<?xml version="1.0" encoding="UTF-8"?>
<!DOCTYPE article PUBLIC "-//NLM//DTD JATS (Z39.96) Journal Publishing DTD v1.3 20210610//EN" "http://jats.nlm.nih.gov/publishing/1.3/JATS-journalpublishing1-3.dtd">
<article xmlns:ali="http://www.niso.org/schemas/ali/1.0/" xmlns:xlink="http://www.w3.org/1999/xlink" xmlns:mml="http://www.w3.org/1998/Math/MathML" xmlns:xsi="http://www.w3.org/2001/XMLSchema-instance" article-type="research-article" dtd-version="1.3" xml:lang="es">
  <front>
    <journal-meta>
      <journal-id journal-id-type="publisher">ARIS</journal-id>
      <journal-title-group>
        <journal-title specific-use="original" xml:lang="es">Arte, Individuo y Sociedad</journal-title>
      </journal-title-group>
      <issn publication-format="electronic">1131-5598</issn>
      <issn-l>1131-5598</issn-l>
      <publisher>
        <publisher-name>Ediciones Complutense</publisher-name>
        <publisher-loc> España </publisher-loc>
      </publisher>
    </journal-meta>
    <article-meta>
      <article-id pub-id-type="doi">10.5209/aris.99786</article-id>
      <article-categories>
        <subj-group subj-group-type="heading">
          <subject>Artículos</subject>
        </subj-group>
      </article-categories>
      <title-group>
        <article-title>El movimiento en la obra de Ángel Ferrant: de la
          composición combinatoria al dinamismo gráfico</article-title>
        <trans-title-group xml:lang="en">
          <trans-title>Movement in the work of Ángel Ferrant: from combinatorial
            composition to graphic dynamism</trans-title>
        </trans-title-group>
      </title-group>
      <contrib-group>
        <contrib contrib-type="author" corresp="yes">
          <contrib-id contrib-id-type="orcid">https://orcid.org/0000-0003-1097-6181</contrib-id>
          <name>
            <surname>Ortega-Cubero</surname>
            <given-names>Inés</given-names>
          </name>
          <xref ref-type="aff" rid="aff-a"/>
          <xref ref-type="corresp" rid="cor1"/>
        </contrib>
        <contrib contrib-type="author" corresp="yes">
          <contrib-id contrib-id-type="orcid">https://orcid.org/0000-0002-4639-8937</contrib-id>
          <name>
            <surname>Coca</surname>
            <given-names>Pablo</given-names>
          </name>
          <xref ref-type="aff" rid="aff-a"/>
          <xref ref-type="corresp" rid="cor2"/>
        </contrib>
        <aff id="aff-a">
          <institution content-type="original">Universidad de Valladolid</institution>
          <country country="ES">España</country>
        </aff>
      </contrib-group>
      <author-notes>
        <corresp id="cor1">Inés Ortega-Cubero<email>ines.ortega.cubero@uva.es</email></corresp>
        <corresp id="cor2">Pablo Coca<email>pablo.coca@uva.es</email></corresp>
      </author-notes>     
      <pub-date date-type="pub" publication-format="electronic" iso-8601-date="2025-07-03">
        <day>03</day>
        <month>07</month>
        <year>2025</year>
      </pub-date>
      <volume>37</volume>
      <issue>3</issue>
      <fpage>517</fpage>
      <lpage>527</lpage>
      <page-range>517-527</page-range>
      <history>
        <date date-type="received" iso-8601-date="2025-12-18">
          <day>18</day>
          <month>12</month>
          <year>2024</year>
        </date>
        <date date-type="accepted" iso-8601-date="2025-05-06">
          <day>06</day>
          <month>05</month>
          <year>2025</year>
        </date>
      </history>
      <permissions>
        <copyright-statement>© 2025 Universidad Complutense de Madrid</copyright-statement>
        <license license-type="open-access"
          xlink:href="https://creativecommons.org/licenses/by/4.0/">
          <ali:license_ref>https://creativecommons.org/licenses/by/4.0/</ali:license_ref>
          <license-p>Esta obra está bajo una licencia <ext-link ext-link-type="uri"
              xlink:href="https://creativecommons.org/licenses/by/4.0/">Creative Commons Attribution
              4.0 International</ext-link></license-p>
        </license>
      </permissions>
      <abstract>
        <p>Ángel Ferrant (1890-1961) es una figura clave de la vanguardia en España por la calidad de su
          producción artística, la influencia que ejerce sobre otros, sus contactos con algunos importantes movimientos
          de renovación internacional y, también, por su destacado papel como reformador de la pedagogía artística
          nacional. Este artículo explora cómo el escultor recoge las ideas sobre el dinamismo que eran comunes en
          el mundo del arte durante las tres primeras décadas del s. XX y cómo las transfiere a su propia obra. Para
          ello, se repasan sus vínculos con el Futurismo italiano y con el magisterio de Steinhof en Austria, así como
          su amistad con Calder y con Miró. Sin embargo, aun partiendo de las mismas bases teóricas, Ferrant explora
          el movimiento de muy diversas formas en su obra, algunas de ellas tan personales que, posiblemente, son
          únicas en el periodo histórico que comprende su vida.</p>
      </abstract>
      <trans-abstract xml:lang="en">
        <p>Ángel Ferrant (1890-1961) is a key figure of the avant-garde in Spain, for the quality of his artistic
          production, the influence he exerted on others, his contacts with some important international renovation
          movements and, also, his prominent role as a reformer of the national artistic pedagogy. This article explores
          how the sculptor picks up the ideas about dynamism that were common in the art world during the first three
          decades of the twentieth century and how he transfers them to his own work. To this end, we review his
          links with Italian Futurism and with the teaching of Steinhof in Austria, as well as his friendship with Calder
          and Miró. However, even starting from the same theoretical bases, Ferrant explores the movement in very
          different ways in his artwork, some of them so personal that they are possibly unique in the historical period
          of his life.</p>
      </trans-abstract>
      <kwd-group>
        <kwd>Arte de Vanguardia</kwd>
        <kwd>Ciencia</kwd>
        <kwd>Dinamismo</kwd>
        <kwd>Dibujo</kwd>
        <kwd>Educación artística</kwd>
      </kwd-group>
      <kwd-group xml:lang="en">
        <kwd>Avant-garde art</kwd>
        <kwd>Science</kwd>
        <kwd>Dynamism</kwd>
        <kwd>Drawing</kwd>
        <kwd>Art education</kwd>
      </kwd-group>
    </article-meta>
  </front>
<body>
<sec id="sec1">
  <title>1. Introducción</title>
  <p>La repercusión que tiene el escultor Ángel Ferrant en la renovación
  de la escena artística española durante la primera mitad del siglo XX
  es trascendental. Estudioso incansable, en sus escritos desarrolló una
  notable labor teórico-crítica sobre la naturaleza del arte, su papel
  clave en la sociedad, ejercido a través de la educación, y sus propias
  preocupaciones formales, de modo que este corpus literario dota de
  cohesión al conjunto de su variada producción artística. Así, aunque
  su obra resulta sorprendentemente diversa en cuanto a las formas y
  disciplinas que aborda (desde la estatuaria y el relieve, hasta la
  creación de móviles, autómatas o ensamblajes), la disparidad de
  planteamientos formales tiene su contrapunto en la estabilidad de sus
  preocupaciones teóricas. Uno de los grandes temas sobre los que orbita
  intelectualmente durante</p>
  <p>toda su existencia es el asunto del movimiento, el cual tiene un
  amplio desarrollo en la escultura de las tres primeras décadas del s.
  XX. El revulsivo que le hizo cuestionarse sus planteamientos formales
  iniciales sería un temprano viaje a París, en 1913. De ello habla en
  una carta dirigida a Juan Eduardo Cirlot, misiva en la que menciona
  cómo, tras ver por primera vez obras del Cubismo y el Futurismo, cayó
  en: “una profunda y prolongada crisis por la cual llegué a pensar en
  dedicarme a otra cosa considerando que ya era tarde para recuperar el
  tiempo perdido” (Díaz Sánchez et al., 2002, p. 104).</p>
  <p>Sin duda, ese “tiempo perdido” ha de entenderse como una alusión a
  la enseñanza academicista en la que se había formado (Ortega-Cubero,
  2009). Surge entonces una primera idea: la conciencia de encontrarse
  en un momento de la historia en el que ciertas formas se habían
  cronificado, al tiempo que otras nuevas, o renovadas, se estaban
  abriendo paso. Ante este panorama, Ferrant hizo lo posible por ponerse
  al día: a su vuelta a España, escribió a Marinetti interesándose por
  los principios del Futurismo y éste le envió un paquete con diversos
  textos. En 1920, residiendo en Barcelona, pudo ver la Exposición
  <italic>Arte Francés de Vanguardia</italic>, donde predominaba la
  pintura adscrita al Cubismo o influida por él en mayor o menor medida.
  En 1925, participó en el Salón de Artistas Ibéricos de Madrid, un hito
  importante en la difusión de tendencias artísticas renovadoras en la
  capital. Paralelamente, había entablado una relación de amistad con
  Rafael Barradas, cuyo estilo era producto de la combinación entre el
  Futurismo, que había aprendido en Italia en contacto con Marinetti, y
  el Cubismo parisino. En 1927, residió unos meses en Viena, becado por
  la Junta para Ampliación de Estudios e Investigaciones Científicas,
  con el cometido de conocer los avances de la pedagogía artística
  internacional. Allí contactó directamente con las nuevas ideas
  educativas ligadas a la autoexpresión creativa y con teorías relativas
  a la génesis orgánica de las formas. Un año más tarde, Marinetti
  visitó la tertulia del denominado “Ateneíllo de Hospitalet”, que
  presidía Barradas. En 1929, Ferrant viajó a París y a Bruselas. Dos
  años más tarde, a Berlín. Poco después, se involucró en la fundación
  de ADLAN, participando en numerosas actividades de promoción del arte
  nuevo, dentro de la estrecha colaboración que este colectivo
  desarrolló con el GATEPAC. Entre ellas destaca la actuación del
  <italic>Circo en Miniatura</italic> de Alexander Calder, en 1932. El
  trabajo del escultor americano interesó vivamente a Ferrant, quien
  mantuvo con él contacto epistolar.</p>
  <p>Para ese momento, el asunto del dinamismo, observado en sus
  distintas facetas y desde diferentes puntos de vista, recorría gran
  parte de la actividad de los movimientos de vanguardia
  internacionales. Inevitablemente, muchos de los planteamientos
  vanguardistas resultaban rompedores en el anquilosado panorama social
  español, lo que suscitaba controversia entre los entendidos y los
  legos en esta nueva sensibilidad artística. A juicio de Ortega y
  Gasset (2005), dicho fenómeno se producía porque el arte nuevo era un
  “arte artístico”, es decir, su seña de identidad residía precisamente
  en su artisticidad (p. 15). Parte de esa complejidad tuvo que ver con
  las reflexiones que en el mundo del arte despertaron varias teorías
  sobre lo dinámico, procedentes de los campos de la biología y la
  física.</p>
</sec>
<sec id="sec2">
  <title>2. Objetivo y metodología</title>
  <p>El artículo trata de dilucidar en qué medida las ideas relativas al
  dinamismo están presentes en el trabajo creativo de Ferrant y cómo
  afectan a su obra. Para ello, se emplea una metodología de análisis
  documental. Bajo este enfoque, se ha revisado y analizado diversa
  documentación que el artista generó o recopiló a lo largo de su
  vida.</p>
  <p>El análisis documental, según Bisquerra (2014), “es una actividad
  sistemática y planificada que consiste en examinar documentos ya
  escritos que abarcan una amplia gama de modalidades” (p. 349). Según
  este autor, la documentación puede ofrecer a los investigadores
  información relevante y difícil de obtener por otros métodos, sobre un
  fenómeno específico. Para Peña Vera y Pirela Morillo (2007), la
  finalidad del análisis documental es simplificar el contenido de los
  documentos y representarlos de una forma diferente a la original, con
  el objetivo de facilitar una aproximación cognitiva a los discursos
  relevantes. Por su parte, Mercado (2008; como se cita en
  Martínez-Corona et al., 2023) señala la idoneidad de analizar las
  fuentes primarias sobre las secundarias y de dar prioridad a los
  autores consolidados en el campo de estudio.</p>
  <p>La documentación reunida en el Archivo Ferrant del Museo Patio
  Herreriano presenta una colección de fuentes primarias y secundarias
  del pensamiento y de los intereses ferrantianos. El análisis de
  material custodiado ha permitido a los investigadores relacionar
  algunas claves de la obra del artista con ideas generales procedentes
  de otros campos de conocimiento (Peña Vera y Pirela Morillo, 2007),
  principalmente a través del estudio de los libros de su
  biblioteca.</p>
  <p>En este sentido, la revisión profunda de materiales de archivo ha
  posibilitado el estudio directo de diversos textos, como catálogos de
  exposiciones sobre Futurismo, primeras ediciones de publicaciones de
  artistas como Russsolo, Marinetti o Boccioni, y también fotografías,
  recortes de prensa o correspondencia que Ferrant mantuvo con artistas
  y con críticos de arte como Joan Miró, Alexander Calder o Juan Eduardo
  Cirlot. Gracias a este trabajo de revisión, se determinan tres
  itinerarios creativos diferentes que explican cómo aborda el escultor
  el concepto del dinamismo. Previamente, expondremos algunas
  influencias importantes sobre su pensamiento.</p>
</sec>
<sec id="sec3">
  <title>3. Influencias</title>
  <p>Es interesante reseñar el material relativo al Futurismo presente en el Archivo Ferrant, un
        conjunto documental de más de un siglo de antigüedad y cuyas intuiciones resultan hoy
        sorprendentemente avanzadas. El documento <italic>I Manifesti del Futurismo</italic>,
        editado en 1914 en Florencia, tiene una estrecha relación con <italic>L’Arte dei
          rumori</italic>, publicado en Milán en 1916. Ambos formaban parte de la biblioteca de
        Ángel Ferrant y abordan de manera destacada el concepto de ritmo, tal y como lo entendía la
        vanguardia italiana. El <italic>ritmo</italic> era, sobre todo, una cadencia relacionada con
        las funciones biológicas del cuerpo. Estaba vinculado con el latido del corazón; una
        intermitencia entre movimiento y parada, que tenía su reflejo en la danza y en la poesía.
        Los futuristas consideraban que el artista debía dejar fluir su intuición, libre de
        cualquier forma canónica. Así, en la poesía, el ritmo vendría marcado por las palabras y su
        sonoridad, mientras que el ritmo musical tendría su origen en el canto de los animales. Sin
        embargo, la música debía lograr que los numerosos elementos que participaban en la melodía
        sacrificasen parcial y proporcionalmente su individualidad para producir un efecto de
          <italic>síntesis</italic>. Esta síntesis melódica era también un ideal poético y un ideal
        plástico. Cabe preguntarse, entonces, por qué resultaba tan importante el ideal
        sintético.</p>
  <p>Las razones que aducen los futuristas tenían que ver con la
  complejidad del mundo contemporáneo, para el que ya no eran válidas
  las viejas formas, sino que los artistas debían producir otras nuevas,
  congruentes con su estado de ánimo. Por ejemplo, según sus
  observaciones, el panorama sonoro se había ido volviendo más complejo
  con el paso del tiempo: el antaño ancestral silencio, únicamente roto
  por violentos fenómenos naturales, se había vuelto imposible en las
  ruidosas ciudades modernas, donde las máquinas habían creado un nuevo
  paisaje sonoro. La música había pasado de una estructura lineal y
  secuencial a otra mucho más vertical, en la que predominaban los
  acordes, por lo que existía un simultaneísmo asimilado. Esto se
  consideraba un paso previo a la incorporación del ruido
  sonoro<xref ref-type="fn" rid="fn1">1</xref>. Obviamente, la conexión
  con el paisaje contemporáneo implicaba mayores posibilidades de
  suscitar emoción en un público que no estaba acostumbrado al silencio.
  Del mismo modo, podemos pensar que el público tampoco era ajeno al
  mundo de las imágenes, pues éstas ya no constituían entes
  independientes de la vida ordinaria.</p>
  <p>Pero, además, el ritmo cobraba sentido a través del movimiento, en
  la fluida cadencia entre la acción y el reposo, por lo que era
  considerado un fenómeno ligado al <italic>dinamismo</italic>, del que
  los futuristas se erigieron en árbitros creativos: “Nosotros,
  futuristas, creamos nuevo orden del
  desorden”<xref ref-type="fn" rid="fn2">2</xref>. Boccioni (1916) habla
  específicamente de lograr una “fórmula sintética transmisible”, capaz
  de liberar al creador “del gravoso peso de la investigación
  analítica”<xref ref-type="fn" rid="fn3">3</xref>, en lo que constituye
  denuncia encubierta de la excesiva racionalidad de cierta parte de la
  vanguardia, sobre todo del Cubismo (p. 22). En su lugar, aboga por la
  captación del <italic>ambiente emotivo,</italic> un difuso concepto
  que aunaba el análisis de las trayectorias de los cuerpos en el
  espacio con el impacto emocional que los distintos movimientos
  provocaban en el espectador. Defendiendo que el arte italiano
  estuviera al corriente de los avances europeos, destaca la figura de
  Alexander Archipenko, quien precisamente destaca por ser uno de los
  pioneros en introducir el hueco como elemento compositivo con un vago
  sentido de figuración en la escultura y por sus creaciones híbridas
  entre escultura y pintura (esculto-pinturas). Resultaba claro que su
  sensibilidad era afín a la de los propios futuristas, quienes también
  aspiraban a un concepto unitario del objeto de la representación y del
  ambiente que lo rodea, huyendo de la visión fragmentaria del universo
  que detectaban en otras corrientes. Volvemos de nuevo al concepto de
  la síntesis, entendida, pues, en un sentido doble: como una
  indisoluble ligazón entre el objeto y el universo circundante (un
  espacio a la vez físico y emocional), y como un movimiento que recoge
  la transformación evolutiva del objeto en su discurrir espacial. En
  tales planteamientos resuenan los nuevos conceptos de movimiento
  aportados por la ciencia, sobre todo en el campo de la física:
  “Nosotros queremos modelar la atmósfera, dibujar las fuerzas de los
  objetos, sus influencias recíprocas” (p. 30). Y estos conceptos,
  unidos a la posibilidad de registro visual que permitían la fotografía
  y el cine, permean buena parte del arte de vanguardia y también de su
  enseñanza.</p>
  <p>Durante la estancia de Ángel Ferrant en Viena, en 1927, el escultor
  español se interesó especialmente por el magisterio de Eugen Steinhof,
  quien impartía clases de modelado y consideraba la morfología de los
  objetos físicos como una derivación, casi biológica, del ambiente en
  el que se habían generado. Entre los ejercicios que proponía a sus
  alumnos, el modelado de vasos de arcilla tenía especial importancia,
  porque creía que las formas de las vasijas poseían relación con el
  lento pero inexorable crecimiento de lo vivo, y que contenían un
  principio artístico germinal. Este principio de crecimiento constituía
  una fuerza opuesta al aparente estatismo de lo inerte y es posible
  rastrearlo en la literatura científica de la época. Por ejemplo,
  Theodore Andrea Cook, en <italic>The curves of life,</italic>
  publicado en 1914, dice:</p>
  <disp-quote>
    <p>[…] son las formas de crecimiento en espiral las que me interesan
    más inmediatamente, y de lo dicho se desprende que en la mayoría de
    los casos (especialmente en lo que he llamado aquí la “espiral
    vertical”, más correctamente la hélice) una concha es esencialmente
    un tubo enrollado alrededor de un eje, de modo que las sucesivas
    vueltas estén en contacto (Cook, 1979, p.
    45)<xref ref-type="fn" rid="fn4">4</xref>.</p>
  </disp-quote>
  <p>Si consideramos que los ejercicios de modelado de vasos de Steinhof
  se realizaban sin torno, su principio generativo se parecía mucho a la
  descripción precedente sobre el crecimiento de las conchas. En
  definitiva, ¿qué otra cosa son las conchas sino contenedores
  biológicos de los blandos seres que los habitan? Además, para que los
  vasos cerámicos tengan suficiente resistencia, han de construirse por
  superposición de una serie de anillos de arcilla que se van colocando
  unos sobre otros, en aumento o en disminución, o de una espiral que se
  desliza alrededor de un eje imaginario situado en su interior. Ferrant
  incorporó los ejercicios</p>
  <p>de modelado de vasos sin torno a su propio magisterio. En el texto
  de un cursillo para profesores impartido en 1933, dice: “El vaso lo
  concebimos como producto de la revolución de una línea creada por
  nosotros y comprendida entre dos paralelas que son perpendiculares al
  eje de rotación. El eje de rotación es ya aquí una verdadera espina
  dorsal” (Ortega-Cubero, 2009, p. 431). En los mismos años realiza
  pocas obras, pero modeladas en barro y representativas de un estilo
  deformante, las cuales transmiten: “una sensación de provisionalidad,
  de «estar haciéndose», que las anima con una sensación de vida”
  (Fernández, 2008, p. 39).</p>
  <p>Paralelamente, en París, Picasso había comenzado a desarrollar el concepto de “dibujo en el
        espacio”. Según Calvo Serraller, su origen fueron unos dibujos que realizó a comienzos de la
        década de los 20, inspirados en mapas estelares y configurados por una serie de puntos que
        aparecen conectados por líneas (Fig. <xref ref-type="fig" rid="fn1">1</xref>). El asunto de
        la representación de los cuerpos celestes resultaba sugerente porque son objetos que se
        hallan a diferentes distancias de la Tierra, pero que históricamente se habían interpretado
        como elementos de una red plana, trazada sobre la superficie del papel. Esta convención no
        escapó a la perspicaz mirada del artista, quien comenzó a desarrollar un concepto espacial
        que tenía en cuenta la dimensión de profundidad y, seguramente, también la naturaleza móvil
        de esos puntos. De hecho, dichos dibujos parecen el germen de la revolucionaria escultura en
        hierro de la segunda mitad de los 20, fruto de su colaboración con Julio González. En ella,
        la línea se convierte en el elemento configurador del espacio, materializándose en una serie
        de enérgicas trayectorias, de modo que se produce una “reducción de la realidad a una
        estructura lineal, que no solo ocupa el espacio, sino que literalmente se «mueve» por él, lo
        anima” (Calvo Serraller, 2003, p. 13). A ello se suma la visión fragmentada de la realidad
        característica de la pintura cubista, que a juicio de Cala Vitery y Díaz Osorio (2015),
        también incorpora cierta noción temporal, en ese caso como “superposición estratificada de
        numerosas transparencias, cada una correspondiente a un instante distinto” (pp. 36-37).</p>
  <fig id="fig1">
    <caption><p>Figura 1. Dibujos de constelaciones realizados por
    Picasso (1924). En Giménez y Rower (2003, p. 6).</p></caption>
    <graphic mimetype="image" mime-subtype="jpeg" xlink:href="media/image1.jpeg" />
  </fig>
  <p>Por su parte, Miró, con quien Ferrant mantuvo una prolongada
  relación profesional y de amistad, elaboró sus
  <italic>Constelaciones</italic> entre 1939 y 1941, una serie de
  veintitrés pinturas sobre papel en las que los elementos cósmicos
  también aparecen conectados por líneas. Paul Klee, cuya bibliografía
  es abundante y temprana en la biblioteca ferrantiana, se interesa por
  el mismo tema, produciendo sus propios dibujos cósmicos. Los dadaístas
  abordaron el asunto del dinamismo sobre todo mediante el empleo de
  técnicas experimentales ligadas a la fotografía, mientras que los
  surrealistas aportaron una nueva perspectiva, pues para ellos el
  movimiento era la condición capaz de animar los objetos inanimados, de
  ahí su fascinación por objetos como maniquíes, mecanos y
  autómatas<xref ref-type="fn" rid="fn5">5</xref>.</p>
  <p>Transitando por un camino ligeramente diferente, pero avanzando un paso más en la senda del
        movimiento, hemos de situar a Calder, quien en los años de la escultura como dibujo en el
        espacio comenzó a desarrollar en París su <italic>Circo en Miniatura</italic>. Para el
        americano el dibujo también poseía una dimensión espacial, como atestiguan sus esbozos de
        línea continua, que no tardarían en encarnarse en pequeñas esculturas de alambre. De este
        modo, la línea se convertía en sus manos en algo físico, pero al mismo tiempo ligero, sutil,
        en un material análogo al que surge de la punta del lápiz, que como punto gráfico se
        desplaza por el espacio dejando una estela. Su formación en ingeniería le permitió la
        construcción de mecanismos que dotaban de movimiento a sus personajes circenses. Los móviles
        escultóricos no surgirían hasta 1931, pero estas obras se accionaban manualmente o mediante
        un motor eléctrico, y presentaban dinamismo muy diferente de la flotante ingravidez que
        caracterizaría su obra a partir de 1934. En una clara evolución hacia la abstracción, el
        tema de las constelaciones surgiría en su escultura ligado al del movimiento físico, el cual
        resultaba imprescindible para alcanzar plenamente el significado artístico. Calder se
        refiere a estos objetos como “dibujo en cuatro dimensiones” y, admitiendo la influencia de
        Mondrian en su pensamiento, quien, por cierto, también reflexiona profundamente sobre la
        esencia del espacio, dirá lo siguiente: “cuando empecé a hacer móviles, todo el mundo
        hablaba de movimiento en pintura y escultura. En realidad, no había mucho movimiento, sólo
        acciones” (Giménez y Rower, 2003, p. 89).</p>
  <p>En resumen, es significativo el cúmulo de creaciones plásticas que,
  en los años 20 y a principios de los 30, versan sobre el asunto del
  movimiento, especialmente desde una nueva perspectiva cósmica que pone
  en cuestión la geometría clásica, disciplina con la cual, por su
  formación, la mayoría de los artistas estaban familiarizados. En el
  prólogo del libro <italic>Sobre la teoría de la relatividad especial y
  general</italic>, publicado en 1917, Einstein desafiaba el
  conocimiento establecido afirmando lo siguiente:</p>
  <disp-quote>
    <p>No se puede preguntar si es verdad o no que por dos puntos sólo
    pasa una recta. Únicamente cabe decir que la Geometría euclidiana
    trata de figuras a las que llama «rectas» y a las cuales asigna la
    pro­piedad de quedar unívocamente determinadas por dos de sus puntos
    (Einstein, 2005, p. 14).</p>
  </disp-quote>
  <p>Asimismo, aclaraba que había redactado el libro como obra
  divulgativa, lo que queda patente en su brevedad y estilo didáctico,
  donde abundan los ejemplos sencillos conducentes a desafiar los
  postulados científicos aceptados hasta entonces, así como los símiles
  de poderosa imaginería. En virtud de este trabajo, y de los numerosos
  artículos y obras de divulgación que contribuyeron a popularizar la
  teoría entre el público general, el universo deja de entenderse como
  un gran vacío para concebirse como una red cuadrimensional que sujeta
  los cuerpos celestes, de modo que aquellos más masivos deforman su
  superficie, hundiéndola y ejerciendo su influencia sobre otros
  cercanos (Sánchez Ron, 2005; Sánchez Ron y Romero de Pablos, 2005). El
  efecto distorsionador del tiempo, junto con la consideración de que
  los fenómenos pueden ser o no simultáneos en función de la ubicación
  del espectador, y la definición de las trayectorias en términos no
  absolutos, sino temporales, produjo un auténtico trastocamiento de
  conceptos secularmente admitidos, que se dejó sentir en el arte (Cala
  Vitery y Díaz Osorio, 2015; López Cobo, 2007). Desde esta perspectiva,
  cobra mucho sentido la preocupación por la idea de trayectoria, tan
  importante el caso de los futuristas, o por el concepto de
  simultaneidad, en el caso de los cubistas, así como la abundancia de
  representaciones dedicadas al tema cósmico, todo lo cual surge en un
  contexto histórico de cambio de paradigma científico</p>
</sec>
<sec id="sec4">
  <title>4. El asesinato de la escultura y los orígenes de la composición combinatoria</title>
  <p>Ferrant es un asimilador de conceptos, los interioriza, los madura
  largamente, a veces durante décadas. En ciertos momentos, produce
  obras que, formalmente, parecen nacer fuera de su periodo de
  efervescencia. En otros, aporta soluciones que anticipan el futuro o
  que resultan tan originales que, pese a estar relacionadas con el
  sustrato teórico-artístico del momento, destacan por su sorprendente
  ejecución, con la que es capaz de reconciliar diferentes perspectivas.
  Además, es notable su capacidad para tejer relaciones con otros
  artistas e intelectuales, su gran cultura general, su carácter
  metódico y reflexivo. Como se ha mencionado, la obra ferrantiana
  abarca los más diversos formatos y un sinnúmero de materiales. Por
  ello, el estudio del movimiento en la misma es complejo y se aborda en
  este artículo a través de tres itinerarios creativos que discurren más
  o menos paralelamente, pero que tienen sus propias particularidades.
  Como resultado, las obras artísticas derivadas de cada uno de ellos
  poseen cierto hilo conductor y, al mismo tiempo, resultan
  esencialmente diferentes de las pertenecientes a los otros dos. El
  primer itinerario que vamos a considerar es el que toma como
  estrategia creativa lo que denominamos <italic>composición
  combinatoria</italic> (Ortega-Cubero, 2012), y que Fernández (2008)
  entiende como una particular visión de la
  <italic>estereotomía</italic> (p. 52). A grandes rasgos, este
  principio consiste en la producción de obra, bien tridimensional o
  bidimensional, a partir de una serie de piezas independientes que,
  combinándose, configuran un todo.</p>
  <p>El primer hito de esta estrategia creativa son sus
  <italic>Objetos</italic> de 1932. Estas diez o doce pequeñas
  esculturas, que fueron destruidas por el artista, nacieron del
  ensamblaje de objetos y piezas de carácter industrial. Poseían títulos
  sugerentes como <italic>Hidroavión</italic>, <italic>Anfibio
  galopante</italic> o <italic>Formas y movimiento de la vida
  acuática</italic>, nombres en los cuales se sugiere una idea de
  movimiento, entendido como posibilidad de imaginar un cambio en su
  configuración, al estar integrados por diferentes componentes.
  Bernárdez considera que suponen un “asesinato de la escultura”,
  similar al asesinato de la pintura que Joan Miró había cometido pocos
  años antes (Arnaldo y Bernárdez, 1999, p. 91). Una segunda vía de
  análisis se abre a partir de la literatura de vanguardia, representada
  en España por Gómez de la Serna, quien, influido por las teorías de
  Einstein: “percibe la conexión entre la necesidad de fragmentar la
  realidad para abordarla y el objeto como resultado o fragmento de esa
  realidad”, al tiempo que otorga al lector el papel de co-creador del
  texto (López Cobo, 2007, p. 915).</p>
  <p>La exploración sistemática de las posibilidades que ofrecía este
  camino creativo tiene lugar tres años más tarde, cuando Ferrant
  comienza a desarrollar un material lúdico-didáctico al que denominó
  <italic>arsintes</italic>. Su diseño, aunque muy original, está
  influido por los juegos de bloques froebelianos. También tiene
  conexiones con los juguetes de Torres García y con algunas creaciones
  futuristas para la infancia (Ortega- Cubero, 2010). Pero ¿qué son los
  <italic>arsintes</italic>? Se trata de una serie de juegos
  constituidos por un numeroso conjunto de recortes de cartón de
  diferentes formas, que pueden combinarse libremente para formar
  figuras. Aunque los juegos que se conservan son planos, la idea de
  Ferrant era producir piezas cada vez más corpóreas, para que el
  jugador pudiera ir pasando de la creación de composiciones
  bidimensionales, similares a dibujos, a composiciones
  tridimensionales. Lamentablemente, no pudo finalizar su proyecto, pero
  el estado embrionario de las plantillas de cartón ha permitido
  detectar las complejas operaciones implicadas en el diseño de las
  piezas. Sus formas derivan de un sofisticado pensamiento creativo, de
  modo que “el <italic>arsintes</italic>, en su conjunto, semeja un
  pequeño universo regido por sus propias leyes, dictadas a imitación de
  las de la naturaleza” (Ortega-Cubero, 2010, p. 118). Dentro del
  proceso de diseño, Ferrant utiliza las piezas de los juegos que llega
  a concluir para generar dibujos que arrojan interesantes datos
  plásticos; ciertamente, algunos son muy estáticos, pero otros poseen
  un evidente dinamismo, sobre todo aquellos en los cuales el vacío se
  integra como elemento configurador. Encontramos aquí una resonancia de
  la síntesis futurista entendida como ligazón entre el objeto y el
  espacio que lo rodea, mientras que el principio de crecimiento de lo
  biológico bajo la presión de los elementos ambientales sirve para
  definir las formas de muchas piezas.</p>
  <p>Así pues, los juguetes de 1935 tienen un carácter germinal y su
  minucioso proceso de diseño actúa como banco de pruebas de muchas de
  las ideas que vertebran la obra ferrantiana. El dibujo se convierte,
  en consecuencia, en una forma de expresión fundamental para
  reflexionar sobre este asunto, y posee una importancia creciente en su
  trabajo a partir de los años 30, reuniendo las principales
  preocupaciones teóricas asociadas con el dinamismo en el arte. Además,
  la composición a partir de piezas independientes que se combinan en un
  conjunto tiene un amplio recorrido en su escultura: la observamos en
  sus <italic>Objetos hallados</italic> de 1945, creados con elementos
  encontrados en la playa, en su <italic>Serie ciclópea</italic> de 1947
  y en algunas piezas de pequeño formato de los 50. Desde el punto de
  vista gráfico, destaca la serie de <italic>Figuras del mar,</italic>
  dieciséis dibujos a tinta reunidos en un libro prologado por Mathias
  Goeritz y publicado por la Galería Clan en 1948. En ellos se vuelve a
  reflejar el lento pero inexorable movimiento de la naturaleza, cuyas
  fuerzas orgánicas de crecimiento y adaptación actúan bajo la presión
  de los elementos ambientales, energías constrictoras y desgastantes
  que modelan la materia física. Así, las piezas, o fragmentos
  aparentemente creados por el azar, se concatenan, se combinan, se
  apoyan unas en otras produciendo frágiles o sólidos equilibrios, por
  lo que se sugiere una posibilidad de cambio, al menos a través de la
  opción de imaginar, lúdicamente, otras posibles organizaciones (Figs.
  2 y 3).</p>
  <fig id="fig2">
    <caption><p>Figura 2. Prólogo de Goeritz en Figuras del mar (1948) y
    uno de los dibujos de Ferrant en la misma publicación. Colección
    particular. Fotografía de los autores.</p></caption>
    <graphic mimetype="image" mime-subtype="jpeg" xlink:href="media/image2.jpeg" />
  </fig>
  <fig id="fig3">
    <caption><p>Figura 3. Prólogo de Goeritz en Figuras del mar (1948) y
    uno de los dibujos de Ferrant en la misma publicación. Colección
    particular. Fotografía de los autores.</p></caption>
    <graphic mimetype="image" mime-subtype="jpeg" xlink:href="media/image3.jpeg" />
  </fig>
  <p>De manera aún más evidente, a partir de 1950, esta estrategia creativa se aprecia en sus
          <italic>Tableros cambiantes</italic>: obras formadas por un soporte plano sobre el que
        pueden fijarse distintas piezas de manera libre. Así, tras un largo camino de
        experimentación, el artista brinda al espectador la posibilidad de intervenir de manera real
        y directa en la escultura, modificándola, por lo que el público se convierte así en
        co-creador activo. En principio, estas modificaciones ocurren sobre una superficie plana y
        producen relieves. Más tarde, en 1958, Ferrant comienza a desarrollar su <italic>Escultura
          infinita</italic>, una serie obras formadas por diferentes piezas de hierro que el
        espectador también puede disponer a su gusto. El montaje de las mismas es recogido por él en
        varios álbumes fotográficos en forma de acordeón y en las fotografías se detecta cierta
        atención a las sombras proyectadas (Fig. <xref ref-type="fig" rid="fig4">4</xref>). Resulta
        claro que, en la década de los 50, había trascendido el incipiente terreno de las “acciones”
        mencionadas por Calder para adentrarse en territorio del pleno movimiento, en este caso como
        transformación, como escultura transformable. Ese proceso se desarrolló de manera natural,
        tal y como él mismo explica en la entrevista que le realiza José de Castro Arines en 1953
        para <italic>Informaciones</italic>: “La verdad es que nunca me he preocupado de inventar
        una teoría. En rigor, me parece únicamente que llegó el momento en el que la escultura le
        dice al espectador: ‘Si no te mueves tú, me moveré yo’” (Ferrant, 1997, p. 318).</p>
  <fig id="fig4">
    <caption><p>Figura 4. Álbumes fotográficos. Exposición Universo
    Ferrant (Museo Patio Herreriano, 24 de junio de 2022 - 2 de julio de
    2023).</p></caption>
    <graphic mimetype="image" mime-subtype="jpeg" xlink:href="media/image4.jpeg" />
  </fig>
</sec>
<sec id="sec5">
  <title>5. El muñeco estereotómico, lo estático cambiante y los autómatas</title>
  <p>Una vez finalizada la Guerra Civil, el escultor retomó su labor con
  series como <italic>Tauromaquia</italic>, relieves donde predominan
  composiciones de líneas curvas, extremadamente dinámicas, y donde
  algunas figuras se multiplican, al modo futurista, para mostrar los
  distintos instantes de una acción. Su interés por el movimiento y la
  mecánica está presente también en su <italic>Estudio estereotómico de
  coyunturas estatutarias</italic>, un pequeño maniquí realizado en
  1940, y que presentó en el Salón de los Once de 1946, acompañado por
  una colección de fotografías que lo mostraban en distintas poses. El
  mismo concepto de figuras móviles se observa en los dos maniquíes que
  ese mismo año le encarga la peletería madrileña Lobel, figuras que
  combinan los elementos sólidos de las partes visibles (piernas, manos
  y cabeza), dejando oculto, tras la vestimenta, el mecanismo de
  articulación corporal formado por madera y metal. En una carta de Miró
  a Ferrant, el pintor se refiere, precisamente, a dichos maniquíes, que
  había visto en unas “magníficas fotos” que el escultor le había
  enviado en una misiva anterior, y que le “gustaron
  muchísimo”<xref ref-type="fn" rid="fn6">6</xref>. Las obras
  articuladas planteaban una exploración sobre las
  <italic>coyunturas</italic>, o juntas movibles entre las piezas, cuyo
  juego permite alterar la postura de la figura, y por tanto su forma,
  aunque ésta no se desplace.</p>
  <p>Dichas obras son antecedentes directos de piezas tan originales como <italic>Estatua
          cambiante</italic>, <italic>Mujer de circo</italic> y <italic>Estático cambiante</italic>,
        de 1953 (Fernández, 2008). En ellas, el escultor establece un anclaje espacial, a modo de
        eje vertical, en torno al cual coloca una serie de piezas que pueden adoptar diferentes
        posiciones. En <italic>Mujer de circo</italic>, nos encontramos, además, con la huella de
        Calder y su <italic>Circo en Miniatura</italic> (Fig. <xref ref-type="fig" rid="fig5"
          >5</xref>).</p>
  <fig id="fig5">
    <caption><p>Figura 5. Mujer de circo en posición de equilibrio
    vertical y, sobre la pared, dos fotografías que muestran la pieza en
    otras poses. Exposición Universo Ferrant (Museo Patio Herreriano, 24
    de junio de 2022 - 2 de julio de 2023). Fotografía de los
    autores.</p></caption>
    <graphic mimetype="image" mime-subtype="jpeg" xlink:href="media/image5.jpeg" />
  </fig>
  <p>Efectivamente, la figura cuenta con un eje fijo que atraviesa su
  pierna izquierda. Esta varilla oculta no coincide con el eje de
  simetría corporal, lo que supone la ruptura del equilibrio natural de
  la espina dorsal, habitual en la estatuaria clásica y, además,
  confirma una nueva exploración en torno al dinamismo:</p>
  <disp-quote>
    <p>Ferrant va a optar por explorar la idea de equilibrio a partir de
    una posición fija, con lo que el movimien­to queda entendido en
    sentido abstracto. El movimiento es un pretexto que Ferrant va a
    utilizar para analizar el equilibrio. La movilidad no es, por tanto,
    un fin, sino un medio para analizar su contario: el equilibrio, lo
    que no se cae, lo que está estático: la estatua (Fernández, 2008, p.
    90).</p>
  </disp-quote>
  <p>No obstante, las figuras que se mueven por sí mismas, sin necesidad
  de ser accionadas por el espectador, también están presentes en la
  producción ferrantiana, ya que el escultor abordó la construcción de
  un conjunto de autómatas para el Teatro Albéniz de Madrid, en 1943.
  Estas piezas representaban diferentes tipos regionales de España y
  poseían movimiento propio. El artista consideraba los autómatas como
  una derivación de la estatua, pero impregnada de “divertida
  puerilidad”, y dicha característica distinguía sustancialmente las
  figuras humanas articuladas de sus móviles, de los cuales hablaremos
  en el apartado siguiente, que eran valorados por él como obras mucho
  más serias. De hecho, tal y como el propio Ferrant expresa, autómatas
  y móviles poseen un sentido muy distinto: “al igual que el dibujo de
  un niño no puede confundirse con el de Paul Klee” (Ferrant, 1997, p.
  153).</p>
</sec>
<sec id="sec6">
  <title>6. De los móviles al dinamismo gráfico</title>
  <p>Los móviles que realiza Ferrant tienen mucho de Calder. En ellos hay una concepción espacial y
        cósmica. Las constelaciones del americano son prácticamente coetáneas a las del español,
        aunque, en su caso, ya había explorado conceptos similares con anterioridad, obras que
        Ferrant conocía. De la capacidad de ambos artistas para el diseño de este tipo de esculturas
        Eugenio d’Ors escribió un artículo de prensa, poniendo su obra en relación. Sobre Calder
        apunta: “es más ingenieril: Difícilmente llega a la región del puro juego”<xref
          ref-type="fn" rid="fn7">7</xref>. En otro artículo de Luis Castillo<xref ref-type="fn"
          rid="fn8">8</xref>, el texto es acompañado por una serie fotográfica que capta el
        dinamismo de un móvil, seguramente de Calder, a modo de cronofotografía (Fig. <xref
          ref-type="fig" rid="fig6">6</xref>). Estas imágenes presentan un paralelismo evidente con
        fotografías tomadas por el propio Ferrant, en las cuales una larga exposición permite
        registrar la trayectoria de la obra, que se percibe casi como una vibración en el espacio
        (Fig. <xref ref-type="fig" rid="fig7">7</xref>).</p>
  <fig id="fig6">
    <caption><p>Figura 6. Fotografía extraída de recorte de prensa de
    Ateneo (F.F.-RP-CSLL 1-1956). Fotografía de Ferrant en Vázquez de
    Parga (1983, p. 67).</p></caption>
    <graphic mimetype="image" mime-subtype="jpeg" xlink:href="media/image6.jpeg" />
  </fig>
  <fig id="fig7">
    <caption><p>Figura 7. Fotografía extraída de recorte de prensa de
    Ateneo (F.F.-RP-CSLL 1-1956). Fotografía de Ferrant en Vázquez de
    Parga (1983, p. 67).</p></caption>
    <graphic mimetype="image" mime-subtype="jpeg" xlink:href="media/image7.jpeg" />
  </fig>
  <p>Además de su correspondencia con Calder y de los recortes de
  prensa, en el Archivo Ferrant se han localizado otros documentos
  reveladores, como las anotaciones del artista sobre el catálogo de una
  exposición del americano en la galería Louis Carré de París, de 1946,
  donde puede leerse el siguiente texto de Sartre, en el que relaciona
  el movimiento de sus móviles con la espontaneidad de la música:</p>
  <disp-quote>
    <p>... el objeto permanece siempre a medio camino entre el
    servilismo de la estatua y la independencia de los hechos naturales
    [...] se puede distinguir cuál es el tema elegido por su autor, pero
    sobre él bor­da mil variaciones personales; es una pequeña tonada de
    jazz, única y efímera, como el cielo, como la mañana; si se lo
    pierden, se lo habrán perdido para
    siempre<xref ref-type="fn" rid="fn9">9</xref> (anotaciones de
    Ferrant, 1946).</p>
  </disp-quote>
  <p>Ángel Ferrant, como no puede ser de otra manera, también habla de
  sus móviles en términos temporales y cósmicos. Esto sucede, por
  ejemplo, en una entrevista realizada por Pietro Sapotiri para la
  revista <italic>Time- Life</italic> de Nueva York, en 1949: “requerido
  para hacer un dibujo plásticamente astronómico me tropecé, como
  siempre que dibujo, con la dificultad de desenvolverme únicamente en
  dos dimensiones…sin pretenderlo me encontré con el movimiento, es
  decir, con el tiempo” (Arnaldo y Bernárdez, 1999, p. 75). Pero,
  además, el movimiento involucra plenamente al espectador a través del
  juego, ya que algunas obras estaban diseñadas para ser activadas
  mediante acciones concretas (Mosquera, 1999). En una exposición
  conjunta de 1949 en la galería Palma, Mathias Goeritz incorporó el
  dibujo Ángel Ferrant y sus móviles, de evidente parecido con las
  constelaciones mironianas. Además, varios móviles se inspiraban en el
  dinamismo de la figura humana, pero también en el tema cósmico y en lo
  que podríamos denominar “objetos flotantes”. Aluden al dinamismo
  corporal algunos móviles no localizados, como <italic>Ecuación de la
  gimnasta y su aparato</italic>, <italic>Funámbula</italic> o
  <italic>Danzarina bajo nube de plomo,</italic> entre otros, además de
  <italic>Mujer hacendosa</italic>, en el MNCARS. El cosmos se refleja
  en <italic>Planetas en fase amorosa</italic> y en
  <italic>Constelación,</italic> mientras que lo flotante inspira
  <italic>Nenúfares</italic> y otras piezas en paradero desconocido,
  como <italic>Acuarium</italic>, <italic>Peces</italic> y
  <italic>Barcos</italic>, que incluía una dedicatoria a Calder. El
  mismo Ferrant afirmó lo siguiente en la mencionada entrevista en
  <italic>Time-Life</italic>:</p>
  <disp-quote>
    <p>(…) nada más ajeno que un ‘móvil’ por su aspecto a cualquier
    objeto de la naturaleza. Sin embargo, nada más natural. Tan natural
    que su propia naturaleza rechaza el artificio, el truco. En el móvil
    todo es verdadero, real; ponderación, equilibrio, levitación. […].
    En él la ley de la gravedad no puede escabullir­se, sino que se
    manifiesta desnuda y es su carne y su médula (Romero Escassi, 1973,
    p. 28).</p>
  </disp-quote>
  <p>Ante estas declaraciones, no podemos dejar de preguntarnos si no
  sería justamente por su inevitable supeditación a las leyes de la
  física que los móviles ferrantianos, pese a su invitación al juego,
  fueran considerados obras de gran calado intelectual por su creador.
  Al fin y al cabo, maniquíes y autómatas formaban parte de la
  tradición, mientras que los móviles constituían una tipología
  escultórica nueva, basada en nuevos conceptos. ¿Cómo un escultor, tan
  firmemente defensor del arte nuevo, no iba a interesarse, al menos
  hasta cierto punto, por los nuevos conceptos en torno al espacio?</p>
  <p>Por último, esta línea de investigación en torno a lo dinámico no podía dejar de reflejarse en
        el ámbito gráfico, especialmente en la serie <italic>Dibujos móviles</italic>, un conjunto
        de catorce obras datadas en 1948 que resulta excepcional por su originalidad. Los dibujos
        integran el movimiento físico de una forma nunca vista y que resulta difícil de relacionar
        con experimentaciones gráficas anteriores o coetáneas. Ferrant utiliza dos dibujos
        superpuestos, trazados con tinta china y <italic>gouache</italic>; el de la parte superior,
        realizado sobre papel pergamino traslúcido, y el de la parte inferior sobre un papel opaco.
        Ambos están unidos de manera que el espectador puede deslizar uno sobre otro, en un
        movimiento de vaivén, lo que anima los diseños, que son complementarios entre sí. La mayoría
        aborda el tema de la figura humana, algunos de ellos en indiscutible acción dinámica, aunque
        también tocan otros asuntos, como el dinamismo animal o mecánico (Fig. <xref ref-type="fig"
          rid="fig8">8</xref>).</p>
  <fig id="fig8">
    <caption><p>Figura 8. Dibujo móvil Nadadora, de Ángel Ferrant. En
    Arnaldo y Bernárdez (1999, p. 208).</p></caption>
    <graphic mimetype="image" mime-subtype="jpeg" xlink:href="media/image8.jpeg" />
  </fig>
  <p>Una vez más, detectamos una ruptura con la tradición, pues el
  dibujo no es ya una disciplina preparatoria, sino que posee entidad
  como expresión autónoma. Y ese estatus se hace obvio para el
  espectador, cuya colaboración física es indispensable para activar el
  dinamismo gráfico. Por último, estas obras parecen seguir un personal
  principio de síntesis, porque los motivos cobran sentido no como
  sucesión dinámica desplegada sobre un soporte único, al modo
  futurista, sino cuando se funden y se mezclan como un acorde musical,
  con un verdadero sentido espacial, en el que se hacen presentes la
  dimensión de profundidad, el ritmo y, como consecuencia, el propio
  tiempo.</p>
</sec>
<sec id="sec7">
  <title>7. Conclusiones</title>
  <p>La idea del movimiento vertebra en gran medida el pensamiento
  teórico-artístico de las tres primeras décadas del siglo pasado,
  aunque es un concepto que se entiende y se explora de muy diversas
  formas: como síntesis ligada al ambiente emotivo, como visión
  fragmentaria y simultánea de una realidad intelectualizada, como
  dibujo, esencialmente lineal, desarrollado en el espacio, como puro
  dinamismo físico, bien impulsado por medios mecánicos, bien por un
  ligero soplo de brisa, o como rastro de una fantasmal trayectoria
  recogida por el ojo de la cámara. Y en el núcleo de esa reflexión
  sobre el dinamismo, se encuentran los avances tecnológicos y
  científicos más importantes del momento: el desarrollo de la
  fotografía, de la maquinaria y de los medios de transporte, el
  conocimiento, cada vez más profundo y detallado, de la morfología
  natural y los procesos que contribuyen a modelarla y, cómo no, la
  teoría de la relatividad, su cuestionamiento de la simultaneidad y su
  novedosa unificación de los conceptos de espacio y tiempo, sumados a
  la visión del espacio como superficie deformable en la que flotan los
  cuerpos celestes. ¿Cómo se traducen todas estas influencias en la obra
  de Ferrant? El escultor realiza móviles, obras “serias” que poseen un
  sentido de atracción cósmica, pero también crea maniquíes, autómatas,
  juguetes y otras propuestas totalmente originales. En todas ellas
  subyace cierto sentido lúdico. Su capacidad para asimilar conceptos y
  tendencias heterogéneas da lugar a una serie de producciones
  artísticas que, a veces, tienen relación formal con la obra de otros
  creadores, pero otras son completamente originales, ya que los temas
  de su interés son largamente meditados. Y en ese proceso meditativo,
  distintas ideas van madurando, decantándose y ramificándose a través
  de su sensibilidad, en busca de un punto de vista conciliador entre
  disciplinas al que cree que el arte puede contribuir, por lo que
  resulta casi lógico encontrar en su archivo citas como la siguiente de
  Einstein: “Lo incomprensible del mundo es que sea
  incomprensible”<xref ref-type="fn" rid="fn10">10</xref>. Así,
  paulatinamente, Ángel Ferrant va madurando y desglosando plásticamente
  la idea de “la forma como huella del tiempo en el espacio”, concepto
  que expresa en una entrevista radiofónica de 1947 (Ferrant, 1997, p.
  310).</p>
  <p>Según lo anterior, el movimiento se puede entender en su trabajo
  como un impulso orgánico de relación de la obra con el medio, que
  funciona como una insinuación, como un juego de piezas que se pueden
  recolocar imaginativa o físicamente, como la aspiración a una posición
  de equilibrio en torno a la vertical, o como la delicada gracilidad de
  aquello que flota. En todo caso, el movimiento es un concepto
  escultórico cuya finalidad es involucrar al espectador. Está implícito
  en lo que llama <italic>escultura viva</italic>, independientemente de
  que ésta sea estática y fija, cambiante o móvil. De manera
  subsidiaria, la fotografía permite fijar instantes, fragmentos de
  tiempo, posibilidades varias o diferentes condiciones de luz; se torna
  así en un proceso de registro personal de la vivacidad de las obras.
  Y, desde la óptica del espectador, dicha vivacidad hace que éste se
  vea impelido a desarrollar distintas acciones, desde girar en torno a
  una escultura para observarla desde diferentes puntos de vista, hasta
  a interactuar con un dibujo, recolocar una serie de piezas o activar
  un móvil. La obra funciona, de este modo, como un detonante, como un
  activador de respuestas, persiguiendo el desencadenamiento de una
  pulsión, tanto física como intelectual, orientada a hacer participar
  al público, que se ve obligado a intervenir, a moverse o a mover. En
  palabras del escultor:</p>
  <disp-quote>
    <p>Arte vivo es precisamente aquel que marcha con el tiempo. Y no
    precisamente porque se mueva como los <italic>móviles</italic>
    [...]. De una obra actual habría de decirse, <italic>está
    viva.</italic> Muchas obras antiguas están vivas, están tan vivas
    como si hubieran nacido hoy. Muchas modernas nacen muertas. Los
    investiga­dores de la Historia del Arte llegan a aceptar este punto
    de vista. Pero en su mayoría, odian las formas más vivas del arte
    actual. Es lamentable. E incomprensible.</p>
    <p>No quisiera sacar de sus casillas a ningún erudito al declarar
    que, para mi gobierno, he llegado, en el momento presente, a esta
    clasificación histórica de la escultura: Paleolítica, Neolítica,
    Paralítica y Viva. Perdón (Ferrant, 1997, p. 156).</p>
  </disp-quote>
</sec>
</body>
<back>
<fn-group>
  <fn id="fn1">
    <label>1</label><p>Russolo, L. (1916). <italic>L’Arte dei
    Rumori.</italic> Fondo Ferrant, Museo Patio Herreriano, Valladolid.
    F.F.-LIB-RUSS 1-1290.</p>
  </fn>
  <fn id="fn2">
    <label>2</label><p>Marinetti, F. T., Boccioni, U. Carrà, C.,
    Russolo, L., Balla, G., Severini, G., Balilla Pratella, F., de
    Saint-Point, V., Apollinaire G. y Palla- zzeschi, A. (1914).
    <italic>I manifesti del Futurismo</italic>. Edizioni di Lacerba.
    Fondo Ferrant, Museo Patio Herreriano, Valladolid. F.F.-LIB-MAR
    1-1282.</p>
  </fn>
  <fn id="fn3">
    <label>3</label><p>Boccioni, U. (1916). Boccioni. <italic>Pittore e
    Scultore Futurista.</italic> Fondo Ferrant, Museo Patio Herreriano,
    Valladolid. F.F.-CAT Boc 1-3020.</p>
  </fn>
  <fn id="fn4">
    <label>4</label><p>Más tarde, diversas ideas procedentes de la
    biología se transferirían al mundo de la Historia del Arte, siendo
    la obra más influyen­te <italic>La vida de las formas y elogio de la
    mano,</italic> de Focillon, publicada en 1934, que está presente en
    la biblioteca de Ferrant en una edición en francés de ese mismo
    año.</p>
  </fn>
  <fn id="fn5">
    <label>5</label><p>Estos movimientos de vanguardia están
    documentados en la biblioteca personal de Ferrant. Destaca, por
    fecha de publicación, el libro en alemán de Wedderkop <italic>Paul
    Klee</italic>, publicado en Leipzig en 1920.</p>
  </fn>
  <fn id="fn6">
    <label>6</label><p>Miró, J. (1946). <italic>Carta de Miró a
    Ferrant,</italic> 6 de noviembre de 1946. Fondo Ferrant, Museo Patio
    Herreriano, Valladolid. F.F.-CORR 18-128.</p>
  </fn>
  <fn id="fn7">
    <label>7</label><p>D’Ors, E. (s.f.). <italic>Calder</italic>.
    Recorte de prensa. Fondo Ferrant, Museo Patio Herreriano,
    Valladolid. F.F.-RP-Dor 1-663.</p>
  </fn>
  <fn id="fn8">
    <label>8</label><p>Castillo, L. (1954). Un arte nuevo.
    <italic>Revista Ateneo,</italic> 66. Fondo Ferrant, Museo Patio
    Herreriano, Valladolid. F.F.-RP-CSLL 1-1956.</p>
  </fn>
  <fn id="fn9">
    <label>9</label><p>Ferrant, A. (1946). <italic>Anotaciones de
    Ferrant en el catálogo de la exposición de Calder en París, Galería
    Louis Carré</italic>. (Fragmento traducido por los autores). Fondo
    Ferrant, Museo Patio Herreriano, Valladolid. F.F.-NOT 28-846.</p>
  </fn>
  <fn id="fn10">
    <label>10</label><p>Ferrant, A. (s.f.). Hoja autógrafa, cita de
    Einstein. Fondo Ferrant, Museo Patio Herreriano, Valladolid.
    F.F.-NOT 66-902.</p>
  </fn>
</fn-group>
  <ref-list>
    <ref id="ref1">
  <element-citation publication-type="catalog">
    <person-group person-group-type="author">
      <name><surname>Arnaldo</surname><given-names>J</given-names></name>
      <name><surname>Bernárdez</surname><given-names>C</given-names></name>
    </person-group>
    <year>1999</year>
    <source>Ángel Ferrant</source>
    <publisher-loc>Madrid</publisher-loc>
    <publisher-name>MNCARS</publisher-name>
  </element-citation>
</ref>

<ref id="ref2">
  <element-citation publication-type="book">
    <person-group person-group-type="author">
      <name><surname>Bisquerra</surname><given-names>R</given-names></name>
    </person-group>
    <year>2014</year>
    <source>Metodología de la investigación educativa</source>
    <publisher-loc>Madrid</publisher-loc>
    <publisher-name>La Muralla</publisher-name>
  </element-citation>
</ref>

<ref id="ref3">
  <element-citation publication-type="book">
    <person-group person-group-type="author">
      <name><surname>Cala Vitery</surname><given-names>F</given-names></name>
      <name><surname>Díaz Osorio</surname><given-names>M</given-names></name>
    </person-group>
    <year>2015</year>
    <source>Dos enlaces entre Arte y Ciencia: cubismo y relatividad fotografía y matemáticas</source>
    <publisher-loc>Bogotá</publisher-loc>
    <publisher-name>Universidad de Bogotá Jorge Tadeo Lozano</publisher-name>
  </element-citation>
</ref>

<ref id="ref4">
  <element-citation publication-type="book">
    <person-group person-group-type="author">
      <name><surname>Calvo Serraller</surname><given-names>F</given-names></name>
    </person-group>
    <year>2003</year>
    <article-title>Calder: la gravedad y la gracia</article-title>
    <person-group person-group-type="editor">
      <name><surname>Giménez</surname><given-names>C</given-names></name>
      <name><surname>Rower</surname><given-names>A.S.C</given-names></name>
    </person-group>
    <source>Calder: la gravedad y la gracia</source>
    <fpage>5</fpage>
    <lpage>40</lpage>
    <publisher-loc>Bilbao/Madrid</publisher-loc>
    <publisher-name>Fundación Museo Guggenheim Bilbao/MNCARS</publisher-name>
  </element-citation>
</ref>

<ref id="ref5">
  <element-citation publication-type="book">
    <person-group person-group-type="author">
      <name><surname>Cook</surname><given-names>T A</given-names></name>
    </person-group>
    <year>1979</year>
    <source>Curves of life</source>
    <publisher-loc>New York</publisher-loc>
    <publisher-name>Dover Publications</publisher-name>
  </element-citation>
</ref>

<ref id="ref6">
  <element-citation publication-type="book">
    <person-group person-group-type="author">
      <name><surname>Díaz Sánchez</surname><given-names>J</given-names></name>
      <name><surname>Bonet</surname><given-names>J M</given-names></name>
      <name><surname>Rodríguez Lafuente</surname><given-names>F</given-names></name>
      <name><surname>Zlotescu</surname><given-names>I</given-names></name>
      <name><surname>Ávila</surname><given-names>A</given-names></name>
      <name><surname>McCulloch</surname><given-names>J</given-names></name>
      <name><surname>Pérez</surname><given-names>C</given-names></name>
    </person-group>
    <year>2002</year>
    <source>Los ismos de Ramón Gómez de la Serna y un apéndice circense</source>
    <publisher-loc>Madrid</publisher-loc>
    <publisher-name>MNCARS</publisher-name>
  </element-citation>
</ref>

<ref id="ref7">
  <element-citation publication-type="book">
    <person-group person-group-type="author">
      <name><surname>Einstein</surname><given-names>A</given-names></name>
    </person-group>
    <year>2005</year>
    <source>Sobre la teoría de la relatividad especial y general</source>
    <publisher-loc>Madrid</publisher-loc>
    <publisher-name>Alianza Editorial</publisher-name>
  </element-citation>
</ref>

<ref id="ref8">
  <element-citation publication-type="book">
    <person-group person-group-type="author">
      <name><surname>Fernández</surname><given-names>O</given-names></name>
    </person-group>
    <year>2008</year>
    <source>Ángel Ferrant</source>
    <publisher-loc>Madrid</publisher-loc>
    <publisher-name>Fundación Mapfre</publisher-name>
  </element-citation>
</ref>

<ref id="ref9">
  <element-citation publication-type="book">
    <person-group person-group-type="author">
      <name><surname>Ferrant</surname><given-names>A</given-names></name>
    </person-group>
    <year>1997</year>
    <source>Todo se parece a algo. Escritos críticos y testimonios</source>
    <person-group person-group-type="editor">
      <name><surname>Arnaldo</surname><given-names>Javier</given-names></name>
      <name><surname>Fernández</surname><given-names>Olga</given-names></name>
    </person-group>
    <publisher-loc>Madrid</publisher-loc>
    <publisher-name>Visor</publisher-name>
  </element-citation>
</ref>

<ref id="ref10">
  <element-citation publication-type="catalog">
    <person-group person-group-type="author">
      <name><surname>Giménez</surname><given-names>C</given-names></name>
      <name><surname>Rower</surname><given-names>A S C</given-names></name>
    </person-group>
    <year>2003</year>
    <source>Calder: la gravedad y la gracia</source>
    <publisher-loc>Bilbao/Madrid</publisher-loc>
    <publisher-name>Fundación Museo Guggenheim Bilbao/MNCARS</publisher-name>
  </element-citation>
</ref>

<ref id="ref11">
  <element-citation publication-type="journal">
    <person-group person-group-type="author">
      <name><surname>López Cobo</surname><given-names>A</given-names></name>
    </person-group>
    <year>2007</year>
    <article-title>De Einstein a Gómez de la Serna: la teoría de la relatividad y el secreto del arte moderno</article-title>
    <source>Arbor</source>
    <volume>728</volume>
    <fpage>911</fpage>
    <lpage>921</lpage>
    <pub-id pub-id-type="doi" xlink:href="https://doi.org/10.3989/arbor.2007.i728.153">10.3989/arbor.2007.i728.153</pub-id>
  </element-citation>
</ref>

<ref id="ref12">
  <element-citation publication-type="journal">
    <person-group person-group-type="author">
      <name><surname>Martínez-Corona</surname><given-names>J I</given-names></name>
      <name><surname>Palacios-Almón</surname><given-names>G E</given-names></name>
      <name><surname>Oliva-Garza</surname><given-names>D B</given-names></name>
    </person-group>
    <year>2023</year>
    <article-title>Guía para la revisión y el análisis documental: propuesta desde el enfoque investigativo</article-title>
    <source>Ra Ximhai: revista científica de sociedad, cultura y desarrollo sostenible</source>
    <volume>19</volume>
    <issue>1</issue>
    <fpage>67</fpage>
    <lpage>83</lpage>
    <pub-id pub-id-type="doi" xlink:href="https://doi.org/10.35197/rx.19.01.2023.03.jm">10.35197/rx.19.01.2023.03.jm</pub-id>
  </element-citation>
</ref>

<ref id="ref13">
  <element-citation publication-type="journal">
    <person-group person-group-type="author">
      <name><surname>Mosquera</surname><given-names>X L</given-names></name>
    </person-group>
    <year>1999</year>
    <article-title>O escultor Ángel Ferrant un Sísifo contemporáneo</article-title>
    <source>Anuario Brigantino</source>
    <issue>22</issue>
    <fpage>485</fpage>
    <lpage>500</lpage>
  </element-citation>
</ref>

<ref id="ref14">
  <element-citation publication-type="report">
    <person-group person-group-type="author">
      <name><surname>Ortega-Cubero</surname><given-names>I</given-names></name>
    </person-group>
    <year>2009</year>
    <source>Ángel Ferrant, profesor de vanguardia</source>
    <publisher-loc>Castilla y León</publisher-loc>
    <publisher-name>Consejería de Cultura y Turismo. Junta de Castilla y León</publisher-name>
  </element-citation>
</ref>

<ref id="ref15">
  <element-citation publication-type="journal">
    <person-group person-group-type="author">
      <name><surname>Ortega-Cubero</surname><given-names>I</given-names></name>
    </person-group>
    <year>2010</year>
    <article-title>Los secretos del arsintes bajo el prisma de la teoría emergente de los datos</article-title>
    <source>Arte, Individuo y Sociedad</source>
    <volume>22</volume>
    <issue>2</issue>
    <fpage>103</fpage>
    <lpage>121</lpage>
    <pub-id pub-id-type="other" assigning-authority="ucm" xlink:href="https://revistas.ucm.es/index.php/ARIS/article/view/ARIS1010220103A">ARIS1010220103A</pub-id>
  </element-citation>
</ref>

<ref id="ref16">
  <element-citation publication-type="journal">
    <person-group person-group-type="author">
      <name><surname>Ortega-Cubero</surname><given-names>I</given-names></name>
    </person-group>
    <year>2012</year>
    <article-title>La composición combinatoria. Un procedimiento para fomentar la motivación y la creatividad artística en E.S.O.</article-title>
    <source>Pulso. Revista De educación</source>
    <issue>35</issue>
    <fpage>159</fpage>
    <lpage>176</lpage>
    <pub-id pub-id-type="doi" xlink:href="https://doi.org/10.58265/pulso.5051">10.58265/pulso.5051</pub-id>
  </element-citation>
</ref>

<ref id="ref17">
  <element-citation publication-type="book">
    <person-group person-group-type="author">
      <name><surname>Ortega y Gasset</surname><given-names>J</given-names></name>
    </person-group>
    <year>2005</year>
    <article-title>La deshumanización del arte</article-title>
    <person-group person-group-type="editor">
      <name><surname>Llera</surname><given-names>L</given-names></name>
    </person-group>
    <source>La deshumanización del arte</source>
    <fpage>159</fpage>
    <lpage>198</lpage>
    <publisher-loc>Madrid</publisher-loc>
    <publisher-name>Editorial Biblioteca Nueva, S.L.</publisher-name>
  </element-citation>
</ref>

<ref id="ref18">
  <element-citation publication-type="journal">
    <person-group person-group-type="author">
      <name><surname>Peña Vera</surname><given-names>T</given-names></name>
      <name><surname>Pirela Morillo</surname><given-names>J</given-names></name>
    </person-group>
    <year>2007</year>
    <article-title>La complejidad del análisis documental</article-title>
    <source>Información, Cultura y Sociedad</source>
    <issue>16</issue>
    <fpage>55</fpage>
    <lpage>81</lpage>
    <pub-id pub-id-type="doi" xlink:href="https://doi.org/10.34096/ics.i16.869">10.34096/ics.i16.869</pub-id>
  </element-citation>
</ref>

<ref id="ref19">
  <element-citation publication-type="book">
    <person-group person-group-type="author">
      <name><surname>Romero Escassi</surname><given-names>J</given-names></name>
    </person-group>
    <year>1973</year>
    <source>Ángel Ferrant</source>
    <publisher-loc>Madrid</publisher-loc>
    <publisher-name>Servicio de Publicaciones del Ministerio de Educación y Ciencia</publisher-name>
  </element-citation>
</ref>

<ref id="ref20">
  <element-citation publication-type="book">
    <person-group person-group-type="author">
      <name><surname>Sánchez Ron</surname><given-names>J M</given-names></name>
    </person-group>
    <year>2005</year>
    <source>Albert Einstein</source>
    <publisher-loc>Barcelona</publisher-loc>
    <publisher-name>Crítica</publisher-name>
  </element-citation>
</ref>

<ref id="ref21">
  <element-citation publication-type="book">
    <person-group person-group-type="author">
      <name><surname>Sánchez Ron</surname><given-names>J M</given-names></name>
      <name><surname>Romero De Pablos</surname><given-names>A</given-names></name>
    </person-group>
    <year>2005</year>
    <source>Einstein en España</source>
    <publisher-loc>Madrid</publisher-loc>
    <publisher-name>Crítica, Publicaciones de la Residencia de Estudiantes</publisher-name>
  </element-citation>
</ref>

<ref id="ref22">
  <element-citation publication-type="book">
    <person-group person-group-type="author">
      <name><surname>Vázquez de Parga</surname><given-names>A</given-names></name>
    </person-group>
    <year>1983</year>
    <article-title>Sobre Ángel Ferrant: vida y obra</article-title>
    <source>Ángel Ferrant</source>
    <fpage>13</fpage>
    <lpage>15</lpage>
    <publisher-loc>Madrid</publisher-loc>
    <publisher-name>Ministerio de Cultura</publisher-name>
  </element-citation>
</ref>
  </ref-list>
</back>
</article>
