Utilidad y belleza en la arquitectura carmelitana: las iglesias de San José y La Encarnación

Beatriz Blasco Esquivias

Resumen


La Reforma de la Orden del Carmelo, a la que dio comienzo Santa Teresa de Jesús en el convento de San José de Ávila el 24 de agosto de 1562, determinó la adecuación de la arquitectura monástica del Carmelo Descalzo a la nueva sensibilidad religiosa promovida por la santa y basada en la renuncia a los bienes materiales, la obediencia a los superiores, el equilibrio entre vida eremítica y apostolado y un deseo profundo y sincero de volver a la espiritualidad genuina de la regla primitiva mediante la oración y el amor. Para lograr la concentración mental y el recogimiento de las almas pretendido por la fundadora, los monasterios descalzos requerían de una atmósfera adecuada, que describió la propia Teresa mediante palabras sencillas y dotadas de una extraordinaria profundidad. En el artículo se analizan las recomendaciones de Santa Teresa a la luz de las famosas categorías vitruvianas y de la concepción de la belleza expresada por Leon Battista Alberti en su difundido tratado De re aedificatoria, haciendo especial hincapié en la comparación entre la iglesia del convento abulense de San José y la iglesia madrileña de La Encarnación, por el carácter emblemático de ambos edificios en la controvertida formación de un "modo" carmelitano.

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Anales de Historia del Arte
ISSN 0214-6452
ISSN-e 1988-2491

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