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      <journal-id journal-id-type="publisher-id">ASHF</journal-id>
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        <journal-title specific-use="original" xml:lang="es">Anales del Seminario de Historia de la Filosofía</journal-title>
      </journal-title-group>
      <issn publication-format="electronic">1988-2564</issn>
      <issn-l>0211-2337</issn-l>
      <publisher>
        <publisher-name>Ediciones Complutense</publisher-name>
        <publisher-loc>España</publisher-loc>
      </publisher>
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      <article-id pub-id-type="doi">10.5209/ashf.103117</article-id>
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        <subj-group subj-group-type="heading">
          <subject>TEXTOS Y FUENTES ORIGINALES</subject>
        </subj-group>
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        <article-title>¿Qué es Metafísica? Versión original<xref ref-type="fn" rid="fn1">1</xref></article-title>
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          <trans-title>What is Metaphysics? Original Version</trans-title>
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          <trans-title>Was ist Metaphysik? Urfassung</trans-title>
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            <surname>Gatica Gattamelati</surname>
            <given-names>Andrés</given-names>
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            <surname>Thomä</surname>
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      <pub-date pub-type="epub" publication-format="electronic" iso-8601-date="2025-06-06">
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        <year>2025</year>
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      <volume>42</volume>
      <issue>2</issue>
      <fpage>467</fpage>
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        <copyright-statement>Copyright © 2025, Universidad Complutense de Madrid</copyright-statement>
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        <copyright-holder>Universidad Complutense de Madrid</copyright-holder>
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<body>
<p>¡Magnificencia, estimados colegas!</p>
<p>¿Qué es metafísica? Esta pregunta alberga la expectativa de que aquí se hablará sobre la
      metafísica. Nos abstenemos de ello por principio y, en su lugar, discutimos una cuestión
      metafísica que nos introduce directamente en la metafísica. Así es como se nos presenta la
      metafísica.</p>
<p>Dividimos nuestras observaciones en tres pasos:</p>
<list list-type="order">
  <list-item>
    <p>Introducir un preguntar metafísico</p>
  </list-item>
  <list-item>
    <p>Elaborar esta pregunta</p>
  </list-item>
  <list-item>
    <p>Dar respuesta a la misma.</p>
  </list-item>
</list>
<sec id="sec1">
  <title>1. Introducir una pregunta metafísica</title>
  <p>El dominio de la filosofía es, como dice Hegel, «el mundo al revés»
  desde el punto de vista del sentido común. Para una pregunta
  metafísica tres cosas son características:</p>
  <list list-type="alpha-lower">
    <list-item>
      <label>a)</label>
      <p>Toda pregunta metafísica abarca la totalidad de la problemática
      y, al mismo tiempo, a la totalidad de la metafísica misma.</p>
    </list-item>
    <list-item>
      <label>b)</label>
      <p>El que interroga es llevado dentro (<italic>hineingenommen</italic>) del planteamiento de
            la pregunta</p>
    </list-item>
    <list-item>
      <label>c)</label>
      <p>por la propia pregunta metafísica; es puesto en cuestión por
      ella.</p>
    </list-item>
    <list-item>
      <label>d)</label>
      <p>Toda pregunta metafísica debe plantearse como un todo desde la
      situación esencial del Dasein que interroga; en este caso,
      nosotros mismos somos los interrogadores y nuestra existencia está
      determinada por la ciencia.</p>
    </list-item>
  </list>
  <p><bold>2)</bold> Los diversos dominios (<italic>Gebiete</italic>) de la ciencia yacen alejados
        entre sí. Sus respectivos modos de tratamiento son diferentes. En cada ciencia nos
        relacionamos con el ente mismo. No hay una precedencia de una ciencia por sobre el resto,
        por ejemplo, de las matemáticas sobre la historia, aunque el rigor de la historia no es la
        exactitud en el sentido de las matemáticas; la exactitud no sería en absoluto apropiada para
        el conocimiento histórico.</p>
  <p>Cada ciencia tiene su relación (<italic>Bezug</italic>) particular
  con el ente. En la ciencia, se ejecuta un destacado
  «venir-a-la-cercanía» de las cosas. Esta relación con el mundo
  (<italic>Weltbezug</italic>) se apoya en la existencia del hombre. En
  la objetividad del cuestionar científico reside una sujeción
  (<italic>Unterwerfung</italic>) de la ciencia al ente; pero este
  servicio es la razón de la posibilidad de su liderazgo
  (<italic>Führerschaft</italic>)<xref ref-type="fn" rid="fn2">2</xref>.</p>
  <p>El Dasein precientífico también se comporta respecto del ente. Pero
  cuando el hombre practica ciencia, esto significa que un ente, llamado
  hombre, irrumpe (<italic>Einbruch</italic>) en el todo del ente. Así
  surge la apertura específica en el Dasein científico.</p>
  <p>La relación con el mundo va del lado (<italic>geht auf</italic>)
  del ente –y de nada más. El sostén (<italic>Haltung</italic>) frente
  el ente –y frente a nada más. La irrupción en el ente –y en nada más.
  Sólo estamos relacionados con el ente y con nada fuera de él.</p>
  <p>¿Es casualidad que digamos esto, tal como si sólo se tratara de una forma de hablar? ¡La nada
        es abandonada (<italic>preisgegeben</italic>)! ¡En la ciencia! ¿No admite con ello la
        ciencia a la «nada» como ente? ¿No admitimos a la «nada» cuando hablamos de la «nada»?
        ¿Acaso la ciencia no tiene que mantener aquí su sobriedad? ¿No tiene la nada que ser una
        abominación y una fantasía?</p>
  <p>–Si es así, entonces está claro que la ciencia no quiere saber nada de la nada. Por
        consiguiente, la nada es abandonada y, sin embargo, admitida. Con ello <bold>(3)</bold> la
        ciencia admite la nihilidad (<italic>Nichtigkeit</italic>) de nuestro propio Dasein, para
        volver a abandonarla en el momento decisivo. Entonces, ¿qué ocurre con la nada?</p>
</sec>
<sec id="sec2">
  <title>2. La elaboración de esta pregunta</title>
  <p>La elaboración de esta pregunta debe conducirnos a la situación en
  la que nos quede clara su posibilidad o imposibilidad.</p>
  <p>Establecemos: la nada es abandonada por la ciencia y preguntamos:
  ¿no se da acaso la nada?</p>
  <p>Por consiguiente, desde un principio establecemos a la nada como un ente, pues preguntamos por
        ella. Sin embargo, la nada es fundamentalmente diferente del ente. Ya vemos: la pregunta por
        la nada se convierte en lo contrario, se priva a sí misma de su tema. Como pregunta, está
        necesariamente ligada a la forma: la nada es esto y aquello. La pregunta y la respuesta son,
        por tanto, contradictorias (<italic>widersinnig</italic>) en sí mismas.</p>
  <p>Las reglas básicas del pensamiento, la lógica general, reprime la pregunta como imposible. Por
        consiguiente, ¿no terminamos acaso con la cuestión? En ello radica, sin embargo, el
        presupuesto de que la pregunta está subordinada a la instancia de la lógica, que el
        entendimiento puede captar (<italic>erfassen</italic>) la nada. ¿Se puede adaptar esta
        pregunta al señorío de la lógica? ¿Es el entendimiento señor o no lo es? La nada sólo puede
        plantearse como problema con su ayuda: la nada es la negación de la totalidad
          (<italic>Allheit</italic>) de lo ente. Por consiguiente, la nada cae bajo la determinación
        superior del negar, de la negación; esta es una acción del entendimiento que la lógica jamás
        ha infringido <bold>(4).</bold> ¿Cómo podemos ahí tomar distancia del entendimiento si sólo
        a través de él podemos comprender la nada?</p>
  <p>¿Acaso sólo existe la nada porque existe el «no» y la negación? o
  ¿sólo existe el negar y la negación si existe la nada? Esta pregunta
  nunca se ha planteado ni decidido.</p>
  <p>Afirmamos: la nada es más original que el negar y que la
  negación.</p>
  <p>¿Puede el entendimiento ser tan dependiente de la nada? ¿Cómo se decide esto desde el
        entendimiento?</p>
  <p>La cuestión parece ser absurda (<italic>Widersinn</italic>), no
  sólo una obstinación (<italic>Eigensinn</italic>) del entendimiento.
  ¡Lo que importa es esforzarse por lo decisivo de la ejecución
  (<italic>Durchführung</italic>)!</p>
  <p>Si queremos interrogar a la nada, entonces ésta debe darse (<italic>gegeben</italic>) de
        antemano; tenemos que poder encontrarnos con la nada. En la búsqueda de la nada, debemos
        conocerla de antemano. La conocemos desde la determinación formal: la nada es la negación de
        la totalidad de lo ente.</p>
  <p>Debemos tratar de captar la totalidad (<italic>Ganze</italic>) de lo ente para negarlo en su
        totalidad. ¿Cómo es eso posible para nosotros, entes finitos? ¿Cómo podemos captar lo ente
        en total y, a partir de ahí, negarlo completamente? Podemos pensar en la totalidad de lo
        ente, imaginarla, pero de este modo sólo obtenemos un concepto formal de la misma, y de su
        negación no llegamos a la nada. Por poco que podamos captar la totalidad de lo ente, tan
        cierto es que nos situamos ante lo ente en total en cada momento. Hay una diferencia
        explícita entre la captación de... y el ser situados ante…</p>
  <p>Pareciera como si no estuviéramos situados frente a lo ente <bold>(5)</bold> en cada momento;
        pero estamos ocupados con lo ente incluso cuando no hacemos esto explícitamente, incluso
        entonces estamos relacionados con lo ente, incluso en el aburrimiento. Aburrimiento no en el
        sentido en que decimos: este libro es aburrido, sino en el sentido del estado de ánimo: me
        aburre (<italic>es ist mir langweilig</italic>). Ahí está la unión
          (<italic>Zusammenschluss</italic>) de las cosas, del ente en total, que en cierto modo se
        hunde (<italic>versinkt</italic>) en el estado de ánimo del aburrimiento.</p>
  <p>El estar templado y el estado de ánimo es la forma básica de la
  captación y de la aperturidad (<italic>Erschließung</italic>) del
  mundo.</p>
  <p>El contra-fenómeno del aburrimiento es la gran y profunda alegría.
  Pero estamos preguntando por la nada. El ente en total no puede ser
  captado por el pensamiento, y tampoco la nada. Si la nada es dada,
  sólo puede manifestarse en el estado de ánimo.</p>
  <p>En la existencia humana, ¿hay algún estar templado en el que se revele la nada? –Esto ocurre,
        aunque raramente, en el estado de ánimo de la angustia; no en el de la pusilanimidad o del
        miedo. Uno siempre tiene miedo de algo o miedo por... Uno se fija en algo amenazante; asíel
        que tiene miedo pierde la cabeza.</p>
  <p>Esto no es posible en la angustia; es demasiado profunda y pesada en sí misma para que el
        perder la cabeza sea posible en ella. La angustia es angustia ante, pero no ante esto o
        aquello; la angustia es angustia por... pero no por esto o aquello. La angustia es ante y
        por… pero no ante esto o por aquello. Angustia ante y por ... es indeterminado ante qué y
        por qué. Se dice: «uno se siente extraño» (<italic>es ist einem unheimlich</italic>). ¿Qué
        significa «se» (<italic>es</italic>)? ¿Podemos determinar en éste la nada? –En la angustia
        se hunde todo, el ente en total, en la indiferencia; éste nos oprime, nos deja atrás en el
        abandono. La angustia nos deja así en suspenso, nos suspendemos en la angustia. El ente
          <bold>(6)</bold> en total nos deja en suspenso, sigue ahí, pero ya no podemos sostenernos
          (<italic>halten</italic>) en nada.</p>
  <p>En esta nada que la angustia nos desvela, nos escapamos (<italic>entgleiten</italic>) nosotros
        mismos. La nada se manifiesta y nos acosa. En la angustia, el ente se manifiesta de tal
        manera que lo ente en total y la nada se manifiestan a una (<italic>in eins</italic>).
        Cuando nos preguntan por qué nos angustiamos, nosotros mismos damos espontáneamente la
        respuesta: «en realidad no era nada». Esta respuesta espontánea y originaria nos manifiesta:
        la nada estaba allí, la nada es manifiestada, la nada se volvía interrogable
          (<italic>befragbar</italic>).</p>
</sec>
<sec id="sec3">
  <title>3. La respuesta a la pregunta</title>
  <p>Ya hemos ganado la respuesta si tenemos la precaución de reconocerla realmente, de plantar cara
        a la nada y de sostenerla firme mientras ésta se anuncia (<italic>bekundet</italic>) en la
        angustia. La nada no nos sale al encuentro como ente, porque realmente la angustia no capta
        de manera objetiva. Cuando tenemos angustia, la nada se manifestó, la nada nos salió al
        encuentro a una con lo ente en total; pero no como ente; por lo tanto, no junto al ente, y
        por ello, no aislada como tal. Lo ente no es destruido (<italic>vernichtet</italic>). Somos
        impotentes en la angustia, no acontece una destrucción de lo ente, sino que hay una negación
          (<italic>Negation</italic>), una nadificación (<italic>Nichtung</italic>). La nada se
        manifiesta en su superioridad (<italic>Übermacht</italic>), para que nos situemos frente a
        ella y captemos al ente como tal.</p>
  <p>En el hundimiento del ente en la irrelevancia y en la nadificación, se nos manifiesta el abismo
        de la nada como tal. Así llegamos a experimentar en primer lugar algo en torno al ente en
        total. Lo ente tiene que haber sido manifestado para que podamos experimentar la no-nada
          (<italic>Nicht-Nichts</italic>). Así, lo ente es llevado ante el Dasein, y, por lo tanto,
        éste es llevado primeramente ante sí mismo, en el horizonte <bold>(7)</bold> y en la noche
        luminosa de la nada. El Dasein no podría existir, es decir, comportarse respecto del ente,
        si la nada no fuera manifiesta.</p>
  <p>Dasein significa mantenerse dentro (<italic>hineinhalten</italic>)
  de la nada.</p>
  <p>Sólo entonces se manifiesta para sí mismo el Dasein como existente. Ninguno de nosotros podría
        ser él mismo si la nada no se manifestara. Por consiguiente, la nada es: no un ente, un
        objeto junto al ente, que también está dado ahí y a una con el ente. La nada es la
        posibilitación (<italic>Ermöglichung</italic>) de la manifestabilidad
          (<italic>Offenbarkeit</italic>) del ente como tal para el Dasein humano.</p>
  <p>Ahora es el momento de resolver un reparo que ha sido refrenado durante demasiado tiempo. Si el
        Dasein sólo puede comportarse respecto del ente, es decir, puede existir, manteniéndose
        dentro de la nada, pero la nada solo se vuelve manifiesta en la angustia, entonces ¿no tiene
        el Dasein que estar constantemente angustiado para captar al ente como ente? Pero todos
        nosotros existimos sin padecer angustia de manera constante, ¿son la angustia y la nada otra
        cosa que sensaciones (<italic>Empfindungen</italic>) arbitrarias?</p>
  <p>La angustia originaria ocurre sólo en raros momentos. Por lo general, la nada nos está
        bloqueada (<italic>verstellt</italic>) a través del pensamiento –cuando nos absorbemos en el
        ente, eso es un darle la espalda (<italic>Abkehr</italic>) a la nada; y esto en su sentido
        más propio, en el momento en que damos la espalda para captar el ente que no es en su
        horizonte.</p>
  <p>Todo determinar-como-algo que piensa es un distinguir y como tal un oponer y un negar
          (<italic>Verneinen</italic>). En el poder-poner yace <bold>(8)</bold> un comprender algo
        como diferente de la nada. Sólo podemos decir «no» si ya hemos comprendido la nada en la
        ejecución del «no», aún cuando no la hayamos captado conceptualmente. La negación
          (<italic>Verneinung</italic>) presupone a la nada; cuestión que no querríamos discutir
        aquí en mayor detalle. La nada es el origen de la negación y no al revés.</p>
  <p>Si la nada está constantemente ahí, entonces esto quiere decir que la angustia está mayormente
        reprimida; la angustia está dormida, pero su aliento tiembla constantemente a través del
        Dasein, inmediatamente<xref ref-type="fn" rid="fn3">3</xref> a través del que está
        angustiado y a través del que está ocupado, pero del modo más seguro a través del Dasein
        –metafísicamente hablando– osado. La angustia siempre puede despertar. Hablamos del carácter
        de posibilidad de la angustia. Ella está siempre lista para asaltarnos (<italic>auf dem
          Sprung</italic>), puede siempre agarrarnos y embestirnos. Pertenece a la esencia del
        Dasein el hecho de que seamos, por así decirlo, los procuradores
          (<italic>Platzhalter</italic>) de la nada, mantenidos dentro de la nada. Y esto hasta tal
        punto que ni siquiera somos capaces de llevarnos ante la nada y, por tanto, de llevarnos a
        la angustia. Somos tan finitos que no tenemos en nuestras manos nuestra finitud última–.</p>
  <p>En el comportamiento con lo ente, el Dasein se mantiene dentro de la nada. De este modo, el
        Dasein ejecuta una superación (<italic>Überstieg</italic>) de lo ente en total. El título
        «metafísica» procede del griego «Metà tà physiká», un nombre dado azarosamente. Más tarde el
        extraño título se interpreta como un ir más allá de lo ente para captarlo como tal y como un
        todo. Esto sucede en el cuestionar a la nada. Se trata, pues, de una cuestión metafísica que
        incluye toda la problemática de la metafísica.</p>
  <p>¿Se cumple también la segunda condición? ¿Queda nuestro Dasein, que está determinado por la
        ciencia, incluido (<italic>hineinbezogen</italic>) en la pregunta <bold>(9)</bold> a través
        de esta pregunta? Si esto es así entonces nuestro Dasein debe haber quedado puesto en
        cuestión y, por tanto, debe haberse vuelto cuestionable.</p>
  <p>El Dasein científico se caracteriza por la relación con el mundo, que va del lado del ente y de
        nada más, por la actitud hacia lo ente y nada más, por la irrupción en lo ente y nada más–.
        Con ademán de superioridad, la ciencia abandona a la nada. Ahora está claro que no podríamos
        captar lo ente si no nos mantuviéramos dentro de la nada. La sobriedad de la ciencia, que
        abandona la nada, se convierte así, metafísicamente hablando, en la ridiculez absoluta. Sólo
        cuando la ciencia desiste (<italic>aufgibt</italic>) de este abandono
          (<italic>Preisgabe</italic>) puede hacer del ente un problema y comprenderse a sí misma
        desde el fundamento (<italic>Grund</italic>) de su existencia<xref ref-type="fn" rid="fn4"
          >4</xref>.</p>
  <p>Sin embargo, la ciencia sigue arraigada de manera diferente en la nada. Sólo a través de ésta
        el ente tiene su extrañeza y sólo a través de ella es capaz de suscitarse el asombro, y sólo
        cuando el asombro es posible hay un porqué (<italic>Warum</italic>). Sólo donde esto ocurre
        es posible el preguntar, y sólo a través del preguntar podemos existir como investigadores–.
        La pregunta por la nada es una pregunta metafísica, que interroga a quien la plantea
          (<italic>Frager</italic>) dentro y fuera de la ciencia.</p>
  <p>El ir más allá (<italic>Hinausgehen</italic>) de lo ente ocurre por principio en todo Dasein
        humano. La metafísica está enraizada en todo hombre, pertenece al Dasein en la medida en que
        el humano existe, es decir, se relaciona con lo ente. No tiene un campo absoluto, es el
        evento básico de la existencia.</p>
  <p>Así, pues, no nos hemos transpuesto (<italic>versetzt</italic>) en
  la metafísica; no se nos ha presentado, pues en la medida en que
  existimos, nos movemos en el ir más allá (<italic>im
  Hinausgehen</italic>) de lo ente.</p>
  <p>Como dice Platón al final del Fedro, «por naturaleza la filosofía está de alguna manera en la
        esencia de cada ser humano».</p>
  <p>Mientras el ser humano existe, la filosofía acontece (<italic>geschieht</italic>). La filosofía
        es el enrielar (<italic>Im-Gangbringen</italic>) el ir más allá del todo del ente que se
        encuentra en el fondo de la existencia. Este enrielar sólo acontece mediante el compromiso
          (<italic>Einsatz</italic>) de la existencia del ser humano en las posibilidades
        fundamentales del Dasein. Esta es la diferencia esencial entre la filosofía y las ciencias.
        Una triple exigencia es decisiva para este compromiso:</p>
  <list list-type="order">
    <list-item>
      <p>Dar espacio al ente en total.</p>
    </list-item>
    <list-item>
      <p>Abandonarse (<italic>Sich-los-lassen</italic>) a la nada –de
      esta manera uno se libera de los diversos ídolos hacia los que el
      individuo se escabulle (<italic>hinwegschleicht</italic>).</p>
    </list-item>
    <list-item>
      <p>El dejar-oscilar-hacia (<italic>Auschwingenlassen</italic>) la infamiliaridad del ente en
            total y el oscilar-haciaatrás (<italic>Zurückschwingen</italic>) a la pregunta más
            radical de la filosofía: ¿Por qué hay en general ente y no más bien la nada?</p>
    </list-item>
  </list>
</sec>
</body>
<back>
<fn-group>
  <fn id="fn1">
    <label>1</label><p>El autor, el título y el subtítulo fueron añadidos por el editor. El texto mecanografiado en el
          que se basa esta publicación no contiene ninguna información al respecto, sino que
          comienza directamente con «Magnificenz...». Tras un examen filológico, la autoría de
          Heidegger puede considerarse establecida. El texto ha sido liberado para su impresión por
          el albacea de la herencia, pero no ha sido autorizado por él. Encontrará explicaciones más
          detalladas en la nota editorial que sigue al texto. (Nota de Dieter Thomä)</p>
  </fn>
  <fn id="fn2">
    <label>2</label><p>Dado el carácter candente del debate suscitado por el compromiso nacionalsocialista de Martin
          Heidegger, es necesario introducir una aclaración terminológica sobre el concepto de
            <italic>Führerschaft</italic>. Este concepto, en el que inevitablemente para el lector
          no especializado resonarán tantas connotaciones nefastas ligadas al nazismo, ha llevado en
          sus posteriores apariciones en la obra de Heidegger a todo tipo de malentendidos
          interpretativos que es necesario contrapesar. Más allá de las consideraciones históricas
          que ponen en duda un emparentamiento con el nazismo en 1929, el concepto de
            <italic>Führerschaft</italic> remite a la dirección específica que lidera el modo en el
          que la existencia se relaciona con su falta de sostén (<italic>Haltlosigkeit</italic>).
          Dado que la relación con el mundo (<italic>Weltbezug</italic>) no es una relación con un
          ente, el Dasein, según Heidegger puede ser caracterizado como un mantenerse dentro de la
          nada (<italic>Hineingehaltenheit in das Nichts</italic>). Se trata para Heidegger de
          mostrar que aquello en lo que la existencia asegura su fundamento no es una cosa o un
          ente, sino la totalidad del ente que no es nada óntico. Esta carencia de sostén da lugar a
          diferentes modalizaciones de lo que Heidegger llama el sostenerse
          (<italic>Halten</italic>), y que, a su vez, no son sino una concreción del
            <italic>Weltbezug</italic>, siendo el <italic>cómo</italic> de esas posibilidades de
          sostén la <italic>Führerschaft</italic>. El liderazgo, en este caso concreto, tiene lugar
          en la particular capacidad de la ciencia de ejemplificar una concreción del sostén en el
          que el ente toma la conducción y modifica, en esa misma dirección, la
            <italic>Haltlosigkeit</italic>. La <italic>Führerschaft</italic> tiene que ver con una
          concreción de la relación con el mundo, y no con ninguna exaltación extemporánea de
          carácter político, ni tampoco con una referencia larvada al nacionalsocialismo. El
          concepto de <italic>Führerschaft</italic> en sus apariciones en 1928 y 1929 no porta
          internamente una resonancia explícita o germinal al nazismo, y es desde aquí, o al menos
          incluyendo la deriva de su génesis, que este concepto debería ser leído también en sus
          posteriores apariciones. La filosofía del primer Heidegger, merced a su carácter
          esencialmente fenomenológico, permanece como una filosofía no emparentable con el nazismo.
          Y si la filosofía de Heidegger ha reconocido su enraizamiento óntico y existentivo no es
          para enarbolar <italic>cualquier</italic> intensidad vital como suelo nutricio de la
          filosofía, sino también para poner al descubierto su falta de importancia
            (<italic>Belanglosigkeit</italic>) en el proyecto ontológico. (Nota de Andrés Gatica
          Gattamelati).</p>
  </fn>
  <fn id="fn3">
    <label>3</label><p>Probablemente se trate de un error de
    transcripción: en lugar de «inmediatamente» debería decir «cuando
    menos». El pasaje paralelo en la versión impresa dice: «La angustia
    está ahí. Sólo está dormida. Su aliento tiembla constantemente a
    través del Dasein: cuando menos através del Dasein “ansioso” e
    imperceptiblemente en el “sí sí” y el “no no” del Dasein ocupado;
    inmediatamente, a través del Dasein contenido
    (<italic>verhaltene</italic>); pero con toda seguridad a través del
    Dasein que en el fondo es temerario.» Heidegger, M., <italic>Was ist
    Metaphysik?</italic> Bonn, Friedrich Cohen, 1929, 23; y en
    Heidegger, M., <italic>Gesamtausgabe 9</italic>,
    <italic>Wegmarken</italic>, Frankfurt am Main, Vittorio Klostermann,
    1976, 117 y ss. (pero allí sin los cortes de la primera edición)
    (Nota de Dieter Thomä).</p>
  </fn>
  <fn id="fn4">
    <label>4</label><p>Tal como se explica en la introducción, y por
    petición expresa del propio Dieter Thomä, hemos decidido no seguir
    en este punto la versión publicada por el <italic>Deutsche
    Zeitschrift für Philosophie</italic>. El texto originalmente rezaba:
    «Erst wenn die Wissenschaft diese Preisgabe auf –Warum ist überhaupt
    Seiendes und nicht vielmehr das Nichts? gibt, kann sie überhaupt
    Seiendes zum Problem machen und sich selbst aus dem Grunde ihrer
    Existenz begreifen». Tal como el lector podrá encontrar en nuestra
    «Introducción», y siguiendo la explicación que Richard Polt
    entregara a Dieter Thomä, a los traductores de la versión inglesa y
    a quien suscribe, la inclusión de la pregunta responde con toda
    probabilidad a una transposición no deliberada. Esto lo corrobora
    Polt, entre otras cosas, mediante un cuidadoso análisis del
    interlineado de la página 4. (Nota Andrés Gatica Gattamelati).</p>
  </fn>
</fn-group>
</back>
</article>
