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<journal-title specific-use="original" xml:lang="es">Logos. Anales del Seminario de Metafísica</journal-title>
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<publisher-name>Ediciones Complutense</publisher-name>
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<subject>RESEÑAS</subject>
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<article-title>Hernández de la Fuente, D., Las vidas de Pitágoras. Editorial Atalanta, 2025, 512 págs.</article-title>
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<surname>Sanromán Alias</surname>
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<p>Reseña en cinco páginas a la nueva edición de David Hernández de la Fuente, Las Vidas de Pitágoras (ed. Atalanta, 2025).</p>
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<p>Alcanza su cuarta edición <italic>Las vidas de Pitágoras</italic> del
profesor David Hernández de la Fuente (editorial Atalanta, 2025, 508
pp.; 1º edición del 2011) evidenciando el interés que suscita aún una
figura como el sabio de Samos, Pitágoras. Esta cuarta edición incorpora
las novedades que ya aparecieron en la tercera: pasajes del
<italic>Protréptico</italic> de Jámblico de Calcis (1-3; 9.7-9; 17)
–primera traducción al castellano–, fragmentos del perdido <italic>Sobre
los pitagóricos</italic> de Aristóteles y una selección de textos
críticos y burlescos sobre Pitágoras y el pitagorismo –primera
traducción también–, así como un índice onomástico que muestra la
conciencia que autor y editorial han adquirido de haber publicado un
estudio de referencia obligada a partir de ahora en los estudios tanto
en castellano como en otras lenguas sobre Pitágoras y el
pitagorismo.</p>
<p>La obra consiste en dos partes bien diferenciadas. La primera es un
estudio de en torno a doscientas páginas en la cual, con enorme
erudición y una claridad expositiva excelente, se sumerge al lector en
el, en apariencia inextricable, ovillo que supone la vida y leyenda de
Pitágoras de Samos. Homero, Parménides, Platón, Sócrates o, muy
posteriormente, Constantino son algunos de los personajes que conforman
la Antigüedad y que con Pitágoras comparten la condición de que su
biografía se expanda en el mundo del mito y la leyenda. Lo que con
certeza podemos conocer de la vida de cada uno de ellos es en ocasiones
ínfimo en comparación con el enorme monumento que se erigió sobre la
exigua información de su vida – «superposición progresiva» lo llama
plásticamente el profesor D. Hernández de la Fuente–y la tarea crítica
consiste en devanar la madeja de las múltiples e increíbles anécdotas,
historias e historietas increíbles para hallar, entre toda la leyenda,
los hilos de la histórica biografía de, en este caso, el filósofo
presocrático más renombrado.</p>
<p>Matemático, o no; astrónomo, músico, chamán, mago, adivino, hombre
divino, aeronauta sobre flecha dorada, líder de una secta religiosa que
recibiría su nombre y, por último y muchas veces olvidado, político y
líder carismático, Pitágoras fue un hombre de muchas caras, o de una
sola, que es lo que demuestra D. Hernández de la Fuente en su ensayo
introductorio: la de un maestro del alma y de su inmortalidad, no de las
matemáticas como transmitió la tradición a partir de Filolao y Arquitas
–la generación de pitagóricos siguiente–, y alrededor de ella se
tejieron historias sin número que, tomando pie en la realidad fáctica de
un chamán de divina sabiduría y acción política en la ciudad de Crotona,
en la Magna Grecia, conformaron inmediatamente tras su muerte la imagen
del, sin duda, más misterioso de los filósofos presocráticos –el único
del que hubo una tradición de falsarios que vino a atribuirle anécdotas,
doctrinas y obras que son históricamente aberrantes; esta tradición
falsaria recibe su capítulo–. En este sentido, la senda que en los años
sesenta Walter Burkert abriese con su revolucionario <italic>Weisheit
und Wissenschaft: Studien zu Pythagoras, Philolaos, und Platón</italic>
(1962), traducido una década después al inglés (<italic>Lore and
Sciencie in Ancient Pythagoreanism</italic>, Harvard University Press,
1972), es la que D. Hernández</p>
<p>de la Fuente recorre antes de nada exponiendo la disputa que en torno
a Pitágoras se abrió en la segunda mitad del siglo pasado –¿padre del
racionalismo occidental como propone Zhmud (<italic>Pythagoras and the
Early Pythagoreans</italic>, Oxford, 2012) o ejemplo de una religiosidad
tradicionalmente vinculada con espacios y culturas no occidentales como
el estudio de Burket apunta?– y afirmándose como seguidor de las tesis
de W. Burkert, si bien yendo más allá, pues en <italic>Weisheit und
Wissenschaft</italic> y posteriormente con sus adiciones en <italic>Lore
and Science</italic> el maestro alemán en ningún momento se aventuró a
transitar por la vía del Pitágoras político. En esto la obra avanza y
supone un necesario paso más allá. En esencia, podríamos decir que el
Pitágoras que se nos presenta en este estudio es la síntesis ultimada
del chamán de Burkert y el político de, por ejemplo, A. Delatte
(<italic>Essai sur la politique pythagoricienne</italic>, París, 1922) o
K. von Fritz, <italic>Pythagorean Politics in Southern Italy. An
Analysis of the Sources</italic> (Nueva York, 1940), si bien estos
últimos estudios olvidaban la fundamental dimensión religiosa que la
política adopta en Grecia. En este sentido, a quien le suscite interés
la biografía de Platón, la lectura de la biografía política de Pitágoras
le proporcionará multitud de ideas interesantes. Como decíamos, el
estudio de casi doscientas páginas que conforma la primera parte de
<italic>Vidas de Pitágoras</italic> va más allá de una mera síntesis de
Pitágoras-chamán y Pitágoras-político, pues el profesor D. Hernández de
la Fuente opera una historia de la religión antigua a través del
concepto de θεῖος ἀνὴρ comenzando por los antecedentes al propio
Pitágoras (Zalmoxis, Orfeo, Abaris o Epiménides), continuando con los
más o menos contemporáneos (Parménides, Empédocles) hasta, siglos
después, Apolonio de Tiana, por ejemplo. Sin esta historia de la
religiosidad pagana en sus santos y santones las biografías
neoplatónicas de Jámblico o Porfirio son incomprensibles, por ejemplo;
pero sin la religiosidad consustancial al pensamiento griego, al
pensamiento político sobre todo, Grecia y Roma son incomprensibles en su
esencia última. Aquí reside el valor de un estudio como este que debe
suscitar en los investigadores el interés por replicar en otros
personajes de la cultura griega, filósofos o no, estudios comprensivos
que aborden todas las posibles dimensiones en que el hombre griego y
romano se movía, entre ellas, cómo no, la religión y la política –sin
esta imbricación de religión y política no se comprende, por ejemplo,
por qué la turbamulta de Crotona quemó hasta los cimientos la
casa-escuela de Pitágoras y, según parte de la tradición, al sabio
dentro de ella–.</p>
<p>Esta leyenda religiosa, que se concreta en el tipo ideal del θεῖος
ἀνὴρ, un hombre divino, se fundamenta, se nos demuestra, en el estrecho
contacto que el Pitágoras histórico, aquel sabio de la ultratumba y el
contacto con lo trascendente, mantuvo con la esfera de lo divino.
Pitágoras fue un mediador –esta es la tesis central– entre lo humano y
lo divino y este contacto entre dos mundos lo sitúa, sí, como chamán en
lo religioso, pero también como hombre político fundador de comunidad,
que precisamente la funda en cuanto mediador con el ámbito de los
dioses. Cuando Pitágoras era entendido como maestro de la matemática, se
escapa la histórica biografía del sabio de Samos; cuando era entendido
como chamán y maestro del alma, su praxis política quedaba en segundo
plano, si no directamente olvidada. En cambio, cuando esta se ponía en
primer plano, el hombre religioso que fue no se relacionaba con su
actividad política. Todas estas dimensiones, sin embargo, son
fundamentales para comprender la verdadera figura que Pitágoras fue en
su momento histórico, pero también para entender la historia posterior
del mito y la leyenda que en torno a él se entretejió. El estudio
comprensivo de la religión griega</p>
<p>y de ese fenómeno tan particular de la Antigüedad que fueron los
hombres divinos es necesario entonces para llegar a su completa
intelección. Así, las vidas de Pitágoras, que por vez primera se recogen
traducidas al castellano, pero que fueron escritas siglos después de su
muerte por autoridades conocidas como Diodoro de Sicilia o Diógenes
Laercio, pero también por neoplatónicos como Jámblico, o Focio de
Constantinopla, son otras tantas facetas de la religiosidad griega y,
con ello, del fundamento, más que de la racionalidad occidental, como se
señala en el libro, de su profunda religiosidad, semillero de ideas del
que germinarían las imágenes que se nos han transmitido de los filósofos
presocráticos, pero también del filósofo Platón –la biografía de
Pitágoras es en muchas ocasiones la proyección de la biografía de Platón
y viceversa: los biógrafos del filósofo de Atenas proyectaron su
biografía sobre el fondo de lo que sabían que fue Pitágoras–; del santón
pagano Apolonio de Tiana, biografiado en el siglo II por Filóstrato de
Atenas, pero cuya vida se extendió a lo largo de las dinastías
julio-claudias y flavia y, también, no debemos olvidarlo, de Jesús de
Nazaret, contra quien se escribieron en último término las biografías de
santones paganos.</p>
<p>Las adiciones que se incorporaron a la tercera edición y aparecen
también en esta cuarta, como dijimos, son la continuación a la biografía
de Pitágoras de Jámblico de Calcis contenida en su
<italic>Protréptico</italic> –una exhortación a la vida filosófica que
recoge preceptos pitagóricos–, los fragmentos aristotélicos de su obra
perdida <italic>Sobre los pitagóricos</italic> –excluidos los que se
hallan en las obras antes presentadas– y una selección de textos
críticos y burlones sobre Pitágoras y el pitagorismo, arrancando con la
célebre crítica a Pitágoras por parte de Heráclito– el profesor D.
Hernández de la Fuente calibra en su justa medida esta crítica al sabio
de Samos pues se trata de la única mención casi contemporánea a su
figura–; la burla de Jenófanes a la doctrina del alma, reencarnación y
vegetarianismo; y, por último, fragmentos de la comedia media y de
Luciano que nos ofrecen la imagen popular que se tenía de Pitágoras y
sus acólitos posteriores en siglos. Estos testimonios son de profundo
interés para el estudioso de la filosofía y religiosidad griegas, por
cuanto ya señaló W. Burkert que solo a partir de ellos y especialmente
de las críticas de Aristóteles al pitagorismo podemos obtener lo que fue
el pitagorismo histórico antes de la gran tergiversación que el
platonismo, o por mejor decir, los filósofos de la Academia –Espeusipo y
Jenócrates– obraron sobre la tradición pitagórica. Esta sería quizá la
natural continuación en una quinta edición de las <italic>Vidas de
Pitágoras</italic>, lo que se podría denominar la gran transformación,
si no, como decíamos, la gran tergiversación que la Academia (Espeusipo
y Jenócrates) operó para la posteridad en el pitagorismo histórico.
Filolao y Arquitas, como se señala en sendos capítulos, iniciaron una
transformación matematizante del pensamiento pitagórico; quedaría por
analizar su definitiva transformación para la posteridad en el espacio
de la Academia.</p>
<p>Estas adiciones de la tercera edición vienen a sumarse a la colección
de biografías de Pitágoras que aparecen desde la primera edición y que,
salvo la de Diógenes Laercio, aparecen en su primera traducción al
castellano. Son estas las fuentes en que se basa el estudio de la
primera parte y constantemente el estudio llama a las fuentes para
justificar sus aseveraciones. La lectura se puede realizar según el
orden en que aparecen las partes o, más recomendable, deteniéndose en
cada llamada a las fuentes para observar con detenimiento como la fuente
siempre dice algo más –por recapitular, las fuentes recogidas son: las
biografías de Porfirio de Tiro, Jámblico de Calcis, Diógenes Laercio, la
breve vida de Diodoro de Sicilia, primera biografía</p>
<p>del sabio de Samos, la de Focio, patriarca de Constantinopla, y la
breve entrada de la <italic>Suda</italic>, una enciclopedia bizantina–.
A su vez, se añade la colección de máximas pitagóricas, de redacción
tardía pero de origen muy antiguo, de los <italic>Versos de
oro</italic>, de influencia difícil de medir en la historia de la
filosofía.</p>
<p>En definitiva, <italic>Vidas de Pitágoras</italic> del profesor David
Hernández de la Fuente se ha convertido en una obra referente para los
estudios sobre pitagorismo y, en general, para los estudios sobre
filosofía presocrática, religiosidad griega e historia de la Hélade. El
paso de las ediciones viene a demostrar la solvencia con que se resuelve
el laberinto de Minotauro de las vidas de Pitágoras y la adición de un
índice onomástico convierte el estudio introductorio en obra de consulta
y referencia para todo aquel que sienta interés por este momento
fundamental no ya del mundo griego, no ya de la racionalidad occidental,
sino de la profunda religiosidad de la que nació Occidente. Todo ello en
un castellano claro y sin complicaciones que además no presupone en el
lector profundos conocimientos previos de la religiosidad, historia o
filosofía de mundo clásico.</p>
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