<?xml version="1.0" encoding="UTF-8"?>
<!DOCTYPE article PUBLIC "-//NLM//DTD JATS (Z39.96) Journal Publishing DTD v1.3 20210610//EN" "http://jats.nlm.nih.gov/publishing/1.3/JATS-journalpublishing1-3.dtd">
<article xmlns:ali="http://www.niso.org/schemas/ali/1.0/" xmlns:xlink="http://www.w3.org/1999/xlink" xmlns:mml="http://www.w3.org/1998/Math/MathML" xmlns:xsi="http://www.w3.org/2001/XMLSchema-instance" article-type="interview" dtd-version="1.3" xml:lang="es">
  <front>
    <journal-meta>
      <journal-id journal-id-type="publisher-id">ARIS</journal-id>
      <journal-title-group>
        <journal-title specific-use="original" xml:lang="es">Arte, Individuo y Sociedad</journal-title>
      </journal-title-group>
      <issn publication-format="electronic">1131-5598</issn>
      <issn-l>1131-5598</issn-l>
      <publisher>
        <publisher-name>Ediciones Complutense</publisher-name>
        <publisher-loc>
          <country>España</country>
        </publisher-loc>
      </publisher>
    </journal-meta>
    <article-meta>
      <article-id pub-id-type="doi">10.5209/aris.103668</article-id>
      <article-categories>
        <subj-group subj-group-type="heading">
          <subject>Entrevistas</subject>
        </subj-group>
      </article-categories>
      <title-group>
        <article-title>Docencia y cine: «en la EOC me enseñaron, mejor o peor, bastantes cosas, pero aprendí muchas más». Entrevista a Tomàs Pladevall sobre la Escuela Oficial de Cinematografía y la especialidad de Cámaras</article-title>
      </title-group>
      <contrib-group>
        <contrib contrib-type="author" corresp="yes">
          <contrib-id contrib-id-type="orcid">https://orcid.org/0000-0001-8809-9292</contrib-id>
          <name>
            <surname>Liébana</surname>
            <given-names>Raúl</given-names>
          </name>
          <xref ref-type="aff" rid="aff-a"/>
        </contrib>
        <aff id="aff-a">
          <institution-wrap>
            <institution>Investigador independiente</institution>
          </institution-wrap>
        </aff>
      </contrib-group>
      <pub-date date-type="pub" publication-format="electronic" iso-8601-date="2025-10-08">
        <day>08</day>
        <month>10</month>
        <year>2025</year>
      </pub-date>
      <volume>37</volume>
      <issue>4</issue>
      <fpage>851</fpage>
      <lpage>857</lpage>
      <page-range>851-857</page-range>
      <permissions>
        <copyright-statement>Copyright © 2025, Universidad Complutense de Madrid</copyright-statement>
        <copyright-year>2025</copyright-year>
        <copyright-holder>Universidad Complutense de Madrid</copyright-holder>
        <license license-type="open-access" xlink:href="https://creativecommons.org/licenses/by/4.0/">
          <ali:license_ref>https://creativecommons.org/licenses/by/4.0/</ali:license_ref>
          <license-p>Esta obra está bajo una licencia <ext-link ext-link-type="uri" xlink:href="https://creativecommons.org/licenses/by/4.0/">Creative Commons Attribution 4.0 International</ext-link></license-p>
        </license>
      </permissions>
    </article-meta>
  </front>
<body>
<sec id="sec1">
  <title>Introducción</title>
  <p>El director de fotografía Tomàs Pladevall (Sabadell, 1946),
  titulado por la Escuela Oficial de Cinematografía (en adelante EOC) en
  1972, es una figura clave del cine catalán y español. Su amplia, y
  casi inabarcable trayectoria, se encuentra marcada por la
  experimentación, la docencia y el compromiso con la transmisión del
  conocimiento. Ha trabajado como director de fotografía de 56
  largometrajes, fotografiado más de 400 producciones cortas (spots
  publicitarios, documentales, cortos de ficción y series de
  televisión), experimentado con todos los formatos fotoquímicos y
  digitales y, en definitiva, como él mismo indica en su currículum
  abreviado, ha sido «r<italic>esponsable de la fotografía de 90
  millones de fotogramas en cámara (película o video</italic>)».</p>
  <p>La entrevista que aquí se presenta fue realizada entre el 17 de
  febrero de 2021 y el 22 de abril de 2021. Su origen fue la tesis
  doctoral sobre la que trabajaba el autor en dicho período. La citada
  tesis abordaba el estudio de la especialidad de Cámaras en la EOC y la
  entrevista fue realizada con el fin de aportar luz sobre la
  metodología que se seguía en dicho centro y, sobre todo, para dejar
  constancia del valioso y riguroso testimonio de quien fue alumno de
  dicha especialidad y se tituló después de tres años de estudio.</p>
  <p>Sus declaraciones en esta entrevista repasan, con una mirada
  crítica y a la vez reveladora, su paso por la EOC; hacen un recorrido
  por los métodos docentes que hubo en el último período de vigencia del
  primer centro de enseñanza de cine en nuestro país, y prestan especial
  atención a figuras clave que fueron testigo de su propia formación,
  así como a la filosofía que ha guiado su carrera profesional.</p>
  <p><bold>Raúl Liébana (RL):</bold> ¿Qué le llevó a la EOC, residiendo
  en Sabadell?</p>
  <p><bold>Tomàs Pladevall (TP):</bold> En 1966 terminé el último curso
  de Peritaje Industrial Textil en Terrassa, con dos asignaturas
  suspendidas, muy desmotivado para titularme y seguir en la pequeña
  industria textil familiar, en una ciudad que se definía como
  «Sabadell, el primer centro textil lanero de España. Intenté dedicarme
  al diseño industrial, muy novedoso en aquel momento, pero al cabo de
  un par de cursos en la Escuela Massana de Barcelona y de trabajar con
  un diseñador de muebles, también abandoné aquella carrera,
  coincidiendo con el parón vital para cumplir con el obligatorio
  servicio militar.</p>
  <p>Destinado a una oficina de Artillería en Barcelona, tuve la ocasión
  de conocer a los amigos cinéfilos de Bellmunt, entre ellos el operador
  de cortometrajes <italic>underground</italic> Manel Esteban. Ya
  licenciado como «apuntador de artillería», sin tener ni idea de lo que
  era un cañón, aspiraba a un futuro profesional orientado hacia la
  imagen en movimiento. Manel Esteban me habló de la existencia de una
  escuela de cine en Madrid. Entonces busqué más detalles en una
  publicación sobre estudios universitarios en España. Y cuando descubrí
  la Escuela Oficial de Cinematografía, con tres cursos en la
  especialidad de Cámaras, se me abrió claramente un camino hacia lo que
  quería «ser de mayor», mi vocación por hacer cine con la cámara.</p>
  <p>Con recursos económicos mínimos, me organicé un viaje relámpago a
  Madrid, para tener información de primera mano sobre los exámenes de
  ingreso. Con un par de pruebas se efectuaba una criba brutal de la
  ingente cantidad de aspirantes a estudiar en una escuela única, que
  dependía del Ministerio de Información y Turismo de Fraga Iribarne,
  que era prácticamente gratuita, pues solo había que pagar una pequeña
  matrícula cada curso.</p>
  <p><bold>RL:</bold> Antes ya había tenido contacto con la fotografía,
  ¿qué fue decisivo para elegir la especialidad de Cámaras, además de
  ese descubrimiento de la EOC que nos acaba de contar?</p>
  <p><bold>TP:</bold> Uno de mis primeros recuerdos de infancia es la
  visión de la parte posterior de la pantalla de un cine al aire libre,
  a través de un encañizado que la cubría, sentado con amigos en la
  acera de una calle detrás del cine, con el sonido de los altavoces muy
  cercanos.</p>
  <p>Mi padre, al igual que mi abuelo, era muy aficionado a la
  fotografía familiar. En 1934 había sido el tesorero de una agrupación
  de «Amigos del cinema». Aún tengo una corta película de 9.5 mm en la
  que con un mínimo argumento filmó a su hermana paseando con el que
  sería mi tío. En cuanto económicamente se lo pudo permitir, se compró
  un equipo de 8 mm, cuando yo tenía 10 años. Aún recuerdo el olor de
  una pantalla perlada que desplegaba para proyectar, con un Nizo Lucia,
  las películas familiares en un vívido Kodachrome, en las que pronto me
  dejó filmar algún que otro plano.</p>
  <p>Pocos años más tarde, me aficioné a la fotografía, y en una cocina
  en desuso monté mi pequeño laboratorio, donde revelaba mis carretes de
  negativo B/N y luego hacía ampliaciones, alternando con mi afición a
  fabricar cohetes, petardos y volcanes para las noches de verbena con
  grandes cantidades de clorato de potasa que, a pesar de ser menor de
  edad, me vendían en una droguería de Sabadell.</p>
  <p>En 1963 Francesc Bellmunt me propuso empezar a filmar juntos
  películas en 8 mm con amigos y amigas de Sabadell. Para ello creamos
  la productora amateur Lentiplasticromocoliselectoserpentigraf, con la
  que filmé una veintena de cortos, bastante iconoclastas, algunos como
  realizador, pero en la mayoría haciéndome cargo de la fotografía con
  la cámara de mi padre; asistí a un cursillo y a sesiones de Cine Club,
  y me leí un montón de libros para cineastas aficionados en la
  biblioteca de mi padre.</p>
  <p>En 1964 me pasé los fines de semana practicando como ayudante de
  operador en la cabina de proyección del Cine Imperial de Sabadell, un
  emblemático Salón del año 1911. Y durante los dos años siguientes fui
  operador de proyecciones del Ayuntamiento, con un Marín de 16 mm, en
  sesiones itinerantes por los barrios de Sabadell. También colaboré en
  la iluminación y sonorización de las obras de teatro de un grupo local
  de aficionados.</p>
  <p><bold>RL:</bold> ¿Cómo era el proceso de acceso a la EOC en
  1969?</p>
  <p><bold>TP:</bold> Supongo que fue gracias a una intensa preparación,
  consecuente con la información previa de que disponía, y a mi obvia
  vocación por la fotografía cinematográfica, que pude superar con éxito
  las pruebas de admisión en la EOC, que ocupaban una jornada
  completa.</p>
  <p>Si no recuerdo mal, por la mañana se efectuaba primero un examen psicotécnico y luego un examen
        teórico con preguntas relativas a criterios sobre el lenguaje cinematográfico. Por la tarde
        tuvo lugar la prueba práctica, para la que nos facilitaron un carrete fotográfico, que
        después de exponer en los alrededores de la Escuela, tuvimos que revelar. Una vez secado,
        debíamos comentar a un profesor examinador nuestras valoraciones respecto a los encuadres,
        exposición, etc. de cada fotografía visionando el negativo en una ampliadora. Creo que nos
        presentamos un centenar de aspirantes y aprobamos el 5%, aproximadamente (Fig. <xref
          ref-type="fig" rid="fig1">1</xref>).</p>
  <fig id="fig1">
    <caption><p>Figura 1. Cuaderno de notas de Tomàs Pladevall. Anotaciones tomadas antes del inicio de las
            pruebas de acceso de la EOC en 1969. Fuente: archivo personal de Tomàs Pladevall.</p></caption>
    <graphic mimetype="image" mime-subtype="jpeg" xlink:href="media/image1.jpeg" />
  </fig>
  <p><bold>RL:</bold> ¿De qué materiales recuerda dotada la EOC para la
  especialidad de Cámaras?</p>
  <p><bold>TP:</bold> Los medios de producción en la EOC eran
  excepcionales, y en algunos aspectos podían superar los habituales de
  que disponían algunas productoras industriales. Empezando por el
  amplio plató, con pasarelas para iluminación, en el que podían
  coincidir hasta tres rodajes, con los consecuentes problemas por el
  sonido directo, ya que cuando uno de los equipos rodaba, los otros dos
  tenían que paralizar su actividad guardando un respetuoso silencio.
  Teníamos a nuestra disposición a dos eléctricos, y no se nos permitía,
  en las prácticas conjuntas, tocar ningún aparato, costumbre importante
  para luego, profesionalmente, no interferir en el trabajo de cada
  componente de un equipo de rodaje.</p>
  <p>Era una obsesión especial del director, Juan Julio Baena, que la
  Escuela fuera, en cuanto a protocolos y medios, la antesala del acceso
  de los alumnos en la industria.</p>
  <p>Así, era un lujo disponer ya de estupendos cuarzos
  <italic>Ianiro</italic>, y de un par de proyectores HMI, de poca
  potencia, la más moderna tecnología en iluminación en aquel momento. Y
  en el almacén de material eléctrico no faltaban los
  <italic>Survoltores</italic>, con toda la gama de proyectores para luz
  <italic>sobrevoltada</italic>, aparte de las lámparas
  <italic>Photoflood</italic>.</p>
  <p>En el material de maquinista de la EOC, aparte del travelling con
  su columna y bazookas, y de un carro italiano, había una dolly con sus
  vías. Amén de buenos trípodes y cabezas, como la
  <italic>Worrall</italic> de manivelas y la <italic>Cartoni</italic>,
  con engranajes interiores, capaces de soportar los pesados blimps.
  Para practicar con las manivelas, aprendiendo a separar mentalmente la
  operación de panorámica vertical para una mano y la horizontal para la
  otra, dibujábamos en un paneau del plató el signo de infinito, un
  «ocho tumbado», para seguirlo con un teleobjetivo.</p>
  <p>El almacén de cámaras, con nuestro amigo Mariano al frente, estaba
  excelentemente equipado. En aquella época aún no existían las cámaras
  autoblindadas en 35 mm, y para sonido directo se utilizaba un
  monstruoso blimp (de unos 40 kg de peso). La cámara habitual era la
  Arriflex IIC, que también era la más utilizada por la industria. Y yo
  mismo recurrí a esta cámara a nivel profesional y a la Mitchell BNC,
  hasta que apareció la Arri III, y finalmente la autoblindada Arri
  BL35.</p>
  <p>Los objetivos (me gusta llamarles «objetivos», no «ópticas», por
  influencia anglosajona) eran los Schneider, que no eran ninguna
  maravilla. Ya profesionalmente pude recurrir a los Cooke, y a los
  Zeiss, con la interesante serie High Speed, con diafragma máximo f1.4.
  Por supuesto que los mejores eran los Panavision, pero como estaban
  preparados y se alquilaban solo con las cámaras Panavision, o las más
  ligeras Panaflex, y como complemento para cámaras a mano en una cámara
  Arri IIC con montura Panavision, pocas veces pude utilizarlos.</p>
  <p>En 16 mm disponíamos de cámaras como la Arri ST y Arri BL16,
  autoblindada.</p>
  <p>Para fotografía, disponíamos de cámaras Olympus, en formato
  universal 24 x 36 mm y en medio formato 18 x 24 mm.</p>
  <p>En esta época había pocos filtros, y pocas gelatinas. Se limitaban
  al control de la temperatura de color y a correcciones pensadas para
  alterar la respuesta de las emulsiones en B/N pancromáticas (rojos,
  verdes, amarillos, azules), especialmente para contrastar cielos
  azules con nubes blancas, o para el efecto de noche americana. Filtros
  a veces <italic>Wratten</italic>, de gelatina, de 76 mm (3”), que se
  podían recortar para poner en la parte trasera de un zoom, por
  ejemplo. Creo que los de cristal eran <italic>Harrison &amp;
  Harrison</italic>, los <italic>Tiffen</italic> no los vi hasta más
  adelante. En filtros de efectos solo se comercializaban los de niebla
  y los difusores, del 1 al 5, bastante burdos. Lejos aún estaban los
  <italic>ProMist</italic>. Sí se utilizaba el clásico recurso a una
  media tensa delante del objetivo (con el tiempo descubrí la que para
  mí era la mejor, una <italic>Christian Dior</italic> gris nº9), y
  también recuerdo que me fabriqué difusores pegando hilos de seda
  blancos en una arandela; y un «filtro de humo», con dos cristales
  ópticos cuadrados de 76 mm en sándwich envueltos con charterton (cinta
  adhesiva), a un centímetro de separación, y con un trozo de cañita de
  refresco para introducir un poco de humo del cigarrillo que se quedaba
  en la parte inferior ejerciendo un efecto de niebla degradado muy
  interesante. El filtro más utilizado era el 85, habitual para la
  corrección de temperatura de color en exteriores de día a tungsteno,
  ya que todos los negativos en color estaban equilibrados para
  interiores con lámparas de tungsteno.</p>
  <p>Las gelatinas para proyectores se limitaban prácticamente a las <italic>Lee</italic> de
        temperatura de color, frías y cálidas, de diferentes porcentajes (12.5%, 25%, 50%, Full; CTO
        las cálidas, «Orange», y CTB las frías, «Blue»). El difusor habitual para proyectores era el
        papel vegetal, y para los fresnels las tramas, metálicas o de tela (gasas, que quitaban 1/2
        stop, y sedas, que quitaban 1 stop). Recuerdo que, para alguna de mis filmaciones, aparte de
        la EOC, utilizaba celofanas de colores, que se quemaban con mucha facilidad. Para efectos
        ópticos o de color iba a una gran tienda de Barcelona, Servicio Estación en la calle Aragón,
        para comprar todo lo susceptible de poner delante de un proyector (Fig. <xref ref-type="fig"
          rid="fig2">2</xref>).</p>
  <fig id="fig2">
    <caption><p>Figura 2. Tomàs Pladevall sobre la Dolly, con una Arri IIC, en la EOC. Fuente: archivo personal
            de Tomàs Pladevall.</p></caption>
    <graphic mimetype="image" mime-subtype="jpeg" xlink:href="media/image2.jpeg" />
  </fig>
  <p><bold>RL:</bold> ¿Qué metodología se seguía en la EOC para
  transmitir el conocimiento?</p>
  <p><bold>TP:</bold> En la EOC, como en la mayoría de escuelas y
  universidades de la época, se transmitía el conocimiento clásico del
  oficio, con tendencias conservadoras. En el plano teórico, al
  pretender entrar en un oficio por la puerta de una escuela, si la
  enseñanza es de calidad, aunque sea clásica, te permite tener una
  buena base de conocimiento «histórico», que luego puedes ir modelando,
  discriminando lo que «quieres hacer» de lo que te han dicho que «hay
  que hacer». En mi caso esto no fue ningún handicap, ya que empecé con
  películas muy comerciales de aventuras y con esquemas y equipos de
  producción muy profesionales, muy sedimentados, de los que aprendías
  mucho el «oficio», para más adelante investigar un estilo más
  «moderno», más cercano ya al de los admirados directores de fotografía
  de los años sesenta y principios de los setenta (Sven Nykvist,
  Vittorio Storaro, Luis Cuadrado, Néstor Almendros, el Raoul Coutard de
  À bout de souffle y Alphaville, Gordon Willis, Vilmos Zsigmond,
  Giuseppe Rotunno).</p>
  <p>La ventaja de la EOC y de tener un director que se había titulado en la especialidad de
        cámaras, como Juan Julio Baena, era que por las mañanas tenías una gran libertad para hacer
        todo tipo de pruebas y experimentos. También practicando con las cámaras (sin película), los
        blimps y soportes fijos y móviles, incluyendo la adquisición de pericia en el movimiento de
        las cabezas de manivelas. La mayor parte de pruebas las realicé, tanto en la EOC como a
        continuación en la preproducción de mis películas, impresionando «leicas», especialmente con
        las cámaras fotográficas Olympus de medio formato. O rodando en 16 o 35 mm con tomas muy
        cortas para ahorrar material. En general nos daban el visto bueno a nuestros esbozos sobre
        el contenido de las prácticas. Ya que mi estancia en Madrid fue casi exclusivamente dedicada
        a mi preparación en la Escuela, me pasaba casi todas las mañanas, de lunes a viernes,
        preparando o efectuando pruebas de todo tipo. Incluyendo transgresiones (emulsiones
        reveladas en baños que no les correspondían, forzados extremos, efectos y contra efectos de
        color, etc.) Las «leicas» permitían disponer de una relativa elevada cantidad de fotogramas
        con gran economía de película y procesado (Fig. <xref ref-type="fig" rid="fig3"
        >3</xref>).</p>
  <fig id="fig3">
    <caption><p>Figura 3. Tomàs Pladevall en la puerta trasera del edificio de la EOC de la Dehesa de la Villa
            (hoy Instituto RTVE). Imagen tomada como parte de una práctica de atemperamiento de
            colores en exteriores. Abril de 1972. Escaneado de fotografía 18 x 24 de cámara Lei</p></caption>
    <graphic mimetype="image" mime-subtype="jpeg" xlink:href="media/image3.jpeg" />
  </fig>
  <p><bold>RL:</bold> Centrémonos en dos perfiles diametralmente
  opuestos, ¿cómo describiría a Luis E. Torán y José F. Aguayo?</p>
  <p><bold>TP:</bold> Quique (Luis Enrique) Torán era un profesor
  modélico, excepcional por su rigor y estructuración de temas. Sus
  clases se ceñían a un libro de cabecera, Fotografía Básica de
  Langford. Torán trataba a fondo los temas fundamentales fotográficos
  teóricos en función de su aplicación práctica, virtud que también
  presentaban magistralmente sus publicaciones. Su estilo de enseñanza
  colaboró decisivamente en mi interés por dotarme de sólidos
  conocimientos técnicos de la dirección de fotografía.</p>
  <p>José F. Aguayo era el icono del director de fotografía clásico,
  amable y secretista, artesano del oficio, entrañable cuando pretendía
  presumir de técnica. En el plató se le notaba la vieja escuela que,
  gran paradoja para quien acepta enseñar en una escuela, en el fondo no
  le gustaba que «aprendiéramos».</p>
  <p><bold>RL:</bold> En este sentido, ya que lo indica, se dice que
  había profesores reticentes a transmitir conocimiento, ¿cómo recuerda
  usted este aspecto?</p>
  <p><bold>TP:</bold> En la EOC había profesores que eran reticentes a
  transmitir conocimiento, algo que, en el campo de la docencia, que a
  nadie se le obliga a ejercer, se antoja bastante delicado y
  cuestionable, como poco. Parece ser que se trataba de aspectos
  específicos que marcaban una diferencia en su trabajo con respecto a
  los demás profesionales. Es decir, se trataba de docentes que estaban
  en la industria.</p>
  <p>Hasta tal punto se notaban estas artimañas, que me prometí a mí
  mismo no esconder ningún conocimiento ni a la gente de mi equipo ni a
  mis alumnos, incluyendo la exposición de mis carencias. Siempre he
  procurado ofrecer el máximo de mis conocimientos, respondiendo con
  creces sobre cualquier detalle que me han preguntado, y buscando
  información cuando se trataba de temas poco conocidos o totalmente
  desconocidos.</p>
  <p><bold>RL:</bold> ¿Qué aspectos recuerda que marcaron su aprendizaje
  en la EOC?</p>
  <p><bold>TP:</bold> Podría decir una boutade y afirmar que «en la Escuela me enseñaron poco, pero
        aprendí mucho». Pero seguro que sería más fiel a la realidad subir todos unos peldaños y
        decir que «en la EOC me enseñaron, mejor o peor, bastantes cosas, pero aprendí muchas más».
        Creo que una escuela, y así lo apliqué como enseñante en general y en particular en la
        programación que se me encargó del máster de dirección de fotografía en la ESCAC, debe
        mostrar por un lado todas las técnicas y estilos, pasadas y presentes. Explicar «todo lo que
        se puede hacer», no «lo que hay que hacer», valorando lo considerado «positivo» al lado de
        lo que en principio es considerado «negativo». Ayudando a aprehender lo que se quiere hacer,
        puede que empezando por descartar lo que no se quiere hacer. El paso por la EOC me ayudó
        mucho a definir, a posteriori, claro, cómo podría ser una Escuela donde se «enseñara mucho y
        bien, para dotar a los alumnos de profundos conocimientos teórico-prácticos» (Fig. <xref
          ref-type="fig" rid="fig4">4</xref> y <xref ref-type="fig" rid="fig5">5</xref>).</p>
  <fig id="fig4">
    <caption><p>Figura 4. Imagen superior: parrilla de horarios de 2º curso especialidad de Cámaras (1970 –
            1971).</p></caption>
    <graphic mimetype="image" mime-subtype="jpeg" xlink:href="media/image4.jpeg" />
  </fig>
  <fig id="fig5">
    <caption><p>Figura 5. Imagen inferior: horario de clases de 1er curso de la especialidad de Cámaras (1969 –
            1970). Fuente: archivo personal de Tomàs Pladevall</p></caption>
    <graphic mimetype="image" mime-subtype="jpeg" xlink:href="media/image5.jpeg" />
  </fig>
  <p><bold>RL:</bold> ¿Qué estilo de fotografía cinematográfica definía
  a la EOC en su etapa como estudiante?</p>
  <p><bold>TP:</bold> Lo ya dicho, el ya entonces caduco y decadente
  estilo clásico, marcado por Aguayo. Con iluminación de luz directa,
  básicamente con fresnels. La luz de las «reglas» (key light o luz
  principal, fill light o luz de suavizado, y el omnipresente y potente
  contraluz). Nada de cámara a mano, formalidad en aparataje de soportes
  y en movimiento de cámara. Todo lejos del naturalismo; incluidos los
  rodajes en plató, con decorados convencionales.</p>
  <p>La técnica de medición puntual de luz reflejada no existía para los profesores, limitados a la
        medición «clásica» de la luz incidente, con el imprescindible <italic>Spectra</italic>. Al
          <italic>Spotmeter</italic> lo descubrí después de visionar Ryan’s Daughter, película
        dirigida por David Lean, en 1970. En una fotofija del rodaje se veía a su director de
        fotografía, Freddie Young, observando la escena a través de lo que a primera vista me
        pareció un visor y luego supe que se trataba de un fotómetro con un círculo de medición de
        un grado de ángulo (Fig. <xref ref-type="fig" rid="fig6">6</xref>).</p>
  <fig id="fig6">
    <caption><p>Figura 6. Tomàs Pladevall en la zona trasera del edificio
    de Dehesa de la Villa (EOC). Imagen tomada como parte de un
    ejercicio práctico de aberración de colores en exteriores. Mayo de
    1972. Escaneado de fotografía 18 x 24 de cámara Leica C-55. Fuente:
    archivo personal de Tomàs Pladevall</p></caption>
    <graphic mimetype="image" mime-subtype="jpeg" xlink:href="media/image6.jpeg" />
  </fig>
  <p><bold>RL:</bold> ¿Qué vínculos estableció en la EOC que perduraran
  después, en su etapa profesional en la industria?</p>
  <p><bold>TP:</bold> En mi caso, seguramente por el hecho de
  desarrollar toda mi carrera profesional en Barcelona, pocas
  vinculaciones tuve a nivel profesional con los compañeros de la EOC.
  Una excepción sería la participación de Julio Madurga como operador de
  cámara en el largometraje El rey del Mambo, que fotografié para Carles
  Mira y que se rodó íntegramente en Madrid y alrededores, en 1989. El
  productor de esa película era José Gabriel Jacoste, vinculado a la
  EOC, con el que tuve una muy buena relación.</p>
  <p>Por varias razones, que creo que ya he expuesto, el paso por la Escuela no era ninguna garantía
        para facilitar la contratación en una industria basada en el acceso por escalafón que veía
        con malos ojos, si no despreciaba, la formación académica. En mi caso, afortunadamente tuve
        dos, o tres, circunstancias que me facilitaron la inserción en la cinematografía catalana
        (Fig. <xref ref-type="fig" rid="fig7">7</xref>).</p>
  <fig id="fig7">
    <caption><p>Figura 7. Inventario del material de cámara entregado en
    la EOC para la práctica conjunta El juego, dirigida por Ricardo
    Nuño, donde Tomàs Pladevall participó como ayudante de cámara.
    Material de primer curso de la especialidad de Cámaras (1969-1970).
    Fuente: archivo personal de Tomàs Pladevall.</p></caption>
    <graphic mimetype="image" mime-subtype="jpeg" xlink:href="media/image7.jpeg" />
  </fig>
</sec>
</body>
<back>
</back>
</article>
