la expresión para indicar que se debe inferir alguna
            interpretación alternativa (Gutzmann y Stei 2011) no se puede aplicar a estos casos de
            manera radical. Al contrario, estos titulares sugieren precisamente una interpretación
            estereotípica y ampliamente compartida. Buscan la resonancia con la perspectiva
            emocional de los lectores.</p>
      <p>Es cierto que las interpretaciones de (19) y (21) son figuradas, pero están totalmente
            convencionalizadas. Además, el carácter figurado no quiere decir ni que sean
            infrecuentes ni que resulten extrañas, ni que su interpretación deba marcarse como si se
            tratara de algo inusual. Al contrario, me atrevería a aventurar que en un estudio de
            corpus aparecerán más instancias de estos usos supuestamente figurados que de los
            literales. Como se vio a propósito de (1), los usos metafóricos (<italic>reyes</italic>)
            no se entrecomillan.</p>
      <p>Los términos entrecomillados no son necesariamente palabras
      simples, pero son siempre conceptos que se presenta como unidades
      representacionales. Lo muestran así los ejemplos de (22)-(24):</p>
      <list list-type="simple">
        <list-item>
          <label>(22)</label>
          <p>La juez acelera para desatascar las ‘obras fantasma’ en
          cuarteles de la Guardia Civil: un perito en cada territorio y
          un encargo común (Gema Peñalosa, <italic>El Mundo</italic>,
          08/12/2023)</p>
        </list-item>
        <list-item>
          <label>(23)</label>
          <p>EEUU aprueba el primer fármaco basado en tecnología CRISPR,
          el ‘corta-pega’ genético (Sonia Moreno, <italic>El
          Mundo</italic>, 08/12/2023)</p>
        </list-item>
        <list-item>
          <label>(24)</label>
          <p>Detenidos 59 estafadores del ‘hijo en apuros’ que lograron
          más de 460.000 euros (Europa Press, <italic>El Mundo</italic>,
          27/01/2024)</p>
        </list-item>
      </list>
      <p><italic>Obras fantasma</italic>, <italic>corta-pega</italic> e <italic>hijo en
              apuros</italic> aparecen entrecomillados para aludir a conceptos complejos, que no
            disponen de una sola unidad léxica para etiquetarlos, pero que designan realidades
            conceptuales únicas. Las obras fantasma son proyectos de construcción que se han
            iniciado pero que han quedado incompletos o abandonados antes de llegar a su
            finalización, lo que representa un desperdicio de recursos y, con toda probabilidad,
            puede encubrir casos de fraude o corrupción.</p>
      <p><italic>Corta(y)pega</italic> se ha convertido ya en una actividad cotidiana para muchos de
            nosotros, y no resulta extraña para los lectores de prensa en internet. La sencillez del
            procedimiento que los lectores identifican es lo que tratan de activar las comillas,
            invocando aquí un conocimiento experiencial prototípico que da idea, de una manera
            directa e intuitiva, de la sencillez de la nueva técnica.</p>
      <p><italic>Hijo en apuros</italic> es, igualmente, un concepto complejo de reciente
            actualidad: las comillas atraen la atención hacia el concepto estereotipado y animan al
            lector imaginar el escenario correspondiente. Por supuesto, sabemos que se trata de una
            estafa, en la que el hijo en apuros no es tal; pero lo que activa aquí este sintagma es
            precisamente esta imagen prototípica, que es la utilizan como anzuelo los estafadores
            para conseguir sus propósitos.</p>
      <p>En esta sección se ha repasado el uso de las comillas en los titulares de prensa. El
            análisis cualitativo realizado permite ver que las comillas dobles se especializan como
            marcadores evidenciales de información reportada; es decir, son una indicación expresa
            de que el contenido proviene de una fuente que no es el emisor. Las comillas simples,
            por su parte, desempeñan funciones no reportativas; pero, además de los usos
            tradicionales que les suele reconocer la bibliografía (indicación de extranjerismos,
            usos impropios o distanlist list-type="simple"ciamiento irónico), las comillas simples
            se emplean de manera innovadora en la prensa española como parte de una estrategia para
            resaltar ciertos conceptos y promover una interpretación orientada a la activación de
            las emociones de los lectores. Esto nos conduce, pues, a la siguiente pregunta de
            investigación.</p>
    </sec>
  </sec>
  <sec id="comillas-y-perspectivización-emocional">
    <title>3.2. Comillas y perspectivización emocional</title>
    <p>La respuesta a la pregunta de si existe o no una relación entre
    este uso y las prácticas actuales de lectura y escritura pasa por
    concretar cuál es la función que desempeñan las comillas en casos
    como los comentados en la sección anterior. Como ha puesto de
    relieve la bibliografía (véase § 1.2.1), los titulares de prensa
    utilizan recursos que buscan captar la atención del público de
    manera rápida y efectiva (Blom y Hansen 2015; Kuiken et al 2017;
    Scott 2021, 2023). Los titulares que apelan a las emociones tienen
    más probabilidades de captar la atención de los lectores: la
    conexión emocional aumenta la probabilidad de que lean el artículo
    completo.</p>
    <p>La hipótesis que he explorado en el análisis es la de que el uso
    innovador de las comillas simples es una estrategia para captar la
    atención de los lectores y dirigirla hacia una interpretación
    emocional basada en un conocimiento compartido, para así conectar
    mejor con sus creencias, valores y preferencias. Esta estrategia
    puede denominarse perspectivización emocional.</p>
    <p>Retomemos los ejemplos de (19)-(21). En todos ellos las comillas simples atraen la atención
          hacia el concepto singularizado. El concepto así destacado requiere un procesamiento
          acorde con el relieve que recibe (véase § 3.3), lo que activa la búsqueda de una
          interpretación que lo justifique. Quien lee que hay un flechazo entre dos líderes
          políticos —aunque sea un flechazo político— no puede evitar la activación de toda una
          serie de experiencias y emociones ligadas al conocimiento previo de qué es sentir la
          atracción y el enamoramiento propios de un flechazo. Para que esto ocurra, no es necesario
          que haya comillas: el propio significado del término activa este halo de sensaciones. Lo
          que hacen las comillas es convertir el término en el centro para hacer que la
          interpretación pivote sobre el término marcado con toda su carga emocional</p>
    <p>De modo semejante, las comillas convierten el término <italic>fábrica</italic> en el centro
          de interés de la noticia. La palabra <italic>fábrica</italic> activa la imagen mental de
          una industria mecánica y, quizá, fría: a esta imagen se opone de inmediato la idea de
          sueños (y de fabricar sueños). Este uso dilógico crea y potencia el contraste emocional
          entre ambas realidades. Por último, la idea de que una empresa es una joya contribuye a
          proporcionar, con una sola palabra, de una manera rápida y eficaz, todas las sensaciones y
          emociones que no lograrían producir los resultados millonarios de un balance
          económico.</p>
    <p>En estos casos, las comillas simples centran la atención en el concepto, no para distanciarse
          de él, sino para todo lo contrario: para evocar un conocimiento estereotípico, ampliamente
          compartido que activa y trae a primer plano todo un haz de connotaciones que rodean a
          dicho concepto, con el fin de producir una respuesta emocional determinada. Las palabras
          entrecomilladas son una invitación a centrarse en un concepto y a sumergirse precisamente
          en el halo de conocimientos, creencias y actitudes compartidas, invitando a imaginar una
          situación común y consabida para activar, a partir de ella, una respuesta emocional.</p>
    <p>La carga emocional de la noticia no es un valor fijo: aumenta en función de la carga
          emocional asociada al concepto mismo que le sirve de pivote y que aparece destacado por
          medio de las comillas simples. Considérense los ejemplos de (25)-(28).</p>
    <list list-type="simple">
      <list-item>
        <label>(25)</label>
        <p>Una noche a la ‘caza’ de los ladrones de aceituna con los
        ‘Starsky y Hutch’ del campo (David Vigario, <italic>El
        Mundo</italic>, 28/12/2023)</p>
      </list-item>
      <list-item>
        <label>(26)</label>
        <p>Bea y Nuria, las ‘gurús’ del ‘milagro’ millonario de la
        kombucha (y sus mujeres de Fregenal de la Sierra) (Martín Mucha,
        <italic>El Mundo</italic>, 15/01/2024)</p>
      </list-item>
      <list-item>
        <label>(27)</label>
        <p>El misterio resuelto de las ostras ‘salvadoras’ del Mar
        Menor: no son gallegas (Angélica Reinosa, <italic>El
        Mundo</italic>, 27/01/2024)</p>
      </list-item>
      <list-item>
        <label>(28)</label>
        <p>El lomo ‘abandonado’ por Karol G. como premio por el Grammy
        termina a la venta en Sevilla (EFE Sevilla, <italic>El
        Mundo</italic>, 20/12/2023)</p>
      </list-item>
    </list>
    <p>La palabra <italic>caza</italic> en (25) está dirigida a evocar las ideas comunes de acecho,
          acoso y persecución asociadas estereotípicamente al concepto, que producen respuestas
          emocionales en los lectores. Se entreolist list-type="simple"comilla también el título de
          una famosa serie policiaca de televisión para activar aún más la sensación de la actividad
          destinada a capturar a los ladrones.</p>
    <p>En (26), la palabra <italic>gurú</italic> hace referencia al liderazgo espiritual e
          intelectual (<italic>DLE</italic>, s.v. <italic>gurú</italic>) de las dos fundadoras de la
          empresa; y <italic>milagro</italic> subraya el carácter asombroso, extraordinario y
          sorprendente (<italic>DLE</italic>, s.v. <italic>milagro</italic>) del éxito logrado. La
          entradilla no deja lugar a dudas sobre la manera en que hay que interpretar los términos
          entrecomillados, apelando incluso a la actuación divina en el proceso: «Los reporteros
          viajan al pueblo extremeño de la bebida de moda. Sin sus mujeres sería imposible el éxito
          de Komvida, que facturó el año pasado 11 millones. Hoy son un ejemplo de amistad,
          emprendimiento e innovación en la España rural. Un viaje de una de las dos amigas a
          California lo cambió todo: “Me vino Dios a ver”». Es curioso notar que el extranjerismo
          que contiene la noticia, la palabra <italic>kombucha</italic>, no aparece resaltado con
          comillas simples, como cabría esperar. Esto quizá da una pista adicional sobre cuál es el
          criterio con el que se utiliza este signo tipográfico: no es solo una cuestión de
          preservar la pureza del idioma, marcando de manera visible los extranjerismos, sino más
          bien de centrar la atención sobre los conocimientos y las actitudes compartidas alrededor
          de un concepto.</p>
    <p>En (27) las ostras se califican de salvadoras porque, como
    también aclara la entrada, han contribuido a depurar las aguas
    contaminadas. De nuevo se apela aquí a la idea de salvar algo,
    recurriendo a la activación de las emociones positivas que ello
    transmite.</p>
    <p>El titular que aparece en (28) pone el foco en la idea de que <italic>abandonar</italic> es
          ‘dejar a alguien o algo, especialmente si eres responsable de él, sin intención de volver’
            (<italic>DLE</italic>, s.v. <italic>abandonar</italic>) con la finalidad de enfatizar
          las connotaciones estereotipadas (negativas) asociadas y desencadenar una respuesta
          emocional. La respuesta emocional negativa contrasta aquí con el carácter más festivo del
          objeto abandonado y este contraste contribuye a crear un efecto humorístico destinado a
          atraer la atención del lector.</p>
    <p>En ocasiones, el contenido evocado es muy general y compartido
    por una amplia mayoría de lectores, sin distinciones de sesgo
    ideológico. Por ejemplo, el concepto de ‘hijo en apuros’ y las
    actitudes emocionales que está destinado a suscitar aparecen de
    forma semejante en diferentes periódicos, como muestran los
    siguientes ejemplos:</p>
    <list list-type="simple">
      <list-item>
        <label>(29)</label>
        <p>Nuevo golpe a los estafadores del ‘hijo en apuros’: 65
        detenidos en Andalucía, Cataluña y Madrid (Nacho Sánchez,
        <italic>El País</italic>, 07/02/2024)</p>
      </list-item>
      <list-item>
        <label>(30)</label>
        <p>Alerta por la estafa ‘hijo en apuros’ por WhatsApp: los
        timadores ya han conseguido 1 millón de euros con ella (Jorge
        López, <italic>Diario de Ibiza</italic>, 30/04/2024)</p>
      </list-item>
      <list-item>
        <label>(31)</label>
        <p>Más de 100 detenidos en una operación contra la estafa del
        ‘hijo en apuros’: “Papá, soy yo, pincha aquí” (Rafa Burgos,
        <italic>El País</italic>, 30/04/2024)</p>
      </list-item>
      <list-item>
        <label>(32)</label>
        <p>Crecen las víctimas de la estafa del ‘hijo en apuros’ que
        tendrán complicado recuperar el dinero robado (Redacción
        digital, <italic>Informativos Telecinco</italic>,
        03/05/2024)</p>
      </list-item>
    </list>
    <p>Como se dijo antes, el sintagma <italic>hijo en apuros</italic>
    sirve para identificar una idea falsa, que otros quieren hacer pasar
    por verdadera, de modo que tienen también un componente reportativo
    y de distanciamiento.</p>
    <p>La apelación a realidades compartidas se hace evidente cuando estas derivan no solo de
          conceptos lexicalizados sino de conocimientos culturales ampliamente difundidos. El
          titular de (33) juega con la confluencia de dos de estas realidades:</p>
    <list list-type="simple">
      <list-item>
        <label>(33)</label>
        <p>Hacemos el balance de lo bueno y malo a sabiendas de que la
        gran ‘movida’ aún está por llegar (Marisa Cruz, <italic>El
        Mundo</italic>, 30/12/2023)</p>
      </list-item>
    </list>
    <p>Para interpretar este titular es preciso identificar el doble juego de referencias sobre el
          que está construido. En primer lugar, <italic>hacemos el balance de lo bueno y
            malo</italic> es una cita (encubierta) de la canción de Mecano ‘Un año más’ (1998), que
          se recuerda siempre en los últimos días del año y que apela emocionalmente a varias
          generaciones de lectores para los que es un himno representativo de una época. El termino
            <italic>movida</italic>, que aparece luego entrecomillado, busca aquí una referencia
          doble: por un lado, conecta de alguna manera con la referencia musical anterior, aludiendo
          a la movida madrileña como movimiento cultural y musical de la transición; pero, por
          encima de esta referencia, se impone la primera acepción de <italic>movida</italic>, como
          ‘asunto o situación, generalmente problemáticos’ (<italic>DLE</italic>, s.v.
            <italic>movida</italic>). Hay aquí, de nuevo, una explotación de la dilogía, con dos
          sentidos presentes a la vez. Pero lo que interesa destacar aquí es que se invocan, una vez
          más, los conocimientos culturales y a las actitudes compartidas, para activar respuestas e
          impresiones rápidas y de marcada carga emocional.</p>
    <p>La apelación a los conocimientos compartidos resulta, por
    supuesto, mucho más marcada cuando lo que entra en juego es una
    determinada perspectiva ideológica, es decir, cuando se invocan
    actitudes y tomas de postura. Los dos ejemplos que siguen
    constituyen una buena muestra.</p>
    <list list-type="simple">
      <list-item>
        <label>(34)</label>
        <p>El Gobierno recula en su pulso con el Ibex eléctrico y ya
        prepara una revisión del ‘impuestazo’ (Paula María, <italic>El
        Mundo</italic>, 07/12/2023)</p>
      </list-item>
      <list-item>
        <label>(35)</label>
        <p>Los 21 ‘bien pagados’ de las nuevas ‘embajaditas’ catalanas
        (Martín Muncha, <italic>El Mundo</italic>, 17/12/2023)</p>
      </list-item>
    </list>
    <p>En estos ejemplos, el recurso a las comillas se combina con el uso de aumentativos y
          diminutivos —otro recurso adicional, que contribuye igualmente al ajuste de las
          representaciones conceptuales, añadiendo información sobre la actitud del hablante hacia
          la realidad a la que se refiere (Padilla Cruz 2020, 2023)—. En el caso de (34), parece ser
          un conocimiento compartido en la cultura española el de que los impuestos no representan
          una realidad positiva. Si a la palabra <italic>impuesto</italic>, con todas sus
          connotaciones, se le añade el aumentativo <italic>-azo</italic>, el resultado es el
          refuerzo de los estereotipos negativos. El sufijo, además, no solo evoca el tamaño, sino
          también el golpe dado con algo (como en <italic>balonazo</italic> o
            <italic>manotazo</italic>), lo que contribuye adicionalmente a reforzar la imagen
          negativa. La elección léxica <italic>recula</italic> no parece tampoco ser inocente:
          frente a otras elecciones posibles y más neutras, como <italic>ceder</italic>,
            <italic>desistir</italic> o <italic>retroceder</italic>, el verbo seleccionado
          contribuye a potenciar las connotaciones negativas, De este modo, con la combinación de
          recursos léxicos, morfológicos y tipográficos, se consigue que la noticia gire en torno a
          un concepto que suscita reacciones emocionales negativas. Esto funciona como un guiño de
          complicidad hacia los lectores, para evocar una sensación de “ya sabes a qué me refiero” y
          fomentar, así, el alineamiento emocional con la línea editorial del periódico.</p>
    <p>La perspectivización emocional se hace extrema en el ejemplo de (35). El titular se construye
          sobre dos pivotes entrecomillados. El primero hace referencia directa a la copla ‘La bien
          paga(da)’ (Mostazo y Perelló 1936), una canción que ha popularizado, en diferentes
          versiones, una gran variedad de cantantes. La apelación a esta copla y a su contenido
          activa una reacción emocional que se transmite al primer sintagma entrecomillado y lo tiñe
          de actitudes emocionales. Tampoco queda libre de connotaciones negativas y despectivas el
          diminutivo entrecomillado <italic>embajadita</italic>. Con estos recursos, el redactor
          invoca estereotipos para que sus perspectivas ideológicas queden alineadas con las de los
          lectores. Se invocan o se presumen posturas compartidas, con el fin de crear
          complicidad.</p>
    <p>Para concluir esta sección, cabe mencionar que el uso de las comillas simples en esta función
          de activación de actitudes, emociones y posturas compartidas admite una multiplicidad de
          orientaciones. Un mismo recurso se emplea con intenciones diferentes y con sesgos
          ideológicos distintos (que se hacen presentes en el texto que los acompaña) en función del
          medio en que aparezca (Agradezco a Andrés Ortega estos ejemplos). Los ejemplos de
          (36)-(38) corresponden a <italic>El Mundo</italic>, y su postura es crítica, como pone de
          relieve la perspectiva transmitida por medios léxicos:</p>
    <list list-type="simple">
      <list-item>
        <label>(36)</label>
        <p>El ‘caso Begoña Gómez’ se conecta en tres frentes: en los tribunales con Koldo, acapara
              el debate político y alcanza ya al Ibex (Marta Belver, <italic>El Mundo</italic>,
              30/05/2024)</p>
      </list-item>
      <list-item>
        <label>(37)</label>
        <p>El juez del ‘caso Begoña Gómez’ se defiende ante Sánchez y dice que ninguna ley obliga a
              paralizar la instrucción en campaña electoral (Manuel Marraco, <italic>El
                Mundo</italic>, 06/06/2024)</p>
      </list-item>
      <list-item>
        <label>(38)</label>
        <p>El aprovechamiento populista del ‘caso Begoña Gómez’
        (Editorial, <italic>El Mundo</italic>, 07/06/2024)</p>
      </list-item>
    </list>
    <p>Los ejemplos de (39)-(41), en cambio, corresponden a <italic>El
    País</italic>, en los mimos días que los anteriores, pero su
    orientación y su perspectiva es radicalmente distinta:</p>
    <list list-type="simple">
      <list-item>
        <label>(39)</label>
        <p>El ruido enfanga los hechos del ‘caso Begoña Gómez’: la
        investigación no halla delitos (José Manuel Romero, <italic>El
        País</italic>, 30/05/2024)</p>
      </list-item>
      <list-item>
        <label>(40)</label>
        <p>‘Caso Begoña Gómez’: instrucción penal y política (Manuel
        Cancio Meliá, <italic>El País</italic>, 05/06/2024)</p>
      </list-item>
      <list-item>
        <label>(41)</label>
        <p>Feijóo acusa (otra vez) sin pruebas para engordar el ‘caso
        Begoña Gómez’ (José Manuel Romero, <italic>El País</italic>,
        06/06/2024</p>
      </list-item>
    </list>
    <p>En los medios que creen que el caso Begoña Gómez es un caso
    falso, las comillas se justifican como marca de uso inapropiado del
    que la línea editorial se distancia. En los medios que entienden que
    se trata de un caso con base judicial, las comillas invocan la toma
    de postura ideológica que se presume compartida entre el periódico y
    sus lectores.</p>
    <p>Por supuesto, los dos tipos de comillas se pueden combinar, como
    se ha visto ya a propósito de (9), y como ilustra de nuevo (42),
    donde el extranjerismo <italic>handicap</italic> se inserta dentro
    de una cita textual:</p>
    <list list-type="simple">
      <list-item>
        <label>(42)</label>
        <p>Isabel Coixet, mención a su carrera en los Premios Efa:
        “Cuando empecé, ser mujer y joven era un ‘handicap’, ahora es
        una ventaja” (Luis Martínez, <italic>El Mundo</italic>,
        09/12/2023)</p>
      </list-item>
    </list>
    <p>Además, en muchas ocasiones, las citas textuales están al
    servicio de la actitud que se quiere suscitar por medio del concepto
    marcado con comillas simples. Este es el caso del ejemplo de
    (43):</p>
    <list list-type="simple">
      <list-item>
        <label>(43)</label>
        <p>Itxaso Atutxa, la ‘favorita’ con poder que no es candidata de un ‘temeroso’ PNV: “Quiere
              ser presidenta del partido” (Juan Diego Madueño, <italic>El Mundo</italic>,
              04/12/2023)</p>
      </list-item>
    </list>
    <p>Además del término <italic>favorita</italic>, también aparece entrecomillado
            <italic>temeroso</italic>. La cita que sigue, sin autor identificado, sino simplemente
          presentada como expresión de un sentir general, complementa el sentido en el que se ha de
          interpretar <italic>temeroso</italic>, proporcionando las razones que explican dicho
          temor. En la entradilla de la misma noticia, recogida en (44), se vuelve a hacer uso de
          las comillas simples.</p>
    <list list-type="simple">
      <list-item>
        <label>(44)</label>
        <p>Su pedigrí es indudable: hija del histórico ‘Capi’, está
        casada con Aitor Esteban, admite haber ‘probado’ la misoginia en
        el partido de Sabino Arana y su nombre sonó mucho al saberse que
        el PNV apartaba a Urkullu (Juan Diego Madueño, <italic>El
        Mundo</italic>, 04/12/2023)</p>
      </list-item>
    </list>
    <p>El primer caso, dentro de la justificación general del término favorita que aparece en el
          titular, indica un apodo (‘Capi’). El segundo uso focaliza la atención en la idea,
          atribuida a la protagonista, de haber experimentado negativamente la misoginia del
          partido.</p>
    <p>En esta sección se han presentado datos que respaldan la idea de que las comillas simples se
          utilizan como recurso para indicar que el concepto destacado debe convertirse en el
          centro, lo que invita a interpretarlo desde una perspectiva emocional, ideológica o
          afectiva, en relación con la cual se debe entender la noticia. Las comillas simples vienen
          a sumarse a muchas otras estrategias de tipo léxico y morfológico (Padilla Cruz 2023) que
          invitan a construir sentidos específicos con carga emocional. De este modo, se busca hacer
          una apelación a las actitudes compartidas con los lectores, en un guiño de complicidad y
          sintonía. La alineación con sus creencias y actitudes construye una conexión emocional que
          contribuye a consolidar la confianza de los lectores</p>
    <p>Cada medio de comunicación emplea este recurso de acuerdo con su línea editorial,
          combinándolo con otras estrategias para lograr la afiliación y el convencimiento de los
          lectores, de modo que puede interpretarse de manera diferente según el medio en el que
          aparezca. En este sentido, los usos descritos aquí orientan al lector en la identificación
          del contexto discursivo (Garrido, 2023, p. 306), facilitando la integración de la
          información.</p>
  </sec>
  <sec id="las-comillas-en-la-teoría-pragmática">
    <title>3.3. Las comillas en la teoría pragmática</title>
    <p>Esta sección está dedicada a reflexionar brevemente sobre el modo en que la utilización de un
          recurso tipográfico sencillo (como son las comillas) puede encajar en una teoría más
          general del lenguaje y la comunicación como la Teoría de la Relevancia.</p>
    <sec id="la-teoría-de-la-relevancia.-supuestos-básicos">
      <title>3.3.1. La Teoría de la Relevancia. Supuestos básicos</title>
      <p>La Teoría de la Relevancia, originalmente propuesta de manera
      completa en Sperber y Wilson (1986/1995) y desarrollada en
      numerosos trabajos posteriores, es un modelo cognitivo de
      orientación griceana sobre el funcionamiento de la comunicación
      humana. Está basada en dos principios (Sperber y Wilson 1986/1995:
      260).</p>
      <list list-type="order">
        <list-item>
          <p>Primer principio (principio cognitivo): La comunicación
          humana está orientada a la maximización de la relevancia</p>
        </list-item>
        <list-item>
          <p>Segundo principio (principio comunicativo): Todo estímulo ostensivo comunica la
                presunción de su propia relevancia óptima.</p>
        </list-item>
      </list>
      <p>El primer principio es una generalización sobre el funcionamiento de la cognición humana.
            Establece que está en nuestra propia naturaleza la tendencia a prestar atención a los
            estímulos que parecen más relevantes y a procesarlos de un modo que maximice esa
            relevancia. Hemos desarrollado evolutivamente una tendencia hacia la eficiencia: dado
            que nuestros recursos cognitivos son limitados, tendemos a asignarlos al procesamiento
            de la información que parece que va a producir mayor rendimiento, y tendemos a que el
            procesamiento sea también lo más eficiente posible. El segundo principio es una
            generalización sobre el modo en que funciona la comunicación intencional. Establece que
            todo lo que se comunica por medio de un estímulo ostensivo (es decir, de manera
            intencional y abierta) crea una expectativa precisa: la de que su procesamiento supondrá
            un equilibro entre el esfuerzo invertido y los efectos obtenidos. De estos dos
            principios deriva una heurística de procesamiento específica: la interpretación sigue la
            ruta del mínimo esfuerzo en el cálculo de los efectos cognitivos y considera las
            interpretaciones en función de su accesibilidad; una vez que ha obtenido una
            interpretación que satisface las expectativas de relevancia, el procesamiento se detiene
            (Wilson 2000: 420-421)</p>
      <p>Hay varias nociones más dentro de este modelo que resultan centrales para la explicación
            que se propondrá en la sección siguiente:</p>
      <list list-type="order">
        <list-item>
          <p>La diferencia entre usos descriptivo y uso interpretativo
          es central para entender el funcionamiento de las citas. Se
          habla de uso descriptivo cuando el enunciado describe un
          estado de cosas externo (es decir, hace referencia a una
          realidad extralingüística), que trata de reflejar de manera
          adecuada. Se habla de uso interpretativo, en cambio, cuando un
          enunciado refleja no un estado de cosas, sino un pensamiento
          de otra persona o las palabras que otro ha pronunciado o
          podría pronunciar (Sperber y Wilson 1986/1995: 224 y ss.). Las
          citas representan, pues, un caso particular de uso
          interpretativo.</p>
        </list-item>
        <list-item>
          <p>La noción de uso interpretativo establece, a su vez, las
          bases para la explicación relevantista de la ironía. La ironía
          consiste en la atribución a otra persona (o grupo de personas)
          de un pensamiento o enunciado con respecto al cual el emisor
          tiene una actitud disociativa. Como variedad de uso
          interpetativo, la ironía comporta encubiertamente un tipo de
          cita.</p>
        </list-item>
        <list-item>
          <p>La distinción entre codificación conceptual y codificación procedimental es igualmente
                central dentro de la teoría. La idea básica es que la contribución de los elementos
                lingüísticos a la interpretación no es homogénea. Algunos elementos codifican
                conceptos, es decir, elementos que forman representaciones. Otros, en cambio,
                codifican instrucciones de procesamiento sobre cómo conectar estas representaciones
                entre sí y con el contexto. Las unidades que codifican instrucciones de
                procesamiento se denominan procedimentales (Sperber y Wilson 1986/1995; Blakemore
                1987; Escandell-Vidal, Leonetti y Ahern (eds.) 2011; Wilson 2016).</p>
        </list-item>
        <list-item>
          <p>Mientras que el significado procedimental ha de satisfacerse a toda costa
                (Escandell-Vidal y Leonetti 2011), el significado conceptual es flexible: los
                conceptos pueden modularse, enriquecerse, elaborarse y ajustarse de diferentes
                maneras para cumplir con las expectativas de relevancia. Por ello, las unidades con
                contenido conceptual expresan frecuentemente en cada enunciado un significado
                específico (a veces, más amplio; a veces, más restringido; a veces, ambas cosas a la
                vez), que no se corresponde exactamente con lo que solemos considerar su significado
                literal. Se crea, así, un concepto <italic>ad hoc</italic> (Wilson 2003; Wilson y
                Carston 2007). En este enfoque, se postula que no hay diferencias de procesamiento
                entre usos literales y usos figurados (metáforas, metonimias, hipérboles).</p>
        </list-item>
        <list-item>
          <p>Muchas veces los enunciados transmiten impresiones vagas que no son fácilmente
                parafraseables sin perder una parte de sus matices; es más, es posible que ninguna
                interpretación agote por completo sus posibilidades y que susciten efectos
                diferentes en diferentes personas. Se habla, entonces, de efectos
                no-proposicionales. Los efectos no proposicionales abarcan la información
                perceptiva, emocional y sensoriomotora transmitida por el emisor con respecto a sus
                estados mentales, e incorporan imágenes, sentimientos e impresiones sueltas (Wilson
                y Carston 2019; Ifantidou, de Saussure y Wharton 2021; Wharton y de Saussure
                2023).</p>
        </list-item>
      </list>
    </sec>
    <sec id="comillas-e-interpretación-un-enfoque-procedimental">
      <title>3.3.2. Comillas e interpretación: un enfoque procedimental</title>
      <p>A partir del modelo teórico presentado, la propuesta que voy a
      defender es que las comillas son indicaciones de tipo
      procedimental, tal y como este concepto se ha desarrollado en el
      marco de la teoría de la relevancia.</p>
      <p>Efectivamente, las comillas se utilizan como señales visuales que tienen por objetivo
            atraen intencionalmente la atención del lector hacia una palabra o conjunto de palabras
            concreto. De este modo, crean de inmediato la expectativa de que quien las escribe tiene
            la intención de producir un efecto comunicativo deliberado. Son, en consecuencia, una
            muestra de comunicación ostensiva, que produce un cambio perceptible en el entorno con
            el objetivo de captar la atención del destinatario y dirigirla hacia las intenciones del
            comunicador, lo que lleva al destinatario a buscar información interpretativa adicional
            (Wilson y Carston 2019).</p>
      <p>Al indicar que se trata de una cita textual, las comillas dobles proporcionan una
            instrucción de procesamiento específica, que orienta al lector hacia la búsqueda de la
            fuente (real o imaginaria) de la cita (Sperber y Wilson 1986/1995: 224 y ss). Este
            recurso limita el compromiso asertivo del redactor del titular con respecto al contenido
            citado (De Brabanter 2023; García-Carpintero 2015; Geurts 2019; Stalnaker 1978, 1998),
            pero esto no quiere decir que deba existir necesariamente una disociación con respecto a
            dicho contenido (Xiong y Robles 2023). Especialmente cuando encierran un único termino,
            las comillas dobles recogen palabras textuales para remarcar su importancia y suscitar
            una respuesta emocional determinada, como ilustran los ejemplos de (45)-(47):</p>
      <list list-type="simple">
        <list-item>
          <label>(45)</label>
          <p>Carlos Cuerpo, el favorito de Calviño al que fichó tras
          detectar una “errata” de 7.000 millones en un plan enviado a
          la UE (Carlos Segovia, <italic>El Mundo</italic>,
          29/12/2023)</p>
        </list-item>
        <list-item>
          <label>(46)</label>
          <p>El PSOE inicia el señalamiento de los “pseudomedios” que
          vincula al PP (Noa de la Torre, Pablo R. Roces, Teresa López
          Pavón, <italic>El Mundo</italic>, 01/05/2024)</p>
        </list-item>
        <list-item>
          <label>(47)</label>
          <p>El PSOE lleva su cruzada para “desenmascarar” los bulos a
          la manifestación del Día del Trabajador (Marta Belver,
          <italic>El Mundo</italic>, 01/05/2024)</p>
        </list-item>
      </list>
      <p>Por lo que a las comillas simples respecta, al marcar y singularizar un concepto, se
            enfatiza su relevancia dentro del contexto del titular y, de acuerdo con el segundo
            principio de relevancia, esto desencadena una interpretación que trata de justificar el
            relieve añadido. En este caso, las comillas parecen ir orientadas a activar una
            heurística no solo representacional, sino sobre todo experiencial (Wilson y Carston
            2019; Ifantidou, de Saussure y Wharton 2021; Wharton y de Saussure 2023).</p>
      <p>Las comillas son indicaciones procedimentales que activan la creación de contenidos
              <italic>ad hoc</italic>, especialmente con carga emocional (cf. Padilla Cruz 2023). El
            centro de interés no está solo en el significado, sino el todo el halo de connotaciones
            y emociones que ese significado puede suscitar. De este modo, se hace mutuamente
            manifiesta una gama amplia, vaga y poco específica de supuestos débiles, de efectos no
            prolist list-type="simple"posicionales, que en este caso se emplea para poner de relieve
            la similitud entre el conocimiento compartido de hablante y oyente y, por lo tanto,
            reforzar el terreno común que ambos comparten y experimentan (Ifantidou, de Saussure y
            Wharton 2021). Esto crea un sentido de comprensión mutua, apelando a creencias y
            suposiciones estereotipadas compartidas y apuntando a la conexión emocional entre emisor
            y destinatario. No se buscan, pues, simplemente efectos proposicionales; al contrario,
            se da prioridad a los efectos afectivos (de Saussure y Wharton 2020). Reconocer la
            postura emocional deseada es una parte integral de la interpretación del mensaje.</p>
      <p>Dentro de este enfoque surge una pregunta adicional: si se ha dicho que las comillas
            simples pueden desempeñar las funciones tradicionales (extranjerismo, uso impropio,
            ironía) y ahora le añadimos una más (apelación al estereotipo compartido), ¿cómo sabe el
            lector cuál es la función que corresponde? El enfoque en términos procedimentales
            proporciona una explicación a este hecho. Las comillas simples únicamente llaman la
            atención sobre conceptos específicos en los titulares, captando el interés del lector y
            fomentando su implicación emocional. No codifican directamente ninguna de las funciones,
            sino que tienen una función más general y más abstracta. Esta función de señalamiento,
            que atrae la atención, no está directamente especificada y puede luego desarrollarse de
            modos diferentes. Cada uso no es más que una manera diferente de satisfacer la
            expectativa de relevancia, creando una interpretación que equilibre el reconocimiento de
            una forma marcada con una interpretación que le dé sentido.</p>
      <p>Además, como ocurre con las señales procedimentales, puede haber un proceso paulatino de
            estandarización, que hace que poco a poco se vaya creando una dinámica interpretativa
            concreta. Cuando el contexto hace evidente que el concepto entrecomillado debe
            interpretarse en un sentido estereotípico, culturalmente cargado, se va creando una
            cierta rutina interpretativa que puede acabar convirtiéndose en un atajo directo a la
            interpretación deseada por el emisor. El lector fiel a un periódico se acostumbra a
            entender el relieve que suponen las comillas, a interpretar el guiño que contienen, y de
            este modo sintoniza sus emociones con la línea editorial. Las comillas simples
            únicamente realzan e invitan a buscar una razón a ese realce; es luego el lector el que
            las llena de contenido.</p>
      <p>Desde esta perspectiva, todos los usos que se han descrito pueden reconducirse a una única
            explicación. Tomemos las comillas simples que marcan una palabra extranjera, como las de
            los ejemplos (9) y (12)list list-type="simple"(14), repetidos aquí para facilitar la
            lectura:</p>
      <list list-type="simple">
        <list-item>
          <label>(48)</label>
          <p>Beatriz Luengo: “Soy la ‘celebrity’ de mi barrio y eso me
          llena de orgullo. Tengo una doble vida entre Miami y
          Hortaleza” (Iñako Díaz-Guerra, <italic>El Mundo</italic>,
          02/05/2024</p>
        </list-item>
        <list-item>
          <label>(49)</label>
          <p>Mercadona amplía su equipo tecnológico tras abrir ‘hubs’ de
          desarrollo en Sevilla, Vigo, Santander y Oporto (Europa Press,
          <italic>El Mundo</italic>, 11/12/2023)</p>
        </list-item>
        <list-item>
          <label>(50)</label>
          <p>EH Bildu apuesta por Otxandiano para dar la puntilla a
          Podemos y lograr el ‘sorpasso’ al PNV en las elecciones de
          2024 (Josean Lizarra, <italic>El Mundo</italic>,
          11/12/2023)</p>
        </list-item>
        <list-item>
          <label>(51)</label>
          <p>Amnistía, ‘lawfare’ o ChatGPT, entre los términos más
          buscados en Google el año 2023 (EFE, <italic>El
          Mundo</italic>, 11/12/2023</p>
        </list-item>
      </list>
      <p>La razón para elegir una palabra extranjera, en lugar de un término español, no se
            encuentra en la carencia de un término equivalente en nuestro idioma. Los extranjerismos
            se eligen, precisamente por su potencial para desencadenar efectos emocionales más allá
            del significado descriptivo. En (48), Beatriz Luengo podría haber dicho que es una
            celebridad, pero al elegir esta palabra se pierde de inmediato el halo de connotaciones
            de fama y de internacionalidad que rodean al término en inglés. Lo que está en juego no
            es simplemente una cuestión de pureza lingüística, sino una forma más eficaz de suscitar
            las reacciones emocionales asociadas al término en otra lengua.</p>
      <p>Lo mismo ocurre con <italic>hub</italic>. La Fundéu propone varias alternativas en español
              (<italic>intercambiador, centro logíslist list-type="simple"tico, centro de
              operaciones</italic> o <italic>punto de conexión</italic>;
              <italic>concentrador</italic>; <italic>nodo</italic>. (<ext-link ext-link-type="uri"
              xlink:href="https://www.fundeu.es/recomendacion/hub-alternativas-en-espanol"
              >https://www.fundeu.es/recomendacion/hub-alternativas-en-espanol</ext-link>), pero
            ninguna de ellas comporta la resonancia tecnológica y de vanguardia que se asocia
            (justificadamente o no) a la voz inglesa. En cuanto a <italic>sorpasso</italic>, las
            alternativas españolas <italic>adelantamiento</italic> o <italic>superación</italic>
              (<ext-link ext-link-type="uri"
              xlink:href="https://www.fundeu.es/recomendacion/sorpaso-adelantamiento-superacion-alternati�vas-a-sorpasso/"
              >https://www.fundeu.es/recomendacion/sorpaso-adelantamiento-superacion-alternati�vas-a-sorpasso/</ext-link>)
            no conllevan las connotaciones políticas que sí tiene la palabra italiana y que son
            precisa-q mente las que se buscan con la utilización de este término. Algo parecido es
            lo que hizo triunfar la etiqueta <italic>lawfare</italic>, que desborda ampliamente
            cualquiera de las traducciones posibles. La elección de un término extranjero puede
            justificarse, pues, en términos comunicativos, ya que aporta una nube de connotaciones
            que sus traducciones quizá no son capacees de activar.</p>
      <p>Las acuñaciones léxicas novedosas o los usos impropios están, asimismo, al servicio de
            intenciones comunicativas basadas precisamente en la activación de resonancias
            emocionales. Lo que se pretende comunicar no es simplemente un contenido, sino, además,
            una impresión general. De hacerlo por otros medios, el efecto se perdería de inmediato.
            Y las comillas no son necesarias para detectar el uso no normativo, sino que subrayan el
            concepto para sugerir la derivación de interpretaciones enriquecidas que contengan una
            dimensión emocional y afectiva.</p>
      <p>Los usos irónicos, finalmente, son casos de distanciamiento, pero tampoco aquí es necesario
            proporcionar una marca explícita: la ironía se interpreta contextualmente. Lo que hacen
            las comillas simples, de nuevo, es resaltar un término: la interpretación irónica
            depende del contexto. Los efectos de distanciamiento se obtienen no solo a través del
            contenido, sino sobre todo a través del contexto y de las emociones que el contenido
            puede evocar.</p>
      <p>Si esta explicación no está desencaminada, entonces no hay discrepancias en el uso de las
            comillas simples: solo realzan el concepto señalado para activar el halo emocional, sin
            expresar de qué manera esta activación se incorpora a la interpretación deseada. No son
            indicaciones multifuncionales: son, simplemente, indicaciones inespecíficas que activan
            heurísitcas de carácter no representacional, sino afectivo. Las comillas pueden añadirse
            a los recursos analizados por Padilla Cruz (2023) como indicadores explícitos o señales
            ostensivas e intencionales que indican que la obligatoriedad de construir una
            representación <italic>ad hoc</italic>. Como en otros casos, se requiere la activación
            de conocimientos compartidos, experienciales, emocionales y afectivos.</p>
    </sec>
  </sec>
  <sec id="limitaciones-e-investigaciones-futuras">
    <title>3.4. Limitaciones e investigaciones futuras</title>
    <p>Este estudio representa una primera toma de contacto con un conjunto de hechos que no habían
          sido tratados anteriormente en la bibliografía. Como estudio preliminar, se ha orientado a
          recopilar datos y a avanzar unas primeras generalizaciones e hipótesis explicativas. Sin
          embargo, hay varias limitaciones que deben tenerse en cuenta y que abren camino para
          futuras investigaciones.</p>
    <list list-type="order">
      <list-item>
        <p>La limitación del corpus de datos. La muestra utilizada en este estudio, aunque
              significativa, es limitada en su alcance. Las investigaciones futuras deberían incluir
              un corpus más amplio y diverso, abarcando una mayor variedad de medios de comunicación
              y géneros periodísticos. Esto permitirá obtener una visión más comprensiva y
              generalizable de los usos de las comillas en la prensa española (Ifantidou, 2009;
              2023).</p>
      </list-item>
      <list-item>
        <p>La combinación de enfoques metodológicos. Este estudio se ha basado principalmente en un
              enfoque cualitativo. Las investigaciones futuras deberían combinar este enfoque con
              una aproximación cuantitativa para poder medir la prevalencia y los patrones de uso de
              las comillas de manera más precisa (Blom y Hansen, 2015; Kuiken et al., 2017; Scott,
              2021; 2023).</p>
      </list-item>
      <list-item>
        <p>La valoración intersubjetiva de los efectos. Es crucial realizar estudios que evalúen
              cómo los lectores perciben y reaccionan ante el uso de las comillas en los titulares
              de prensa. Los experimentos de percepción y estudios de seguimiento del comportamiento
              del lector pueden proporcionar datos valiosos sobre el impacto emocional y cognitivo
              de las comillas en la audiencia (Alba-Juez, 2017; Borchmann, 2024).</p>
      </list-item>
      <list-item>
        <p>El análisis comparativo entre distintos tipos de textos periodísticos. Cabe preguntarse
              si existen diferencias significativas en el uso de las comillas entre los titulares de
              noticias, los editoriales y los artículos de opinión. Este análisis comparativo podría
              revelar usos específicos y estrategias retóricas distintas según el tipo de contenido
              (Fraga et al., 2012; Warriner et al., 2013).</p>
      </list-item>
      <list-item>
        <p>La influencia de la valencia emocional. Otro desarrollo interesante sería determinar cómo
              la valencia (positiva o negativa) de las palabras entrecomilladas influye en su
              interpretación por parte de los lectores. Esto podría incluir estudios experimentales
              donde se manipulen las emociones asociadas con las palabras para observar cambios en
              la percepción y comprensión (Fraga et al., 2012; Warriner et al., 2013).</p>
      </list-item>
    </list>
  </sec>
</sec>
<sec id="conclusiones">
  <title>5. Conclusiones</title>
  <p>En estas páginas he querido reflexionar sobre las relaciones entre las comillas (un recurso
        tipográfico) y sus efectos interpretativos como indicadoras de evidencialidad reportativa y
        de perspectivización emocional. Las comillas sirven como indicaciones visuales que atraen
        intencionadamente la atención del lector, haciendo manifiesto que el emisor tiene la
        intención de producir un efecto comunicativo deliberado.</p>
  <p>El análisis de los datos ha sugerido una respuesta concreta a la primera pregunta planteada
        sobre las nuevas funciones que desempeñan las comillas en la prensa digital española: las
        comillas dobles se especializan en el uso reportativo, mientras que las comillas simples
        parecen ampliar su uso y se emplean para atraer la atención sobre ciertos conceptos y
        resaltarlos estratégicamente, con el objetivo de inducir respuestas emocionales de los
        lectores, invocando creencias o actitudes (positivas o negativas).</p>
  <p>Por lo que respecta a la segunda pregunta, la de cómo se relacionan
  estos usos con las nuevas prácticas de lectura y escritura, la
  diferenciación de funciones sugiere que para la prensa es importante
  diferenciar las citas (comillas dobles) de los otros usos no
  reportativos (comillas simples). Estas últimas se colocan al servicio
  de un objetivo general: la perspectivización emocional, a base de
  activar creencias compartidas, fomentando así un sentido de terreno
  común y alineación con los lectores para reforzar la sintonía con las
  perspectivas, los valores y las actitudes de los lectores. Se intenta,
  de este modo, cultivar su fidelidad y su confianza a través de una
  oferta de contenido que se alinee con sus experiencias y su visión del
  mundo.</p>
  <p>Finalmente, la cuestión teórica general de cómo se puede explicar este uso innovador desde un
        punto de vista más general sobre el funcionamiento de la comunicación humana puede
        contestarse por medio de la noción de indicación procedimental: las comillas funcionan como
        recursos ostensivos que dirigen la atención del lector a palabras y conceptos específicos,
        para favorecer que los procesos inferenciales conviertan dicho contenido en el centro de
        atención. Las expectativas de relevancia óptima se satisfacen accediendo a una gama más
        amplia de supuestos débiles y efectos afectivos no proposicionales, con el fin de enfatizar
        la dimensión emocional.</p>
  

</sec>
</body>
<back>
  
  <app-group>
    <title>Agradecimientos</title>
    <p>Este trabajo se ha presentado, en una versión previa, en el XI International Symposium on
        Intercultural, Cognitive and Social Pragmatics (EPICS XI, 22-24 de mayo de 2024,Universidad
        Pablo de Olavide), dentro del panel &quot;Beyond meaning list list-type="simple"The
        relevance of ineffable contents, from the procedural to the affective&quot;, coordinado por
        Louis de Saussure e Ismaël Pozner. Se ha presentado, asimismo, en el VII Foro Internacional
        de Lingüística del Discurso (30 y 31 de mayo de 2024, Università degli Studi di Milano).
        Agradezco a los organizadores de las sesiones y a los asistentes sus observaciones y
        comentarios.</p>
    <p>Agradezco igualmente, y de manera muy especial, a los revisores anónimos por sus críticas y
      sugerencias, que han contribuido a mejorar el manuscrito original.</p>
    <p>Este trabajo se enmarca en las investigaciones del proyecto EPSIL2 (Evidentiality,
        Perspectivisation and Subjectivisation at the Interfaces of Language list
        list-type="simple"Two. Ministerio de Ciencia, Innovación y Universidades. Ref.
        PID2023-148755NB-I00).</p>
  </app-group>
 
  
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