Monumentos y nación. Kioto como símbolo del espíritu japonés en el período Meiji.

Daniel Sastre de la Vega

Resumen


Durante el período Meiji la ciudad de Kioto, tras la pérdida de su capitalidad, se enfrentó al reto de competir frente a la nueva capital, Tokio, también con el traslado del emperador y su séquito a la región de Kantō. Una de las estrategias que usó para relanzar su actividad fue la organización de diferentes actividades industriales y de ingeniería civil que transformaron los modos de vida de sus ciudadanos. La segunda estrategia, que sus élites culturales y políticas promovieron al hilo de las políticas de construcción de una nación-estado, fue la configuración simbólica de la ciudad y sus alrededores como el origen espiritual del país. Una ciudad que había preservado durante decenas de generaciones los valores e ideales que configuraban lo que significaba ser japonés. La materialización de estas políticas tuvo en los viajes a los monumentos de la capital por parte de los estudiantes de primaria y secundaria un buen ejemplo, y logró al mismo tiempo educar a los ciudadanos del posterior imperio japonés estableciendo un imaginario colectivo del pasado nacional. Guías de viaje y libros sobre los lugares imprescindibles en las visitas a la ciudad serían algo habitual en el período Taishō cuando la ciudad se había convertido ya en el destino preferente de los visitantes nacionales y foráneos, y la imagen de Kioto como el repositorio de la nación, se había visto completada.

Texto completo: PDF

Refbacks

  • No hay Refbacks actualmente.



Mirai. Estudios Japoneses
ISSN-e 2531-145X

© . Universidad Complutense de Madrid
Biblioteca Complutense | Ediciones Complutense