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<!DOCTYPE article PUBLIC "-//NLM//DTD JATS (Z39.96) Journal Publishing DTD v1.3 20210610//EN" "http://jats.nlm.nih.gov/publishing/1.3/JATS-journalpublishing1-3.dtd">
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      <journal-id journal-id-type="publisher">ARIS</journal-id>
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        <journal-title specific-use="original" xml:lang="es">Arte, Individuo y Sociedad</journal-title>
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      <issn publication-format="electronic">1131-5598</issn>
      <issn-l>1131-5598</issn-l>
      <publisher>
        <publisher-name>Ediciones Complutense</publisher-name>
        <publisher-loc> España </publisher-loc>
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      <article-id pub-id-type="doi">10.5209/aris.98839</article-id>
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        <subj-group subj-group-type="heading">
          <subject>Artículos</subject>
        </subj-group>
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      <title-group>
        <article-title>Espacios Escultóricos (1969): análisis y reconstrucción
          de una exposición que marca en el surgimiento de la
          instalación artística en Chile<xref ref-type="fn" rid="fn1">1</xref></article-title>
        <trans-title-group xml:lang="en">
          <trans-title>Espacios Escultóricos (1969): analysis and reconstruction of an
            exhibition that marks the emergence of installation art in Chile</trans-title>
        </trans-title-group>
      </title-group>
      <contrib-group>
        <contrib contrib-type="author" corresp="yes">
          <contrib-id contrib-id-type="orcid">https://orcid.org/0000-0002-2329-1491</contrib-id>
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            <surname>Bruna</surname>
            <given-names>Rodrigo</given-names>
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          <xref ref-type="corresp" rid="cor1"/>
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          <institution content-type="original">Universidad de Chile</institution>
          <country country="CL">Chile</country>
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      <author-notes>
        <corresp id="cor1">Rodrigo Bruna<email>rodrigo.bruna@u.uchile.cl</email></corresp>
      </author-notes>
      <pub-date date-type="pub" publication-format="electronic" iso-8601-date="2025-07-03">
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        <year>2025</year>
      </pub-date>
      <volume>37</volume>
      <issue>3</issue>
      <fpage>439</fpage>
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          <day>14</day>
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          <year>2025</year>
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        <copyright-statement>© 2025 Universidad Complutense de Madrid</copyright-statement>
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          <license-p>Esta obra está bajo una licencia <ext-link ext-link-type="uri"
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              4.0 International</ext-link></license-p>
        </license>
      </permissions>
      <abstract>
        <p>En el año 1969, el escultor chileno Víctor Hugo Núñez realizó la exposición Espacios Escultóricos
          en la desaparecida Sala Universitaria de la Universidad de Chile. La muestra contempló la exhibición de una
          pieza ambiental que puso en diálogo el compromiso político y el afán experimental del momento. El presente
          artículo tiene como objetivo dar a conocer los resultados de una investigación que se orientó al análisis de
          esta exhibición y su contexto de producción. La relevancia de este estudio radica en su condición inédita
          al interior de la historia del arte local, situación que se sustenta en el rescate de una obra clave que buscó
          tensionar las relaciones existentes entre la obra, el espacio y el espectador. La metodología propuesta para
          esta investigación se centró en el análisis crítico de documentos escritos y visuales, instancia que se unió
          a las entrevistas realizadas al artista. En relación a los resultados obtenidos, se destaca la reconstrucción
          historiográfica y digital de la exposición, acción que permitió concluir que Espacios Escultóricos marca la
          antesala en el surgimiento de la instalación artística en el contexto chileno.</p>
      </abstract>
      <trans-abstract xml:lang="en">
        <p>In 1969, Chilean sculptor Víctor Hugo Núñez held the exhibition Espacios Escultóricos (Sculptural
          Spaces) at the now disappeared Sala Universitaria of the University of Chile. The show included the exhibition
          of an environmental piece that put in dialogue the political commitment and the experimental zeal of the
          moment. The purpose of this article is to present the results of a research oriented to the analysis of this
          exhibition and its context of production. The relevance of this study lies in its unprecedented condition
          within the history of local art, a situation that is based on the rescue of a key work that strained the existing
          relationships between the work, the space and the viewer. The methodology proposed for this study focused
          on the critical analysis of written and visual documents, which was combined with interviews with the artist.
          In view of the results obtained, the historiographic and digital reconstruction of the exhibition stands out,
          an action that allowed concluding that Espacios Escultóricos marks the anteroom in the emergence of
          installation art in the Chilean context.</p>
      </trans-abstract>
      <kwd-group>
        <kwd>Víctor Hugo Núñez</kwd>
        <kwd>exposiciones en Chile</kwd>
        <kwd>contingencia política</kwd>
        <kwd>experimentalidad</kwd>
        <kwd>instalación artística</kwd>
      </kwd-group>
      <kwd-group xml:lang="en">
        <kwd>Víctor Hugo Núñez</kwd>
        <kwd>exhibitions in Chile</kwd>
        <kwd>political contingency</kwd>
        <kwd>experimentality</kwd>
        <kwd>installation art</kwd>
      </kwd-group>
    </article-meta>
  </front>
<body>
<sec id="sec1">
  <title>Introducción</title>
  <p>La instalación artística es una práctica contemporánea surgida a
  fines de la década de 1960 en el seno del minimalismo norteamericano
  (Stahl, 2009, p. 141) y como resultado de una puesta en crisis de la
  obra como un “artefacto mercantil y museable” (Sánchez, 2009, p. 17).
  En su condición de práctica de lugar, la instalación ocupa y a la vez
  actúa en el espacio (Larrañaga, 2001, p. 55) produce el lugar, lo
  corporiza (Heidegger, 2009, p. 33), lo transforma en un lugar
  practicado (Certeau, 2000, p.129); con el fin de generar experiencias
  perceptivas y cognitivas que ponen de relieve el papel del espectador
  como agente transformador del espacio y de su significado. Asimismo,
  la instalación se entiende como una práctica artística que considera
  las cualidades del espacio y las reconfigura (Suderburg, 2000, p. 4),
  dejando en evidencia un desborde categorial de las disciplinas
  artísticas (Maderuelo, 2008, pp. 307-308), que radicaliza el discurso
  estético moderno (Rebentisch, 2012, p. 14). Del mismo modo se puede
  afirmar que la instalación rompe con la autonomía de la obra para
  transformarse en un ente social, abierto y participativo, que pone de
  relieve su condición democrática (Groys, 2014, p. 57). En un contexto
  amplio y de síntesis, la noción de instalación (arte) responde a un
  modo de pensar y actuar que implica el espacio y la participación
  activa del espectador.</p>
  <p>Su validación institucional vino de la mano de la exhibición
  <italic>Space</italic> (1969), muestra realizada por la curadora
  norteamericana Jennifer Licht en el Museum of Modern Art de Nueva York
  (Reiss, 2001, p. 87). Sin embargo, podemos afirmar que sus
  antecedentes los encontramos en obras como <italic>Hannover
  Merzbau</italic> (1923-1936) de Kurt Schwitters,
  <italic>Prounenraum</italic> (1923) de El Lissitzky y <italic>Plafond
  chargé de 1200 sacs a charbon</italic> (1938) de Marcel Duchamp
  (Oliveira et al. 1996, p. 9), obras que han sido citadas como
  precursoras de lo que hoy entendemos por instalación.</p>
  <p>El surgimiento de esta práctica en Latinoamérica se vincula
  principalmente a las experiencias desarrolladas por arte cinético y
  neoconcreto durante la segunda mitad del siglo XX. En este sentido las
  obras de Carlos Cruz-Diez, Jesús Rafael Soto y Julio Le Parc se
  hicieron cargo de problemas vinculados al espacio, el color y el
  movimiento. Por su parte, Lygia Clark, Lygia Pape y Hélio Oiticica
  buscaron explorar la dimensión subjetiva y sensorial de la obra y cómo
  esta impacta en el uso del espacio y en el rol del espectador (Bruna,
  2022, p. 30).</p>
  <p>Por su parte, la escena en Chile evidenció la existencia temprana
  de trabajos que responden a los principios que rigen la práctica de la
  instalación (arte). La abstracción y el informalismo durante la década
  de los años sesenta sembraron el terreno para el surgimiento de un
  conjunto de obras que buscaban explorar nuevos materiales y modos de
  producción. Son creaciones que, en su gran mayoría, se nutrían de lo
  cotidiano, de la cultura popular y de una escena política comprometida
  con los cambios. Son obras cuyas lecturas “apuntaban, sin rodeos ni
  retoricas elípticas a situaciones de vidas concretas y reales” (Ivelic
  y Galaz, 2009, p. 165).</p>
  <p>En este contexto, el escultor chileno Víctor Hugo Núñez (n.1943)
  realizó su primera exposición individual titulada <italic>Espacios
  Escultóricos</italic> (1969). Esta se exhibió en la desaparecida Sala
  Universitaria<xref ref-type="fn" rid="fn2">2</xref> y contempló la
  realización de una pieza ambiental que problematizó las relaciones
  entre la obra, el espacio y el espectador, bajo un discurso que pone
  de manifiesto el compromiso político y el afán experimental.</p>
  <p>Tomando como punto de partida <italic>Espacios
  Escultóricos</italic>, se realizó una investigación que tuvo como
  principal objetivo el análisis de esta exhibición y su contexto de
  producción, labor que permitió la reconstrucción digital de la
  muestra. La relevancia de este trabajo de investigación radica en su
  condición inédita al interior de la historia del arte local, condición
  que lo convierte en un aporte al campo historiográfico y al ámbito
  patrimonial, puesto que propone el rescate de un espacio de exhibición
  clave en el desarrollo de las artes visuales en Chile. Del mismo modo,
  el estudio pone de relieve la recepción de estas obras por parte de la
  prensa del periodo<xref ref-type="fn" rid="fn3">3</xref>, información
  que permite examinar el campo discursivo en el que se inserta esta
  exposición.</p>
  <p>Nuestra hipótesis de trabajo sostiene que las características
  formales y conceptuales, presentes en la exposición <italic>Espacios
  Escultóricos</italic> definen un primer acercamiento al problema de la
  instalación en nuestro contexto. En respuesta a la hipótesis
  propuesta, se planean algunas preguntas que orientaron la
  investigación. A saber: ¿qué influencia tuvo el contexto sociopolítico
  y artístico en la conceptualización de esta exhibición?, ¿qué vínculos
  se generan entre la obra de Núñez y la escena artística
  internacional?, ¿qué aspectos definen el campo discursivo que acoge la
  muestra?, ¿qué cualidades formales o conceptuales nos permiten
  considerar a <italic>Espacios Escultóricos</italic> como un
  antecedente que marca el surgimiento de la instalación en Chile?</p>
  <p>Con el fin de abordar estas preguntas, propusimos una metodología
  que se orientó al análisis crítico de documentos escritos y visuales,
  unido a las entrevistas realizadas al artista. Por su parte, el diseño
  de la investigación se sustentó en un enfoque narrativo que permite
  poner en diálogo las particularidades de las voces participantes y las
  fuentes consultadas, con el fin de generar un relato coherente y
  pertinente con el objeto de estudio.</p>
  <p>En vista de lo planteado organizamos el escrito en cinco apartados.
  En primer lugar, revisamos el contexto sociopolítico y artístico de
  fines de la década de los años sesenta, con el fin de comprender la
  incidencia de este en la conceptualización de <italic>Espacios
  Escultóricos</italic>. Seguidamente, analizamos la exposición y su
  recepción por parte de los medios de prensa escritos. A continuación,
  examinamos las referencias conceptuales que cruzan este trabajo. Acto
  seguido, abordamos el proceso de reconstrucción digital de la muestra
  y sus aportes al proceso investigativo. Por último, planteamos algunas
  reflexiones que buscan responder a las preguntas iniciales expuestas
  en este artículo.</p>
</sec>
<sec id="sec2">
  <title>2. Contingencia política y experimentalidad</title>
  <p>Durante la década de los años sesenta, las demandas políticas y
  sociales marcaron el contexto sociopolítico mundial. La lucha por los
  derechos civiles, la libertad sexual, los movimientos pacifistas, el
  Mayo francés, la Revolución cubana y la Guerra de Vietnam definieron
  un escenario de cambio que puso en jaque las estructuras de poder y
  los valores de la sociedad burguesa. Estas demandas y anhelos
  respondieron a la emblemática consigna «Pidamos lo imposible»,
  expresión que se traduce en un rechazo al poder en todas sus formas, a
  la vida alienante, al consumo, a la uniformidad y la segregación
  (Aliaga et al, 2003, p. 29).</p>
  <p>Bajo este contexto, un hecho marca el fin de la década y el inicio
  de una nueva era: la llegada del hombre a la luna, un suceso que nos
  permitió dimensionar y comprender el lugar que ocupamos en el espacio.
  Esta comprensión se vio reforzada por fotografías que circularon de la
  Tierra a distancia, las cuales permitieron “mapear de nuevo nuestro
  planeta, nuestro entorno cósmico y a nosotros mismos.” (Spier, 2019,
  p. 159).</p>
  <p>Los hechos descritos no fueron ajenos a la sociedad chilena, ni al
  gobierno de Eduardo Frei Montalva (1964-1970). Frei inició su mandato
  enarbolando la consigna «una revolución en libertad», frase que
  buscaba la transformación de las estructuras económicas y sociales del
  país, bajo los preceptos de Estados
  Unidos<xref ref-type="fn" rid="fn4">4</xref>. Dos importantes
  iniciativas marcaron su programa de desarrollo: la Reforma Agraria y
  la Chilenización del Cobre. Mediante estas propuestas se buscó, por un
  lado, incrementar la producción agropecuaria y minera y por otro
  mejorar las condiciones laborales de los y las trabajadoras a través
  de la capacitación y el fortalecimiento de la sindicalización.</p>
  <p>Del mismo modo, Frei incentivó la inversión en infraestructura, situación que potenció el
        desarrollo de áreas vinculadas a la industria, la energía, el transporte y las
        telecomunicaciones. Por su parte, en el marco de su plan de desarrollo social, Frei
        fortaleció las cooperativas y las organizaciones sociales, lo cual fomentó la participación
        efectiva de los sectores más marginados de la escena pública (Correa et al. 2015, p. 254).
        Pese a estas iniciativas, el 11 de marzo 1966 acontece en el norte del país la matanza de
        obreros en la mina El Salvador, hecho motivado por la huelga convocada por la Confederación
        de Trabajadores del Cobre (Fig. <xref ref-type="fig" rid="fig1">1</xref>). La masacre fue
        llevada a cabo por los militares, quienes recibieron la orden del Ministro de Defensa Juan
        de Dios Carmona, lo que comprometía la legitimidad del gobierno de Frei (Cerda, 2014, p.
        134).</p>
  <p>En 1969, a un año del fin del mandato de Eduardo Frei, este tuvo
  que enfrentar dos acontecimientos que empañaron la gestión de su
  gobierno: la masacre de Puerto Montt y El Tacnazo. El primero fue una
  toma ilegal de terreno, emprendida por un grupo de familias, en las
  cercanías de la ciudad de Puerto Montt. La toma concluyó con la muerte
  de once personas a manos de Carabineros, que actuó bajo las órdenes
  del Ministro del Interior Edmundo Pérez Zujovic (Correa et al. 2015,
  p. 255).</p>
  <p>El segundo hecho fue el acuartelamiento militar realizado por el
  General Roberto Viaux en el Regimiento Tacna, cuyo objetivo fue
  evidenciar los problemas de equipamiento y sueldo de los militares
  (Correa et al. 2015, p. 261).</p>
  <fig id="fig1">
    <caption><p>Figura 1. El Siglo (11 de marzo de 1966). A mansalva fue la masacre [Imagen portada de prensa],
            Santiago, Chile. (Fuente: Archivo Biblioteca Nacional de Chile)</p></caption>
    <graphic mimetype="image" mime-subtype="jpeg" xlink:href="media/image1.jpeg" />
  </fig>
  <p>Otro hecho significativo del periodo fue la «Reforma
  Universitaria», movimiento académico y estudiantil iniciado en 1967.
  Dicha corriente tuvo como objetivo repensar la universidad como una
  institución pluralista y democrática al servicio del pueblo. Bajo este
  ideario, la Universidad de Chile buscó instaurar un nuevo modelo
  formativo y de gobierno que respondiera a las transformaciones
  políticas y sociales que experimentaba el país.</p>
  <p>Frente a este escenario de cambios, la guerra de Vietnam se
  transformó en una bandera de lucha para muchos jóvenes idealistas que
  creían en la libertad y en el poder de autodeterminación de los
  pueblos. En voz de Paula Barreiro:</p>
  <disp-quote>
    <p>Vietnam se convirtió en el símbolo de la opresión del sistema
    capitalista americano que se quería derrocar; la revolución de Cuba
    y la figura del Che Guevara era la toma del poder armada a la que se
    quería aspirar; Mao y su revolución cultural era la ideología a
    instaurar (2009, p. 389).</p>
  </disp-quote>
  <p>A través de este conflicto, se generó un sentimiento
  antiimperialista que se incrementó producto de la influencia
  ideológica de la Revolución Cubana. Este ideario político cuestionó la
  dependencia cultural, el cual propiciaba la búsqueda de una identidad
  que se reconocía en lo popular y en lo latinoamericano. En este
  sentido, fue relevante la manifestación realizada en septiembre de
  1969, donde cerca de tres mil jóvenes marcharon entre Santiago y
  Valparaíso en repudio a la guerra de Vietnam.</p>
  <p>En el ámbito cultural la misma Universidad cumplió un rol relevante
  durante este periodo; su labor “centralizaba gran parte de la difusión
  de la cultura en el país, al punto que se ha afirmado que se
  desempeñaba como una especie de ministerio de cultura” (Berrios y
  Cancino, 2018, p. 180). La creación del Instituto de Extensión de
  Artes Plásticas IEAP en 1945 vino a organizar esta labor, cuyo foco se
  centró en la difusión del quehacer de las artes plásticas. Bajo su
  tutela se encontraba la Sala Universitaria, espacio expositivo que
  inició sus actividades en 1944 en los altos de la librería
  Universitaria en la Casa Central de Universidad de la Chile. Con el
  paso de los años, la Sala se convirtió en un espacio relevante en la
  escena artística local. Dicha condición le permitió albergar
  importantes exposiciones nacionales e internacionales, desatacándose
  la exposición de Bárbara Hepworth (1960), organizada y patrocinada por
  el British Council.</p>
  <p>Otro espacio dependiente del IEAP fue el Museo de Arte
  Contemporáneo, lugar que acogió en 1968 la exposición <italic>De
  Cézanne a Miró</italic>, muestra organizada por el Consejo
  Internacional del Museo de Arte Moderno de Nueva
  York<italic>.</italic> Con esta exhibición, el gobierno de Frei
  incentivó el acceso de amplios sectores de la población al consumo
  cultural. La muestra estuvo compuesta por obras de Paul Cézanne, Paul
  Gauguin, Pablo Picasso, Georges Braque, Salvador Dalí, René Magritte,
  Kazimir Malévich, Vassily Kandinsky, Piet Mondrian, Paul Klee, Joan
  Miró, entre otros. A través de esta exhibición, el público chileno
  pudo apreciar de forma diferida los hitos de la vanguardia
  europea.</p>
  <p>Durante el periodo otra institución cultural relevante fue el Museo
  Nacional de Bellas Artes. En 1969, el pintor chileno Luis Vargas Rozas
  deja la dirección del Museo y asume esta labor el artista Nemesio
  Antúnez. Su principal motivación fue modernizarlo y abrir sus puertas
  a un público más amplio, trasformando este lugar en un espacio vivo y
  abierto a las nuevas experiencias. Durante el primer año de su
  gestión, el Museo acogió la obra de artistas que asumieron el desafío,
  apropiándose del espacio de una manera crítica y experimental (Cross,
  2019, p. 37). En este contexto, destacamos el
  <italic>environment</italic> gráfico <italic>Arrugas</italic> (1969)
  de Liliana Porter y la evocadora pieza conceptual <italic>Masacre de
  Puerto Montt</italic> (1969) de Luis Camnitzer. Del medio local,
  destacamos la intervención <italic>Cuerpos Blandos</italic> (1969) de
  Juan Pablo Langlois, pieza con la cual el artista intervino el
  interior y exterior del edificio del Museo a través de una gran manga
  de plástico rellena de periódicos.</p>
  <p>En el ámbito formativo, la Escuela de Bellas de la Universidad de
  Chile era el epicentro del pensamiento y la práctica artística en el
  país. A fines de la década de los sesenta, la Escuela contaba entre
  sus académicos a destacados artistas, como José Balmes, Gracia
  Barrios, Matilde Pérez, Eduardo Martínez Bonati, Alberto Pérez, Marta
  Colvin y Ricardo Mesa. Ellos no solo formaron artistas en sus
  talleres, sino que también definieron la escena artística y discursiva
  del momento. Del mismo modo, la Escuela vivió un periodo de libertad y
  experimentación que se vio reflejado en el propio quehacer de los
  alumnos y profesores. Instancias como salones de estudiantes,
  concursos, ferias de arte y seminarios, fueron relevantes y
  revitalizaron este espacio educativo. Entre estas acciones destaca la
  pieza multidisciplinar titulada <italic>Peligro</italic> (1969),
  realizada por Félix Maruenda junto a docentes y estudiantes de artes,
  danza y música de la Universidad de Chile. La obra se emplazó en el
  Hall de la Escuela de Bellas Artes con el fin de generar un
  acontecimiento donde los estímulos visuales y sonoros evocaban los
  horrores de la guerra de Vietnam.</p>
  <p>En atención a los medios de comunicación masiva, podemos mencionar
  el inicio de las trasmisiones televisivas de los canales
  universitarios a fines de la década de los cincuenta. A esto se une la
  creación de la primera señal estatal en el año 1969 (Correa et al.
  2015, p. 238). Ese mismo año se estrenó <italic>Forma y
  Espacio</italic> (1969-1970) en el canal 9 de la Universidad de Chile.
  El programa lo condujo el artista Iván Vial y respondió a un modelo
  más experimental de entender la televisión. Junto a las entrevistas se
  realizaban piezas en vivo por parte de los artistas que la prensa del
  momento describió como <italic>Happenings.</italic> Entre las
  demostraciones emblemáticas podemos recordar la vinculada a explicar
  el <italic>expresionismo abstracto.</italic> La acción concluyó en un
  <italic>happening</italic> televisado donde un mimo pintaba con
  alimentos y corría sobre la tela (Happening en el 9, 1969, p. 17). La
  espontaneidad y el humor transformó a este programa en una obra en sí,
  que ingresó a los hogares de un grupo selecto de chilenos, que tenían
  acceso a la señal televisiva.</p>
  <p>En síntesis, durante la década de los años 1960 comenzó a
  manifestarse un férreo compromiso político entre los y las artistas,
  que se volvió cada vez más influyente en la realización de sus obras.
  La incorporación progresiva de citas a hechos histórico-políticos,
  obedeció a una tendencia dominante no sólo en las artes visuales, sino
  en todo el campo cultural chileno. A estos debemos sumar el afán
  experimental que comienza a manifestarse entre los artistas más
  jóvenes, situación que pone en crisis los cánones disciplinares
  imperantes a partir de la implementación de nuevos medios y procesos
  de producción. Este afán experimental responde a los planteamientos de
  Susan Sontag en torno al surgimiento de una nueva sensibilidad que
  reclama “la conquista y explotación de nuevos materiales y métodos
  obtenidos del mundo del «no-arte»” (1996, p. 381).</p>
</sec>
<sec id="sec3">
  <title>3. Espacios Escultóricos en la Sala Universitaria</title>
  <p>Víctor Hugo Núñez inició su formación artística en el año 1960,
  como estudiante en los cursos vespertinos de dibujo y croquis
  dirigidos por Gracia Barros en la Escuela de Bellas Artes de la
  Universidad de Chile. Ingresó formalmente a Bellas Artes el año 1964,
  donde estudió escultura y cerámica con el artista y profesor Ricardo
  Meza.</p>
  <p>En 1969, Núñez era profesor ayudante de la cátedra de escultura
  cuando Abraham Freifeld, director del Instituto de Extensión de Artes
  Plásticas, lo invitó a exponer en la Sala Universitaria, junto al
  escultor Luis Araneda. El nombre “Espacios Escultóricos” fue propuesto
  por Freifeld a Núñez, quien tomó el término, pese a que no manejaba
  conceptualmente las ideas implícitas en el título. Del mismo modo, el
  artista no era consciente de los alcances de su propia propuesta, la
  cual problematizaba el propio lenguaje escultórico. A través de su
  exposición, Víctor Hugo Núñez explora las posibilidades espaciales del
  lugar a partir de una escenografía expresionista. Su trabajo atiende a
  la contingencia política del momento, a partir de materialidades
  residuales procedentes de su propio taller, que fueron instalados en
  la sala de exhibición. La pieza de Núñez nos recuerda la obra
  <italic>Project Altered Daily</italic> de Robert Morris realizada en
  1969 en una bodega de propiedad de la Galería Leo Castelli. Durante 23
  días el artista transformó este lugar en un laboratorio de
  experimentación, cuyo eje de trabajo fue la exploración de los
  materiales y la relación de estos con el espacio:</p>
  <disp-quote>
    <p>El enfoque en la materia y la gravedad como medio da como
    resultado formas que no se proyectaron de antemano. Las
    consideraciones de ordenar son necesariamente casuales e imprecisas
    y no enfa­tizadas. Apilamiento aleatorio, apilamiento suelto,
    colgante, da forma pasajera al material. La proba­bilidad es aceptada
    y la indeterminación es implícita, ya que el reemplazo dará como
    resultado otra configuración. (Morris, 1993, p. 46)</p>
  </disp-quote>
  <p>En respuesta a la cita, podemos afirmar que las herramientas surgen
  de las propias posibilidades que otorgan los materiales, al igual que
  su disposición en el espacio. Esta configuración del espacio tanto en
  Núñez como en Morris se caracteriza por una “dispersión antiformal”,
  que reemplaza el orden y la unidad compositiva, por un principio de
  entropía y transitoriedad. Ciertamente, esta coincidencia nos permite
  señalar una cercanía formal entre ambos artistas, pese a las
  diferencias que evidencian sus contextos de producción.</p>
  <p>La exhibición de Víctor Hugo Núñez en la Sala Universitaria (Fig. <xref ref-type="fig"
          rid="fig2">2</xref>), se organizó a partir del estrecho pasillo negro construido por el
        artista. Este espacio claustrofóbico fue cubierto con trozos de vidrio y azúcar que Núñez
        depositó en el suelo y sobre los cuales caminaba el público; provocando una experiencia
        incómoda e inquietante. Esta experiencia sonora del suelo se veía intensificada por la
        penumbra que inundaba el lugar, la que era rota por un foco que enfrentaba y enceguecía al
        visitante en su ingreso a la sala.</p>
  <fig id="fig2">
    <caption><p>Figura 2. Víctor Hugo Núñez (1969). Espacios Escultóricos
    [fotografía, vista exposición]. Sala Universitaria, Santiago, Chile.
    (Fuente: Archivo personal Víctor Hugo Núñez)</p></caption>
    <graphic mimetype="image" mime-subtype="jpeg" xlink:href="media/image2.jpeg" />
  </fig>
  <p>En una primera vista, el espacio se presenta angosto y profundo.
  Esta condición fue el resultado de la división longitudinal que
  realizó el artista del espacio, con el objetivo de albergar
  separadamente su exposición de la de Luis Araneda. El muro construido
  tomó como puntos de apoyo los tres pilares característicos de la Sala
  Universitaria. Posteriormente, la pared fue pintada de color negro e
  intervenida por el artista con gestuales brochazos de color
  blanco.</p>
  <p>En el centro de la sala, Núñez instaló un paralelepípedo de base
  rectangular de 240 x 122 x 40 cm., pintado de blanco. En la parte
  inferior de este volumen, el artista dejó un espacio vacío, en el que
  dispuso una cabeza de hombre a escala, que nos observa a través de dos
  barrotes metálicos dispuestos en la cavidad. La pieza se completó con
  una fina capa de arena que rodeaba el blanco volumen. De igual forma,
  en el piso de la sala, se distribuyeron tres volúmenes de 180 x 60 x
  30 cm., confeccionados con sacos de yute que el artista cosió y que
  luego rellenó con papel periódico. Con el objetivo de acentuar la
  calidad de desperdicio, Núñez orinó sobre las piezas para inundar el
  espacio con su hedor. De forma contigua a estos volúmenes, en el suelo
  se dispusieron cinco flechas rojas hechas en madera, que tenían como
  finalidad señalar estos cuerpos residuales.</p>
  <p>En el fondo de la sala se observaba una monumental cabeza de hombre
  que el artista instaló en el muro sur poniente, pared que fue
  previamente pintada de color negro. La construcción de la pieza
  consideró malla metálica y papel maché, materiales con los que se dio
  volumen al rostro. Posteriormente, la estructura se cubrió con paja,
  telas y maderas, para luego pintarla de blanco, negro y gris. Dicha
  acción fue complementada por una iluminación de carácter teatral, que
  acentuó el claroscuro de la pieza. Junto a esta cabeza Núñez dispuso
  veinticinco vigas de madera, extraídas de edificios antiguos. Con
  ellas organizó un gran laberinto de ritmos caóticos y desenfrenados
  que se elevaban hacia el techo. Las mismas vigas sirvieron de soporte
  para colgar un conjunto de paños negros usados. Acto seguido, el
  artista instaló aleatoriamente treinta listones de madera de distintas
  medidas en el piso de la sala. La evidente organización entrópica del
  espacio fue el resultado de una lectura de contexto. Núñez recuerda
  que por esos años se realizó una huelga del personal de aseo, acción
  que pobló de basura las calles de Santiago (Núñez, 24 de mayo de 2023,
  comunicación personal). Es esta experiencia la que es recreada en la
  sala de exposiciones, con lo que se refuerza la condición ambiental de
  la obra.</p>
  <p>No conforme con el resultado del montaje Núñez decidió, unos días antes de la inauguración,
        intervenir uno de los muros de la sala. La acción contempló derribar parte de la tabiquería,
        para crear una abertura que permitía ver la ventana existente en ese lugar. Allí, el artista
        instaló estacas de maderas, trozos de metal y plásticos pintados de color rojo, materiales
        que paradójicamente buscaban taponar la abertura hecha, dejando pasar la luz exterior y el
        sonido de la calle (Fig. <xref ref-type="fig" rid="fig3">3</xref>). El artista señala que
        con esta intervención propuso “una especie de cuerpo destrozado, de un expresionismo muy
        fuerte: maderas, metal repujado, fierro, cosas orgánicas que salían de esa abertura como
        estómago […] Era un grito empotrado en el muro” (Núñez, 24 de mayo de 2023, comunicación
        personal).</p>
  <p>De igual forma, la muestra contempló una intervención con la que
  Núñez cortó de un extremo a otro la principal arteria de Santiago:
  Avenida Alameda. La acción se realizó a través de una franja pintada
  de color negro de 100 metros de largo que cruzaba la avenida. Sobre
  ellas, el artista pintó en blanco siluetas humanas y señaléticas de
  tránsito en amarillo. En relación a este trabajo, el artista afirma:
  “Quería simbolizar con esta acción que el país estaba de luto por la
  represión brutal en contra de los trabajadores en el norte del país.”
  (Núñez, 2002, p. 49).</p>
  <fig id="fig3">
    <caption><p>Figura 3. Víctor Hugo Núñez (2023). Espacios Escultóricos [Dibujo, boceto de obra]. Cuernavaca,
            México. (Fuente: Archivo personal Víctor Hugo Núñez)</p></caption>
    <graphic mimetype="image" mime-subtype="jpeg" xlink:href="media/image3.jpeg" />
  </fig>
  <p>Durante la inauguración de la obra, Núñez compartió con el público
  su texto mecanografiado titulado ¿Por qué? (1969) En el escrito se
  hacen patente las luchas y anhelos que experimentaba el país:</p>
  <disp-quote>
    <p>La sangre derramada ha fertilizado los campos de nuestra América.
    De todas florecen jóvenes que llevan el germen naciente del hombre
    nuevo, que luchan por la transformación total de esta sociedad, para
    construir la nueva y justa que devolverá al hombre su dignidad
    tantas veces pisoteada. (Núñez, 1969, p. 1).</p>
  </disp-quote>
  <p>Con esta declaración de principios, Núñez afirmó su compromiso
  político a partir de una obra que pone en evidencia su afán
  experimental y expresivo. En su trabajo, los principios estéticos se
  encuentran subordinados a un mensaje político que pone de relieve la
  importancia de un arte revolucionario, al que Miguel Rojas Mix se
  refiere señalando:</p>
  <p>El arte revolucionario no propone ningún modelo, ni se refiere a
  ningún estilo determinante, pero con­lleva -como dice Marx- el carácter
  tendencioso que tiene el arte creador, en la medida en que afirma y
  define la personalidad de un pueblo y una cultura. (1973, p. 38).</p>
  <p>A través de este arte revolucionario, expresivo y metafórico, se
  desbordan los límites disciplinares con el fin de abrazar las
  posibilidades del espacio. Este desborde disciplinar fue constatado
  por Rosalind Krauss al señalar la condición infinitamente maleable de
  las categorías vinculadas al quehacer pictórico y escultórico (2015,
  p. 281).</p>
  <p>En igual sentido, la obra de Núñez pone de manifiesto la fragilidad
  y la urgencia de una obra que reivindica el accionar colaborativo de
  un espectador participante, que deja de lado su condición de voyeurs
  pasivo (Rancière, 2013, p. 11). En igual sentido, este accionar
  colaborativo se hace parte de un régimen efímero, que cuestiona el
  principio de trascendencia y el carácter mercantil de la obra.</p>
  <p>Conforme a estas lecturas, es primordial revisar el rol de la
  prensa escrita y la cobertura dada a la muestra. Pese al breve periodo
  de exhibición (trece días), la prensa puso de relieve el carácter
  experimental de la muestra, unido al compromiso político del artista.
  Víctor Hugo Núñez es militante del Partido Socialista y es consciente
  del rol que juega su obra en un contexto marcado por el cambio
  cultural y las reivindicaciones sociales. Visto desde la esfera
  partidaria, el afán experimental presente en su trabajo no responde a
  los lineamientos ideológicos de un partido que busca la trasformación
  de la sociedad a través de un mensaje directo, sin metáforas, que
  priorice el contenido por sobre la forma.</p>
  <p>Atendiendo justamente al problema formal, el periodista Carlos
  Maldonado apunta a la relación entre el espacio y los objetos
  presentes en la exposición:</p>
  <disp-quote>
    <p>La visión que aparece a la primera mirada da la sensación de
    atisbar hacia el interior de un mundo fantástico, tal vez el de una
    caverna del hombre primitivo. Los efectos de luz y sombra sobre
    algunos cuerpos informes, construidos con sacos, son de un
    inequívoco barroquismo. (Maldonado, 1969, p. 10).</p>
  </disp-quote>
  <p>A partir de esta condición ambiental de la obra, se vislumbra una
  lectura que atiende a lo escenográfico de una propuesta en la que
  prima el desborde por encima de la contención. Por otro lado,
  Maldonado comenta la presencia simbólica de cuerpos humanos
  crucificados, heridos, arrinconados, bajo un clima tenso y sofocante;
  situación cuya lectura visual es tan contundente, que se hace
  innecesario el manifiesto mecanografiado con que Núñez recibe al
  público (Maldonado, 1969, p. 10). En este punto se hace evidente la
  intención del artista de buscar un mensaje claro que no se deje
  eclipsar por el barroquismo de las formas.</p>
  <p>Por su parte, en la entrevista hecha a Núñez en el diario
  <italic>Las Noticias de Última Hora</italic>, el artista se enfoca en
  evidenciar los motivos que lo llevan a exponer los fundamentos que
  sustentan su obra. Al respecto, Núñez afirma:</p>
  <disp-quote>
    <p>Yo no hago cosas bonitas, no porque sea incapaz de hacer
    esculturas hermosas, pero en este mo­mento en mi país las obras
    bellas van a decorar las casas, los jardines de la burguesía y yo no
    entro en ese juego […] Entiendo que el arte es una búsqueda de
    verdad, es mostrar, desenmascarar, no ser cómplices, tapando con
    flores una verdad cruel. (<italic>La plástica y la poesía deben
    salir hoy a la calle</italic>, 1969, p. 13)</p>
  </disp-quote>
  <p>La cita describe a un artista comprometido políticamente, que busca
  materializar su ideología mediante su obra disruptiva y experimental.
  Núñez es fiel a su convicción y radical en su postura, lo que queda de
  manifiesto cuando señala: “Esta muestra es solo una parte de lo que
  quiero hacer, si debo abandonar la plástica por la revolución lo haré,
  porque es más importante que todo y de ella parten las grandes
  manifestaciones humanas.” (<italic>La plástica y la poesía deben salir
  hoy a la calle</italic>, 1969, p. 13). La entrevista deja en evidencia
  el férreo compromiso del artista ante los cambios que experimentaba el
  país.</p>
  <p>Por último, haremos referencia a la reseña escrita por Guillermo
  Tejeda en la <italic>Revista Plan</italic>. En ella se hace una
  crítica al tipo de obra expuesta en la sala Universitaria y al
  entendimiento de esta por parte del público:</p>
  <disp-quote>
    <p>Curioso impacto que no impacta a nadie. Los pintores y escultores
    alegan o defienden, los críticos y comentaristas escriben un poco al
    respecto. Pero la gente no ve nada. A la Sala Universitaria de la
    Universidad de Chile, llegan unas cincuenta personas al día, que no
    vibran con exageración ni se que­dan más de media hora en el mejor de
    los casos. Es decir, que este tipo de muestra es esencialmente
    contradictorio: sin ser aún capaz de renunciar a la galería de arte
    y al museo, el modo de utilizarlos quiere convertirse en el arma que
    los aniquile. (Tejeda, 1969, p. 15)</p>
  </disp-quote>
  <p>A partir de lo comentado, podemos constatar el prejuicio y
  desconocimiento frente a la obra de Víctor Hugo Núñez. La lectura de
  Tejeda es claramente opuesta a la de Maldonado, pues no profundiza en
  la exposición por falta de entendimiento o desidia frente a las obras
  críticas y experimentales. A esto se une el nulo interés por abrir un
  diálogo que permita la comprensión de estos nuevos lenguajes.</p>
  <p>En síntesis, a través de estos artículos y entrevistas podemos
  hacernos una idea del contexto discursivo en el que se inserta la
  exposición. Estas son lecturas que se nutren de una realidad política
  efervescente y de las escasas referencias que se manejan al momento de
  abordar una exposición inusual, que se escapa de los formatos y
  discursos tradicionales.</p>
</sec>
<sec id="sec4">
  <title>4. Un montaje expresivo y escenográfico</title>
  <p>Fiel a su ideología y a su interés por explorar el espacio, Núñez
  consolida su compromiso con la contingencia política y social del
  momento, cuestionando su propia filiación con el lenguaje escultórico.
  En atención a estas ideas, podemos afirmar que <italic>Espacios
  Escultóricos</italic> resignifica las relaciones entre obra, espacio y
  espectador a partir de un hecho histórico: la muerte de mineros en el
  yacimiento de El Salvador (1966). A través de esta exposición se marca
  una ruptura con el lenguaje escultórico tradicional, situación que le
  permite liberarse de formalismo con el fin de evidenciar “una realidad
  que se vive, pero que no se quiere ver” (Núñez, 1969, p. 1).</p>
  <p>Materialmente, la exposición <italic>Espacios Escultóricos</italic>
  responde a lo que Miguel Rojas Mix definió como escultura
  neofigurativa. Este movimiento cuestionó el canon escultórico
  imperante a la luz de un compromiso social manifiesto. Al respecto, el
  historiador se refiere a los artistas que formaron parte de este
  movimiento:</p>
  <disp-quote>
    <p>Las afinidades que existen entre ellos en la temática, centrada
    en el problema humano o en la circuns­tancia social, la utilización
    de medios nuevos como son los materiales perecibles, así como la
    renun­cia a trabajar con elementos definitivos y a estimar el valor
    de una obra por la técnica o por el material del cual ella está
    hecha […] (Mix, 1971, p. 67).</p>
  </disp-quote>
  <p>Bajo esta premisa, el hombre y la contingencia se transformaron en
  los temas con los que Núñez trabaja, problemáticas que a su vez fueron
  exploradas a través de materiales no tradicionales que evidenciaban su
  condición precaria y efímera de la obra. De esta forma, podemos
  afirmar que <italic>Espacios Escultóricos</italic> se concibe desde la
  inmediatez de un montaje aleatorio que responde a las propias
  particularidades de los materiales utilizados. Esta concepción deja en
  evidencia una acción procesual pensada y realizada en función del
  espacio, donde la presencia del objeto escultórico se ve eclipsada por
  la presencia física del material en su potencial disponibilidad.
  Asimismo, esta acción procesual puede ser entendida bajo las lógicas
  de una «poética del durante», que pone en valor la continuidad y el
  trascurrir de un proceso creativo, que trasciende al objeto artístico
  como resultado final (Loeck, 2003, p. 30).</p>
  <p>A nivel conceptual, esta exposición fue definida como un montaje,
  noción que formaba parte del léxico de los artistas y críticos
  chilenos de fines de los sesenta. A través de este término se da
  cuenta de un tipo de obra que trasciende las dos dimensiones con el
  fin de abordar el espacio a partir de una experiencia perceptiva de
  carácter envolvente. La noción de montaje alude a una operación
  combinatoria de elementos disímiles que “supone una fragmentación de
  la realidad y describe la fase de la constitución de la obra” (Bürger,
  2000, p.137). Para Jacques Aumont (2002), la noción montaje se
  relaciona con el campo del cine y hace referencia a la “yuxtaposición
  más o menos hábil de fragmentos pertenecientes a diferentes instantes”
  (p. 248). Estos fragmentos reconstruidos generan, en voz del autor,
  una nueva lógica espacio-temporal, en la cual las perspectivas se
  multiplican como resultado del propio montaje. Al respecto, el montaje
  y la escenografía se complementan para proponer un espacio no
  euclidiano que se abre a múltiples puntos de vista que amplían la
  experiencia espacial del espectador.</p>
  <p>Por su parte, Patrice Pavis (1998) señala que el montaje es, desde
  una lógica teatral “el arte de la recuperación de materiales previos;
  no crea nada <italic>ex nihilo</italic>, sino que organiza la materia
  narrativa con vistas a su segmentación significativa.” (p. 300). En
  consideración de esta cita, podemos afirmar que la noción de montaje
  en el campo de las artes visuales atiende a una lógica de distribución
  y organización espacio/ temporal a través de la cual se propone una
  nueva narratividad que hace partícipe al espectador.</p>
  <p>Del mismo modo, <italic>Espacios Escultóricos</italic> fue leída
  como una escenografía expresionista que permite “abrir el espacio y
  multiplicar los puntos de vista para relativizar la percepción
  unitaria y fija, colocando al público alrededor y a veces en el seno
  mismo del acontecimiento.” (Pavis, 1998, p. 165). Podemos situar esta
  apertura del espacio escenográfico a fines de los sesenta, de la mano
  del director de teatro y teórico Richard Schechner. Para él, el teatro
  debe disolver los límites entre espacio escénico y el espacio del
  espectador, a través de una práctica teatral no frontal que denominó
  “teatro ambiental” (1994)<xref ref-type="fn" rid="fn5">5</xref>.
  Mediante esta propuesta, el público se ve envuelto en una experiencia
  que amplía su percepción del espacio, con lo que se potencia una mayor
  interacción al interior de este.</p>
  <p>Es interesante atender al problema del “teatro ambiental” de
  Schechner con el fin de pensar en una noción ampliada de lo
  escenográfico, que nos permita leer la propuesta espacial de Núñez en
  la Sala Universitaria. Ello se debe a que son obras cuyo texto
  dramático emana de la contingencia política local, con el fin de
  proponer un acontecimiento en cuanto experiencia vivenciada en la que
  prima la participación deliberada del espectador. Esta experiencia es
  guiada por objetos y situaciones que generan una situación
  ambiental.</p>
  <p>Esta condición ambiental queda constatada por el periodista Carlos
  Maldonado quien se refiere a la obra de Núñez como “ambiente”,
  añadiendo que esta condición es un recurso extra escultórico vinculado
  al campo teatral. Acto seguido, comenta que dicho recurso responde a
  un afán experimental orientado a la integración del espectador con la
  obra (Maldonado, 1969, p. 10).</p>
  <p>Las primeras reflexiones sobre la noción de ambiente
  (<italic>environment</italic>) fueron propuestas por Allan Kaprow a
  fines de la década del cincuenta a partir de la experiencia ambiental
  que generaban los lienzos monumentales de Jackson
  Pollock<xref ref-type="fn" rid="fn6">6</xref>. La obra de Pollock
  potencia el desborde de la pintura, su disolución en la arquitectura,
  su encuentro con el espacio y el espectador a partir de una
  experiencia envolvente de carácter pictórico y corporal. Al respecto,
  Allan Kaprow afirma: “La elección de Pollock de lienzos enormes sirve
  a muchos propósitos, siendo el principal para nuestra discusión el que
  sus pinturas de escala mural dejaron de ser pinturas y se convirtieron
  en ambientes” (Kaprow, 1993, p. 6). Para Kaprow, un
  <italic>ambiente</italic> es una pieza transitable en la cual el
  espectador se ve envuelto en una experiencia multisensorial. De igual
  forma, constata que la única diferencia que existe entre un
  <italic>assemblage</italic> y un <italic>environment</italic> es su
  tamaño. Al respecto, el teórico español Simón Marchan Fiz aclara:</p>
  <disp-quote>
    <p>El «assemblage» se expansiona hasta llenar el espacio. Su
    diferencia esencial respecto al «ambiente» se debe únicamente a sus
    dimensiones: mientras que en el «ensamblado» andamos alrededor de,
    en el «ambiente» penetramos, estamos, nos movemos dentro de. De este
    modo la transición entre ambos tiene lugar gracias a la extensión, a
    la ocupación completa del espacio actual. (2001, p. 175).</p>
  </disp-quote>
  <p>Esta aproximación a la noción de ambiente nos permite aseverar que
  la exposición de Núñez genera una experiencia envolvente que se
  integra al espacio arquitectónico. Ante esta afirmación, el artista
  vincula la experiencia de <italic>Espacios Escultóricos</italic> con
  la experiencia envolvente del espacio litúrgico. Como alumno de un
  colegio salesiano, Núñez participó como acólito de las misas
  celebradas por la congregación. Bajo este contexto, experimenta por
  primera vez lo inmersivo a través de una arquitectura que propicia una
  experiencia trascendental a través de estímulos sonoros, visuales y
  olfativos.</p>
  <p>En este punto es importante pensar cómo se manifiesta lo
  transitable y envolvente en esta obra. En igual sentido, nos
  preguntamos cómo se integran las obras al espacio arquitectónico de la
  sala. Estas y otras preguntas podrán ser respondidas mediante la
  reconstrucción digital de la exposición, labor que busca visualizar al
  montaje real realizado por Víctor Hugo Núñez.</p>
</sec>
<sec id="sec5">
  <title>5. La reconstrucción digital de la exposición</title>
  <p>Tras la clausura de <italic>Espacios Escultóricos</italic> en la
  Sala Universitaria, el montaje desapareció convirtiéndose nuevamente
  en material residual. El corto periodo de exhibición no favoreció la
  plena visibilización de la muestra, a lo que se une la inexistencia de
  un registro fotográfico que documente el trabajo realizado por el
  artista. Frente a esta realidad surge el interés de reconstruir
  digitalmente la exposición con el fin de abordar aspectos formales y
  estéticos desconocidos de la pieza. De igual forma, este trabajo
  confronta la amnesia que sufren espacios y muestras fundamentales en
  el desarrollo de la historia del arte local.</p>
  <p>El primer acercamiento a la muestra surge de la entrevista
  realizada a Víctor Hugo Núñez en el año 2016. En esa ocasión, el
  artista se refiere a su primera exposición individual en la Sala
  Universitaria. La forma en que describe la muestra llamó la atención
  del autor de este artículo, la que se vio incrementada por la única
  fotografía existente de la exposición y que forma parte del archivo
  personal de Núñez. Esta información se fue complementado con aquella
  existente en la propia web del artista y los catálogos en los que se
  reseña escuetamente la exposición. Son finalmente estos antecedentes
  los que marcan el proceso de reconstrucción digital de la obra y su
  contexto de producción.</p>
  <p>La posibilidad de hacer visible la exposición en un formato 3D se
  transformó en un desafío que no solo implicó un conocimiento técnico
  de las herramientas digitales, sino también el desarrollo de una
  metodología de trabajo acorde a los requerimientos del proyecto. Con
  este objetivo, se invita a participar del proyecto a dos arquitectos
  con los cuales se abordaron los requerimientos formales y técnicos
  necesarios en el proceso de reconstrucción. A partir de las primeras
  conversaciones de equipo surge la noción de ingeniería inversa o
  retroingeniería, modelos de trabajo que nacen del estudio de un objeto
  acabado, el cual es analizado para comprender en detalle su
  construcción y funcionamiento.</p>
  <p>Este modelo se opone a la tradicional forma de entender los
  procesos en ingeniería, que se sustentan en detectar las necesidades
  de un medio y dar una respuesta a través de la creación de un producto
  o servicio (Ramos, 2013, p. 2). Un ejemplo emblemático de ingeniería
  inversa fue implementado durante la Segunda Guerra Mundial a partir
  del armamento incautado por el bando rival. Este era desarmado con el
  fin de descubrir las lógicas de funcionamientos y su aplicación en la
  creación de nuevas armas. En nuestro caso, el objetivo fue comprender,
  a partir de los antecedentes recopilados y del propio relato del
  artista, el funcionamiento de la obra y su emplazamiento en el espacio
  de exhibición.</p>
  <p>La propuesta de trabajo diseñada para esta labor contempló en una primera etapa la realización
        de dos entrevistas a Víctor Hugo Núñez, orientadas, por un lado, a reconstruir el contexto
        histórico en el que se inserta la exposición y, por otro lado, a conocer el modelo de
        producción empleado por el artista en la ejecución de los trabajos presentes en la Sala
        Universitaria. A partir de la transcripción de las entrevistas realizadas y del único
        registro que se tenía de la muestra, se elaboraron fichas técnicas de cada parte que compone
        la exposición. A esto se une la realización de dibujos y una primera planta de distribución
        de la exhibición (Fig. <xref ref-type="fig" rid="fig4">4</xref>).</p>
  <fig id="fig4">
    <caption><p>Figura 4. Víctor Hugo Núñez, Reconstrucción digital de la
    exposición, 2024, [láminas planimetría]. (Fuente: Archivo Rodrigo
    Bruna)</p></caption>
    <graphic mimetype="image" mime-subtype="jpeg" xlink:href="media/image4.jpeg" />
  </fig>
  <p>Este material fue entregado al equipo de arquitectos para la
  elaboración de un primer levantamiento 2D, compuesto por planta,
  elevaciones y cortes, que dio paso a la construcción del modelo 3D.
  Este modelo fue revisado junto al artista y los arquitectos, con el
  fin de identificar aquellos aspectos que requerían ser mejorados.</p>
  <p>Una vez realizados los ajustes, se renderizó el modelo 3D con el fin de obtener un set de
        imágenes 2D que recogieran distintas vistas de la exposición (<xref ref-type="fig"
          rid="fig5">Fig.</xref> 5). Del mismo modo, se realizó un video de animación que mostró,
        mediante el uso de una cámara subjetiva, el recorrido al interior de la Sala Universitaria.
        Durante este proceso de reconstrucción digital se hizo patente el desconocimiento de ciertos
        aspectos de la muestra, situación que se resolvió mediante un ejercicio de interpretación de
        la información recopilada. Es importante señalar que esta labor se llevó a cabo en diálogo
        directo con el artista y el equipo de arquitectos, con quienes se evaluaron los casos,
        manteniendo la coherencia del conjunto expositivo.</p>
  <fig id="fig5">
    <caption><p>Figura 5. Víctor Hugo Núñez, Reconstrucción digital de la
    exposición, 2024, [Ilustracción 3D]. (Fuente: Archivo Rodrigo
    Bruna)</p></caption>
    <graphic mimetype="image" mime-subtype="jpeg" xlink:href="media/image5.jpeg" />
  </fig>
  <p>Como resultado del trabajo, logramos materializar las reflexiones y el proceso creativo
        desarrollado por Víctor Hugo Núñez. Dimensionar el uso que el artista hizo del espacio fue
        determinante para comprender la ruptura que genera del propio lenguaje escultórico. La obra
        se presenta como un todo que incorpora la presencia del espectador, bajo las lógicas de un
        espacio descentrado que se impone al tradicional espacio cartesiano. Igualmente, podemos
        señalar que el artista conjuga en su exposición del espacio físico
          <italic>espacializado</italic> de carácter antropológico-vivencial y el espacio geométrico
          <italic>espacializante</italic> de carácter isotrópico- medible (Merleau-Ponty, 1993, pp.
        258-259). Conforme a esta dualidad, emerge un tiempo encarnado que empodera el cuerpo por
        encima de la visión, a partir de un espacio que se configura sinestésicamente, en respuesta
        a “un espectador encarnado cuyos sentidos del tacto, olfato y oído están tan desarrollados
        como el de la vista” (Bishop, 2005, p. 6). Es finalmente, este último aspecto el que permite
        comprender las reflexiones abordadas por el artista, en respuesta a las relaciones
        existentes entre las obras, el espacio y el espectador (Fig. <xref ref-type="fig" rid="fig6"
          >6</xref>).</p>
  <fig id="fig6">
    <caption><p>Figura 6. Víctor Hugo Núñez, Reconstrucción digital de la
    exposición, 2024, [Ilustracción 3D]. (Fuente: Archivo Rodrigo
    Bruna)</p></caption>
    <graphic mimetype="image" mime-subtype="jpeg" xlink:href="media/image6.jpeg" />
  </fig>
</sec>
<sec id="sec6">
  <title>6. Conclusiones</title>
  <p>Los procesos sociales y su politización a fines de los años
  sesenta, tienen su correlato en una escena artística que vive la
  inmediatez del aquí y del ahora como imperativo de trabajo. Dicho
  imperativo, permite vislumbrar el afán experimental de un quehacer
  artístico que problematiza los cánones estéticos imperantes. Estas
  búsquedas intuitivas se tradujeron en un cuestionamiento del espacio
  museístico y galerístico, a partir de obras heterogéneas que piensan
  al espectador como un sujeto activo.</p>
  <p>Bajo esta mirada, los espacios de exhibición se transformaron en un
  lugar vivo y abierto a nuevas experiencias, donde el espíritu
  contemplativo deja paso a una acción participativa que responde a la
  soberanía y libertades que se viven en la calle.</p>
  <p>En relación con lo comentado, podemos señalar que el contexto
  sociopolítico influyó en la conceptualización de la exposición. Esto
  queda de manifiesto en las referencias históricas citadas por el
  artista, las cuales atienden a las luchas y reivindicaciones de la
  clase trabajadora. Igualmente, constatamos un contexto artístico
  sumido en el afán experimental del cual Núñez participa, proponiendo
  una pieza ambiental que rompe el espacio cartesiano y el canon
  escultórico imperante, desde una mirada que se hace parte de los
  cambios sociales y políticos que vive el país.</p>
  <p>En virtud de los vínculos entre la obra de Núñez y la escena
  internacional, podemos afirmar que el artista desconoce esta escena y
  sus discursos. En este sentido, su trabajo más bien responde a su
  propia intuición y a un quehacer experimental que busca poner en
  tensión su formación como escultor. Es interesante constatar, en este
  punto, la presencia de las nociones de montaje y ambiente, en el medio
  local. Dicha situación permite leer <italic>Espacios
  Escultóricos</italic> como una experiencia envolvente y vivencial que
  requiere de la participación activa del espectador. Esto es reafirmado
  por la prensa al considerar lo ambiental como un recurso extra
  escultórico vinculado al campo teatral (Maldonado, 1969). Esta última
  afirmación nos permite señalar que el trabajo de Núñez surge de una
  noción ampliada de lo escenográfico, donde los puntos de vista se
  multiplican (Pavis, 1998, p. 165) y los límites entre espacio escénico
  y el espacio del espectador se desdibujan (Schechner,1994, p.
  xxix).</p>
  <p>La reconstrucción digital de la exposición nos permitió confirmar
  lo ya expuesto a partir de una visualización completa de las obras en
  diálogo con el espacio. Las problemáticas vinculadas a la escala,
  iluminación, materialidad y circulación quedan clarificadas con el
  modelo digital propuesto.</p>
  <p>En este punto se hace relevante destacar la forma en que estas
  obras intentan romper la frontalidad del espacio cartesiano,
  potenciando el descentramiento de la mirada de quien observa.</p>
  <p>Sobre la base de lo expuesto, afirmamos que las características
  formales y conceptuales presentes en <italic>Espacios
  Escultóricos</italic> constituyen un antecedente significativo, que
  marca el surgimiento de la instalación (arte) en Chile. Esta
  exposición sin lugar a dudas plantea una forma de pensar y actuar que
  implica el espacio y la participación activa del espectador.</p>
  <p>Finalmente, señalamos que <italic>Espacios Escultóricos</italic>
  emerge como una propuesta que evidencia el compromiso político del
  artista, a través de un lenguaje revolucionario, expresivo y
  metafórico, que desborda los límites disciplinares con el fin de
  abrazar las posibilidades del espacio. Un espacio que a su vez acoge
  la fragilidad de una obra que reivindica la mirada emancipada de un
  espectador, que asocia y disocia (Rancière, 2013, p. 23) aquello que
  se le presenta como una experiencia visual y corporal. Asimismo, esta
  exposición forma parte de un régimen efímero, que cuestiona el
  principio de trascendencia y el carácter mercantil de la obra. Del
  mismo modo, <italic>Espacios Escultóricos</italic> pone de relieve el
  proceso como instancia de investigación, donde la obra se constituye
  en una posibilidad de abordar la realidad desde la contingencia
  imperante.</p>
</sec>
</body>
<back>
<fn-group>
  <fn id="fn1">
    <label>1</label><p>Este artículo recoge los resultados de la
    investigación “Antecedentes de la instalación (arte) en Chile:
    estudio y puesta en valor de tres exposiciones realizadas en la Sala
    Universitaria, 1969-1971”, financiada por el Ministerio de las
    Culturas, las Artes y el Pa­trimonio, Fondo Nacional de Desarrollo
    Cultural y las Artes (Folio 668493) y por la Facultad de Artes,
    Universidad de Chile, Fondo de Creación e Investigación 2022.</p>
  </fn>
  <fn id="fn2">
    <label>2</label><p>La exposición se realizó en la Sala Universitaria
    entre los días 4 y 16 de diciembre 1969.</p>
  </fn>
  <fn id="fn3">
    <label>3</label><p>Los medios de prensa escrita consultados fueron:
    <italic>Las Últimas Noticias de la Hora</italic>, <italic>El
    Siglo</italic>, <italic>Las Últimas Noticias</italic> y
    <italic>Revista Plan</italic>.</p>
  </fn>
  <fn id="fn4">
    <label>4</label><p>El programa “Alianza por el Progreso” (1961) fue
    una instancia de ayuda económica y social para Latinoamérica
    impulsado por John F. Kennedy. A través de este programa se buscaba
    contrarrestar la influencia de la revolución cubana en la región.
    Las me­didas tomadas por Frei en su gobierno tributaron a este plan
    de acción levantado por Estados Unidos.</p>
  </fn>
  <fn id="fn5">
    <label>5</label><p>En 1969, Richard Schechner presenta junto a The
    Performance Group <italic>Dionisio 1969,</italic> su primera obra de
    teatro ambiental. Por su parte, en 1973 Schechner publicó su libro
    <italic>Environmental Theater,</italic> dando cuerpo a sus
    reflexiones en torno al espacio, la puesta escena y el rol del
    espectador.</p>
  </fn>
  <fn id="fn6">
    <label>6</label><p>El ensayo titulado <italic>The legacy of Jackson
    Pollock</italic> fue escrito por Allan Kaprow en 1958. El escrito
    fue incorporado en el libro reco-</p>
    <p>pilatorio de sus ensayos titulado <italic>Essays on the blurring
    of art and life,</italic> publicado en 1993.</p>
  </fn>
</fn-group>
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    <article-title>¿Por qué?</article-title>
    <comment>documento inédito</comment>
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