e-ISSN: 1576-4737
ARTÍCULOS
Resumen: https://orcid.org/0000-0002-4301-4491 En este trabajo se analizan, describen y contrastan los prefijos negativos españoles a-, des-, in- y no con los prefijos del chino mandarín wú- [无], fēi- [非], bù- [不], fǎn- [反], con el fin de valorar diferencias y similitudes en la formación de palabras con sentido negativo según sus propiedades morfológicas, semánticas y sintácticas. Además de otros resultados, se muestra que, en chino mandarín, sí existen prefijos negativos, y que estos comparten muchas características con los prefijos del español en cuanto a la formación de palabras, de manera que esta aportación puede servir tanto a los estudios lexicográficos como a quienes enseñan o aprenden estas dos lenguas.
Palabras clave: morfología contrastiva, prefijos negativos, chino mandarín, lengua española, enseñanza y aprendizaje
Abstract: This paper analyzes, describes and contrasts the Spanish negative prefixes a-, des-, in- and no with the Mandarin Chinese prefixes wú- [无], fēi- [非], bù- [不], fǎn- [反], in order to assess differences and similarities in the formation of words with negative meaning according to their morphological, semantic and syntactic properties. In addition to other results, it is shown that, in Mandarin Chinese, there are negative prefixes, and that these share many characteristics with the prefixes of Spanish in terms of word formation, so that this contribution can serve both lexicographic studies and those who teach or learn these two languages.
Keywords: contrastive morphology, negative prefixes, Mandarin Chinese, Spanish language, teaching and learning
Sumario: 1. Introducción. 2. Tipología morfológica del chino mandarín en contraste con el español. 2.1. Unidades morfológicas del chino mandarín. 2.2. Clasificación de morfema en chino mandarín. 3. Prefijación del chino mandarín. 3.1. Prefijos negativos. 4. Prefijación del español. 4.1. Prefijos negativos. 5. Conclusiones. Agradecimientos. Contribución de autoría CREDiT. Referencias bibliográficas.
Cómo citar: Fu, X.; Álvarez Blanco, A. J. (2025). Estudio contrastivo de prefijos negativos en español y en chino mandarín. Círculo de Lingüística Aplicada a la Comunicación 103 (2025): 177-185. https://dx.doi.org/https://dx.doi.org/10.5209/clac.88887
El estudio contrastivo de la morfología entre el chino mandarín y el español ha sido un campo poco trabajado en la lingüística teórica y aplicada. En general, se considera que el chino mandarín es una lengua aislante, carente de desinencias flexivas y de afijos derivativos, mientras que el español es una lengua flexiva con un sistema rico en accidentes para las categorías variables y con procesos derivativos estables para la formación de palabras (Wang, 2014; Lu, 2015). Sin embargo, a pesar de que algunos autores (Liu, 2012; Zuo, 2018) han abordado estudios contrastivos de la morfología derivativa, principalmente en lo que respecta a la sufijación, no se ha investigado aún la prefijación en ambas lenguas. En el chino mandarín existen no pocos elementos afijales que pueden considerarse como afijos derivativos. Además, suelen tener una equivalencia léxica y morfológica con ciertos prefijos del español.
En las páginas siguientes, además de estudiar los prefijos negativos y su selección de las bases, deteniéndonos especialmente en el chino mandarín, ofrecemos una síntesis de los resultados en forma de tabla. Por otro lado, proponemos una traducción de los prefijos del chino mandarín al español que, si bien sabemos que es correcta, no por ello ha de ser la única posible dada la polisemia de los prefijos. El método descriptivo se completa con el estudio contrastivo, que permite ofrecer similitudes y diferencias, así como algunos ejemplos ilustrativos.
Además de esta introducción, el artículo se estructura en cuatro apartados: en el primero nos ocupamos contrastivamente de las características tipológicas de la morfología del chino mandarín y del español; en el segundo, de la prefijación del chino mandarín; en el tercero, de la prefijación del español y en el cuarto de las conclusiones.
La clasificación tipológica de las lenguas se fundamenta en las diferentes formas de organizar los contenidos léxicos y gramaticales de los signos. En general, la tipología morfológica ha admitido tres tipos canónicos de lenguas denominados tradicionalmente como flexivo, aglutinante y aislante, y en la actualidad, como aislante, sintética, y polisintética (Casado y Escandell, 2011). De esta manera, el español es una lengua flexiva o bien sintética, y, el chino, aislante.
Así, según Casado y Escandell (2011: 30), “se da una correspondencia estricta entre palabra y morfema: cada palabra por un solo morfema y estos morfemas son, predominantemente, monosilábicos”. Sin embargo, la consideración de que el chino es una lengua monosilábica ha recibido muchas críticas por parte de los estudiosos. Moreno Cabrera (2003: 472) defiende que “lo que es monosilábico no es la lengua china sino la escritura china, y que la idea de que las palabras chinas tienen una sílaba procede de la confusión entre palabra y carácter escrito”. Efectivamente, la tradición entendía que en chino clásico una palabra contaba con un solo carácter y que cada carácter coincidía con una sílaba.
No obstante, existen algunas diferencias respecto al chino mandarín que no encajan en esta clasificación. Por ejemplo, con los cambios experimentados por el chino mandarín actual, se considera que la palabra tiene una sílaba y media (Wang, 2009: 29). Asimismo, si el “carácter escrito” se consideraba como la unidad básica del sistema de escritura, hoy sabemos que no se trata de la unidad mínima de la lengua.
Sirve como ejemplo el carácter zhī [蜘]. Se trata de un compuesto fono-semántico formado por dos grafemas (Halvor y Willis, 2017: 41), el semántico chóng [虫] ‘insecto’ y el fonológico zhī [知] que no tiene sentido por sí mismo. Así pues, el carácter zhī [蜘] necesita unirse al carácter zhū [蛛] para formar una palabra, en este caso la palabra simple zhīzhū [蜘蛛] ‘araña’. Por lo tanto, en chino mandarín no siempre hay una correspondencia estricta entre el carácter (o la sílaba) y la palabra.
Un segundo criterio señala que el chino “se caracteriza por no tener la flexión en las palabras, cada palabra tiene una función autónoma, y las relaciones gramaticales y sintácticas se manifiestan mediante un orden muy estricto de las palabras en la oración” (Casado y Escandel, 2011: 31). Se trata de características que le diferencian notablemente de lenguas como el español en las que, como es sabido, las palabras están formadas por morfemas, los morfemas suelen ser amalgamas, y no existe una división nítida entre las categorías verbales expresadas como son el tiempo, el modo, el aspecto o la persona.
Así, Ruiz Antón (1998: 3-4) ejemplifica que el verbo chino no tiene flexión y que el aspecto verbal (perfectivo) se expresa mediante la partícula dependiente -le: Wǒ kàn le // nei běn shū = yo leer PERF // ese documento libro (‘He leído ese libro’). Asimismo, junto al verbo, también los pronombres y sustantivos emplean marcadores para expresar las relaciones gramaticales. En efecto, diversos estudiosos (Lu 2005; Packard 2015) reconocen que dispone de varias partículas o marcas que expresan significados gramaticales como el número, el tiempo, el aspecto y el modo.
Por ejemplo, -men [们] expresa el plural de pronombres y de sustantivos: wǒ [我] ‘yo’ > wǒmen [我们] ‘nosotros’, lǎoshī-men [老师们] ‘profesores’. Las partículas que indican aspectos verbales son las siguientes: -zhe [着] ‘aspecto durativo’, -le [了] ‘aspecto perfectivo’, -guò [过] ‘aspecto experiencial’ y -zài [在] ‘aspecto progresivo’. Además, la forma -le puede expresar el significado de ‘tiempo pasado’ cuando se pospone a los verbos (Park y Yuan, 2019).
La lingüística estructural define el morfema como “elemento mínimo con significado individual de las emisiones de una lengua”, “la unidad mínima con significado” o bien como la “unidad significativa mínima” (Fábregas, 2013: 18). Ahora bien, caben especificaciones en el caso del chino mandarín.
La definición adecuada, o al menos la aplicable al chino mandarín, sería en nuestra opinión la de Pena (1999: §66.2.3): “la unidad mínima desde la perspectiva del significado gramatical”. Ya hemos expuesto que el carácter no es la unidad mínima de la lengua, por lo que seguimos la línea de la mayor parte de los autores (Lǚ, 1979; Huangy Liao, 2002), quienes adoptan el morfema como el mínimo constituyente en el análisis de la palabra. De esta manera, el morfema se define como la unidad mínima que representa la forma fonética y el sentido significativo (Huang y Liao, 2002: 251); refiriéndose el sentido significativo tanto al léxico como al significado gramatical. A modo de ejemplo, qì-huà [气化] ‘gasificar’ es una palabra compuesta por dos morfemas: qì [气] representa el significado de ‘gas’ y actúa como lexema o raíz, y -huà [化] aporta el significado causativo y funciona como un sufijo verbal.
La clasificación semántica del morfema chino mandarín muestra un perfil tipológico que solo en parte se asemeja al español, como veremos en este apartado.
Es similar la diferencia entre morfemas léxicos y gramaticales, donde los léxicos o “lexemas” corresponden a la raíz, mientras que los gramaticales incluyen los morfemas derivativos y los flexivos (Varela, 2018). Asimismo, en chino mandarín se diferencia entre shí sù [实素] ‘morfemas llenos’ y xū sù [虚素] ‘morfemas vacíos’ (Zhang, 1987: 17). Los primeros aportan el significado léxico, y forman parte de las palabras, a diferencia de los vacíos que no tienen un significado léxico sino gramatical.
Siguiendo la clasificación del chino, los morfemas llenos se clasifican a su vez en independientes (o libres) y dependientes (o ligados) en función de su capacidad léxica (Zhang, 1987: 18). Los libres funcionan aisladamente, son palabras simples como shuǐ [水] ‘agua’ o bien tiān [天] ‘cielo’. Por su parte, los ligados no pueden formar una palabra, sino que deben unirse a otro morfema, lleno o vacío, del tipo mín [民] ‘gente’ que se combina con otro ligado, zú [族] ‘etnia’, para formar la palabra mín zú [民族] ‘nación’. Se trata de una situación similar a la de los temas cultos españoles como -logía y sus formaciones morfología y filología.
Los morfemas vacíos son aquellos que dependen de otros morfemas para poder tener lugar (o materializarse), caracterizándose por su posición fija y su significado debilitado. Zhao (1999: 59) considera que este tipo se corresponde con los morfemas gramaticales del español: morfemas derivativos y morfemas flexivos.
En cuanto a los derivativos, ciertamente existe tal correspondencia si seguimos a Pena (1999: §66.2.4.1), quien explica que los morfemas derivativos, o afijos derivativos, son los que se unen a la raíz anteponiéndose, posponiéndose o bien intercalándose en esta para formar nuevas palabras, de modo que se relacionan con los prefijos, los sufijos y los interfijos. Sin embargo, no es aceptable dicha correspondencia en el caso de los morfemas flexivos, ya que los morfemas funcionales no solo incluyen a los afijos derivativos (sufijos, interfijos), sino también a algunos sufijos que se colocan al final de la sentencia, como son las partículas ba [吧] ‘sugerencia’, ma [吗] ‘pregunta’, ne [呢] ‘duda’.
El resultado del examen contrastivo entre las clasificaciones descritas podría ser el siguiente (Fu, 2023) (Tabla 1):
| Tipos de morfema del español | Tipos de morfema del chino | ||||
|---|---|---|---|---|---|
| morfema léxico | dependiente | lexema, raíz | morfema lleno | dependiente | lexema, raíz |
| independiente | palabra primitiva | independiente | palabra primitiva | ||
| morfema gramatical | derivativo | prefijo, sufijo, interfijo | morfema vacío | derivativo | prefijo, sufijo, interfijo |
| flexivo | sufijo | funcional | sufijo (flexivo) | ||
| - | - | partícula final | |||
La prefijación es otro de los procesos de formación de palabras, junto a la composición y la sufijación, al igual que sucede en español. En ella se añade un prefijo o más de uno tanto a la palabra ya existente (desconocer) como a los temas latinos o raíces ligadas: re-mitir (Varela y Martín García, 1999; Valera, 2018). De la misma manera, el chino mandarín añade un afijo prefijal a la base léxica que puede ser una palabra libre o un lexema ligado (1).
(1) fēi-fǎ [ 法] pref. + ‘ley’ligado→ ilegal
fēi-jīnshǔ [非金属] pref. + ‘metagal’loigado → no metal
No obstante, una diferencia sustancial entre ambos sistemas prefijales es la existencia de la parasíntesis, pues el chino mandarín la desconoce, aunque hay excepciones, como el prefijo fēi- [非] que produce un esquema similar a una estructura parasintética. Por ejemplo, fēi-mài pǐn [非卖品] pref. + ‘vender’ + suf. → mercancía no vendible, ya que no existen ni *fēi-mài [非卖] ni *mài pǐn [卖品].
La clasificación tradicional de los prefijos en chino diferencia entre verdaderos o típicos y prefijoides, según el grado de debilitamiento semántico. Sin embargo, quizá no resultaría operativa al comparar sincrónicamente los prefijos de ambas lenguas, tal y como hacemos aquí. Es difícil delimitar el número de prefijos verdaderos y de prefijoides, ya que los últimos son unidades léxicas que aún mantienen un significado parcial y se comportan como un continuum en el proceso de gramaticalización. Tal y como indica Yin (2007: 28), si definimos la raíz con el número 0 y el afijo típico con el 1, el grado de pertenencia de los afijoides chinos sería el siguiente:
Una clasificación más actual la presentan Chen (2008: 100) y Zeng (2008). Estos autores adoptan un criterio laxo para delimitar el número de prefijos e incluyen entre ellos a los elementos prefijales que tienen alta productividad en la formación de palabras derivadas. Siguiendo esta categorización proponemos una que coincide en parte con la española, al distinguir los cinco grupos de prefijos siguientes.
Apreciativos. Expresan los siguientes sentidos: ‘afectivo’ (lǎo-xiōng [老兄] pref. ‘hermano mayor’→ hermano mayor), ‘peyorativo’ (lǎo-tǔ [老土] pref. ‘tierra’→ rústico) ‘diminutivo’ (xiǎo-māo [小猫] gatito) y ‘honorífico’ (lǎo-tiānyé [老天] pref. ‘cielo’ → Dios mío). Dicho esto, destacamos que el español no dispone de este tipo de prefijos. El español manifiesta la apreciación al menos a través de sufijos apreciativos, como -illo o -ito o bien mediante ciertos prefijos con valores cercanos a la apreciación, por ejemplo, minicasa.
Denumerales. Se trata de los prefijos chū- [初] (chū-yi [初一] ‘el primer día de cada mes’) y dì- [第] (dì-yī [第一] ‘el primero’), tampoco localizables en español. Como en el caso anterior, el español dispone de sufijos numerales como el partitivo -avo (once > onceavo).
Gradativos. Indican ‘sobrepasar o aproximarse a un límite o alcance’: chāo- [超] (chāo-rén [超人] ‘superhombre’), duō- [多] (duō-méitǐ [多媒体] ‘multimedia’), bàn- [半] (bàn-yuán [半圆] ‘semicírculo’) u otros.
Negativos. Señalan ‘propia negación’, ‘privación’ y ‘oposición’. Entre otros, wú- [无] (wú-tiáojiàn [无条件] ‘incondicional’), bù- [不] (bù-máo [不毛] ‘estéril’), fēi- [非] (fēi-zhèngshì [非正式] ‘informal’), fǎn- [反] (fǎn-gémìng [反革命] ‘contrarrevolución’), kàng- [抗] (kàng-tǐ [抗体] ‘anticuerpo’).
Temporales y locativos. Aportan el significado de ‘antes’ y ‘después’: qián- [前] (qián-tīng [前厅] ‘antesala’), hòu- [后] (hòu-zhàn [后战] ‘posguerra’) o bien yù- [预] (yù-rè [预热] ‘precalentar’).
El chino mandarín presenta varios prefijos con significado negativo, y de estos trataremos, ya que, si bien algunos no gramaticalizados son muy productivos en la formación de neologismos, se trata de formas no ligadas, por lo que aquí no se tienen en cuenta. Se trata de prefijos como líng- [零] ‘cero’ (líng wūrǎn [零污染] ‘cero contaminación’, líng róngrěn [零容忍] ‘cero tolerancia’ o bien líng zēngzhǎng [零增长] ‘cero incremento’). Aquí seguimos la línea de la mayoría de autores (Chen, 1991; Pu, 2019, entre otros) que incluyen entre los prefijos negativos a los cuatros más productivos del chino mandarín, esto es, wú- [无], fēi- [非] bù- [不] y fǎn- [反], que pasamos a describir.
El prefijo wú- [无] mantiene en muchas ocasiones una equivalencia con los prefijos a-/an- y des- que se anteponen a los sustantivos para expresar ‘privación’. Aporta los significados de ‘no haber’ y de ‘no’ en la formación de palabras negativas (CASS, 2012: 1372) y se combina productivamente con sustantivos, adjetivos y, en menor medida, con verbos.
Los sustantivos formados con wú- [无] designan ‘privación’ y pueden parafrasearse como ‘carece del contenido’. Este grupo de derivados es transparente en la predicción de su significado, tal y como puede observarse en los ejemplos (2). Por otra parte, las bases nominales suelen ser monosilábicas y lexemas ligados (wú-biān [无边] ‘inmensidad’ ~ *biān [边] ‘lado’), salvo en el caso de palabras lexicalizadas en las que el significado es opaco para los hablantes, como wúxīn [无心] ‘sin intención’ ya que la palabra xīn [心] significa ‘corazón’.
(2) wú [无] pref. + lì [力] ‘capacidad’ → incapacidad
wú [无] pref. + lǐ [理] ‘razón’ → sinrazón
wú [无] pref. + xíng [形] ‘forma’ → amorfo
wú [无] pref. + wèi [味] ‘sabor’ → desabor
La gran parte de las bases adjetivales son relacional-calificativas (cháng [常] ‘normal’). Los adjetivos resultantes niegan el sentido de la base y pueden asemejarse a los prefijos a-, des- e in- (3).
(3) wú [无] pref. + cháng [常] ‘normal’ → anormal
wú [无] pref. + chǐ [耻] ‘vergonzante’ → desvergonzado
wú [无] pref. + wèi [畏] ‘temible’ → intrépido
Por último, wú- [无] crea adjetivos a partir de verbos, tal y como se muestra en los ejemplos (4). Las formas resultantes pueden parafrasearse como ‘no se puede V’ o bien ‘no es lo que puede V’. Así, este prefijo podría equivaler a los prefijos in- y des- que se añaden a adjetivos para expresar ‘contrariedad’.
(4) wú [无] pref. + bǐ [比] ‘comparar’ → incomparable
wú [无] pref. + yòng [用] ‘servir’ → inservible
wú [无] pref. + xiūzhǐ [休止] ‘terminar’ → interminable
El prefijo fēi- [非] es uno de los prefijos negativos más culto. Aporta el valor de ‘exclusión’, puede interpretarse como ‘no pertenece a cierta propiedad denotada por la base’ y se antepone productivamente a bases nominales. Según los datos recogidos en el diccionario (CASS, 2012), gran parte de las bases nominales son sustantivos con el rasgo [+abstracto]. Se utilizan para formar términos pertenecientes a diferentes campos especializados como la agricultura, la medicina, la economía o la política (5).
(5) fēi [非] pref. + yǔyán [非语言] ‘lengua’ → no verbal
fēi [非] pref. + dǎotǐ [非导体] ‘conductor’ → no conductor
fēi [非] pref. + zhèngfǔ [非政府] ‘gobierno’ → no gubernamental
No se antepone directamente a verbos ni a adjetivos, sino tan solo a sustantivos terminados en sufijos que pueden derivar de verbos o de adjetivos. Sufijos del tipo -xìng [性], -huà [化], -yúan [员] o bien -zhǔyì [主义]. Así pues, formaría estructuras como la siguiente: [fēi- + [adjetivo + sufijo]] y [fēi- + [verbo + sufijo]] (6).
(6) fēi[非] pref. + huīfā [挥发] ‘volatilizar’+ xìng [性] suf. → no volatilidad
fēi[非] pref. + shìchǎng [市场] ‘mercado’ + huà [化] suf.→ no comercialización
fēi [非] pref. + hé [核] ‘núcleo’+ huà [化] suf. → no nuclearización
fēi [非] pref. + zīběn [资本] ‘capital’+ zhǔyì [主义] suf. → no capitalismo
fēi [非] pref.+ dǎng-yuán [党员] ‘partido’ + [员] suf.→ no miembro de partido
El estudio del prefijo fēi- [非] muestra que comparte muchas características con el prefijo español no, que expresa la ‘negación’ de la base a la que precede.
Respecto al prefijo bù- [不], puede funcionar como prefijo o bien de forma aislada, caso en el que es similar al adverbio español no en la formación de palabras con sentido negativo. En cuanto a su caracterización como prefijo, algunos autores como Hou (2019: 32) afirman que bù- [不] puede considerarse un tipo de prefijo más reciente, ya que es muy productivo para formar palabras con sentido negativo y porque al unirse a ciertos morfemas monosilábicos logra formar un término capaz de ingresar en el lexicón o en el diccionario: bù- [不] + máo [毛] ‘pelo’ = bùmáo [不毛] ‘estéril’ o bien bùguǐ [不轨] ‘indisciplinado’. Además, ciertos autores (Zhao, 1979; Chen, 2008) consideran que bù [不] puede entenderse como un interfijo que se intercala en verbos compuestos para convertirse en adjetivos interpretables como ‘no se puede V’. Por ejemplo, kàn [看] ‘ver’ + bù [不] + jiàn [见] ‘ver’ = kàn-bù-jiàn [看不见] ‘invisible’ o bien dǎ [打] ‘pegar’ + bù [不] + dǎo [倒] ‘caerse’ = dǎ-bù-dǎo [打不倒] ‘inderrocable’.
Según los ejemplos recogidos del diccionario (CASS, 2012), la mayoría de los derivados tiene bases adjetivales (7a), verbales (7b) y, en menor medida, nominales (7c).
(7) a. bù [不] pref. + biàn [便] ‘conveniente’ → inconveniente bù [不] pref. + dìng [定] ‘estable’ → inestable bù [不] pref. + dàng [当] ‘propio’ → impropio
b. bù [不] pref. + bèi [备] ‘preparar’ → desprevenido
bù [不] pref. + děng [等] ‘igualar’ → desigual bù [不] pref. + biàn [变] ‘variar’ → invariable c. bù [不] pref. + dàodé [道德] ‘moralidad’ → inmoral bù [不] pref. + róngyù [荣誉] ‘honor’ → deshonroso bù [不] pref. + réndào [人道] ‘humanidad’ → inhumano
En (7a), las formaciones prefijadas con bù- [不] portan un valor de ‘contrariedad’ y expresan una relación opuesta a las bases. Este prefijo es muy similar al español in- que suele funcionar por oposición a la base. En chino mandarín, la base adjetival y el derivado constituyen así parejas de antónimos, siempre y cuando la base no cuente con un término léxico de sentido contrario. Por ejemplo, bù hǎo [不好] ‘no bueno’ no es antónimo de hǎo [好] ‘bueno’, ya que hǎo [好] ‘bueno’ tiene el antónimo huài [坏] ‘mal’, por lo que bù [不] no es un prefijo sino un adverbio con el significado de ‘no’.
Con los ejemplos de (7b), bases verbales, y de (7c), bases nominales, se muestra que el prefijo bù- [不] tiene la capacidad de alterar la categoría de la base léxica (V→A; N→A).
Las formaciones deverbales y denominales suelen indicar ‘contrariedad’ respecto al significado de las bases. Sin embargo, ciertas formaciones denominales tienen el valor de ‘privación’: bù-cái [不才], cái ‘talento’ (sust.) + bù ‘valor negativo’ = incapaz; bù-xiá [不暇] xiá ‘tiempo libre’ (sust.) + bù ‘valor negativo’ = ocupado o bien bù-yǎguān [不雅观] yǎguān ‘decoro’ (sust.) + bù ‘valor negativo’ = indecoroso.
El prefijo fǎn- [反] significa en chino clásico ‘reverso’ o bien ‘posición contraria’. No obstante, en la actualidad se ha convertido en un prefijo en la formación de palabras negativas, aportando dos significados principales, el de ‘dirección contraria’ u ‘oposición’ y el de ‘resistir’ o ‘combatir’. No suele alterar la categoría gramatical de la base léxica, apenas se combina con adjetivos, y es productivo al adjuntarse a bases nominales, tal y como se muestra en (8a), y a bases verbales como se ilustra en (8b).
(8) a. fǎn [反] pref. + wùzhì [物质] ‘materia’ → antimateria
fǎn [反] pref. + jiàndié [间谍] ‘espionaje’ → contraespionaje
b. fǎn [反] pref. + gōng [攻] ‘atacar’ → contraatacar fǎn [反] pref. + mìnglìng[命令] ‘mandar’ → contramandar
Este prefijo da lugar a dos tipos de formaciones nominales. Uno expresa ‘oposición’ o ‘algo contrario al sentido de la base’. Es el caso citado de antimateria (8a). Otros casos son el de fǎn-lìzǐ [反粒子] ‘antipartícula’ o el de fǎn-yīngxióng [反英雄] ‘antihéroe’. El segundo tipo de formaciones nominales puede indicar ‘rechazo al significado de la base’. Las bases nominales suelen ser nombres de un colectivo con los rasgos [+inicia- tiva] y [+social]. Por ejemplo, fǎn-zhèngfǔ [反政府] ‘anti-gobierno’, fǎn-rénlèi [反人类] ‘antihumano’ o bien fǎn-shèhuì [反社会] ‘antisocial’.
Respecto a las formaciones verbales, los verbos seleccionados son en gran medida performativos. El resultado obtenido indica la acción contraria a la base verbal. Este prefijo fǎn podría asemejarse al prefijo contra- Por ejemplo, fǎn-bó [反驳] pref. + ‘decir’ → contradecir, fǎn-jiànyì [反建议] pref. + ‘proponer’ → contraproponer.
Apuntamos tan solo algunos aspectos de la prefijación española que son de nuestro interés para el estudio contrastivo. En primer lugar, su clasificación en prefijos locativos, espaciales, gradativos, cuantificativos, negativos, etc., en función de los valores semánticos (Varela 2018; Serrano-Dolader, 2019). El español ofrece además prefijos que presentan variación alomórfica condicionada en muchas ocasiones por el fonema inicial de la base (an-alfabeto, a-moral). Otros presentan dobletes formales debido a razones históricas (dis-forme, des-acuerdo). Un número cuantioso puede añadirse a bases de distintas categorías, principalmente verbos, adjetivos y sustantivos. Por último, ciertos prefijos pueden aplicarse de manera recursiva (re-ex-portación), aunque esta acción se vea sometida a restricciones semánticas: los prefijos que indican ‘espacio delantero’ (ante-) no pueden concatenarse con los que significan ‘ espacio trasero’, *ante-traspatio.
En segundo lugar, cabe señalar características como las siguientes: por lo general, no cambian la categoría de las bases con las que se combinan (inscripciónN > preinscripciónN), si bien existen algunos ejemplos que contradicen esta afirmación, pues formas como anticaries, antigrasa, antiedad o bien monovolumen son sustantivos que funcionan como adjetivos: crema anticaries, producto antigrasa, crema antiedad, coche monovolumen (Montero Curiel, 2002). Por otro lado, mantienen formas estables, y no se funden a las bases léxicas. Esta independencia fonológica se refleja en la yuxtaposición de dos vocales iguales (reescribir, contraatacar) y en vocablos diferentes (coeditor, entreabierto). No obstante, ciertos prefijos pueden sufrir cambios formales al unirse a las bases (ir-real, im-posible). Se trata de morfemas ligados en la mayoría de los casos, aunque algunos pueden presentarse desligados de las bases (ex novio, súper fino, no identificable).
El concepto de prefijación negativa varía entre los autores. En sentido amplio, abarca los significados de ‘negación’, ‘privación’, ‘oposición’, ‘exclusión’, ‘contrariedad’ o ‘separación’ (Montero Curiel, 1999: 101). Varela y Martín García (1999) establecen cuatro tipos de negaciones: ‘oposición’, ‘contradicción’, ‘contrariedad’ y ‘privación’. No obstante, la ngle (2009: §10.10) señal a que l os pref ij os negativos sol o incl uyen l os que denotan ‘contrariedad’, ‘ausencia’ e ‘inversión’. Por nuestra parte, en conformidad con la ngle (2009), en sentido estricto se podrían unificar los valores de negación en los tres tipos siguientes: a) negación de la base: irreal, desconocer; b) contrariedad: imposible, desobedecer; y c) privación: deshonor, impiedad.
Despejada esta cuestión, ciertas características de los cuatro prefijos mencionados, esto es, a-, des-, in- y no, son las siguientes: el prefijo a- presenta el alomorfo an- cuando se añade a una base léxica que comienza por vocal (an-aeróbico). Puede añadirse tanto a sustantivos como a adjetivos con el valor de ‘privación’. Buena parte de los sustantivos prefijados con a-/an- puede parafrasearse como ‘falta de’, ‘sin el contenido de la base’, como asimetría, acéfalo. Se antepone además a adjetivos derivados de sustantivos, en cuyo caso la mayoría de las formaciones resultantes tiene el valor de ‘negación’ de la base (confesión > confesional > aconfesional). Por último, ciertas estructuras se forman con bases cultas provenientes de la lengua griega como abulia, acleida o alexia (Montero Curiel, 1999).
El prefijo des- cuenta con los alomorfos de origen latino dis-, de- o di-. Sincrónicamente, frente a la productividad de la forma des- en la formación de palabras, dis-, de- y di- se ven limitados a términos lexicalizados. Este prefijo se combina con bases verbales, nominales y adjetivales que describimos brevemente a continuación.
Al unirse a bases verbales indica ‘negación’. Distingue dos subgrupos, el que incluye el valor de ‘reversi- vo’, parafraseable como ‘acción contraria a otra ya realizada’ (hacer > deshacer), y uno segundo donde aporta un valor ‘negativo’ parafraseable con el adverbio no (desconocer = no conocer). Existen numerosos verbos parasintéticos sobre sustantivo o adjetivo con el valor de ‘privación’. En estos verbos se marca la pérdida de lo que denota la base nominal (descabezar ‘quitar la cabeza’) o la pérdida de la cualidad expresada por la base (desbravar ‘perder la bravura’) (Varela y Martín García, 1999).
Respecto a las bases nominales, dicho prefijo suele aportar el valor de ‘privación’ e indica la carencia de lo denotado por la base, como en desconfianza, ‘falta de confianza’. Ahora bien, son posibles dos interpretaciones en algunos nombres procedentes de verbos con el prefijo des-: desanimación ‘acción de desanimar’ o bien ‘falta de animación’. Por último, este prefijo puede seleccionar adjetivos que no tienen ninguna vinculación con una acción previa (deshumano, desigual) para expresar una simple negación de las bases; estas nuevas formaciones son antónimos de las bases adjetivales.
El prefijo in- presenta los alomorfos im- (imposible) e i- (ilegal). Se combina productivamente con bases adjetivales y nominales y, en menor medida, con verbales. En cuanto a los derivados adjetivales, suelen aportar el valor de ‘contrariedad’ de la cualidad expresada por el adjetivo de la base. Se distinguen tres tipos: calificativos (incierto), aquellos procedentes de verbos (inaceptable), y los que poseen bases latinas que no son palabras autónomas en español (inefable). Po otra parte, el prefijo in- puede añadirse a ciertos sustantivos con el valor de ‘privación’ y suele parafrasearse como ‘que no tiene’, ‘falta de...’, ‘que carece de...’ (incongruencia, impiedad). Respecto a las formas verbales, la mayoría no se forma directamente con verbos, sino con bases adjetivales (incapacitar). Hay, pues, algunos casos en los que el prefijo se une directamente a verbos (incomunicar).
El prefijo no se antepone productivamente a sustantivos con el rasgo [+abstracto] o bien a aquellos que no tienen antónimo morfológico (no apoyo). Morfológica y semánticamente coincide con el adverbio no, y en ocasiones puede alternarse con otras palabras prefijadas con in- (no comparable, incomparable).
Recientemente se ha admitido como un prefijo negativo para formar términos relacionados con los ámbitos periodísticos y políticos (Montero Curiel, 1999: 179), aunque muchas formaciones con el elemento no aún no se registran en los diccionarios, y solo se recogen en la prensa actual.
Los resultados obtenidos del estudio contrastivo entre los prefijos a-, des-, in-, no y wú- [无], fēi- [非], bù- [不] y fǎn- [反] los agrupamos en aspectos generales y particulares.
De manera general, ambos grupos prefieren elegir bases nominales y adjetivales. De otra parte, si los prefijos españoles no suelen transcategorizar los lexemas, el chino mandarín presenta casos en los que se altera la categoría gramatical de las bases léxicas, tal y como sucede con bù [不] (N→A; V→A). Respecto al significado léxico, es más concreto y menos polisémico en chino mandarín que en español, aunque en ambas lenguas los prefijos aportan los mismos valores de ‘negación propia’, ‘privación’, ‘contrariedad’ y ‘oposición’. Por otro lado, frente a la presencia de alomorfos en prefijos españoles, no hemos localizado ningún caso en chino mandarín.
Acerca de la traducción de los términos científicos, si en muchas ocasiones se puede encontrar una equivalencia entre prefijos españoles y del chino mandarín, no existe un estricto traspaso entre ambas lenguas. Así pues, en las traducciones se deberían tener en cuenta no solo los valores léxicos que aporta cada elemento, sino también las restricciones entre los constituyentes de la palabra para evitar el problema del “calco” o del “falso amigo”, como sucede con fēi- [非] y con no. Ambos se añaden a sustantivos y adjetivos para formar neologismos (fēi jiāozhànguó [非交战国] ‘no beligerancia’, fēi guòchéng xìng [非过程性] ‘no procedimental’). Además, portan un significado más débil que el prefijo negativo que indica ‘contrariedad’, esto es, in- y des- (no aceptable≈inaceptable) y bù- [不]: fēi-fǎ [非法] ‘ilícito’ significa ‘lo que no está permitido por la ley’, mientras que bù-fǎ [不法] ‘ilegal’ indica ‘lo que está contra la ley’ o bien fēi-zhèngshì [非正式] significa ‘no formal’, mientras que el significado de bù-zhèngshì [不正式] es ‘informal’.
En particular, con nuevos ejemplos, los resultados han sido como sigue. El prefijo bù- [不] suele indicar ‘contrariedad’ o ‘negación’ de la base y equivaler a los prefijos españoles, in-, a(n)- y des- (bù-biàn [不变] ‘invariable’, bù-cún [不纯] ‘impuro’, bù-duìchèn [不对称] ‘asimetría’, bù-pínghéng [不平衡] ‘desequilibrio’, bù-píng [不平] ‘desnivel’). No obstante, no existe una equivalencia estricta entre el español y el chino mandarín. Por otro lado, únicamente bù [不] es una forma autónoma y capaz de funcionar como adverbio en un enunciado, al igual que el español no en la formación de neologismos.
El prefijo wú- [无] es muy productivo en la formación de términos científicos con el valor de ‘privación’. Podría equivaler a los prefijos a(n)- e in- como en wú-rǔ [无乳] ‘agalactia’, wú-hé xìbāo [无核细胞] ‘acariocito’, wú-sī fēnliè [无丝分裂] ‘amitosis’, así como en wú-sè [无色] ‘incoloro’ y wú-shēng [无声] ‘insonoro’.
La forma fǎn- [反] aporta el sentido de ‘oposición’. Se trata de un prefijo muy productivo en la formación de términos científicos y políticos. Suele tener equivalencia con los prefijos anti- y contra-. Así, por ejemplo, fǎn-kǒng-zhǔyì [反恐主义] ‘antiterrorista’, fǎn-yǔzhòu [反宇宙] ‘antiuniverso’ y fǎn-jí [反击] ‘contraataque’, fǎn- fēngsuǒ [反封锁] ‘contrabloqueo’, fǎn-yālì [反压力] ‘contrapresión’.
La siguiente tabla puede servir como muestra y síntesis del estudio realizado:
| Prefijos | Bases preferidas | Valores semánticos | Ejemplos | Equivalencia del español |
|---|---|---|---|---|
| bù- [不] | nominal, adjetival y verbal | contrariedad | bù-dàodé [不道德] ‘inmoral’ | in-, no |
| privación | bù-guǐ [不轨] ‘indisciplinado’ | a(n)-, des-, in- | ||
| wú- [无] | nominal | privación | wú-yìshí [无意识] ‘inconsciencia’ | a(n)-, in- |
| adjetival | contrariedad | wú-xiàn [无限] ‘ilimitado’ | in- | |
| Verbal | wú-bǐ [无比] ‘incomparable’ | in-, des- | ||
| fēi- [非] | nominal | negación | fēi-jīnshǔ [非金属] ‘metaloide (no metal)’ | no |
| adjetival | fēi-zhèngshì [非正式] ‘informal’ | no, in- | ||
| fǎn- [反] | nominal | oposición | fǎn-shèhuì [反社会] ‘antisociedad’ | anti-, contra-, |
| Verbal | retorno, hacia atrás | fǎn-huǐ [反悔] ‘retractarse’, fǎn-kuì [反馈] ‘retroalimentar’ | re- |
En otro orden de cosas, referido al aprendizaje y a la enseñanza de estas u otras lenguas, frente a una palabra morfológicamente compleja, el conocimiento e identificación de los diferentes constituyentes ha de beneficiar el aprendizaje de los procesos morfológicos y debe facilitar su posterior utilización, es decir, la producción de nuevas palabras (Serrano-Dolador, 2019: 89). El análisis morfémico, además de facilitar
la comprensión y memorización de palabras, permite al estudiante expandir su vocabulario utilizando los morfemas estudiados, así como las combinaciones entre estos, de modo que se obtiene un eficaz rendimiento didáctico.
Este artículo se vincula directamente con la tesis doctoral y el Grupo de Investigación Reconocido de la Universidad de Valladolid ELYGE (Estudios de Léxico y Gramática del Español), dirigidos por la doctora D.a Margarita Lliteras Poncel, catedrática de la Universidad de Valladolid.
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