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        <journal-title specific-use="original" xml:lang="es">Anales del Seminario de Historia de la
          Filosofía</journal-title>
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      <issn publication-format="electronic">1988-2564</issn>
      <issn-l>0211-2337</issn-l>
      <publisher>
        <publisher-name>Ediciones Complutense</publisher-name>
        <publisher-loc>España</publisher-loc>
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      <article-id pub-id-type="doi">10.5209/ashf.98949</article-id>
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        <article-title>Boletín de Bibliografía Spinozista Nº 26</article-title>
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          <trans-title>Spinozist Bibliography Bulletin No. 26</trans-title>
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          <contrib-id contrib-id-type="orcid">https://orcid.org/0000-0002-1616-9631</contrib-id>
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            <surname>de la Cámara García</surname>
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        <aff id="aff-a"><institution content-type="original">Universidad de Castilla-La Mancha</institution></aff>
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        <corresp id="cor1">María Luisa de la Cámara García<email>marialuisa.camara@uclm.es</email></corresp>
      </author-notes>
      <pub-date pub-type="epub" publication-format="electronic" iso-8601-date="2025-01-17">
        <day>17</day>
        <month>01</month>
        <year>2025</year>
      </pub-date>
      <volume>42</volume>
      <issue>1</issue>
      <fpage>269</fpage>
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        <copyright-statement>Copyright © 2025, Universidad Complutense de
          Madrid</copyright-statement>
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<sec id="preliminar.-noticias-sobre-journal-of-spinoza-studies">
  <title>Preliminar. Noticias sobre Journal of Spinoza Studies</title>
  <p>Las revistas académicas específicas sobre Spinoza no han tenido demasiada fortuna. En los años
        20 del siglo pasado destacó <italic>Chronicon Spinozanum</italic>, que duró desde 1921 hasta
        1927. La revista francesa, de repercusión internacional, <italic>Cahiers Spinoza</italic>,
        se mantuvo entre 1977 y 1991. Quizá más importante en cuanto a su influjo, y más duradera,
        fue <italic>Studia Spinozana</italic> (1985-2008)<italic>,</italic> en la que los
        principales especialistas del momento publicaron interesantes artículos en sus 16 números.
        Pero la desaparición de <italic>Studia Spinozana</italic> en 2008 dejaba un vacío que había
        que rellenar, pues desde la mitad del siglo XX se estaba produciendo un renacimiento de los
        estudios sobre Spinoza por investigadores de todo el mundo pertenecientes a muy diversas
        disciplinas y tradiciones, y capaces de ofrecer una aproximación más fina y precisa sobre su
        pensamiento poniendo en relación su filosofía con la actualidad. Había que dar curso a todos
        esos intereses.</p>
  <p>Este es el testigo que quiere recoger la revista <italic>Journal of Spinoza Studies</italic>,
        encuadrada en la Groningen University (Países Bajos). Su principal objetivo es dar a conocer
        trabajos originales e innovadores sobre cualquier aspecto del pensamiento de Spinoza y de su
        recepción, con el fin de asegurar la excelencia y la diversidad de las tradiciones
        interpretativas. Para ello, la revista ha habilitado una política equilibrada de revisión
        por pares, con árbitros provenientes de diferentes comunidades académicas.</p>
  <p>Al ser una revista de acceso abierto, se facilita la lectura libre y gratuita de sus artículos
        en https:// jss.rug.nl/index, pues esta es una herramienta potente para dar a conocer los
        resultados de la investigación a un público global especializado pero relativamente amplio.
        En concreto, su utilidad se cifra en que no todas las instituciones académicas ni todos los
        investigadores pueden acceder a costosas suscripciones de revistas científicas: parece,
        pues, justo y conveniente que los resultados de la investigación estén a disposición de todo
        el que quiera. La revista está sostenida económicamente por contribuciones de las sociedades
        Spinoza co-fundadoras de la revista: la <italic>Societas Spinozana</italic> de Italia, la
          <italic>Spinoza-Gesellschaft</italic> alemana, la <italic>Vereniging van het
          Spinozahuis</italic> de Países Bajos, el <italic>Seminario Spinoza</italic> y la
          <italic>Facultad de Humanidades de Cuenca</italic> (Universidad de Castilla-La Mancha) en
        España y el <italic>Spinoza Centre</italic> de Jerusalén. Y también está apoyada con los
        miembros del Comité científico. Fue decisivo un fondo especial de la Universidad de
        Groningen para cubrir este tipo de iniciativas, sobre todo en la fase inicial, cuando se
        estaba proyectando el diseño de la revista y había que lanzar el primer número.</p>
  <p>El <italic>Journal of Spinoza Studies</italic> sigue una política mixta en materia lingüística
        que favorece la comunicación entre los estudiosos. Aunque los artículos se publican
        finalmente en inglés, no es necesario que sean presentados en inglés para la revisión
        previa. Se permiten los trabajos escritos en: holandés, inglés, francés, alemán, hebreo,
        italiano, portugués y español; los artículos que son aceptados tras la revisión doble ciego
        se traducen al inglés para su publicación.</p>
  <p>Los directores de la revista son Andrea Sangiacomo, profesor en Groningen, y Kristin Primus, de
        la universidad de Berkeley, dos conocidos investigadores, muy finos en su trabajo y llenos
        de iniciativa. El Comité Científico es responsable de las decisiones que conciernen al
        contenido y a las políticas de la revista. En él figuran spinozistas de primera línea como
        Chantal Jaquet, Filippo Del Lucchese, Susan James, Mogens Lærke, Steven Nadler o María
        Jimena Solé. Son también miembros María Luisa de la Cámara, Daniel Pino (Universidad de
        Sevilla) y Aurelio Sainz Pezonaga (presidente del <italic>Seminario Spinoza</italic> de
        España).</p>
  <p>La JSS publica dos números al año, que darán soporte en alguna ocasión a un contenido
        monográfico coordinado por un investigador invitado. Hasta el momento se han difundido
        cuatro números. El primer número (año 2022) consistió en un volumen monográfico sobre el
        futuro de los estudios spinozistas, en el cual participaron Aurelio Sainz y Javier Espinosa,
        con su trabajo “The Influence of Spinoza’s Concept of the Multitude on Debates about
        Populism and Representation in Democracies”. Un año después la revista distribuyó dos
        números: uno, con artículos de temática variada (desde la influencia medieval en Spinoza
        hasta un homenaje póstumo a Bartuschat, pasando por estudios sobre la sustancia, el suicidio
        y la filosofía social); el número de 2023 era un dossier monográfico dedicado a la discusión
        de la obra de Martin Lenz <italic>Socializing Minds: Intersubjectivity in Early Modern
          Philosophy</italic> (NewYork: Oxford University Press, 2022). Y además incluye un
        interesante diálogo entre Nadler y Soyarslan a propósito del hombre libre.</p>
  <p>El volumen correspondiente al año en curso es también un número
  especial editado por Henri Krop y Andrea Sangiacomo, artífices del
  Congreso Internacional celebrado en Rotterdam en 2023, cuyo objetivo
  principal era atender a la evolución del spinozismo en diferentes
  países. Daniel Doyle dio cumplida cuenta de las aportaciones en la
  Noticia preliminar del <italic>Boletín de Bibliografía
  Spinozista</italic> n. 25 (<italic>Anales del Seminario de Historia de
  la Filosofía</italic>, 1, 2024)</p>
  <p>Por último, hay que destacar la utilidad de la ventana para bibliografías en la página de la
        revista. Hasta la fecha se ha rellenado una amplia bibliografía confeccionada por mí para el
        encuentro de Rotterdam sobre las publicaciones de, y sobre, Spinoza entre 1966 y 2024. La
        ventaja de esta bibliografía online es que se puede actualizar incorporando nuevas
        publicaciones.</p>
  <p>Todo lo apuntado más arriba contribuye a la flexibilidad y eficacia comunicativa de
          <italic>Journal of Spinoza Studies</italic>, por lo que felicitamos a los impulsores de la
        iniciativa y a los lectores interesados.</p>
  <p>Francisco Javier Espinosa</p>
</sec>
<sec id="aulestia-miguel-ángel-spinoza-su-pensamiento.-una-revolución-silenciada-un-proyecto-de-vida-original-la-concepción-de-una-religión-universal.-círculo-rojo-2023-480-p.">
  <title>AULESTIA, Miguel Ángel: Spinoza: su pensamiento. Una revolución
  silenciada, un proyecto de vida original, la concepción de una
  religión universal. Círculo Rojo, 2023, 480 p.</title>
  <p>El libro presenta el pensamiento de Spinoza de manera accesible para cualquier tipo de lector,
        según indica el autor en la Introducción. De ese propósito habría que exceptuar el Apéndice,
        en el que se aborda con particular atención y detalle la cuestión del materialismo
        spinozista. La obra da a conocer en lenguaje accesible una serie de aspectos básicos de la
        vida, la obra y la influencia del filósofo, haciendo hincapié en la teoría de los afectos y
        en su propuesta de religión racional, alternativa a las religiones institucionalizadas.</p>
  <p>Son varias las temáticas del libro que rodean la cuestión central. Destacan los géneros de
        conocimiento y la noción de <italic>conatus</italic>, así como diversos aspectos de la
        propuesta educativa y política de Spinoza, que es puesta en relación con su concepto de
        religión racional: uno de los contenidos sustantivos del libro, que precisamente en nuestros
        días goza de enorme actualidad. El volumen se cierra con una extensa referencia a algunos
        pensadores modernos en los que la impronta de Spinoza se percibe con mayor claridad, tal es
        el caso de Kant, Hegel, Marx o, más detalladamente, Nietzsche y Freud. La aportación de
        Spinoza a la tradición filosófica no siempre se ha producido de manera estrictamente
        académica, pues su legado también hace referencia a los aspectos existenciales que Spinoza
        ha transmitido a la posteridad y continúan resonando en nuestros días.</p>
  <p>La Introducción pone de manifiesto tanto la dificultad para acceder técnicamente al pensamiento
        de Spinoza como su relevancia e interés actuales. En parte esa dificultad deriva del
        carácter eminentemente crítico de su filosofía hacia las religiones hegemónicas en el siglo
        XVII, haciendo hincapié en la suya propia, el judaísmo. Por ello, interpreta Aulestia, el
        lenguaje técnico y la presentación geométrica vendrían a ser una suerte de muralla
        protectora frente a sus detractores y adversarios, lo que a la vista de la biografía de
        Spinoza no parece haber tenido demasiado éxito. Así pues, sugiere el autor, quien sea capaz
        de sortear ese tecnicismo excesivo se encontrará felizmente con un pensamiento “vivo”, capaz
        de interpelar a los lectores en asuntos de relevancia existencial sin limitarse a una mera
        propuesta teórica. Este rechazo de la abstracción pura por Spinoza ha sido observado ya por
        algunos especialistas como Edwin Curley, editor de las obras de Spinoza en inglés.</p>
  <p>El primer capítulo analiza la crítica spinoziana de las religiones reveladas (de la que el
        holandés excluye en cierto modo la figura histórica de Jesús) desde un racionalismo audaz
        anticipador de la hermenéutica sagrada moderna. Un segundo bloque temático está dedicado a
        examinar los elementos del geometrismo pascaliano, atendiendo a nociones clave, presentadas
        de manera accesible. Y aunque, de manera esquemática y en exceso breve, el autor reflexiona
        sobre temas centrales de la filosofía de Spinoza, como el monismo de la sustancia, la
        concepción naturalista e impersonal de Dios y el determinismo, así como su problemática
        convergencia con la libertad humana, uno de los aspectos más logrados por el autor en su
        exposición.</p>
  <p>En síntesis, el libro reseñado constituye una introducción accesible a la filosofía de Spinoza,
        con énfasis en su crítica de las religiones reveladas tradicionales y su propuesta
        alternativa. Se echan en falta ciertas comparativas que podrían resultar de interés para una
        mejor comprensión de la temática tratada, como la relación entre las filosofías de Leibniz y
        Spinoza, o la inscripción de su teoría de los afectos en un marco más amplio (y en relación
        con la tradición filosófica, concretamente con fuentes latinas y griegas acerca de las
        pasiones). El libro resulta de ayuda e interés para quien no está excesivamente
        familiarizado con Spinoza, mientras que el Apéndice ahonda en su “materialismo” por lo que
        debido a su carácter más técnico no termina de encajar con el tono general del volumen.</p>
  <p>Vicente Raga</p>
</sec>
<sec id="beyssade-jean-marie-études-sur-spinoza-rennes-presses-universitaires-de-rennes-2023-147-p.">
  <title>BEYSSADE, Jean-Marie : <italic>Études sur Spinoza</italic>,
  Rennes, Presses Universitaires de Rennes, 2023, 147 p.</title>
  <p>Étant reconnu comme l’un des grands maîtres du cartésianisme, Jean-Marie Beyssade avait
        consacré aussi ses méditations à la philosophie de Spinoza. Comme il disait dans un dialogue
        avec Jacqueline Lagrée, pour lui, « Descartes et Spinoza sont comme deux montagnes qui se
        font face », et il « cherche le col qui les relie ». L’ouvrage présent, édité par Michelle
        Beyssade, Jacqueline Lagrée (l’auteure de Préface) et Pierre-François Moreau (l’auteur de
        Postface), recueille des textes de J. M. Beyssade sur Spinoza. Ce livre est constitué par
        trois sortes de textes : la première partie est une présentation générale de l’œuvre de
        Spinoza, dans laquelle on trouve des résumés de chaque livre (sauf <italic>TTP</italic>)
        suivant l´ordre chronologique. Ensuite, des articles sur Spinoza publiés par Jean-Marie
        Beyssade sont regroupés dans la deuxième, et principale, partie du volume. Enfin, des
        extraits d´une traduction inachevée de l’<italic>Éthique</italic> par Beyssade sont choisis
        comme la troisième partie, nous permettant de saisir comment Jean-Marie Beyssade a travaillé
        à la fois comme « traducteur », « interprète » et « lecteur », après la postface de
        Pierre-François Moreau.</p>
  <p>Bien qu’ordonnées dans l’ordre chronologique de leur rédaction ou de leur publication, les
        articles sur Spinoza reprises dans ce volume, considérées dans leur totalité, montrent bien
        un certain degré de « uniformité », propre aux études de Beyssade. Ce caractère peut être
        saisie de trois niveaux différents. Premièrement, c’est la méthodologie lexicographique ou
        terminologique, qui souligne l’importance d’entrer dans les textes de Spinoza et de fonder
        leur interprétation à partir de l´attention scrupuleuse aux termes choisis. Les changements
        et les déplacements de termes impliquent souvent l’évolution conceptuelle et l’innovation
        philosophique. Le choix d’un terme –et non pas de l’autre– porte des significations
        cruciales : tantôt il représente une solution nouvelle au problème du philosophe précédent
        (c’est surtout Descartes pour l´auteur), tantôt il montre l’hésitation, l’ambiguïté et même
        la difficulté de Spinoza lui-même. Ainsi nous voyons pourquoi la plupart des articles se
        concentrent sur des terminologies spécifiques de Spinoza et posent leur différence à celles
        des Descartes : la différence entre « émotions intérieure » et « l’affect actif », le
        changement de sens de « <italic>fluctuatio animi</italic> », l’usage problématique et
        significatif de « <italic>corporis affectus</italic> », le « <italic>vix</italic> » comme la
        clé à comprendre le salut tout seul, etc. Le deuxième caractère commun aux études de J. M.
        Beyssade est le point de vue historique, particulièrement sa lecture de Spinoza dans son
        rapport avec Descartes. Bien que les discussions soient thématiques, autrement dit
        concentrées sur les problèmes proprement spinozistes, J. M. eByssade montre avec ses
        analyses précises et solides que la référence à Descartes nous fournit bien des ressources
        pour interpréter Spinoza. C’est dans son héritage de la problématique cartésienne qu’on voit
        la genèse et l’évolution de la pensée spinoziste, et c’est dans sa divergence avec les
        solutions cartésiennes qu’on trouve l’autre voie unique de Spinoza.</p>
  <p>Sauf celui sur « Norme et essence chez Spinoza », tous les articles abordent, ou au moins
        touchent le problème de l’affect chez Spinoza. Cela forme le troisième trait commun du
        livre. Il pourrait être expliqué partiellement par un fait historique, qui est répété
        plusieurs fois par Beyssade dans divers articles : les <italic>Passions de l’âme</italic> de
        Descartes (livre qui a été sans doute étudié avec « une attention particulière » par
        Spinoza) est « le seul ouvrage qui soit explicitement cité dans l’<italic>Éthique</italic>
        ». Les citations y étant principalement critiques (<italic>Ethique</italic> III Praef.,
          <italic>Ethique</italic> V Praef.), la question de l’affect (ou les passions pour
        Descartes, où le choix de termes implique déjà la bifurcation conceptuelle) semble devenir
        le point extrême de la divergence entre les deux penseurs. Selon la lecture de J.M.
        Beyssade, la discussion sur l’affect serait aussi un point de convergence : se contractant
        autour elle les discussions ontologiques, épistémologiques, politiques et éthiques.</p>
  <p>Ces trois caractères se reconnaissent facilement dans presque tous les articles du volume. Pour
        mieux déceler l’énigme de la double affectivité entre « l’affect passif » et « l’affect
        actif », l’article « De l’émotion intérieure chez Descartes à l’affect actif spinoziste »
        retourne à la dualité affective cartésienne de « émotions intérieures » et « passions ». Par
        son analyse à la fois historique et systématique, J. M. Beyssade arrive à conclure que, la
        transformation de « l’émotion intérieure » à « l’affect actif » provient du changement du
        dualisme au parallélisme. Spinoza élimine la dualité des substances, mais ramène « la
        dualité affective à l’opposition entre des niveaux d’activité », il reconduit des combats
        entre les affects à « une dualité de parties en l’âme ».</p>
  <p>« Du combat entre l’âme et le corps à la <italic>fluctuatio animi</italic> » examine un passage
        « déconcertant » de <italic>KV</italic> (II 19 § 11), où Spinoza affirme bizarrement, mais
        nettement, « interaction des deux attributs, pensée et étendue, et des deux modes humains
        correspondants, l’âme et le corps ». L’affirmation qui est l’exacte l’opposé de sa doctrine
        mature dans l’<italic>Éthique</italic>. D’un côté la divergence entre l’Éthique et
          <italic>KV</italic>, d’autre côté la ressemblance entre <italic>KV</italic> et les
          <italic>Passions de l’âme</italic>. Ce passage montre ainsi « un chemin par lequel passer
        du combat cartésien (entre l’âme et le corps) aux fluctuations (de l’âme ou des corps,
        parallèlement).</p>
  <p>Encore de la question de l’affect, l’article « <italic>Nostri corporis affectus</italic> »
        entreprends une question ontologique à partir une enquête terminologique : « que désigne
        dans l’Éthique le terme <italic>affectus</italic> ? » Pour refuser l’hypothèse qui soutient
        que « affectio » concerne le corps et « affectus » se réserve pour l’âme, en s’appuyant sur
          <italic>Éthique</italic> III 14, où apparaît l’expression de « <italic>corporis
          affectus</italic> », J. M. Beyssade défend l’hypothèse que « le terme
          <italic>affectus</italic>, comme le terme <italic>affectio,</italic> s’applique
        distributivement et univoquement à l’âme et au corps ».</p>
  <p>« <italic>Vix</italic> ou Peut-on se sauver tout seul ? » discute la question si l’homme peut
        se sauver ou non sans médiation de la politique. Contraire à l’idée selon laquelle Spinoza
        est considéré comme « philosophe de la communauté », à la différence de Descartes «
        philosophe de l’égo », J. M. Beyssade soutient que le salut sans médiation de la communauté
        politique est possible, quoiqu’improbable ou difficile. Le passage examiné est chapitre VII
        de l’Appendice de la quatrième partie de l’<italic>Éthique</italic>, et l’analyse du terme «
          <italic>vix</italic> » (à peine) fonctionne comme l’enjeu de son interprétation.</p>
  <p>La proposition 18 de la cinquième partie de l’<italic>Éthique</italic>, son corollaire et son
        scolie, sont commentées soigneusement dans l’article « <italic>Nemo potest Deum odio
          habere</italic> ». La proposition affirme que nul ne peut avoir Dieu en haine, mais dans
        sa scholie, une objection est mentionnée par Spinoza lui-même : « en sachant par entendement
        Dieu cause de toutes les choses, nous le voyons du même coup cause de la tristesse ».
        L’explication de la réponse de Spinoza par J. M. Beyssade se fait par suggérer « une
        multitude d’amours de Dieu » et par « la mise en œuvre plus fine de la catégorie de
        causalité ». Reste deux articles, l’un traite la question classique du mode infini médiat de
        la Pensée, l’autre parle de la conception spinoziste de la norme et l’essence.</p>
  <p>Dans sa totalité, l’ouvrage de J. M. Beyssade fait partie des brillantes recherches sur
        Spinoza. Sa fidélité aux textes, à l’histoire, à la philosophie classique, autrement dit son
        « inactualité », a été, est et sera encore un modèle pour les études actuelles sur la
        matière.</p>
  <p>Xudong Zheng</p>
</sec>
<sec id="douglas-alexander-the-philosophy-of-hope.-beatitude-in-spinoza.-nueva-york-routledge-2024-162-p.">
  <title>DOUGLAS, Alexander: <italic>The philosophy of hope. Beatitude
  in Spinoza</italic>. Nueva York, Routledge, 2024, 162 p.</title>
  <p>Visto lo que dice Spinoza sobre la esperanza en <italic>Ética</italic> III, a saber, que es un
        afecto pasivo fruto de la insuficiencia cognoscitiva e inseparable del miedo, el título del
        libro de Alexander Douglas llama la atención. ¿Spinoza, un filósofo de la esperanza? Pero en
        seguida el subtítulo rebaja la sorpresa al apuntar el verdadero tema del texto: la
        felicidad, máxima esperanza humana y tema filosófico por excelencia. Entonces, ¿qué es la
        felicidad?</p>
  <p>Douglas contrasta unas cuantas respuestas posibles, entre ellas la spinoziana, remarcable
        porque no remite la beatitud (<italic>beatitudo</italic>) a un futuro de ultratumba sino a
        la presente vida terrenal. Un enfoque que, junto con la ontología de la que deriva, monista
        y ateleológica, aleja mucho a Spinoza de la mentalidad de su tiempo. Del suyo y del nuestro,
        aún heredero de unas pautas lógicas, morales y existenciales que dificultan la comprensión
        de una obra tan desafiante como la <italic>Ética</italic>.</p>
  <p>Este es el motivo por el que Douglas sugiere que ciertas tradiciones no occidentales, ajenas a
        la modernidad, pueden facilitar un acceso menos prejuicioso a las tesis spinozianas más
        intempestivas. Pone como ejemplos el sufismo y, muy especialmente, el taoísmo. Bien
        entendido que no dice ni que Spinoza sea taoísta ni que lo sea él mismo, pues admite que no
        es un especialista en el tema y que ha leído los textos del Tao a través de traducciones. Lo
        único que dice es que en dichos textos, en particular en los atribuidos a Zhuang Zi y en los
        comentarios a ellos<xref ref-type="fn" rid="fn1">1</xref>, encuentra concomitancias con el
        pensamiento spinoziano que le han ayudado a interpretar la <italic>beatitudo</italic> y la
        constelación terminológica que gira en torno a ella.</p>
  <p>Pero, antes de llegar a ese punto de la reflexión, Douglas examina por qué, de acuerdo con
        Spinoza, el ser humano es en su condición de partida un ser esperanzado. Y lo hace en una
        exposición comparada de muy interesante lectura, ampliamente documentada con numerosas
        referencias a la tradición y a la contemporaneidad. Esta es la materia tratada en los cuatro
        primeros capítulos del texto, en los que Douglas, apoyándose en lo que llama la
        interpretación spinoziana de la “caída” descrita en el Génesis y mediante diversas
        modulaciones del término <italic>deseo</italic> (“metafísico”, “mimético”), explica, por una
        parte, por qué los seres humanos necesitan canalizar su <italic>conatus</italic> y dar
        sentido a su existencia emulando un modelo en el que ven cumplidos sus anhelos y, por otra,
        por qué esa emulación desemboca inevitablemente en la pasividad, la contradicción interna y
        el conflicto exterior.</p>
  <p>Ahora bien, que esta sea una etapa que debamos transitar en nuestro itinerario vital no
        significa que no podamos superarla. De esta expectativa tratan precisamente los capítulos V
        a IX del libro, en los que se cotejan diversas propuestas hermenéuticas al respecto,
        incluidas las inspiradas en el taoísmo. Porque, ciertamente, la condición “caída” no tiene
        nada que ver con la felicidad. Y, en cambio, Spinoza afirma, o así lo entiende Douglas, que
        la <italic>beatitudo</italic> es posible y que no cabe esperarla tras la muerte. Hay que
        vivirla. Mas ¿cómo <italic>vivirla</italic>? El hilo conductor para dar respuesta a esta
        cuestión obliga a analizar la noción de <italic>acquiescentia</italic> (“satisfacción”,
        “contento”, “complacencia o “tranquilidad” dependiendo de la traducción). Ahora bien, ¿ese
        contento del ánimo es sinónimo de <italic>beatitudo</italic>, como, según Douglas, da a
        entender el propio Spinoza? No es, desde luego, el contento de sí mismo
          (<italic>acquiescentia in se ipso</italic>) de <italic>Etica</italic> III, dependiente aún
        de un modelo externo y adoptado ocasionalmente por cada uno por mecanismos meramente
        imaginativos. Existe además otro contento racional, en <italic>Ética</italic> IV, propuesto
        colectivamente como modelo de naturaleza humana.</p>
  <p>En realidad, la <italic>acquiescentia in se ipso</italic> es tanto más
          <italic>acquiescentia</italic> cuanto menos <italic>in se ipso</italic> sea, cuanto más se
        libera el contento de la sujeción a una mismidad y más deviene contento de la mente o del
        ánimo, que son los complementos de significado que toma ese nombre en <italic>Ética</italic>
        V (<italic>acquiescentia mentis, acquiescentia animi</italic>), donde el circunstancial
          <italic>in se ipso</italic> desaparece. Pues el pensamiento, que es la esencia de la
        mente, no es un yo, no es un uno-mismo (<italic>self</italic>), como tampoco lo es aquello
        de que es atributo, Dios. Y no porque Dios no sea nada (Douglas retoma en este punto el
        célebre debate indeterminación-negación), sino exactamente por lo contrario, esto es, porque
        Dios es lo superdeterminado, aquello que, actual en cada una de sus infinitas
        determinaciones en cada uno de sus infinitos atributos, lo es todo, cosa por cosa, siempre.
        Desde esta perspectiva, la muerte, el anhelo, la pérdida, en una palabra: todo aquello que
        nos aflige en cuanto nos creemos unidades discontinuas, carece de realidad sustantiva.</p>
  <p>Así pues, la posibilidad de alcanzar la felicidad, reside en el reencuentro con nuestro ser
        original, reflejo de la pura actividad autofundante de la naturaleza, lo que significa
        deshacerse de las ataduras de la primera persona del singular, desprenderse de la propia
        identidad (<italic>identitylessness</italic>), compenetrarse con todo. Un proceso que
        colisiona con nuestros más elementales presupuestos lógicos (A es A; A no es B) y
        filosóficos (primacía del sujeto) y que, por consiguiente, no nos es fácil emprender.
        Porque, además, situarse en la perspectiva del ser superdeterminado (Dios o la naturaleza)
        supone abordar lo eterno, simultáneo e infinito que le es propio. Y el único registro mental
        apto para ello no es aquel en el que nos encontramos por de pronto (la imaginación) o aquel
        que podemos ir desarrollando activamente (la razón), sino el que Spinoza llama tercer género
        de conocimiento o intuición.</p>
  <p>Esta es precisamente la bisagra que une <italic>beatitudo</italic> y
          <italic>acquiescentia</italic>. Pues, si la beatitud es el conocimiento de Dios (intuir
        como la excelencia en el conocer); si además la satisfacción de la mente es el pensamiento
        (intuir como la mayor prestancia de la potencia pensante) y, si finalmente el contento del
        ánimo es la alegría o aumento de potencia (la intuición como la máxima potencia de la
        mente), entonces beatitud, intuición y contento forman un nexo de referencias cruzadas (que
        incluye asimismo otros términos spinozianos clave, como ‘libertad’ o ‘amor
        intelectual’).</p>
  <p>¿Podemos penetrar ese nexo y lo que él refiere? Douglas nos exhorta a intentarlo y a
        esforzarnos en vislumbrar cuántas y cuán prometedoras consecuencias se derivarían de ello
        (de ahí el título del libro). Con todo, admite que él mismo no lo ha conseguido y reconoce
        la seriedad de algunas de las dudas y reticencias que suscita pretenderlo. Quizá por eso
        entre sus muchas citas de la <italic>Ética</italic> no haya ninguna del tan comentado
        escolio de E V 23: “sentimos y experimentamos que somos eternos”.</p>
  <p>Rosa María Sala</p>
</sec>
<sec id="espinosa-tratado-da-emenda-do-intelecto.-trad.-samuel-thimounier-introdução-de-cristiano-novaes-de-rezende-belo-horizonte-autêntica-editora-2023-2015-587-p.">
  <title>Espinosa: Tratado da emenda do intelecto. Trad. Samuel
  Thimounier, Introdução de Cristiano Novaes de Rezende, Belo Horizonte,
  Autêntica Editora, 2023 (2015), 587 p.</title>
  <p>Ha aparecido en Brasil una nueva traducción del <italic>Tratado da emenda do intelecto</italic>
        (originalmente <italic>Tractatus de intellectus emendatione</italic>, de ahí el acrónimo
        TIE), realizada por Samuel Thimounier. En el mismo volumen, Thimounier ofrece también la
        primera traducción al portugués de la epístola-dedicatoria, del prefacio y primera parte de
          <italic>Medicina da mente</italic>, obra publicada por Ehrenfried Walther von Tschirnhaus
        en 1687 (1ª ed.) y 1695 (2ª ed.). El volumen también incluye la correspondencia completa
        entre Spinoza, Tschirnhaus y Georg Hermann Schuller, así como un conjunto adicional de
        cartas relacionadas con los problemas <italic>del Tratado da emenda do intelecto</italic>,
        escritas por miembros del círculo de Spinoza. La edición incluye también el resumen que los
        editores de <italic>la Opera Posthuma</italic> hicieron del contenido del TIE en el prefacio
        general de 1677. La edición cuenta con mayor número de notas que las ocho traducciones
        realizadas en portugués y que muchas ediciones extranjeras, lo que la convierte en un
        aparato crítico sin parangón en portugués. Por último, el volumen incluye dos amplios
        estudios, en forma de Introducción y Posfacio, escritos por Cristiano Novaes de Rezende,
        profesor de la Universidad Federal de Goiás (UFG), último traductor <italic>del Tratado da
          emenda do intelecto</italic> al portugués y uno de los mayores estudiosos de la obra de
        Spinoza en Brasil. Estos estudios son el trasfondo teórico de la atención editorial que
        incluye la traducción del <italic>Tratado da emenda do Intelecto</italic> acompañado de
          <italic>Medicina da Mente</italic>. Esta elección tiene el propósito de proporcionar el
        contexto para la apreciación de estas obras, dirigiendo la mirada del lector hacia la
        conexión entre la lógica y la medicina de la mente presente en la noción de enmienda, como
        en el título completo del libro de Tschirnhaus: <italic>Medicina da mente ou Ensaio de uma
          Lógica genuína, que discute el método para detectar verdades desconocidas.</italic> Esto
        evoca el contexto histórico de la reforma de la lógica emprendida en los siglos XVI y XVII,
        a partir del cual situar el lugar del TIE en la obra de Spinoza. Un contexto en el que la
        enmienda es vista como un ejercicio del intelecto, a través del cual el propio intelecto
        descubre en sí mismo la causalidad inmanente que constituye el nexo estructural de la
        realidad.</p>
  <p>El estudio introductorio se esfuerza por entender la enmienda del intelecto como una auténtica
        medicina de la mente, es decir, que la lógica es a la mente como la medicina es al cuerpo,
        tal y como se anuncia en el Prefacio a la parte V de la <italic>Ética</italic>. «Sin
        embargo, no nos corresponde aquí [decir] de qué modo y por qué medios debe perfeccionarse el
        intelecto, ni, por otra parte, con qué arte debe cuidarse el cuerpo para que cumpla
        correctamente su oficio, pues eso concierne a la Medicina y aquello a la Lógica». Pasaje en
        el que la <italic>Ética</italic>, a través de una analogía, remite al TIE (como a veces hace
        la <italic>Ética</italic>) y se libera del trato con la lógica. A diferencia de la parte V
        de la <italic>Ética</italic>, que entiende la potencia del intelecto desde el ángulo preciso
        de la libertad humana, el TIE, como medicina de la mente, se encargaría de perfeccionar el
        intelecto, es decir, se ocuparía del aspecto lógico de la potencia del intelecto en sus
        diversas dimensiones, o sea, de los cuidados necesarios para el correcto ejercicio de los
        géneros de conocimiento y de la sana relación entre ellos. La lógica o medicina de la mente
        constituiría así una dimensión anterior a la ética propiamente dicha, lectura corroborada
        por la referencia a otros modernos cuyas obras dan un sentido médico al poder del intelecto.
        Tal es el caso de <italic>Lógica antigua y nueva</italic> (1658), de Johannes Clauberg
        (1622-1665), interesado en conciliar cartesianismo y escolástica, tradición que asimila la
        medicina de la mente a la lógica y que se remonta al estoicismo. Lo mismo ocurre con la
          <italic>Medicina de la mente</italic> de Tschirnhaus, que pretende realizar una higiene
        del pensamiento capaz de garantizar los medios para evitar un uso malsano de la razón,
        utilizándola de forma sana y perfeccionando el intelecto. La identidad entre la lógica y la
        medicina de la mente presente en Clauberg y Tschirnhaus es indicativa de la perspectiva que
        sería también la de Spinoza. Esto explica la centralidad del término
          «<italic>emendatio</italic>», cuyo significado médico, como «curar», «sanar» y
        «recuperar», parece ser la dimensión fundamental de su campo semántico. Y no es casualidad
        que los verbos «remediar» y «purgar», presentes en el §16 de la TIE – «Ante todo, sin
        embargo, hay que idear un modo de remediar el intelecto y, tanto como sea lícito al
        principio, purgarlo para que entienda las cosas felizmente»– se integren con el verbo
        «enmendar» en el §18, situando siempre al intelecto como objeto de tales procedimientos:
        «Dicho esto, me limitaré a lo primero que debe hacerse ante todo, a saber, enmendar el
        intelecto [<italic>emendandum intellectum</italic>] y hacerlo apto para entender las cosas
        del modo que nos es necesario para alcanzar nuestro fin». Enmendar el intelecto para hacerlo
        capaz de inteligir significa hacerlo capaz de ejercer la actividad intelectiva que lo
        define. La enmienda no coincide, por tanto, con una terapia que pretenda solucionar la
        enfermedad del intelecto simplemente extirpando la enfermedad. Más bien, la solución parece
        ser un intento de promover la salud. Así aparece un Spinoza ligado a su biblioteca, como la
        edición de 1554, en dos volúmenes, de los tratados médicos hipocráticos, en los que aparecía
        la antigua concepción médica de hombre sano, cuyo objetivo era promover la salud y evitar la
        enfermedad, no necesariamente eliminarla. También de los orígenes hipocráticos procede la
        preocupación por las proporciones, de modo que la enfermedad no se entiende como
        positividad, sino como desproporción de las partes en relación con el todo complejo. Esta
        idea recorre toda la obra de Spinoza y adquiere especial significación en su teoría de la
        forma de lo verdadero, o de la adecuación.</p>
  <p>No es posible, dentro de los límites de esta reseña, tratar en detalle los dos estudios del
        profesor Novaes de Rezende presentes en la nueva edición del TIE. Cabe destacar, sin
        embargo, que en el Posfacio el autor se dedica a discutir la orientación de la lógica como
        descubrimiento de verdades desconocidas, en el sentido en que esta cuestión figura en el
        subtítulo de la versión reducida de la obra de Tschirnhaus: <italic>Medicina de la mente o
          preceptos generales del arte de descubrir</italic>. De este modo, se estudian una serie de
        cuestiones que tienen como trasfondo el reformismo lógico del siglo XVII. Cuestiones que se
        encuentran en la obra de Spinoza, en la Carta IX a Simón de Vries, que involucra las
        nociones de nombre, definido y definidor, así como la enmienda de las matemáticas, con
        Hobbes y Arnauld como personajes emblemáticos. También es destacable la comprensión de una
        lógica en Spinoza cuyo paradigma, expresado por la teoría de la definición, es
        constructivista. Finalmente, es importante mencionar que el último estudio del posfacio,
          <italic>Simplicidad compleja: la consistencia de un oxímoron</italic>, es el resultado de
        una lectura sofisticada que apunta a una comprensión de Spinoza en relación con el Barroco.
        La nueva traducción del TIE al portugués y los estudios que la componen constituyen una
        lectura audaz y, sin duda, de una agudeza singular. Al mostrar las conexiones entre lógica y
        medicina que se encuentran en la noción de enmienda, el profesor Novaes de Rezende revela la
        filosofía en diálogo efectivo con su tiempo. La historia no aparece, pues, como un elemento
        extrínseco a la propia obra filosófica, sino como un elemento inmanente que da vida a la
        obra y se explica por ella. El profesor Novaes de Rezende realiza así, con rigor lógico y
        erudición, una tarea digna de los grandes intérpretes, al hacer que el texto viva en su
        interpretación, lo que constituye un auténtico estudio de historia de la filosofía que
        debería ser conocida y examinada también fuera de Brasil.</p>
  <p>Francisco Guerra</p>
</sec>
<sec id="israel-jonathan-i.-spinoza-life-and-legacy.-oxford-oxford-university-press-2023-1313-p.">
  <title>ISRAEL, Jonathan I.: Spinoza, Life and Legacy. Oxford, Oxford
  University Press, 2023, 1313 p.</title>
  <p>Cualquier conocedor de la obra de Israel sabe que la frugalidad no es precisamente una manera
        fidedigna de describir sus libros. Historiador de formación de grado, este intelectual ganó
        prestigio y renombre cuando, en 2001, publicó su primer libro de lo que sería una tetralogía
        que se continuaría por dieciocho años con un total de casi 4000 páginas: <italic>Radical
          Enlightenment</italic> (2001, traducida en 2012 al español por la editorial mexicana Fondo
        de Cultura Económica), <italic>Enlightenment Contested</italic> (2006), <italic>Democratic
          Enlightenment</italic> (2011) y <italic>The Enlightenment That Failed</italic> (2019)
        forman un <italic>continuum</italic> (al cual habría que añadir como anexo <italic>A
          Revolution of the Mind</italic> (2010, 2015 en español), que defiende una interpretación
        particular sobre la Ilustración que consiste en distinguir, en ella, dos corrientes: una
        moderada y explícita y otra radical y oculta. Si la primera se fundamenta en una concepción
        deísta y con una racionalidad limitada en sus pretensiones de conocimiento que busca
        preservar la religión y la fe (y cuyos exponentes principales son Locke, Hume, Rousseau,
        Montesquieu, Voltaire y Kant), la segunda separa la moral de la religión, cree en las
        capacidades de la razón para iluminar y despejar las explicaciones míticas y supersticiosas,
        defiende las libertades individuales, la libertad de expresión, y la democracia (con Bayle,
        Paine, Condorcet y Diderot como sus pensadores más destacados). Es en este punto
        precisamente donde la reciente obra de Israel, <italic>Spinoza, Life and Legacy</italic>,
        realiza un aporte sustancial, que constituye la base misma de su concepto de Ilustración
        radical, al concentrarse en la figura de su padre y principal exponente, Baruch Spinoza, y
        ello no sólo desde la óptica de su biografía sino también gracias al estudio de sus
        influencias en el medio intelectual en el que vivía y en su legado posterior.</p>
  <p><italic>Spinoza, Life and Legacy</italic> no es estrictamente ni una precuela ni una secuela de
        la tetralogía mencionada, sino su base misma al abocarse al análisis de la vida de Spinoza
        en algo más de un millar de páginas. Por razones de economía textual, recurrimos a una forma
        alternativa de presentar este libro compuesto de cinco partes y de 42 capítulos, dividiendo
        metodológicamente esta exposición en tres tercios: el primero da cuenta de la vida de
        Spinoza en toda su integridad (a nivel personal, afectivo, religioso, social e intelectual),
        el segundo tercio presenta los acontecimientos de nivel internacional o de cualquier otro
        orden que contribuyen a explicar la coyuntura en la que Spinoza vivió; y el último tercio,
        que aglutina una serie de apartados novedosos en relación con las temáticas exploradas, las
        cuales han recibido escasa atención por parte de la literatura especializada.</p>
  <p>Así pues, si nos detenemos en el primer tercio, esto es, el referido a la biografía del propio
        Spinoza, hay que mencionar el particular interés de los capítulos 3, 5, 6 a 8, 10 a 12, 15,
        16, 23, 27, 32, 34, 38 y 40, los cuales comprenden el nacimiento y la muerte del filósofo,
        sin incluir los detalles genealógicos de su familia de ascendiente lusitano ni
        acontecimientos relevantes de su vida, como la readmisión, en 1639, de Uriel da Costa a la
        sinagoga a la que Spinoza concurría. Así, centrándose en la figura de Spinoza, Israel es
        capaz de intervenir de forma exitosa en un terreno paradójico, en el cual no abundan las
        biografías sobre el filósofo al mismo tiempo que asume con éxito la tarea de escribir algo
        novedoso e inédito, siendo difícil disponer y acceder a fuentes documentales. Sin dejar de
        considerar las clásicas biografías de Pierre Bayle en su <italic>Diccionario histórico y
          crítico</italic> (1696), de Jean Colerus (1706) y de Maximilien Lucas (1735), Jonathan
        Israel también atiende a otras producciones más recientes como la de Meinsma (de 1896,
        aunque editada en francés de manera ampliada en 1983) y de Margaret Gullan-Whur (1999). Pero
        es sin duda la publicación de Steven Nadler de 1999 la que le sirve de inspiración y marca
        el desafío tanto para continuar con su tarea como para ofrecer un estudio detallado de los
        acontecimientos biográficos de Spinoza y de su entorno cercano (sus amigos y confidentes) y
        del marco político y religioso. En este sentido, resultan de particular interés los apuntes
        sobre la formación de Spinoza en la sinagoga y el repaso de los sitios donde vivió al salir
        de Ámsterdam. Cronológicamente: Rijnsburg, Voorburg y La Haya y la breve estadía que Spinoza
        realizó en Utrecht en julio y agosto de 1673 cuando dicha ciudad se encontraba ocupada por
        los franceses en ocasión de la guerra entre ese país y las Provincias Unidas de los Países
        Bajos.</p>
  <p>Otra de las dimensiones fundamentales exploradas por Israel es la coyuntura neerlandesa a nivel
        doméstico e internacional en el tiempo de Spinoza. Este aspecto tiene una importancia
        central a la hora de realizar un estudio de la historia intelectual pues permite identificar
        con claridad a los interlocutores de Spinoza en sus escritos y discusiones, evitando recaer
        en afirmaciones espurias de carácter anacrónico. Tal es el caso de los capítulos 2, 4, 9,
        13, 17 a 21, parte del 23, 24, parte del 27, 28 al 30, 33, 35, 36 y 39 a 41, que abordan una
        diversidad de cuestiones, desde los actores religiosos (colegiantes, milenaristas y
        cuáqueros) hasta los conflictos bélicos en los que la República de las Provincias Unidas
        estuvo involucrada, pasando por las controversias que suscitaron sus escritos publicados en
        vida (<italic>Principios de filosofía de Descartes</italic> y el <italic>Tratado
          teológico-político</italic>) y también su obra póstuma y su legado filosófico, sus
        amistades (especialmente con Lodewijk Meyer y los hermanos Johannes y Adriaan Koerbagh) y el
        análisis de la política interna de los Países Bajos (la caída del régimen republicano de
        Johann de Witt y el rol de la alianza orangista-calvinista).</p>
  <p>El último bloque temático (que incluiría los capítulos 1, parte del 13, 14, 22, parte del 23,
        25, 26, 31 y 37) desarrolla diversos aspectos del pensamiento de Spinoza, tanto obviados
        como novedosos, como la relación del pensamiento de Spinoza con la revolución científica
        (segunda y tercera partes del capítulo 13) y con las artes (capítulo 22), o el lugar de la
        lengua hebrea en la vida de Spinoza y en sus empresas teóricas (capítulo 37), sin por ello
        relegar aquellas otras cuestiones que han recibido una mayor atención por parte de los
        especialistas, como la crítica de los milagros (capítulo 33) o la relación de su pensamiento
        con las filosofías de Descartes (capítulo 14) y de Hobbes (capítulo 25). Me parece del mayor
        interés la interpretación de Jonathan Israel en el capítulo 26 a propósito de la filosofía
        de Spinoza, en particular, su proximidad a las nociones de soberanía popular y de voluntad
        general de impronta rousseauniana, a pesar de que tales conceptos surgieron y se
        consolidaron <italic>ex post</italic>.</p>
  <p>Israel vuelve a presentar una obra descomunal que da continuidad a su ambicioso proyecto de
        interpretación idiosincrática de la Ilustración. Es esta una lectura que, al fin y al cabo,
        no hace sino dar a conocer la potente originalidad de su lectura del Iluminismo y del autor
        que él considera como clave de esa tradición radical: Spinoza. Tal es el propósito del autor
        que ha elaborado un libro que no se ubica ni al principio ni al final de la serie
        tetralógica mencionada al inicio de esta recensión, sino en su mismo centro, porque esta
        publicación dedicada a Spinoza es la dovela sobre la que se apoya el peso de ese arco
        completo que constituye su teoría sobre la Ilustración radical.</p>
  <p>Gonzalo Ricci</p>
</sec>
<sec id="lantoine-jacques-louis-coord-actualité-de-spinoza-cahiers-philosophiques-número-169-2022-125-página">
  <title>LANTOINE, Jacques Louis (coord.): Actualité de Spinoza. Cahiers
  Philosophiques, n.º 169, 2022, 125 p.</title>
  <p>El número 169 de <italic>Cahiers Philosophiques</italic>, que publica la Librairie
        Philosophique Jean Vrin, aborda la actualidad de la filosofía de Spinoza desde diferentes
        puntos de vista: epistemológico, ético, político, antropológico y social. Se abre con un
        “Editorial” de la jefe de redacción, Nathalie Chouchon, que comienza llamando la atención
        sobre la “actualidad ‘crónica’ aunque renovada sin cesar por las cuestiones vivas del
        presente” (p. 5) de la filosofía de Spinoza, para esbozar a continuación los nuevos
        contextos en los que se recurre a la autoridad de Spinoza: el estatus epistemológico del
        discurso de la biología, el estudio de la fisiología de la mente humana, los análisis de la
        antropología social y de otras ciencias sociales, las cuestiones de la ecología profunda
          (<italic>deep ecology</italic>), la libertad académica o la libertad de expresión y sus
        límites. Lo que contribuye a mostrar la actualidad de su pensamiento.</p>
  <list list-type="order">
    <list-item>
      <p>.– La sección “Dossier”, coordinada por Jacques-Louis Lantoine, recoge cinco artículos que
            ponen de relieve la actualidad de Spinoza en distintos campos. El primero de ellos,
            titulado “La función en biología. Una crítica spinozista” (pp. 9-22), afecta a la
            epistemología de las ciencias naturales. Sus autores, Marc Daëron y Vincent Legeay,
            critican desde Spinoza el discurso de las “explicaciones funcionales” en biología, el
            cual unifica los relatos sobre el funcionamiento de los organismos bajo el concepto
            abstracto de “función”, lo que provoca la inversión causa-efecto y enmascara un enfoque
            finalista implícito. Pero, es importante señalar que la crítica spinozista no es
            negativa: lejos de repudiar sin más el razonamiento teleológico, el filósofo reconoce la
            eficacia de esta representación ficticia, si bien dentro del primer género de
            conocimiento o imaginación, por ofrecer una representación parcial, inicialmente válida,
            aunque incompleta y necesitada de explicaciones no teleológicas. Los autores subrayan la
            utilidad que tiene para los biólogos la aplicación del razonamiento “mereológico
            spinozista”, es decir, el que aborda el objeto biológico desde la relación todo-partes.
            Así, la necesidad hace aparecer los órganos que dependen a su vez del buen
            funcionamiento; de manera que ni el todo precede a las partes ni las estas al todo, por
            lo que se puede afirmar que “los objetos biológicos no están hechos para [realizar] una
            función, se hacen funcionando” (p. 20).</p>
    </list-item>
  </list>
  <p>El segundo de estos artículos, “El profeta y la verdad. Un enfoque spinozista de la ecología
        moderna” (pp. 23-38), de Moa de Lucia Dahlbeck, pone de relieve la presencia de Spinoza en
        los debates actuales de carácter ético-político relacionados con los problemas planteados en
        el seno del movimiento ecologista. El artículo muestra que el análisis de la relación entre
        razón y fe, desarrollado en pasajes de la <italic>Ética</italic> y del <italic>TTP</italic>,
        proporciona un marco teórico adecuado para comprender la paradoja inherente al movimiento
        ecologista tras el giro producido en torno a 2010 y que ha dado lugar a dos tendencias
        divergentes: una de ellas <italic>internalista</italic> defiende la protección de la
        naturaleza por sí misma mediante la apelación a hechos científicos, al margen de
        consideraciones antropológicas y jurídicas sobre el medio ambiente; la otra tendencia
          <italic>externalista</italic> argumenta a favor de una respuesta ética a los problemas
        medioambientales de alcance mundial. La autora ejemplifica esta paradoja con la llamada de
        Greta Thunberg a la acción contra el cambio climático mediante un discurso que pretende
        difundir ideas científicas recurriendo, no a argumentos racionales, sino al impacto
        emocional en que reside el poder retórico de esas ideas. Según Dahlbeck, Spinoza demuestra
        la necesidad de “la utilización discursiva de las emociones para difundir un mensaje
        racional” (p. 29) que impulse a los hombres a actuar, ya que en el ámbito de la ética y de
        la política, no basta con remitirse sin más a la potencia de lo verdadero, dado que “el
        conocimiento verdadero del bien y del mal –dice Spinoza–, en tanto que verdadero, no puede
        suprimir ningún afecto; solo puede hacerlo en cuanto es considerado como un afecto”
          (<italic>E</italic> IV, pr. 14) “contrario y más fuerte que el afecto a contrariar”
          (<italic>E</italic> IV, pr. 7). Esto significa que el contexto de la gobernanza política,
        los dictámenes de la razón no son suficientes para imponer un modo de vida a un grupo de
        individuos agitados por emociones, lo que explica “la constancia con que el movimiento
        ecologista usa mensajes de tenor emocional, cuyo fin parece ser dar toda su potencia a una
        descripción no-emocional de la naturaleza” (p. 35). Dahlbeck presenta a Greta Thunberg como
        una especie de profeta que, como los del Antiguo Testamento, posee una poderosa imaginación
        no limitada aún por un entendimiento plenamente desarrollado, lo que le capacita para
        interpretar los decretos de la naturaleza a quienes, como ella, “deben remitirse a una
        autoridad exterior y a la fe para comprenderlos” (p. 38).</p>
  <p>Otros dos artículos subrayan la importancia del recurso a Spinoza para comprender adecuadamente
        cuestiones de carácter jurídico-político de candente actualidad relacionadas con la libertad
        de expresión. Así el titulado “Spinoza y la libertad de filosofar” (pp. 39-49), cuyo autor
        es Mogens Laerke, sostiene que el sentido de la noción spinoziana de <italic>libertas
          philosophandi</italic> solo resulta comprensible a partir de su concepción compleja de la
        libertad en general, que engloba la seguridad como una parte integrante suya junto con el
        uso de la razón, la equidad y la ausencia de odio, de cólera y de engaño. En contra de la
        lectura liberal del <italic>TTP</italic>, realizada entre otros por Leo Strauss, Mogens
        Laerke introduce una interesante distinción para no confundir la libertad de filosofar
        spinoziana con la libertad de expresión de que se habla en el discurso actual. Lo que
        nosotros llamamos “libertad de expresión”, es para Spinoza un derecho civil que corresponde
        a cada individuo en virtud de un permiso de decir lo que uno piensa, concedido por la
        voluntad del poder soberano, permiso que no implica en sí la libertad, ya que disponer de
        este permiso no garantiza “que nos sirvamos de él para expresar nuestra libertad” (p. 48).
        La libertad de filosofar es un “estilo” o “manera de hablar”, basada en un derecho natural
        inalienable que nos corresponde en virtud de nuestra humanidad. Ejercitamos ese derecho
        cuando nos dirigimos a nuestros interlocutores en la esfera pública, proponiéndoles
        argumentos y razonamientos, y lo hacemos “respetando las reglas del aviso fraternal; es
        decir, dando solo consejos sinceros y dejando a cada uno el derecho de juzgar por sí mismo
        lo que piensa” (p. 47), sin expresar prejuicios ni recurrir al engaño. En consecuencia,
        Spinoza recomienda al soberano conceder a sus súbditos la libertad de decir lo que piensan,
        siempre y cuando cumplan una serie de condiciones, como no intentar introducir
        arbitrariamente novedades en la república, limitarse a hablar y enseñar, defender sus tesis
        con la sola razón y no con la astucia, la cólera y el odio; puesto que, de lo contrario, el
        concederla totalmente de modo incondicionado sería muy nocivo para la república. De este
        modo, la seguridad queda garantizada como parte integrante de la libertad en el seno de la
        república.</p>
  <p>El cuarto artículo del dosier se debe a la pluma de Blanca Missé. Con el título “Spinoza y la
        potencia de la libertad de pensar” (pp. 51-68), la autora propone una salida a la aporía en
        que se hallan a menudo los defensores de la libertad académica –esto es, la libertad de
        enseñanza y de investigación en la universidad–, presos entre el marco liberal del mercado
        de las ideas, donde todos los discursos son válidos, y el marco republicano, que justifica
        el control de la docencia y de la investigación por autoridades externas a la universidad.
        El neoliberalismo disuelve la libertad académica en la libertad de expresión concedida a
        todos los ciudadanos, y provoca un riesgo de disolución de la ciencia en opinión, de hacer
        de los estudiantes clientes y convertir a los docentes en meros prestadores de servicios. La
        propuesta republicana, que somete la libertad académica al control de la autoridad política,
        corre el riesgo de dejar sin financiación estudios que no interesen al gobierno. Missé
        considera, por otra parte, que la propuesta teorizada en las universidades alemanas a
        comienzos del siglo XX, según la cual solo los universitarios tienen derecho a cuestionar y,
        en su caso, sancionar los discursos de sus pares, es insuficiente porque convierte la
        universidad en un “espacio del saber” que funciona con reglas propias, esto es, en un Estado
        dentro del Estado. Si bien esta propuesta coloca la universidad al margen de todo control
        del gobierno y de los poderes económicos, la coloca también al margen de toda participación
        democrática del pueblo y de todo derecho de supervisión del gobierno elegido
        democráticamente. Este ideal de una universidad autónoma y autocrática tiene el peligro de
        convertirse en una institución “elitista, corporativista y antipopular” (p. 52) y, en
        consecuencia, de reducir la libertad académica a un “privilegio” exclusivo de una élite
        intelectual separada de la sociedad y despreciada por esta. La autora sostiene que solo se
        puede escapar de esta antinomia de liberalismo de mercado o republicanismo de Estado si se
        piensa la libertad académica de otro modo que como un caso particular de la libertad de
        expresión o como un privilegio del cuerpo social de los universitarios, privilegio del que
        está excluido el pueblo. Para ello, la libertad académica de los universitarios se ha de
        articular explícitamente con el proyecto democrático, de suerte que la producción científica
        de saber contribuya a la política de emancipación de la multitud. En este sentido, Missé
        encuentra en la filosofía de Spinoza una posibilidad de redefinir la libertad académica como
        una modalidad de la libertad de filosofar, esencial para la conservación de un Estado
        democrático y para desarrollar la potencia de pensar de las masas de ciudadanos en una
        sociedad democrática: “El trabajo de la docencia en la universidad consiste –escribe Missé
        siguiendo a Tosel– en ayudar a las masas a elevarse desde el terreno de lo útil, de la
        ‘reproducción de la mera vida’ al conocimiento de las verdaderas relaciones entre las cosas
        y las ideas, es decir, a pasar del primero al segundo grado de conocimiento, el cual permite
        establecer un lenguaje común para vivir juntos. La universidad es también el lugar donde se
        elabora el tercer grado de conocimiento, es decir, el trabajo de investigación que produce
        un conocimiento teórico y profundiza en la ‘esencia’ de las cosas” (pp. 63-64). La
        democratización de las universidades no puede suponer en ningún caso una
          <italic>amenaza</italic> para la libertad académica, sino más bien la
          <italic>condición</italic> de su pleno desarrollo; puesto que la ampliación y
        perfeccionamiento de la potencia de pensar de las masas repercutirá en un mejor desarrollo
        de esa modalidad de libertad de pensar que es la <italic>libertas philosophandi</italic> por
        parte de la universidad.</p>
  <p>El último artículo del dossier, “Genética de la familia. Naturaleza y cultura en Spinoza” (pp.
        69-80), de Jacques-Louis Lantoine, pone de manifiesto la actualidad de Spinoza en el ámbito
        de las ciencias sociales, concretamente de la antropología y de la sociología, como prueban
        los trabajos sobre esta temática de: Balibar, Benetrau, Bourdieu, Busse, Citton, Collard,
        Descola, Henry, Lemineux, Lordon y Marcucci, entre otros. Su actualidad se debe a que la
        filosofía de Spinoza proporciona instrumentos teóricos útiles para construir una ciencia del
        ser humano sin caer en el esencialismo antropológico. El “naturalismo” de Spinoza, ajeno a
        la oposición tradicional entre naturaleza y cultura, permite dar cuenta de las formaciones
        sociales –instituciones y grupos sociales–, que revisten la forma paradójica de artificios
        no convencionales, es decir, de realidades naturales construidas históricamente a partir de
        leyes naturales que se hacen efectivas en un encadenamiento causal determinado
        históricamente; por lo que los fenómenos sociales no son reducibles a procesos biológicos.
        Así, la explicación de estos fenómenos demanda las causas sociales e históricas que son
        también naturales –en el sentido de sujetas a las leyes de la naturaleza humana y de la
        naturaleza en general. En resumidas cuentas, la filosofía de Spinoza ofrece, pues, un marco
        teórico que autoriza una explicación naturalista, pero no reduccionista, de los fenómenos
        sociales, los cuales han de explicarse en virtud de una causalidad unívoca –o sea, natural y
        eficiente–, pero múltiple –o sea, con diferentes registros: biológico, antropológico,
        histórico–. Lantoine se apoya en el tratamiento de la familia que hace Spinoza en textos
        dispersos a lo largo de su obra, para mostrar cómo mecanismos propios de la naturaleza
        humana explican la formación de entidades socio-culturales “no fundadas en la naturaleza,
        que no derivan sin embargo de un modo de ser no-natural” (p. 71). Para Spinoza, es un hecho
        que la familia nos es asignada “desde fuera”, de suerte que el vínculo de parentesco no es
        “por naturaleza”, sino que depende de la mediación de cierto imaginario social que establece
        un vínculo simbólico (lingüístico) entre padres e hijos a través de una información
          <italic>ex auditu</italic>. Por tanto, lo que hace que la familia perdure no es un vínculo
        genético, de “sangre”, ni tampoco un vínculo afectivo, pues padres e hijos no se aman
        espontáneamente, “por naturaleza”; por el contrario, Spinoza pone el acento en los
        conflictos que atraviesan las relaciones familiares sin llegar a romper la unidad familiar.
        No obstante, la duración de la familia tampoco se debe a un vínculo estrictamente
        artificial, a un “contrato” matrimonial, ya que las convenciones solo duran mientras lo
        hacen los afectos y las circunstancias que presidieron el consentimiento, aunque no se debe
        subestimar el peso afectivo del establecimiento de esta convención a causa de las
        recompensas y castigos, jurídicos y materiales, que conllevan respectivamente el
        mantenimiento o la disolución del matrimonio. Spinoza sostiene que el vínculo familiar se
        funda en una educación basada en los afectos con la que los padres
          <italic>acostumbran</italic> a sus hijos a enlazar determinados actos con determinados
        valores, preparándolos así para la virtud, tal como la entiende la sociedad, por medio de
        recompensas y castigos básicamente simbólicos. Los vínculos familiares derivan, por tanto,
        de la <italic>costumbre</italic>, se apoyan en “una misma manera, socialmente establecida,
        pero singular en cuanto relativa a la historia familiar, de valorar, de juzgar, de sentir,
        en una palabra, en cierto <italic>habitus</italic> común” (p. 78), cuya formación se explica
        por la plasticidad de las disposiciones del cuerpo y especialmente del cerebro que
        configuran lo que Spinoza denomina <italic>ingenium</italic>. La familia no es una realidad
        cultural arbitraria y simbólica, sino un <italic>producto</italic> o <italic>efecto</italic>
        de la naturaleza, pero no solo de causas biológicas o medioambientales, sino de múltiples
        series causales en las que intervienen también imaginarios sociales con su propia historia.
        Lantoine subraya el hecho de que la concepción spinoziana de la familia proporciona
        instrumentos conceptuales potentes, útiles para analizar otras realidades y procesos
        sociales, como muestra el propio Spinoza al sugerir la familia como modelo democrático para
        probar que es posible construir un Estado duradero en virtud de una política basada “en las
        tensiones y las disensiones que dinamizan el cuerpo social sin perjudicar la unión y la paz
        verdadera, dicho de otro modo, la concordia” (p.75).</p>
  <list list-type="order">
    <list-item>
      <label>2.</label>
      <p>.– La sección “Inencontrables de los <italic>Cahiers</italic>” (pp. 81-105) se abre con una
            breve y densa presentación, realizada por Lantoine, del pensamiento del psiquiatra Henry
            Maudsley (1835-1918) y de su utilización del pensamiento de Spinoza en combate contra el
            finalismo y la introspección en psicología, lo que le lleva a explicar la actividad
            humana por medio de causas eficientes orgánicas, reduciéndola así a mecanismos y
            automatismos. A continuación, recoge tres extractos de la traducción francesa de la obra
            de este autor, <italic>The Physiology of the Mind</italic>, publicada en 1876,
            seleccionados por ser significativos del uso que hace Maudsley del pensamiento de
            Spinoza: a) extracto del capítulo III, “La médula espinal y la acción refleja”; b)
            extracto del capítulo VI, “De las emociones o afecciones del alma”, y c) extractos del
            capítulo VII, “Volición”.</p>
    </list-item>
    <list-item>
      <label>3.</label>
      <p>.– Finalmente, la sección “Situaciones” (pp. 107113) recoge una entrevista a
            Pierre-François Moreau con motivo de la aparición de su edición latina y traducción
            francesa de la <italic>Ética</italic> de Spinoza, en la que Moreau, a preguntas de
            Jacques-Louis Lantoine, hace interesantes observaciones sobre el trabajo de edición y
            traducción de textos de filósofos clásicos. En lo concerniente a la edición del texto
            latino de la <italic>Ética</italic>, Moreau rechaza toda pretensión de reconstruir el
            inencontrable manuscrito redactado por la mano de Spinoza, por lo que el uso del
            manuscrito descubierto recientemente en el Vaticano se ha de limitar a confirmar el
            texto de las <italic>Opera Posthuma</italic> o bien a corregirlo al margen cuando su
            lectura sea insostenible. En lo relativo a la traducción de textos teóricos en general,
            que articulan un vocabulario técnico con el uso de una lengua natural, Moreau nos
            previene contra dos peligros extremos: uno, el de descuidar el carácter técnico del
            texto, despreocupándose de la traducción del léxico especializado y traduciendo, p. ej.,
            un mismo término latino usado en un único sentido por diferentes términos franceses;
            otro, el de sobrestimar el carácter técnico del original, olvidando que el autor escribe
            en una lengua natural, lo que lleva a crear palabras ajenas al autor o a traducir un
            término latino siempre por el mismo término francés. Moreau aconseja no traducir palabra
            por palabra, sino campo semántico por campo semántico. Así ha procedido él a la hora de
            elegir los términos franceses para traducir, p. ej., <italic>affectio, affectus</italic>
            y <italic>pathema</italic>. En cuanto a la utilidad de las reglas de interpretación del
              <italic>TTP</italic> a la hora de fijar un texto, Moreau destaca ante todo el carácter
            anti-hermenéutico de esas reglas en la medida en que establecen una neta separación
            entre el sentido y la verdad del texto: primero se han de reunir todas las
            determinaciones –lingüística, históricas, filológicas– que “producen objetivamente el
            sentido del texto” y, aparte, preguntar después por su verdad sin caer en el círculo
            hermenéutico. Moreau propone que nos inspiremos a la hora de editar textos en la
            actividad interpretativa de Spinoza dirigida a comprender el sentido y la intención (no
            la verdad) de los textos del Pentateuco. Con respecto a la utilidad del trabajo del
            historiador de la filosofía en el presente, Moreau sostiene que este trabajo está
            mediado por la actualidad científica que permite un conocimiento más exacto de los
            textos y de su significado, así como la producción de instrumentos conceptuales para
            conocer las estructuras de los sistemas filosóficos. Estos instrumentos pueden ser
            útiles para conocer nuestra realidad social e histórica con tal que aprendamos a
            servirnos de ellos y a dominarlos como sucede con cualquier instrumento, p. ej. Las
            herramientas materiales. Finalmente, en relación con la actualidad de Spinoza, Moreau
            distingue entre una actualización superficial que busca en los autores simples
            eslóganes, y un auténtico trabajo de actualización que trate de recuperar y perfeccionar
            los instrumentos conceptuales elaborados por un autor para aplicarlos a cuestiones
            actuales.</p>
    </list-item>
  </list>
  <p>Julián Carvajal</p>
</sec>
<sec id="mira-alberto-pretendida-libertad.-el-universo-pasional-con-baruch-spinoza-prólogo-de-gabriel-albiac-madrid-tecnos-2023-208-p.">
  <title>MIRA, Alberto: Pretendida libertad. El universo pasional con
  Baruch Spinoza, Prólogo de Gabriel Albiac, Madrid, Tecnos, 2023, 208
  p.</title>
  <p>La prestigiosa editorial Tecnos ha publicado este libro escrito con un estilo bibliográfico
        diferente al habitual en los estudios spinozistas. En efecto, <italic>Pretendida
          libertad</italic> no quiere dar una interpretación nueva de la filosofía del holandés, ni
        tampoco ofrece un comentario crítico, un análisis o una paráfrasis. El contenido se presenta
        en forma de un diálogo continuo entre el autor –Alberto Mira– que interroga y el filósofo
        que responde desde la literalidad de sus escritos, lo que explica la denominación
        “escrituras de Spinoza” que Mira ofrece de los mismos. Este autor se reconoce discípulo y
        colaborador literario de Gabriel Albiac, y su trabajo en este libro consiste en trasladar
        “las escrituras” de Spinoza a los lectores: “Es Spinoza, por tanto, el que está en estas
        páginas”, enfatiza Mira en la Presentación.</p>
  <p>El contenido de este diálogo es la naturaleza de los afectos desde la metafísica de Spinoza y
        su papel en la vida humana individual y social. Las fuentes primarias utilizadas son
        básicamente las partes III y IV de la <italic>Ética</italic>, y su prolongación en el
        inacabado <italic>Tratado político</italic>. En lo sustantivo, es idea central el encuentro
          (<italic>occursus</italic>) de los cuerpos, que responde a la ley de la naturaleza
        expresada en el Axioma único de la cuarta parte de la <italic>Ética.</italic> Esta ley
        natural determina el comportamiento afectivo de los hombres, llevándolos de la pasividad a
        la eventual libertad. Lo que choca frontalmente con la noción tradicional de libertad
        humana, que será modificada por Spinoza. Y de ahí la expresión de “pretendida libertad” que
        figura en el título del libro.</p>
  <p>El resultado de ese diálogo con Spinoza se concreta en la sesentena de interrogantes (unas diez
        páginas del libro) que dan pie a las respuestas de Spinoza a través de la transcripción
        literal de los pasajes concernidos por parte de Alberta Mira (siguiendo la
          <italic>Ética</italic> de Vidal Peña, edición de 2007). De esta manera el autor da forma a
        su propósito de llevar a cabo la “analítica de la continuidad causal afectiva que gobierna
        los actos de los hombres” (p. 37). De ahí que el genuino autor del contenido es Spinoza,
        cuyas palabras ocupan en torno al 90% de la extensión del volumen, mientras que Mira
        gestiona los materiales y añade algunos comentarios en notas de pie de página, lo que da
        lugar a la fórmula <italic>con Spinoza</italic> que figura en el subtítulo del libro.</p>
  <p>El orden causal deductivo (expresado en el sistema de referencias internas), articulado por
        Spinoza para exponer las categorías de la vida afectiva, no es examinado; si bien se refleja
        en la estructura del libro, cuyos capítulos abordan las pasiones del ánimo, el imperio de
        los afectos, y la fuerza de la imaginación y del conocimiento frente a la determinación del
          <italic>occursus</italic>.</p>
  <p>El Prólogo de Albiac ofrece un plus de contenido y con sus precisiones contribuye a situar
        adecuadamente los temas del libro. En la Presentación hallará el lector un relato de la vida
        de Spinoza teñido de la emotividad autobiográfica del propio Mira. Las notas de pie de
        página incorporan al cuerpo del documento referencias textuales, alguna aclaración del autor
        y puntuales alusiones a la bibliografía secundaria. En ella se mencionan de manera señalada
          <italic>La Sinagoga vacía</italic> de Gabriel Albiac y algunos trabajos de Gilles Deleuze
        y de Pierre-François Moreau. La Nota bibliográfica final cierra el volumen, tras un
        Vocabulario elemental consistente en un breve catálogo de términos donde se reproducen de
        nuevo las palabras de Spinoza.</p>
  <p>El proyecto de Mira quiere evitar interferencias con los textos de Spinoza a fin de transmitir
        intactas las “escrituras” que portan su pensamiento genuino. Pero, –me pregunto–, hasta qué
        punto tal cosa es posible. Nada que objetar al propósito de fidelidad textual que inspira su
          <italic>modus operand</italic>i; sin embargo, en la práctica ese procedimiento me parece
        dudoso. Su deseo de hacer hablar exclusivamente al texto se rompe con excepciones que el
        autor no justifica críticamente, como la elección de las traducciones o de la literatura
        secundaria. Por otra parte, el repertorio de cuestiones tratadas recibe por lo general una
        respuesta rápida, sin referencias a la cadena deductiva de la <italic>Ética</italic>, y
        pasando por alto esos obstáculos y dificultades que surgen de una lectura más reflexiva. Lo
        que acerca al libro a la didáctica escolar, facilitando así su lectura y divulgación.</p>
  <p>María Luisa de la Camara</p>
</sec>
<sec id="preliminar.-read-jason-the-double-shift.-spinoza-and-marx-on-the-politics-of-work.-londres-verso-2024.-214-p.">
  <title>Preliminar. READ, Jason: The Double Shift. Spinoza and Marx on
  the Politics of Work. Londres, Verso, 2024. 214 p.</title>
  <p>El último libro de Jason Read se integra en una línea de lecturas que trenzan a Spinoza con
        Marx y a Marx con Spinoza con el fin de abordar cuestiones de política contemporánea. El
        propio Read remite y debate con estudiosos de amplio recorrido que podemos incluir en esta
        línea como son Étienne Balibar, Chantal Jaquet, Pierre Macherey, André Tosel o Paolo Virno,
        y también con otros, más recientes, pero que gozan ya de merecido reconocimiento
        internacional, como Yves Citton, Frank Fischbach o Fréderic Lordon.</p>
  <p>El objeto en disputa que Read analiza a lo largo del libro es la política del trabajo en el
        siglo XXI. Más en concreto, aborda la tendencia por parte de muchos trabajadores asalariados
        de vivir el trabajo como “la respuesta a todos los problemas, la solución a todo –el trabajo
        no es solo aquello que asegura nuestro estatus económico, sino lo que define las relaciones,
        el sentido de uno mismo, y otros elementos fundamentales de la experiencia cotidiana […], el
        trabajo es la última actividad de transformación que nos queda” (p. 4). Al mismo tiempo que
        la precariedad laboral y vital se ha ido agudizando para muchas capas de trabajadores, el
        trabajo se ha convertido tendencialmente en el único lugar de salvación o de desarrollo
        personal que encuentran a su alcance.</p>
  <p>Los trabajadores tienden entonces a realizar una doble jornada dentro de la misma jornada
        laboral. Tienden a efectuar un doble trabajo, un trabajo por medio del cual producen
        mercancías, y un trabajo afectivo y simbólico que realizan sobre los afectos, lenguajes y
        representaciones comunes. Por ejemplo, en la actualidad, el trabajo afectivo no es solo
        propio de aquellos empleos relacionados con los cuidados a personas o con la atención
        directa a los clientes, en los que, efectivamente, el desempeño afectivo del trabajador es
        inseparable de la actividad productiva misma, sino tendencialmente se encuentra en cualquier
        empleo en el que la trabajadora o el trabajador deban demostrar continuamente su fidelidad y
        su apego al empleo, a sus jefes y a la empresa; trabajadores para los que la implicación
        afectiva llega muchas veces a convertirse en una inversión existencial, con los subsecuentes
        efectos de alienación, indiferencia social y solidaridad negativa.</p>
  <p>A esta doble jornada se refiere en primer lugar el título del libro (<italic>The double
          shift</italic>). Ocurre aquí como con las dobles jornadas que muchas mujeres han sostenido
        al incorporarse al mercado laboral y seguir cargando con el grueso del trabajo doméstico y
        de cuidados, pero en este caso las dos jornadas se solapan en el tiempo. La doble jornada,
        productiva de mercancías y emocional-simbólica, requiere una aproximación también doble, un
        enfoque que opera con un doble movimiento o desplazamiento (lo que podría ser también una
        traducción de <italic>double shift</italic>). La interpretación de la doble jornada debe
        abordar el trabajo desde la economía hacia la política y de la política a la economía, desde
        lo mental a lo material y desde lo material a lo mental, así como desde lo práctico a lo
        productivo y desde lo productivo a lo práctico. Igualmente, el devenir explicativo va de
        Marx a Spinoza y de Spinoza a Marx. La expresión <italic>política del trabajo</italic>, que
        Read toma prestada de Balibar, sirve también para expresar el punto de vista móvil que
        requiere la doble jornada neoliberal.</p>
  <p>Tras la introducción, el libro expone el contenido en tres capítulos, cada uno de los cuales
        aborda el trabajo desde cada uno de los dobles desplazamientos citados, y termina con una
        breve conclusión. El primer capítulo estudia la doble condición económica y política del
        trabajo en la sociedad capitalista. El trabajo es habitualmente considerado como una
        realidad económica, y su aspecto político suele ser desatendido. Read sostiene que lo
        político del trabajo es que no es solo una actividad productora de objetos o servicios, sino
        también de subjetividad. En el trabajo se juega buena parte del modo en que nos entendemos a
        nosotros mismos y al mundo. Y el modo de comprender el trabajo es, desde luego, uno de los
        elementos de disputa determinantes entre las corrientes políticas del mundo moderno. Desde
        la óptica de Marx, el trabajo asalariado solo puede entenderse a partir de las condiciones
        capitalistas en las que se realiza. Conceptualmente eso significa señalar el doble carácter
        del trabajo. En la economía capitalista, todo trabajo asalariado posee un doble carácter:
        concreto y abstracto. El trabajo concreto es la actividad específica que realizan los
        trabajadores. El trabajo abstracto son las condiciones generales de productividad en las que
        los trabajadores realizan su actividad en tanto que producen mercancías para su venta en el
        mercado. Por otra parte, es necesario tener en cuenta no solo el trabajo como actividad,
        sino también el modo en que los trabajadores experimentan esa actividad. Esta experiencia se
        divide a su vez, para Read, en una ética y una alienación que acompaña a cada uno de los
        lados del trabajo. Hay una ética del trabajo abstracto que consiste en el reconocimiento que
        las personas reciben por el hecho de trabajar, de esforzarse en el trabajo, de ser
        productivos. Y hay una ética del trabajo concreto en tanto que las personas encuentran
        satisfacción en un trabajo bien hecho en consonancia con los estándares del oficio. Pero,
        cada una de estas éticas supone también una alienación. La alienación del trabajo abstracto
        se produce cuando la exigencia de productividad se convierte en un valor absoluto y se
        independiza del carácter finito y limitado de la existencia humana. Es lo que popularmente
        se conoce como “vivir para trabajar”. La alienación del trabajo concreto consiste en reducir
        la individualidad compleja de una persona a una sola tarea. Y se agrava en la medida en que
        esa tarea sea más repetitiva, parcial, aburrida o estresante, más desconectada del proceso
        en el que se integra, y sea considerada en mayor grado como el lugar donde uno debe
        realizarse como persona. Las experiencias del trabajo abstracto y el trabajo concreto, con
        sus éticas y sus alienaciones, no van por separado. En ocasiones se complementan para
        producir la idea de que cada persona realiza el trabajo que se merece. En otras, la ética de
        una sirve para contraponerse a la alienación de la otra. Una ética del trabajo concreto, el
        orgullo por el trabajo bien hecho, puede oponerse a las exigencias de mayor productividad. Y
        una ética de la productividad, el orgullo de esforzarse en la producción, puede oponerse a
        las legitimaciones de una división del trabajo elitista, racista o sexista basada sobre la
        cualificación jerárquica de las tareas. En todo caso, lo que está claro es que la
        individualidad en las sociedades contemporáneas se desarrolla en la intersección de las dos
        caras del trabajo y el modo en que se vive. Y que de ellas surgen dos concepciones de la
        humanidad, una abstracta, en la que todos los seres humanos se definen por su capacidad para
        trabajar. Y otra jerárquica, que divide la humanidad según las características derivadas de
        la división del trabajo. Ninguna de ellas, es sin embargo independiente de la otra, ni puede
        elevarse a ideal si no es a costa de su mistificación. Es lo que Read muestra a través del
        análisis de dos películas, ambas de 1999, <italic>El club de la lucha</italic> y
          <italic>Trabajo basura</italic>. En ellas el carácter concreto del trabajo, identificado
        con un tipo de trabajo manual, es elevado a modo de salvación de la alienación del trabajo
        abstracto, pero solo porque desconocen las condiciones raciales, nacionales o étnicas de la
        división del trabajo y expresan solo los miedos de un determinado grupo de trabajadores de
        oficina blancos.</p>
  <p>El doble desplazamiento entre economía y política requiere asumir algunas premisas que, son
        precisamente, puntos de intersección de los pensamientos de Marx y Spinoza. Común a ambos es
        la idea de que somos seres condicionados por las relaciones sociales y por la naturaleza en
        tanto que somos parte de ellas y que esta determinación es una interdeterminación: nos
        limita y al mismo tiempo nos capacita para actuar. Tanto para Spinoza como para Marx, el
        modo como interpretamos las realidades concretas, pero también los universales (por ejemplo,
        lo que entendemos por <italic>trabajo</italic>) con que organizamos nuestra práctica
        dependen del modo como la vida, el lenguaje, el entorno socialmente compartidos nos afectan
        y el modo como estos nos afectan depende del modo como estamos constituidos, de nuestra
        historia, de nuestro ingenio y de nuestro conocimiento o ignorancia de las causas que nos
        mueven a actuar. “La vida determina la conciencia” es la famosa fórmula de Marx. Se sigue,
        por tanto, del encuentro entre Spinoza y Marx la consecuencia de que el trabajo vivo, la
        actividad concreta del trabajador, debe entenderse también como un trabajo vivido,
        experimentado a través de una interpretación que expresa la relación afectiva que une
        nuestras historias individuales con las historias colectivas.</p>
  <p>El segundo capítulo, que aborda el segundo doble desplazamiento, esta vez entre lo material y
        lo mental, aborda en un nivel más complejo la relación entre el trabajo como actividad y su
        representación o interpretación. En este capítulo va a ser central el concepto spinozista de
        deseo en el que, precisamente, se funden lo material y lo mental, el apetito y la conciencia
        del mismo, así como lo individual y lo colectivo, a través de los afectos y su imitación o
        la emulación de los deseos. Centrales en este capítulo son las referencias a las
        aplicaciones que tanto Fréderic Lordon como Yves Citton han hecho de la filosofía de Spinoza
        a la comprensión del trabajo en la economía capitalista. Read repasa la teoría de Lordon
        acerca de la estructura del deseo de vender la fuerza de trabajo en el capitalismo con sus
        tres momentos: el deseo movido por el miedo a la miseria, el deseo movido por la esperanza
        del consumo y el deseo movido por el amor al empleo. Para Lordon cada uno de esos deseos
        corresponde a un periodo de la historia del capitalismo: siglo XIX, fordismo y posfordismo.
        Pero Read propone entender que los tres deseos se articulan con diferente influencia en
        todas los periodos y en todos los trabajadores. La estructura del deseo es la respuesta de
        Lordon a la pregunta de por qué los trabajadores se esfuerzan por su explotación como si
        fuera su liberación, que reformula para el capitalismo la famosa cuestión spinoziana del
        “Prefacio” del <italic>Tratado teológico-político</italic>.</p>
  <p>Read considera insuficiente la propuesta de Lordon. Entiende que Lordon estaría ofreciendo una
        exposición de lo que podríamos llamar la “ideología espontánea” del trabajo en el
        capitalismo, la ideología ligada de manera inmediata a la práctica de la venta de la fuerza
        de trabajo, venta en la que el trabajador sigue siendo inseparable de su fuerza durante el
        tiempo en el que no le pertenece. Propone, entonces, combinar la propuesta de Lordon con la
        de Citton. Este último, siguiendo igualmente los pasos de Spinoza, ha expuesto lo que sería
        la “ideología a distancia” del trabajo en el capitalismo. Citton considera que el trabajo
        hay que entenderlo como parte de una narrativa que se produce y circula separada de la
        actividad productiva misma aunque esta sea su tema y que requiere de una actividad de
        interpretación. La industria cultural está dominada por la “meta-escena” del individuo
        aislado y excepcional, por el mito del emprendedor solitario. No se trata, sin embargo, de
        entender la actividad mistificadora de la industria cultural como si los trabajadores fueran
        meros receptores pasivos de la misma. La interpretación múltiple de los mitos, ligada a los
        deseos que esos mitos remueven, es también inevitable y lo decisivo se sitúa en el umbral en
        el que empiezan a surgir nuevas narrativas o nuevos modos de pensar sobre el trabajo.</p>
  <p>¿De que modo, entonces, se combinan las estructuras del deseo de vender la fuerza de trabajo y
        las narrativas míticas sobre el trabajo? Read plantea aplicar a estos dos niveles
        ideológicos “la lógica de la alternación” con la que Chantal Jaquet describe la relación
        entre el orden y conexión de las ideas y el orden y conexión de las cosas: “es decir que,
        algunas veces, con el fin de captar el orden y conexión de las ideas, es necesario buscar en
        el orden y conexión de las cosas y viceversa” (p. 112). Lo mismo será necesario hacer
        respecto a la estructuras del deseo de trabajar y los relatos míticos sobre el trabajo.</p>
  <p>El capítulo termina con un análisis de dos famosas series de televisión, <italic>Breaking
          Bad</italic> y <italic>Better Call Saul</italic> en las que se escenifican modelos de
        narrativa sobre el emprendedor que busca aumentar su reconocimiento a través del trabajo. En
        ellas el trabajo en las condiciones contemporáneas se ve al mismo tiempo naturalizado,
        eternizado y valorizado, elevado a fantasía de reconocimiento, respeto y autoridad, a
        promesa de felicidad y éxito, por encima de cualquier otra actividad.</p>
  <p>En el tercer capítulo, Read comienza preguntándose qué significa actuar cuando el trabajo se ha
        ido convirtiendo en el modelo de toda actividad. La respuesta nos conduce a un nuevo doble
        desplazamiento, el que se realiza entre acción y producción. De alguna manera, es una forma
        de retomar el doble desplazamiento entre política y economía, pero esta vez desde la óptica
        de los agentes. El punto de partida es la inversión que Virno realiza de la distinción
        arendtiana entre acción, trabajo y labor. Si para Arendt, la acción es algo completamente
        distinto de la producción (el trabajo o la labor), para Virno, el trabajo en su fase
        posfordista ha adquirido todas las características que Arendt atribuía a la acción. En
        términos de venta de la fuerza de trabajo, esto significa que, en la actualidad, un
        trabajador no solo vende una capacidad determinada, ya sea una habilidad profesional
        concreta o la mera capacidad de atender a los requerimientos del sistema de máquinas. La
        fuerza de trabajo que vende un trabajador posfordista es su capacidad de aprender y
        comunicarse, de adquirir nuevas capacidades, nuevas competencias, nuevos hábitos, resolver
        nuevas situaciones, gestionar lo imprevisible que proviene de la relación plural con los
        demás. El trabajador vende su condición humana como actor político. De ahí la nueva forma de
        alienación en la que el trabajador se separa de una actividad productiva que se confunde con
        su singularidad política.</p>
  <p>La doble determinación entre la acción y la producción (como también la llama Tosel) obliga a
        replantear los valores asociados tradicionalmente a cada una de las esferas. Si la esfera de
        la acción ética o política era la esfera de la libertad y la esfera de la producción era la
        esfera de la necesidad, la doble determinación entre la acción y la producción implica que
        toda actividad es ahora un lugar donde la necesidad y la libertad, la pasividad y la
        actividad se combinan. Esta es la razón de la importancia en nuestra época de la filosofía
        de Spinoza (y de su intersección con el pensamiento de Marx). Para Spinoza toda actividad
        humana debe entenderse siempre como causa y efecto. Para Marx, los hombres hacen la historia
        pero no en circunstancia que ellos hayan elegido. Para ambos el hombre es parte de la
        naturaleza y de la historia. Y solo desde su relación necesaria con otros seres humanos y no
        humanos puede entenderse su capacidad para actuar, su libertad. Esta intersección entre
        Spinoza y Marx se ve bien en el modo que se complementan los dos objetos principales que
        cada uno de ello somete a crítica. Por un lado, Spinoza crítica la idea de voluntad libre,
        es decir, la creencia en que podemos actuar incondicionadamente. Por el otro, a través de la
        exposición del fetichismo de la mercancía, Marx crítica que el Mercado sea un espacio
        autorregulado y, por ende, regido por leyes necesarias, al margen de las relaciones
        históricas que los hombres establecen entre sí. Para ambos, la consideración de que nuestras
        acciones, nuestros deseos están condicionados y de que las relaciones económicas cambian con
        la historia son en sí mismas condiciones para la libertad y la transformación social. Para
        el liberalismo económico y para el neoliberalismo, sin embargo, las leyes del mercado son
        necesarias y los individuos pueden elegir libremente someterse a ellas o perecer. De modo
        que, si deciden aceptarlas, es porque están dotados de una libre voluntad. Conformarse a las
        exigencias del mercado, vendiendo su fuerza de trabajo en las condiciones que exija la
        competencia con los demás trabajadores, es un acto voluntario y ese es el único punto de
        vista que puede proyectar el individuo sobre su situación. La deshistorización del Mercado,
        su necesidad suprasocial, le atribuye el carácter de mecanismo neutral en las disputas. Es
        el lugar de la justicia económica cuyo correcto funcionamiento debe proteger la justicia
        política. La deshistorización del individuo busca minar la legitimidad de toda acción que no
        sea la elección forzada de las reglas del mercado. Toda intervención sindical o política que
        no se justifique por la perpetuación de la prevalencia de la Ley del Mercado se muestra como
        una acción ilícita, injusta. Y carga sobre el individuo aislado una responsabilidad infinita
        que reprime su potencia de actuar.</p>
  <p>De esta combinación de las críticas de Spinoza y Marx, Read extrae la explicación a dos
        fenómenos ideológicos contemporáneos. El primero es la contradicción entre la exigencia
        ética y la económica. Al tener la economía su propia ley, entrará en contradicción con
        cualquier principio ético que se le oponga y tenderá a neutralizarlo. Para exponer esta
        consecuencia, Read remite a la frase que Spinoza toma de Ovidio: “veo lo mejor y lo apruebo,
        pero sigo lo peor” (E4P17S) y utiliza dos películas, <italic>Compliance</italic> (2012) y
          <italic>The Assistant</italic> (2019) que narran sendas historias donde el imperativo del
        mercado en la forma de los requerimientos para mantener el puesto de trabajo lleva a los
        protagonistas a cometer acciones que fuera de la presión laboral no cometerían por injustas
        o a desentenderse de que se cometan flagrantes injusticias en la empresa en la que
        trabajan.</p>
  <p>El otro fenómeno es lo que Read llama la “solidaridad negativa”. La solidaridad negativa puede
        entenderse como un afecto, un universal imaginario y una estrategia. Como afecto, es la
        indignación respecto a aquellos a quienes se percibe no trabajando suficiente o no
        realizando un trabajo lo suficientemente duro, no desempeñando un trabajo “real”, o aquellos
        que, para mantener su empleo, dependen del poder político o de la corrupción (vistos desde
        esta perspectiva como sinónimos). Como imaginación, la solidaridad negativa crea una
        comunidad ficticia, un “nosotros”, que integra a aquellos que supuestamente trabajan duro,
        que realizan un “trabajo de verdad”, y excluye, creando un “ellos”, a quienes se considera
        que no lo hacen. Sostiene, además, una variante de la distribución entre lo necesario y lo
        voluntario. La esfera de la economía es la esfera de la necesidad, la de la política es la
        de la voluntad. Las empresas funcionan según la necesidad de las leyes del mercado. Los
        políticos según una voluntad generalmente interesada. Como estrategia, sin embargo, la
        solidaridad negativa solo puede entenderse como una ética estoica del trabajo que sigue
        pensando al individuo como <italic>imperium in imperio</italic> y como un medio de
        resignación y adaptación al retroceso en materia de derechos laborales y sociales que
        debilita todavía en mayor medida la capacidad de acción de los trabajadores.</p>
  <p>En la conclusión Read reafirma la necesidad de entender el trabajo desde su doble carácter
        material y simbólico, práctico y afectivo / imaginario. Esta posición implica, a su vez,
        asumir que, como lo era para Spinoza, el espacio de los afectos y la imaginación es un
        espacio político. Es necesario contraponer una imaginación de la solidaridad y de oposición
        al capitalismo a la imaginación que representa el trabajo como la única vía de acceso a la
        realización personal. Read recurre aquí al ejemplo de la comedia <italic>Sorry to Bother
          You</italic> / <italic>Perdona que te moleste</italic> (2018) de Boots Riley. Pero, dando
        un paso más, considera que, aunque solo la imaginación puede romper la sujeción de la
        imaginación, únicamente los conceptos pueden mantener abierta esa ruptura. Solo los
        conceptos ofrecen la visión de conjunto necesaria para que la crítica no consista solo en la
        añoranza de un pasado irrecuperable. La lucha por tanto contra la explotación laboral debe
        realizar una doble actividad, creando nuevas formas de practicar la solidaridad entre
        trabajadores y nuevas maneras de imaginar, sentir y pensar la vida sin explotación.</p>
  <p>Aurelio Sainz de Pezonaga</p>
</sec>
<sec id="gonzalo-ricci-la-república-de-spinoza-ciudadanía-instituciones-y-libertad-granada-comares-2023-249-p.">
  <title>GONZALO RICCI: La República de Spinoza: ciudadanía,
  instituciones y libertad, Granada, Comares, 2023, 249 p.</title>
  <p>Gonzalo Ricci escribió una tesis de Maestría titulada <italic>El sujeto político en Spinoza:
          cuerpo, multitud y Estado</italic> (2019). Ha publicado en 2022 <italic>La multitud en
          Spinoza. De la física a la política</italic> (Buenos Aires, RAGIF Ediciones), traducido el
        francés en L’Harmattan (<italic>La multitude chez Spinoza. De la physique à la
          politique</italic>, 2023). También en 2022 defendió su tesis doctoral titulada
          <italic>Spinoza y el republicanismo: El problema de la libertad</italic>, publicada en la
        editorial Teseo (Buenos Aires, 2022). La obra que reseñamos se basa en su tesis doctoral,
        sobre la que realiza algunas correcciones e incorpora nuevas precisiones. Otras
        colaboraciones de este autor son sus artículos en revistas científicas sobre Spinoza y su
        relación con filósofos de diferentes épocas, como Étienne de la Boétie, Hobbes, Rousseau,
        Hegel, Althusser, Habermas, Butler y Byung-Chul-Han. El libro que comentamos, correctamente
        estructurado, examina el republicanismo de Spinoza en diálogo con los trabajos de J.G.A.
        Pocock (1975), Quentin Skinner (1978) y de Philip Pettit (1997).</p>
  <p>Tras una sucinta conceptualización de los diferentes géneros de republicanismo (Introducción),
        se plantea en la primera parte la cuestión acerca de si Spinoza pertenece (o no) a la
        tradición republicana (Capítulo primero). Para la tradición republicana, asociada con el
        democratismo, Spinoza pertenece al republicanismo por su defensa de la democracia radical;
        mientras que para otros, el geometrismo y el iusnaturalismo spinozianos alejan su
        pensamiento político de la virtud cívica y de la participación ciudadana, característicos de
        los republicanos ingleses de su tiempo, como Harrington. Se añade una tercera postura
        (“aristocrática”) que cifra el republicanismo de Spinoza en su inclinación por el régimen de
        Los mejores.</p>
  <p>El segundo capítulo ofrece una descripción pormenorizada del marco histórico en el que se movió
        Spinoza: las coordenadas intelectuales, políticas, sociales, económicas y religiosas. Y es
        punto clave de la argumentación la exposición del “momento neerlandés” del republicanismo,
        presentado como una especie de esfera pública “habermasiana” en la cual proliferaban los
        debates políticos, sociales, religiosos y culturales; donde predomina el deseo de libertad y
        se hace valer una moral pública del interés común –lo que casa bien con la tendencia
        mercantil del país-. En ese marco histórico destacó la figura de Pieter de la Court,
        enfrentado a las tendencias monárquicas. El autor completa su análisis explorando la
        libertad filosófica del cartesianismo holandés, las ideas de Grocio acerca de la crítica del
        poder eclesiástico y el círculo de amigos de Spinoza, que integraban una comunidad de
        tolerancia y diálogo.</p>
  <p>Las conclusiones extraídas del anterior capítulo le permiten impugnar las tres interpretaciones
        examinadas acerca del republicanismo de Spinoza. La principal razón de ello es que ninguna
        de ellas tiene en cuenta el contexto neerlandés específicamente republicano. Con respecto a
        la primera, el vínculo entre republicanismo y democracia no puede quedar reducido a una mera
        sinonimia y equiparación. Tampoco se ha probado que Spinoza estuviera influido por la
        filosofía igualitarista de van den Enden, pues no constan rastros de su influencia ni en su
        biblioteca ni a través de la correspondencia. Frente a la segunda interpretación, el autor
        subraya que el hecho de que Spinoza no compartiera el estilo republicano de Harrington no
        significa que no fuera republicano, sino que no encajaba en el modelo de republicanismo
        inglés. Frente a Pocock, el uso frecuente de los términos <italic>imperium</italic> y
          <italic>multitudo</italic> no basta para desmentir su tesis sobre Spinoza. De haber
        observado la influencia de Maquiavelo en el cambio de significado del término
          <italic>multitudo</italic> en el <italic>Tratado político</italic> –respecto del que tenía
        en el <italic>Tratado teológico-político– se</italic> hubiera podido defender sin mayor
        problema el republicanismo de Spinoza. Con respecto a la tercera interpretación que incluye
        a Spinoza en el pensamiento republicano aristocrático, Ricci observa que Spinoza (en línea
        con los hermanos de La Court) muestra preferencia por la democracia holandesa como
        resistencia frente a la tiranía monárquica del estatuderato.</p>
  <p>Los dos capítulos que integran la segunda parte de la obra tienen como objetivo dejar de
        manifiesto la posición del propio autor, explicando aquellos elementos del pensamiento de
        Spinoza que le aproximan a la tradición republicana. Así, Ricci argumenta su hipótesis de
        lectura diferente de las tres señaladas. Examina (Capítulo 4) el concepto de ciudadanía
        enlazándolo con el de virtud, y la función de las instituciones como un efecto necesario de
        la potencia de la multitud. Estas dos nociones: ciudadanía e instituciones desempeñan un rol
        central dentro de las reflexiones republicanas. Spinoza habría concebido las instituciones
        del Estado como un medio para encauzar por vía política el antagonismo haciendo que los
        intereses particulares estén al servicio del interés común (lo constituye el centro del
        republicanismo).</p>
  <p>Así, la potencia o virtud del individuo que busca su utilidad propia, en cuanto que se trata de
        un ciudadano que obra <italic>sui iuris</italic> por virtud, no puede ser separada de la
        política; antes bien es en la comunidad política, o Estado, donde la potencia y la virtud se
        realizan de manera plena y efectiva. El republicanismo de Spinoza, pues, se hace notar en
        esta concepción que entiende que la suma virtud, o potencia del ciudadano, es la
        constitución del Estado y su participación responsable en las actividades de la comunidad
        política. Esta noción de virtud no puede ser disociada del bien común: solo en el Estado
        pueden aparecer comportamientos genuinamente altruistas de los hombres entre sí y ello
        porque es en la escena pública donde los intereses particulares de los individuos pueden
        articularse en el bien común.</p>
  <p>En el último capítulo Ricci se centra en la noción de libertad republicana, eje de la postura
        política de Spinoza, tal y como sostiene Javier Peña: “si hay un rasgo capital del
        republicanismo es la reivindicación de la libertad como valor supremo”. Esto concuerda con
        la afirmación de que el verdadero fin del Estado es la libertad, (TTP 20/G III 240-241).
        Ahora bien, la libertad spinoziana debe entenderse en un sentido positivo, es decir, como
        autodeterminación; de manera que el fin del Estado es fomentar la autonomía y la
        independencia de los ciudadanos, promoviendo la libertad y la igualdad. Estos son los
        aspectos específicos del republicanismo de Spinoza. La conclusión que extrae Ricci es que
        Spinoza, efectivamente, no encaja totalmente en la tradición republicana, si nos atenemos a
        la acepción de Pocock, Skinner y Pettit, por lo que su vínculo con ese republicanismo podría
        resultar problemático. Pero, por otro lado, cuando se sitúa a Spinoza en su contexto
        histórico, no puede ser excluido de una serie de propuestas de corte republicano que
        florecieron en los Países Bajos de su tiempo. En una palabra, el autor se pronuncia a favor
        del republicanismo de Spinoza, pero precisa que la relación entre su inclinación política y
        su filosofía no es estable sino propensa a múltiples acercamientos y alejamientos, lo que,
        de alguna manera, deja abierto el tema para estudios venideros.</p>
  <p>El libro presenta algún inconveniente que me permito mencionar con vistas a una próxima
        edición: no cita según el sistema normalizado, por lo que no siempre resulta fácil encontrar
        los textos referidos; se incluyen textos de traducciones en las que no se especifica la
        autoría; y algunos de los libros y ediciones citadas no quedan reflejados en la bibliografía
        final. Sin embargo, vale la pena subrayar que el contenido del volumen ofrece mucho más que
        un análisis somero del republicanismo de Spinoza, pues aborda algunos de los temas más
        significativos del pensamiento de Spinoza: la contraposición entre <italic>potentia</italic>
        y <italic>potestas</italic>, la conceptualización de los afectos, el desarrollo de la
        libertad y el derecho natural, la explicación de la <italic>multitudo quae una veluti mente
          ducitur</italic>, la elucidación de los términos <italic>civis</italic> /
          <italic>subditus</italic> / <italic>subjectus</italic>, la aclaración del par
        terminológico <italic>sui iuris</italic> / <italic>alterius iuris</italic>… En esta obra se
        puede encontrar, pues, un interesante repaso del pensamiento político de Spinoza, así como
        una buena exposición de las interpretaciones más relevantes del filósofo en la materia.</p>
  <p>Francisco Javier Espinosa</p>
</sec>
<sec id="silvestri-leonor-un-amigo-judío-spinoza-maestro-de-la-libertad-buenos-aires-guarra-editora-2022-232-p.">
  <title>SILVESTRI, Leonor: <italic>Un amigo judío: Spinoza maestro de
  la libertad</italic>, Buenos Aires, Guarra Editora, 2022, 232
  p.</title>
  <p>Leonor Silvestri a través de los diez capítulos que componen el libro –nótese que son el doble
        de las partes de la <italic>Ética</italic>–, va a defender la importancia de la soledad como
        la salida más coherente a una “sociabilidad envenenada”, cuyo fin será incrementar nuestra
        potencia individual y alejar todo aquello que nos entristezca; esta reflexión va acompañada
        de temas tan diversos como aquellos que van desde los avances en neurociencia, la pandemia,
        la crítica al voluntariado, el estoicismo, epicureísmo, etc; y todo ello pasado por el tamiz
        de figuras como Deleuze, Foucault, Judith Butler o Kropotkin. Además hay múltiples
        referencias a otros ámbitos culturales como la <italic>Lolita</italic> de
          Navókov<italic>,</italic> los cuadros de Balthus, el movimiento TIQQUN o alguna que otra
        alusión a la cultura del <italic>meme.</italic></p>
  <p>El inicio de su propuesta está en Antonio Damasio y su libro E<italic>n busca de Spinoza.
          Neurobiología de la emoción y los sentimientos.</italic> Ello le permite mostrar la
        relación entre el pensamiento de Spinoza y ciertos descubrimientos científicos, tomando como
        ejemplo la manera en que una lombriz se relaciona con su entorno. La autora destaca cómo
        Spinoza, en oposición a Descartes, no distingue tajantemente entre animales y seres humanos
        en términos de conciencia, sino que enfoca la razón en el <italic>conatus</italic>, que está
        profundamente ligado al cuerpo. Por ello, propone como salida de esa “sociabilidad
        envenenada” lo que ella denomina el “devenir lombriz”, que simboliza la capacidad de un ser
        simple para evitar lo que le daña y buscar lo que le beneficia. Una metáfora que utiliza
        para diferenciar entre los instintos y las motivaciones, significando estas últimas todas
        esas ideas inadecuadas que adquirimos en la cultura. Tradicionalmente se ha considerado que
        la mente es la que domina al cuerpo, pero gracias a Spinoza y a sus confirmaciones en el
        ámbito de la neurociencia, hoy sabemos cómo el cuerpo influye en la mente y cómo diferentes
        experiencias corporales permiten contrarrestar las “pasiones tristes” sobrevenidas de
        nuestra sociedad actual.</p>
  <p>De acuerdo con tesis conductistas, especialmente las propuestas por Skinner, sabemos que se
        puede modificar la conducta con ayuda de “refuerzos positivos y negativos”. Desde esta
        perspectiva la autora se cuestiona la libertad humana en el seno del capitalismo, donde
        todos los deseos humanos son gestionados hasta el punto de anhelar nuestra propia
        servidumbre. A esta reapropiación capitalista del <italic>conatus,</italic> Silvestri ofrece
        su propuesta de lectura presentando la arriesgada tesis de que <italic>este</italic> es una
        fuerza fundamentalmente conservadora. En primer lugar, <italic>conatus</italic>, se traduce
        como el deseo de perseverar en el ser; en segundo lugar, tiene que ver con no querer
        modificar el <italic>status quo,</italic> es decir, que no se modifique lo que existe para
        que yo pueda seguir siendo lo que he sido siempre. Tal y como ella lo ve, colocar toda la
        confianza en este <italic>conatus</italic> como principio homeostático en el mundo
        contemporáneo, puede ser un gran escollo, puesto que nuestra primera necesidad debe ser
        sobrevivir al capitalismo, donde estamos capturados por un salario y una alegría
        compensatoria indirecta que es el consumir que, de ningún modo, incrementa nuestra potencia.
        Así pues, asistimos a la critica de la relación trabajo/consumo en el neoliberalismo, donde
        el proceso de adoctrinamiento salarial genera tristeza, la cual se intenta compensar
        mediante el consumo, perpetuando un ciclo de pasiones tristes…</p>
  <p>A continuación, mediante la crítica spinozista sobre la “metalepsis” o la confusión de los
        efectos con sus causas, nos muestra cómo ello genera resentimiento e impide la comprensión
        de las verdaderas causas que afectan a nuestras vidas. Como bien dice Leonor, vivimos en un
        mundo que está hecho para culpabilizar a la gente, a pesar de que deberíamos saber que
        estamos a merced de los encuentros y que en ningún caso eso es responsabilidad nuestra.
        Entonces, ¿qué hacer? Evitar que aquello que nos entristece nos defina, ya que no es ni
        culpa nuestra ni del conatus, sino del capitalismo que, siendo solamente un delirio,
        consigue gestionar el conatus porque estamos dispuestos a hacer lo que sea por sobrevivir,
        incluso si eso implica nuestro propio sometimiento: <italic><bold>“</bold></italic>El mundo
        tiene un gran interés de que nuestras capacidades, nuestras potencias, estén obturadas,
        porque somos muchas y medio incontrolables. Lo que ocurre es que tienen que expropiarnos de
        la voluntad de poder, quitarnos la capacidad de obrar, gestionarnos el conatus…” (p.
        200).</p>
  <p>Igualmente, a través de Deleuze, distingue entre moral y ética, donde la primera integra todas
        aquellas ideas inadecuadas a las que ya hemos hecho referencia, como los intereses
        personales, las motivaciones y la administración del capitalismo, dando lugar a
        “interpretaciones erróneas” y a “signos interpretativos” que generan un mundo envenenado.
        Frente a todo ello, la razón spinozista, nos puede ayudar a distinguir aquello que compone y
        lo que descompone nuestro cuerpo para poder apartarnos de aquello que nos daña. Este es un
        trabajo arduo y complejo, puesto que las instituciones modernas están diseñadas para
        reconducir continuamente la tristeza hacia nuestros cuerpos, atrapándonos en un ciclo
        vicioso que perpetúa la imbecilidad y captura nuestra potencia. Silvestri, finalmente,
        subraya que la verdadera libertad se encuentra en la capacidad de discernir y de romper con
        los encuentros que nos sumen en la tristeza. Y es justo aquí, al final del libro, donde
        podemos comprender su título: Spinoza es nuestro amigo en tanto nos enseña a liberarnos de
        todas aquellas ataduras que nuestra actualidad nos impone.</p>
  <p>Alberto Jurado</p>
</sec>
<sec id="santinelli-cristina-lettere.-n.-malebranche.-jj.-dortous-de-mairan.-appendice-malebranche-e-lo-spinozismo-pisa.-edizioni-ets-2023-135-p.">
  <title>SANTINELLI, Cristina: Lettere. N. Malebranche. JJ. Dortous de
  Mairan. Appendice: Malebranche e lo spinozismo, Pisa. Edizioni ETS,
  2023, 135 p.</title>
  <p>Quienes se dedican a la investigación en historia de la filosofía saben bien que esta no se
        escribe únicamente con los textos escritos por los filósofos, sino que es preciso acudir a
        otras fuentes y autoridades para recabar los datos y/o para contextuarlos. Tal es el caso de
        los epistolarios: estos constituyen un instrumento de primer orden a la hora de abordar
        aspectos precisos del pensamiento, en la medida en que permiten situar los conceptos
        filosóficos en el marco de las polémicas de su tiempo y enriquecer con ello la
        historiografía.</p>
  <p>Las <italic>Lettere</italic> (1713-1714), fruto del intercambio epistolar entre Nicolás
        Malebranche y J.-J. Dortous de Mairan, proporcionan un buen ejemplo de lo dicho en la medida
        en que el objeto de esta breve correspondencia iniciada por el científico Dortous de Mairan
        no es tanto el propio Spinoza, cuanto la sospecha de una eventual influencia de su ateísmo
        en determinadas tesis de Malebranche a propósito de su noción de extensión divina. Las dudas
        del joven estudioso acerca del eventual spinozismo de Malebranche obligarán al cristianísimo
        cartesiano a defenderse, para fijar así la distancia teológica que existe entre su filosofía
        y la de Spinoza. De ahí que estas <italic>Lettere</italic> muestran la percepción que se
        tenía del filósofo judío en determinados círculos y ejemplifican el miedo de los
        intelectuales a acercarse a su pensamiento.</p>
  <p>Cristina Santinelli, profesora de la Università degli Studi en Urbino, y acreditada
        investigadora en filosofía moderna, es la autora de la traducción y notas de la actual
        edición revisada de las <italic>Lettere</italic> (la primera edición en 2004); y es además
        la autora del Apéndice (“In margine all´epistolario”) titulado <italic>Malebranche e lo
          spinozismo</italic> (pp. 119-123). En estas páginas justifica cómo la historiografía de
        todos los tiempos –desde el siglo XVII hasta hoy, pasando por el idealismo alemán, por la
        Escuela de Victor Cousin y por los historiadores modernos del siglo XX (Victor Delbos y
        Martial Gueroult, entre otros)– han abordado el objeto del carteo, a saber, el spinozismo de
        Malebranche. El interés de los estudiosos por este asunto les ha obligado a precisar los
        diferentes significados otorgados por ambos filósofos a categorías centrales como Dios y
        ateísmo, sustancia, atributo, modos, extensión, y libertad. Y al mismo tiempo les ha llevado
        a matizar la perspectiva teológica y filosófica desde la que J.-J. Dortous de Mairan
        escribía (y desde la cual percibió cierto “aire” spinozista en la filosofía de
        Malebranche).</p>
  <p>La revisión de 2023 realizada por Cristina Santinelli incluye una actualización de la
        bibliografía sobre el tema, así como una puesta al día de las contribuciones de la
        historiografía francesa contemporánea, deteniéndose de manera particular en los contenidos
        críticos del volumen colectivo editado por Raffaele Carbone, Chantal Jaquet y
        Pierre-François Moreau (<italic>Spinoza– Malebranche: à la croisée des
          interpretations</italic>, Lyon, ENS, 2018), que es sin duda toda una referencia. El libro
        que comentamos es altamente especializado, por lo que resultará de utilidad a los
        doctorandos e investigadores en la materia.</p>
  <p>María Luisa de la Cámara</p>
</sec>
</body>
<back>
<fn-group>
  <fn id="fn1">
    <label>1</label><p>Una rápida búsqueda en internet descubre
    traducciones al español de Zhuang Zi en las editoriales Kairós y
    Trotta, así como una traducción en línea al catalán de los llamados
    “capítulos interiores” del texto.</p>
  </fn>
</fn-group>
  
  <app-group>
    <app>
      <title>Anexo. Documentación complementaria del Boletín de Bibliografía Spinozista Nº 26</title>
      
      <sec>
        <title>Artículos de revistas científicas en español</title>
        <p>— Antonieta GARCÍA RUZO: “Univocidad y ciencia intuitiva en Spinoza”, <italic>Areté: revista de filosofía</italic>, 35, n. 2, (2023), pp. 324-344</p>
        <p>— Gonzalo RICCI, Marcos TRAVAGLIA: “Hegel y Spinoza: un encuentro posible en torno a la libertad”, <italic>Revista de Humanidades de Valparaíso</italic>, n. 22, (2023), pp. 63-84</p>
        <p>— Gonzalo RICCI: “Spinoza y el dolor”, <italic>Disputatio. Philosophical Research Bulletin</italic>, vol. 12, n. 24, (2023), pp. 17-51</p>
        <p>— M. Luisa de la CÁMARA: “El amor a Dios en la filosofía de Descartes y la discrepancia de Spinoza”, <italic>Anuario Filosófico</italic>, vol. 57, n. 1 (2024), pp. 19-42</p>
        <p>— Luis Diego CASCANTE: “El Jesús spinoziano”, <italic>Revista de Filosofía de la Universidad de Costa Rica</italic>, 63, n. 165, (2024), pp. 267-275</p>
        <p>— Ana Leila JABASE: “Spinoza y la filosofía verdadera”, <italic>Anales del Seminario de Historia de la Filosofía</italic>, vol. 41, n. 1 (2024), pp. 39-50</p>
        <p>— Diego Alberto RIVAS: “El problema de la libertad desde la propuesta spinoziana”, <italic>Prometeica. Revista de Filosofía y Ciencias</italic>, n. 29 (2024), pp. 193-203</p>
        <p>— José María SÁNCHEZ DE LEÓN: “The Death of the Heavens: Crescas and Spinoza on the Uniformity of the World” (E.R), <italic>Anales del Seminario de Historia de la Filosofía</italic>, vol. 41, n. 1 (2024), pp. 183-194</p>
      </sec>
      
      <sec>
        <title>Publicaciones pendientes de recensión</title>
        <p>— Delphine Antoine-Mahut, André Charrak, Pierre Girard, Marina Mestre-Zaragoza: <italic>La raison au travail, 1. Pour une histoire rationnelle des idées</italic>, Lyon, ENS, 2024</p>
        <p>— Raphaëlle Andrault, Mogens Laerke: <italic>La raison au travail, 2. Traversées du spinozisme</italic>, Lyon, ENS, 2024</p>
        <p>— Ignacio Bañeras: <italic>Spinoza y la no-dualidad</italic>, Barcelona, Kairós, 2023</p>
        <p>— Emilia Giancotti: <italic>Baruch Spinoza. La ragione, la libertà, l´idea di Dio e del mondo nell´epoca della borghesia e delle nuove scienze</italic> (a cura di Daniela Bostrenghi), Milano-Udine, Mimesis Edizioni, 2024</p>
        <p>— Henri Méchoulan: <italic>Spinoza démasqué</italic>, Paris, Du Cerf, 2022</p>
      </sec>
      
      <sec>
        <title>Autores de la Nota Preliminar y de las Reseñas</title>
        <p>— María Luisa de la Cámara: Universidad de Castilla-La Mancha</p>
        <p>— Julián Carvajal: Universidad de Castilla-La Mancha</p>
        <p>— Francisco Guerra: Universidade Federal do Amazonas (Brasil)</p>
        <p>— Francisco Javier Espinosa: Universidad de Castilla-La Mancha</p>
        <p>— Alberto Jurado: I.E.S. “Cástulo” (Linares)</p>
        <p>— Vicente Raga: Universidad de Valencia</p>
        <p>— Gonzalo Ricci: Universidad de Buenos Aires (Argentina)</p>
        <p>— Aurelio Sainz de Pezonaga: Universidad de Castilla-La Mancha</p>
        <p>— Rosa Sala: Ateneu de Barcelona</p>
        <p>— Xudong Zheng: Beijing Normal University (China)</p>
      </sec>
      
      <sec>
        <title>Coordinación del número</title>
        <p>El <italic>Boletín de Bibliografía Spinozista Nº 26</italic> ha sido coordinado por María Luisa de la Cámara García [marialuisa.camala@uclm.es]</p>
      </sec>
      
    </app>
  </app-group>
  
</back>
</article>
