<?xml version="1.0" encoding="UTF-8"?>
<!DOCTYPE article PUBLIC "-//NLM//DTD JATS (Z39.96) Journal Publishing DTD v1.3 20210610//EN" "http://jats.nlm.nih.gov/publishing/1.3/JATS-journalpublishing1-3.dtd">
<article xmlns:ali="http://www.niso.org/schemas/ali/1.0/" xmlns:xlink="http://www.w3.org/1999/xlink" xmlns:mml="http://www.w3.org/1998/Math/MathML" xmlns:xsi="http://www.w3.org/2001/XMLSchema-instance" article-type="research-article" dtd-version="1.3" xml:lang="es">
<front>
<journal-meta>
<journal-id journal-id-type="publisher">ASEM</journal-id>
<journal-title-group>
<journal-title specific-use="original" xml:lang="es">Logos. Anales del Seminario de Metafísica</journal-title>
</journal-title-group>
<issn publication-format="electronic">1988-3242</issn>
<issn-l>1988-3242</issn-l>
<publisher>
<publisher-name>Ediciones Complutense</publisher-name>
<publisher-loc>España</publisher-loc>
</publisher>
</journal-meta>
<article-meta>
<article-id pub-id-type="doi">https://doi.org/10.5209/asem.98846</article-id>
<article-categories>
<subj-group subj-group-type="heading">
<subject>RESEÑAS</subject>
</subj-group>
</article-categories>
<title-group>
<article-title>Guibert-Elizalde, M., Memoria y olvido en Nietzsche, Barcelona: Herder, 2024, 241 págs.</article-title>
</title-group>
<contrib-group>
<contrib contrib-type="author" corresp="yes">
<name>
<surname>Serrano Medina</surname>
<given-names>Juan</given-names>
</name>
<xref ref-type="aff" rid="aff01"/>
<xref ref-type="corresp" rid="cor1"/>
</contrib>
<aff id="aff01">
<institution content-type="original">Universidad Complutense de Madrid</institution>
<country country="ES">España</country>
</aff>
</contrib-group>
<author-notes>
<corresp id="cor1">Autor@s de correspondencia: Juan Serrano Medina: <email>juansermed@gmail.com</email></corresp>
</author-notes>
<pub-date pub-type="epub" publication-format="electronic" iso-8601-date="2025-07-14">
<day>14</day>
<month>07</month>
<year>2025</year>
</pub-date>
<volume>58</volume>
<issue>1</issue>
<fpage>111</fpage>
<lpage>113</lpage>
<page-range>111-113</page-range>
<permissions>
<copyright-statement>Copyright © 2025, Universidad Complutense de Madrid</copyright-statement>
<copyright-year>2025</copyright-year>
<copyright-holder>Universidad Complutense de Madrid</copyright-holder>
<license license-type="open-access" xlink:href="https://creativecommons.org/licenses/by/4.0/">
<ali:license_ref>https://creativecommons.org/licenses/by/4.0/</ali:license_ref>
<license-p>Esta obra está bajo una licencia <ext-link ext-link-type="uri" xlink:href="https://creativecommons.org/licenses/by/4.0/">Creative Commons Attribution 4.0 International</ext-link></license-p>
</license>
</permissions>
<abstract>
<p>La obra de María Guibert-Elizalde analiza la relación de la memoria y el olvido a partir de la obra de Friedrich Nietzsche, proponiendo una versión positiva de la memoria relacionada con el concepto de superhombre. A partir principalmente de La genealogía de la moral, la autora explora el surgimiento de la memoria y su conexión con la “mala conciencia” al igual que con el concepto de “deuda”, nociones que evolucionan hasta alcanzar su cénit en la religión judeocristiana. Frente a ello, se explora la contrapropuesta nietzscheana donde la figura del superhombre guarda una importancia fundamental, generando una nueva relación complementaria entre memoria y olvido, que da lugar a un devenir y engrandecimiento sin resentimiento, afianzando el eterno decir “sí”.</p>
</abstract>
<kwd-group>
<kwd>Memoria</kwd>
<kwd>Nietzsche</kwd>
<kwd>Superhombre</kwd>
<kwd>Olvido</kwd>
</kwd-group>
</article-meta>
</front>
<body>
<p>La memoria en la obra de Friedrich Nietzsche suele estar relacionada
con la noción de resentimiento, creado a partir de un proceso cruelmente
violento ejercido desde el exterior y enlazado con un pasado del cual el
individuo no se desprende, donde la culpa se convierte en un cepo de la
voluntad. Por otro lado, el concepto de olvido es comprendido como algo
activo y positivo el cual, como muestra el filósofo alemán en su
<italic>Segunda consideración intempestiva</italic> y en la <italic>Gaya
ciencia</italic>, se establece como condición para la felicidad. En esta
novedad editorial, María Guibert-Elizalde plantea una nueva concepción
de la memoria positiva que conecta con el superhombre y se complementa
con el olvido. Para ello, centrándose sobre todo en la obra <italic>La
genealogía de la moral</italic> – pero sin olvidar otras fuentes
fundamentales – partirá de la noción de mala conciencia y estudiará la
memoria a partir de ella.</p>
<p>La obra, estructurada en cinco capítulos y un epílogo, comienza con
“Memoria y conciencia” (pp. 25-58) donde se plantea la siguiente
cuestión: ¿qué relación hay entre la conciencia y la memoria de la
voluntad? ¿tienen estos conceptos un origen común? Para ello, la autora
posa la mirada en el proceso histórico donde Nietzsche enmarca a la
moralidad desplegando una travesía a través de tres periodos diferentes
y al que se le asignan tipos diferentes según la <italic>Genealogía de
la moral</italic>: el premoral – lugar de la bestia rubia y del hombre
fuerte, donde se juzga en función de las consecuencias de la acción, el
moral – donde es la intencionalidad de la acción lo que cuenta y aparece
el esclavo del judeocristianismo, el hombre del resentimiento y el
sacerdote – y el extramoral – donde se comprenderá la moral como una
consecuencia de las costumbres, y por tanto, donde el hombre superior se
da sus propios valores más allá de los propiamente impuestos. Es durante
el periodo premoral, en la prehistoria del hombre, donde se gesta el
origen de la memoria de la voluntad y de la conciencia. Por un lado, se
puede hablar de una “memoria inconsciente” (p.43), que se refiere al
proceso de asimilación de las vivencias donde se olvida aquello que no
es útil para el organismo y permanece aquello que lo fortalece, de la
misma manera que la ingesta de alimento. Sin embargo, del hombre y de su
situación de vulnerabilidad nació la consciencia como instrumento para
poder comunicar sus penurias y sus necesidades, generando una relación
acreedor-deudor donde este último al satisfacer una necesidad debe
comprometerse con el primero en pagar una deuda que no puede olvidar,
generando así una memoria consciente. Esta memoria consciente se
convierte en un proceso activo que consiste en un “no-querer-deshacerse”
de carácter indigesto, que no permite al cuerpo dominar aquello que
ingiere, sino que la relación se invierte, el deudor se convierte en
esclavo de la palabra dada y donde sólo el hombre fuerte, aquel que no
necesita, es capaz de comprometerse lícitamente pues se sabe capaz de
cumplir con lo prometido. De aquí podemos ver el origen común de la
conciencia y de la memoria consciente, predecesora de la memoria de la
voluntad (p. 57). Pero ¿qué relación tiene esto con la voluntad de
poder? A ello responderá en</p>
<p>el siguiente capítulo.</p>
<p>En “Memoria de la voluntad y mala conciencia” (p. 59-88) se establece
que la voluntad del hombre no es otra cosa que una abstracción, un
conjunto de afectos, producto de la voluntad de poder que busca una
constante expansión y que se gesta en una continua relación de fuerzas
donde la superior doblega a la inferior. De esto podemos extraer una
consecuencia determinante en la relación anteriormente mencionada, pues
esta se trata de un acto de dominación por parte del acreedor sobre el
deudor, contra el cual puede descargar su instinto de crueldad,
generándole esa memoria mediante el dolor. La voluntad del dominado, al
no poder expandirse, se vuelve contra sí mismo y se autofagocita,
simplemente sobreviviendo en un estado enfermizo. Al igual que la vida
en sociedad se complica la relación deudor-acreedor también, tomando
papel de acreedor el Estado y el de deudor el individuo, que vive en el
seno del acreedor, para el cual genera una deuda que es impagable (p.
74). Además, es precisamente aquí donde nace la mala conciencia, que va
más allá de la mera deuda: el individuo en sociedad percibe sus
instintos como algo peligroso de mantener dentro de la sociedad y se
siente culpable de ellos. La cuestión recae ahora en saber dónde se
dirigen estos instintos que el débil reprime y no es capaz de desatar,
donde puede que la víctima sea también el juez, o más bien, el
verdugo.</p>
<p>Como se desarrolla en el tercer capítulo (pp. 89-134), la mala
conciencia alcanza su cenit con la religión judeocristiana y la llegada
del sacerdote ascético. La deuda ya no se adquiere con el Estado, sino
que esta es una deuda directa con Dios y se convierte a la figura divina
en el instrumento de tortura superior. Los conceptos culpa
(<italic>Schuld</italic>) y deber (<italic>Pflicht</italic>) adquieren
un tono moral (p. 92) además de que, con la invención del pecado por
parte del judeocristianismo, la mala conciencia se encarnece contra los
instintos reprimidos. Pero estos instintos reprimidos necesitan de una
vía de escape y es entonces cuando el resentimiento hace su aparición.
Este consiste en ocultar el dolor del hombre con una emoción mayor, pero
mientras que en el caso del fuerte este puede descargarlo sobre el débil
y liberarse, en el débil esto no es posible, convirtiéndose en la presa
perfecta del sacerdote ascético donde entran en juego el resentimiento
creativo (p. 109) y la inversión de los valores en vistas de un supuesto
bien superior. Aquí Guibert-Elizalde aportará un certero análisis de la
crítica nietzscheana, de cómo esta actitud se convierte en una acción
nihilista que emponzoña la voluntad del esclavo.</p>
<p>En “Eterno retorno, escatología y memoria” la autora profundiza en la
crítica nietzscheana de la escatología cristiana, que no se entiende
sino como hostil al mundo (p. 137). Centrado en el pasado – producto del
pecado original – y en el futuro – en espera del juicio final – la
visión cristiana ciega al esclavo de la vivencia del presente. Sin
embargo, Nietzsche será muy crítico – sobre todo en el
<italic>Anticristo</italic>- de la manipulación del mensaje de
Jesucristo por parte de los apóstoles y en especial de San Pablo. Ante
esto, el filósofo de Sils Maria ofrece la doctrina del eterno retorno de
lo mismo, el cual al manifestarse cambia radicalmente la forma de vivir.
Se convierte en un divino decir “sí” inmanente donde se vive cada
instante como si se quisiese vivir una y otra vez, infinitamente. Esto
representa una ruptura total con la escatología cristiana, centrada en
la espera de un futuro imaginario de venganza y convierte la vivencia
del presente en lo fundamental. Como muestra Guibert-Elizalde, la
relación acreedor-deudor queda destruida y la promesa adquiere un nuevo
matiz, permaneciendo la memoria de la voluntad (p. 173) a través de un
divino decir “sí”. Ahora bien, ¿qué relación tiene con el ideal del
superhombre?</p>
<p>En el último capítulo de la obra (pp. 187-218) se busca dar respuesta
a esta pregunta. A partir de la idea de superhombre como meta a la que
aspirar, el hombre se convierte en una zona de tránsito, algo a superar,
para llegar a ese objetivo. Esta evolución no quiere decir una vuelta a
la bestia rubia ya que se recogen aquellas características que el hombre
ha adquirido y se ponen al servicio de la vida, potenciándola en vez de
reprimiéndola. El superhombre es aquel que sabe digerir, que asimila las
experiencias manteniendo aquello que le fortalece y olvidando lo que no.
El desarrollo de la obra muestra su culmen mostrando el enlace que
Guibert-Elizalde encuentra entre la memoria y el olvido, que más que ser
contrarias, se vuelven complementarias dando lugar a una creatividad
consciente en el superhombre y donde también se muestra el proceso de
apropiación de este sobre el pasado y su reafirmación en el
presente.</p>
<p>Como conclusión, toda la obra en su conjunto ofrece al lector una
rigurosa indagación de la memoria y olvido en el pensamiento del autor
alemán que sin duda enriquecerá con creces el debate y futuras
investigaciones.</p>
</body>
<back>
</back>
</article>
