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<!DOCTYPE article PUBLIC "-//NLM//DTD JATS (Z39.96) Journal Publishing DTD v1.3 20210610//EN" "http://jats.nlm.nih.gov/publishing/1.3/JATS-journalpublishing1-3.dtd">
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      <journal-id journal-id-type="publisher-id">ASHF</journal-id>
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        <journal-title specific-use="original" xml:lang="es">Anales del Seminario de Historia de la
          Filosofía</journal-title>
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      <issn publication-format="electronic">1988-2564</issn>
      <issn-l>0211-2337</issn-l>
      <publisher>
        <publisher-name>Ediciones Complutense</publisher-name>
        <publisher-loc>España</publisher-loc>
      </publisher>
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      <article-id pub-id-type="doi">10.5209/ashf.98256</article-id>
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        <subj-group subj-group-type="heading">
          <subject>Textos y fuentes originales</subject>
        </subj-group>
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      <title-group>
        <article-title>La ciencia perspectiva (1684-1687), de G.W. Leibniz</article-title>
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          <trans-title>Perspective science (1684-1687), by G.W. Leibniz</trans-title>
        </trans-title-group>
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      <contrib-group>
        <contrib contrib-type="author" corresp="yes">
          <contrib-id contrib-id-type="orcid">https://orcid.org/0000-0002-1219-1567</contrib-id>
          <name>
            <surname>Rodríguez Hurtado</surname>
            <given-names>Ricardo</given-names>
          </name>
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          <xref ref-type="corresp" rid="cor1"/>
        </contrib>
        <aff id="aff-a"><institution content-type="original">Universidad de Murcia</institution></aff>
      </contrib-group>
      <author-notes>
        <corresp id="cor1">Traducción de Ricardo Rodríguez Hurtado<email>ricardorodhur@gmail.com</email></corresp>
      </author-notes>
      <pub-date pub-type="epub" publication-format="electronic" iso-8601-date="2025-01-17">
        <day>17</day>
        <month>01</month>
        <year>2025</year>
      </pub-date>
      <volume>42</volume>
      <issue>1</issue>
      <fpage>243</fpage>
      <lpage>255</lpage>
      <page-range>243-255</page-range>
      <permissions>
        <copyright-statement>Copyright © 2025, Universidad Complutense de
          Madrid</copyright-statement>
        <copyright-year>2025</copyright-year>
        <copyright-holder>Universidad Complutense de Madrid</copyright-holder>
        <license license-type="open-access"
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          <license-p>Esta obra está bajo una licencia <ext-link ext-link-type="uri"
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              4.0 International</ext-link></license-p>
        </license>
      </permissions>
      <abstract>
        <p>En el presente trabajo se publica la traducción de La ciencia perspectiva (1684-1686), de G.W. Leibniz. Entre 1679 y 1686, el pensador alemán escribe una serie de textos dedicados a la ciencia perspectiva. Esos escritos son los siguientes: La construcción y el uso de escalas en la perspectiva; Las asistencias del cálculo; El fundamento de la perspectiva; El origen de la regla del arte de la perspectiva; La relación de los puntos con el plano del espectador; La ciencia perspectiva. El último de ellos, que es también el más acabado formal y argumentativamente, es el que se traduce en este trabajo. En La ciencia perspectiva, Leibniz define la disciplina, presenta una metodología y descubre la regla de dicha ciencia. La ciencia perspectiva es, de acuerdo con él, el arte de exhibir en la Tabula la apariencia del objeto y, en dicho arte, el análisis geométrico de la intersección resulta central para el descubrimiento de la regla universal de la representación. Antes de presentar la traducción, se puede encontrar un estudio introductorio del texto, cuyo objetivo es facilitar la comprensión del lector en relación con lo defendido por Leibniz en La ciencia perspectiva.</p>
      </abstract>
      <trans-abstract xml:lang="en">
        <p>In the present paper is published the translation into Spanish of Perspective science (1684-1686), by G.W. Leibniz Between 1679 and 1686, the German thinker writes a series of texts on perspective science. These writings are the following: The construction and use of scales in perspective; The calculation assistances; The basis of perspective; The origin of the rule of the perspective art; The relationship of points toward the spectator plane; Perspective science. The last of them, which is the most formal and argumentatively completed, is the one that is translated here. In Perspective science, Leibniz defines the discipline, presents a methodology and finds out the rule of the science. The perspective science is, according to him, the art of exhibiting on the Tabula the object’s appearance and, on the said science, the geometrical analysis of intersections is central for discovering the universal rule of representation. Before the translation of the text, it may be found an introductory study of the text aiming to make easier for the reader to understand what Leibniz defends in Perspective science.</p>
      </trans-abstract>
      <kwd-group>
        <kwd>Leibniz</kwd>
        <kwd>Ciencia perspectiva </kwd>
        <kwd>Geometría  lógico</kwd>
        <kwd>Historia de la filosofía</kwd>
      </kwd-group>
      <kwd-group xml:lang="en">
        <kwd>Leibniz </kwd>
        <kwd>Perspective</kwd>
        <kwd>Science </kwd>
        <kwd>Geometry</kwd>
        <kwd>History of Philosophy</kwd>
      </kwd-group>
    </article-meta>
  </front>
<body>
<sec id="agradecimientos">
  <title>Agradecimientos</title>
  <p>La traducción de <italic>La ciencia perspectiva</italic> ha sido un trabajo que se ha alargado
        en el tiempo y que se ha beneficiado de la colaboración con diferentes instituciones, grupos
        de investigación e investigadores. El grupo <italic>Leibniz en español</italic> (UGR) ha
        sido un apoyo constante en el trabajo desarrollado con los manuscritos de Leibniz dedicados
        a la ciencia perspectiva. Tanto Juan A. Nicolás (UGR, IP), director del grupo, y Miguel
        Escribano (UV, actualmente IP), como diferentes colaboradores del proyecto, como los
        profesores Manuel Molina (UGR) o Bernardino Orio, han colaborado, de una manera u otra, en
        la traducción que se presenta a continuación. En un primer momento, Manuel Molina tradujo al
        español una selección de pasajes de <italic>La ciencia perspectiva</italic> y, a partir de
        esos primeros pasajes traducidos, se comenzó a trabajar en la traducción que aquí se
        presenta. Ha sido también un apoyo imprescindible para la traducción de <italic>La ciencia
          perspectiva</italic> el <italic>Leibniz-Archiv</italic> (Hannover); especialmente,
        Siegmund Probst y, el director del archivo, Michael Kempe, quienes han atendido todas las
        consultas que se les han planteado y han compartido todos los materiales necesarios para
        realizar este trabajo.También ha resultado imprescindible la generosidad de Javier
        Echeverría, quien compartió sus trabajos de transcripción del texto que aquí se traduce. Sin
        esa aportación, muy difícilmente podría presentarse hoy esta traducción. También ha sido
        importante la colaboración del grupo <italic>Mathesis</italic>.</p>
</sec>
<sec id="introducción">
  <title>0. Introducción</title>
  <p>Las particularidades formales y de contenido de <italic>La ciencia perspectiva</italic>
        (1684-1687) pueden dificultar la comprensión del texto. Los lectores que no estén
        familiarizados ni con la literatura científico-filosófica del siglo XVII ni con las
        especificidades de la manera de trabajar de G.W. Leibniz pueden encontrar dificultades para
        comprender este texto. El estudio que se presenta a continuación, aunque breve, intenta
        evitar la desorientación de este tipo de lectores. Los estudiosos interesados en un análisis
        pormenorizado de las construcciones geométricas elaboradas por Leibniz en <italic>La ciencia
          perspectiva</italic> deben confrontar <italic>Scientia Perspectiva. Leibniz and geometric
          perspective</italic>, de Debuiche y Brancato.<xref ref-type="fn" rid="fn1">1</xref> A ese
        segundo tipo de lectores, si tiene además interés en conocer el lugar de <italic>La ciencia
          perspectiva</italic> en el planteamiento teórico del pensador alemán, más allá de las
        cuestiones geométricas, se les recomienda <italic>La teoría perspectivista de G.W.
          Leibniz</italic>.<xref ref-type="fn" rid="fn2">2</xref> El estudio introductorio que aquí
        se presenta se compone de las partes siguientes: en primer lugar, se referencia el texto que
        ha servido de base para la traducción; en segundo lugar, se caracteriza el contexto de
        creación de <italic>La ciencia perspectiva</italic> y se describe el sentido de la
        investigación leibniziana; en último lugar, se ofrece una división del texto que, se espera,
        sirva de guía de lectura.</p>
  <sec id="a.-texto-de-referencia-de-la-traducción">
    <title>a. Texto de referencia de la traducción</title>
    <p>El texto que ha servido de referencia para la traducción de <italic>La ciencia
            perspectiva</italic> ha sido el publicado por el <italic>Leibniz-Archiv</italic>
          (Hannover, Alemania) en la preimpresión de las transcripciones de los textos matemáticos
          inéditos de Leibniz.<xref ref-type="fn" rid="fn3">3</xref> La publicación de la
          transcripción de ese texto se debe al trabajo realizado conjuntamente por el grupo de
          investigación <italic>Mathesis</italic> y el mismo <italic>Leibniz-Archiv</italic>. Los
          investigadores de <italic>Mathesis</italic> y del
            <italic>Leibniz</italic>-<italic>Archiv</italic> han realizado las figuras
              (<italic><xref ref-type="fig" rid="figura1">Figura 1</xref></italic>, <italic><xref
              ref-type="fig" rid="figura2">2</xref></italic>, <italic><xref ref-type="fig"
              rid="figura3">3</xref></italic> y <italic><xref ref-type="fig" rid="figura4"
            >4</xref></italic>) y los signos y grafías producidos por Leibniz <italic>(a</italic> y
          T) que se utilizan en la traducción de <italic>La ciencia perspectiva</italic> que se
          publica a continuación. Les agradezco el haber compartido estos materiales y el haber
          contribuido de esa manera a la mejora del resultado final del trabajo. El
            <italic>Leibniz-Archiv</italic> es uno de los cuatro centros responsables de publicar la
          edición de referencia de la obra de Leibniz, a saber, <italic>G.W. Leibniz</italic>,
            <italic>Sämtliche Schriften und Briefe</italic>. En ese centro se realiza la
            <italic>Serie VII</italic> de las obras de Leibniz; en los diferentes volúmenes de esa
          serie se recogen, por orden cronológico, los textos matemáticos del pensador alemán. La
          publicación definitiva de la transcripción de <italic>La ciencia perspectiva</italic> se
          realizará en uno de los volúmenes de esta serie.</p>
  </sec>
  <sec id="b.-contextualización-teórica-de-la-ciencia-perspectiva">
    <title>b. Contextualización teórica de <italic>La ciencia
    perspectiva</italic></title>
    <p>Entre 1679 y 1686 Leibniz escribe un grupo de textos dedicados a la ciencia perspectiva; esos
          escritos son los siguientes: <italic>La construcción y el uso de escalas en la
            perspectiva</italic>; <italic>Las asistencias del cálculo</italic>; <italic>El
            fundamento de la perspectiva</italic>; <italic>El origen de la regla del arte de la
            perspectiva</italic>; <italic>La relación de los puntos con el plano del
            espectador</italic>; <italic>La ciencia perspectiva</italic>.<xref ref-type="fn"
            rid="fn4">4</xref> En 1679 Leibniz comparte por carta con C. Huygens su proyecto de
          renovación del análisis geométrico;<xref ref-type="fn" rid="fn5">5</xref> el secretario de
          la <italic>Académie des Sciences</italic> parisina, en su respuesta, fechada el mismo año,
          critica duramente el planteamiento del pensador alemán.<xref ref-type="fn" rid="fn6"
            >6</xref> Consciente de la necesidad de revisar su teoría geométrica, en los escritos
          dedicados a la ciencia perspectiva Leibniz experimenta con una nueva manera de trabajar en
          geometría. Confía que la ciencia perspectiva le permita superar las limitaciones de su
          anterior planteamiento matemático. Los textos de Leibniz dedicados a la ciencia
          perspectiva mantienen, entre sí, una evidente continuidad teórica y argumental; Rodríguez,
          Nicolás y Echeverría. han analizado el conjunto de la investigación y han mostrado ese
          encadenamiento en el desarrollo teórico.<xref ref-type="fn" rid="fn7">7</xref> Gracias a
          esa manera de trabajar, Leibniz, mediante pequeñas variaciones de un texto a otro,
          construye una argumentación propia e innovadora. Debido también a esa manera de proceder,
            <italic>La ciencia perspectiva</italic> puede considerarse el elemento conclusivo de
          carácter más definitivo de la investigación leibniziana en la disciplina; pues <italic>La
            ciencia perspectiva</italic> es el último escrito de la serie y, dada la conexión entre
          todos los textos, en él Leibniz recoge los resultados de las alteraciones argumentales
          presentadas en los escritos precedentes. De todos los textos dedicados a la disciplina,
            <italic>La ciencia perspectiva</italic> es también el más extenso y el mejor organizado,
          tanto discursiva como argumentativamente. En el mismo trabajo en el que Debuiche y
          Brancato reconstruyen las construcciones geométricas realizadas en el texto,<xref
            ref-type="fn" rid="fn8">8</xref> estos autores dividen <italic>La ciencia
            perspectiva</italic> en cinco partes.<xref ref-type="fn" rid="fn9">9</xref> En este
          estudio introductorio el contenido de <italic>La ciencia perspectiva</italic> se divide en
          tres. La partición realizada por Debuiche y Brancato concede mayor importancia al
          razonamiento de Leibniz en cuanto la metodología que el pensador alemán crea sea aleja en
          mayor medida del objeto de la ciencia perspectiva. En el trabajo de Debuiche y Brancato
          tanto el uso que Leibniz hace de los paralelismos, analizado en la cuarta parte, como de
          los centros de convergencia, en la quinta, se entienden como un intento de fundamentar una
          nueva filosofía del espacio.<xref ref-type="fn" rid="fn10">10</xref> Esto confunde acerca
          del objeto de estudio de <italic>La ciencia perspectiva</italic>: no es un análisis
          centrado en una definición geométrica del espacio, es un estudio de métodos dedicados al
          “arte de exhibir en la Tabula la apariencia del objeto” (definición de Leibniz de la
          disciplina). Además, tras la investigación en ciencia perspectiva, Leibniz aplica los
          conceptos de la disciplina, sobre todo el de punto de vista, al análisis epistemológico y,
          debido a la importancia que ese análisis tiene para comprender la fuerza de
          representación, la ciencia perspectiva acaba por influir en la definición leibniziana de
          la sustancia. Los conceptos de la ciencia perspectiva adquieren más importancia en esas
          dimensiones teóricas del pensamiento leibniziano que en su filosofía del espacio<xref
            ref-type="fn" rid="fn11">11</xref>. Por todo ello, la división de <italic>La ciencia
            perspectiva</italic> que se presenta a continuación se centra en el tema de estudio del
          texto, a saber, el arte de exhibir en la Tabula la apariencia del objeto, y, de acuerdo
          con ese criterio, busca ayudar al lector a identificar los elementos centrales de la
          investigación leibniziana.</p>
  </sec>
  <sec id="c.-propuesta-de-guía-de-lectura">
    <title>c. Propuesta de guía de lectura</title>
    <p>El lector de <italic>La ciencia perspectiva</italic> no encuentra en el texto una estructura
          esclarecedora. Pese a ser el escrito más organizado de los dedicados a la ciencia
          perspectiva, no parece que Leibniz pensara publicarlo. De hecho, no lo hizo y de haberse
          decidido a hacerlo, antes habría tenido que haberlo revisado. El principal objetivo de la
          división del texto que se propone a continuación es evitar las dificultades de comprensión
          que esa situación pueda provocar. Se divide el texto en tres partes: en la primera, en la
          primera, Leibniz realiza una definición clásica de la ciencia perspectiva; en la segunda,
          el pensador alemán construye el “método universal” de la ciencia; en la última, pone en
          práctica, en relación con dos construcciones geométricas, su “regla universal”. El genio
          de Leibniz se aprecia en el elevado número de variaciones teóricas que construye en cada
          parte del texto. Algunas de esas posibilidades teóricas se desarrollan y se consolidan y
          otras, aunque planteadas, se expresan de manera tentativa. De cualquier manera, esa forma
          de trabajar da un carácter innovador a los elementos clásicos, una mayor profundidad
          teórica a las cuestiones metodológicas y un alcance ontológico a las aplicaciones
          normativas.</p>
    <sec id="c.1.-la-definición-de-la-ciencia-perspectiva">
      <title>c.1. La definición de la ciencia perspectiva</title>
      <p>(“La ciencia perspectiva es el arte…”)</p>
      <p>En las primeras páginas, Leibniz define la ciencia perspectiva de una manera clásica: “el
            arte de exhibir en la Tabula la apariencia del objeto”. Esa definición continúa y, hacia
            el final de la misma, Leibniz identifica el objetivo de la ciencia, a saber, que las
            líneas trazadas en la Tabula representen la figura del objeto representado. Antes de
            mencionar ese objetivo, Leibniz presenta los elementos del arte: una Tabula (plano de
            representación), un objeto (que se pretende representar), el ojo (de un espectador) y la
            consideración de las posiciones respectivas entre ellos. En la definición son también
            relevantes el medio por el que se difunde la luz, el lugar desde el que esta se emite y
            la acción de la misma sobre la figura del objeto representado. En relación con cada uno
            de esos elementos, Leibniz introduce, entre paréntesis, variaciones de todo tipo y, de
            esa manera, enriquece la definición inicial. No debe pasarse por alto la importancia que
            Leibniz otorga a la “expresión de las sombras y de las luces”, a la que considera una
            “parte esencial” de la ciencia. En la definición, incluso presenta un concepto para
            analizar la expresión de las sombras y las luces, a saber, las líneas determinantes. Sin
            embargo, la argumentación de <italic>La ciencia perspectiva</italic> no aborda esta
            “parte esencial” de la ciencia perspectiva; en el texto, Leibniz construye un
            razonamiento de carácter exclusivamente geométrico.</p>
    </sec>
    <sec id="c.2.-la-construcción-del-método-universal">
      <title>c.2. La construcción del método universal</title>
      <p>(“<italic>S</italic> es el espectador o el ojo;
      <italic>TAB</italic> es la Tabula…”)</p>
      <p>La parte central del texto Leibniz la dedica a construir el “método universal” de la
            ciencia perspectiva. En un primer momento, analiza cómo determinar la elevación y la
            declinación de un punto aparente en la Tabula. El análisis de la <italic><xref
                ref-type="fig" rid="figura1">Figura 1</xref></italic> le permite apreciar que la
            relación del punto respecto de dos rectas hace posible determinar su posición. Concluye,
            en ese momento, que entre los valores (elevación y declinación) de los puntos objetivos
            y de los puntos aparentes y las distancias entre los planos (espectador, Tabula y
            objetivo primario) se dan relaciones de proporción; más concretamente, entre los valores
            de los puntos objetivos y de los aparentes se da una relación de proporción directa y,
            al mismo tiempo, entre las distancias entre planos y los valores de los puntos
            aparentes, teniendo en cuenta los valores de los puntos objetivos, una relación de
            proporción recíproca. A continuación, Leibniz comienza a trabajar con la representación
            de</p>
        
      <fig id="imagen1">
        <caption>
          <p>Imagen 1. La perspective spéculative et practique, p. 7</p>
        </caption>
        <graphic mimetype="image" mime-subtype="jpeg" xlink:href="media/image1.jpeg" />
      </fig>
      
      <fig id="imagen2">
        <caption>
          <p>Imagen 2. Fig. 1 de La ciencia perspectiva</p>
        </caption>
        <graphic mimetype="image" mime-subtype="jpeg" xlink:href="media/image2.jpeg" />
      </fig>

      
        <p>un sólido y, en relación con ese nuevo planteamiento, elabora
      las fórmulas de la elevación (<italic>e</italic>) y declinación
      (<italic>d</italic>) aparentes:</p>
      
      <p>
        <mml:math xmlns:mml="http://www.w3.org/1998/Math/MathML" display="inline">
          <mml:mrow>
            <mml:mi>e</mml:mi>
            <mml:mo>aequ.</mml:mo>
            <mml:mfrac>
              <mml:mi>a</mml:mi>
              <mml:mrow>
                <mml:mi>b</mml:mi>
                <mml:mo>†</mml:mo>
                <mml:mi>l</mml:mi>
              </mml:mrow>
            </mml:mfrac>
            <mml:mo>;</mml:mo>
            <mml:mi>E</mml:mi>
          </mml:mrow>
        </mml:math>,
        <mml:math xmlns:mml="http://www.w3.org/1998/Math/MathML" display="inline">
          <mml:mrow>
            <mml:mi>d</mml:mi>
            <mml:mo>aequ.</mml:mo>
            <mml:mfrac>
              <mml:mi>a</mml:mi>
              <mml:mrow>
                <mml:mi>b</mml:mi>
                <mml:mo>†</mml:mo>
                <mml:mi>l</mml:mi>
              </mml:mrow>
            </mml:mfrac>
            <mml:mo>;</mml:mo>
            <mml:mi>D</mml:mi>
          </mml:mrow>
        </mml:math>
      </p>
      
      
      
      <p>Las fórmulas permiten representar un punto objetivo en relación con la figura del sólido en
            el que este se encuentra. En este segundo momento, Leibniz define e introduce, de hecho
            en varias ocasiones, tres planos: el plano objetivo primario; el plano horizontal; y el
            plano vertical. En la <italic><xref rid="imagen1">Imagen 1</xref></italic>: el plano
            horizontal es el plano <italic>KLNM</italic> y el plano vertical es el plano
              <italic>OPRQ</italic>; en la <italic><xref ref-type="fig" rid="imagen2">Imagen
                2</xref></italic>, el plano objetivo primario es el <italic>O</italic>. Gracias a
            estos planos, Leibniz consigue fijar la elevación la elevación objetiva,
              <italic>E</italic>, y la declinación objetiva, <italic>D</italic>, y así construir las
            fórmulas citadas. En las fórmulas se recogen, de una manera geométricamente articulada,
            las relaciones de proporción directa y recíproca anteriormente señaladas. La segunda
            parte del texto acaba con una enumeración de los resultados (o
              <italic>compendia</italic>) del método propuesto. Leibniz presenta esos resultados en
            relación con la argumentación geométrica que los antecede; sin embargo, estos presentan
            conclusiones consolidadas en la época. Entre los resultados listados se encuentra, por
            ejemplo, el que la representación de una recta es otra recta y el que la representación
            de una línea, alejada una gran distancia del espectador y de la Tabula, es un punto.</p>
    </sec>
    <sec id="c.3.-la-regla-universal-de-la-ciencia-y-la-exploración-de-posibilidades-teóricas">
      <title>c.3. La regla universal de la ciencia y la exploración de
      posibilidades teóricas</title>
      <p>(“La Tabula es <italic>TTO</italic>; el plano del ángulo,
      <italic>BAC</italic>, corta la Tabula en
      <italic>TO</italic>…”)</p>
      <p>En las últimas páginas, en relación con las <italic>Figuras 2</italic> y
            <italic>3</italic>, Leibniz realiza sendos ejercicios de ciencia perspectiva. La manera
            de trabajar del pensador alemán complica el considerar esos ejercicios como
            exclusivamente prácticos; antes bien, en relación con ellos Leibniz busca extraer
            conclusiones teóricas. En la <italic><xref ref-type="fig" rid="figura2">Figura
              2</xref></italic>, utiliza puntos de distancia<xref ref-type="fn" rid="fn12">12</xref>
            (aunque no los llama así) y relaciones de paralelismo. De cada lado de la Tabula, a
            saber, del lado espectador así como del del objeto, Leibniz traza dos puntos de
            distancia, a derecha y a izquierda: del lado de espectador, lanza un punto de distancia
            a izquierda y otro a derecha del punto de vista; del lado del objeto, lanza un punto de
            distancia a cada lado de la proyección perpendicular del punto objetivo que se desea
            representar. Después de eso, el pensador alemán conecta los puntos de distancia
            opuestos: los puntos de distancia a la izquierda del punto de vista y de la proyección
            perpendicular del punto a representar y los puntos de distancia a la derecha del punto
            de vista y de la proyección perpendicular del punto a representar.<xref ref-type="fn"
              rid="fn13">13</xref> Las rectas resultantes se cortan entre sí y, en esa intersección,
            se encuentra el punto aparente que se desea representar. Al elaborar los puntos de
            distancia, Leibniz construye dos triángulos semejantes contrapuestos: uno, del lado del
            espectador; el otro, del del objeto. La semejanza de esos triángulos se basa en que, al
            construirlos, Leibniz ha dispuesto que las rectas opuestas que los componen, una a una,
            sean paralelas. Esa composición geométrica, semejante gracias a los paralelismos,
            permite al pensador alemán analizar relaciones de proporción que conectan los valores de
            ambos lados de la Tabula. En ese momento del texto, nada más constatar esa posibilidad
            de análisis, Leibniz comienza a trabajar con la <italic><xref ref-type="fig"
                rid="figura3">Figura 3</xref>.</italic> Cambia también la manera de referirse a los
            puntos de distancia, que a partir de entonces llama <italic>lugares relativos</italic>
            (también considera la proyección perpendicular sobre la Tabula un lugar relativo; sin
            embargo, esta no podría considerarse un punto de distancia). A las rectas que conectan
            los lugares relativos opuestos las llama, desde ese momento, <italic>radios
              relativos</italic>. De acuerdo con esa renovada nomenclatura, la intersección de dos
            radios relativos determina la posición del punto aparente en la Tabula. Esta manera de
            proceder es, en esencia, la descrita en relación con los puntos de distancias al
            comienzo del apartado; sin embargo, al reconceptualizar estos recursos metodológicos,
            Leibniz pasa a describirla como la “regla universal” de la ciencia perspectiva. El
            pensador alemán, a continuación, busca una mayor universalidad del procedimiento y, para
            ello, desliga los lugares relativos de la Tabula; a los lugares relativos (derivados de
            los puntos de distancia) que no necesariamente deben estar relacionados con la Tabula
            los llama <italic>centros de convergencia</italic>. Los centros de convergencia permiten
            a Leibniz analizar relaciones de intersección de una manera amplia; ya que, en función
            del centro de convergencia que se tome como referencia, unas determinadas intersecciones
            determinan unas incidencias-representaciones específicas. En ese contexto, el pensador
            alemán menciona el hexagrama místico pascaliano y presenta, de manera tentativa,
            posibles conclusiones proyectivas. El propio Leibniz, sin embargo, expone la necesidad
            de comprobar esas consideraciones finales.</p>
    </sec>
  </sec>
</sec>
<sec id="la-ciencia-perspectiva-1684-1687-de-g.w.-leibniz">
  <title>La ciencia perspectiva (1684-1687), de G.W. Leibniz</title>
  <p>La ciencia perspectiva es el arte de exhibir en la Tabula<xref ref-type="fn" rid="fn14"
          >14</xref> la apariencia del objeto; en la ciencia perspectiva, dada una
          <italic>Tabula</italic> (una superficie plana, cóncava, convexa o mixta), un
          <italic>objeto</italic> (ya sea ese objeto un punto, ya sea una línea, bien sea una
        superficie, bien sea un sólido, pero cuya naturaleza nos haya sido dada) y las
          <italic>posiciones respectivas entre sí</italic> y, asimismo, en relación con <italic>la
          posición del ojo</italic> (aun cuando pueda haber entre esas posiciones una distancia
        infinita o infinitamente pequeña: una distancia infinita, si el ojo se distancia
        infinitamente, bien respecto de la Tabula, bien respecto del objeto o, también, si todos
        ellos se distancian infinitamente entre sí; una distancia infinitamente pequeña, si el ojo
        coincide con la Tabula o con el objeto. En cuyo caso, ni debe obtenerse una figura plana, o
        la representación de un objeto en la Tabula, ni los planos deben ser paralelos respecto del
        plano de representación;<xref ref-type="fn" rid="fn15">15</xref> aunque el ojo se encuentre
        entre el objeto y la Tabula o pese a encontrarse el objeto entre la Tabula y el ojo<xref
          ref-type="fn" rid="fn16">16</xref>); en la ciencia perspectiva, dado un
          <italic>medio</italic> (ya sea invariante, ya sea reflectante o refringente; se dé ese
        medio de una vez o en sucesivas ocasiones; ya sea la ley que le rige común, ya sea
        diferente, según la elección adoptada), un <italic>lugar</italic> y, también, una
          <italic>figura iluminada</italic> (la figura puede ser simple o múltiple y, de nuevo,
        puede estar cerca o distar infinitamente. Asimismo, si es múltiple puede serlo en diferentes
        grados, en función de la acción directa de los rayos, reflectantes o refractantes, y bajo
        diferentes grados de iluminación y de sombra), <italic>las líneas trazadas en la
          Tabula</italic> (aunque esas líneas puedan estar dibujadas mediante simples puntos)
          <italic>representan las líneas del objeto</italic> (siempre, por supuesto, que a cada
        punto en la Tabula le corresponda un punto del objeto; pues el radio que, según las
        prescripciones de las leyes ópticas, viene desde el objeto hasta el ojo corta la Tabula.
        Resulta útil una Tabula así, que no corte dos veces el mismo radio, para evitar
        confusiones). Excepto, al menos, las líneas <italic>determinantes</italic> (son
        determinantes todas aquellas líneas que permiten distinguir suficientemente la superficie
        del objeto; sin embargo, resulta útil el trabajo de trazar líneas superfluas, y otras más
        significativas, para poder percibir mejor la superficie) que, <italic>expresando las luces y
          las sombras</italic> (lo que se realiza bien mediante puntos, bien mediante líneas, bien
        mediante superficies o, también, mediante una coloración continua, a la que denominan
          <italic>lavare</italic>), <italic>representan las luces y las sombras del objeto</italic>
        (esa representación, que puede ser monocromática o policromática, es una gradación, continua
        y variante, de luces y de sombras. En el caso de la policromática, la coloración doble se
        compone, de un lado, del color de la Tabula y, del otro, de los colores ungidos sobre la
        misma Tabula que, generalmente, son el blanco y el negro o el claro y el oscuro. Cuando la
        Tabula es clara, se ungen diferentes colores para representar las sombras; cuando la Tabula
        es negra, y la luz, como en la noche, se abandona en el vacío, se unge un color diferente
        del negro o se utiliza una nueva técnica de grabado en negro. Esa pluralidad de colores
        puede ser tanto similar como diferente a la coloración de los objetos representados. Pero
        debemos considerar, siempre, no solo la luz o la sombra que el objeto recibe en cada uno de
        sus puntos, sino también la luz y la sombra que se refleja en el ojo, la cual varía según la
        distancia. El carácter más o menos vivo de los colores también se debe a esto. La expresión
        de las sombras y de las luces es, además, una parte esencial de la perspectiva y, sin ella,
        ciertos objetos, como son las superficies cóncavas y convexas, no podrían ni ser
        caracterizados ni distinguirse del plano.<xref ref-type="fn" rid="fn17">17</xref> No puede
        la perspectiva, por lo tanto, designar los lugares de los puntos en la Tabula a menos que se
        determine el claroscuro de cada uno de esos puntos o, más bien, de la parte de la superficie
        en la que los puntos se encuentran).</p>
  <p>Esta idea de la perspectiva, que ciertamente se aparta del cálculo de la magnitud (excepto de
        las rectas) y del movimiento, es vastísima y comprende toda la <italic>Geometriam
          situs</italic>. Pero, como tomamos la perspectiva en su sentido común, en primer lugar,
        omitimos los radios reflejantes y refractantes y, luego, utilizamos únicamente una Tabula
        plana y la luz del sol, cuyas líneas son paralelas. Finalmente, abordamos, en primer lugar,
        la situación de las apariencias o de <italic>las apariencias de las líneas</italic> y, de
        ese modo, también la <italic>de las apariencias de los puntos</italic> y, al extender el
        procedimiento hasta el final, abordamos la situación de <italic>las apariencias de las
          superficies</italic> o de <italic>las luces y de las sombras</italic>.<xref ref-type="fn"
          rid="fn18">18</xref></p>
  
  <fig id="figura1">
    <caption><p>FIG. 1<xref ref-type="fn" rid="fn19">19</xref></p></caption>
    <graphic mimetype="image" mime-subtype="jpeg" xlink:href="media/image3.jpeg" />
  </fig>
  
  <p><italic>S</italic> es el espectador o el ojo; <italic>TAB</italic> es la Tabula plana;
          <italic>O</italic> es el objeto en el que es dado un punto cualquiera, <italic>H</italic>,
        cuya apariencia en la Tabula, <italic>h</italic>, es buscada; <italic>h</italic> se
        encuentra donde la recta <italic>SH</italic> corta la Tabula. Se traza un Radio, como
          <italic>SP</italic>, cuyo eje óptico es el ojo, que se dirige a la Tabula y que se asume
        en tanto el <italic>principal</italic>; tanto todos los puntos del objeto como todos los de
        la representación en la Tabula harán referencia a él; el Radio, <italic>SP</italic>, corta
        la Tabula en <italic>p</italic>, el <italic>punto principal</italic>.<xref ref-type="fn"
          rid="fn20">20</xref> La Tabula debe entenderse de manera continua y, de esa misma forma,
        debe entenderse el objeto puesto que, hasta aquí, se ha considerado todo el Espacio de
        manera continua (aunque solo hemos querido esbozar una parte). De modo que incida o no en la
        parte que queremos representar, el plano imaginario paralelo a la Tabula, en el que se
        encuentra el punto objetivo <italic>H</italic>, corta el radio principal en
          <italic>P</italic>. A ese plano imaginario le llamaremos <italic>objetivo</italic> y al
        punto, <italic>P</italic>, en él, <italic>principal objetivo</italic>. Puede trazarse
        cualquier número de rectas paralelas en cada uno de los planos al igual que se ha realizado
        [en la <italic><xref ref-type="fig" rid="figura1">Figura 1</xref></italic>]: en un plano,
          <italic>pe</italic> y <italic>hd</italic>, y, en el otro, <italic>PE</italic> y
          <italic>HD</italic>. Puede trazarse, de nuevo, cualquier otro número de paralelas que, en
        relación con las anteriores, dé lugar a otros ángulos cualesquiera; de esa manera, [en la
            <italic><xref ref-type="fig" rid="figura1">Figura 1</xref></italic>], se han realizado
        en un plano, <italic>pd</italic> y <italic>eh</italic>, y en el otro, <italic>PD</italic> y
          <italic>EH</italic>. A <italic>pd</italic> y <italic>eh</italic> se les llama la
          <italic>declinación</italic> del punto <italic>h</italic>; las magnitudes de esas rectas
        expresan cuánto se desvía <italic>h</italic> hacia el lado respecto del punto principal,
          <italic>p</italic> (ya sea ese lado el derecho o el izquierdo). A <italic>pe</italic> y
          <italic>dh</italic> se les llama la <italic>inclinación</italic> o la
          <italic>elevación</italic> del punto <italic>h</italic>; las magnitudes de esas rectas
        expresan cuánto el punto <italic>h</italic> se encuentra por encima o por debajo del punto
        principal, <italic>p</italic>. En la cosa misma, sin embargo, no hay diferencia ni entre
        derecha e izquierda ni entre arriba y abajo; no obstante, esas distinciones se utilizan para
        favorecer la imaginación y conseguir una mayor claridad en la expresión.</p>
  <p>Debido a la semejanza de los triángulos
  <italic><underline>Spd</underline></italic> y <italic>SPD</italic>, se
  obtiene <italic><underline>pd</underline></italic> :
  <italic>PD</italic> :: <italic>Sp</italic> : <italic>SP</italic>.
  <xref ref-type="fn" rid="fn21">21</xref></p>
  <p>Debido a la semejanza de los triángulos
  <italic><underline>Spe</underline></italic> y <italic>SPE</italic>, se
  obtiene <italic><underline>pe</underline></italic> :
  <italic>PE</italic> :: <italic><underline>Sp</underline></italic> :
  <italic>SP</italic>.</p>
  <p>Por consiguiente, las inclinaciones y las declinaciones de los puntos aparentes son respecto de
        las inclinaciones y las declinaciones de los puntos objetivos lo que la distancia del
        espectador respecto del plano de la Tabula es en relación con la distancia del espectador
        respecto del plano objetivo. Las distancias del espectador pueden entenderse como las partes
        de las radios principales interrumpidas por los diferentes planos.</p>
  <p>Del mismo modo, debido a la semejanza de los triángulos
          <italic><underline>Sph</underline></italic> y <italic>SPH</italic>, es evidente que
            <italic><underline>ph</underline></italic> : <italic>PH</italic> :
            <italic><underline>Sp</underline></italic> : <italic>SP</italic>. Dicho de otra manera:
        las distancias de los puntos aparentes respecto del Punto principal aparente, o respecto del
        Radio principal (omitida cualquier consideración al plano objetivo), o respecto del eje
        perspectivo (siempre que esté perpendicular respecto de la Tabula), son respecto de las
        distancias de los puntos objetivos al principal objetivo lo que la distancia del espectador
        respecto de la Tabula es respecto de la distancia del espectador al plano objetivo.</p>
  <p>Resulta ciertamente manifiesto que el radio principal y el punto principal se determinan a
        voluntad; lo que no cambia que <italic>ph</italic> sea la apariencia de la recta
          <italic>PH</italic> (permaneciendo el ojo, la Tabula y el objeto en las mismas
        posiciones). Finalmente, asumido un radio cualquiera como el principal y asumido, de la
        misma manera, cualquier ángulo que el radio principal haga con la Tabula, de manera general,
        se puede mantener lo siguiente: la apariencia de una línea recta trazada en un plano
        paralelo respecto de la Tabula es en relación con esa misma recta lo que la distancia del
        espectador respecto de la Tabula es en relación con la distancia del espectador a aquel
          plano;<xref ref-type="fn" rid="fn22">22</xref> ya se tome la distancia mediante una recta
        perpendicular, ya se tome mediante cualquier otro ángulo, siempre dará lugar a la misma
        razón. Sin embargo, se prefiere la distancia perpendicular porque es la única que puede ser
        determinada.</p>
  <p>Una vez propuesta la figura que se debe delinear, ya se trate de una figura plana, ya se trate
        de un sólido, elijamos la manera más cómoda de determinar su apariencia. [En primer lugar,]
        comprobemos de qué manera, objetiva y verdadera, están determinados los puntos que la
        componen. [A continuación, la situación de] un punto en el plano de representación se
        determina bien mediante las distancias que mantenga respecto de dos rectas, con posiciones
        dadas (siempre que no sean paralelas), trazadas en el mismo plano (tales rectas conformarán
        un ángulo cualquiera), bien mediante las distancias que dicho punto mantiene respecto de una
        de tales rectas y de un punto o, lo más sencillo, mediante las distancias que guarda
        respecto de dos puntos (dos son, entonces, los extremos o los puntos que resultan
        suficientes para distinguir con facilidad la situación del punto).</p>
  <p>De manera similar, la posición de un punto en la representación de un sólido se determina de
        varias formas: puede ser mediante las distancias respecto de tres planos; puede ser mediante
        las distancias respecto de dos planos y un punto o de un plano y dos puntos; puede ser
        mediante las distancias respecto de tres puntos (donde, nuevamente, dos puntos pueden
        resultar suficientes). Por lo general, resulta útil concebir un plano horizontal que
        atraviesa el ojo y que permite conocer, a partir de él, las elevaciones o depresiones de los
        puntos del objeto; en su lugar, [también puede utilizarse para conocer dichas elevaciones y
        depresiones el plano] horizontal de tierra, sobre el cual, se entiende, reposa el cuerpo
        representado. Resulta útil el ubicar el ojo de forma que pueda ver la mayoría de las partes
        del objeto y, también, el colocar la Tabula lo más perpendicular posible respecto de las
        líneas que van del ojo hasta los principales puntos del objeto.</p>
  <p>Dispuestos el ojo y la Tabula de esa manera que suele ser, por otra parte, la más apta; pues
        hay diferentes vías de tratar la cosa surgida, unas más convenientes que otras. La Tabula,
          <italic>TAB</italic>, se concibe perpendicular respecto del Horizonte y a partir del ojo o
        punto del espectador <italic>S</italic>, en cuanto trazada, se concibe una perpendicular a
        la Tabula, <italic>Sp</italic>, que se alarga tanto como sea suficiente. En la Tabula se
        traza una recta, <italic>Ap</italic>, paralela respecto del Horizonte, que pasa por
          <italic>p</italic>.<xref ref-type="fn" rid="fn23">23</xref> En torno al objeto se conciben
        tres planos:<xref ref-type="fn" rid="fn24">24</xref> uno de ellos pasa por el ojo y es
        paralelo respecto del horizonte, al que llamamos horizontal;<xref ref-type="fn" rid="fn25"
          >25</xref> otro de ellos pasa por un punto fijo cualquiera del objeto y es paralelo a la
        Tabula, al que llamamos objetivo primario; el tercero, al que llamamos vertical, pasa por el
        ojo y por un punto primario, perpendicular respecto del horizonte y de la Tabula. Se dan
        distancias mínimas tanto entre el espectador y la Tabula como entre el espectador y el plano
        objetivo primario, a la primera se le llama <italic>a</italic>, a la segunda,
          <italic>b</italic>. Luego, a la distancia mínima entre el punto objetivo y el plano
        objetivo primario se le llama <italic>l</italic>, o longitud; si se establece que el plano
        objetivo primario es el propio ojo, <italic>b</italic>+<italic>l</italic> será la distancia
        mínima entre el punto objetivo y el plano objetivo primario (Si el plano objetivo primario
        se encuentra más lejos que el ojo, la distancia mínima será
          <italic>b</italic>-<italic>l</italic>). A la distancia mínima entre el punto objetivo y el
        plano horizontal, es decir, a la inclinación o elevación verdadera, se le llama
          <italic>E</italic>. Por lo tanto, la inclinación o elevación aparente, <italic>e</italic>,
        tendrá la misma relación respecto de <italic>E</italic> que <italic>a</italic> tendrá
        respecto de <italic>b</italic>T<italic>l</italic>; expresado de otra manera, plano
        horizontal, es decir, a la inclinación o elevación verdadera, se le llama
        <italic>E</italic>. Por lo tanto, la inclinación o elevación aparente, <italic>e</italic>,
        tendrá la misma relación respecto de <italic>E</italic> que <italic>a</italic> tendrá
        respecto de <italic>b</italic>T<italic>l</italic>; expresado de otra manera,</p>
      <mml:math display="inline">
        <mml:mrow>
          <mml:mi>d</mml:mi>
          <mml:mo>aequ.</mml:mo>
          <mml:mfrac>
            <mml:mi>a</mml:mi>
            <mml:mrow>
              <mml:mi>b</mml:mi>
              <mml:mo>†</mml:mo>
              <mml:mi>l</mml:mi>
            </mml:mrow>
          </mml:mfrac>
          <mml:mo>;</mml:mo>
          <mml:mi>E</mml:mi>
        </mml:mrow>
      </mml:math>
  <p>Solo nos queda conocer la distancia mínima del objeto respecto de la recta primaria; pero si de
        esta forma no podemos conocerla fácilmente, dispongamos de un nuevo plano, perpendicular
        tanto respecto de la Tabula como respecto del horizonte. A este plano, que es la
        declinación, se le llama <italic>D</italic> y cortará la Tabula en una recta perpendicular
        al horizonte; se llama <italic>d</italic> a la distancia de un punto en la Tabula respecto
        de esa recta; expresado de otra manera,</p>
      <mml:math display="inline">
        <mml:mrow>
          <mml:mi>d</mml:mi>
          <mml:mo>aequ.</mml:mo>
          <mml:mfrac>
            <mml:mi>a</mml:mi>
            <mml:mrow>
              <mml:mi>b</mml:mi>
              <mml:mo>†</mml:mo>
              <mml:mi>l</mml:mi>
            </mml:mrow>
          </mml:mfrac>
          <mml:mo>;</mml:mo>
          <mml:mi>D</mml:mi>
        </mml:mrow>
      </mml:math>
  <p>Así pues, concíbanse tres planos en relación con cualquier objeto que se muestre a la mente:
        uno, el plano del ojo, horizontal,<xref ref-type="fn" rid="fn26">26</xref> que corta la
        Tabula en una línea horizontal (este plano se conocerá fácilmente a partir del plano
        horizontal de tierra y de la elevación del ojo)<xref ref-type="fn" rid="fn27">27</xref>;
        otro, un plano paralelo a la Tabula que corta cualquier punto notable del objeto;<xref
          ref-type="fn" rid="fn28">28</xref> el tercero, el plano vertical, perpendicular respecto
        de la Tabula y del horizonte, el cual corta la Tabula en una línea vertical.<xref
          ref-type="fn" rid="fn29">29</xref> Dados: <italic>a</italic>, la distancia entre el ojo y
        la Tabula; <italic>b</italic>, la distancia entre el ojo y el plano objetivo primario;
          <italic>L</italic> (la longitud verdadera), la distancia entre el punto objetivo propuesto
        y el plano objetivo primario; <italic>D</italic> (la declinación o latitud verdadera), la
        distancia entre el punto objetivo propuesto y el plano vertical; <italic>E</italic> (la
        inclinación o elevación verdadera), la distancia entre el punto objetivo propuesto y el
        plano horizontal del ojo. Dados esos valores, en la apariencia de la Tabula la declinación
        del punto respecto de la línea vertical será:</p>
  <p><mml:math display="inline">
          <mml:mrow>
            <mml:mi>d</mml:mi>
            <mml:mo>aequ.</mml:mo>
            <mml:mfrac>
              <mml:mi>a</mml:mi>
              <mml:mrow>
                <mml:mi>b</mml:mi>
                <mml:mo>†</mml:mo>
                <mml:mi>l</mml:mi>
              </mml:mrow>
            </mml:mfrac>
            <mml:mo>;</mml:mo>
            <mml:mi>D</mml:mi>
          </mml:mrow>
        </mml:math></p>
  <p>y la inclinación del punto respecto de la línea horizontal será</p>
  <p><mml:math display="inline">
          <mml:mrow>
            <mml:mi>d</mml:mi>
            <mml:mo>aequ.</mml:mo>
            <mml:mfrac>
              <mml:mi>a</mml:mi>
              <mml:mrow>
                <mml:mi>b</mml:mi>
                <mml:mo>†</mml:mo>
                <mml:mi>l</mml:mi>
              </mml:mrow>
            </mml:mfrac>
            <mml:mo>;</mml:mo>
            <mml:mi>E</mml:mi>
          </mml:mrow>
        </mml:math></p>
  <p>Después de haber establecido el método universal se llega a los resultados;<xref ref-type="fn"
          rid="fn30">30</xref> los resultados no consisten solo en mostrar en los puntos expresados
        las verdaderas apariencias de los puntos correspondientes, sino también, y principalmente,
        en mostrar en las líneas expresadas las apariencias completas de las líneas
        correspondientes; hagamos en este momento saber la naturaleza de las líneas que se
        describirán en el plano. La apariencia de un punto es, en efecto, un punto. La apariencia de
        la línea recta es una recta, excepto cuando todos sus puntos indicen en un mismo radio
        visual; en ese último caso, la recta aparente es el punto que se produce en las siguientes
        situaciones: bien cuando varios puntos tienen las mismas inclinaciones y declinaciones
        (respecto de un mismo lado); bien cuando las inclinaciones y declinaciones de esos puntos
        crecen proporcionalmente con <italic>b</italic><sup>†</sup><italic>l</italic>; bien cuando
        aumenta la distancia entre el ojo y el plano objetivo primario. La apariencia de la línea
        curva, sin embargo, no puede ser un punto; a no ser que se finjan visiones imaginarias
        mediante líneas curvas.<xref ref-type="fn" rid="fn31">31</xref> Si dos líneas se tocan o se
        cortan, de manera similar sus apariencias se tocan o se cortan. Si dos rectas están en el
        mismo plano, el cual al alargarse pasa por el ojo, esas rectas tienen la misma apariencia (y
        al contrario); pues la recta en la que el plano corta la Tabula es la apariencia de todo el
        plano. La apariencia de una línea objetiva paralela respecto de la Tabula es, ella misma,
        una línea objetiva paralela;<xref ref-type="fn" rid="fn32">32</xref>por esa razón, las
        apariencias de las líneas objetivas paralelas respecto de la Tabula hacen los mismos ángulos
        entre sí que los realizados por las correspondientes líneas objetivas; por lo tanto, si se
        traza una línea en un plano paralelo respecto de la Tabula, su propia apariencia será muy
        pequeña y también lo será en relación con la apariencia. La apariencia de cualquier línea,
        recta o curva, se representa en la Tabula, entendida como un plano paralelo, mediante una
        línea similar. Las apariencias de las rectas convergentes son también rectas convergentes;
        las rectas convergentes concurren en un punto, que es el punto común en la apariencia. (De
        esa manera, la recta trazada desde el ojo hasta el punto de convergencia cortará la Tabula
        en un punto, que será el punto de convergencia en la apariencia; puesto que las apariencias
        trazadas de los radios o de las rectas que pasan por el ojo deben tener un punto común con
        las otras apariencias. A menos que haya un único punto y, entonces, ese único punto será él
        mismo el punto común).<xref ref-type="fn" rid="fn33">33</xref> Por eso, puesto que las
        rectas paralelas pueden concebirse como convergentes en un intervalo infinito, resulta
        evidente que el punto donde esas paralelas, que pasan por el ojo, inciden en la Tabula
        constituye su apariencia común; por lo tanto, las apariencias de las paralelas son
        convergentes, siempre que las paralelas no lo sean respecto de la Tabula. Por eso, este
        mismo punto principal es la apariencia común de las rectas normales respecto de la
          Tabula.<xref ref-type="fn" rid="fn34">34</xref> A partir de esto, se puede determinar la
        apariencia de cualquier figura plana en la Tabula; incluso si la figura y el plano de la
        Tabula no están colocados paralelamente.</p>
  <p>La Tabula es <italic>TTO</italic>; el plano del ángulo,
  <italic>BAC</italic>, corta la Tabula en <italic>TO</italic>; la
  proyección de ese <italic>ABC</italic> será <italic>abc</italic>.</p>
  <p>Si <italic>BC</italic> es paralelo respecto de <italic>TO</italic>,
  <italic>bc</italic> también será paralelo respecto de él.</p>
  <p>A continuación, se llevan<xref ref-type="fn" rid="fn35">35</xref>
        <italic>AE</italic>, <italic>BM</italic> y <italic>CN</italic> hasta el encuentro con el
        plano y, desde cada uno de esos puntos,<xref ref-type="fn" rid="fn36">36</xref> se lanzan
        rectas al punto principal, <italic>MP</italic>, <italic>EP</italic> y <italic>NP</italic>.
        Establecido que <italic>SP</italic> es paralela respecto de <italic>CN</italic>, respecto de
          <italic>AE</italic> [y también respecto de <italic>BM</italic>], resulta evidente que
          <italic>MP</italic>, <italic>EP</italic> y <italic>NP</italic> son las apariencias de las
        rectas que pasan por <italic>M</italic> y <italic>B</italic>, <italic>E</italic> y
          <italic>A</italic> y <italic>N</italic> y <italic>C</italic>, y, por eso, los puntos
          <italic>b</italic>, <italic>a</italic> y <italic>c</italic> recaen en ellas.<xref
          ref-type="fn" rid="fn37">37</xref> Si se llevan otras rectas paralelas hasta la recta
        común del plano y la Tabula (unas rectas que, si es necesario, deben alargarse) y, entonces,
        se trazan rectas como <italic>AH</italic>, <italic>Bµ</italic> y </p>
    
    <fig id="figura2">
      <caption>
        <p>FIG. 2.</p>
      </caption>
      <graphic mimetype="image" mime-subtype="jpeg" xlink:href="media/image4.jpeg"/>
    </fig>
  
  <p><italic>Cν</italic>, paralelas a su misma vez respecto de <italic>Sπ;</italic> teniendo
        entonces un nuevo punto principal, las nuevas rectas se unirán a él,<xref ref-type="fn"
          rid="fn38">38</xref> de manera que las rectas resultantes, <italic>Hπ</italic>,
          <italic>µπ</italic> y <italic>νπ</italic>, cortarán las anteriores, <italic>EP</italic>,
          <italic>MP</italic>, <italic>NP</italic>, en los puntos buscados: <italic>a</italic>,
          <italic>b y c.</italic> Encuentro este método conveniente ya que resulta sencillo de
        realizar en la práctica, gracias a que diferentes grupos de rectas paralelas entre sí
        realizan un ángulo recto, aunque semirrecto en relación con <italic>MN</italic>.</p>
  <p>Luego <italic>πSP</italic> será un ángulo recto y, entre <italic>π</italic> y
          <italic>P</italic>,<xref ref-type="fn" rid="fn39">39</xref> tomando como punto medio a,
          <italic>Sπ</italic>a será un ángulo semirrecto y <italic>π</italic>a y a<italic>P</italic>
        serán iguales que <italic>S</italic>a<italic>.</italic> Si se concibe a tan alejado de
          <italic>S</italic> como el ojo lo está de la Tabula y, de esa manera, se asume a en cuanto
        punto principalísimo, se asume, de esa manera, que cada una de las partes restantes,
          a<italic>P</italic> y a<italic>π</italic>, es igual a la distancia que media entre la
        Tabula y el ojo. A continuación, desde los puntos objetivos, <italic>B</italic>,
          <italic>A</italic> y <italic>C</italic>, se trazan rectas perpendiculares respecto del
        plano común, <italic>B2</italic>, <italic>A1</italic> y <italic>C3</italic>, y se asume,
        así, que <italic>B2</italic> tiene la misma longitud que <italic>2M</italic> y
          <italic>2µ</italic> (los ángulos formados con <italic>M</italic> y <italic>µ</italic> son
        semirrectos). De manera similar, <italic>1E</italic> y <italic>1H</italic> son iguales a
          <italic>1A</italic> y, finalmente, las distancias de <italic>3N</italic> y
          <italic>3ν</italic> son iguales a <italic>3C.</italic><xref ref-type="fn" rid="fn40"
          >40</xref> De esa manera, las rectas llevadas hasta los puntos principales,
          <italic>P</italic> y <italic>π</italic>, se comportan de la siguiente manera:
          <italic>H</italic>π y <italic>EP</italic> se cortarán en <italic>a</italic>;
          <italic>µπ</italic> y <italic>MP</italic> se cortarán en <italic>b</italic>; finalmente,
          <italic>νπ</italic> y <italic>NP</italic> se cortarán en <italic>c.</italic> Siempre que
        asumamos que el punto a es el principalísimo podremos proceder, en cualquier lugar, de esa
        misma forma; aunque los ángulos utilizados no sean semirrectos; siempre y cuando
          a<italic>P</italic> y a<italic>π</italic> estén, el uno respecto del otro, en la misma
        relación está permitido, en efecto, poner el ángulo <italic>S</italic>a<italic>P</italic> en
        posición oblicua.<xref ref-type="fn" rid="fn41">41</xref> Unidas <italic>S</italic>a,
          <italic>SP</italic> y <italic>Sπ</italic>, se trazan, frente a esas rectas, las
        correspondientes paralelas, <italic>A1</italic>, <italic>AE</italic> y <italic>AH</italic>
        y, de esa manera, junto al resto de elementos de la construcción, las cosas llegarán a
        término y aparecerán los puntos <italic>a</italic>, <italic>b</italic> y <italic>c.
          1E</italic> y <italic>1H</italic> serán iguales y tendrán respecto de <italic>A1</italic>
        la misma relación que a<italic>P</italic> y a<italic>π</italic> tienen respecto de
          <italic>S</italic>a y, aunque <italic>π</italic> y <italic>P</italic> se adopten de forma
        arbitraria, <italic>AE</italic> y <italic>AH</italic> tendrán la misma relación de
        proporción entre sí que la que mantienen <italic>SP</italic> y <italic>Sπ</italic>
        (colocadas en posición paralela respecto de <italic>AE</italic> y <italic>AH</italic><xref
          ref-type="fn" rid="fn42">42</xref>).</p>
  <p>De todo esto, resulta evidente que no es necesario considerar el plano siempre que, desde
        cualesquiera de los puntos, <italic>A</italic>, <italic>C</italic> y <italic>B</italic>,
        ubicados de cualquier manera, se tracen las rectas paralelas correspondientes; de cada uno
        de los puntos se han de trazar dos paralelas. [En relación con el punto A, se han de
        trazar:] una, <italic>AE</italic>, paralela respecto de la misma <italic>SP</italic>; otra,
          <italic>AH</italic>, paralela respecto de <italic>Sπ</italic>. Se asume de esa forma que
        las uniones de <italic>EP</italic> y <italic>Hπ</italic> darán siempre la misma
          <italic>a.</italic><xref ref-type="fn" rid="fn43">43</xref></p>
  
  <fig id="figura3">
    <caption><p>FIG. 3</p></caption>
    <graphic mimetype="image" mime-subtype="jpeg" xlink:href="media/image5.jpeg" />
  </fig>
  
  <p>La cuestión reaparece en este punto de manera general: se trazan, a partir de unos puntos
        cualesquiera como <italic>A</italic>, <italic>B</italic> y <italic>C</italic>, dos conjuntos
        de rectas paralelas: <italic>AE</italic>, <italic>BM</italic>, <italic>CN</italic> y
          <italic>AH</italic>, <italic>Bµ</italic>, <italic>Cν</italic>; los puntos donde esas
        rectas inciden en el plano son, por lo general, semejantes a <italic>P</italic> y a
          <italic>π</italic>. Así, si <italic>S</italic> es el ojo, <italic>SP</italic> es la
        paralela anterior y <italic>Sπ</italic>, la posterior; los puntos buscados se encuentran
        donde se cortan las rectas trazadas, por un lado, desde <italic>E</italic>,
          <italic>M</italic>, <italic>N</italic> hasta <italic>P</italic> y, por el otro lado, desde
          <italic>H</italic>, <italic>µ</italic> y <italic>ν</italic> hasta <italic>π.</italic></p>
  <p>Pongamos que, de acuerdo con nuestro decisión, se trazan desde el punto <italic>S</italic> (el
        ojo del espectador) tres rectas, <italic>SP</italic>, Sa y <italic>Sπ</italic>, y que, de
        una manera similar, desde un punto objetivo, como es el punto <italic>C</italic>, se trazan
        tres rectas paralelas a las anteriores, <italic>CN</italic>, <italic>CK</italic><xref
          ref-type="fn" rid="fn44">44</xref> y <italic>C</italic>ν; asumamos, asimismo, que
          <italic>P</italic>, a y <italic>π</italic> caen en la misma recta, que <italic>N</italic>,
          <italic>K</italic> y <italic>ν</italic> caen en una recta paralela a la anterior y que
        todos los segmentos son proporcionales o similares; se trazan entonces <italic>CK</italic>,
        como una recta paralela respecto de <italic>S</italic>a, y una recta paralela respecto de
          <italic>π</italic>a<italic>P</italic>, que pasa por <italic>K</italic>, y, de esa manera,
        se asume que en esa última recta, paralela a <italic>π</italic>a<italic>P</italic>,
          <italic>KN</italic> y <italic>Kν</italic> tendrán respecto de <italic>KC</italic> la misma
        relación que a<italic>P</italic> y a<italic>π</italic> tienen respecto de
        <italic>S</italic>a. Se trazan ahora <italic>NP</italic> y ν<italic>π</italic>, que se
        cortan en la misma apariencia de <italic>C</italic>,<xref ref-type="fn" rid="fn45">45</xref>
        y se llega así a un modo especial que, por lo general, resulta el más apto en la práctica.
        Si <italic>S</italic>a, que parte del espectador, es perpendicular respecto de la Tabula; si
          <italic>P</italic>a<italic>π</italic> es paralela respecto del horizonte; y si
          a<italic>P</italic> y a<italic>π</italic> son iguales a <italic>S</italic>a; entonces,
        para obtener las apariencias de puntos objetivos, como es el caso del punto
          <italic>C</italic>, se trazan <italic>CK</italic>, perpendicular respecto de la Tabula, y
          <italic>Nν</italic>, una recta paralela respecto del horizonte que pasa por el mismo punto
          <italic>K</italic>, y se asume que <italic>KN</italic> y <italic>Kν</italic> tienen
        respecto de <italic>KC</italic> la misma relación que a<italic>P</italic> y
          a<italic>π</italic> tienen respecto de <italic>S</italic>a<italic>.</italic> En este modo
        especial se asume que <italic>KN</italic> y <italic>Kν</italic> son iguales a
          <italic>KC</italic>, es decir, a la distancia del objeto respecto de la Tabula, y que,
        trazadas las rectas <italic>NP</italic> y <italic>νπ</italic>, estas últimas se cortarán en
        la apariencia del punto <italic>C.</italic><xref ref-type="fn" rid="fn46">46</xref> De esta
        práctica se deriva<xref ref-type="fn" rid="fn47">47</xref>: <italic>P</italic> es un punto
        principal cualquiera o el lugar relativo del ojo en la Tabula y <italic>Pπ</italic> es igual
        a <italic>SP</italic>, es decir, a la distancia del ojo respecto de ese lugar relativo (hay
        quien se refiere a <italic>π</italic> como el punto tercero<xref ref-type="fn" rid="fn48"
          >48</xref>). Deben designarse en la Tabula las apariencias de un número cualquiera de
        puntos objetivos, tales como <italic>A</italic>, <italic>B</italic> y <italic>C</italic>; a
        partir de cada uno de esos puntos se obtienen un lugar relativo y la distancia desde ese
        lugar hasta el punto; de esa manera, a partir de <italic>A</italic>, se obtiene el lugar
        relativo E y la distancia <italic>EH</italic> (habiendo postulado que <italic>AE</italic> es
        igual que <italic>SP</italic> y que <italic>AH</italic> es igual que <italic>Sπ</italic>,
        así como también que <italic>EH</italic> y <italic>Pπ</italic> son paralelas); así, al unir
          <italic>EP</italic> y <italic>Hπ</italic> la intersección da el punto buscado, a saber,
          <italic>a</italic>.</p>
  <p>Lo que se puede expresar de esta manera: <italic>P</italic> es el lugar relativo del ojo en la
        Tabula; <italic>Pπ</italic> es igual a la distancia del ojo respecto del punto relativo o a
        la distancia relativa del ojo; <italic>E</italic>, <italic>M</italic> y <italic>N</italic>
        son los lugares relativos de los puntos objetivos <italic>A</italic>, <italic>B</italic> y
          <italic>C; EH</italic>, <italic>Mµ</italic> y <italic>Nν</italic> tienen las mismas
        distancias que las que guardan los puntos relativos respecto del objeto y son paralelas
        respecto de <italic>Pπ</italic>; sin embargo, <italic>EH</italic>, <italic>Mµ</italic> y
          <italic>Nν</italic> se encuentran en la parte contraria de la Tabula, esto es, en la
        derecha; la Tabula se coloca entre el ojo y el objeto y se asume que <italic>π</italic> se
        encuentra en su parte izquierda (en este sentido, también se podría asumir que el ojo y los
        puntos objetivos estuvieran en el mismo lado de la Tabula). Desde los lugares relativos de
        los puntos, desde <italic>E</italic>, <italic>M</italic> y <italic>N</italic>, se trazan
        sucesivas rectas al lugar relativo del ojo, al punto <italic>P</italic>, y, desde los puntos
        de distancia, desde <italic>H</italic>, <italic>µ</italic> y <italic>ν</italic>, se trazan
        rectas sucesivas al punto de distancia del ojo, al punto <italic>π</italic> y, de ese modo,
        las intersecciones entre <italic>EP</italic> y <italic>Hπ</italic>, <italic>MP</italic> y
          <italic>µπ</italic>, y <italic>NP</italic> y <italic>νπ</italic> dan los puntos buscados,
          <italic>a</italic>, <italic>b</italic> y <italic>c</italic>, es decir, las apariencias de
        los puntos <italic>A</italic>, <italic>B</italic> y <italic>C.</italic></p>
  <p>Generalmente, la regla de la perspectiva se expresa, en su totalidad, de esta manera: llamo
        lugares relativos a los puntos que representan las incidencias de las paralelas, que pasan
        por los puntos reales u objetivos, en la Tabula. Si tanto en relación con el ojo como en
        relación con cada uno de los puntos objetivos se dan dos lugares relativos, de acuerdo con
        paralelismos diferentes, y, desde los lugares relativos relacionados con los puntos
        objetivos, se trazan en la Tabula rectas a los lugares relativos del ojo, que pertenece a
        los mismos paralelismos, se obtienen las rectas que llamaremos radios relativos. Digo, en
        este momento, que la apariencia de cada punto objetivo será la intersección de los dos
        radios relativos que a este le corresponden.</p>
  <p>Por cierto, me viene a la mente que podría obtenerse la misma apariencia si, en lugar de usar
        rectas paralelas, se utilizaran convergentes. De hecho, de esa forma se obtendría un método
        aún más general, ya que los paralelismos se podrían considerar casos de convergencia.</p>
  <p>Se proponen, en consecuencia, dos convergencias o dos centros de convergencia diferentes, O y
        3, y tanto desde uno, O, como desde otro, 3, se trazan rectas que pasan por el ojo,
          <italic>S</italic>, y por los puntos objetivos, <italic>A</italic>, <italic>B</italic>,
          <italic>C</italic>, e inciden, en la Tabula, en los puntos llamados relativos.
          <italic>E</italic> es el lugar relativo del punto <italic>A</italic>, de acuerdo con la
        convergencia de 3, y <italic>H</italic> es el lugar relativo de <italic>A</italic>, de
        acuerdo con la convergencia de ʘ; los lugares relativos del ojo, <italic>S</italic>, de
        acuerdo con las convergencias 3 y O, son <italic>ψ</italic> y <italic>φ;</italic> al unir
          <italic>Eψ</italic> y <italic>Hφ</italic>, la intersección de ambos será el punto
          <italic>a</italic>, la apariencia del punto <italic>A</italic>. Veamos si esto es verdad.
        De acuerdo con lo precedente, es cierto que la apariencia en la Tabula de la recta
          3<italic>AE</italic> es la recta <italic>ψE</italic> y que la apariencia en la Tabula de
        la recta ʘ<italic>AH</italic> es la recta <italic>φH</italic>; por lo tanto, la apariencia
        del punto <italic>A</italic>, común en ambas rectas verdaderas, 3<italic>AE</italic> y
          O<italic>AH</italic>, será <italic>a</italic>, el punto común o la intersección de las
        rectas aparentes <italic>ψE</italic> y <italic>φH</italic>.</p>
  <p>Por lo tanto, la regla más general de la perspectiva, la que contiene las reglas prácticas en
        cuanto modos especiales, es esta: llamo lugares relativos a los puntos que representan las
        incidencias de las rectas convergentes (comprendo las paralelas como un caso de
        convergencia), que pasan por los puntos reales u objetivos, en la Tabula. Si tanto en
        relación con el ojo como en relación con cada uno de los puntos objetivos se dan dos lugares
        relativos, de acuerdo con convergencias (o paralelismos) diferentes y, desde los lugares
        relativos relacionados con los puntos objetivos, se trazan en la Tabula rectas a los lugares
        relativos del ojo, a las que llamaré radios relativos o apariencia de la convergencia,
        mantengo que, entonces, la apariencia del punto objetivo será la intersección de los dos
        radios relativos, pertenecientes al mismo punto objetivo.</p>

  <fig id="figura4">
    <caption>
      <p>FIG. 4.<xref ref-type="fn" rid="fn49"><sup>49</sup></xref>
      </p>
    </caption>
    <graphic mimetype="image" mime-subtype="jpeg" xlink:href="media/image6.jpeg"/>
  </fig>

  
  <p>Aún parece digno el considerar aquí lo siguiente: dados tres puntos fijos, <italic>S</italic>,
        O y 3, desde los que se trazan rectas hacia el punto objetivo <italic>A</italic>, a saber,
          <italic>SA</italic>, O<italic>A</italic> y 3<italic>A</italic>, las cuales, con la ayuda
        de los lugares relativos de convergencia O y 3, cortan la Tabula en los puntos
          <italic>a</italic>, <italic>H</italic> y <italic>E</italic>,<xref ref-type="fn" rid="fn50"
          >50</xref> dados todos esos elementos, se descubrirá el lugar relativo de convergencia
          <italic>S</italic>, que, dado que <italic>S</italic> es el ojo, es la apariencia misma.
        Pero, a decir verdad, cualquiera de los tres puntos puede ser considerado como el ojo, o
        puede omitirse cualquier mención al ojo y reducir la cuestión a la geometría pura; a partir
        de cualquiera de los tres puntos, <italic>S</italic>, O y 3, se puede desarrollar la misma
        consideración. Y puesto que los dos lados del triángulo <italic>S</italic> O3, es decir,
          O<italic>S</italic> y 3 <italic>S</italic>, cortan la Tabula en los puntos
          <italic>φ</italic> y <italic>ψ</italic>, nos queda por designar un punto
          <italic>f</italic>, que junto a O3 permita trazar un tercer lado; siempre que el trazado
        así realizado corte la Tabula, designaremos a ese punto como fundamental. Por lo tanto,
        dados los tres lugares relativos <italic>a</italic>, <italic>E</italic> y <italic>H</italic>
        del punto <italic>A</italic>, de acuerdo con las convergencias <italic>S</italic>, ʘ y 3:
        las rectas trazadas desde 3 y O hasta <italic>S</italic> cortan la Tabula en
          <italic>ψ</italic> y <italic>φ</italic>; las rectas trazadas desde ʘ y <italic>S</italic>
        hasta 3 cortan la Tabula en <italic>f</italic> y <italic>y</italic>; las rectas trazadas
        desde <italic>S</italic> y 3 hasta O cortan la Tabula en <italic>y</italic> y
          <italic>f</italic>. De ese modo: <italic>Eψ</italic> y <italic>Hφ</italic> se cortan en
          <italic>a</italic>; <italic>Hξ</italic> y <italic>aψ</italic> se cortarán en
          <italic>E</italic>; y, por último, <italic>aφ</italic> y <italic>Eξ</italic> se cortarán
        en <italic>H</italic> (tal vez sea esto el hexagrama de Pascal, el cual en el mismo plano
        obtiene, a partir de tres puntos, seis: <italic>ψ</italic>, <italic>φ</italic>,
          <italic>ξ</italic> y <italic>a</italic>, <italic>E</italic>, <italic>H</italic>). Hay que
        ver de qué manera se ve favorecida la construcción por la asunción del punto ξ y considerar
        la universalidad del mismo. Esto es, hay que ver de qué manera los puntos arbitrarios
          <italic>ψ</italic>, <italic>φ</italic>, <italic>ξ</italic> se relacionan con
          <italic>a</italic>, <italic>H</italic> y <italic>E</italic>, permaneciendo uno de esos
        puntos, el <italic>a</italic>, siempre estático.</p>
</sec>
</body>
<back>
<fn-group>
  <fn id="fn1">
    <label>1</label><p>Cf. Valérie Debuiche y Mattia Brancato,
    “<italic>Scientia Perspectiva</italic>. Leibniz and geometric
    perspective”. <italic>Historia Mathematica</italic>, nº 63 (2023):
    47-69.
    <ext-link ext-link-type="uri" xlink:href="https://doi.org/10.1016/j.hm.2023.05.002">https://doi.org/10.1016/j.hm.2023.05.002</ext-link></p>
  </fn>
  <fn id="fn2">
    <label>2</label><p>Cf. Ricardo Rodríguez, “La teoría perspectivista de G.W. Leibniz: de la lectura epistemológica de
          la ciencia perspectiva a la afirmación metafísica de la pluralidad”, <italic>Anales del
            Seminario de Historia de la Filosofía,</italic> 41/2 (2024),303-315. <ext-link
            ext-link-type="uri" xlink:href="https://doi.org/10.5209/ashf.92347"
            >https://doi.org/10.5209/ashf.92347</ext-link>; Cf. Ricardo Rodríguez, <italic>La
            doctrina perspectivista de G.W. Leibniz</italic> (Granada: Comares, 2021): 39-130.</p>
  </fn>
  <fn id="fn3">
    <label>3</label><p>G.W. Leibniz, <italic>Mathesis. Transkriptionen und Vorauseditionen mathematischer Schriften für
            die LeibnizAkademie-Ausgabe</italic>. Editionsstellen in Hannover und Münster, hrsg. von
          der Leibniz-Forschungsstelle Hannover der Akademie der Wissenschaften zu Göttingen beim
          Leibniz-Archiv der Gottfried Wilhelm Leibniz Bibliothek – Niedersächsische
          Landesbibliothek (Hannover, 31. August 2021): pp. 382-398. <ext-link ext-link-type="uri"
            xlink:href="https://doi.org/10.26015/adwdocs-1951">https://</ext-link>
          <ext-link ext-link-type="uri" xlink:href="https://doi.org/10.26015/adwdocs-1951"
            >doi.org/10.26015/adwdocs-1951</ext-link>. La primera versión de esta preimpresión data
          del 2019.</p>
  </fn>
  <fn id="fn4">
    <label>4</label><p>En Leibniz, <italic>Mathesis. Transkriptionen und Vorauseditionen mathematischer
            Schriften</italic>, se encuentran <italic>La ciencia perspectiva</italic>, pp. 382-398,
            <italic>La relación de los puntos con el plano del espectador</italic>, pp. 398-400, y
            <italic>Las asistencias del cálculo</italic>, pp. 409411. En Rodríguez Hurtado, Ricardo,
            <italic>Análisis y reconstrucción del concepto de Perspectiva en la obra filosófica y
            científica de G. W. Leibniz</italic>, Granada: Universidad de Granada, 2020. [http://
          hdl.handle.net/10481/63306], pp. 331-384, hay una sección dedicada a apuntes y textos de
          Leibniz sobre la ciencia perspectiva. Los trabajos de Javier Echeverría acerca de los
          textos de Leibniz sobre ciencia perspectiva tuvieron una importancia central en la
          promoción de todo este trabajo de transcripción, análisis y traducción: Javier Echeverría,
          «Recherches inconnues de Leibniz sur la géométrie perspective», <italic>Studia
            Leibnitiana</italic>, <italic>Suppl. XXIII Leibniz et la renaissance</italic> (1983):
          191-201 ; Ibid., «Leibniz, interprète de Desargues», en <italic>Desargues en son
            temps</italic>, eds. Jean G. Dhombre y Joël Sakarovitch (Paris: A. Blanchard, 1994),
          283-295,</p>
  </fn>
  <fn id="fn5">
    <label>5</label><p>Cf. G.W. Leibniz, <italic>Obras Filosóficas y Científicas. Es critos Matemáticos B</italic>, ed.
          Mary Sol de Mora (Granada: Comares, 2015): 439-481.</p>
  </fn>
  <fn id="fn6">
    <label>6</label><p>Cf. Leibniz, <italic>Escritos Matemáticos
    B</italic>, 417-421.</p>
  </fn>
  <fn id="fn7">
    <label>7</label><p>Cf. Ricardo Rodríguez, Juan A. Nicolás y Javier Echeverría, “The geometric origin of
          perspectivist science in G.W. Leibniz. Analysis based on unpublished manuscripts”,
            <italic>Historia Mathematica</italic>, nº 55 (2021): 1-22. <ext-link ext-link-type="uri"
            xlink:href="https://doi.org/10.1016/j.hm.2020.12.001"
            >https://doi.org/10.1016/j.</ext-link>
          <ext-link ext-link-type="uri" xlink:href="https://doi.org/10.1016/j.hm.2020.12.001"
            >hm.2020.12.001</ext-link></p>
  </fn>
  <fn id="fn8">
    <label>8</label><p>Cf. Debuiche y Brancato, <italic>Scientia
    Perspectiva</italic>.</p>
  </fn>
  <fn id="fn9">
    <label>9</label><p>Ibid. 48.</p>
  </fn>
  <fn id="fn10">
    <label>10</label><p>Ibid. 59-67. En trabajos anteriores,
    “Perspective in Leibniz’s Invention of Characteristica Geometrica:
    The Problem of Desargues’ Influence” y “L’invention d’une géométrie
    pure au 17e siècle: Pascal et son lecteur Leibniz”, Valérie Debuiche
    ha argumentado de manera similar.</p>
  </fn>
  <fn id="fn11">
    <label>11</label><p>Cf. Rodríguez, “La teoría perspectivista de G.W. Leibniz”; cf. Rodríguez, <italic>La doctrina
            perspectivista de G.W. Leibniz</italic>, caps. 3 y 4.</p>
  </fn>
  <fn id="fn12">
    <label>12</label><p>El punto de distancia es el punto que, en la Tabula, se aleja tanto, hacia uno de los lados
          (derecho o izquierdo), de la proyección perpendicular del punto objetivo en la Tabula como
          la proyección perpendicular del punto objetivo en la Tabula se aleja del punto objetivo
          mismo. Del lado del espectador, la proyección perpendicular en la Tabula suele ser la
          proyección perpendicular del ojo, es decir, el punto de vista principal. Del lado del
          objeto, la proyección perpendicular en la Tabula puede ser la de cualquiera de los puntos
          objetivos que se quiere representar. Entre los documentos de estudio de Leibniz se
          encuentra un texto introductorio a la ciencia perspectiva, <italic>De la
            perspective</italic>, escrito en francés. En él el punto de distancia se define de la
          siguiente manera: “Se llaman Puntos de Distancias aquellos que se toman a derecha y a
          izquierda de la Vista sobre la línea horizontal del ojo, y que están tan alejados del
          centro de la Perspectiva como el ojo que mira lo está del tableau”, Rodríguez Hurtado,
            <italic>La doctrina perspectivista</italic>, p. 59. En la definición solo se hace
          referencia al punto de distancia construido a partir de la posición del espectador. En los
          ejercicios de <italic>La ciencia perspectiva</italic> Leibniz utiliza también los puntos
          de distancia del lado del punto objetivo.</p>
  </fn>
  <fn id="fn13">
    <label>13</label><p>Al estar enfrentados el ojo y el punto objetivo, los puntos de distancia construidos a la
          izquierda del punto de vista y a la izquierda de la proyección perpendicular del punto
          objetivo se encuentran en posiciones contrapuestas. El punto de distancia situado a la
          izquierda, construido a partir del punto de vista, se encuentra a la derecha si se lo
          considera desde el punto objetivo, y viceversa. La misma situación se encuentra en
          relación con los puntos de distancia construidos a la derecha de los puntos de
          referencia.</p>
  </fn>
  <fn id="fn14">
    <label>14</label><p>Leibniz hace referencia al plano de representación con el término ‘Tabula’ y, en la traducción,
          se mantiene ese término. El plano de representación (o Tabula) es el plano en el que se
          realiza la representación pictórica; una definición del concepto se puede encontrar en
          Kirsti Andersen, <italic>The geometry of an art. The history of the mathematical theory of
            perspective from Alberti to Monge</italic> (New York: Springer, 2007): XXIX-XXX. En la
          pintura moderna el lienzo ha sido el plano de representación más común. En alguna ocasión
          en <italic>La ciencia perspectiva</italic>, Leibniz caracteriza el plano de representación
          simplemente como un ‘plano’ (sin mencionar la Tabula); en esos casos, se mantiene la
          expresión utilizada por el pensador alemán.</p>
  </fn>
  <fn id="fn15">
    <label>15</label><p>Los planos que no deben ser paralelos respecto
    del plano de representación son los que fijan las posiciones del ojo
    y del objeto. No deben serlo porque, como se indica en el texto,
    coinciden con el plano de representación; es decir, los tres planos,
    de acuerdo con la situación descrita por Leibniz, se superponen.</p>
  </fn>
  <fn id="fn16">
    <label>16</label><p>La posición común en los ejercicios de ciencia perspectiva ubica al espectador (o el ojo) y al
          objeto a cada uno de los lados de la Tabula. En caso de que la distancia entre espectador,
          Tabula y objeto sea mínima implica la imposibilidad de la representación en la Tabula y de
          los paralelismos entre planos incluso si la posición común de los elementos se altera.</p>
  </fn>
  <fn id="fn17">
    <label>17</label><p>En los <italic>Nuevos Ensayos sobre el Entendimiento Humano</italic> Leibniz argumenta de manera
          similar. En lugar de hacer referencia a las dificultades para distinguir entre superficies
          cóncavas, convexas y planas, hace referencia a la problemática que genera la
          discriminación entre el interior de un círculo y el interior de una esfera, cf. G.W.
          Leibniz, <italic>Nuevos Ensayos sobre el Entendimiento Humano</italic>, trad. J.
          Echeverría (Madrid: Alicante, 1992): 145-146. En ambos casos, Leibniz está interesada en
          mostrar las dificultades perceptivas que genera una deficiente construcción de una
          representación y, en ambos casos, señala que la técnica geométrica-formal de la
          perspectiva no es suficiente. En <italic>La ciencia perspectiva</italic>, el pensador
          alemán establece que “[…]la expresión de las sombras y de las luces […]” adecuada es la
          solución al problema de la confusión perceptiva entre superficies cóncavas, convexas y
          planas. En los <italic>Nuevos ensayos</italic>, se expresa de una manera más concreta y
          habla de “[…] los preceptos sobre la fuerza de las tintas y de las sombras[…]” de Monsieur
          G. Desargues.</p>
  </fn>
  <fn id="fn18">
    <label>18</label><p>En estos dos primeros párrafos Leibniz ha definido la ciencia perspectiva y lo ha realizado de
          una forma clásica; sin embargo, ha enriquecido la definición al presentar una
          significativa cantidad de variaciones y posibilidades teóricas. Ha presentado todas esas
          variaciones y posibilidades entre paréntesis y, de esa manera, ha complicado en exceso el
          texto. A continuación, para facilitar la comprensión, se elimina la información contenida
          entre los paréntesis y se presenta la estructura central de la definición. “La ciencia
          perspectiva es el arte de exhibir en la Tabula la apariencia del objeto; en la ciencia
          perspectiva, dada una <italic>Tabula</italic> (…), un <italic>objeto</italic> (…) y las
            <italic>posiciones respectivas entre sí</italic> y, asimismo, en relación con <italic>la
            posición del ojo</italic> (…); en la ciencia perspectiva, dado un <italic>medio</italic>
          (…), un <italic>lugar</italic> y, también, una <italic>figura iluminada</italic> (…),
            <italic>las líneas trazadas en la Tabula</italic> (…) <italic>representan las líneas del
            objeto</italic> (…). Excepto, al menos, las líneas <italic>determinantes</italic> (…)
          que, <italic>expresando las luces y las sombras</italic> (…), <italic>representan las
            luces y las sombras del objeto</italic> (…). Esta idea de la perspectiva, que
          ciertamente se aparta del cálculo de la magnitud (…) y del movimiento, es vastísima y
          comprende toda la <italic>Geometriam situs</italic>. Pero, como tomamos la perspectiva en
          su sentido común, en primer lugar, omitimos los radios reflejantes y refractantes y,
          luego, utilizamos únicamente una Tabula plana y la luz del sol, cuyas líneas son
          paralelas. Finalmente, abordamos, en primer lugar, la situación de las apariencias o de
            <italic>las apariencias de las líneas</italic> y, de ese modo, también la <italic>de las
            apariencias de los puntos</italic> y, al extender el procedimiento hasta el final,
          abordamos la situación de <italic>las apariencias de las superficies</italic> o de
            <italic>las luces y de las sombras</italic>”.</p>
  </fn>
  <fn id="fn19">
    <label>19</label><p>Con el fin de no extender excesivamente el número de no¬tas, en esta se indican las referencias
          de las cuatro figuras del texto. Fig, 1, cf. Leibniz, Mathesis. Transkriptionen und
          Vorauseditionen mathematischer Schriften, p. 384; Fig 2, Ibid., p. 391; Fig. 3, Ibid., p.
          393; Fig. 4, Ibid., p. 394. También las referencias del símbolo t, que aparece por primera
          vez en Ibid., p. 388, y de la grafía a (Fig. 3), que aparece por primera vez en Ibid., pp.
          393-394 (Fig. 3).</p>
  </fn>
  <fn id="fn20">
    <label>20</label><p>El punto principal, <italic>p</italic>, al que Leibniz hace aquí referencia es el punto de vista
          central. En esta primera aparición Leibniz solo hace referencia a la construcción del
          concepto, a saber, el punto principal se elabora como una proyección perpendicular de la
          posición del ojo del espectador en la Tabula. En <italic>De la perspective</italic> (cf.
          nota 12), el punto de vista se define de manera similar: “Se denomina Punto de Vista al
          punto sobre el tableau realizado por una línea perpendicular tirada desde el ojo [hacia el
          lienzo], también se denomina a este punto centro de perspectiva o punto principal.
          Suponiendo que el ojo [sea llamado] <italic>i</italic>., habiendo tirado
            <italic>i</italic>.<italic>S</italic>. perpendicular sobre el plano de representación
            <italic>A.B.C.D.</italic>, esta <italic>i.S.</italic> corta el tableau en el punto
            <italic>S</italic>, a este punto se llamará punto de vista o centro de perspectiva o
          punto principal, Rodríguez Hurtado, <italic>La doctrina perspectivista de
          Leibniz</italic>, p.56. Al igual que en la definición de Leibniz, en la definición de
            <italic>De la perspective</italic> únicamente se describe cómo se realiza el punto de
          vista.</p>
  </fn>
  <fn id="fn21">
    <label>21</label><p>Siempre que la letra ‘s’ haga referencia a las construcciones geométricas ilustradas por las
          diferentes figuras del texto (<italic>Figuras 1</italic>, <italic>2</italic> y
            <italic>3</italic>), la letra aparecerá en mayúscula, es decir, aparecerá como
            ‘<italic>S</italic>’ (independientemente de cómo aparezca en el texto original). La
          razón de esto es que en todas esas figuras la letra ‘<italic>S</italic>’ siempre hace
          referencia al mismo elemento geométrico, a saber, al punto que designa la posición del ojo
          del espectador. Por el contrario, en ninguna de las figuras del texto aparece la letra ‘s’
          en minúscula.</p>
  </fn>
  <fn id="fn22">
    <label>22</label><p>El argumento geométrico que Leibniz expone en el
    párrafo anterior, <italic>ph : PH : Sp : SP</italic>, expresa la
    relación que, en este último párrafo, expresa de manera
    literaria.</p>
  </fn>
  <fn id="fn23">
    <label>23</label><p>Después de mencionar la recta Sp, y describirla como perpendicular respecto de la Tabula, Leibniz
          escribe esta frase: “En la Tabula se traza una recta, Ap, paralela respecto del Horizonte,
          la cual pasa por p.” Se ha optado por mantener la frase y respetar, en la mayor medida
          posible, el escrito original. Sin embargo, la recta Ap a la que Leibniz hace referencia no
          aporta nada al argumento geométrico que el pensador alemán realiza. El lector puede optar,
          sin problema, por omitir esta sentencia. Puede encontrar un segmento Ap en la <xref
            ref-type="fig" rid="figura1">Figura 1</xref>; pero el identificar el segmento no ayuda a
          comprender la construcción.</p>
  </fn>
  <fn id="fn24">
    <label>24</label><p>En el párrafo anterior Leibniz ha definido el
    plano horizontal y el horizontal de tierra. En párrafos siguientes,
    volverá a definir esos mismos planos. Todas esas definiciones son
    complementarias entre sí.</p>
  </fn>
  <fn id="fn25">
    <label>25</label><p>En esta definición del plano horizontal (“[…]
    uno de ellos pasa por el ojo y es paralelo respecto del horizonte,
    al que llamamos horizontal […]”) hay que interpretar el “horizonte”,
    respecto del que el plano horizontal es paralelo, como el plano
    horizontal de tierra. Este último es “el plano horizontal de tierra,
    sobre el cual, se entiende, reposa el cuerpo representado”.</p>
  </fn>
  <fn id="fn26">
    <label>26</label><p>El plano horizontal se ha definido en dos
    ocasiones anteriormente. En un primer momento, de la siguiente
    manera: “[…]un plano horizontal que atraviesa el ojo y que
    permiteconocer, a partir de él, las elevaciones o depresiones de los
    puntos del objeto […]”; a continuación, del siguiente modo: “[…] uno
    de ellos pasa por el ojo y es paralelo respecto del horizonte, al
    que llamamos horizontal […]”.</p>
  </fn>
  <fn id="fn27">
    <label>27</label><p>La medida determinada por el plano horizontal de
    tierra y la elevación del ojo es la altura del espectador.</p>
  </fn>
  <fn id="fn28">
    <label>28</label><p>Leibniz ha definido anteriormente este plano en dos ocasiones. En primer lugar, lo ha hecho de la
          siguiente manera: “De modo que incida o no en la parte que queremos representar, el plano
          imaginario paralelo a la Tabula, en el que se encuentra el punto objetivo
            <italic>H</italic>, corta el radio principal en <italic>P</italic>. A ese plano
          imaginario le llamaremos <italic>objetivo</italic> y al punto, <italic>P</italic>, en él,
            <italic>principal objetivo</italic>”; más adelante en el texto, lo ha definido del modo
          siguiente: “[…] otro de ellos pasa por un punto fijo cualquiera del objeto y es paralelo a
          la Tabula, al que llamamos objetivo primario […]”. En la <italic><xref ref-type="fig"
              rid="figura1">Figura 1</xref></italic>, el plano designado con la <italic>O</italic>
          es el plano objetivo primario.</p>
  </fn>
  <fn id="fn29">
    <label>29</label><p>En el párrafo anterior, Leibniz ha definido el plano vertical de la siguiente manera: “[…] el
          tercero, al que llamamos vertical, pasa por el ojo y por un punto primario, perpendicular
          respecto del horizonte y de la Tabula”.</p>
  </fn>
  <fn id="fn30">
    <label>30</label><p>El término <italic>resultados</italic> traduce la voz latina ‘compendia’, acusativo plural de
          ‘compendium’. Una traducción más ajustada de ‘compendia’ recogería sentidos de la voz
          latina como <italic>abreviación</italic> y <italic>ahorro</italic>. En el texto de Leibniz
          los resultados a los que se llegan, y a los que se hace referencia, guardan relación con
          esos sentidos, a saber, con la abreviación y con el ahorro; pues conllevan una abreviación
          del procedimiento intelectual de la construcción geométrica, es decir, un ahorro de
          elementos argumentativos.</p>
  </fn>
  <fn id="fn31">
    <label>31</label><p>El ‘fingir visiones imaginarias mediante líneas curvas’ debe entenderse como el imaginar una
          explicación geométrica de la visión basada en líneas curvas. Desde el inicio del trabajo,
          Leibniz asume una comprensión del rayo visual como una recta que conecta el ojo con el
          punto que se pretende representar. Esta es una asunción generalizada en la disciplina y es
          sorprendente que Leibniz presente esa otra posibilidad teórica.</p>
  </fn>
  <fn id="fn32">
    <label>32</label><p>La ‘apariencia de la línea objetiva paralela’ respecto de la Tabula es la representación de una
          línea, igualmente, paralela; sin embargo, Leibniz llama a esta última: una ‘línea objetiva
          paralela’. Cabe suponer que con esta manera de expresarse Leibniz pretende enfatizar que
          cualquier otra línea objetiva, que no sea paralela respecto de la Tabula, se modifica en
          la representación.</p>
  </fn>
  <fn id="fn33">
    <label>33</label><p>Al comienzo del texto Leibniz presentaba una definición inicial del concepto de punto de vista
          central y lo llama punto principal, cf. nota 20. En este momento, Leibniz ha caracterizado
          el sentido teórico de ese mismo concepto, al que ahora ha llamado “punto común en la
          apariencia”, “punto de convergencia en la apariencia” y “punto común con las otras
          apariencias”. Diferentes maneras de expresar la siguiente caracterización: el punto de
          vista central es la apariencia común de las rectas, paralelas entre sí, perpendiculares
          respecto de la Tabula. El hecho de que ese punto común tenga relación “con las otras
          apariencias” señala el carácter estructural de las relaciones geométricas que establece en
          la representación. En <italic>De pintura</italic>, de L. B. Alberti (1999), se encuentra
          por primera vez una caracterización del concepto de este tipo; aunque el humanista
          italiano habla del punto céntrico (pp. 84-86). Unos cuarenta años antes del texto de
          Leibniz, el <italic>Brouillon Project</italic> (1981), de G. Desargues, y el concepto de
          ordenada que en ese trabajo se presenta (p. 100), permite universalizar la operatividad
          del concepto. La definición que Leibniz ofrece del punto de vista central está
          influenciada por la noción arguesiana de ordenada; pues, como en el concepto del geómetra
          francés, en la definición de Leibniz se asume que, “en un intervalo infinito”, las rectas
          paralelas pueden considerarse convergentes, y viceversa.</p>
  </fn>
  <fn id="fn34">
    <label>34</label><p>Las rectas normales respecto de la Tabula son
    las rectas perpendiculares respecto de la última. Esto es, las
    rectas que, junto con la Tabula, dan lugar a un ángulo de 90º.</p>
  </fn>
  <fn id="fn35">
    <label>35</label><p>En la mayoría de los casos se traduce el verbo
    ‘duco’ como <italic>trazar</italic>, <italic>delinear</italic> o
    <italic>dibujar</italic>; sin embargo, en esta ocasión se ha optado
    por otra de sus acepciones, a saber, la de <italic>llevar</italic>,
    en el sentido de <italic>guiar</italic>. De acuerdo con esa
    acepción, las líneas son llevadas a un lugar. Una expresión sinónima
    a la de <italic>lanzar</italic> una línea.</p>
  </fn>
  <fn id="fn36">
    <label>36</label><p>Los puntos de encuentro con el plano son los
    puntos <italic>E</italic>, <italic>M</italic> y
    <italic>N</italic>.</p>
  </fn>
  <fn id="fn37">
    <label>37</label><p>Los puntos <italic>a</italic>,
    <italic>b</italic> y <italic>c</italic> se encuentran por lo tanto
    en las rectas <italic>MP</italic>, <italic>EP</italic> y
    <italic>NP</italic>.</p>
  </fn>
  <fn id="fn38">
    <label>38</label><p>El nuevo punto principal es el punto
    <italic>π</italic>.</p>
  </fn>
  <fn id="fn39">
    <label>39</label><p>Siempre que la letra ‘p’ haga referencia a las construcciones geométricas ilustradas en la
              <italic><xref ref-type="fig" rid="figura2">Figura 2</xref></italic>, la letra
          aparecerá en mayúscula, es decir, como ‘P’ (independientemente de cómo aparezca en el
          texto original). La razón de esto es que la letra ‘p’ únicamente aparece de esa manera, es
          decir, en mayúscula.</p>
  </fn>
  <fn id="fn40">
    <label>40</label><p>En esta construcción Leibniz usa el ‘punto de
    distancia’. Para una definición del punto de distancia, cf. nota
    12.</p>
  </fn>
  <fn id="fn41">
    <label>41</label><p>En la construcción recogida en la <italic><xref ref-type="fig" rid="figura2">Figura
            2</xref></italic>, tanto <italic>Hπ</italic> como <italic>EP</italic> forman ángulos
          semirrectos junto a la línea horizontal de tierra (TO) y junto a la línea horizontal (T).
          No es preciso, como ha indicado Leibniz, que esos ángulos tengan una gradación de 45º. En
          función de la oblicuidad de las rectas, respecto de la Tabula, los ángulos podrán tener
          mayor o menor gradación.</p>
  </fn>
  <fn id="fn42">
    <label>42</label><p>En el texto original sigue “de la misma manera, se encuentra el punto <italic>H</italic>”
            (<italic>idem invenietur punctum H</italic>); sin embargo, mirando la <italic><xref
              ref-type="fig" rid="figura2">Figura 2</xref></italic>, esa referencia no parece tener
          sentido y, por ese motivo, se ha decidido sacar la sentencia del texto e introducirla en
          esta nota a pie de página.</p>
  </fn>
  <fn id="fn43">
    <label>43</label><p>Siempre que la letra ‘a’ haga referencia, en
    relación con las <italic>Figuras 2</italic> y <italic>3</italic>, a
    la representación en la Tabula del punto objetivo designado por la
    misma letra (a saber, por la ‘A’, en mayúscula), la letra aparecerá
    en la traducción en minúscula.</p>
  </fn>
  <fn id="fn44">
    <label>44</label><p>En este momento del texto la argumentación se complica debido a la siguiente situación: en la
              <italic><xref ref-type="fig" rid="figura2">Figura 2</xref></italic> Leibniz ha
          trabajado con <italic>CN</italic>, <italic>Cµ</italic> y <italic>Cν</italic> y, cuando ha
          pasado a trabajar con la <italic><xref ref-type="fig" rid="figura3">Figura
            3</xref></italic>, el pensador alemán ha dejado de relacionar el punto
            <italic>µ</italic> con el punto <italic>C</italic>; una vez que ha comenzado a trabajar
          con la <italic><xref ref-type="fig" rid="figura3">Figura 3</xref></italic>, ha relacionado
          el punto <italic>µ</italic> con el punto <italic>B</italic>, en lugar de con el punto
            <italic>C</italic>. En este momento de la argumentación, cabe entender que el punto
            <italic>K</italic>, en la <italic><xref ref-type="fig" rid="figura3">Figura
            3</xref></italic>, desempeña un rol similar al que realizaba el punto <italic>µ</italic>
          en la <italic><xref ref-type="fig" rid="figura2">Figura 2</xref></italic>, en relación con
          el punto <italic>C</italic>. No obstante, puesto que Leibniz no introduce el punto
            <italic>K</italic> en la <italic><xref ref-type="fig" rid="figura3">Figura
            3</xref></italic> no hay manera de confirmar el sentido de este nuevo elemento; no
          obstante, la interpretación expuesta resulta cuando menos plausible.</p>
  </fn>
  <fn id="fn45">
    <label>45</label><p>En el texto original, en lugar del punto
    <italic>C</italic>, se hace referencia al punto <italic>N</italic>;
    sin embargo, el método propuesto en el texto hace que el resultado
    del ejercicio dé la apariencia del punto <italic>C</italic>. La
    intersección de <italic>NP</italic> y ν<italic>π</italic> da lugar a
    la apariencia del punto objetivo referente de los puntos de
    distancia <italic>N</italic> y ν, es decir, a la apariencia del
    punto <italic>C.</italic></p>
  </fn>
  <fn id="fn46">
    <label>46</label><p>Se repite la misma situación que se describe en la nota anterior. En el texto original, en lugar
          del punto <italic>C</italic>, se hace referencia al punto <italic>N</italic>; sin embargo,
          el método propuesto en el texto hace que el resultado del ejercicio la apariencia del
          punto <italic>C</italic>.</p>
  </fn>
  <fn id="fn47">
    <label>47</label><p>En el margen del folio, a la altura del reglón, Leibniz dibuja la <italic><xref ref-type="fig"
              rid="figura4">Figura 4</xref></italic>. La <italic>Fig. 4</italic> se puede encontrar
          al final de la traducción.</p>
  </fn>
  <fn id="fn48">
    <label>48</label><p>Los títulos de las obras de G. Desargues, <italic>Exemple de l’une des manieres universelles du
            S.G.D.L. touchant la pratique de la perspective sans employer aucun tiers point de
            distance ny d’autre nature</italic>, <italic>qui soit hors du champ de
          l’uvrage</italic>, y de E. Migon, <italic>La perspective speculative</italic>, <italic>et
            pratique : ou sont demonstrez les fondemens de cet art</italic>, <italic>&amp; de tout
            ce qui en a esté enseigné jusqu’à present : ensemble la maniere vniuerselle de la
            pratiquer</italic>, <italic>non seulement sans plan geometral</italic>, <italic>&amp;
            sans tiers poinct</italic>, <italic>dedans ni dehors le champ du tableau : mais encores
            par le moyen de la ligne</italic>, <italic>communément appellée horisontale</italic>,
          permiten identifcar ese tercer punto (<italic>puntum tertium</italic> o <italic>tiers
            point</italic>). El tercer punto es el punto de distancia, que los métodos de Desargues
            (<italic>sans employer aucun tiers point de distance</italic>) y Aleaume-Migon
            (<italic>non seulement sans plan geometral</italic>, <italic>&amp; sans tiers
            poinct</italic>) rechazan,pero del que Leibniz hace constantemente uso.</p>
  </fn>
  <fn id="fn49">
    <label>49</label><p>La nota 47 indica la posición de esta figura en el texto de Leibniz</p>
      </fn>
  <fn id="fn50">
    <label>50</label><p>En el texto se mantiene que <italic>SA</italic>, O<italic>A</italic> y 3<italic>A</italic> cortan
          la Tabula en <italic>a</italic>, <italic>π</italic> y <italic>e</italic>; sin embargo,
          debe ser una errata de Leibniz debida a la cercanía entre las grafías <italic>π</italic> y
            <italic>H</italic> y al poco rigor en el uso de minúsculas y mayúsculas, en este caso de
            <italic>e</italic> y <italic>E.</italic> Pues, de acuerdo la construcción de la
              <italic><xref ref-type="fig" rid="figura3">Figura 3</xref></italic> y con lo que el
          propio Leibniz ha mantenido el párrafo anterior (“<italic>E</italic> es el lugar relativo
          del punto <italic>A</italic>, de acuerdo con la convergencia de 3, y <italic>H</italic> es
          el lugar relativo de <italic>A</italic>, de acuerdo con la convergencia de O”),
            <italic>SA</italic>, O<italic>A</italic> y 3<italic>A</italic> cortan la Tabula en
            <italic>a</italic>, <italic>H</italic> y <italic>E</italic> y, precisamente eso, se ha
          reflejado en el texto. Un poco más adelante en el texto, Leibniz mantiene esta misma
          interpretación: “Por lo tanto, dados los tres lugares relativos <italic>a</italic>,
            <italic>E</italic> y <italic>H</italic> del punto <italic>A</italic>, de acuerdo con las
          convergencias <italic>S</italic>, O y 3 [...]”.</p>
  </fn>
</fn-group>
  
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    <ref id="ref1">
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        <comment>Introducción, traducción y notas de Rocío de la Villa</comment>
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