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<!DOCTYPE article PUBLIC "-//NLM//DTD JATS (Z39.96) Journal Publishing DTD v1.3 20210610//EN" "http://jats.nlm.nih.gov/publishing/1.3/JATS-journalpublishing1-3.dtd">
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      <journal-id journal-id-type="publisher-id">CLAC</journal-id>
      <journal-title-group>
        <journal-title specific-use="original" xml:lang="es">Círculo de Lingüística Aplicada a la Comunicación</journal-title>
      </journal-title-group>
      <issn publication-format="electronic">1576-4737</issn>
      <issn-l>1576-4737</issn-l>
      <publisher>
        <publisher-name>Ediciones Complutense</publisher-name>
        <publisher-loc>España</publisher-loc>
      </publisher>
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    <article-meta>
      <article-id pub-id-type="doi">10.5209/clac.100074</article-id>
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        <subj-group subj-group-type="heading">
          <subject>Monográfico</subject>
        </subj-group>
      </article-categories>
      <title-group>
        <article-title>Un análisis subléxico de la pasiva en español: cerrando el círculo</article-title>
        <trans-title-group xml:lang="en">
          <trans-title>A sublexical analysis of the passive in Spanish: closing the circle</trans-title>
        </trans-title-group>
      </title-group>
      <contrib-group>
        <contrib contrib-type="author" corresp="yes">
          <contrib-id contrib-id-type="orcid">https://orcid.org/0000-0002-2249-9805</contrib-id>
          <name>
            <surname>de Miguel</surname>
            <given-names>Elena</given-names>
          </name>
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        </contrib>
        <aff id="aff-a"><institution content-type="original">Universidad Autónoma de Madrid (España)</institution></aff>
      </contrib-group>
      <author-notes>
        <corresp id="cor1">Elena de Miguel<email>elena.demiguel@uam.es</email></corresp>
      </author-notes>
      <pub-date pub-type="epub" publication-format="electronic" iso-8601-date="2025-02-14">
        <day>14</day>
        <month>02</month>
        <year>2025</year>
      </pub-date>
      <volume>101</volume>
      <issue>1</issue>
      <fpage>111</fpage>
      <lpage>125</lpage>
      <page-range>111-125</page-range>
      <permissions>
        <copyright-statement>Copyright © 2025, Universidad Complutense de
          Madrid</copyright-statement>
        <copyright-year>2025</copyright-year>
        <copyright-holder>Universidad Complutense de Madrid</copyright-holder>
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          <license-p>Esta obra está bajo una licencia <ext-link ext-link-type="uri"
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              4.0 International</ext-link></license-p>
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      </permissions>
      <abstract>
        <p>En este artículo se estudian los factores que intervienen en la formación e interpretación de la pasiva perifrástica con ser del español. Las restricciones examinadas derivan tanto del aspecto léxico y flexivo del verbo como del contenido de sus argumentos sujeto y objeto. El trabajo asume los presupuestos de la teoría del Lexicón Generativo y postula que la pasiva es una operación sintáctica legitimada por la concordancia de los rasgos subléxicos codificados en la estructura eventiva de los verbos y en la estructura de qualia de sus argumentos. El análisis subléxico que se defiende permite explicar el comportamiento heterógeneo del sintagma-por de la pasiva, obligatorio en algunos contextos y opcional en otros. La propuesta se extiende para explicar la intervención de los adjuntos en la construcción del evento denotado por un predicado y su aportación esencial en el rescate de ciertas pasivas informativamente no relevantes.</p>
      </abstract>
      <trans-abstract xml:lang="en">
        <p>This paper studies the factors involved in the formation and interpretation of the Spanish periphrastic passive with ser. The restrictions examined derive both from the lexical and inflectional aspect of the verb and from the content of its subject and object arguments. The work assumes the assumptions of the Generative Lexicon theory and postulates that the passive is a syntactic operation licensed by agreement of the sublexical features encoded in the eventive structure of the verbs and in the qualia structure of their arguments. The sub-lexical analysis defended allows to explain the heterogeneous behavior of the by-phrase of the passive, obligatory in some contexts and optional in others. The proposal is extended to explain the intervention of adjuncts in the construction of the event denoted by a predicate and their essential contribution in the rescue of certain informatively irrelevant passives.</p>
      </trans-abstract>
      <kwd-group>
        <kwd>pasiva</kwd>
        <kwd>análisis subléxico</kwd>
        <kwd>estructura eventiva</kwd>
        <kwd>estructura de qualia</kwd>
        <kwd>procesos de concordancia léxica</kwd>
        <kwd>sintagma-por</kwd>
      </kwd-group>
      <kwd-group xml:lang="en">
        <kwd>passive</kwd>
        <kwd>sublexical análisis</kwd>
        <kwd>eventive structure</kwd>
        <kwd>qualia structure</kwd>
        <kwd>lexical agreement processes</kwd>
        <kwd>by-phrase</kwd>
      </kwd-group>
    </article-meta>
  </front>
<body>

<sec id="introducción">
  <title>1. Introducción</title>
  <p>En estas páginas me propongo llevar a cabo un recorrido por la
  pasiva, tema central en mi investigación desde la tesis de doctorado,
  que defendí en 1990 (y se publicó después revisada y modificada en De
  Miguel 1992), hasta el momento presente, en que exploro la aportación
  de los adjuntos verbales a la predicación (<italic>cf.</italic> De
  Miguel 2022b, c y 2023).</p>
  <p>Mi interés inicial por la construcción surgió al observar sus
  restricciones aspectuales, que no solían reco­gerse en las
  descripciones tradicionales, con las notables excepciones de las obras
  de Salvador Fernández Ramírez (1986) y Samuel Gili Gaya (1943);
  también las señaló Joaquín Garrido, quien describió un vínculo
  relevante entre aspecto flexivo y aspecto léxico compartido por las
  formas activa y pasiva del verbo:</p>
  <disp-quote>
    <p>Las mismas condiciones existen con respecto a la construcción con
    “ser”: si el participio es perma­nente, se emplea “ser” en presente e
    imperfecto sin restricción (“es conocida”, “era conocida”): si es
    desinente, la significación es repetitiva o habitual (“es abierta”,
    “era abierta”).</p>
    <p>Con el tipo desinente, el futuro indica la acción puntual en
    ambos casos (“abrirá”, “será abierta”). Tanto con el verbo como con
    el participio, es el modo de acción correspondiente a ellos lo que
    determina las restricciones, y no “ser”, en el caso del participio
    (Garrido 1987, p. 16).</p>
  </disp-quote>
  <p>Las palabras de Garrido (1987) ponen el foco en una cuestión
  esencial para explicar tanto la aceptabili­dad de la construcción como
  la interpretación que recibe: la relación entre el aspecto de la forma
  verbal y el “modo de acción” o aspecto léxico del verbo. La cita de su
  trabajo constituye no solo el punto de arranque de este artículo: es,
  sobre todo, un reconocimiento a la influencia de Joaquín Garrido en la
  investigación gramatical del español. Mi propósito es trazar una
  imagen circular del estudio sobre la pasiva que sirva de homenaje al
  <italic>Círculo de lingüística aplicado a la comunicación</italic>, en
  su 25 aniversario, y muy especialmente, a su fundador, el maestro
  Joaquín Garrido, cuya presencia en la lingüística abarca muchos más
  ámbitos del que se ha escogido para esta contribución.</p>
</sec>
<sec id="análisis-clásicos-de-la-pasiva">
  <title>2. Análisis clásicos de la pasiva</title>
  <sec id="el-análisis-tradicional-los-datos-que-no-explica">
    <title>2.1. El análisis tradicional: los datos que no explica</title>
    <p>Según la descripción habitual, la pasiva es una construcción que
    se forma sobre un verbo transitivo cuyo argumento paciente pasa a
    ser el sujeto y cuyo argumento agente se manifiesta opcionalmente en
    un sin­tagma encabezado por la preposición <italic>por</italic> (el
    llamado «sintagma<italic>-por</italic>»), como ilustran (1b,d,f),
    formadas a partir de (1a,c,e):</p>

    <list>
      <label>(1)</label>
      <list-item>
        <label>(a)</label>
        <p>Alcaraz derrotó a Sinner en Roland Garros.</p>
      </list-item>
      <list-item>
        <label>(b)</label>
        <p>Sinner fue derrotado (por Alcaraz) en Roland Garros.</p>
      </list-item>
      <list-item>
        <label>(c)</label>
        <p>La casa de subastas vienesa im Kinsky ha subastado el <italic>Retrato de la señorita Lieser</italic> de Klimt.</p>
      </list-item>
      <list-item>
        <label>(d)</label>
        <p>El <italic>Retrato de la señorita Lieser</italic> de Klimt ha sido subastado (por la casa de subastas vienesa im Kinsky).</p>
      </list-item>
      <list-item>
        <label>(e)</label>
        <p>Millones de espectadores vieron los Juegos Olímpicos a través de distintos dispositivos.</p>
      </list-item>
      <list-item>
        <label>(f)</label>
        <p>Los Juegos Olímpicos fueron vistos (por millones de espectadores) a través de distintos dispositivos.</p>
      </list-item>
    </list>
    
    <p>Así formulada, la pasiva se considera un proceso regular y
    productivo de los verbos transitivos, como
    <italic>de­rrotar</italic>, <italic>subastar</italic> y
    <italic>ver</italic> en (1). No obstante, son muchos otros los
    verbos transitivos que no forman pasiva: por ejemplo,
    <italic>querer</italic> y <italic>dar</italic> en (2), que son
    verbos no perfectivos («permanentes» en la terminología de Bello
    1847), que adopta Garrido 1987), a diferencia de los de (1), que son
    perfectivos (o «desinentes<italic>»</italic>):</p>

    <list>
      <label>(2)</label>
      <list-item>
        <label>(a)</label>
        <p>El niño quiere a su peluche.</p>
      </list-item>
      <list-item>
        <label>(b)</label>
        <p>*El peluche es querido por el niño.</p>
      </list-item>
      <list-item>
        <label>(c)</label>
        <p>Las higueras dieron higos y brevas todo el verano.</p>
      </list-item>
      <list-item>
        <label>(d)</label>
        <p>*Higos y brevas fueron dados por las higueras todo el verano.</p>
      </list-item>
    </list>
    
    <p>Del contraste entre (2) y (1) puede deducirse que el verbo que
    forma pasiva debe ser no solo transitivo sino además perfectivo. No
    obstante, no siempre los verbos transitivos perfectivos se
    pasivizan; <italic>ver</italic>, que admite la pasiva en (1f), no lo
    hace en (3b), con el auxiliar en una forma aspectualmente imperfecta
    (presente o imperfecto), a menos que un adjunto favorezca su lectura
    perfecta, como <italic>en este preciso instante</italic> en (3b),
    que denota el punto en que se ha producido la percepción visual del
    pebetero; tampoco <italic>fotografiar</italic> admite pasiva con el
    auxiliar en forma imperfecta, a menos que un adjunto como
    <italic>una y otra vez</italic> en (3d) confiera un sentido de
    repetición al evento de fotografiar a Carolina Marín. Para (3e) no
    está disponible ninguna de estas lecturas y por tanto (3f) es
    imposible.</p>

    <list>
      <label>(3)</label>
      <list-item>
        <label>(a)</label>
        <p>Isabel ve el pebetero con la antorcha olímpica desde el bus turístico.</p>
      </list-item>
      <list-item>
        <label>(b)</label>
        <p>El pebetero con la antorcha olímpica es visto por Isabel desde el bus turístico *(en este preciso instante).</p>
      </list-item>
      <list-item>
        <label>(c)</label>
        <p>Los periodistas fotografiaban a Carolina Marín con muletas.</p>
      </list-item>
      <list-item>
        <label>(d)</label>
        <p>Carolina Marín era fotografiada (por los periodistas) *(una y otra vez).</p>
      </list-item>
      <list-item>
        <label>(e)</label>
        <p>El niño come su chuche del cumpleaños antes de que la piñata este vacía.</p>
      </list-item>
      <list-item>
        <label>(f)</label>
        <p>*La chuche del cumpleaños es comida por el niño antes de que la piñata esté vacía (≠ ‘ha co­mido la chuche en este preciso instante’; ‘come la chuche una y otra vez’).</p>
      </list-item>
    </list>
    
    <p>En sentido inverso, un verbo no perfectivo como
    <italic>querer</italic>, que no acepta pasiva en principio —(2b)—,
    la admite si se interpreta con una lectura iterativa, que se obtiene
    cuando el aspecto flexivo es imperfecto y el agente es genérico,
    como <italic>por todo el mundo del tenis</italic> versus <italic>su
    tío</italic> en (4b):</p>

    <list>
      <label>(4)</label>
      <list-item>
        <label>(a)</label>
        <p>{Todo el mundo del tenis / su tío} quiere a Rafa Nadal por su forma de ser.</p>
      </list-item>
      <list-item>
        <label>(b)</label>
        <p>Nadal es querido por {todo el mundo del tenis / *su tío} por su forma de ser.</p>
      </list-item>
      <list-item>
        <label>(c)</label>
        <p>Isabel vio {la antorcha olímpica / la retransmisión del encendido del pebetero} ayer.</p>
      </list-item>
      <list-item>
        <label>(d)</label>
        <p>{*La antorcha olímpica / la retransmisión del encendido del pebetero} fue vista por Isabel ayer.</p>
      </list-item>
    </list>
    
    <p>No solo el agente afecta a la gramaticalidad de la construcción;
    el contraste de (4d) indica que el conte­nido del sujeto paciente
    (<italic>la antorcha olímpica</italic> versus <italic>la
    retransmisión del encendido del pebetero)</italic> también
    interviene en la aceptabilidad de la pasiva, incluso con un verbo
    perfectivo en forma perfecta, como <italic>vio</italic> que, a
    diferencia de <italic>vieron</italic> en (1e), no admite la
    construcción si el sujeto es <italic>la antorcha olímpica</italic>.
    Los ejemplos de (4) introducen, pues, un nuevo factor legitimador de
    la construcción, más allá del aspecto léxico y del aspecto flexivo
    del verbo, relacionado con los argumentos agente y paciente del
    predicado.</p>
    <p>Por último, en contra de lo que se afirmaba tradicionalmente, el
    sintagma-<italic>por</italic> no siempre es opcional: los ejemplos
    de (5) son agramaticales sin su presencia o, en su defecto, sin la
    de un adjunto que legitime la construcción.</p>

    <list>
      <label>(5)</label>
      <list-item>
        <label>(a)</label>
        <p>El <italic>Retrato de la señorita Lieser</italic> fue pintado *({por Klimt / en Viena / en 1917}).</p>
      </list-item>
      <list-item>
        <label>(b)</label>
        <p>Los Juegos Olímpicos fueron vistos *({por millones de espectadores / a través de múltiples dispositivos / en todo el planeta}).</p>
      </list-item>
    </list>
    
    <p>Los ejemplos de (1)-(5) ofrecen una imagen muy heterogénea de la
    pasiva en español, que no se corres­ponde con la sencilla regla de la
    gramática tradicional que reproducía el párrafo inicial de este
    apartado. Los trabajos más recientes recogen buena parte de sus
    muchas condiciones sintácticas, semánticas e in­formativas, apoyadas
    en datos extraídos de corpus (<italic>cf</italic>. RAE y ASALE 2009,
    II, §41 y Zúñiga 2023). Con todo, su comportamiento sigue planteando
    problemas para los análisis, cuyo volumen, por otra parte, excede
    con mucho la frecuencia de la construcción, muy restringida en el
    caso de la pasiva perifrástica con <italic>ser</italic> (frente a la
    pasiva con <italic>se</italic>, más habitual, o a la pasiva
    perifrástica con <italic>estar</italic>, más usada al menos en la
    lengua coloquial, según los datos de Zúñiga 2023).</p>
  </sec>
  <sec id="el-análisis-de-la-pasiva-en-el-modelo-generativista-problemas-que-plantea">
    <title>2.2. El análisis de la pasiva en el modelo generativista: problemas que plantea</title>
    <p>De acuerdo con el análisis generativista propuesto por el modelo
    clásico de Principios y Parámetros, la mor­fología pasiva (en
    concreto, el sufijo -<italic>do</italic> del participio) está
    incapacitada para asignar caso acusativo a su objeto, el argumento
    paciente, lo que implica una vulneración del principio según el cual
    todo argumento con papel temático debe recibir un caso estructural.
    Por esta razón, el objeto se desplaza a la posición de sujeto
    sintáctico, en busca de caso nominativo. En consecuencia, el
    argumento agente del verbo transitivo no pue­de ocupar la posición de
    sujeto, por lo que se materializa en un
    sintagma-<italic>por</italic>, el conocido tradicionalmente como
    <italic>complemento agente de la pasiva</italic>, denominación que
    encierra algunos problemas (a pesar de lo cual se sigue usando, como
    se justifica, por ejemplo, en RAE y ASALE 2009, II, §33.3c).</p>
    <p>En efecto, el sintagma-<italic>por</italic> no siempre denota un
    agente, como prueba el hecho de que una oración como (1f) no admite
    un adverbio de voluntad ni una oración final (<italic>Los Juegos
    Olímpicos fueron vistos (por millones de espectadores) a través de
    distintos dispositivos {*deliberadamente / *para estar al tanto de
    los logros de los deportistas}</italic>). En realidad, el
    sintagma-<italic>por</italic> desempeña el papel semántico que el
    verbo asigne a su sujeto en forma activa, lo que avala su naturaleza
    argumental. Ahora bien, la atribución del estatus de argumento al
    sintagma-<italic>por</italic> resulta problemática; no tanto por su
    frecuente opcionalidad, ilustrada en (1b, d, e, f), ya que el modelo
    prevé la posibilidad de que los argumentos no siempre se
    materialicen fonéticamente. Lo complica­do de su naturaleza tiene que
    ver, más bien, con que, en los casos en que su presencia parece
    obligatoria, puede no materializarse si aparece un adjunto, como en
    (1f) y en los ejemplos de (5).</p>
    <p>Este hecho, en principio sorprendente, fue inicialmente señalado
    por Grimshaw y Vikner en un trabajo de 1989 —publicado más tarde
    como Grimshaw y Vikner 1993— y llevó a Grimshaw (1990) a atribuir
    una doble naturaleza al sintagma -<italic>por</italic> de la pasiva,
    al que definió como un argumento-adjunto, en la medida en que es a
    veces opcional, a veces obligatorio, y cuando es obligatorio puede
    no aparecer si aparece un adjunto. (En De Miguel 1992, §2.2.1 se
    reproduce con más detalle la discusión teórica acerca del estatus
    del sintagma- <italic>por</italic> de la pasiva; en Williams 2015,
    cap. 12 se recoge una versión más actualizada del debate en torno a
    su obligatoriedad u opcionalidad).</p>
    <p>El estatus del sintagma-<italic>por</italic> no es la única
    cuestión abierta en los primeros trabajos generativistas sobre la
    pasiva, que no se planteaban el origen de la proyección sintáctica
    de sus restricciones aspectuales ni el resto de los factores que
    interfieren en su formación e interpretación, ilustrados más arriba
    en (1)-(5). Sí se examinaron algunos de ellos en De Miguel (1992),
    un estudio sobre distintos procesos sintácticos determi­nados de
    manera esencial por el aspecto del predicado verbal, entre ellos, la
    pasiva, de la que se propor­ciona una explicación que integra sus
    requisitos vinculados al aspecto léxico del verbo, así como los
    rela­cionados con la intervención del aspecto flexivo y con la
    aportación del argumento agente. La hipótesis en que se asentó ese
    análisis postula la existencia de una categoría funcional Aspecto,
    en la que se materializa la información sobre el evento denotado por
    un predicado, concebida como una propiedad que excede el ámbito del
    verbo.</p>
    <p>En síntesis, la propuesta defiende que el verbo de la pasiva debe
    ser predicativo y perfectivo, como los de (1), lo que excluye los
    verbos estativos, como el de (2a), y los ligeros, como el de (2c).
    El aspecto flexivo del auxiliar debe ser perfecto, como en (1); en
    forma imperfecta, la construcción se admite solo con un valor de
    pasado —asociado al presente puntual que expresa <italic>en este
    preciso instante</italic> en (3b)— o con un sentido iterativo
    —subrayado por <italic>una y otra vez</italic> en (3d)—. Si ninguna
    de estas lecturas está disponible, la pasiva con un verbo perfectivo
    y aspecto imperfecto resulta inaceptable, como (3f). De acuerdo con
    esta propuesta, también un verbo transitivo no perfectivo, como el
    de (2a), acepta la pasiva si el aspecto flexivo desencade­na su
    interpretación como perfectivo en el sentido de repetido, como
    ocurre en (4b), donde la presencia de un agente genérico
    (<italic>por todo el mundo…</italic>) favorece la lectura iterativa
    del evento: lo delimita sucesivamente.</p>
    <p>En suma, de acuerdo con los datos de (2-4a,b), la formación de la
    pasiva en español no depende solo de la clase de evento denotado por
    el verbo sino también del aspecto (perfecto o imperfecto) de la
    forma verbal y de la referencia (singular y específica o plural y
    genérica) del argumento agente. En consecuencia, el análi­sis
    proporcionado defiende que la pasiva es un proceso relacionado no
    con la especificación aspectual del verbo sino con la del predicado
    en su conjunto, hipótesis que se asienta en el presupuesto de que el
    aspecto es un contenido de naturaleza composicional relacionado con
    la predicación.</p>
    <p>Las conclusiones del análisis defendido en De Miguel (1992) se
    reproducen en parte en los capítulos de la <italic>Gramática
    descriptiva de la lengua española</italic> dedicados al aspecto
    léxico (De Miguel 1999, §46.4.2.3.) y a las pasivas (Mendikoetxea
    1999a, b) y reaparecen también en Zúñiga (2023). Ahora bien, desde
    una perspectiva empírica, la propuesta deja hechos sin explicar, que
    aconsejan su refinamiento. Por un lado, el que verbos perfectivos,
    como <italic>ver</italic>, manifiesten restricciones en la formación
    de pasiva en función no solo del argumento agente, sino también de
    la entidad que es percibida visualmente, ilustrado en (4d). Por otra
    parte, el espinoso asunto de la necesidad u opcionalidad del
    sintagma-<italic>por</italic> y de su intercambiabilidad por un
    adjunto en deter­minados contextos, recogido en (5).</p>
    <p>Para afrontar las cuestiones pendientes, De Miguel (2001) imprime
    un giro a la investigación propiciado por la adopción de un modelo
    teórico para el que el significado de las palabras en el lexicón
    mental se com­pone de fragmentos o rasgos subléxicos a los que las
    operaciones sintácticas pueden acceder de forma independiente. Desde
    esta nueva perspectiva, la pasiva se concibe como una operación
    sintáctica que fo­caliza uno u otro fragmento del contenido aspectual
    de los verbos, como se describe <italic>infra</italic>, en §4.1.</p>
    <p>El modelo en cuestión es la teoría del Lexicón Generativo,
    propuesta por James Pustejovsky a partir de un trabajo germinal
    (Pustejovksy 1988) en el que se explora la articulación geométrica
    de los eventos denotados por los predicados. Se formula por primera
    vez en Pustejovsky (1991) y en su versión clásica en Pustejovsky
    (1995). El análisis que se presenta en §4 hace uso de sus
    presupuestos y herramientas para proporcionar una explicación
    unificada de las distintas restricciones señaladas para la
    construcción pasiva, ilustradas por los ejemplos de (2)-(5), cuyo
    comportamiento aparentemente heterogéneo puede sin embargo derivarse
    de la operación de un mismo proceso con distintas manifestaciones
    (sintácticas, semánticas e informativas). Por razones de espacio me
    centraré en la pasiva perifrástica con <italic>ser</italic> (a
    propósito de las pasivas con <italic>se</italic> y las pasivas
    perifrásticas con <italic>estar</italic> pueden consultarse De
    Miguel 2001, 2004).</p>
  </sec>
</sec>
<sec id="un-análisis-subléxico-de-la-pasiva.-hipótesis-y-modelo-teórico">
  <title>3. Un análisis subléxico de la pasiva. Hipótesis y modelo teórico</title>
  <sec id="la-pasiva-como-resultado-de-la-interacción-entre-los-rasgos-subléxicos-del-verbo-los-argumentos-y-los-adjuntos">
    <title>3.1. La pasiva como resultado de la interacción entre los rasgos subléxicos del verbo,
          los argumen­tos y los adjuntos</title>
    <p>La hipótesis que se defiende considera que la pasiva constituye
    una operación que tiene lugar en la sintaxis y que está motivada por
    razones informativas: el objeto lógico de la activa correspondiente
    (<italic>Sinner</italic> en <italic>Alcaraz derrotó a
    Sinner</italic>) se convierte en el tema del que se predica una
    información nueva y ocupa la posición iz­quierda de la oración,
    reservada para la información conocida. Si el sujeto lógico de la
    oración activa (<italic>Alcaraz</italic>) pierde interés
    informativo, no se menciona (de <italic>Sinner</italic> se predica
    que <italic>fue derrotado</italic>). Si, por el contrario, es
    relevante informativamente, aparece expreso en un
    sintagma-<italic>por</italic> (de <italic>Sinner</italic> se
    predica, en ese caso, que <italic>fue derrotado por
    Alcaraz</italic>). Para que ocurra este proceso sintáctico
    informativamente motivado es preciso que los rasgos subléxicos de
    las palabras que se combinan sean compatibles: es decir, una
    operación léxica ha de sancionar como legítima una determinada
    combinación de verbo, argumentos y adjuntos en la sintaxis.</p>
    <p>La hipótesis se asienta en dos presupuestos básicos del modelo:
    que las palabras cuentan con una es­tructura interna compuesta de
    rasgos subléxicos y que en el léxico existen mecanismos de
    concordancia de esos rasgos subléxicos; asimismo, el análisis asume
    que la concordancia de rasgos opera también entre los adjuntos y
    fragmentos del contenido verbal, presupuesto justificado
    independientemente a propósito de otros procesos sintácticos y
    morfológicos del español (como la reinterpretación estativa de
    ciertos verbos de movimiento, la obligatoriedad del adjunto en
    ciertas oraciones activas o el comportamiento de los prefijos en las
    construcciones que presentan lo que se conoce como “paradojas del
    encorchetado”; <italic>cf</italic>. De Miguel 2022a, b, c y De
    Miguel y Zato 2024). En la siguiente sección se describe brevemente
    el modelo adoptado.</p>
  </sec>
  <sec id="el-modelo-teórico-del-lexicón-generativo">
    <title>3.2. El modelo teórico del Lexicón Generativo</title>
    <p>El modelo del Lexicón Generativo (Pustejovsky, 1995; De Miguel,
    2009; Pustejovsky y Batiukova, 2019), LG a partir de ahora, concibe
    el léxico como un nivel organizado de acuerdo con una teoría rica y
    recursiva de descomposición del significado, que acoge gran parte de
    la potencialidad significativa y creativa del lengua­je. Su objetivo
    central es dar cuenta de la polisemia regular, es decir, de los
    sentidos que puede adquirir una misma palabra en función del
    contexto sintáctico en que se inserta:</p>
    
    <list>
      <label>(6)</label>
      <list-item>
        <label>(a)</label>
        <p>Un libro pesado (‘pesado en cuanto que objeto’ y ‘pesado en cuanto a su contenido’).</p>
      </list-item>
      <list-item>
        <label>(b)</label>
        <p>Una maleta pesada (‘pesada en cuanto que objeto’ y ‘pesada por su contenido’).</p>
      </list-item>
      <list-item>
        <label>(c)</label>
        <p>Este libro es muy pesado {de transportar / de leer}.</p>
      </list-item>
      <list-item>
        <label>(d)</label>
        <p>Esta maleta es muy pesada, {deberías comprar una más ligera / llevas muchas cosas}.</p>
      </list-item>
      <list-item>
        <label>(e)</label>
        <p>*Una {laguna / constelación} pesada</p>
      </list-item>
    </list>
    
    <p>El adjetivo <italic>pesado</italic> recibe una interpretación
    diferente predicado de <italic>maleta</italic> y de
    <italic>libro</italic>, como se ve en (6a,b), y, además, significa
    dos cosas predicado tanto de <italic>maleta</italic> como de
    <italic>libro</italic>, a menos que el contexto lo desambigüe, como
    en (6c,d). En la medida en que este tipo de ambigüedades se produce
    de manera siste­mática en determinados contextos y se localiza en
    lenguas tipológicamente no emparentadas, el LG defien­de la
    naturaleza general, presuntamente universal, del conjunto de
    presupuestos y mecanismos de los que se deriva la polisemia regular
    de las unidades léxicas en las combinaciones sintácticas.</p>
    <p>Entre sus presupuestos básicos, el LG postula que las entradas
    léxicas están poco especificadas; esa infraespecificación las
    capacita para intervenir en diferentes estructuras sintácticas y, en
    consecuencia, en distintas operaciones de composición semántica
    (Pustejovsky 1995). De acuerdo con este presupuesto, los distintos
    sentidos que adquiere una palabra en el contexto, como
    <italic>pesado</italic> en (6a-d), no constituyen diferen­tes
    entradas en el lexicón mental, sino que forman parte de una única
    entrada poco especificada, como rasgos potenciales, activables en
    función del sustantivo con el que se combine.</p>
    <p>La información infraespecificada que se codifica en la entrada de
    una palabra en el lexicón mental se encuentra estructurada y
    jerarquizada en diferentes niveles o subestructuras en los que se
    organizan los dis­tintos tipos de rasgos subléxicos, que se pueden
    visualizar o materializar en el contexto sintáctico de forma
    independiente o preferente a través de una serie de operaciones
    léxicas.</p>
    <p>Por ejemplo, la entrada léxica de <italic>libro</italic>
    contendrá información potencial sobre el hecho de que es un ob­jeto
    especificado para la magnitud del peso y, además, sobre el hecho de
    que es un objeto transmisor de mensajes escritos, cuya
    interpretación puede implicar una complejidad innecesaria. Por su
    parte, la entrada léxica de <italic>maleta</italic> codificará
    igualmente información sobre el hecho de que es un objeto
    especificado para la magnitud del peso, y además incluirá
    información relativa al hecho de que es un contenedor destinado a
    guardar y transportar una carga: en función de cómo esté de saturada
    su capacidad, su transporte exigirá más o menos esfuerzo. Las
    diferentes interpretaciones que recibe <italic>pesado</italic> en
    (6) derivan, entonces, de la información o rasgo subléxico al que el
    adjetivo se vincule en cada caso, lo que vuelve innecesario postular
    múltiples acepciones del adjetivo ni en función del nombre al que
    modifique (<italic>libro</italic> o <italic>maleta</italic>) ni en
    función del contexto en que el nombre aparezca.</p>
    <p>El modelo del LG es generativo porque presupone también la
    existencia de un conjunto finito de opera­ciones de concordancia
    léxica que actúa sobre un conjunto finito de rasgos para dar lugar a
    los múltiples sentidos que puede adquirir una palabra en los
    distintos contextos. Pero no es un modelo irrestricto, en el sentido
    de que no genera expresiones no existentes. Así, la sintaxis permite
    la combinación de <italic>pesado</italic> con los sustantivos
    <italic>libro</italic> y <italic>maleta</italic> porque estos
    contienen en su definición rasgos compatibles con el significado del
    adjetivo, sobre los que actúan las operaciones léxicas. La misma
    operación descarta, en cambio, las combinaciones de (6e), puesto que
    <italic>laguna</italic> y <italic>constelación</italic> no contienen
    un rasgo subléxico del que se pueda predicar la pesadez.</p>
    <p>En la medida en que las combinaciones que pueden darse en la
    sintaxis están previstas por los rasgos de las piezas léxicas que
    integran las expresiones lingüísticas, el modelo del LG es
    lexicista; pero es también composicional, puesto que el significado
    de una expresión compleja es el resultado de la interacción del
    significado de los elementos que la conforman; así, para determinar
    el significado transmitido por el adje­tivo <italic>pesado</italic>,
    es preciso conocer el sustantivo con el que se combina en la
    sintaxis. Por tanto, el modelo es bidireccional, ya que, para que
    tengan lugar las operaciones léxicas, la información de la sintaxis
    ha de ser enviada al léxico; esto es, las propiedades léxicas de
    <italic>pesado</italic> permiten que este adjetivo pueda expresar
    los tres sentidos arriba descritos, pero, hasta que no se produce la
    combinación sintáctica del adjetivo con el sustantivo
    correspondiente, no puede saberse cuál de esos tres sentidos se va a
    activar (<italic>cf</italic>. De Miguel 2023).</p>
    <p>Los rasgos subléxicos que forman parte de la definición
    infraespecificada de las palabras, sobre los que operan los
    mecanismos de concordancia léxica, se distribuyen en cuatro niveles
    de representación léxica, o subestructuras, de los que en este
    trabajo interesan especialmente los conocidos como
    <italic>estructura eventiva</italic> y <italic>estructura de
    qualia</italic>.</p>
    <sec id="la-estructura-eventiva">
      <title>3.2.1. La estructura eventiva</title>
      <p>La estructura eventiva (EE) es el nivel en que se codifican los
      rasgos aspectuales de los predicados en térmi­nos de subeventos,
      fases o partes de los eventos relacionadas entre sí por vínculos
      de ordenación temporal y de prominencia relativa. Esta concepción
      de la EE se asienta sobre un presupuesto básico del LG, el de que
      los eventos no constituyen entidades atómicas, sino que constan de
      estructura interna compleja, con subeventos o fragmentos que el
      contexto puede focalizar o dejar ocultos.</p>
      <p>De acuerdo con la propuesta de Pustejovsky (1995), existen tres
      tipos de evento en función de su EE: (a) los estados (E[e]),
      eventos simples que se evalúan sin ponerlos en relación con otros
      eventos <italic>(querer, saber</italic>); (b) los procesos (P
      [e<sub>1</sub>…e<sub>n</sub>]), sucesión de eventos homogéneos
      (<italic>nadar, trabajar</italic>); y (c) las transiciones,
      eventos compuestos de un subevento inicial de proceso y un segundo
      subevento de estado (T [P • E]), donde el sím­bolo • representa
      formalmente que una palabra se compone de dos o más tipos en su
      definición, es decir, que constituye un producto cartesiano
      (<italic>x,y</italic>) entre los tipos que la componen
      (<italic>fabricar [una maleta], escribir [un libro]</italic>).</p>
      <p>Esta tipología eventiva tripartita subsume dentro de las
      transiciones dos de las clases aspectuales de la conocida
      taxonomía de Vendler (1967): las realizaciones y los logros; si se
      materializa solo el segundo sube­vento, el evento es un logro (E:
      <italic>Mario se enamoró</italic>) y si se materializan los dos
      subeventos, es una realización (T [P • E]: <italic>su compañera de
      piso enamoró a Mario</italic>). Ahora bien, un logro no es, en
      realidad, un estado, sino un cambio de estado, según ilustra el
      contraste entre (8a), con el verbo de estado
      <italic>querer</italic>, y (8b), con el verbo de logro
      <italic>enamorarse</italic>. Por otra parte, no todos los logros
      constituyen la segunda fase de una transición; como se muestra en
      (8c), <italic>enamorarse</italic> entraña una fase previa de
      proceso en la que opera una causa, pero esa fase no existe para
      <italic>llegar</italic> en (8d).</p>
      
      <list>
        <label>(8)</label>
        <list-item>
          <label>(a)</label>
          <p>*El niño quiso súbitamente a su peluche.</p>
        </list-item>
        <list-item>
          <label>(b)</label>
          <p>Mario se enamoró súbitamente de su compañera de piso.</p>
        </list-item>
        <list-item>
          <label>(c)</label>
          <p>Mario se enamoró de su compañera de piso &lt; Su compañera de piso enamoró a Mario.</p>
        </list-item>
        <list-item>
          <label>(d)</label>
          <p>Luis llegó a las diez &lt; *Algo o alguien llegó a Luis.</p>
        </list-item>
      </list>
      
      <p>En consecuencia, De Miguel (1999) y De Miguel y Fernández
      Lagunilla (2000, 2007) defienden la exis­tencia independiente de
      los logros, entre los que distinguen a su vez tres tipos: logros
      simples o «de tipo 1 (L1)», que denotan el punto en que se produce
      el cambio de estado —(9a)—; logros complejos con una fase de
      cambio de estado nuclear y un estado subsiguiente o «logros de
      tipo 2 (L2)» —(9b,c)—; y logros complejos que culminan en un
      cambio de estado seguido de un proceso o «logros de tipo 3 (L3)»
      —(9d,e)—.</p>
      
      <list>
        <label>(9)</label>
        <list-item>
          <label>(a)</label>
          <p>Juan llegó {de repente / *un rato}.</p>
        </list-item>
        <list-item>
          <label>(b)</label>
          <p>El sol se ocultó de repente.</p>
        </list-item>
        <list-item>
          <label>(c)</label>
          <p>El sol se ocultó un rato (‘el sol siguió oculto durante un rato’).</p>
        </list-item>
        <list-item>
          <label>(d)</label>
          <p>El agua hirvió a las diez en punto.</p>
        </list-item>
        <list-item>
          <label>(e)</label>
          <p>El agua hirvió durante diez minutos (‘el agua siguió hirviendo durante un rato’).</p>
        </list-item>
      </list>
      
      <p>Los adjuntos <italic>de repente</italic> y <italic>a las diez
      en punto</italic> visualizan en (9b,d) la fase de cambio de estado
      en un logro complejo y <italic>un rato</italic> y <italic>durante
      diez minutos</italic> focalizan en (9c,e) la segunda fase: un
      subevento de estado en el caso de <italic>ocultarse</italic> y un
      proceso en el caso de <italic>hervir</italic>, como muestran sus
      glosas. En los términos de nuestro análisis, un evento del tipo de
      <italic>llegar</italic> se define como [LOGRO]; en cambio,
      <italic>ocultarse</italic> constituye un tipo complejo [LOGRO •
      ESTADO], esto es, ‘es un logro y es un estado’; también
      <italic>hervir</italic> es un logro complejo, en este caso [LOGRO
      <sc>• proceso]</sc> ‘un logro y un proceso’.</p>
      <p>La hipótesis de que la EE de algunos logros consta de una
      primera fase de [LOGRO] y una segunda de [ES­TADO] o [PROCESO] que
      se materializan de forma independiente en los distintos contextos
      sintácticos permite explicar parte del comportamiento inesperado
      de la pasiva en su combinación con ciertos verbos, como
      retomaremos <italic>infra</italic>, en §§4.1-2.</p>
    </sec>
    <sec id="la-estructura-de-qualia">
      <title>3.2.2. La estructura de qualia</title>
      <p>La estructura de qualia (EQ) constituye una subestructura de la
      entrada léxica en la que se codifica un conjun­to de información
      potencial sobre las características definitorias de la entidad
      (objeto, evento o propiedad) a que se refiere una palabra,
      distribuida en cuatro elementos del significado denominados,
      respectivamente, <italic>quale formal</italic> (QF), <italic>quale
      constitutivo</italic> (QC), <italic>quale agentivo</italic> (QA) y
      <italic>quale télico</italic> (QT). En el QF, el más prominente
      por cuanto define qué tipo de entidad denota una palabra, se
      recoge «en qué se diferencia formalmente la entidad denotada
      respecto de otras entidades en un dominio más extenso»; en el QC,
      «cuál es su constitu­ción interna»; en el QA, «cómo llega a
      existir»; y en el QT, «para qué sirve». No todas las palabras
      contienen información acerca de estos cuatro qualia ni la
      información que se codifica en cada uno de ellos tiene la misma
      prominencia en todos los casos.</p>
      <p>El nombre <italic>maleta</italic>, por ejemplo, está
      especificado en su QF como [OBJETO [CONTENEDOR]]; su QC incluye
      in­formaciones sobre [PESO], [MATERIAL] Y [ELEMENTOS COMPONENTES],
      que se expresan en los complementos de <italic>una maleta {pesada
      / de piel / con asa extensible / con ruedas / con
      contraseña}</italic>; en cuanto que nombre de [CON­TENEDOR], su QC
      también informa sobre su [CONTENIDO], lo que explica la polisemia
      de <italic>una maleta pesada</italic> en (6b). El QA codifica los
      factores involucrados en el proceso de [CREACIÓN] o [FABRICACIÓN]
      del objeto referido por <italic>maleta</italic>, visualizados por
      los complementos en <italic>una maleta de diseño
      exclusivo</italic> o <italic>una maleta de Louis Vuitton</italic>.
      Finalmente, en el QT se recoge la información relativa al
      [DESTINO] del objeto, enfocada por los complementos
      preposicionales en <italic>una maleta de cabina, una maleta para
      documentos</italic> y <italic>la maleta de la ministra</italic>, o
      al [DESTINO] de su creación, enfocada por el sintagma adjetivo en
      <italic>una maleta conmemorativa.</italic></p>
      <p>En el caso de <italic>libro</italic>, la información
      especificada en su QF lo identifica como un nombre polisémico, ya
      que alude a dos posibles entidades: un [OBJETO [CONJUNTO DE HOJAS
      QUE FORMAN UN VOLUMEN]] y un [OBJETO [TEXTO LITE­<sc>rario,
      científico o de otro tipo];</sc> es decir, <italic>libro</italic>
      es un hipónimo de dos hiperónimos diferentes, lo que el modelo
      define como una palabra de tipo complejo, cuyo QF se representa
      como [OBJETO [VOLUMEN]] • [OBJETO [TEXTO].</p>
      <p>Cada una de las especificaciones del QF va acompañada de una EQ
      diferente. En su primera acepción, el QC de libro son los
      elementos componentes del volumen: [HOJAS], [TAPA], [MATERIAL
      [PASTA BLANDA, DURA, PAPEL BIBLIA…]], y el [PESO] consiguiente. El
      QC de <italic>libro</italic> en su segunda acepción son los
      elementos componentes del texto: [CAPÍTULOS, CONTENIDOS, GÉNEROS
      DISCURSIVOS [NARRACIÓN, DESCRIPCIÓN, EXPOSICIÓN, ARGUMENTACIÓN]],
      y sus pro­piedades internas: [COMPLEJIDAD], [CONCISIÓN],
      [CLARIDAD], [PRECISIÓN], etc. El QA de <italic>libro</italic> como
      ‘volumen’ son los eventos de [IMPRESIÓN] y [ENCUADERNACIÓN]; los
      eventos por los que pasa a existir el objeto llamado
      <italic>libro</italic> como ‘texto’ son los de [CREACIÓN
      INTELECTUAL] y [EDICIÓN]. Las dos lecturas del nombre tampoco
      comparten el QT, según ilustran las glosas de (10):</p>

      <list list-type="alpha-lower">
        <label>(10)</label>
        <list-item>
          <label>(a)</label>
          <p>Un libro fácil (‘un texto cuya lectura no exige esfuerzo’).</p>
        </list-item>
        <list-item>
          <label>(b)</label>
          <p>Un libro para la playa (‘un libro para leer en la playa’).</p>
        </list-item>
        <list-item>
          <label>(c)</label>
          <p>Un libro para la biblioteca (‘un libro para donar o regalar a la biblioteca’).</p>
        </list-item>
        <list-item>
          <label>(d)</label>
          <p>Un libro para el cumpleaños (‘un libro para regalar en esa fecha’).</p>
        </list-item>
      </list>
      
      <p>La definición de <italic>libro</italic> como [OBJETO [TEXTO]]
      codifica en su QT información instrumental específica: ‘un li­bro
      es un objeto destinado a ser leído’ (10a, b). En cambio, la
      información télica de <italic>libro</italic> en tanto que [OBJETO
      [VOLUMEN]] es la que hereda de su hiperónimo [OBJETO]: como
      cualquier otro hipónimo de objeto, <italic>libro</italic> es un
      complemento posible de <italic>donar, regalar, comprar</italic> o
      <italic>vender</italic>, <italic>romper</italic> o
      <italic>restaurar.</italic></p>
      <p>Como ya se mencionó <italic>supra</italic>, las palabras no
      codifican obligatoriamente información sobre los cuatro qualia. Si
      la definición de una palabra no incluye información sobre un
      determinado quale, la combinación con un complemento que lo
      visualice es imposible, de ahí que (10a) no se pueda interpretar
      como ‘un ejem­plar fácil de leer’, puesto que hemos presupuesto que
      <italic>libro</italic> [OBJETO [VOLUMEN]] no recoge información
      especí­fica sobre un evento potencial al que esté destinado el
      volumen o ejemplar.</p>
      <p>En definitiva, la información contenida en la EQ determina no
      solo el significado de las combinaciones léxicas, sino también la
      posibilidad de que ciertas combinaciones se den o no; esto es,
      predice parte del comportamiento sintáctico de las palabras.
      Además, interactúa de forma muy interesante con la información
      contenida en las otras estructuras de la entrada léxica; en
      concreto, para el caso que nos ocupa, con la es­tructura eventiva,
      como revisamos a continuación.</p>
    </sec>
    <sec id="la-interacción-entre-ee-y-eq">
      <title>3.2.3. La interacción entre EE y EQ</title>
      <p>En los términos del LG, la información codificada en la EE del
      verbo interactúa con la contenida en la EQ de sus argumentos para
      construir conjuntamente la interpretación del predicado; así se
      explican muchos casos de polisemia verbal, como la que presenta
      <italic>llegar</italic> en (11), derivada de la participación de
      los sujetos en distintos subeventos del verbo:</p>

      <list list-type="alpha-lower">
        <label>(11)</label>
        <list-item>
          <label>(a)</label>
          <p>El atleta llega a la meta (‘en este momento el atleta pasa a estar en la meta’).</p>
        </list-item>
        <list-item>
          <label>(b)</label>
          <p>La carretera llega a la montaña (‘hay carretera hasta ese punto’).</p>
        </list-item>
        <list-item>
          <label>(c)</label>
          <p>El agua llega a la ventana (‘en este momento el agua pasa a estar a la altura de la ventana’ / ‘hay agua hasta ese punto’).</p>
        </list-item>
      </list>
      
      <p><italic>Llegar</italic> es un verbo de logro simple (L1), es
      decir, implica el paso en un punto de un q E (‘no estar en un
      lugar’) al E contrario (‘estar en un lugar’); ese significado se
      activa cuando se predica de un sujeto dinámico, como el referido
      por <italic>el atleta</italic> en (11a). Ahora bien, una entidad
      no dinámica, como la referida por <italic>la carretera</italic> en
      (11b), no puede participar en un evento de movimiento; por tanto,
      en este caso la fase de cambio se can­cela y
      <italic>llegar</italic> no expresa el paso de q E a E sino solo el
      E final, que es el subevento nuclear. <italic>Llegar</italic> no
      significa entonces ‘pasar a estar en un lugar’, sino ‘estar en un
      lugar’. Por último, si la entidad a que se refiere el sujeto tiene
      dos lecturas, una dinámica y otra no dinámica, como <italic>el
      agua</italic> en (11c) (‘corriente de agua que se des­plaza’ y
      ‘masa de agua estancada’), la combinación con <italic>llegar a la
      ventana</italic> es ambigua, según ilustran sus glosas.</p>
      <p>El análisis propuesto se basa en una interacción crucial entre
      la información de la EQ (por ejemplo, si el referente del sujeto
      es una entidad dinámica o no) y la de la EE (de qué subeventos
      consta un evento y cuál es el principal). Esa interacción está
      regulada por una serie de procesos de concordancia léxica que
      cotejan la compatibilidad de los rasgos subléxicos de las
      palabras: es decir, que confirman si concuerdan o no.</p>
    </sec>
    <sec id="la-concordancia-de-rasgos-subléxicos">
      <title>3.2.4. La concordancia de rasgos subléxicos</title>
      <p>Tal y como los concibe el modelo del LG, los mecanismos de
      generación de nuevos significados constituyen procesos de
      concordancia léxica cuya operación legitima o descarta las
      combinaciones de palabras en fun­ción del significado codificado en
      sus respectivas estructuras subléxicas.</p>
      <p>En su versión clásica, la teoría postula cinco operaciones:
      selección, acomodación, cocomposición, coacción por introducción y
      coacción por explotación. Las dos primeras constituyen mecanismos
      que operan cuando los rasgos de las palabras concuerdan, esto es,
      cuando el tipo requerido por un predicado es satisfecho
      directamente por el argumento con el que se construye en la
      sintaxis, como sucede, por ejemplo, entre <italic>llegar</italic>
      y <italic>el atleta</italic> en (11a), donde el verbo
      <italic>llegar</italic> requiere un sujeto con el rasgo
      [DINÁMICO], satisfecho por el núcleo nominal del sujeto
      (<italic>atleta</italic>). (Para la diferencia entre selección y
      acomodación, <italic>cf</italic>. Pustejovsky 1995, De Miguel 2009
      y De Miguel y Batiukova 2017). La cocomposición es también un
      mecanismo de selección, en este caso de concordancia entre dos
      expresiones que se eligen mutua­mente: cada una de ellas opera como
      el predicado que impone sus requisitos a la otra y, a la vez, como
      el argumento que satisface sus requisitos. Por tanto, se produce
      una selección mutua y una predicación conjunta. Así se explica la
      composición del significado en construcciones con verbos de apoyo
      como <italic>dar una respuesta</italic>, en las que el nombre
      eventivo <italic>respuesta</italic> selecciona
      <italic>dar</italic> y no <italic>hacer</italic> y el verbo ligero
      <italic>dar</italic> selecciona <italic>una respuesta</italic>
      pero no <italic>una pregunta</italic>, en un proceso de
      construcción común del significado en virtud de su selección
      recíproca (<italic>cf</italic>. De Miguel 2008).</p>
      <p>Ahora bien, es muy habitual que los rasgos subléxicos de un
      predicado y los de su argumento no con- cuerden en primera
      instancia, lo que descarta su combinación, a menos que intervenga
      un mecanismo de rescate. Así, el complemento de
      <italic>empezar</italic> ha de ser un nombre de [EVENTO], como
      <italic>tormenta</italic> en (12a), y no un nombre de [OBJETO],
      como <italic>mar</italic> en (12b). En principio,
      <italic>maleta</italic>, como nombre de [OBJETO], no debería
      combinar­se con <italic>empezar</italic>. Pero no solo lo hace,
      sino que recibe dos interpretaciones, según se ve en (12c):</p>

      <list list-type="alpha-lower">
        <label>(12)</label>
        <list-item>
          <label>(a)</label>
          <p>Empezó la tormenta.</p>
        </list-item>
        <list-item>
          <label>(b)</label>
          <p>*Empezó el mar.</p>
        </list-item>
        <list-item>
          <label>(c)</label>
          <p>Empecé la maleta ayer (‘empecé a {fabricar la maleta / meter cosas en la maleta}’).</p>
        </list-item>
      </list>
      
      <p>Este inesperado comportamiento se explica si se asume la
      existencia de un mecanismo de coacción del significado léxico que
      permite rescatar una combinación en principio discordante, siempre
      que la estructura interna de la palabra coaccionada codifique
      rasgos compatibles con los del predicado que la selecciona. Es el
      caso, en efecto, de <italic>maleta</italic>, cuya entrada léxica
      incluye información de tipo eventivo, según se ha pro­puesto
      <italic>supra</italic>, en §3.2.2.: en concreto, en el QA de su EQ
      se codifica el evento por el cual llega a existir (‘fa­bricándola’)
      y en el QT se menciona el evento al que está destinada (‘meter
      cosas en ella’). La combinación con <italic>empezar</italic>
      fuerza esa interpretación de evento en el nombre de objeto
      <italic>maleta</italic>, a través del mecanismo que se conoce con
      el nombre de <italic>coacción por introducción</italic>, que
      convierte un nombre de tipo simple en un nombre de tipo complejo,
      al introducir en su definición el rasgo exigido por el predicado;
      en este caso, <italic>ma­leta</italic> pasa de ser un nombre de
      [OBJETO] a ser un nombre de [OBJETO • EVENTO]. Por otra parte,
      puesto que son dos los eventos contenidos en la EQ de
      <italic>maleta</italic>, <italic>empezar la maleta</italic> tiene
      dos interpretaciones posibles, como indican las glosas de
      (12c).</p>
      <p>Según se ha mencionado ya, la coacción de un argumento no se da
      de forma arbitraria ni indiscriminada, sino que requiere que su EQ
      codifique rasgos susceptibles de ser coaccionados, lo que explica
      la agrama- ticalidad de (12b). Tampoco son arbitrarias las
      lecturas que recibe una combinación en la que un argumento haya
      sido coaccionado por el predicado para denotar el tipo requerido
      por este, sino que están igualmente previstas en su EQ. Así,
      <italic>empezar la maleta</italic> significa ‘empezar a fabricar
      la maleta’ o ‘empezar a llenarla’, pero no ‘empezar a pasearla’,
      ‘empezar a prestarla’ ni ‘empezar ningún otro evento del mundo que
      no esté codifi­cado en la definición léxica de
      <italic>maleta</italic>’.</p>
      <p>Existe una segunda posibilidad de modificar el tipo denotado
      por un argumento para que satisfaga los requisitos del predicado
      que lo selecciona: se denomina <italic>coacción por
      explotación</italic> y opera cuando el argu­mento es un tipo
      complejo y el predicado selecciona uno solo de los tipos
      codificados en el QF de su EQ. Como se argumentó
      <italic>supra</italic> en § 3.2.2, <italic>libro</italic> es un
      nombre complejo con dos tipos en su QF: [OBJETO [VOLUMEN]] •
      [OBJETO [TEXTO]. En (13a) se seleccionan ambos. En cambio, en
      (13b) el verbo <italic>romper</italic> explota el contenido
      [OBJETO [VOLUMEN]] y en (13c) <italic>leer</italic> explota el
      rasgo [OBJETO [TEXTO]]:</p>

      <list list-type="alpha-lower">
        <label>(13)</label>
        <list-item>
          <label>(a)</label>
          <p>El libro merece la pena: es caro pero muy didáctico.</p>
        </list-item>
        <list-item>
          <label>(b)</label>
          <p>El alumno rompió el libro en mil pedazos.</p>
        </list-item>
        <list-item>
          <label>(c)</label>
          <p>El alumno leyó el libro en la biblioteca.</p>
        </list-item>
      </list>
      
      <p>En los contextos de (13b,c), pues, el mecanismo de coacción por
      explotación desambigua la palabra po- lisémica
      <italic>libro</italic> al forzarla a operar como un tipo simple.
      (Para una presentación más extensa de estos y otros mecanismos,
      puede consultarse Pustejovsky 2006, 2011, De Miguel 2009, De
      Miguel y Batiukova 2017, y Pustejovsky y Batiukova (2019);
      <italic>cf</italic>. también De Miguel y Zato 2024, de donde
      proceden algunos de los ejem­plos incluidos en esta sección).</p>
    </sec>
  </sec>
</sec>
<sec id="el-análisis-de-la-pasiva-desde-una-perspectiva-léxico-generativa">
  <title>4. El análisis de la pasiva desde una perspectiva léxico-generativa</title>
  <p>Como se mencionó <italic>supra</italic>, los estudios sobre la
  pasiva en los años 90 incorporan las restricciones aspectua­les a su
  análisis, pero no identifican la causa última de hechos como:</p>
  
  <list list-type="roman-upper">
    <list-item>
      <p>que las restricciones no sean las mismas para la pasiva
      perifrástica con <italic>ser</italic>, la pasiva con
      <italic>se</italic> y la pasiva perifrástica con
      <italic>estar</italic>;</p>
    </list-item>
    <list-item>
      <p>que un mismo verbo flexionado en una misma forma a veces acepte
      pasiva y a veces no, en función del sujeto paciente, según
      ilustran los datos de (4c-d);</p>
    </list-item>
    <list-item>
      <p>que el agente sea necesario en unos casos y en otros no, según
      ilustra el contraste entre (1) y (5).</p>
    </list-item>
  </list>
  
  <p>Para dar cuenta en concreto de la cuestión enunciada en (i), en De
  Miguel (2001) se postula un análisis que toma del LG el concepto de
  subevento y el presupuesto de que los distintos subeventos de la EE de
  un verbo se pueden focalizar en la sintaxis de forma independiente. El
  resultado atribuye las diferencias de formación e interpretación entre
  las tres pasivas en español a la distinta fase de la EE del verbo que
  cada una de ellas focaliza (lo que también justifica que existan
  tres). Sus conclusiones se resumen en §4.1.</p>
  <sec id="la-pasiva-como-proceso-de-focalización-de-los-subeventos-de-un-evento-complejo">
    <title>4.1. La pasiva como proceso de focalización de los subeventos de un evento
          complejo</title>
    <p>De acuerdo con De Miguel (2001), la pasiva selecciona verbos cuya
    EE tenga un subevento final de [LOGRO]. Este requisito basta para
    formar una pasiva con <italic>se</italic>, el tipo más irrestricto y
    frecuente en español; de hecho, muchos de los ejemplos agramaticales
    de pasivas perifrásticas con <italic>ser</italic> recogidos en §2.1.
    son aceptables como pasivas con <italic>se</italic> (<italic>higos y
    brevas se dieron todo el verano; el pebetero se ve desde el autobús
    turístico; las chuches se comen en el patio; la antorcha se vio
    ayer</italic>).</p>
    <p>Por su parte, la pasiva perifrástica con <italic>ser</italic>
    requiere que la EE del verbo sobre el que se forma conste de un
    subevento final complejo, un L2: [LOGRO] • [ESTADO]. Eso explica que
    sea compatible con verbos transitivos perfectivos, como los de (1)
    y, en cambio, no admita verbos de estado, como el de (2a), ni verbos
    ligeros que no predican de forma autónoma la existencia de un
    [ESTADO] nuevo en el sujeto, como el de (2c).</p>
    <p>Así lo confirman también los ejemplos de (3), que no aceptan
    pasiva con <italic>ser</italic> aunque están formados con verbos
    perfectivos: los predicados <italic>ser visto el pebetero con la
    antorcha olímpica desde el bus turístico</italic> y <italic>ser
    fotografiada Carolina Marín</italic> en (3b,d) denotan eventos
    perfectivos puntuales, que terminan en un [LOGRO] pero carecen de
    una fase de [ESTADO], según prueba el hecho de que admiten
    combinarse con adjuntos puntuales pero no terminativos (<italic>ver
    el pebetero desde el bus turístico {a las 11h / *en una hora};
    fotografiar a Carolina Marín {a las 11h / *en una hora}</italic>).
    Como se recordará, solo admiten la pasiva si se interpretan con un
    valor de presente perfecto, similar al del presente histórico (‘ha
    sido visto el pebetero’ &gt; ‘está visto’), o en un sentido
    iterativo, como una sucesión de finales que desencadena un nuevo
    estado (‘estar Carolina fotografiada en múltiples fotografías’). Por
    lo que respecta a <italic>comer el niño su chuche del
    cumpleaños</italic>, el aspecto imperfecto de la forma verbal en
    (3e) denota que el evento no ha acabado (equivale a ‘estar
    comiendo’) y no puede re­interpretarse como perfecto (‘haber sido
    comida la chuche’) ni como iterativo (‘estar comida la chuche una y
    otra vez’). La EE de <italic>comer la chuche</italic> denota un
    [PROCESO] que no termina y no desencadena un [ESTADO], por lo que
    (3f) es una pasiva imposible.</p>
    <p>La condición formulada, según la cual para formar pasiva
    perifrástica es preciso que el predicado conten­ga una fase de [LOGRO
    • ESTADO], explica asimismo el hecho de que verbos no perfectivos
    admitan pasiva si se interpretan como iterativos o habituales,
    ilustrado en (4b): la EE de un [ESTADO] que acaba y se repite en
    múlti­ples eventos independientes adquiere sucesivos finales (L) y
    estados (E) subsiguientes, y pasa a codificar en su EE los
    subeventos requeridos para formar pasiva (<italic>ser querido por
    todo el mundo del tenis</italic> &gt; ‘ser querido una y otra vez’
    &gt; ‘ser muy querido’). Para que un verbo de estado adquiera esa
    fase final es fundamental que el referente de su sujeto semántico,
    materializado en el sintagma-<italic>por</italic>, sea plural,
    genérico o inespecífico y favorezca una lectura repetida del evento
    (compuesto de sucesivos logros y estados resultantes), a lo que
    también contribuye el auxiliar en forma imperfecta.</p>
    <p>En definitiva, lo que se propone es que la configuración de la EE
    de los verbos es flexible, y puede perder o adquirir fases en la
    combinación con otras palabras en el contexto sintáctico. Es decir,
    es susceptible de ser modificada: así se propuso en §3.2.3.
    <italic>supra</italic> para las interpretaciones estativas de
    <italic>llegar</italic> en (11b-c), donde un verbo de
    <sc>[logro</sc> [q E &gt; E]] deja de designar el paso de un estado
    a otro, para denotar solo el estado final: es decir, pierde una
    fase. Lo que se propone ahora es que un verbo de [ESTADO] como
    <italic>querer</italic> puede adquirir una fase final de [LOGRO]
    que, a su vez, desencadena un [ESTADO] en el sujeto paciente (que
    ‘pasa a ser un sujeto querido’): la nueva EE compleja [ESTADO [LOGRO
    • ESTADO] admite la pasiva.</p>
    <p>De Miguel (2001) aborda también la pasiva con
    <italic>estar</italic> (<italic>la carretera está cortada por los
    manifestantes</italic>) y postula que selecciona verbos cuya EE
    tenga una fase de [ESTADO], resultado a su vez de un evento de
    transi­ción ([T [P • L]) independiente y previo (‘alguien corta la
    carretera’ &gt; ‘la carretera está cortada’). La pasiva con
    <italic>estar</italic> focaliza el E final de un evento complejo [[T
    [P • L]] E]. Para que ese estado se mantenga estable y pue­da
    focalizarse, es preciso que se siga dando la transición (‘se siga
    cortando la carretera’). El agente asegura el mantenimiento del
    estado focalizado y su presencia explícita en el
    sintagma-<italic>por</italic> (<italic>por los
    manifestantes</italic>) visualiza la conexión con la transición
    precedente.</p>
    <p>En suma, la pasiva selecciona siempre verbos con un subevento de
    [LOGRO] en su EE, razón por la cual el predicado ha de interpretarse
    en un sentido perfectivo (primario o secundario). En el caso
    particular de la pasiva con <italic>ser</italic>, la EE del verbo
    debe contener una fase de [LOGRO] • [ESTADO], tanto si esta forma
    parte de la definición (y se visualiza por medio de una coacción por
    explotación) como si se añade en algún punto de la derivación, por
    la intervención de una coacción por introducción. La operación de
    estos mecanismos (des­critos <italic>supra</italic> en §3.2.4.) se
    desencadena por la especificación del aspecto flexivo o por la
    presencia de un argumento agente múltiple, entre otros factores: por
    ejemplo, la aportación del sujeto paciente, formulada en (ii)
    <italic>supra</italic> como la segunda cuestión pendiente de
    explicación (<italic>cf.</italic> §4).</p>
    <p>La intervención del paciente en la formación de la pasiva avala
    la conveniencia de ampliar el ámbito de estudio de sus
    restricciones, incorporando formalmente al análisis el significado
    de los argumentos, dato que se manejaba de forma intuitiva y no
    explícita en trabajos previos. En De Miguel (2004) se da ese paso
    hacia una explicación de la pasiva como construcción legitimada por
    la concordancia entre los subeventos de la EE de los verbos y los
    rasgos subléxicos de sus argumentos, hipotéticamente contenidos en
    la EQ de los nombres (<italic>cf</italic>. también De Miguel 2015 y
    De Miguel 2022a). La interacción que se propone entre los rasgos de
    la EE y los de la EQ permite explicar los datos que se resistían a
    los análisis centrados exclusivamente en el aspecto (léxico o
    flexivo) del verbo.</p>
  </sec>
  <sec id="la-interacción-entre-la-estructura-eventiva-de-los-verbos-y-la-estructura-de-qualia-de-los-argumentos">
    <title>4.2. La interacción entre la estructura eventiva de los verbos y la estructura de qualia
          de los argu­mentos</title>
    <p>El análisis subeventivo de la pasiva recogido en §4.1. no
    explica, en efecto, por qué un verbo perfectivo como
    <italic>ver</italic> acepta la construcción en (1f) pero no en (3d),
    a menos que aparezca el adjunto deíctico <italic>en ese preciso
    instante</italic>, hecho que parece vinculado con el sujeto paciente
    (<italic>los JJ. OO.</italic> versus <italic>el pebetero</italic>).
    Lo mismo puede afirmarse de la distinta aceptabilidad de (4d) cuando
    el sujeto paciente es <italic>la antorcha olímpica</italic> y cuando
    es <italic>la retransmisión del encendido del pebetero</italic>. Por
    razones relacionadas tanto con la adquisición como con el
    procesamiento, no resulta apropiado suponer que el verbo
    <italic>ver</italic> cuente con distintas entradas en el lexi­cón
    mental en función de si su complemento es <italic>los JJ. OO., el
    pebetero, la antorcha</italic> o <italic>la retransmisión del
    encendido del pebetero</italic>. Sin embargo, resulta evidente que
    su caracterización eventiva varía en función del argumento paciente,
    por lo que es preciso abordar la influencia de este.</p>
    <p>En §2.1. <italic>supra</italic>, definimos <italic>ver</italic>
    como un verbo perfectivo; Bello (1847), en cambio, lo considera
    imperfecti­vo, porque denota un evento que, una vez ocurrido, sigue
    durando. Ello explica que, flexionado en perfecto simple, exprese
    solo la anterioridad del instante en que el predicado «ha llegado a
    su perfección» (Bello 1847 [1981]: §626): (14a) se interpreta como
    que el sujeto ve la costa y la sigue viendo; en tanto que verbo
    imper­fectivo, no debería admitir pasiva, lo que confirma la
    agramaticalidad de (14d):</p>

    <list list-type="alpha-lower">
      <label>(14)</label>
      <list-item>
        <label>(a)</label>
        <p>Luego que vimos la costa nos dirigimos a ella. (Bello 1847 [1981], §626)</p>
      </list-item>
      <list-item>
        <label>(b)</label>
        <p>Una vez que Alcaraz derrotó a Sinner, pasó a ser el número 1 de la ATP.</p>
      </list-item>
      <list-item>
        <label>(c)</label>
        <p>Una vez que vimos los JJ. OO. en París, nos fuimos de viaje por toda Francia.</p>
      </list-item>
      <list-item>
        <label>(d)</label>
        <p>*La costa fue vista por nosotros y nos dirigimos a ella.</p>
      </list-item>
    </list>
    
    <p>Para Bello, pues, la combinación entre el aspecto léxico no
    perfectivo del verbo y el aspecto flexivo per­fecto de la forma
    verbal tiene como consecuencia que <italic>vimos</italic> señala
    solo el comienzo del evento (‘empezar a ver la costa’), sin
    mencionar su fin. En cambio, con los verbos perfectivos, como
    <italic>derrotar</italic> en (14b), el perfecto simple indica el
    final del evento en su totalidad: <italic>derrotó</italic> tiene un
    valor terminativo (equivalente a ‘acabar de derrotar’). La
    observación de Bello tiene el interés de anunciar la concepción de
    los eventos como dotados de fases o subeventos, que aquí se asume:
    <italic>ver</italic> en (14a) constituye un evento de logro inicial
    y un proceso no delimitado posterior ([LOGRO• PROCESO]], por lo que
    no acepta pasiva con <italic>ser</italic> —(14d)—, en sintonía con
    el análisis subeventivo propuesto en §4.1. De hecho, sí forma pasiva
    con <italic>se</italic>, construcción que focaliza solo un subevento
    de [LOGRO] de la EE del verbo: <italic>una vez que se vio la costa,
    nos dirigimos a ella</italic>.</p>
    <p>Ahora bien, conviene matizar que la afirmación de Bello no
    discrimina <italic>ver</italic> de <italic>derrotar</italic> sino
    <italic>ver la costa</italic> de <italic>derrotar a Sinner</italic>;
    en efecto, <italic>ver</italic> en (14c) se interpreta con el mismo
    sentido terminativo de <italic>derrotar</italic> en (14b): ‘acabar
    de ver los JJ. OO.’. Por tanto, el significado aspectual
    imperfectivo en (14a) no deriva de <italic>ver</italic>, sino de
    <italic>la costa</italic>. Y, de hecho, los ejemplos de (15)
    confirman que el significado aspectual del verbo varía en función de
    su complemento y, lo que es más inquietante, que en ocasiones varía
    incluso en combinaciones con un mismo complemento:</p>

    <list list-type="alpha-lower">
      <label>(15)</label>
      <list-item>
            <label>(a)</label>
            <p>Muchas personas vieron los JJ. OO. en una plataforma de pago.</p>
          </list-item>
      <list-item>
            <label>(b)</label>
            <p>Los JJ. OO. fueron vistos por muchas personas en una plataforma de pago.</p>
          </list-item>
      <list-item>
            <label>(c)</label>
            <p>Muchos turistas han visto el castillo en un recorrido largo y pausado.</p>
          </list-item>
      <list-item>
            <label>(d)</label>
            <p>El castillo fue visto por muchos turistas en un recorrido largo y pausado.</p>
          </list-item>
      <list-item>
        <label>[e]</label>
        <p>Vi los JJ. OO. en una plataforma de pago pero no me animé a descargarlos.</p>
      </list-item>
      <list-item>
        <label>[f]</label>
        <p>*Los JJ. OO. fueron vistos por mí en una plataforma de pago pero no me animé a descargarlos.</p>
      </list-item>
      <list-item>
        <label>[g]</label>
        <p>Vi el castillo desde la carretera.</p>
      </list-item>
      <list-item>
        <label>[h]</label>
        <p>*El castillo fue visto desde la carretera.</p>
      </list-item>
    </list>
    
    <p><italic>Ver los JJ. OO.</italic> y <italic>ver el
    castillo</italic> denotan en (15a,c) eventos complejos, compuesto de
    un proceso y un logro seguido de un estado final; es decir, son
    transiciones [PROCESO • [LOGRO• ESTADO]], como prueba el hecho de
    que admiten adjuntos terminativos y el clítico aspectual
    <italic>me</italic>, que también focaliza una fase de [LOGRO •
    ESTA­DO]: <italic>me vi los JJ. OO. en {París / una plataforma de
    pago} en tres semanas del verano de 2024; me vi el castillo en un
    par de horas</italic> (<italic>cf</italic>. De Miguel 2015, 2022a).
    Por tanto, constan de la fase exigida por la pasiva con
    <italic>ser</italic>, como prueba la gramaticalidad de (15b,d).</p>
    <p>Por el contrario, <italic>ver los JJ. OO en una plataforma pero
    no animarse a descargarlos</italic> y <italic>ver el castillo desde
    la carretera</italic> denotan en (15e,g) eventos simples que ocurren
    en un punto: el momento en que se percibe visualmente el anuncio de
    que la retrasmisión del evento llamado <italic>JJ. OO.</italic> está
    alojada en una determinada locación (una plataforma) y el momento en
    que se percibe visualmente el objeto llamado
    <italic>castillo</italic> enfocado desde una determinada locación
    (la carretera). En este caso, constituyen un [LOGRO] simple, dotado
    de una única fase (el paso de q E a E), lo que confirma su
    incompatibilidad con adjuntos terminativos y con el clítico
    aspectual <italic>me</italic>: *<italic>{me vi los JJ. OO. en una
    plataforma de pago pero no me animé a descargarlos / me vi el
    castillo desde la carretera} en un minuto</italic>. En consecuencia,
    no admiten pasiva con <italic>ser</italic>, como se observa en
    (15f,h).</p>
    <p>En suma, la diferente aceptabilidad de la pasiva con
    <italic>ver</italic> en (15) se atribuye a la distinta clasificación
    as­pectual del verbo, pero la causa última de esta caracterización
    reside en la concordancia de los rasgos de la EQ de sus respectivos
    argumentos con los rasgos de la definición infraespecificada
    recogida en su EE. En concreto, se propone que <italic>ver</italic>
    tiene una definición infraespecificada, compuesta de cuatro
    subeventos po­tenciales: [LOGRO • PROCESO • LOGRO • ESTADO]. El
    contexto sintáctico cancela o despliega unos u otros en virtud de
    los contenidos aportados por los argumentos, según se detalla a
    continuación.</p>
    <p>Con el complemento <italic>la costa</italic> en (14a), se
    despliegan los dos primeros subeventos de la definición infraes-
    pecificada de <italic>ver</italic>: el subevento inicial de [LOGRO],
    cambio que se produce en un punto en el que la costa pasa a ser
    vista (‘comienza a verse’); y un segundo subevento de [PROCESO] que
    dura (mientras la costa ‘se sigue viendo’). Por tanto, el evento no
    está delimitado en su fase final, razón por la que Bello (1847) lo
    definió como permanente. En todo caso, <italic>ver</italic> en (14a)
    constituye un verbo no perfectivo y, como se ve en (14d), no admite
    la pasiva perifrástica con <italic>ser</italic>, que requiere una
    fase de [LOGRO] • [ESTADO], ni tampoco el clítico aspectual
    (*<italic>nos vimos la costa y nos dirigimos a ella</italic>).</p>
    <p>La razón por la cual en este contexto se despliegan esas dos
    fases, y no otras, tiene que ver con los rasgos contenidos en la EQ
    de <italic>costa</italic>, que se define en su QF como un nombre de
    [ESPACIO], hipónimo a su vez de [OBJETO], por lo que su referente se
    puede percibir visualmente en un punto. Por otra parte, en cuanto
    que [ESPACIO], <italic>costa</italic> contiene en su QC información
    relativa a la [EXTENSIÓN] del referente, lo que explica que se pueda
    percibir visualmente de forma continua, en un proceso cuyo final no
    se menciona.</p>
    <p>En el caso de <italic>ver los JJ. OO. en París</italic> —(14c)—,
    <italic>ver los JJ. OO. en una plataforma de pago</italic> —(15a)— y
    <italic>ver el castillo en un recorrido largo y pausado</italic>
    —(15c)—, los eventos denotados por los predicados presentan la EE de
    una transición, porque la visión de los referentes de sus argumentos
    requiere tiempo (un [PROCESO]) y puede implicar un [LOGRO] final y
    un [ESTADO] subsiguiente.</p>
    <p>El nombre <italic>JJ. OO.</italic> se define en su QF como un
    [EVENTO] (‘competición deportiva’); su QC incluye el rasgo de
    [DURACIÓN DELIMITADA] y su QT codifica información sobre el objetivo
    del evento: [COMPETIR] (los deportistas) o [SER VISTO] (por los
    espectadores presenciales o a través de su retransmisión). Cuando la
    duración del evento termina, la visión de los JJ. OO. también y su
    referente cambia de estado (pasa a ‘estar visto’).</p>
    <p>Otro tanto ocurre con <italic>el castillo</italic>, definido en
    su QF como un nombre de [RECINTO], hipónimo de [OBJETO], en cuyo QC
    se codifica la constitución del objeto denotado: [DIMENSIONES],
    [DISTRIBUCIÓN], [NÚMERO DE ESTANCIAS], etc. Su visión requiere un
    [PROCESO] con duración (el tiempo de recorrer su interior) y final.
    Cuando acaba el evento de ver (el interior de) el castillo, este
    ‘pasa a estar visto’.</p>
    <p>Así pues, los predicados <italic>ver los JJ. OO. {en París / en
    una plataforma de pago}</italic> y <italic>ver el castillo en un
    reco­rrido largo y pausado</italic> despliegan las fases [PROCESO •
    LOGRO • ESTADO] de la estructura interna de <italic>ver</italic>; el
    verbo se comporta entonces como un predicado perfectivo con una fase
    final [LOGRO • ESTADO] y las pasivas (15b,d) son posibles.</p>
    <p>Por su parte, los eventos de <italic>ver (alojados) los JJ. OO.
    en una plataforma de pago</italic> —(15e)— y <italic>ver el castillo
    desde la carretera</italic> —(15g)— implican la percepción visual de
    una entidad atómica a cuyo interior no se accede.</p>
    <p>En efecto, en (15e) el argumento los <italic>JJ. OO.</italic>
    alude a la grabación del evento llamado <italic>JJ. OO.</italic> El
    nombre <italic>JJ. OO.</italic> se define (en los términos
    propuestos supra en §3.2.2.) como un nombre complejo, compuesto de
    dos tipos en su QF: [EVENTO] • [OBJETO]. Como [EVENTO], hemos dicho
    que alude a la competición deportiva (a la que se asiste en París),
    en (14c) y a la retransmisión de la competición (que se puede seguir
    a través de una plataforma de pago), en (15a). En cambio, como
    [OBJETO] se refiere a una grabación del evento que se puede
    depositar (alojar) en un sitio (una plataforma de pago) y extraer
    (descargar) de ese sitio. Es el sentido que tie­ne en (15e),
    predicado que expresa que un sujeto ha visto el nombre de una
    grabación como anuncio de que está en un sitio; lo que
    <italic>ver</italic> denota, en este caso, es la percepción visual
    de un [OBJETO] en un punto: el sube­vento focalizado en su EE es el
    [LOGRO] inicial, que ocurre en un punto y carece de continuidad; los
    otros tres subeventos de la definición infraespecificada de
    <italic>ver</italic> ([LOGRO • PROCESO • LOGRO • ESTADO]) quedan
    ocultos, por lo que no está disponible la fase requerida por la
    pasiva con <italic>ser</italic>, que resulta imposible, como se ve
    en (15f).</p>
    <p>La misma interacción entre la EE del verbo y la información de la
    EQ del argumento explica el diferente comportamiento frente a la
    pasiva con <italic>ser</italic> de la combinación <italic>ver el
    castillo</italic> en (15c) y (15g): hemos dicho que cuando
    <italic>castillo</italic> se interpreta como [RECINTO], como en
    (15c), la EE de <italic>ver</italic> despliega la fase de [LOGRO •
    ESTADO] requerida por la pasiva. En cambio, cuando el nombre
    <italic>castillo</italic> se refiere a un [OBJETO] que se percibe
    desde la carretera, como en (15g), el evento de verlo consiste en
    captar visualmente la constitución externa de su referente,
    codificada en su QF, sin acceder a otras propiedades de su
    estructura interna recogidas hipotéti­camente en su QC. En este caso,
    la EE de (15g) solo materializa el subevento de [LOGRO] y, por
    tanto, la pasiva (15h) está excluida.</p>
    <p>Los datos aquí examinados confirman la hipótesis de que los
    verbos cuentan con estructuras eventivas infraespecificadas que se
    especifican en la sintaxis, cuando concuerdan con los rasgos de
    qualia de sus ar­gumentos. En el caso de <italic>ver</italic>, su
    entrada léxica es una estructura compleja que le permite expresar
    múltiples eventos de percepción visual, en función de si la entidad
    de la que se predica constituye una figura plana o multidimensional,
    con extensión o sin ella, un evento con duración o sin ella,
    etc.</p>
    <p>La ambigüedad del predicado con <italic>ver</italic> depende de
    la entidad a la que aluda el argumento visto, que es el elemento del
    contexto que despliega o focaliza unas u otras fases de su
    estructura eventiva, con las con­siguientes consecuencias en su
    comportamiento sintáctico, según se ilustra en (15). Como se ha
    expuesto en los párrafos precedentes, el rasgo de [EXTENSIÓN]
    contenido en el nombre de locación <italic>costa</italic> concuerda
    adecuadamente con una fase de [PROCESO], que sigue a la percepción
    inicial del objeto y despliega la lectura imperfectiva del
    predicado. En cambio, el rasgo [OBJETO] de <italic>castillo</italic>
    (visto desde la carretera) y de <italic>JJ. OO.</italic> (como
    nombre de ‘grabación’, que se puede anunciar) despliega una fase de
    logro inicial y desencadena la lectura puntual. Una y otra opción
    son incompatibles con la pasiva.</p>
    <p>Esta explicación da cuenta igualmente de los casos pendientes de
    pasivas inaceptables con argumen­tos como <italic>el pebetero con la
    antorcha olímpica</italic> y <italic>la antorcha olímpica</italic>
    en (3b) y (4d), que aluden a un [OBJETO] percibible en un punto sin
    un [ESTADO] subsiguiente. Asimismo, explica por qué (4d) es
    aceptable si el sujeto es <italic>la retransmisión del encendido del
    pebetero</italic>, argumento que designa un evento de [PROCESO] con
    duración, [LOGRO] final y [ESTADO] resultante, y despliega, por
    tanto, la fase de [LOGRO • ESTADO] de la EE del verbo.</p>
    <p>En definitiva, los rasgos subléxicos de las palabras que
    constituyen los argumentos de la predicación intervienen
    crucialmente en operaciones de concordancia de rasgos que legitiman
    la interpretación de las diferentes combinaciones y la consiguiente
    aceptación o rechazo de la pasiva, en tanto que operación sin­táctica
    léxicamente determinada.</p>
    <p>La posibilidad de que los eventos denotados por los verbos
    consten de subeventos explica que a veces respondan a las pruebas
    habituales como dinámicos, perfectivos o puntuales, y a veces como
    estativos, no perfectivos o durativos. Pero lo más relevante a
    efectos de la interacción entre el léxico y la sintaxis es que la
    materialización de uno u otro subevento se vincula a la información
    contenida en la EQ del nombre que complementa al verbo. No obstante,
    como veremos en §4.3, el complemento no es el único argumento que
    contribuye a legitimar una pasiva. De hecho, el análisis subeventivo
    de De Miguel (2004) se cierra con una mención a la influencia
    crucial del agente en las pasivas con <italic>estar</italic>, que
    abre una nueva vía para abordar la última de las cuestiones
    pendientes recogidas en (i-iii) de §4: por qué algunas pasivas
    necesitan el agente expreso y otras no, según ilustraba el contraste
    entre (1) y (5).</p>
  </sec>
  <sec id="la-pasiva-como-proceso-de-tematización.-el-sintagma-por-y-los-adjuntos-como-información-nueva">
    <title>4.3. La pasiva como proceso de tematización. El sintagma-<italic>por</italic> y los
          adjuntos como información nueva</title>
    <p>En De Miguel (2004) se recogen datos y observaciones de Conti
    (2004) y Marín (2004) que establecen una restricción en la pasiva
    con <italic>estar</italic>, según la cual la obligatoriedad del
    sintagma<italic>-por</italic> viene impuesta por razo­nes
    informativas: predicados como <italic>este cuadro está pintado *(por
    Velázquez); este edificio está construido *(por Fisac))</italic>,
    <italic>las alergias están provocadas *(por muchas causas</italic>)
    o <italic>el valle está cruzado *(por el río</italic>) no son
    informativamente relevantes en ausencia del
    sintagma-<italic>por</italic>. Lo interesante a los efectos de este
    estudio es que la misma restricción parece explicar la
    inaceptabilidad de las pasivas con <italic>ser</italic> de (5),
    recogidas de nuevo en (16a-b), y los ejemplos de (16c-d), tal y como
    se avanzó en De Miguel (2004) y se ha argumentado de forma explícita
    en una serie de trabajos posteriores (<italic>cf</italic>. De Miguel
    2009, 2022a, b, c y 2023):</p>

    <list list-type="alpha-lower">
      <label>(16)</label>
      <list-item>
            <label>(a)</label>
            <p>El <italic>Retrato de la señorita Lieser</italic> fue pintado *({por Klimt / en Viena
              / en 1917}).</p>
          </list-item>
      <list-item>
            <label>(b)</label>
            <p>Los Juegos Olímpicos fueron vistos *({por millones de espectadores / a través de
              múltiples dispositivos / en todo el planeta}).</p>
          </list-item>
      <list-item>
            <label>(c)</label>
            <p>La alergia fue provocada *(por un alérgeno desconocido).</p>
          </list-item>
      <list-item>
            <label>(d)</label>
            <p>El gol fue marcado *({por Alexia / en el minuto 90}).</p>
          </list-item>
    </list>
    
    
    <p>Según se expone en esta última sección, los datos de (16)
    confirman el análisis subléxico de la pasiva como una oración
    sintáctica informativamente motivada y léxicamente legitimada por la
    concordancia sub­léxica entre el verbo y sus argumentos.</p>
    <p>Como se propuso en §3.1., la pasiva constituye una tematización,
    en el sentido de que convierte el comple­mento de la activa en el
    tema del que se predica una información nueva. Así es en (1d),
    <italic>El «Retrato de la señorita Lieser» de Klimt ha sido
    subastado (por la casa de subastas vienesa im Kinsky)</italic>. En
    la oración agramatical (16a) la información que se predica de
    <italic>El «Retrato de la señorita Lieser»</italic> es que ha sido
    pintado, contenido redundante ya incluido en la propia definición de
    <italic>cuadro</italic>. En concreto, en su QA, donde se codifica
    que el objeto llamado <italic>cuadro</italic> pasa a existir a
    través del evento de pintar. En consecuencia,
    <italic>pintar</italic> y <italic>cuadro</italic> forman una
    concordancia léxica plena, lo que explica que de <italic>el cuadro
    de Velázquez</italic> se recupere ‘el cuadro que Velázquez pintó’ y
    de <italic>Velázquez pintó mucho</italic>, ‘Velázquez pintó muchos
    cuadros’. Predicar de <italic>un cuadro</italic> que ha sido
    <italic>pintado</italic> no es, pues, informativamente relevante a
    menos que se añada un constituyente, sea argumento —<italic>por
    Klimt</italic>—, sea adjunto —<italic>en Viena; en 1917</italic>—.
    Esta circunstancia no afecta a la pasiva de (1d) porque
    <italic>cuadro</italic>, hipónimo de [OBJE­TO], concuerda con
    <italic>subastar</italic>, pero no plenamente. A diferencia de
    (16a), (1d) es una combinación legítima y no redundante; es
    informativamente relevante sin necesidad de que el contexto la
    complete.</p>
    <p>El ejemplo (16b) se explica en los mismos términos. Predicar del
    sujeto <italic>los JJ. OO.</italic> que <italic>fueron
    vistos</italic> es redundante e informativamente no relevante, en la
    medida en que, como se argumenta <italic>supra</italic>, el nombre
    <italic>JJ. OO</italic>. codifica en su QT que es un evento
    destinado a [SER VISTO]; por tanto, la pasiva requiere algún otro
    cons­tituyente que aporte información nueva sobre el evento: quién lo
    llevó a cabo (<italic>por millones de espectadores</italic>), por
    qué medio (<italic>a través de múltiples dispositivos</italic>) o
    dónde tuvo lugar (<italic>en todo el planeta</italic>).</p>
    <p>La agramaticalidad de las pasivas de (16c, d) recibe idéntica
    explicación: predicar de <italic>alergia</italic> que <italic>fue
    provo­cada</italic> no es informativamente relevante, lo que hace
    obligatoria la presencia de <italic>por un alérgeno
    desconocido</italic>. Asimismo, predicar de <italic>gol</italic> que
    <italic>fue marcado</italic> es redundante, en tanto que el QA de la
    EQ de <italic>gol</italic> ya codifica la infor­mación de que la
    entidad referida por el nombre <italic>gol</italic> pasa a existir a
    través del evento de marcar. La pasiva solo se legitima si se
    materializa un constituyente que la vuelva relevante desde el punto
    de vista informativo: por ejem­plo, el agente (<italic>por
    Alexia</italic>) o un adjunto que exprese el momento en que se
    produce el evento (<italic>en el minuto 90</italic>).</p>
    <p>El examen de las pasivas con <italic>ser</italic> recogidas en el
    CORPES avala este análisis (<italic>cf. infra</italic> ANEXO). Los
    pri­meros 30 ejemplos válidos, de un total de 1001 concordancias
    obtenidas en una búsqueda en textos perio­dísticos a partir de 2001
    ofrecen, en primer lugar, un equilibrio significativo entre los
    casos en que aparece el sintagma-<italic>por</italic> y aquellos en
    que no. Los 15 casos en que aparece son predicados en los que la
    concordancia entre verbo y argumento paciente es plena y la pasiva
    no resulta predicativa en ausencia del agente. Los casos en que no
    aparece el sintagma-<italic>por</italic> son predicados en que el
    verbo selecciona al argumento paciente pero no de forma plena o
    redundante.</p>
    <p>Examinemos por último los contrastes de (17), que ofrecen una
    confirmación adicional al análisis pro­puesto: contienen predicados
    idénticos configuracionalmente, formados sobre un mismo verbo
    (<italic>empezar</italic>) y un mismo sujeto paciente (<italic>el
    libro</italic> y <italic>la tarta</italic> respectivamente), pero
    exhiben distinto comportamiento sintác­tico y reciben distinta
    interpretación en función del argumento agente (<italic>el
    cocinero</italic> o <italic>el niño</italic>):</p>

    <list list-type="alpha-lower">
      <label>(17)</label>
      <list-item>
            <label>(a)</label>
            <p>El libro fue empezado por su autor antes de conocer a la que sería su musa.</p>
          </list-item>
      <list-item>
            <label>(b)</label>
            <p>*El libro fue empezado por el lector por la página 8.</p>
          </list-item>
      <list-item>
            <label>(c)</label>
            <p>La tarta fue empezada por el cocinero sin ayuda del pinche.</p>
          </list-item>
      <list-item>
            <label>(d)</label>
            <p>*La tarta fue empezada por el niño sin permiso.</p>
          </list-item>
    </list>
    
    <p>Tal y como se expuso <italic>supra</italic> en §3.2.4,
    <italic>empezar</italic> es un verbo que selecciona como complemento
    nombres de [EVENTO], pero admite nombres de [OBJETO] si pueden ser
    coaccionados para interpretarse como eventos: es el caso de
    <italic>el libro</italic> y <italic>la tarta</italic>, que codifican
    en su QA el evento a través del cual pasan a existir ([ESCRIBIR] y
    [COCINAR], respectivamente), y en su QT el evento al cual están
    destinados ([LEER] y [COMER], respectivamente). En conse­cuencia,
    <italic>empezar el libro</italic> se interpreta como
    <italic>‘</italic>empezar a {escribirlo/leerlo}’ y <italic>empezar
    la tarta</italic> como ‘empezar a {cocinarla/comerla}’, lecturas que
    están ligadas a distintas interpretaciones aspectuales. Cuando
    <italic>empezar</italic> selecciona un evento de creación (escribir
    el libro o cocinar la tarta), constituye una transición que culmina
    en un [LOGRO] y da lugar a un [ESTADO] nuevo (la existencia parcial
    de la {novela / tarta}). Puesto que en ese caso la EE cuenta con una
    fase [LOGRO • ESTADO], el predicado admite pasiva, como se ve en
    (17a, c). En cambio, cuando el evento seleccionado por
    <italic>empezar</italic> es el codificado en su QT, los objetos
    <italic>novela</italic> y <italic>tarta</italic> preexisten, y no se
    pre­dica de ellos que su estado cambie cuando el sujeto empieza a
    llevar a cabo el evento al que están destinados. Hasta que no se
    termina de leer el libro o de comer la tarta, el objeto no cambia de
    estado y no se despliega una fase de [LOGRO • ESTADO]. Por ello en
    esta lectura no se admite pasiva, como se ve en (17b,d).</p>
    <p>El agente contenido en los sintagmas-<italic>por</italic> de (17)
    contribuye esencialmente a desencadenar una u otra interpretación de
    la pasiva y a justificar su aceptabilidad o inaceptabilidad.
    <italic>El autor</italic> y <italic>el cocinero</italic> intervienen
    prototípicamente en el evento de creación del objeto; <italic>el
    lector</italic> y <italic>el niño</italic> llevan a cabo
    prototípicamente el evento a que está destinado el objeto. En todo
    caso, no son los únicos elementos decisivos en su formación e
    interpretación. Como hemos ido viendo a lo largo de estas páginas,
    la aportación de los adjuntos es igual­mente decisiva en la
    construcción del significado aspectual y en la legitimación de una
    pasiva imposible por redundante. Así, <italic>a través de múltiples
    dispositivos</italic> frente a <italic>desde el bus
    turístico</italic>; <italic>en un recorrido largo y pau­sado</italic>
    frente a <italic>desde la carretera; por Klimt</italic> y <italic>en
    Viena; por Alexia</italic> y <italic>en el minuto 90</italic>; y
    <italic>antes de conocer a la que sería su musa</italic> frente a
    <italic>por la página 8</italic> focalizan distintas fases de la
    estructura eventiva de un predicado (un punto inicial, un estado, un
    proceso, un punto final y un estado subsiguiente) y lo capacitan
    para pasivizarse (o no), en un proceso de concordancia de los rasgos
    subléxicos que va más allá de la relación entre un verbo y sus
    argumentos.</p>
    <p>Esta consideración de los adjuntos como constituyentes centrales
    para la predicación (propuesta y ar­gumentada en De Miguel 2022b,c)
    resta importancia al problema clásico de la naturaleza del
    sintagma-<italic>por</italic> de la pasiva, cuya condición de
    argumento parecía cuestionada por su intercambiabilidad con los
    adjuntos en ejemplos como los de (5). Desde esta nueva perspectiva,
    el sintagma-<italic>por</italic> es un argumento, pero su re­levancia
    a la hora de legitimar una pasiva es compartida con los adjuntos, en
    la medida en que unos y otros participan en la construcción del
    significado de los predicados, desplegando o cancelando fases de la
    EE del verbo, y aportando información relevante en contextos
    sintácticos redundantes.</p>
  </sec>
</sec>
<sec id="conclusiones">
  <title>5. Conclusiones</title>
  <p>La revisión de la pasiva perifrástica con <italic>ser</italic>
  llevada a cabo en este trabajo avala una explicación de la
  cons­trucción en términos de la concordancia entre los rasgos
  subléxicos codificados en la estructura interna del verbo y en la de
  los nombres que constituyen sus argumentos.</p>
  <p>El análisis establece que la pasiva con <italic>ser</italic>
  constituye una operación sintáctica de tematización, en la que se
  altera la distribución de los constituyentes respecto de la forma
  activa para convertir el argumento pa­ciente en el tema del que se
  predica un evento que acaba y da lugar a un estado nuevo. En
  consecuencia, la estructura eventiva del verbo debe contener una fase
  final de <sc>[logro</sc> • <sc>estado]</sc> o adquirirla por medio de
  algún mecanismo de coacción, desencadenado por el contexto en que
  aparece. A su vez, el argumento paciente del que se predica el estado
  nuevo debe contener en su EQ rasgos subléxicos compatibles con la
  predica­ción (como <italic>cuadro</italic> respecto de
  <italic>pintar</italic> y respecto de <italic>subastar</italic>). En
  cuanto al argumento agente, puede quedar implícito, si el predicado es
  suficiente desde el punto de vista informativo (como en <italic>el
  cuadro fue subastado</italic>). Si el predicado es redundante con el
  sujeto en virtud de su información subléxica (como en *<italic>el
  cuadro fue pintado</italic>), la pasiva se completa para resultar
  informativa, bien expresando el agente en el
  sintagma-<italic>por</italic> (<italic>el cuadro fue pintado por
  Klimt</italic>), bien mediante un adjunto que proporcione información
  pertinente para la pre­dicación, relacionada con algún rasgo contenido
  en la EQ del nombre o con las coordenadas espaciotempo- rales en que
  el evento tiene lugar (<italic>el cuadro fue pintado {al óleo / con
  plumilla / en Viena / en 1917}</italic>)<italic>.</italic></p>
  <p>La propuesta permite dar cuenta en idénticos términos de la
  aparición del sintagma-<italic>por</italic> en las pasivas
  perifrásticas con <italic>estar</italic>, cuando su presencia es
  indispensable para expresar el mantenimiento de un estado, incluso en
  construcciones no agentivas del tipo <italic>el valle está cruzado por
  el río</italic>, donde la ubicación del río es esencial para que se
  pueda predicar de <italic>el valle</italic> que <italic>está
  cruzado</italic>. Podría explicar también la (esporádica) presencia
  del sintagma-<italic>por</italic> en pasivas con <italic>se</italic>
  como <italic>la sentencia se dictó por el Tribunal Supremo</italic>.
  La pasiva con <italic>se</italic>, en cuanto que pasiva, es una
  estructurada tematizada que predica un evento que le ha ocurrido a un
  sujeto (con la particularidad de que, en su caso, no es obligada la
  mención a un estado alcanzado). En tan­to que resultado de un proceso
  informativamente motivado, el predicado pasivo debe aportar
  información nueva sobre el sujeto paciente. Sin embargo, predicar de
  <italic>la sentencia</italic> que <italic>se dictó</italic> no resulta
  relevante. En ese contexto, la presencia del agente expreso
  (<italic>por el Tribunal Supremo</italic>) incrementa la carga
  informativa de la predicación y justifica su materialización.</p>
  <p>En definitiva, el análisis aquí defendido establece un vínculo
  léxico esencial entre los constituyentes que participan en la
  operación sintáctica de pasivización: el verbo, sus argumentos y los
  posibles adjuntos. La interacción de los rasgos subléxicos (eventivos
  y de qualia) de las expresiones que componen el predicado, propiciada
  por la intervención de los mecanismos de concordancia de rasgos
  propuestos, desencadena su potencial informativo y la consiguiente
  aceptabilidad o agramaticalidad de la construcción.</p>
  

</sec>
</body>
<back>
  <app-group>
    <title>Agradecimientos</title>
    <p>Quiero expresar mi agradecimiento al equipo editorial del Círculo de lingüística aplicado a la comunicación, por permitirme participar en este número conmemorativo del 25 aniversario de la publicación y en el homenaje a su fundador, Joaquín Garrido, quien puso en marcha este círculo que no para de crecer, abarcador e inclusivo, delimitado solo por la circunferencia resistente y elástica con que su director lo concibió.</p>
      <p>Agradezco a Zoltan Zato e Isabel López Fraguas su ayuda con los datos y sus observaciones sobre el análisis.</p>
  </app-group>
  
  <app-group>
      <title>Anexo</title>
      <table-wrap>
        <caption>
          <p>Pasivas perifrásticas con ser en textos periodísticos, en
            España, a partir de 2001 Muestra extraída del Corpus del Español
            del Siglo XXI (CORPES), 27/07/2024</p>
        </caption>
        <table>
          <colgroup>
            <col width="50%" />
            <col width="50%" />
          </colgroup>
          <thead>
            <tr>
              <th><bold>Predicados que forman pasiva con
                  <italic>ser</italic> y
                  sintagma-<italic>por</italic></bold></th>
              <th><bold>Predicados que forman pasiva con
                  <italic>ser</italic> sin
                  sintagma-<italic>por</italic></bold></th>
            </tr>
          </thead>
          <tbody>
            <tr>
              <td><p>Escribir notas</p>
                <p>Sustituir al presidente</p>
                <p>Ocupar un puesto</p>
                <p>Condenar a un preso</p>
                <p>Designar un tribunal</p>
                <p>Firmar una orden</p>
                <p>Sufragar un servicio</p>
                <p>Utilizar una técnica</p>
                <p>Anunciar una conquista</p>
                <p>Diseñar un plan</p>
                <p>Gestionar un puesto de trabajo</p>
                <p>Adoptar una propuesta</p>
                <p>Ordenar un toque de queda</p>
                <p>Ocupar un cargo</p>
                <p>Ver una final de tenis</p></td>
              <td><p>Desmentir a alguien</p>
                <p>Condecorar a alguien</p>
                <p>Alquilar algo</p>
                <p>Analizar algo</p>
                <p>Asesinar a alguien</p>
                <p>Denunciar a alguien</p>
                <p>Desmentir algo</p>
                <p>Descubrir algo</p>
                <p>Rechazar algo</p>
                <p>Criticar algo</p>
                <p>Confirmar algo</p>
                <p>Detener a alguien</p>
                <p>Atacar a alguien</p>
                <p>Detectar algo</p>
                <p>Tirotear a alguien</p></td>
            </tr>
          </tbody>
        </table>
      </table-wrap>
  </app-group>
  
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        <comment>Ed. crítica de Ramón Trujillo</comment>
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        <article-title>Relaciones entre el léxico y la sintaxis: la ruptura de los límites entre las categorías gramaticales</article-title>
        <source>En torno a la delimitación de determinadas categorías lingüísticas</source>
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            <surname>Martínez-Atienza</surname>
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